Una vez en el coche Booth sintió como Brennan le miraba inquisidora.
- ¿Por qué me miras así?- le preguntó finalmente - Pones la misma cara que cuando estás examinando huesos.
- Es que me sorprende que no me preguntes, te he dicho que estaba saliendo con alguien y no me has hecho ni una pregunta sobre él. Otras veces, a estas alturas, tendrías en tu poder hasta su expediente académico del jardín de infancia. Obviamente eso es una exageración, pero son aceptadas socialmente para dar énfasis a las observaciones- Brennan sonrió ante su propia ocurrencia.
- Está feliz- pensó él con desazón, hasta hace uso de exageraciones.
Booth centró la vista en la carretera y tragó saliva. Sabía que ella tenía razón y también sabía por qué; este tío era distinto, "puede funcionar" había dicho ella, y eso lo cambiaba todo. Por primera vez, desde que trabajaban juntos, él sentía la amenaza de otro hombre, sentía que alguien podía llevarse a su Huesos, ni siquiera con Sully había sentido eso, pero ahora... ahora "podía funcionar".
Aún así se sintió en la obligación de preguntarle por él, estaba claro que a ella le gustaba, que la hacía feliz, y él quería que ella fuese feliz, así que, hizo de tripas corazón y se lanzó a la conversación que sabía que tanto le iba a doler.
- Vale, vale, no quería que pensases que te estaba interrogando -mintió- ¿Cómo se llama? ¿a qué se dedica? ¿cómo le conociste? - lanzó las preguntas como el que traga una medicina, de golpe y sin respirar.
- Se llama Mike - comenzó ella diciendo, y él sintió una nueva punzada en el estómago -
Es arqueólogo. Le conocí cuando estuve en Massachusetts, en el caso aquel al que tú no pudiste venir ¿lo recuerdas? Él acababa de volver de una expedición a Egipto y dirigía una exposición de sus descubrimientos en el Arqueológico de Boston; me prestó su laboratorio para examinar algunas pruebas. Era lo más parecido al Jeffersonian que pude encontrar.
Booth recordaba aquel caso, él y Hannah se iban a pasar fuera el fin de semana, y él le pidió a Brennan si podría ir sola e intentar averiguar la identidad del cadáver sin su ayuda. A ella le pareció bien y lo hizo, los restos databan del siglo XIX, resolvió el caso, pero ahora sabía que había hecho algo más que eso en aquella ciudad.
- Mike me ayudó mucho, continuó Brennan, era casi como si tú estuvieras allí. Aunque tú no estabas, obviamente - aclaró innecesariamente ella.
Booth maldijo por lo bajo aquel fin de semana en Nueva York, si no se hubiera ido con Hannah, si no hubiera dejado sola a Brennan..., Mike ahora no estaría en su vida.
- Y ¿desde entonces estais juntos? - preguntó Booth dudando de si quería o no saber la respuesta.
- No, bueno sí, es decir, no técnicamente.
- ¿No técnicamente?, ¿qué quiere eso decir, Huesos?
- Bueno, ¿a qué llamas tú "estar juntos" exactamente? - preguntó Brennan con curiosidad.
- Pues a lo que todo el mundo llama "estar juntos", Huesos, ¿a qué va ser?. Salir a cenar, al cine, a pasear, ver una peli en casa, hacer cosas juntos, contarle al otro tus pensamientos, tus dudas, tus miedos, tus secretos, ... - y según lo iba diciendo se daba cuenta de que eso era lo que tenía él con Brennan antes de que Hannah ocupara la mitad de su cama - y, por supuesto - dudó mucho antes de decirlo - a hacer el amor con esa persona.
- Ah, bueno, entonces sí creo que estamos juntos desde entonces, aunque todavía no nos hemos acostado juntos - aclaró ella.
Booth sintió de pronto como si entrara más aire a sus pulmones. No se habían acostado juntos, hacía varias semanas del caso de Boston y todavía no ... Recordó en ese momento al otro co-amante de Brennan, el estirado aquel por el que no sentía atracción física. Un poco de esperanza entró en su corazón al pensar que quizás el arqueólogo tampoco le atraía sexualmente... y sin darse cuenta sonrió.
- ¿Y eso? ¿no te atrae sexualmente? - preguntó con más confianza.
- Oh si, ya lo creo que me atrae sexualmente. Tenías que verle, tiene un cuerpo perfecto, unos hombros ...
- Vale, vale, no sigas - la cortó en seco Booth - no necesito tantos detalles. Y si es tan perfecto - siguió hablando - ¿porque no te has acostado con él?
