Al principio del segundo capítulo, Strabimon cogió un tren con el que llegó a un edificio en el que encontró a cuatro de los niños elegidos que estaba buscando. Por suerte para él, estaban en la misma casa. ¿Qué hacían exactamente? La respuesta, en este one-shot titulado:
FOTOS
TK había llamado a la segunda generación de elegidos para merendar y preparar una fiesta por otro año más de tranquilidad. Codi y Yolei, aprovechando que vivían en el mismo edificio, aparecieron cinco minutos después de colgar el teléfono. Kari tampoco tardó demasiado, portando consigo una mochila.
-Hola Kari. ¿Qué traes?
-Al fin he logrado sacar tiempo para montar álbumes con todas las fotos que he hecho en el mundo digital y también aquí, en el mundo humano –sonrió.
Kari pasó, saludó a los otros dos elegidos y dejó la mochila junto a una mesa. El teléfono sonó y TK lo cogió rápidamente.
-¿Diga?
-Soy Davis. Mi madre me ha dicho que habías llamado –sonó al otro lado del aparato.
-Sí, y también ha respondido cuando te le llamado al móvil –añadió el portador de la esperanza.
-Bueno… Se me olvidó cargarlo anoche y lo encendí esta mañana para comprobar si quedaba algo de batería, pero como no era así, lo he dejado cargando y… Ah, no te tengo que dar explicaciones. ¿Qué querías?
-Había pensado hacer una merienda.
-¿Sólo eso? Bueno, iré y… –al fondo se oyó de repente la voz de una chica pidiendo explicaciones por algo que TK no llegaba a entender −. TK, lo siento… Me da que no voy a poder ir… ¿Lo aplazamos?
-Bueno, Codi, Yolei y Kari ya están aquí…
-¿QUÉ? ¿QUE KARI ESTÁ AHÍ? ¡PUES NO PIENSO TARDAR! –chilló Davis. TK tuvo que apartar el teléfono de su oído para evitar quedarse sordo.
-Oye, Davis, que me vas a dejar sordo…
-Ahora mismo estoy allíy… –nuevamente, alguien en casa de Davis interrumpía al chico y, esta vez, él mismo discutía con esa otra persona −. Bueno, que parece que no me voy a poder escapar. Pero que sepas que mañana mismo tenemos que hacer otra merienda.
-Que sí, pesado. Ale, que te vaya bien con tu madre y tu hermana –se despidió TK y colgó el teléfono aun cuando la otra voz seguía protestando.
-¿Qué le pasa? Parecía alterado –quiso saber Kari. Cuando TK había apartado el teléfono, los otros tres habían podido oír a lo lejos la voz de Davis chillando.
-Ah, nada. Debe de haberla liado en su casa y ahora le están regañando –respondió TK y el teléfono volvió a sonar −. Como vuelva a ser Davis… ¿Diga?
-Hola, TK, soy Ken. Lo siento, pero me retrasaré un poco.
-¿Ocurre algo malo?
-No, tranquilo. Ya te dije que mi madre había salido a comprar y yo no salía todavía de casa hasta que ella llegase.
-Entonces, ¿cuál es el problema? –preguntó mientras los otros tres miraban en silencio.
-Que acaba de llegar, no sé si de atracar un supermercado o de comprar el almacén entero–respondió Ken −. La próxima vez que quedemos todos, lo haremos en mi casa, que comida seguro que no falta.
-¡Ja, ja, ja, ja, ja! –rió TK −. Bueno, no te preocupes… Oye, ¿y si le preguntas a tu madre si te puedes venir a dormir? Si no puedes, no pasa nada. Davis tampoco ha podido venir y ya me ha dicho que mañana hay que repetir.
-Espera, que le pregunto –TK pudo escuchar cómo Ken llamaba a su madre y ésta le respondía desde la cocina −. Me ha dado permiso. Supongo que tardaré un par de horas en acabar de arreglarlo todo, prepararme una bolsa y llegar a tu casa.
-Ah, no te preocupes. Seguro que aún queda gente aquí para cuando llegues.
-Entonces hasta luego.
-Hasta luego –TK colgó y miró el teléfono, como esperando que sonase otra vez. Al no sonar nada, sonrió y se dirigió a los demás −. Pues nada. Davis no puede venir y a Ken le quedan un par de horas hasta que venga.
-¿Qué le ocurre? –preguntó Yolei.
-Su madre ha comprado como si se acabase el mundo –rió el rubio.
-Yo no he oído que se vaya a acabar ni nada por el estilo –dijo Codi.
-Bueno, no pasa nada. ¿Alguien quiere comer algo? –preguntó TK.
Media hora más tarde, mientras los cuatro atacaban los pastelitos y observaban las fotos de Kari, una presencia alertó a la joven de la luz.
-Presiento algo…
-¿Qué ocurre?
-Algo se acerca… Alguien llama…
-Kari –llamó una tercera voz −, ¿vuelve a ser aquello?
-No, es distinto…
Aquí tenéis el motivo de la reunión y por qué ni Davis ni Ken estaban presentes. De haber llegado un poco más tarde Strabimon, se habría encontrado a Ken también, pero el digimon es más rápido y no podía permitirse el lujo de entretenerse.
Espero que os hayáis entretenido leyendo esta segunda entrega surgida a eso de las diez de la noche.
Hasta la próxima ^^
