Esto... aquí se empieza con las advertencias y eso. ¿Verdad?
Muy bien.
Declaro que esta obra de ficción está basada en la serie de Novelas de Harry Potter, escrita por J. K. Rowling, quien tiene todos los derechos de monetarios sobre ella. Por tanto no pretendo más que divertirme escribiendo está historia que usa a muchos de sus personajes, lugares y eventos.
Advierto entonces, que está esta historia puede considerarse un UNIVERSO ALTERNATIVO, en el que muchos de los personajes que aman se verán modificados a voluntad de esta caprichosa escritora amateur que no tiene tapujos en modificar eventos conocidos por los libros (y o películas), personalidades e incluso nombres, con el fin de satisfacer sus propias fantasías estrafalarias. Ademas habrá: Angustia, muerte de personajes, personajes originales, relaciones Slash explicitas (más no gráficas) relaciones románticas no convencionales y ese tipo de situaciones que puede llegar a molestar a algunas personas.
Dejando eso en claro, les dejo el primer capítulo.
Capítulo 1
31 de octubre de 1981
Llegaron a la plaza cuando los viejos farolillos se encendieron mágicamente. Justo al anochecer.
Era la noche del 31 de octubre y la hoguera del Samhain chisporroteaba alegre iluminando el suelo de baldosas hexagonales en brillantes tonos dorado. Era una clara invitación para celebrar esa mágica noche en la Isla Chelone.
La hoguera estaba cuidadosamente armada y asegurada para que nadie corriera el riesgo de quemarse con una braza suelta. Protección especialmente pensada para el niño de un año y tres meses que volaba en su primera escoba de entrenamiento. Cuando se alejaba un poco de las sombras alargadas de los tres adultos, que mantenían su mirada en él, los hechizos en la escoba infantil lo traían de vuelta con sus padres.
La risa del niño resonaba en la plaza solitaria y hacía eco rebotando en las paredes de los edificios vacíos que la rodeaban, era como estar en un pueblo fantasma. La luna apenas se mostraba creciente pero las callejas brillaban con luz propia en un tono verdoso viejo, las paredes de piedra gris casi parecían pulidas dándole a todas una apariencia bastante espectral pero festiva; calabazas de varios tamaños y rojas manzanas se habían colocado al frente de la hoguera como ofrenda, el fragante aroma de la madera seca se hacía sentir, los árboles de hojas naranjas y rojas parecían bailar con las llamas de la fogata y la magia vibraba en el ambiente. Luces de hadas habían descendido hasta posarse en las cornisas de las ventanas en los edificios que rodeaban la plaza creando la ilusión de ser la cálida luz de hogares habitados.
Lily tomó a Harry en brazos sacándolo de la escoba. Quería que su bebé viera el encantador efecto de luces, aunque este le prestaba más atención a James que hacía gala de sus reflejos de cazador atrapando el juguete abandonado antes de que tocara el suelo. El orgulloso padre sonrió altanero esperando que alguien halagara su destreza, pero, en cambio sólo recibió un rodar de ojos de parte de Severus y entusiastas aplausos de parte de Harry.
- ¡Cállate Sevy! - Masculló este a pesar de que el pelinegro no había dicho absolutamente nada. Él y Lily se habían limitado a reírse de la necesidad del gran James Potter de ser alabado.
- ¿A dónde demonios se mete Canuto cuando lo necesito? - preguntó James avergonzado mientras sacudía su cabello ya de por sí desordenado.
- ¿En serio quieres saberlo Potter? - Preguntó Severus con una mueca de burla.
-Estoy segura de que lo vi con Remus rumbo al bosque, hace como una hora – Lily codeo a Severus compartiendo una mirada de complicidad – Si quieres puedes ir a buscarlos- sugirió a sabiendas de que no estarían haciéndole ningún favor a sus amigos, James fácilmente podría salir "mordido" si interrumpía algo indebido y no sería la primera vez.
