Disclaimer: Digimon no me pertenece.
Como aporte para ayudar económicamente a mantener mi hogar tenía mi propia venta de pasteles y cupcakes online, era perfecto porque contaba con tanto tiempo disponible, que algo de dinero extra nos venía de maravilla.
Al principio, cuando le comente mi idea a Matt su primera reacción fue pedirme que no lo hiciera, él no quería poner la carga de tener que ganar dinero para nuestra familia en mis hombros, por supuesto él quería encargarse de todo solo, pero no iba a dejarlo, ya tenía mucha carga encima trabajando de pasante en una empresa para ganar experiencia laboral aparte de tener que atender sus estudios para prepararse como profesional. Al final me dio su apoyo cuando le explique que me aburría sin nada que hacer durante todo el día en la casa y que cocinar postres para mí era un hobbie y me mantenía muy entretenida, por lo que invertimos en otro automóvil, que aun estábamos pagando por cierto, para que pudiera hacer las entregas a domicilio y en eso me la pasaba la mayor parte de mi tiempo. Eso fue apenas un mes después de que nos casáramos.
En eso me la pasaba ocupada día tras día, incluso los fines de semana, revisando en las mañanas los nuevos pedidos, adelantando las preparaciones necesarias para hornearlas más tarde, luego asistiendo a mis clases en la escuela de gastronomía, al salir de allí pasaba por algún supermercado o repostería para buscar los ingredientes que necesitaba para hacer los nuevos pedidos. Cabe destacar que la casa siempre olía deliciosa a pastel recién horneado.
Podía pasar horas entretenida preparando, armando y decorando varios pasteles. Kari venia algunos días para ayudarme, nos repartíamos el trabajo y las entregas, y terminábamos todo el doble de rápido. Hoy era uno de esos días en los que me tocaba hacer las cosas a solas, y estaba bien porque necesitaba pensar en el plan de acción que creamos ayer Sora y yo. Me iba a ayudar a revivir mi vida romántica con Matt. Cuando hable con ella sentí que tenía esperanzas de arreglar las cosas. Creo que me ayudo más de lo que me habría ayudado ir a una terapia de pareja, cosa que nunca le hubiese sugerido si quiera a Matt.
Ayer viernes me permití un descanso del trabajo y Sora y yo salimos a relajarnos al patio trasero.
—Muy bien, para empezar con el plan primero tienes que contarme ¿desde cuándo las cosas empezaron a cambiar? —me dijo Sora acomodándose en una silla reclinable.
—¿Ya tienes un plan? —pregunte asombrada, vaya y eso que apenas y le había pedido ayuda ayer.
—Sí, pero me tienes que decir…
—¿Y tiene nombre el plan?
—¿Cómo? ¡Ah!, ehh no.
—Pero no podemos hacer un plan si no le ponemos un nombre.
—Ponle el que tú quieras —me contesto con extrema paciencia.
—¿Qué tal… endulzando el pastel?
—Sí, es perfecto —coincidió Sora.
—¡Bien! Ese será entonces, al menos que le ponga otro nombre más en clave como…
—¡Mimi! ¡Concéntrate!
—¡Ah! si si el plan ¿Cuál era?
—Te lo diré luego, primero cuéntame, tu relación con Matt, ¿Cómo han sido las cosas desde el principio hasta que se casaron, y como son actualmente?
Suspire —Al principio, fue estupendo, los días de luna de miel fueron la mejor parte, la etapa más romántica que alguna vez tuvo nuestra relación, pero no duro mucho y tuvimos que bajar de nuestra nube muy pronto. La verdad debo admitir que la realidad nos golpeo muy duro incluso antes de decir "Si, acepto". En nuestro noviazgo era todo tan complicado, y pensé que el matrimonio haría las cosas más sencillas no que las haría más difíciles, siento como si tuviéramos un año de casados, y así es efectivamente, es solo que en mi mente no me imaginaba así la vida de casada. El año pasado fui la estrella de una larga cadena de acontecimientos que culminaron con el día de mi boda y luego de eso tuvimos que regresar a nuestras rutinas de siempre, solo que ahora teníamos muchas más responsabilidades y todo se hizo muy agobiante.
