Aquí esta el segundo cap, espero que les guste… En este cap, Arthur y Alfred se van conociendo más y tratan de aprender a sobrevivir. Un pequeño lazo se va formando y solo queda esperanza o al menos eso es lo que tenemos que pensar.

PD: Amo a Alfred en traje militar….so sexy

Espero que les guste el cap

Disclaimer: Ni Hetalia ni sus personajes me pertenecen

Segundo Encuentro

15 de Octubre –De día

Rise up this mornin',

Smiled with the risin' sun,

Three little birds

Pitch by my doorstep

Singin' sweet songs

Of melodies pure and true,

Saying: "This is my message to you-ou-ou:"

Las pequeñas gotas de sangre, salpicadas en su rostro lo hacían entrar en una especie de shock, sus neuronas no funcionaban, la estúpida melodía se volvía a colar en su cabeza, y el amanecer daba su usual bienvenida con calidos rayos de luz asomándose.

Giro su cabeza hacia el horizonte y entre la neblina podía ver el sol naciente de entre la oscuridad y las sombras. Su mente no escuchaba, solo pensaba en ese tiro. Y pronto escuchaba el insistente ruido de los pájaros que se levantan al amanecer. Un nuevo día estaba comenzando y de la peor manera, triste y violenta, su mente solo le traía vagos recuerdos y su memoria divagaba en las profundidades del abismo, aun así algo le decía que simplemente lo olvidara, como todo.

El oji-azul, solo pensaba en que tenia que hacer algo, su cabeza creaba planes distorsionados como el, sin embargo entendiendo el shock en el que se encontraba el otro. Lo empezó otra vez a jalar, sin obtener o dar otra palabra.

Llegaron a una cafetería, después de caminar unas cuantas cuadras, el americano puso una barra de madera en la puerta, cerró las cortinas al ver el sol colarse y el británico se quedo en medio de la tienda mirando al suelo expectativamente, tratando de reordenar sus ideas.

El oji-azul, sabia que el oficial estaba traumatizado, entonces cuando se dispuso a explicarle la situación, lo tomo del hombro y este instantáneamente, agarro lo primero que alcanzo –que en este caso fue un plato - y se lo lanzo al americano gritando:

-¡Asesino!, ¡Eres un asesino!, ¡Lo mataste!, ni si quiera vacilaste, ¡Eres un asesino!, como pudiste, ese hombre podía tener familia, lo mataste sin asco, ¡Asesi…

El americano le tapo la boca al británico lo miro fijamente a los ojos y vio que el británico ya estaba derramando bastantes lagrimas, no sabia que hacer, odiaba ver a las personas llorar, y el de verdad estaba aliviado de encontrar a alguien con vida. No estaba tan asustado, pero aun así lo que más odiaba era la soledad, una de esas cosas fue la que lo hizo enlistarse al ejército y nunca espero terminar en una situación como esa.

Así que le destapo la boca y sin tener otro remedio simplemente lo beso –estilo americano- haciendo que este callara a la fuerza, no se le ocurría otra idea para que dejara de gritar y llorar. Mientras el americano besaba al británico lo aprisiono contra la pared y sentía como sus lágrimas seguían cayendo, sin embargo se iba tranquilizando.

El británico, se iba sofocando y se separo del beso del americano, todo sonrojado con los ojos llorosos, mientras que el americano solo le dijo:

-Lo siento, pero no te ibas a callar si no hacia eso, no quiero perder a nadie mas, por favor escúchame…

- ¿Por qué?, no entiendo, ¿que demonios esta pasando? –El americano sabiendo que la rabia del británico se convertía en tristeza, se dedico a abrazar al frágil cuerpo que temblaba y sollozaba debajo de el- Esa señora me llamo caminante ¿Por qué?, no entiendo…

-Te lo puedo contar, solo si dejas de llorar –El británico se froto los ojos, tratando de separarse del americano. Todo le había impactado bastante, nunca había visto a nadie morir… de esa forma- Lo siento…

-No importa Iggy, solo escúchame…

El americano llevo al inglés a una mesa lo sentó y le trajo una taza de te. Se la entrego y se sentó junto a este, esperando un tiempo antes de hablar:

-Ahora escúchame, como ya te dije soy un militar, no se cuanto tiempo te habrás desconectado del mundo, pero muchas cosas han pasado. Primero dime ¿Cómo llegaste aquí?

