Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K. Rowling, sola la retorcida trama es de mi autoria.

Advertencias: Situaciones sexuales, leves.


MI NOCHE CON HERMIONE "SABELOTODO" GRANGER


"Amantes, dementes."

Plauto


Un día totalmente asqueroso, y primero porque esa estúpida de Granger me hizo retroceder y recordar un momento incómodamente bueno.

Y todo porque parecía que ahora salía con Cooke, y le daba por visitar mis sitios de preferencia.

Maldita, mil veces maldita.

Pero me regocijaba por el hecho de que el imbecil de Cooke, no tenia ni la menor idea que la inmunda de su noviecita y yo, habíamos tenido un desliz muy frenético, en el que poseía su cuerpo. Y en el cual el había estado a unos cuantos pasos.

El día estaba totalmente tedioso, la lluvia no quería parar y yo tenia una reunión con Zabini, y todos los de la elite de oro, y bueno, no había mas que decir, saliendo de la oficina, iría a "Palace the Muse" con la intención de beber vino, y relajarme de todo cuanto implicaba el hecho de estar al mando de los negocios Malfoy.

Salí de la oficina, y me dirigí a la chimenea para por medio de la red flu aparecerme en el bar.

Llegando ahí, cual fue mi sorpresa, ahí se encontraba la persona que creía, no volvería a ver en mi vida.

Granger.

Esa estúpida sabelotodo, que se creía superior por no se que razón, aquella bruja que no tenia ni un poco de respeto por sus superiores, y que a pesar que ya tenia bastante que habíamos salido de Hogwarts, el desprecio que sentía por ella, supera eso.

La tipa iba presentable, aunque no podía entender que demonios hacia en un sitio como el Palace the Muse, que era demasiado para aquella mugrosa.

La observe un rato, hasta que me decidí por fin, dar mi golpe y fastidiar un poco, aunque la realidad, es que quería que la muy entupida se largara de ahí.

-Pero mira nada mas a quien tenemos aquí, pero si es la Sangre Sucia de Granger- dije con mi mejor tono de desprecio.

Y viendo como me miraba, no pude detenerme mi lengua y decirle.

-Pero una impura no debería entrar aquí, Granger, más si se trata de la defensora de animales y amiga de los perros como Potty, Ajajá, vamos, no me digas que eres de las mujerzuelas que se viene a vender-.

Granger tan solo me dirigió una mirada de odio y respondió, tal como lo esperaba.

-Eso es algo que a ti Malfoy, no te interesa, y quieres hacerme un favor, desaparece, que no estoy de humor para atender a los hurones-

-Ya saco las garras, la inmunda, Ajajá, no te preocupes, no me apetece que los de la elite me vean con semejante impura, imagínate bajarías mi status social y aún más mi dignidad- solté, ¿pero que se creía la idiota?, la verdad no sabia de donde sacaba valor para dirigirse siquiera a mi.

-Pues no se que esperas para largarte, porque en todo caso el que hace que baje mi status social eres tu, así que ¡PIÉRDETE!- Oh, esta mujer, siempre sacaba, una idiotez tras otra.

-Mira estúpida, no creas que por que el mundo mágico te cree salvadora de no se que cosa, tienes derecho a faltarle el respeto al linaje puro, maldita sucia.- dije descontrolado, porque esa mujer pagaría su osadía.

-Por favor, Malfoy, quien habla de pureza, cuando eres el ser más ruin, sucio y malcriado que he conocido, y yo puedo hacer y deshacer lo que me venga en gana.-

-Maldita, ¿quien te crees?, pero no me rebajare a tanto, no se que esperas para retirarte, no es lo que hacías, antes de que llegara, me imagino que tanta belleza te aturde de más, a si que has el favor de proseguir con tus planes y lárgate de aquí, porque esto es para la elite de oro, no para la elite de asquerosos.- Con eso me aleje, mas molesto de lo que había estado en todos estos años sin verle. Camine hacia mi mesa, donde me esperaban Zabinni, y los miembros restantes de la elite.

-¡Draco!, pero mira nadamás, quien diría que haz hecho las pases con Granger- dijo de forma burlona Zabini.

Le dirigí una mirada severa, y me decidí a sentar y tomar algo para olvidar ese momento incomodo con la sabelotodo.