Sora no se perdía ninguna palabra y empezó con las preguntas —¿Por qué todo fue tan complicado desde el principio?
—Por toda la gente que estaba en contra de nuestra relación, pero tú ya lo sabías ¿no? —Ella asistió —los más difíciles fueron, y aun son mis padres. Me duele mucho saber que no aceptan a Matt por completo en mi vida. Siempre se mostraron extremamente desconfiados con él, y a pesar de que les he dicho miles de veces lo mucho que lo amo y que me hace feliz, ellos solo apartan la mirada como si los hubiera decepcionado —dije tristemente.
—Ya tranquila —me reconforto Sora —No todos les hemos dado la espalda.
—Es que son mis padres…
—Si pero tú tienes que hacer tu vida, y tal vez ellos aun no estaban listos para dejarte ir y por eso culpan a Matt por alejarte a ti de ellos.
—Es mi decisión —dije con firmeza —y no me voy a echar para atrás.
—Muy bien, esa es toda la determinación que necesitaba ver —Aprobó Sora.
—Es solo que… Parte de mi confianza quedo algo mermenada luego todos los comentarios negativos por nuestro noviazgo. Yo recibí hasta amenazas de muerte por salir con Matt… —Sora se llevo una mano a la boca horrorizada, nunca le había contado esto a nadie —Sentía mucha presión por ser la novia perfecta para poder sentirme digna de él.
—Mimi, ustedes se merecen el uno al otro digan lo que digan los demás, pero ¿Qué paso con esas amenazas de muerte? ¿Las denunciaste?
—No, nunca lo hice —me gane una mirada reprobadora de mi amiga pelirroja —y Matt tampoco lo sabe, así que por favor te pido que no le digas, eso ya es pasado, sé que hay fanáticas locas en el mundo que son capaces de hacer ese tipo de cosas.
Sora se llevo las manos a la sien y se la masajeo —eso no es de gente normal.
—Todo eso me llevo a querer hacer las cosas socialmente bien, nos unimos en sagrado matrimonio ante la iglesia y ante los hombres, y empezamos a construir nuestro hogar como una familia. A veces siento que nos esforzamos mucho para demostrarle para demostrarle al mundo lo equivocados que estaban sobre nosotros y que si podemos salir adelante. Por eso Matt esta tan empeñado en terminar con sus estudios con excelentes calificaciones para de esa manera tener un buen empleo, creo que quiere demostrarle a mis padres el porque él si es un buen hombre para mí —le conté recordando lo estresado que había estado por su nota por la exposición grupal, nos sentimos tan aliviados a enterarnos que habían sacado la puntuación más alta.
Sora tomo mi mano para darme apoyo —Mimi, ¿de verdad Matt te hace tan feliz?
—Si —le afirme sonriendo —él es lo que yo mas quiero en este mundo, solo que se nos ha ido todo un año de nuestro matrimonio en preparar nuestro hogar y trabajar para pagar las cuentas y todo eso.
—Ese es el principal problema Mimi, lo bueno es que a pesar de la presión social que ambos tienen que soportar, ya están felizmente casados y tienen toda la vida por delante para ser felices juntos.
—Cierto.
—Pero toda la vida por delante es mucho tiempo para esperar a revivir la llama de la pasión y aquí es donde entro yo —se señalo a si misma.
Me senté sobre mis piernas emocionada —Ahora sí, ¿Cuál es el plan?
—Primero tengo que saber ¿Qué estas dispuesta a hacer por la causa?
—¡Lo que sea! —Dije de inmediato —haré lo que se necesario para mantener mi matrimonio prosperando.
—Tienes que empezar a coquetear de nuevo con él, porque siento se han olvidado de eso, de esos tiempos cuando ambos se esforzaban por gustarse el uno al otro ¿o me equivoco?
—No lo haces, tienes razón —me mordí el labio —¿Qué me recomiendas? —no valía la pena volver a decir: "es que estamos muy ocupados".
—Empiecen de nuevo con las miradas coquetas, de esas que dicen: "Estoy pensando en ti justo ahora, y en mi mente no llevas nada de ropa".
Se me salió una risa nerviosa —¡Sora!