James los miró ofendido –Lo entiendo de Severus, pero tú, Lily Potter ¡No puedo creer que quieras enviudar tan pronto! - Se rieron con ganas mientras el bebé Harry estiraba sus manitas intentando atrapar las luces de hadas que flotaban más cerca. Lily lo levantó en el aire ayudándole en su faena hasta que un súbito movimiento casi la tira de espaldas. Ambos hombres saltaron listos para sujetarla.
Un inesperado terremoto sacudía la isla y la tierra se estremeció con tanta fuerza que James cayó al suelo amortiguando la caída de Lily mientras Severus sujetaba a Harry resbalando fuera del banco de piedra en el que habían estado sentados. Sujetó la cabeza del niño que gritó al verse arrebatado de las manos de su madre, pero su llanto se vio opacado por los gruñidos y chillidos de las bestias mágicas que habitaban el bosque.
La tierra se sacudía y crujía como si se estuviera rompiendo, Lily se acercó a Severus sujetándose también de la banca de piedra y le arrebató a Harry, tomándolo con cuidado para protegerlo con su cuerpo; James la sujetó por la cintura envolviéndola y puso una mano en la parte posterior de la cabeza de su hijo.
El terremoto se detuvo tan repentinamente como había empezado sumergiendo todo en un preocupante silencio sepulcral, una nube de polvo cubrió la isla y el silencio extraño poco a poco se convirtió en un rugido. El mar parecía levantarse a punto de tragarse a la isla Chelone; los Potter se apretaron un poco más juntos y Lily tomó la mano de un desconcertado Severus que se vio atrapado en el abrazo protector de James y Lily. Habían llegado a esa isla intentando escapar de la guerra mágica que azotaba el Reino Unido y pensar que ese sería su final era aterrador, pero… El ruido se detuvo.
Severus se incorporó lentamente. El llanto de Harry se hizo notorio en el relativo silencio y James lo cargó arrullándolo mientras Lily y Severus miraban a su alrededor, varitas en mano. Ninguna estructura se había dañado a pesar del fuerte estremecimiento que había sacudido la isla entera. No les extrañaba, después de todo era un pueblo mágico; se modificaba a voluntad. Cada mansión, casa, calle y farola había sido creada por la magia de la Isla y cada una era perfecta en su propio estilo a pesar de su desolación y abandono.
La Isla Chelone no era muy grande, el pueblo estaba en el centro y se elevaba sobre una montaña verde, sus edificaciones sobresalían grises entre el follaje de árboles frondosos; un bosque profundo, habitado por un gran número de criaturas mágicas (muchas de las cuales se creían extintas en Reino Unido) rodeaba el pequeño pueblo deshabitado. Desde la plaza se podía ver la playa y el mar distante e inmenso en el que las olas centellaban elevándose más de lo normal.
La inquietante calma se vio interrumpida cuando, con un fuerte chasquido, dos ancianas rodeadas por un grupo de elfos domésticos aparecieron en el centro de la plaza cerca de la hoguera. Severus reconoció a la más alta de las dos al instante.
- ¡Bisabuela! – Corrió a ella ayudándola a ponerse de pie mientras evaluaba su estado mirándola con preocupación.
La anciana, usualmente orgullosa, se aferró a su nieto intentando conservar la poca dignidad que le quedaba al haber caído de manera tan aparatosa usando tan solo bata y pantuflas. Severus la guio hasta la banca y la sujetó mientras sus manos a un temblaban.
-Estoy bien Severus. Solo necesito sentarme un momento. –
-Bisabuela Regina…- Severus no sabía cómo decirle que ya estaba sentada. Lily llegó a la banca con la otra anciana, en condiciones mucho menos favorables.
-Tranquila Madame Prewett – Le susurraba la pelirroja a la anciana consternada por llevar una sola pantufla y haber perdido su gorro de noche.