-Soy un oficial del cuerpo de policías de Londres, vine aquí, a investigar las colinas, pero alguien me golpeo y me quede mas tiempo ahí del que esperaba. Todo pasó más o menos ayer en la tarde, y hoy me levanté a las 3 y baje de las colinas más o menos a las cinco –Tomo un sorbo antes de continuar- Después entre a una casa y una señora me ataco con un hacha y me llamaba caminante…

-Bueno… muchas cosas han pasado desde que perdiste la consciencia. Yo formo parte del ejército estadounidense y vine aquí a investigar un poco, no se me dijo de que… Sin embargo, mientras venia hacia aquí, escuchamos que en pleno Londres un virus o algo por el estilo había surgido, un virus en el cual los muertos regresaban a la vida, y bueno esas cosas que viste afuera ya estaban muertas

-Imposible… no me digas cosas que no existen, eso solo pasa en las películas –Decía el británico que trataba de contener las lagrimas tomando otro sorbo-

-Bueno ahora es real, y les llaman caminantes… Estaba con mi equipo en esta ciudad, mis otros compañeros… fueron infectados y tuve que eliminarlos

-A eliminarlos te refieres… -dijo tragando saliva-

-Si a matarlos, funciona así, te muerde una de esas cosas y te conviertes en uno de ellos, por eso te pedí que te desvistieras para estar seguro de que no tuvieras alguna mordida, como vi la sangre en tu cabeza

-Maldita sea, esto no puede estar pasando, ese… ese hombre, ¿Cómo sabes que estaba muerto?

-Primero, tienes que ver por la vista, si el hombre esta destrozado literalmente o descuartizado y todavía sigue caminando, es un caminante. Pero en este caso, los ojos muertos y sin vida, y el olor a putrefacción. Ya había pasado su rigor mortis y ya no había nada que hacer. Perdón si te asuste, pero si te hubiera mordido, hubieras tenido más o menos tres o cuatro horas más de vida

-¿Hay alguna cura?

-No, hasta ahora no se nada, pero si quieres acabar con esas cosas tienes que dispararles a la cabeza, es cierto lo que dicen en las películas, cortas toda actividad cerebral

El británico empezaba a adaptarse a la situación y se estaba formulando un objetivo. Aun así tenia a un militar, que por cierto no estaba tan mal, y suficientes armas. Pero todavía le dolía el pecho y sus ojos querían seguir botando lágrimas. Trato de componerse y no derrumbarse terminando su taza de te. El otro al no saber que tenia que hacer para que el británico se calmase lo tomo del mentón y le dijo lo mejor que pudo:

-Escucha, te necesito aquí conmigo, vamos déjame por lo menos salvar a alguien, tuve que matar a mis compañeros… Cuando llegue aquí pensamos que íbamos a atropellar a un ser viviente y chocamos, al salir una de esas cosas se nos tiro y mis dos compañeros fueron mordidos, no tuve otra opción. Eran mis amigos, aun así tuve que hacerlo, no se cual será tu situación pero no nos queda mas que ayudarnos, vamos siiiiiiii –El americano hizo un puchero que hizo sonreír al ingles, este ya se estaba tranquilizando- Entonces Arthur, porque no primero curamos esas heridas que tienes… -Le dijo para ver si sus palabras tenían efecto- Sino me haces caso volveré a besarte

-Maldito pervertido, ¿me estas amenazando? –dijo frotándose los ojos-

-Algo así, pero démonos prisa, no tardaran en salir, te traeré algo de comer, eres tan delgado que pienso que si te abrazo te partiré a la mitad –El americano empezó a buscar algún botiquín, mientras el británico, se perdía en su mente-

No es como si todos los días pasara, no estaba acostumbrado, su maldita rutina estaba destruida y ya no sabia nada. Solo estaba asustado, pero tenia que ser fuerte, algo en su interior se lo anunciaba, además Alfred estaba con el, y se supone que seria su héroe. Tampoco quería que se sacrificara por el, pero aunque el militar lo había salvado, todavía no le daba total confianza.

