¡Hola!
¡No me tarde!, aquí estoy de nuevo con un nuevo cap. que espero les guste.
Es bastante largo, con relación al primero. Ojala no sea confuso, por las escenas que son distintas, y aunque estén respectivamente dividas no son simultaneas, y para cada una ha pasado cierto tiempo.
CAPITULO 2:
ACTITUDES
Estaba en su habitación por fin a salvo de cualquier mirada suspicaz, escrutiñadora o que mostrase inconformidad. Totalmente fuera del alcance de ellos, y eso la relajaba un poco, aunque no estaba segura de por qué siquiera se tensaba.
Pero era extraño, la miraban, o más bien la estudiaban
Había visto inconformidad, sí, pero ¿por qué?
Era ilógico, que ellos la observaran con inconformidad, y vaya si era evidente, porque se mostraban, de por sí, demasiado interesados en ella, que de no ser por la distracción de la selección habría sido muy obvia, incluso para el resto, semejantes miradas.
Dio un paseo por su habitación, sinceramente era muy cómoda, pero había un pequeñísimo inconveniente que impedía la comodidad total. El problema no yacía en la habitación, pues esta era 4 veces más grande que la suya en casa, su cama era grande con dosel, y con espacio más que suficiente para todas sus pertenencias, ya que contaba con dos veladores, una cómoda y un escritorio de madera obscura al igual que la cama, para ella sola, incluso el baño era lo bastante grande, ya que contaba con una tina, dos duchas, inodoro, y dos lavabos, todo en tonalidad crema. Pero todo el disgusto se resumía, sin duda a lo de compartir la habitación con otras dos chicas más.
Suspiró resignada, después de todo, no era gran cosa. Era su burbuja, y aunque esas dos estuviesen ahí, pues digamos que su burbuja era impenetrable; además ya hallaría posteriormente la mejor forma de deshacerse de esas dos.
Se sentó en la amplia cama de dosel que le pertenecía, mientras sus dos compañeras seguían inspeccionando la habitación.
-¡Es increíble! - habló una de ellas, la castaña.
-Coincido, mi hermana siempre me describía todo, y pues nunca me describió una habitación como esta, se los aseguro – era la otra, una pelinegra que miraba su escritorio y cama maravillada.
No les prestó atención. En lo más mínimo se inmutó por sus comentarios acerca de la habitación, y lo grande y cómoda que era.
Tomó su varita y apuntó a su baúl, y de él salió una pequeña maleta, o mochila, junto con sus libros que enseguida se acomodaron en el escritorio que a ella le correspondía.
-¡Genial! –Exclamó una de sus compañeras, la castaña- ¡sí que sabes usar tu varita!
Ginny la observó por un momento, ahí estaban molestándola, rompiendo su burbuja. Entonces sonrió de medio lado, el comentario le pareció estúpido, tanto como su elocuente interlocutora,le divertía ver la cara de asombro de aquella chica, que sin duda era muggle.
Ante la sonrisa de Ginny, ambas reaccionaron, tal lo esperado con mucha, según ellas, reciprocidad y sonrieron con amabilidad hacia la pelirroja también, creyendo en una generosidad y humildad totalmente nula.
-Yo sé hacer algunos hechizos básicos, pero todavía no puedo hacer cosas como esa- dijo la pelinegra, y agregó- y puedo asegurarte que eres la única que puede, entre los de primero.
Ginny solo asintió una vez. Era normal, nadie en primer año suele controlar un hechizo con varita de esa forma, más este siendo su primera noche en el colegio de magia y hechicería.
Pero no le importaba que una estúpida como Alissa Wilde se lo repitiera, o la otra tonta Julian Bryht o como sea la muggle se lo dijera.
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-Así que se lo ha puesto a ella.
-¡Eso ya lo sé Blaise! ¿No tienes un mejor tema hoy?
Un rubio se removió molesto en el sillón en el que yacía sentado. Tocándose la sien con vehemencia y entrecerrando los ojos con pesadez, eran gestos que demostraban su creciente enojo. Mientras que el moreno recostado frente a él, en el otro sillón, tenía cara de desconcertado, y ni si quiera se había inmutado por la respuesta de su compañero.
