Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer.
Finalmente… AMOR
Tres años atrás…
Mi nombre es Isabella Swan, tengo 18 años y estoy cursando el ultimo año de preparatoria. Mis mejores amigos son Edward, Alice y Emette Cullen y Jasper y Rosalie Hale. Y debo admitir que estoy enamorada de Edward desde que teníamos aproximadamente 9 años. Patético lo se, pero hemos estado juntos desde que tengo memoria y era mi vecino además Edward siempre fue amable y tierno conmigo, era imposible no enamorarse de él.
Era el ultimo mes de clases y todos estábamos concentrados en los últimos exámenes, las cartas de admisión a las universidades y la graduación. Pero en la ultima semana se había agregado un nuevo factor para todos los estudiantes y dos en mi caso. La primera noticia era un baile para celebrar la finalización de los exámenes y se llevaría a cabo en dos semanas, y la segunda y mas importante y terrorífica de mi vida, declararle mi amor a Edward antes de marcharnos a la universidad. Alice y Rose me habían insistido para que le confesara todos mis sentimientos a Edward, aun no sabíamos a que universidad iríamos cada uno, y me habían dicho que era lo mejor decírselo ahora. Si me correspondía podríamos ir juntos a la universidad y si me rechazaba seguiríamos siendo amigos solo que en distintas universidades.
Así que ahí estaba esperando la nota de mi ultimo examen, antes de marcharme corriendo a casa para prepararme para el bendito baile. Luego de que me entregaran un perfecto 9 en algebra, corrí al estacionamiento de la escuela y me dirigí a casa rápidamente. Al llegar me encontré a Esme arreglando el pequeño jardín delantero de su casa la salude y me adentre para alistarme. Cuatro horas depuse y con ayuda de Rosalie y Alice, me encontraba enfundada en un hermoso vestido azul, mi cabello ondulado cayendo suelto por mi espalda, un pequeño abrigo negro y un suave maquillaje que resaltaba mis ojos. Alice y Rose se habían marchado, a la casa de la primera, para arreglarse y nos encontraríamos allí para iros los seis juntos. Al llegar Edward me abrió la puerta y se quedo boquiabierto observándome, como si lo hiciese por primera vez en muchos años. Me sonrío y se aparto para que pasara. Cuando estuvimos todos preparados para partir Carslile nos tomo una foto y nos deseo suerte. Al llegar al salón del instituto donde se celebraría el baile, todo estaba decorado con globos y cintas en colores plateado y azul en distintas tonalidades, mesas circulares posicionadas al costado de la pista de baile y un Dj en uno de los extremos del salón. Conversamos con algunos de los muchachos que se encontraban allí y luego fuimos a bailar. Edward bailo conmigo casi toda la noche, aunque de vez en cuando bailaba con Jasper o con Emette. En algún momento de la noche, decidí ir a tomar aire fresco, por lo que salí del salón y me dirigí a la fuente que se encontraba cerca de allí. Me senté y observe el cielo estrellado y la magnifica luna que brillaba esa noche. Tirite cuando una suave brisa me acaricio y sentí que una pesada prenda caía sobre mis hombros. Al girarme me encontré con unos brillantes ojos verdes que me miraban embelezados. Le hice una pequeña seña con la cabeza para que se sentara a mi lado. Estuvimos en silencio unos minutos, era el momento perfecto para decirle todo lo que sentía. Decirle cuanto lo amaba y lo mucho que significaba para mi. Me gire un poco para mirarlo de frente y tome su rostro entre mis manos.
"Edward…"
"Bella… yo debo decirte algo…"
"Déjame hablar primero. Sino, te digo esto ahora no se cuando podré reunir de nuevo el valor para hacerlo." asintió levemente con la cabeza y respire hondo " Edward, quizás t..te parezca extraño lo q..que voy a decirte. Y… y… yo te quiero." dije lentamente para que pudiera entenderme entre el tartamudeo que los nervios me producían.
"yo también y lo sabes Bella"suspire
" no Edward yo… no te quiero como un amigo. Bueno si pero siento algo mas profundo dentro de mi por ti y bueno necesitaba decírtelo. Yo te quiero mucho mas que a un amigo" dije desviando mi mirada hacia la fuente.
Estaba esperando a que me respondiera, pero lo que no espera ni en mil años fue la respuesta de Edward. El tomo mi rostro entre sus manos y dulcemente estampo sus labios contra los míos. Tarde un par de segundos en responderle el beso. No podía creerlo!!! Edward me estaba besando. Y DIOS!!!! Que beso! Si no hubiésemos estado sentados en la fuente hubiera caído al suelo de bruces. El beso era lento pero decidido. Fiero pero a la vez dulce y tierno. Cuando nos separamos por la falta de aire. Edward murmuro las cuatro palabras que me hicieron la mujer mas feliz del mundo YO TAMBIEN TE QUIERO. Esa noche fue la mejor de mi vida. Había conseguido declararle mi amor a mi mejor amigo, este me correspondía y para terminar la noche: me pidió que fuésemos novios.