De todos modos era cierto lo que decía, no sobrevivirían, sino trabajaban juntos.

Pero eso de disparar, Arthur solo lo había hecho en la academia, y unas horas mas temprano, después de eso su experiencia era muy limitada, por otro lado Alfred era un experto especializado en tiro y técnicas de combate, y debido al tipo de armas que cargaba no se podía esperar otra cosa, mas que un militar superentrenado.

Pero en algún lugar de su interior esos ojos azules quizás le traían nostalgia, pero no sabia de que, sin poder esperar al americano los ojos del británico se cerraron, tanto llorar y el cansancio, le dieron sueño. Muchas cosas habían pasado tenia que asimilarlas, de una u otra manera, y después del beso del americano, en el que se había repetido mentalmente, que solo era una táctica, solo quería perderse entre su difusa mente…

-¿Dónde Estoy?

-Aquí

-¿Dónde?

-Aquí

-¿Dónde Aquí?

-No lo sabes, estas en otra parte y al mismo tiempo aquí

-No entiendo

-No necesitas entenderlo, solo confía ¡Artie!

-¿Qué?

-Artie, Artie, Artie, Artie, ¡Arthur!

15 de Octubre- Medio Día- Cafetería

El americano se paseaba de vez en cuando para chequear al británico, que estaba durmiendo, ya le había curado las heridas y le había dejado algo de comer. Mientras lo miraba se prometió a si mismo que lo cuidaría a toda costa, después de todo el era un héroe, y hace mucho tiempo le prometió a una persona que siempre lo seria.

Se acerco al británico y se dedico a observarlo, se veía tan frágil y cansado, a comparación de el, que tenia una mejor resistencia, no era como sino le afectara toda esta situación, pero ya estaba acostumbrado a batallar por sobrevivir.

Se le acerco al oij-verde y se puso a pensar, en realidad nunca le habían atraído las mujeres, pero digamos que los hombres tampoco, por lo que siempre pensó que era algo raro. Sin embargo, sentía que quería proteger al británico, había algo diferente. Se puso encima de el y le empezó a soplar para que se despertara:

-¡Arthur despierta!

-¿Que paso? –El oji-verde abrió los ojos para toparse con los del americano, que por cierto estaban demasiado cerca- ¡Wahh!

-Tranquilo, no pasa nada, pero ¿no crees que ya dormiste lo suficiente? –le dijo mientras se separaba de el-

-¿Dónde Estoy?

-Aquí

-¡¿Qué?

-En la cafetería, ahora no hagas tanta bulla que nos van a matar

-¿Que hora es?

-Mediodía

-Tanto he dormido, ¿como demonios me dejaste dormir tanto?

-Te veías muy cansado, y por cierto ya cure tus heridas, te deje algo de comida… Será mejor que te apresures

-Ah, gracias –El británico, se toco la frente y estaba limpia con una especia de crema, luego miro abajo y no llevaba pantalones- ¿Que demonios hiciste con mis pantalones?

-Ah bueno, tenias raspones en la rodilla, entonces… ¡Como el hero que soy no podía dejar que se te infectaran!, jajajajajajaja

-Bipolar

-¿Qué?

-Nada, maldito pervertido

-Oye Iggy deja de llamarme así, dime Al –Arthur empezó a comer mientras trataba de pensar-

-Ok, ok, Ahora ¿que hacemos? –dijo mientras comía-

-Bueno en el último reporte que escuche, decían que en Londres iba a haber una evacuación final. Quizás lleguemos a tiempo y podamos salir de esta pesadilla, mas o menos un ultimo helicóptero saldrá el 20 de Octubre, pero todavía no se el sitio, aun así, tenemos que regresar a Londres

-Mmm..., busquemos un mapa… no tu busca el mapa, yo buscare unos pantalones –dijo Arthur que se había devorado toda la comida que el estadounidense le había dejado-

-Jejeje, Iggy eres taaaaan divertido

-No se que te parece mas divertido… Pero Al… perdón por llamarte asesino… tu en verdad me salvaste… lo siento

-Oh Iggy no escuché lo último que dijiste

-Que lo siento –dijo casi en un susurro-

-¿Que cosa?