-¿Pero que acaso no planeas contarnos, que es lo que hablabas con Granger, y lo que ella hace aquí?- en esta ocasión fue Nott el que hablo.

-Claro, platicábamos, reíamos, jugábamos y recordábamos viejos tiempos- lo dije con todo mi sarcasmo.

-Ajajá- empezaron a reír Zabini y Nott.

-Claro, más con la cara de leona enjaulada que tenia Granger al hablar contigo- continuo Zabini.

-Saben que, no estoy para sus idioteces, si desean enterarse de lo que hable con Granger, vayan y pregúntenselo ustedes mismo, y dejen de joder- advertí.

-Uy, Draquito, ya no esta de humor- dijeron al unísono los 2 idiotas molestos que tenia enfrente de mi.

Decidí ignorarles y tomarme mi copa de vino.

Y en ese momento, recordé que a mi pesar, seguramente la tonta de Granger seguía por ahí.

Y no me equivoque, dirigí mi mirada hacia la mesa donde había discutido con ella, y justo estaba pidiendo algo al mesero, y en ese instante apareció una botella de vino frente a ella, se dispuso a beber, y en ese momento mi mirada se cruzo con esos ojos almendrados, y supe en ese momento, como me pagaría el mal rato de momentos atrás.

Y como lo bueno no dura tanto, mi mirada intimidatoria, fue interrumpida por el cuerpo de Cooke, que se había parado justo frente a Granger, pero bueno ¡esto era el colmo!, Cooke hablando con ella mientras esta sonreía como tonta.

Sabrá Merlín de que tanto hablaban, porque Cooke termino sentándose en la mesa.

-Pero que acaso Cooke no tenia una reunión con nosotros- soltó Nott.

-Le avise, pero no se por que su retraso- dijo Pucey.

-Quizá por que le atrae la sangre sucia- dije de forma sarcástica.

En ese momento todos los de la mesa voltearon hacia la mesa en la que se encontraba Granger, y la imagen fue conmovedora.

Cooke sacaba a bailar a la ex Gryffindor.

Y no se hicieron esperar las opiniones.

-Pero mirar que Granger ha mejorado bastante- saco Zabinni.

-Definitivamente, si creíamos que Cooke estaba perdido, ahora sabemos que no tanto- ahora fue Nott.

-Ha decir verdad es muy atractiva, más con ese conjuntito de ejecutiva, y esos tacones, y vamos, esa largas piernas son irresistibles. En cuanto Cooke la pierda de vista, buscara mi turno- dijo el simple de Pucey.

Pero que les pasaba a esos idiotas, de verdad que necesitaba nuevas y mejores amistades, porque creer que Granger podía tener algún atractivo, era de gente ciega y sin experiencia.

Decidí ignorar la bola de blasfemias que se dedicaron a decir de Granger, ya bastante había oído, ahora mi interés se centraba única y exclusivamente en buscar la mejor forma en que la inútil de Granger pagara la incomodidad de hace un rato.

Mientras la veía moverse, al compás de la música, muy pegada del triplemente idiota de Cooke.

En fin.

Aunque si dejaba de lado lo irritante que era la tipa, que fuera una muggle cualquiera, amiga de Potty y la Comadreja, y que se diera aires de superioridad. Posiblemente sin todo ello, vería lo bien que le quedaba ese traje, el buen cuerpo que había formada al pasar los años, que su cabello caía en cascada de rizos y no era un arbusto como en los primeros años de Hogwarts , y talvez notaria lo bien que le sentaban aquellas luces.

Pero eso solo pasaría, si fuera ciego e idiota.

Por fin había terminado de hacer el ridículo en la pista, y habían decidido ir de nuevo a la mesa, y justo en ese momento Granger volteo un momento y nuestras miradas se cruzaron fugazmente, sin que antes la muy nefasta me dedicara una sonrisa ¿triunfante?

Es que acaso todavía no le quedaba claro nada, pues bien, si quería molestar, yo no me quedaría atrás.

Seguí pensando alguna forma de fastidiarla, auque me estaba comportando de una manera totalmente infantil, pero no lo podía evitar, molestar a Granger era algo exquisito.

Aunque por un lado terminara yo quizá más fastidiado de lo que podía suponer molestar a Granger.