—¿Qué? —Ella también sonreía —Esas cosas son las bases del coqueteo, tu lo deberías saber mejor que nadie. Al igual que tocar "accidentalmente" —dijo haciendo comillas en el aire —algunas partes de su cuerpo y hacer como si no hubieras hecho nada —Me estaba imaginando tropezar "accidentalmente" mi mano contra su... ¡Bueno ya sabes! y me empecé a sentir acalorada —También tócalo a cada oportunidad que tengas, ya sabes, no tienes que hacerlo solo cuando están rodeados de otra gente para marcar tu territorio, a solas también lo puedes hacer para que entienda que no te puedes mantener alejada de él ni un segundo.
—¡Brillante! —exclame dispuesta a usar los consejos a la primera oportunidad que se me presentara.
—No olvides también hablarle al oído, eso es muy sexy, en especial si en el proceso te inclinas y le dejas echarle un vistazo a tu escote.
—Jajaja, eso lo hacía antes todo el tiempo.
—Ahora, vamos a pensar, en un tiempo que puedas tener libre con Matt para concentrarse solo en ustedes dos, sin tocar temas del trabajo ni de estudios.
—Mmm… —me encogí de hombre forzado a mi cerebro a pensar en una día libre.
—Si no tienen uno, creen uno —me aconsejo Sora —Miren en sus agendas y despejenla. Planeen juntos un día o una noche para tener una velada romántica.
Aplaudí emocionada —Siii, no creo que nos podamos desocupar por el día, pero por la noche podríamos arreglar algo, de preferencia romántico, con velas, y flores, y música de fondo…
—Allí esta —Sora me señalo y dijo orgullosa —esa es la Mimi que conozco.
—¡Al fin podre pasar una noche intima con mi marido! —Suspire —después de tanto tiempo.
—¿Después de tanto…? ¿Sabes qué?, No voy a preguntar, me da miedo preguntar desde hace cuando Matt no cumple con su deber en el lecho matrimonial y escuchar la respuesta.
—No es para tanto… —murmure sonrojada, porque honestamente a mí también me daba miedo la respuesta —¡Me tienes que acompañar de compras!
—¿Lencería? —intento adivinar.
—Sí tenemos que comenzar desde las partes que no se ven, y también quiero chocolates, y fresas, y champaña, y todo lo necesario para una noche de esas.
—Vayámonos ¿Qué estamos esperando? —se puso de pie.
—Si vayámonos —me levante y nos metimos a la casa —ve encendiendo el auto, le voy a avisar a Matt que saldré de compras contigo —le indique.
—Está bien.
Subí de dos en dos las escaleras, toque dos veces la puerta del estudio y entre sin esperar respuesta.
Matt me miro algo sorprendido por la interrupción, porque realmente le daba su espacio cuando se encerraba aquí para que se pudiera concentrar —Hola mi amor —lo salude —Voy de salida con Sora al centro comercial —me pare a su lado y tome su barbilla.
—Muy bien ¿Quieren que las acompañe? —pregunto tratando de levantarse de su silla.
—¡Nooo! —le medio grite empujándolo de vuelta para que se sentara de nuevo.
—Últimamente no quieres que me la pase contigo —señalo y me dolió un poco.
—Eso puede arreglarse —le respondí, recobrando la compostura y acordándome de los consejos de Sora —estaba pensando que hace un tiempo que tu y yo no tenemos una noche, de esas intimas, como las que teníamos cuando recién nos casamos toooodo el tiempo ¿Recuerdas? —le vendí la idea masajeando un poco sus hombros —Deberíamos tener una de esas pronto —me incline un poco sobre él inocentemente para dejarle ver dentro de mi escote y le susurre al oído —¿no te gustaría?
Funciono de maravillas, cuando me retire, me miraba son un rubor delatador en sus mejillas, ¡como me encantaba! Lo hacía lucir rematadamente encantador —Eso me gustaría —admitió con voz contenida paseando su mirada por mi cuerpo.
Casi me olvidaba de que Sora me estaba esperando para ir de compras, porque si no me hubiera encontrado ahora mismo desvistiendo la razón de mis suspiros para bautizar el estudio.