-Que lo siento –dijo tratando de alzar un poco mas la voz-

-Sorry Iggy pero no te escucho

-¡Que lo siento maldito pervertido!

-Jejejejej –El americano tomo al inglés por la cintura y lo abrazo diciéndole- Eres tan adorable

-Maldito –dijo el inglés que ya estaba sonrojado hasta las orejas- No sabes lo que es el espacio personal

-¿Con que se come?

-Olvídalo, iré a buscar un pantalón

Arthur se estaba olvidando poco a poco de todos los shock que había tenido. Ese americano sabia como ponerlo de buen humor, aunque significaría molestarlo, y lo que mas le parecía irónico era el hecho de que toda su vida, a nunca nadie la había importado un ****** y ahora este americano venia y le decía que tenia que protegerlo.

Le parecía muy extraño, sin embargo, le gustaba ese calido abrazo, le hacia sentir, que aunque todo fuera de lo peor, siempre habría alguna luz. Un poco optimista de su parte, lo que no era usual.

Mientras… observaba al americano que estaba buscando un mapa, vio como este, que se había quitado el saco de militar y se había quedado en un polo sin manga blanco agarraba una botella de agua y se la echaba en la cabeza para despertarse, el agua corriendo por su cuerpo y cabeza lo hacían ver muy atractivo según el oficial, pero ya se estaba sonrojando por pensar así del americano.

Aunque un ruido distrajo sus pensamientos… Eran pasos, alguien arrastraba algo o se arrastraba, todas las cortinas estaban cerradas y apenas pocos rayos de luz entraban, el británico por curiosear se acerco a donde provenían los pasos, se acerco el cristal de la cafetería que estaba con las cortinas semi-abiertas y se dedico a escuchar. En un momento los pasos pararon y algo choco contra la venta, el británico se sobresalto, y cuando volteo vio al americano que casi le parte el alma en dos, este le dijo en un susurro:

-No hagas ruido, encontré un mapa, ven

Arthur siguió al militar y en el camino encontró unos pantalones muy grandes, que se los ajusto con una correa, eran plomos de porte deportivo, y encontró un polo negro que le quedaba ajustado, se los puso lo más rápido que pudo y se escondió en la cocina de la cafetería. Cuando el americano volteo se le quedo viendo su nuevo atuendo, un tanto sorprendido, por como cambia la ropa a las personas, aun así el golpe se estaba prolongando, así que empezó:

-Escúchame Iggy, lo primero que tenemos que hacer, es salir de aquí, de este pueblo, y llegar a la carretera. Como sea, pienso que si conseguimos un auto, podremos salir, de aquí, mi carro chocado esta cerca de la autopista, quizás el radio aun funcione y podamos tener alguna pista de que hacer

-Bueno y ¿que hacemos con los caminantes?

-Solo no hay que hacer ruido, no tienen mucha vista, se dirigen por el oído, por eso uso silenciadores, toma esta pistola –El militar le entrego una pistola al británico de bajo calibre y con un silenciador- Úsala solo si es necesario y no le dispares a cualquier cosa ni gastes balas, puede que sea una persona, ahora déjame ponerte esto –El americano saco un especie de elástico, que iba junto a un porta-armas-

-Bueno ya entiendo, ¿donde se pone eso?

-En la pierna

-¿Cómo?

Golpe Seco

El golpe se hacia más insistente cada vez más y cada vez venia de mas direcciones, el británico se estaba poniendo nervioso y el americano solo le levanto la pierna lo mas rápido que pudo mientras el británico se sonrojaba, y le puso el porta-armas, era sencillo, ya que el mismo lo había hecho, pero era practico:

-Tenemos que salir, no dispares si no debes Artie

-¿Artie?

