Derechos: Trama y algunos personajes sí son míos, por lo que me reservo su uso. Lo demás, ya saben de quién es y que no gano nada con ello.

Advertencia: el presente fanfic insinúa detalles que no siguen el canon, debido a que está ligado a la Saga HHP (iniciada antes de la publicación de HP6 y HP7); además, varios puntos fueron creados antes de las últimas revelaciones respecto a los Potter. Por lo tanto, no se aceptan reclamos por la presencia y/o ausencia de personajes y situación que Rowling jamás escribió.

Este fanficparticipa en el tópico "¡Feliz cumpleaños!" del foro "La Noble y Ancestral Casa de los Black".

Para Nicole Cold, con mucho cariño. Muchas gracias por darme la excusa para desarrollar esto, considerado "historia fantasma" en el universo de mis fics.


01.

Agosto de 1971.

—¡Lo conseguí, madre, lo conseguí!

La casa de los Potter de Mould–on–the–World, grande y elegante, normalmente no se llenaba de gritos. Sin embargo, aquella era una ocasión especial.

—¡Por Merlín, Darius! ¿A qué viene tanto alboroto?

Dorea Potter, de cabello castaño rojizo y ojos grises, era una mujer de buenas maneras y un poco estricta, por lo cual se sintió algo disgustada por aquel comportamiento de parte de su hijo, un muchacho alto y delgado, que había heredado su color de ojos, así como su sonrisa y gran parte de su personalidad.

—¡Lo conseguí, madre! —repitió Darius, con la alegría plasmada en la cara—. Llegó la notificación de la Triple A, ¡inicio el curso de auror en septiembre!

Ante eso, Dorea no pudo evitar sonreír también.

Ser auror era el sueño de su hijo, desde que supo lo que la palabra significaba. Se había esforzado en obtener las notas requeridas en los TIMO y los ÉXTASIS, lo cual había rendido frutos. Aunque no le sorprendía, Darius siempre demostró ser un chico muy inteligente. En la Academia de Adiestramiento de Aurores tendrían que estar locos para no admitir a Darius.

—Me alegro por ti, cariño. Ahora por favor, no más gritos y ven a almorzar.

—¿Papá vendrá? Quiero darle la noticia.

—No lo creo, o ya estaría aquí.

Darius asintió, ya sin sonreír, por lo cual fue el turno de Dorea de mostrarse un poco más animada antes de pasar al comedor.

No importaba lo que dijera Charlus, Dorea presentía que algo malo se le echaba encima al mundo mágico, sobre todo con las desapariciones que anunciaba El Profeta.

Y no quería pasar por algo así. Su vida había sido muy afortunada, más desde que Charlus y ella formaran una familia. Los Black, pensó Dorea, no eran tan maravillosos como los veían varios sangre limpia, bastaba ver lo que habían hecho sus padres (sobre todo su madre) con el bueno de Marius…

Pensar en el pasado de su hermano la deprimía, así que Dorea apartó el pensamiento enseguida. ¿No era él muy feliz ahora? Eso era lo que contaba.

Aquel era el momento de Darius, algo por lo que se había esforzado hasta la extenuación, aunque nadie lo creyera al verlo. A veces, Dorea no acababa de comprender a quién había salido su hijo, que si bien se parecía físicamente tanto a ella como a Charlus, tenía una curiosa forma de ser, alegre y desenfadada la mayor parte del tiempo, que solo era calmada cuando Darius concentraba su espléndida mente en algo que consideraba de suma importancia.

Estaba muy, muy orgullosa de él.

Y aunque hubiera sabido lo que el destino deparaba, no habría dejado de estarlo.

—&—

Saludo de nueva cuenta desde este fic, que espero estén disfrutando.

Se va presentando a los Potter de Mould–on–the–World (porque sí, habrá más Potter en escena, muy pronto), que son Dorea, su marido y su hijo. Charlus no ha salido aún, pero ya vendrá.

Lo importante aquí era mostrar una parte de lo que Dorea siente respecto a su vida y su familia. Adora a su hijo, aunque el muchacho a veces la desconcierte. Ella está preocupada por las noticias que se han dado últimamente en el mundo de los magos, las cuales creo que ya saben cuáles son. Que Darius vaya a ser auror es una de las bases del futuro del fic, créanme.

Se ha mencionado a un Marius y creo que quienes tengan presente el árbol genealógico de la familia Black, saben quién fue.

Cuídense mucho y nos leemos a la próxima.