Los elfos que las habían acompañado murmuraban entre ellos y retorcían sus manos haciendo el ambiente más caótico y poniendo nervioso al pequeño Harry que lloraba con tanta fuerza que parecía a punto de desgarrarse la garganta o asfixiar a James por la fuera con la que se aferraba a su cuello.
- ¡Silencio! Criaturas molestas – Rugió Severus, mirando con enojo a los seres sumisos que taparon sus bocas al instante. Para su vergüenza Harry también calló ante el regaño de su "tío", el bebé se quedó temblando y sollozando bajito entre los brazos del padre que veía furioso al mejor amigo de su esposa.
-Joven amo Prince – Chillo uno de los elfos, rompiendo la tensión y postrándose cerca el joven hombre que alejó el dobladillo de su negra túnica de las pequeñas manos del elfo – Perdónenos. Nuestra ama se siente tan mal y no podemos aparecernos de nuevo en la fortaleza-
Severus y Lily se miraron ambos sorprendidos por esa nueva información. Severus le tendió su último frasco de la poción calmante al elfo molesto que se retorcía las orejas preocupado
–No pensábamos aparecer aquí – La voz de Madame Prewett tembló mientras tomaba el frasco de las manos de su elfo personal – Se suponía que Pinpin nos aparecería en el jardín- El elfo domestico asintió de manera enfática.
-Pasó igual con nosotros – Regina Prince miró a su bisnieto con gravedad.
-Tal vez los elfos consideraron esta zona más segura – James había logrado calmar a su hijo, pero aún se sacudía de un lado a otro con el niño en brazos en una suerte de arrullo exasperado sin apartar su mirada del bosque
-Me aparecí por mí misma - Declaró desafiante Regina, a pesar de los intentos de Severus de tranquilizarla –Aun soy capaz de usar mi propia magia para desplazarme. – Soltó las manos de su bisnieto como si sus intentos de reconfortarla solo la ofendieran, pero esté no se inmuto ante el desprecio de la anciana. Estaba muy acostumbrado a la rudeza de su trato y verla tan decidida lo hacía sentir aliviado.
La tensión se rompió cuando un par de figuras altas y brillantes salieron del bosque. El grupo de jóvenes suspiró aliviado pero el sentimiento no duró mucho.
Las ancianas se levantaron sacando sus varitas para encarar a la pareja que acababa de llegar, los jóvenes estaban demasiado atónitos para detenerlas.
- ¡Chicos! ¿Por qué? – Lily se debatía entre el alivio y la angustia. Era como si quisiera correr a abrazarlos y golpearlos al mismo tiempo.
La pareja se detuvo y Sirius extendió un brazo interponiéndose entre Remus y el resto como si se tratara de un escudo humano. Ante la luz de la hoguera las orejas sobre sus cabezas y las colas moviéndose tras ellos, se hacían realmente notorias a pesar de su tono translucido que dejaba un rastro de magia brillante que no se despegaba de ellos. El grupo los miró expectantes en espera de una explicación.
-No podemos evitarlo Lily – Fue la voz suave de Remus la que rompió el silencio –Una magia extraña nos obliga- El joven de las orejas y la cola color castaño trigo, como su cabello, miró a las ancianas con sus refulgentes ojos ambarinos.
-Hombres Lobo – Murmuró Muriel con un tono gélido e imponente a pesar de sus fachas.
- ¡Tenemos todo el derecho a estar aquí! – Sirius ladró, literalmente, sus orejas y su cola negra se tensaron desafiantes – ¡Tío Alphard me heredó la Isla! – El lobo más grande se detuvo cuando sintió la mano de Remus apretando su brazo.
Regina miró la interacción y torció una sonrisa mientras bajaba la varita. –Parte de la Isla, Joven Black… Nadie le está negando su propiedad-
Muriel bajó la varita y suspiró. Tal vez era momento de aclarar las cosas; ellas lo sospechaban, habían estado hablando al respecto, después de todo habían pasado varios meses desde el estrafalario grupo de jóvenes había reclamado la propiedad que una vez perteneció a Alphard Black.
