Hola, antes que nada... Este es mi nuevo fic entre lobos y vampiros... aun sigo haciendo los otros.. no se preocupen. esperon que disruten esta historia como yo disfruto de hacerla.. en cuanto al la publicacion... buee ya saben subire en cuanto pueda..

El frío me calaba los huesos, en aquel tenebroso bosque solo se escuchaba el castañar de mis dientes y la pesada respiración de aquel hermoso pero aterrador lobo que estaba frente a mi, por alguna extraña razón yo no tenía miedo de esa criatura, de hecho me sentía muy segura con él. Mi miedo era por otra cosa, algo más aterrador que me seguía, temblé como una hoja y miré al plateado lobo cuya expresiones se iban volviendo más fiera a la medida que el horroroso monstruo venía hacia mi, cerré los ojos cuando el lobo se abalanzó sobre mí.

Wakaba Sayori despertó de golpe con el sonido de un ruido seco fuera de su habitación, su padre entro corriendo cerrando la puerta con traba detrás de si.

-Sayo chan… vete, corre y no mires hacía atrás… te amo, hija- fue lo último que le dijo antes de empujarla hacia un pasadizo secreto que había en su habitación, la castaña no tuvo tiempo de pensar antes de escuchar el ensordecedor grito de su padre, sin importarle que solo tenía un pequeño short y una blusa con tirantes como único abrigo en una noche fría y de lluvia, corrió por el bosque que rodeaba su casa.

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Zero se encontraba caminando bajo la lluvia, ya que le habían dicho que por esa zona se encontraban un grupo de vampiros clase E, suspiro hastiado, desde hacia un tiempo el presidente de la asociación no hacía más que darles esas misiones alejadas de la Academia Cross para que no tuviera que cruzarse con Yuki o algún otro miembro de la clase nocturna, ¿Qué es lo que creía su padre adoptivo? ¿Acaso no confiaba en él? y por lo visto no. Aspiro fuertemente y fue allí cuando percibió ese aroma familiar y se pregunto que rayos hacía allí esa mujer, sin pensarlo dos veces fue hacía donde ella estaba y se sorprendió al verla sentada en el medio de la calle con una pequeña blusa de tirantes negra y un short del mismo color, además iba descalza y temblaba seguramente del frío.

-¿Wakaba?- dijo con su voz más neutra, por los latidos de su corazón se podía decir que su compañera de clases estaba realmente aterrada.

- Ze-Zero-kun- extrañamente la mirada de Sayori se mostró esperanza al ver al joven cazador para luego pasar un de terrible consternación.

-V-V-Vete-Zero notó como ella se paraba con dificultad para ir donde el estaba, le preocupó realmente verla en ese estado el hecho de que Wakaba no era de esas personas que no mostraban tan fácilmente sus sentimientos.

- ¿Qué sucede? ¿Qué tienes?- el cazador se dejo mostrar preocupado por su "amiga", a decir verdad no se hablaban mucho, los ojos de la muchacha se llenaron de lagrimas mientras negaba con la cabeza.

- Eres muy rápida, perra- La voz que vino desde atrás de Yori era ronca y se sentía agitada tal vez por perseguir a la muchacha, Zero miró a aquel hombre que le había hablado de tal modo a Sayori, un tipo mayor de cabello largo color castaño y ojos extrañamente dorados como un lobo, sus caninos eran realmente largos, parecía un verdadero mounstro de una película de terror y aunque estuviera lavada por la lluvia se percibía el tenue olor a sangre, uno que el recordaba de algún lugar, pero lo que más le impactó fue su aura era tan aterradora como la de un vampiro Sangre pura, por inercia tomo a su Bloody Rose y la apunto hacía el sujeto de aspecto salvaje dejando a Wakaba detrás de si, para protegerla por si acaso.

- Vaya, si que es extraño, una sanguijuela protegiendo a alguien de nuestra clase- dijo en tono burlón aquel hombre, mientras veía con suficiencia al peliplata

-¿Quién eres?- preguntó con autoridad el próximo presidente de la asociación de vampiros quien notó como Wakaba se ponía tensa.

- Mi nombre es Tsukiginro Hayate- por alguna extraña razón ese tipo se burlaba del él, apuntó a la cabeza de ese hombre pegando a Sayori a su espalda.

-¿Qué quieres con ella?- la voz del cazador sonó dura y fría tal y como pretendía.

- A que no te parece apetitosa- Tsukiginro sonrío de una forma tan sádica que daba miedo y pudo notar como la castaña lo rodeo con sus brazos temblando mucho más que antes, el peliplateado frunció el ceño y disparó su arma, Hayate lo esquivo y comenzó a reír.

-Niñito estúpido esa arma solo funciona con sanguijuelas-

Sin más el extraño hombre se abalanzo contra la pareja, pero Con agilidad gatuna el joven cazador lo esquivo cayendo al suelo con Sayori sobre él, ya que había cambiado de posición al saltar, ese maldito era condenadamente rápido, rodeo a la chica con uno de sus brazos, a lo lejos se escucho al sonar de unas sirenas policiales.

-tsk… nos veremos en otro momento- y dicho esto saltó hacia un edificio cercano con sorprendente agilidad. Entre sus brazos Zero podía sentir a Wakaba temblar incontrolablemente, lentamente se reincorporo ayudando a la chica, por ahora la llevaría a su casa y daría aviso a la organización para esperar órdenes.