- Bueno - dijo ella muy despacio - esta vez quiero hacerlo bien. Siento que con Mike puede ser distinto y no quiero estropearlo. Él lo entiende y está dispuesto a darme todo el tiempo que necesite. Aunque mis necesidades biológicas están muy presentes, y más teniendo en cuenta la cantidad de tiempo que hace que no mantengo relaciones sexuales, mi cuerpo me manda señales de esa atracción física, y tengo constancia de que a él el suyo también - dijo mientras guiñaba exageradamente un ojo a Booth, que en ese momento sintió una nausea.
Y entonces él lo supo, supo lo que Mike quería decirle con ese "Te esperaré" de la tarjeta de las flores y supo también que eso era precisamente lo que ella necesitaba oir para permitirle quedarse cerca de ella. Mike había sido más listo que tú Agente Especial Seeley Booth, se dijo a si mismo derrotado. Tiempo, eso es lo que ella necesitaba, tiempo es lo que le pidió a él y él no supo darse cuenta. Él no le dió lo que ella quería y Mike... Mike había sabido verlo y se lo estaba dando incluso antes de que ella se lo pidiera. Definitivamente, aquel tipo conocía a su Huesos mejor que él mismo, reconoció con pesar.
Ella siguió hablando - por una vez quiero estar enamorada cuando llegue el momento, quiero sentir la diferencia entre tener sexo y hacer el amor, aquello que me explicaste ¿recuerdas?
Claro que Booth lo recordaba, recordaba perfectamente aquella conversación, pero nunca pensó que Brennan fuera a ponerlo en práctica con alguien que no fuera él. Él quería ser esa persona, la persona que le enseñara la diferencia entre tener sexo y hacer el amor, él quería ser el primero que le hiciera el amor a aquella mujer... y ahora Mike iba a tener ese privilegio.
- ¿Booth? ¿me has oído? - le preguntó Brennan al ver que él no respondía.
- ¿Eh?, ah, si, lo recuerdo.
Booth ya no quería hablar más de ese tema. De repente ya no tenía ganas de nada, estaba abatido. Le entristecía saber que Brennan había encontrado a alguien y no podía negarlo, estaba celoso, muy celoso y muy triste.
- Mira, ahí debe ser - dijo Brennan señalando con la mano.
Booth volvió con esfuerzo a la realidad y dirigió el coche al punto indicado.
Salieron del coche, Cam les estaba esperando.
Les explicó lo que habían encontrado y ante la actitud ausente de Booth, esperó a que Brennan se alejara y le preguntó si todo iba bien.
- Si, claro - respondió con una mueca - todo va perfectamente. E intentó marcharse.
- Seeley - le llamó Cam mientras le sujetaba por la muñeca - no me lo cuentes si no quieres, pero no me mientas, sé que te pasa algo. ¿Es por Hannah? ¿Habeis discutido?
- No, no, Cam, de verdad. Todo va bien con Hannah, en serio, no es nada.
- Como quieras - no quiso insistir ella - sabes dónde encontrarme si necesitas hablar.
- Gracias Cam - le dijo Booth con una franca sonrisa de agradecimiento - lo sé.
Cam le vió acercarse al cadáver, sabía que algo le había entristecido, ese hombre era como un libro abierto para ella, pero no sabía cual era el motivo de su tristeza.
Brennan ya había dado las órdenes pertinentes para llevarse los restos al Jeffersonian.
Le comentó algo de los datos de identificación del cuerpo, pero él apenas la escuchaba.
Resonaban en su cabeza los ecos de la conversación que acababan de tener en el coche. Brennan enamorada... no se lo podía creer, mejor dicho, no se lo quería creer.
- Booth... Booth ¿qué te pasa? - sintió como Brennan se colocaba justo delante de él mientras le preguntaba.
- Nada, ¿por? - respondió él con sorpresa
- Porque llevo llamándote un rato y no me respondes - le dijo ella- Ya podemos irnos, hemos acabado aquí.
- ¿Te importa volver con Cam?, tengo que hacer algunas cosas - le dijo él.
- Ah, si, claro, no hay problema - respondió ella un poco confusa - Te llamaré cuando tengamos algo. Hasta luego.
Vió a Brennan dirigirse hacia donde estaba Cam. Las vió hablar y girarse a mirarlo. Ambas le dijeron adiós con la mano y se marcharon en el coche de Cam.
Booth no sabía qué hacer, necesitaba estar solo, pensar... pero no podía ir a casa, allí estaba Hannah, lo último que necesitaba ahora mismo era ver a Hannah.
- Dios -pensó- porque tiene que ser todo tan complicado... Se metió en el coche y condujo sin rumbo, no sabía donde iba y tampoco le importaba demasiado.