Pero no era momento para hablarlo, la situación era demasiado tensa para empeorarla con algo tan insignificante. La magia de la Isla los había reunido ahí, algo iba a pasar en cualquier momento.
-La Isla se está moviendo – Declaró Muriel atrayendo las miradas de todos, pero ella miraba a su alrededor como en busca de algo. Su lamentable estado y la mirada expectante le daban un deje de locura. La anciana se estremeció con un escalofrío que le heló la sangre y entonces ocurrió.
El cielo fue rasgado por un poderoso rayo dorado.
Todos se encogieron protegiéndose y protegiendo a la persona más cercana, sus rostros completamente blancos por la intensidad de la luz. La grieta en el cielo se ensanchó y tres personas cayeron a través de esta.
El ruido sordo de los cuerpos golpeando el suelo resonó en la plaza y entonces la grieta se cerró. Un hombre y, sobre este, dos mujeres, una anciana y una joven que apretaba a un bebé entre sus brazos. El niño lloraba y la anciana también.
- ¡Alice! - Lily corrió hacia la joven que sujetaba al bebé en sus brazos y los ojos castaños de su amiga se llenaron de lágrimas.
- ¡Lily!... Lily. Tenías razón. Debimos escapar. - Alice se atragantó por las lágrimas que hacían un nudo en su garganta. - Debimos pensar en Neville ¿Por qué? ¿Por qué no te escuche? - Su llanto era más fuerte que el de Neville y Lily no pudo hacer más que abrazarla e intentar calmarla.
- ¿Cómo pudo? – Augusta, en un arrebato de furia, golpeaba con fuerza el pecho de su hijo. Sirius y las otras ancianas se acercaron a contenerla sujetándola.
- ¡Mi hijo! ¡Mi amado hijo! ¿Cómo pudo? ¡Ese Monstruo! – Berreaba la anciana que se encogía desconsolada entre los brazos de Sirius Black.
En ese momento todos lo vieron. Frank Longbotton sujetaba fuertemente su varita, en una mano y en la otra un león de peluche. Un traslador que Lily y James les habían regalado pocos meses atrás. Sus músculos aún estaban tensos pero su rostro lo decía todo: Su boca abierta en perpetua expresión de horror y sus ojos despojados de cualquier brillo. No había duda… Frank Longbotton había recibido la maldición asesina.
Hola de nuevo y muchas gracias por darle una Oportunidad a "Aspidochelone".
Si por eso de las casualidades algún lector o lectora se ha encontrado con está historia en sweek, le aclaro que igual es mía. La empecé a publicar para un concurso pero en ese momento no supe darle continuidad :( He estado pensando en publicarla simultáneamente en ambas plataformas y tal vez lo haga cuando recuerde como acceder a esa cuenta, pero hago la aclaración para que no piensen que estoy cometiendo plagio o algo por el estilo. Recuerden, no hay peor pecado para un escritor que robar el trabajo de otros.
Por otra parte, he hecho algunas modificaciones sutiles entre aquel "prólogo" publicado para el concurso y esté primer capítulo, cosas a penas sutiles y sin importancias, como el nombre de la bisabuela de Severus y otras cosas... Hablando de eso. Seguro tendrán muchas preguntas como ¿Cómo es posible que Severus y James sean amigos? ¿Sirius tambien es un hombre lobo? ¿La madre de Neville está viva? Pues todo eso se explicará en algun momento del primer Arco... espero.
Ultimo pero no menos importante. Este capítulo no se hubiera publicado hoy de no ser que mi hermanita me golpeó por no mostrar más respeto por las personas que leyeron la escueta presentación y con eso tuvieron para interesarse. Muchas gracias a: Marijo VFamilia y Teresa653 por mostrar su interés.
Nos vemos pronto, si aun sienten algun interés en esta historia.