-Jejeje, vamos, saldremos por atrás, por cierto recolecte lo suficiente mientras dormías en esta mochila

-Guau, no pensé que pensarías en algo como eso –sinceramente no lo hizo, tenia muy mala referencias de los americanos-

-Arthur, aquí es comer o ser comido, es instinto supongo, ahora… ¡Apártense porque el gran hero hace su entrada!

Si que era escandaloso el americano, pateo la puerta trasera, y el sol los cegó un poco, sabía que este no duraría mucho, por eso tenían que darse prisa.

El cielo estaba medio azul, y ni Arthur ni Alfred se detuvieron a apreciar a los zombies, solo corrieron, cada uno con su respectiva arma.

Alfred tenia un mapa de la ciudad, así que el guiaba a Arthur, tenia buena orientación, después de todo por eso era un militar. Y de cierta manera a lo largo de su vida, había decidido que cada experiencia la tomaría como una aventura en la que siempre el seria el héroe y el seria el que protegería a su damisela, en este caso Arthur.

Empezaron a correr y al americano ya le iba varios pasos adelantados al británico, después de todo tenia más resistencia y un musculoso cuerpo digno de un militar. Sin embargo una mirada recorría el cuerpo del militar por departe de el británico ya que se sentía atraído por esa "grande estructura", nunca había visto a un militar en persona y le parecía nuevo e interesante.

El americano volteo y paro en seco, mirando a todos los lados y dijo:

-Me estoy preocupando, no veo ninguna auto

-Yo… creo… que –decía el británico jadeando- todos estaban en algún tipo de evento, antes de que el incidente comenzara o al menos eso fue lo que escuche en la radio

-¿Sabes mas o menos donde?

-Quizás en el campo de futbol, que sale en el mapa. Esta cuatro cuadras mas adelante…

-Bien vamos

-Bueno…

Empezaron a trotar, el oji-verde, no había visto a otro zombie y estaba mas tranquilo, pero estaba demasiado cansado, sentía que en cualquier momento se iría a desmayar, el americano notando eso y al ver el persistente jadeo del policía, se paro y le dijo:

-¿Quieres que te cargue?

-No soy una… niña… de cinco…

-Oh por favor Iggy, pero si pareces una –Le dijo tomándolo en brazos como si no pesara nada – Así llegaremos mas rápido y no te cansas

-Idiota… no es mi culpa no tener todos esos músculos que tienes

-Si Iggy, se que piensas que soy atractivo

-¿Qué?, atractivo, de donde sacas cosas tan estúpidas –dijo mientras se ruborizaba-

-Hey no grites, escucho algo

Los dos se detuvieron, se oían varios sonidos al parecer provenientes de varios caminantes, pero esta vez eran demasiados. Alfred se acerco al mini estadio y vio una larga fila de autos, sabía que alguno de esos funcionaba, pero el problema era como llegar, estaba plagado de zombies, que caminaban entre los autos, sabia que no podría con todos. Trato de visualizar un carro más o menos decente, y encontró una camioneta negra.

Plan 1 - Aprendiendo a Sobrevivir en Equipo

-Arthur este es el plan –Le dijo bajándolo- Yo distraigo a los zombies y tu arrancas la camioneta –Diciendo esto se fue o mas bien dicho se largo y empezó a llamar la atención de los caminantes, típico de Alfred. Aunque Arthur no lo conocía mucho lo tomaría como un "niño" impulsivo que no acepta un "no" por respuesta-

-¡MALDITA SEA!, ¿como demonios se le ocurre un plan tan estúpido? –Y diciendo lo último se dirigió hacia la camioneta-

Aunque cuando llego tuvo un pequeño inconveniente, la camioneta era demasiado alta, y… ¿como demonios quería el estupido americano que la prendiera si ni si quiera tenia una maldita llave?, ni si quiera podía romper la luna porque no la alcanzaba.

Lleno de rabia le empezó a gritar al militar que estaba corriendo de un lado para otro mientras que a su vez atraía a más zombies con sus aullidos

- ¡MALDITO ALFRED!, ¿COMO DEMONIOS QUIERES QUE PRENDA LA MALDITA CAMIONETA?