-Siguen aquí –dijo una morena, próxima a ellos, acababa de ingresar a la sala común. Esta dio un gran suspiro de cansancio, con cierta molestia mientras caminaba hasta una de las esquinas del mueble que el pelinegro ocupaba, y se apoyo en ella, del lado que el pelinegro tenía los pies.- ¿Y qué? ¿Creen que me he equivocado? –preguntó Pansy.
-Tiene la actitud, además de cierto encanto, y lo más relevante de su condición, es una sangre pura –opinó Blaise y tomo su barbilla con la mano– pero el sombrero tiene la última palabra Pansy, entonces, ¡pues no! ¡No coincido contigo!
Encanto… y mucho más que eso…
Pansy se volteó por un segundo hacia él –Esta bien, no lo niego, pero te aseguro que ésa no lo soportará.
-Entonces, ¿Qué mierda hace en Gryffindor? –repitió el rubio molesto, sin apenas notar lo que había dicho.
-Después de todo, sí te intrigó la Weasley ¿eh? -Blaise lo observaba con una ceja alzada, divertido.
-Pues eso, querido Draco, no lo sabremos hasta que ella misma te lo diga -la pelinegra estaba molesta- Además es una Weasley, está allá porque es una asquerosa Weasley. Dime, ¿Cuál es la sorpresa?
Blaise estaba más que divertido, y lo mostraba con su sonrisa maligna, cada vez que uno de ellos reclamaba o refunfuñaba. Por otro lado, Draco estaba furioso, se notaba en la mueca de pocos amigos que tenia dibujada en su rostro, que después cambió a tenso cuando se dio cuenta de su error, y ahora los miraba como si fueran alguna enfermedad altamente contagiosa.
-No te entiendo Pansy –sentenció Draco, y por primera vez sonrió– ¿Acaso no puedes aceptar que la asquerosa Weasley es la que tiene el diario y que por algo será? Pareces celosa.
Pansy bufó ante la estúpida insinuación de Draco, mientras que Blaise, solo se reía con burla de ambos.
-¡Me largo! –sentenció Draco levantándose de golpe, y se dirigió hacia el piso inferior,donde se hallaban los dormitorios.
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-¡Albus, esto no está bien!
-La opinión cuenta Minerva, y eso es lo que ella quería.
El director, como siempre estaba sentado apaciblemente en su silla con sus lentes de media luna apoyados en su ganchuda nariz.
-¿Sabes lo que eso puede conllevar, Albus? no me imagino un cambio de casa en algunos meses, sería catastrófico, los alumnos se descontrolarían, y querrían probar su suerte ¿y qué haremos?
La profesora McGonagall se hallaba parada frente a él, con un semblante totalmente salido de orbita, puesto que sus nervios no estaban en su lugar.
-Lo sé Minerva, pero no podemos ir contra las reglas, la única forma es que ella pida una re selección.
-Pero tiene que haber alguna otra forma para solucionar eso, porque cambiará Albus, de eso no tengas duda.
-No nos adelantemos a los hechos Minerva. Harry es un ejemplo, él sigue el Gryffindor y no ha ocurrido nada.
-Harry es distinto, en cambio ella es lo que es en esencia ¡por Merlín!
-Sólo te pido que guardes la calma, todo sucede por algo Minerva, además debemos recordar que su situación de veela no tardará en manifestarse.
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Los días se habían hecho semanas, y las semanas se habían convertido en meses… y el cambio de casa era lo más remoto que podría cruzar por la mente de la implicada, y aunque, en algunos momentos le molestase no poder mostrar su verdadero, digamos potencial en algunas situaciones… era algo que podía reservar y controlar, para ella, nada importante.
Había tomado la decisión de sumirse por completo en las clases, y pasar desapercibida para el resto, pues a nadie le importaba que fuese o no la mejor en clase. O eso era lo que ella pensaba.
Aunque hubiese ciertas excepciones con las que contar.
-Ginevra ¿puedo sentarme?
