Este es el segundo capitulo de esta historia, voy a subir los que ya tengo, espero que les gusten... acepto cualquier queja, sugerencia, comentario, etc, etc.

Como saben los personajes son de Nakamura-sensei, lo unico que me pertenece es esta loca historia


Cap. 2

Ya era de madrugada y Kyoko comenzaba a despertar, a pesar de la tempestuosa tormenta se sentía tranquila, relajada, hacia tanto que no dormía tan bien, hacía años que no dormía durante una tormenta, pero ahora se sentía en las nubes; intento recordar todo lo sucedido la noche anterior, pero al abrir los ojos y toparse con ese ángel recostado a su lado su mente solo pudo quedarse en blanco, porque estaba él ahí, dormido, abrazándola y SIN CAMISA?, de repente un rayito de luz ilumino su memoria, era ella la que no lo había dejado irse, la que lo había retenido con un abrazo tan fuerte como el de un oso, incluso ahora ella lo abrazaba fuertemente, y era ella la que traía puesta su camisa, *Cielos! Esta helado!* Pensó al sentir su piel después de deslizar su mano para liberarse de ese hermoso cautiverio, no sin que su rostro tomara un tono borgoña al observar tan perfecta anatomía, ver esa cara angelical, esas largas pestañas, esos labios rosas…*Que rayos estoy pensando, es esta helado por mi culpa, debo cubrirlo con algo o si no se refriara* Entre muchos esfuerzos, suspiros y sonrojos, Kyoko logro levantar las sabanas y el edredón que la cubrían y envolvió a ese "Adonis" que yacía a su lado.

Todavía era muy temprano y hacia frio, a pesar de los gritos alarmados de sus demonios Kyoko se dejo llevar por sus sensaciones, bloqueando cualquier pensamiento, y regreso a ese cálido refugio, quedando hipnotizada por esa visión que tenia frente a ella, *Solo esta vez, solo un momento más, después volveré a encerrar estos… sentimientos, solo un poco mas* Y se dejo arrastrar nuevamente a ese mundo etéreo, mientras sus sentidos eran envueltos por la presencia de Ren.

Pronto amaneció, la alarma del despertador sonó, Ren estiro su brazo e hizo que dejara de sonar, tardo un poco en reaccionar y ver que se encontraba envuelto entre las mismas sabanas que su amada, la cual se encontraba acurrucada contra su pecho y un rostro lleno de paz, tranquilidad, y felicidad, completamente diferente a la noche anterior.

*No puedo dejar de maravillarme, cada que la veo luce más hermosa… como lograre mantener la cordura de esta manera?* Pensaba absorto en la imagen de la chica durmiendo entre sus brazos.

-Mnnhhh…- Se quejo Kyoko mientras se frotaba los ojos y lanzaba un bostezó que choco contra la piel de Ren, intento despabilarse.

*Me encantaría despertar así cada día* - Buenos días, Mogami-san – Saludo Ren con una sonrisa llena de felicidad.

-Buenos Días, Tsuruga- san… - Respondió Kyoko todavía adormilada – Tsuruga-san? Pero qué? Cómo? – Grito Kyoko pegando un brinco que casi la tira de la cama, pero Ren logro sujetarla dejándola de rodillas sobre la cama.

-Tranquila, no paso nada, solo fue… - Ren no pudo explicar nada ya que quedo congelado al ver el rostro de Kyoko, ella le dedicaba una mirada y una sonrisa llenas de ternura, agradecimiento y calidez que hizo derretir su corazón, que al parecer ya no se encontraba en su pecho, había salido disparado por el fuerte palpitar que le provoco esa imagen.

-Si, lo sé Tsuruga-san – dijo cálidamente Kyoko - … lo que pasa es que es la primera vez que despierto a lado de un hombre – agrego tímidamente, con un lindo sonrojo en su rostro, que se contagio al rostro Ren .

-Muchas gracias por lo de anoche – Comento Kyoko ante el silencio de Ren – La verdad es que desde hace mucho tiempo es la primera vez que logro dormir durante una tormenta, más que el miedo a los rayos son los recuerdos que no me dejan dormir – Dijo Kyoko tristemente

-No tienes que agradecer, Mogami-san – Su voz era grave, tierna, cálida – No podía dejarte llorando y temblando, además ya sabes que eres una persona muy importante para mí – agrego mientras acariciaba la mejilla de Kyoko.

-Al contrario, Tsuruga-san siempre me ha ayudado, siempre me consuela y aconseja – Replicaba Kyoko más intensamente – Además por mi culpa se durmió sin camisa y descubierto en una noche tan fría – Agrego arrepentida mientras arrugaba un poco de la tela de la camisa.

-Tienes razón, espero no resfriarme – Respondió con un tono serio – Pero te perdono, porque mi despertar fue muy cálido – Dijo acercándose a Kyoko con esa mirada que le hacía temblar las piernas, mientras sujetaba su barbilla para verla directa a los ojos – Y tú? Te agrado la forma en que despertaste?

-…Si…mucho… - contesto en un susurro dándose vuelta para que no la viera con la cara roja como tomate – Creo que será mejor que nos arreglemos para salir, se nos ara tarde – agrego para cambiar de tema.

-Tienes razón será mejor que nos demos prisa – Dijo Ren con una sonrisa en los labios, ya que logro escuchar la repuesta de la tímida chica que en ese momento le daba la espalda.

Aun de espaldas a Ren, Kyoko se desprendió de la camisa que cubría su cuerpo, y la doblo cuidadosamente ante la expectante mirada de su sempai el cual estaba con los ojos como platos por la escena *¿Por qué es tan descuidada? Lo hará apropósito para provocarme?, no ella es demasiado inocente* Pensó dejando salir un suspiro, después solo se limito a recibir la prenda de manos de la que era causante de ese suspiro y un sinfín de pensamientos no tan inocentes, debido al atuendo que todavía llevaba puesto.

*No, el que juega conmigo es el universo* Se dijo mientras entraba al baño para lavarse la cara con agua fría y tratar de deshacerse de esos pensamientos.

Cuando Ren salió del baño, Kyoko ya se había vestido, y comenzaba a preparar el desayuno, rápidamente desayunaron y terminaron de alistarse, todo en un lindo silencio que ninguno de los dos quería romper.

Ya estando parados frente a la puerta para salir de la habitación, Ren detuvo a Kyoko por el hombro y le dijo:

-Gracias por confiar en mí, tú confianza es lo que más valoro y espero que poco a poco puedas contarme todos los miedos y temores que tienes; lo que más deseo es poder verte feliz e intentare ayudarte y protegerte, además…. Te veías muy linda con esa carita de susto que tenias – Termino de decir con una sonrisa picara, intentando aligerar el ambiente.

-No es nada gracioso Tsuruga-san – Replico con un puchero – Gracias, nuevamente, de no ser porque usted estaba a mí lado, tal vez me habría quedado toda la noche llorando en el baño, incluso después de que terminara la tormenta – Abrió la puerta y antes de poner un pie fuera y dejar que el espíritu de Setsu entrara en ella, se giro hacia Ren y dijo con una sonrisa – GRACIAS, REN!.


Bueno este es el fin del segundo cap, y aunque un poco corto espero que les guste ;) comenten porfa

Agradecimientos

Arlethe: Gracias por agregarme a tus historias favoritas ;)

Gracias a todos por regalarme uno minutos leyendo esto.