Y es que bueno, a pesar de todo, no podía descubrir cuales eran esas ganas inauditas de no bajar la mirada cuando la miraba fijamente, ni como resistía con la frente en alto todas mis ofensas, porque si fuera cualquier otra, a la primera le sacaría una lagrima. Pero no a ella.

Estúpido valor Gryffindor.

-Bueno, bueno, basta ya de estar en un mundo lejano al nuestro, quieres Malfoy, seria bueno que empezáramos a organizar la fiesta anual de la elite- Zabinni me saco de mis pensamientos.

-Seria bueno- concorde –pero si no estamos los 5 socios más importantes, y eso incluye a Cooke- puntualice.

En ese momento, otra vez mira hacia la mesa, y justo la sabelotodo, se iba parando para largarse, o eso esperaba. Pero como no todo es belleza, ella se dirigió al área de los tocadores, y supe entonces que seria muy bueno ir justo detrás de ella.

-Ahora vuelvo- dije con simpleza llana.

Y la observe, iba entrando a los tocadores, tal y como lo imagine.

A pesar de lo ridículo que me sentía esperando a que saliera, no podía irme sin decirle unas palabras antes.

Pero si lo pensaba bien, aún no encontraba las palabras correctas para herirla lo suficiente para que se callara.

Y en eso ella salio.

-Dime Granger, ¿quién te crees para retarme, para arrebatarme mis compañías, para sonreír como estúpida, para coquetear con uno de la elite y para bailar como una ramera?- lo dije de forma rápida y venenosa.

Y el gesto que obtuve de su parte, me dio una satisfacción total.

-Mira, lo que haga o deje de hacer, ya te he dicho y te vuelvo a repetir mal nacido, ¡NO ES DE TU INTERÉS!- respondió, sin gracia.

Y en ese momento me dio la espalda, y eso fue suficiente para que quisiera lanzarle una imperdonable.

Pero haría algo que posiblemente era peor, y de lo que ella acabaría abrumada y arrepentida de conocerme, el resto de su patética vida.

Porque yo era Draco Malfoy, y sus pesadillas a partir de ahora tendrían ese nombre y apellido.

La tome del brazo, la azote contra la pared, con la intención de que sintiera un dolor emanar de su cuerpo. La tome de la cintura, tal y como lo hacia con aquella chicas sin sentido de la seducción, y en ese momento sentí el poder recorrerme, porque había descubierto la manera de tener a Granger a mi merced.

De la nada, viendo aquellos labios color carmesí, la bese. Y fue de la forma en que ella me hacia sentir. Coraje, odio, irritación y todo lo que en ese momento mi cuerpo emanaba, porque a pesar de todo, sentir a esa mujer era una nueva experiencia.

La de lo prohibido.

Me gusto, me gustaba sentirla indefensa y a mi merced, me gustaba que cayera a mis pies, como más de una había caído. Me gustaba su inexperiencia en esto y sobre todo sus gemidos de placer.

La seguí besando, recorriendo, tocando, todo lo libre que ese conjunto dejaba.

Lo sentí, sentí algo inaudito.

Deseo.

Si, aquella maldita sangre sucia, despertó el deseo en mi.

Y ella lo saciaría.

Alce su falda, rose sus piernas desnudas con mis dedos, y supe que esas braguetas estorbaban para mi fin.

Ella.

Habiendo quitado el estorbo, decidí que era el momento de dar el golpe final.

De forma pausada me fui introduciendo en ella, y sintiendo esa sorpresa que sentía, pude darme cuenta que aquella era su primera penetración.

Dolió, lo supe por sus gestos, y también supe que aquel dolor solo fue el inicio a un placer que yo le ofrecía.

La ví sonrojarse, morderse el labio inferior y por ultimo la escuche gemir de placer.

La mire, me miro, y fue algo cómplice. Ella avergonzada y yo dichoso.

Decidí que el momento había terminado, y que había gente esperándome. Ante todo la cortesía, era una de mis características.

-Mi dulce venganza "mi querida impura"- le dedique mis últimas palabras de la noche.

Recuerdos, ridículos.

Pero ella estaba ahí, en el restaurante de mi preferencia con Cooke.

Y en ese momento nuestras miradas se cruzaron, y supe que ella aún recordaba.

Porque de recuerdos se vive ¿no?


N/A: Y aquí tenemos la versión de Draco Malfoy, con toda su maldad... Y el final de este relato.

Gracias por leer :)

¡Saludos!