-¡DEMONIOS ARTHUR SERAS PEQUEÑO PERO GRITAS…!

Antes de que Arthur se diera cuenta, mas caminantes empezaban a llegar, personas de todo tipo, ancianos, mujeres, jóvenes, el espectáculo era desesperante, pero no podía perder la cabeza, tenia que sobrevivir, de alguna u otra manera. Ahora los caminantes también se dirigían hacia el, así que tomo su arma y empezó a llamar a Alfred:

-¡ALFRED VEN DE UNA **** VEZ Y ARRANCA EL **** AUTO!

Definitivamente no espero que el pequeño británico tuviera una boca tan grande, pero sabia que no era como en las películas, que la gente, se pone a llorar y rezar y todos empiezan a gritar y a suplicar, así que se subió a los carros y a saltar entre ellos, tratando de llegar lo mas rápido adonde Arthur lo esperaba.

Arthur era diferente, se notaba que tenía diferentes facetas y estados de ánimo. Cuando se ponía nervioso, podía hacer varias cosas, insultarte, gritar, preocuparse, animarte (en el peor de los casos), pero sabia que el británico en cualquier situación que vivieran siempre iba a estar regañándolo, y eso le parecía muy divertido, después de todo si le regañaban era porque le prestaban atención y eso le gustaba al americano, no lo conocía mucho pero sabia que era tan calculador que a veces también era muy aburrido y se preocupaba demasiado.

Sabía que tenía que hacer algo, y bueno su plan no había resultado, pero podía arreglarlo y salvar a su damisela. Era tan irónico verse corriendo mientras Arthur empezaba a desesperarse en su complejo existencial de si disparaba o no.

El héroe empezó a correr, mientras los caminantes lo perseguían, no tubo más remedio que dispararles a dos de esos que estaban muy cerca:

-¡Arthur dispárales ya no están vivos!

-Maldita sea ya lo se, pero…

-¡Arthur!

-Esta bien, abre la puerta –Alfred empezó a forcejear con la puerta, mientras que Arthur trataba de no dispararles a los zombies- Demonios Alfred ni tu puedes abrirla, esta con seguro, como piensas abrirla de esa manera, gira… ¡no!, no hagas eso

-Maldita sea Arthur estoy tratando, mierda, no puedo abrirla

-Es tu culpa, vamos a morir, mierda, como se te ocurre irte sin avisarme tu plan

-Pero te lo conté… al demonio –Alfred agarro una de sus armas y rompió la luna de la camioneta, pero no paso lo que cualquier persona esperaría. Empezó a sonar la alarma del auto, un ruido ensordecedor, que hacia que los zombies se sintieran mas atraídos por el ruido- Demonios mierda, Arthur es tu culpa

-Maldita sea Alfred, que ****** hiciste, ******* ******* *****, y ahora es mi culpa

-Espera, Espera, Arthur dispara, maldita sea, nos van a matar –Decía mientras juntaba los cables del auto tratando de prenderlo-

Arthur volteo y un zombie se le abalanzó, era un hombre de mediana edad, no tenía extremidades y se veía repugnante, Arthur le disparo por inercia en la cabeza, y se quedo frío. Mientras Alfred rezaba para que el auto prendiera, Arthur se metió al carro, y cerró la puerta:

-Demonios… le dispare

-¡Oh shit!, vamos por favor prende –Los zombies empezaban a mover el auto y a treparse en el, Arthur estaba paralizado y Alfred estaba desesperado. En eso el desgraciado carro prendió, Arthur suspiro, de alivio y Alfred arranco, retrocedió aplastando a varios zombies y después de unas aplastadas mas, salieron para la avenida:

-¡Jajajajaaja!, ¡Arthur lo hicimos!, ¡Estamos vivos!

Habían avanzado media cuadra, cuando se les acabo la gasolina, su sueño se esfumo.