Una chica rubia la estaba molestando últimamente. La interrumpía para poder sentarse justo ahora en la mesa con ella. Pero eso no era nuevo, siempre molestaba, en clases, en la biblioteca, en el invernadero y en todos los sitios donde se pudiese compartir o trabajar en grupo, y eso estaba empezando a fastidiarla.
Era molesto, porque siempre importunaba, y sabía que era ella porque era la única que la llamaba por su nombre.
Hoy estaba dispuesta, a no verle el rostro a la Loca Lovegood, estaba dispuesta a apartarse de la vista de esa, y a tomar medidas. Había optado por la mesa más alejada, que se encontraba en el segundo pasillo de la biblioteca, tras los libreros grandes, donde casi nunca había nadie, por la oscuridad del lugar, y por eso siempre estaban libres la mayoría de mesas de trabajo. Pero por lo visto, ni tomando medidas drásticas iba a ser capaz de quitársela de encima.
La observó por un momento, ¿Acaso no había suficientes mesas desocupadas para que ella escogiera justo aquella? Sin más opción asintió. Se volvió a concentrar en su trabajo y a intentar ignorarla, como siempre que ella irrumpía en su burbuja.
-Gracias.
La rubia se sentó.
-¿Sabes? me caes bien, eres buena en esto –la rubia la estaba interrumpiendo por segunda vez.
Ella escuchó pero no le prestó mucha atención, creyendo que se refería a su dedicación en el trabajo, siguió concentrada y escribiendo.
-Eres totalmente distinta al montón de idiotas de primero, y agradezco poder notarlo si no, me sentiría perdida -En ese momento Ginny levantó la mirada con sorpresa ¿había escuchado bien?, es decir ¿lo dijo así como sonó?
La rubia sonrió ante la mirada de sorpresa de Ginny.
-Me agradas, eres callada, muy prudente, aunque estés en Gryffindor y eso no es que sea muy común entre componentes de esa casa.
Se sorprendió aún más, pero sabía que tenía que guardar la calma, ¿Quién sabe? A lo mejor Lunática Lovegood no estaba tan loca.
-Claro, pero no te preocupes, ¡tu secreto está a salvo conmigo! –Sentenció la rubia – es decir por eso me caes bien, y no pienso aguarte tu asunto.
Ginny sonrió irónicamente, saber que por un momento, creyó pensar que la loca Lovegood no estaba tan loca, le resultó irónico.
-¿Y qué secreto se supone que me guardas? –la pelirroja habló por primera vez.
-Sé que Slytherin no es la mejor opción para nadie. -del rostro de la pelirroja desapareció esa sonrisa y la miró perpleja.
-¡Debo irme! por desgracia, me he unido con Bryht en Pociones, y debo repetirla sola como castigo hoy en la mazmorra -La rubia se levantó, tomó su mochila de la cual no había sacado nada, y se encaminó hacia la salida.
Ginny no podía creer que la loca Lovegood, como le decían en todo Hogwarts, fuera la que había descubierto su asunto más privado, sin apenas dirigirle la palabra unas cuantas veces.
¿Qué era aquello? ¿Algún tipo de broma? Ahora no sólo tendría que acostumbrarse a la mirada calculadora de esos tres, sino también, a las intervenciones de una loca.
Suspiró resignada, y empezó a analizar la situación; me observan, pero no hablan. Y en cuanto a la loca Lovegood… bueno, a ella no la creerían, es decir, la consideraran loca por algo. Sonrió de medio lado, se le haría interesante tratar a Lovegood.
"Si observaba cosas" que no cualquiera veía después de todo, y eso definitivamente significaba que no estaba tan loca. Sería de gran utilidad tenerla cerca. Además no sería tan malo, aparte de sus molestas interrupciones, consideraba idiotas al igual que ella a todos los demás de primero y era tratable desde cierto punto.
Sin dedicar más tiempo en eso se echó a su trabajo por completo y olvidó de aquel pial.
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Luna se había convertido en su única amiga en ese tiempo, o al menos eso era lo que consideraban sus hermanos y demás gente.
Aunque de eso hacía ya unos tres meses y acontecimientos importantes habían acontecido,se encontraba a punto de terminar el curso.