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Ya habían llegado a su apartamento y Sayori no había no siquiera abierto la boca, tal vez aún estaba procesando todo lo que había sucedido y por el estado en cual la había encontrado sabía que nada bueno podría salir de ese encuentro con el extraño tipo de mirada salvaje, pero lo que realmente le preocupo a Zero era la manera que su lado menos agradable reacciono al verlo, sintió como la sangre le hervía y lo único que quería era exterminarlo, si poder evitarlo el cazador miró a la joven chica que tenía detrás de si, se preguntaba una y mil veces que rayos hacía ese sujeto persiguiéndola.

-¿Qué sucedió?- El peliplata fue directo al grano y miró a su compañera de curso con dureza, ella levanto la mirada dejando ver sus ojos rojos.

-lo último que se es que mi padre me dijo que huyera, luego solo escuche su grito y nada más- Respondió Yori quien tenía la voz cortada por contener el llanto, Su acompaña nante frunció el seño.

- Llamare a la asociación… tu date un baño de agua caliente o te vas a enfermar- informó mientras la conducía por su habitación al cuarto de baño dándole en el proceso una toalla y una camisa de él para vestirse.

Había vivido con Yuki toda su infancia y gran parte de la adolescencia y nunca se había sentido como se sintió hoy, mientras hablaba con el presidente de la asociación, Cross, había escuchado con su súper audición de vampiro la suaves prendas de la mujer que en estos momentos estaba en su casa, chocar con el suelo para segundo después sentir como el agua de la ducha se abría y más tarde percibir el aroma del shampoo y el jabón que la chica estaba usando, se maldijo para sus adentros luego de escuchar los suaves sollozos que esta emitía, Sayori estaba pasando un mal momento y el teniendo fantasías con la susodicha en la ducha.

-Z-Zero kun, gracias- El aludido se giró hacía su interlocutor quien le hacía una suave reverencia, miró a su compañera quien acababa de salir de la ducha con una de sus camisas color negro y el cabello húmedo que caía libremente por sus hombros.

- no es nada- respondió, la vio moverse nerviosa.

- Él director Cross me pidió que te dejará quedar aquí hasta mañana y luego él vendrá a recogerte- Zero observo a la chica morderse el labio nerviosa, como si fuera por inercia el cazador se acercó a Yori estrechándola en sus brazos a lo que fue correspondido, él sabia que la chica a la cual abrazaba casi nunca dejaba ver sus sentimientos y para que estos momentos estaba como estuviera, algo realmente malo había pasado, sin embargo a pesar de todo su lado monstruoso solo pensaba en Tsukiginro Hayate, algo en él le decía que era más peligroso que cualquier vampiro con el que se haya enfrentado antes.

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Aullidos de lobos, era todo lo que Wakaba Sayori escuchaba en ese momento, ese sonido era tan majestuoso y liberador, para la rubia escuchar el aullido de tan bello animal era como una cura para el alma, y allí estaba en el medio del bosque mirando a ese extraño lobo plateado la miraba con serenidad, ni ella misma sabía como pero podía sentir sus emociones, y entonces sucedió, esta vez no fue un aullido lejano sino uno justo en frente de ella, la estaba invitando a unirse a su manada.

Sayori despertó de golpe en un lugar desconocido y en una cama que obviamente no era la suya, tardo pocos segundos en saber donde estaba y como había llegado hasta allí, sin tener fuerza como para levantarse se hundió más en aquel colchón tapándose la cabeza, no sabía nada de su familia y por los gritos más el olor a sangre que había sentido de seguro todos ellos habían tenido un final atroz, sollozo lo mas bajo que pudo para no molestar al chico que se encontraba durmiendo seguramente muy incomodo en el suelo y de pronto para en seco, como la noche anterior sus sentidos se agudizaron, pudo percibir el olor de una persona, uno muy suave si podría describirlo diría que como un dulce de coco, si eso era, estaba parado frente a la puerta del departamento de Zero, la sintió suspirar antes de golpear suavemente la puerta.

Zero se removió desde su improvisada cama, antes de atender la puerta.

-Zero kun ¿Dónde esta Wakaba san?- pregunto la voz amable del director Cross una vez dentro de la casa.

- En la habitación- respondió el mas joven al momento que llevaba al cazador al lugar donde la ojimiel descansaba, Sayori no supo como pero se sentó en la cama donde reposaba y miró al hombre de mirada dulce, seria y casi sin mostrar sus emociones como le habían enseñado.

- Director Cross…- murmuro la chica

- Tengo noticias- Sayori miro al presidente de la asociación lo miro con expectativas.

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-Sayori sama- susurro el viejo que se encontraba postrado en aquella cama de hospital, y como pocas veces en la vida la adolescente se dejo llevar por la emoción y corrió abrazar al hombre.

-¡Maximilian!- grito con emoción Wakaba mientras abraza al mayordomo de toda su vida.

-De… verdad me alegra que usted este bien- dijo el viejo respondiendo el abrazo.

- No hables por favor… - Sayori se separo un poco del mayordomo quien la tranquilizo con una pequeña y calida sonrisa.

- Sayori san, ve a comprarte algo de comer…- interrumpió de pronto el presidente de los cazadores, Sayori lo miro extrañada pero obedeció sin chistar… ellos querían hablar de algo importante.

Una vez que se Wakaba se hubiera ido, el director Cross cerro la puerta del cuarto de hospital y miró fijamente al hombre q estaba postrado en la cama-

-¿Qué los ataco?- directo al grano, el no solía ser así, pero cuando los cazadores fueron a la residencia Wakaba, los cuerpos de todos los que vivían allí se encontraban despedazados, como si un animal salvaje los hubiera matado.

- Lo que nos ataco no era otra cosa que… Hombres Lobos-

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Hasta aqui el primer capi spero q los disfrutenn... dejen review, criticas, sugerencias todo sera contestado y aceptado

byeee

Pri