Plan 1 -Fallido

Alfred se empezó a reír de los nervios al ver como la gasolina se había salido y estaba derramada por todo el camino, y Arthur se quedo estático. Los dos reaccionaron a tiempo y salieron. Sintiéndose los más idiotas de todos los tiempos, mientras a lo lejos veían como los caminantes se les acercaban.

Pero Alfred, tuvo una magnifica idea, al ver la gasolina esparcida, saco un encendedor de su bolsillo que llevaba la letra "M", se acerco al camino de gasolina que se había formado y su cerebro se dedico a prenderlo gritando:

-Jajajaja, ¡Soy mejor que Milla Jovovich en Resident Evil!

-¡Espera Idiota! –Arthur se dio cuenta de que el camino de gasolina se estaba prendiendo también hacia la camioneta y que iba a estallar- ¡Va a estallar!

-¡Oh Shit! –Alfred cargo a Arthur y la adrenalina se le subió a la cabeza, corrió con todo lo que tenia y el carro exploto tirándolos a el y Arthur al suelo, mientras el oji-azul protegía al oficial con su cuerpo. Cuando abrió los ojos vio al británico debajo de el, mirándolo preocupadamente con sus finas esmeraldas- Que susto ¿no?

-I…idiota, ¿estas bien?

-Si mejor vámonos –diciendo esto se levantaron, Alfred tambaleándose por el ruido y Arthur un poco mareado por el impacto contra el suelo. En eso voltearon y vieron como la explosión había frenado un poco a los caminantes pero no lo haría por mucho-

-Alfred ahí hay un auto –dijo Arthur señalando al camión de los helados, que aparentemente era el único cerca-

-¡Ice-Cream!

Alfred y Arthur se metieron al auto, Alfred empezó a manipular los cables y Arthur a seguir batallando mentalmente, por haberle disparado a un zombie, que ya ni si quiera estaba vivo, solo podía ver por el reflector del espejo a los zombies que ya se iban acercando, mientras que Alfred ¿rezaba?:

-Oh gran señor de los helados, te pido que nos saques de aquí y nos permitas saborear un helado de vainilla, por favor señor de los helados… ¡PRENDIO!

-Vámonos Alfred –le dijo Arthur sujetándole el brazo y poniéndole cara de perrito triste-

-Jejeje, si Iggy, me encanta cuando suplicas

-Nadie esta suplicando maldito ****** ***** ******** *******************

El carro de los helados arranco y Arthur volteo para ver como los zombies se alejaban y se perdían, había sido demasiada adrenalina. Ver como esas cosas muertas caminaban y te buscaban solo para alimentarse, le causaba nauseas.

Abrió la mochila que traía el americano y encontró comida: unas cuantas barras energéticas, y lo demás eran puras hamburguesas, así que saco dos y se las devoro, el americano lo vio y le dijo:

-Jejeje, Iggy, ¿te gustan las hamburguesas?

-En tiempo de hambruna todo se puede

-Bueno vámonos Iggy -Alfred apretó un botón y empezó a sonar la música del camión de helados-

-Bloody Shit, no puedes ser más escandaloso

-Si, ¿quieres ver?

-Idiota, pero en serio vamos a llegar a Londres en un camión de helados

-Jejeje, Iggy no te preocupes tu hero siempre te salvara

-Como quieras… Oye Alfred

-Si Iggy

-Gracias… por bueno… tú sabes…por ayudarme y todo eso… -dijo mientras miraba a otro lado-

-Ayyyy –suspiro el americano- A veces puedes ser tan adorable como irritable, si fueras mas honesto…

El británico que ya estaba sonrojado le metió una hamburguesa en la boca al americano, lo miro, sonrío y le dijo:

-Ya vámonos idiota

Fin del Segundo Encuentro

Bueno espero que les haya gustado, el otro episodio, más o menos tratara de su travesía hacia Londres, y quizás ponga otros personajes.

De todas maneras, ¿que otro personaje les gustarla que saliera primero? Mi cabeza todavía no da para eso…

Pero, Alfred se ve tan sexy de militar, y Arthur tan adorable, me encantan…

Bueno gracias por leer y por los reviews de la vez pasada

¿Reviews?