Harry la había salvado de la cámara de los secretos hacía un mes, y el sabor amargo de haber sido justamente ella la más afectada en todo aquello seguía presente, incluso sin que ella pudiese evitarlo. Sus intenciones iniciales de pasar desapercibida por el resto, ya no tenían propósito, pues ahora todo Hogwarts sabía quién era "Ginevra Weasley la niña que sobrevivió al basilisco" y aunque los demás lo ignorasen, la que sobrevivió a la muerte.
El año estaba por terminar y ella era casi igual de famosa que Potter, por su condición de sobreviviente. Y eso no era aguantable para algunos.
-¡Pero veamos qué tenemos aquí! –La pelinegra estaba en medio interrumpiéndole el paso- ¡Pero si es la novia de Potter...! la asquerosa damisela en apuros ¿no?
-Pansy, búscate una ocupación ¡por favor! Sé que tendrás muchas, es decir, tu vida no está siendo muy provechosa en estos días ¿no? – La rubia había hablado en defensa de la no inmutable Gin.
Pansy se puso furiosa, ¿Quién se creía esa chiquilla...? (Ni tan chiquilla, era solo un año menor). Blaise y Theodore rieron por el comentario de Luna.
-Ahora, déjanos pasar, Pansy…
-Vaya, ¿ahora tienes caballero y caballera? ¡Qué ridículo! la loca Lovegood muestra sus tendencias.
-Uuuuhh –dijo Blaise al unísono con Nott.
Gin no hizo gesto alguno en su rostro de molestarse o divertirse, sólo miró la actitud de esos tres por varios segundos de silencio hasta que finalmente habló:
-¿Con que tu nombre es Pansy? -Nott seguía riéndose, pero Blaise ya estaba serio y miraba curioso a Weasley.
-Lo tendré en cuenta, digo, tus tendencias son más preocupantes, nunca me quitas de encima la mirada, y eso que te resulto asquerosa ¿quién lo diría? Por suerte es sólo asco ¿no? –ironizó Ginny, mientras que Pansy se ponía roja de ira, Blaise sonrió de lado ante la respuesta de la Weasley y Nott seguía riendo como si fuese la burla más grande del año en todo Slytherin.
Luna se quedó perpleja, es decir, Ginny la había defendido ante la idiota de Pansy, bueno aunque no dijo nada en concreto, pero fue la mejor respuesta.
Aunque pensándolo mejor, debía ser concreto, después de todo, eso de que la observaban debía ser cierto, porque Pansy se mostraba afectada.
-Ahora, si es que tu actitud y tendencia te lo permiten, ¡APARTATE! –Ginny la miraba irritada, con una mirada que nunca nadie había visto: eran ira y coraje, su tono de piel estaba normal, incluso parecía más blanca de lo que comúnmente era.
Pansy se quedó de piedra ante la Weasley, y Nott dejó de reírse de golpe mientras que por otro lado Blaise la miraba serio y al igual que Nott con cierta sorpresa.
Blaise la observó un rato más. Algo no calzaba bien ahí.
Para evitarse consecuencias tomó el brazo de Pansy y la atrajo hacia él, y dejó el camino libre para Lovegood y la Weasley, que siguieron su camino sin si quiera mirar atrás, como si nada hubiese pasado.
Notas de autor:
Agradezco los reviews que apoyan a que continúe, de verdad significan un montón. También a mi beta, que ha permitido que este capítulo se re-edite.
Con respecto a este capítulo, espero a los seguidores haya sido de su agrado por igual. Aunque tal vez sea confuso, y la idea esté algo disparada.
Es el primer año de Ginny, y pues no quise adentrarme en situaciones que ya conocemos, sólo quise mostrar lo que los demás piensan y cómo actúan ante todo lo relacionado con ella a través de varios encuentros y escenas que ninguna tiene que ver con la otra, pero que siguen cierta secuencia.
En el próximo capítulo tal vez me salte un año o dos, pero será para evolución del fic.
Espero, de igual forma, opiniones de mi éxito o fracaso, jejeje, o en todo caso críticas o consejos constructivos.
¡Hasta pronto!