Luego de ese día las cosas pasaron de forma demasiado rápida para mi gusto. Los días no eran lo suficientemente largos para estar al lado de Edward. Las chicas habían estados realmente emocionadas cuando les contamos de nuestro noviazgo y ni hablar de nuestros padres. Esme y mama se habían largado a llorar como nunca y podía jurar que estaban planeando secretamente nuestra boda. EL día de la graduación había estado perfecto, y al terminar la ceremonia habíamos ido las tres familias ( Cullen, Hale y Swan) a cenar a Port Ángeles para celebrar el fin de la preparatoria y que habíamos sido aceptados en la prestigiosa universidad de Harvard. Aun teníamos tres meses por delante de vacaciones ya que teníamos todo planeado y preparado para cuando nos marcháramos a la universidad. Pasábamos los días en la playa, o haciendo maratones de películas, saliendo a cenar todos juntos o íbamos a alguna fiesta. Era uno de los mejores veranos de mi vida. Edward era el mejor novio del mundo, aunque no tenia mucho con que compararlo ya que era mi primer novio. Era dulce, considerado, caballeroso, en resumen el hombre perfecto. Claro hasta el ultimo mes de nuestra estadía en Forks.
Con los chicos habíamos decidido alquilar unas cabañas en las montañas para tener unas pequeñas vacaciones nosotros solos, alejados de nuestros padres. Serian dos semanas para nosotros solos. Las chicas constantemente me decían que era el momento perfecto para que Edward y yo tuviésemos nuestra "primera" vez juntos. Bueno seria mi "primera" vez ya que sabia por Alice que Edward había estado antes junto a su primera novia. Eso no me importaba en lo mas mínimo. El solo pensar en que Edward y yo pudiésemos estar juntos íntimamente era algo que aun no podía asimilar. El me había repetido un millón de veces que esperaría hasta que yo me sintiera cómoda con la situación, que jamás me obligaría a hacer algo que yo no quisiera hacer. Pero yo me sentí amas que preparada para dar ese paso con Edward. Porque si era con el yo saltaría desde el edificio mas alto con los ojos vendados.
Un domingo a la mañana nos levantamos muy temprano, y nos preparamos para irnos a las montañas. El viaje duraba alrededor de 6 horas en auto y llevaríamos el volvo de Edward, el JEEP de Emette y el Porche de Alice. Cuando llegamos a las cabañas nos registramos, nos dieron nuestras respectivas llaves y cada pareja fue a instalarse en su cabaña. Al llegar, Edward abrió la puerta para que pasara y yo me quede inmóvil en la entrada observando el hermoso lugar en donde nos encontrábamos. La cabaña era de tamañazo normal, consistía en una sala con chimenea, una pequeña cocina dos baños uno en la planta baja y otro junto a la habitación en la planta alta. La habitación consistía en una cama matrimonial con dos mesitas de noche, una televisión y un ventanal justo en frente de la cama con una vista preciosa de las montañas que en esa época estaban cubiertas de nieve. Era perfecto.
Edward me abrazo por detrás pasando sus brazos alrededor de mi cintura y me dio un pequeño beso en el cuello. Desempacamos y luego fuimos con los demás a esquiar y a disfrutar del día en la nieve.Esa noche salimos a cenar y al regresar a la cabaña, Edward me beso efusivamente atrayéndome a su cuerpo. Pase mis brazos por su cuello y enrede mis manos en su cabello. Caímos al sillón de la sala y seguimos besándonos.
"bien Bella. Llego el momento. Estas lista?" me dije mentalmente y sonreí contra los labios de Edward. se me pare lentamente de el, logrando que me mirara un poco confundido. Yo le sonreí y le susurre "nos vemos en cinco minutos arriba" y me dirigí a la habitación. Corrí desesperada al baño tomando en el camino mi maleta. Me coloque rápidamente un negligé que Alice y Rose me habían regalado. Era de un azul marino hermoso y contrastaba perfectamente con mi piel. Solté mi cabello que lo llevaba recogido en una coleta y me mire al espejo respirando hondo. Al salir, me encontré a Edward sentado en el borde de la cama con aire pensativo. Me reí suavemente y giro a verme. Su expresión lo decía todo, tenia la boca levemente abierta por la sorpresa y los ojos oscurecidos a causa del deseo y la lujuria. Lentamente me acerque a el, y lo bese muy suavemente empujándolo hacia el centro de la cama. Estuvimos besándonos Dios sabe cuanto tiempo, hasta que ambos quedamos completamente desnudos y los besos ya no nos eran suficientes. Edward me volteo con cuidado para así el quedar sobre mi y me dio un caso beso en los labios.
"estas segura Bella? Yo no tengo problema en esperarte si nec…"
No termino de hablar ya que yo lo calle con un beso. Me separe de el y le asentí levemente. Volvimos a besarnos aunque esta vez con mas lentitud y dulzura. Pausadamente Edward fue descendiendo por mi cuello, marcando mi cuerpo como suyo con suaves besos que quemaban cada rincón mi piel por la que el pasaba. Lentamente, fue separando mis piernas y dejo de besarme para mirarme a los ojos. Lo mire con decisión y con mucho cuidado fue adentrándose en mi, acallando los pequeños gemidos de dolor con sus besos hasta que cuando estuvo completamente dentro de mi, se detuvo hasta que me adecue al dolor. Lo mire y comenzó a embestirme lentamente y a medida que me acostumbraba al dolor y comenzaba a disfrutar del placer que me estaba brindando fue haciendo mas rápidas las embestidas.
Su nombre escapaba de mis labios entre gemidos y suspiros. Mis manos recorrían avariciosas su espalda y sus cabellos mientras besaba sus labios como si no existiera un mañana. Juntos tocamos el mismísimo cielo con nuestras manos y nos dormimos abrazados con una sonrisa en los labios.
Bueno mis queridas lectoras espero que les haya gustado este primer capitulo de mi nueva historia. Diganme que les parecio.…
Un beso nos leemos pronto
