Capítulo 2: El Aventón.
Tenshiko caminaba con calma por el patio de la elegante escuela privada a la que asistía, donde no tenía amigos, sus compañeros de clase nunca querían sentarse cerca de ella, los adolescentes murmuraban estúpidos rumores sobre ella y los adultos igual.
Pero eso poco o nada hacía para borrar su pequeña sonrisa de su rostro. Siempre estaba ahí, pero nunca llegaba a sus ojos.
Ahora se dirigía hacia la salida del lugar, a donde Zetsu-san llegaría a recogerla como de costumbre. Cuando finalmente vislumbró las grandes rejas de la entrada (pues no usaba su sharingan en la escuela), se encontró con un gran grupo de chicas alocadas rodeando algo mientras cuchicheaban y se removían entre sí, chillando como locas fangilrs. "¿Eres universitario?" "¿Dónde estudias?" "Tienes un lindo auto." "¡Eres muy guapo!" "¿Nos das un aventón?" "¿Tienes novia?" fueron los comentarios que más se repetían de ese coro de chicas. Tenshiko estaba por ignorar el bullicio, cuando oyó una voz masculina apaciguando a las demás.
- Vamos, vamos, relájense, preciosas, una a la vez. – Dijo una voz sardónica obviamente disfrutando la situación.
- ¿Hidan-san? – Cuestionó la pequeña con grandes ojos.
Ante eso, la multitud de alumnas de preparatoria voltearon hacia la pequeña, abriendo un espacio permitiéndole ver al jashinista, y al jashinista verla a ella. "La niña Uchiha." "¿Qué está ella haciendo aquí?" "No me digas que se conocen." "Que niña más rara." Resonó entre las fangirls.
- ¡Oi, enana, Zetsu no vendrá por ti hoy, así que sube! – Le gritó Hidan desde su convertible rojo, silenciando los comentarios de las adolescentes… antes de que comenzaran de nuevo, esta vez dirigidos hacia él.
"¿La conoces?" "¿Viene contigo?" "¿Cómo se conocen?" y varias cosas más que a ninguno de los implicados les interesaban.
- ¡Jaja! Claro que la conozco, después de todo, vivimos en la misma mansión. – Rió el albino con una sonrisa de medio lado.
Ante ese comentario, las chicas se congelaron. Bien eran conocidos los rumores de que el tutor de la niña Uchiha estaba relacionado con un grupo criminal muy peligroso, y por consiguiente ella, y si este sujeto presumía vivir en el mismo lugar que ella…
La felicidad se evaporó, las adolescentes se tensaron y comenzaron a sudar frío, bajando la mirada y removiéndose en sus lugares, pero ahora con incomodidad.
- Hum, ¿qué ocurre, ya no soy tan lindo como antes? – Se burló el de ojos violetas ampliando su sonrisa, ahora con más malicia.
- ¿Eh? Es que… - Murmuraron varias a la vez, sintiéndose de repente en peligro.
Hidan soltó una última carcajada burlona antes de que Tenshiko abriera la puerta y entrara en el auto (sharingan activado), para entonces él arrancar a gran velocidad.
- Tsk, - comenzó el albino después de unos minutos conduciendo. – no puedo creer que yo tenga que hacer algo tan estúpido como venir a recoger a una jodida niña, ¡yo! Seguramente me veo como un completo marica con una maldita enana de primaria en mi auto, ¡maldición! – Seguía y seguía maldiciendo su suerte, pidiéndole a Jashin que nadie lo llegara a ver en esa puta situación tan estúpida y blablablá.
Observándolo en silencio, la pequeña Uchiha consideraba la situación y lo mucho que se quejaba Hidan-san, y en tan solo unos sellos de manos, la pequeña Tenshiko ya no estaba en el auto y en su lugar había quedado una joven adulta, rubia, voluptuosa, de ropas cortas y ajustadas, curvas definidas y expresión de emoción y entusiasmo.
- ¡Kyaaaa, Hidan-san! – Gritó. - ¡No puedo creer que este paseando con Hidan-san! ¡Estan genial! – Chillaba con emoción, con los brazos pegados a su pecho, removiéndose en su asiento y haciendo sacudir sus pechos.
El Jashinista quedó impactado por un momento, para luego echarse a reir y acomodarse en una posición más cómoda y confiada. – Jeje, pequeña idiota. – Dijo viendo de reojo a la voluptuosa figura junto a él, quien se removía en su lugar como lo hacían las muchas mujeres que solían acompañarlo.
Y de repente se preguntó cuánto tardaría la niña Uchiha en llegar a una condición así; él no era ninguna clase de estúpido pedófilo, pero sabía que toda mocosa crecería en algún momento, y conociendo los benditos genes Uchiha, lo haría con mucha gracia, y cuando lo hiciera, él presumiblemente estaría ahí. Así que se preguntó, ¿cuántos años tendría que esperar para poner sus manos en esa mocosa, que ya no sería una mocosa?
- ¡Hidan-san! ¡Espero que no esté pensando cosas sucias sobre la pequeña Tenshiko! – Dijo de repente la susodicha, manteniendo su papel de loca fangirl. – Sería de muy mal gusto hacer algo así, además, ni en un millón de años ella aceptaría. – Siguió, inflando las mejillas infantilmente.
- Hm, veamos si piensa lo mismo en 10 años. – Se mofó el jashinista acelerando aún más la velocidad.
- ¡Hidan-san! ¡Que sucio!
N/A: Y eso es todo del capítulo dos.
¿Mejor que el capítulo uno? Eso espero.
Creo que es más corto, pero me gustó más cómo salió.
Gracias a esas dos personas que dieron favorito y/o siguieron esta historia, a pesar de lo poco atractivo del capítulo uno.
Nuevamente, cualquier comentario, crítica constructiva, duda, sugerencia, pensamiento al azar, o cualquier cosa que quieran compartirme, no duden en dejar una review.
Gracias por leer y hasta la próxima.
Geronimo.