—No vemos a la noche —le dije antes de darle un beso con mucho amor. Cuando el lápiz que tenia Matt en la mano se le cayó al suelo, supe que me tenía que ir ahora si no quería adelantarme a los hechos —Adiós —me despedí retrocediendo —te quiero tanto… —le dije con toda la doble intención del mundo y me escabullí antes de que se me lanzara encima.
Al llegar al auto de Sora estaba leyendo una revista —Te tomo algo de tiempo ¿eh?, pensé que justo ahora estarías impresentable junto con él en el piso del estudio.
—Casi paso, puse en práctica algunos de tus consejos.
—¿Y bien? —me pregunto apartando la revista y encendiendo el auto con una sonrisa anticipada en el rostro.
—Estoy segura que le gusto mi escote.
Nos pusimos en marcha al centro comercial más cercano, y prácticamente corrimos como niñas a la mejor tienda de lencería del lugar. Uno de los empleados de la tienda nos ofreció su ayuda cuando entramos, pero lo despedí diciéndolo que venía con mi asesora de estilo, una mentirilla blanca, no es como si en realidad lo necesitara, y nos dirigimos al área sexy de la tienda. Resulta ser que las cosas que yo estaba escogiendo eran algo tiernas o conservadoras para nuestra misión.
—¡Mimi! —me regaño Sora quitándome un brasier rosado de las manos y golpeándome en la cabeza con el —¿Acaso esto dice: "quiero una noche apasionada contigo"? ¡No! esto dice: "Vamos a la iglesia, con este bra espero que el espíritu santo apruebe mi ropa interior"
—Pero si viene con estas pantis tan lindas, y mira tienen una bolita de conejito sobresaliendo por detrás —le dije con voz aniñada —Yo pensaba en apostar por la onda conejita playboy.
—No lo estas logrando, a menos que… ¡ya se! solo te puedes llevar la panty y te la pondrás sin nada arriba, al menos que sea un accesorio como una gargantilla de lazo o un cintillo de orejas como esas que usan las chicas playboy.
La mire con los ojos como platos —¿Quieres que vaya en topless?
—¿Y porque no? tu esposo te lo agradecerá. Ven sígueme encontré unas cosas interesantes por este lado —me arrastro unos pasillos al fondo de la tienda —esto te va a encantar —me empezó a mostrar algunas cosas que había apartado —Sostén y pantis de encaje, para que sienta que puede ver a través de lo que llevas puesto, brasier de seda roja, solo cubre la parte de abajo de tus senos dejando toda la parte de arriba expuesta, pantis negras de acceso rápido, con una abertura en donde-tú-ya-sabes-dónde por si no pueden esperar a quitarse la ropa, cubre pezones, a los hombres les encantan, varias picardías, estas deben ser tus nuevas pijamas —me iba poniendo en los brazos cada cosa que me mostraba y me iba dando una pequeña introducción —lubricante, como han estado en sequía en mejor prevenir que lamentar, encontré esta pequeña fusta, te servirá para dar nalgaditas y para que te las den, tatuajes temporales, puedes jugar a que él tiene que descubrir en que parte de tu cuerpo lo escondiste, labiales con sabores, pensé que te gustaría así se podrán comer a besos…
Me deje sentar en una banca cercana, estaba sin aliento —¡Sora! todas estas cosas… yo no puedo creer… yo ni sabía que existían la mitad de ellas —la mire asombrada sin poder creérmelo.
—Yo tampoco, pero Tai si estaba muy informado sobre ellas y me las enseño.
—¿Usas estas cosas con Tai? —pregunte aun mas asombrada.
—Si, por ejemplo, la panty de acceso rápido, cada vez que me la pongo tengo que venir por un par de repuesto la próxima. Es que a Tai le gusta meter los dedos en la abertura y rasgarla, creo le hace sentirse como Hulk, rompiendo algunas de mis prendas íntimas —no me esperaba esto de Sora, tan santa que se veía la niña.
—Sigamos, ve al probador a probártelo todo y yo seguiré buscando más cosas.
De vuelta en el presente, me encontraba muy concentrada empacando algunos pedidos que tenía que salir a entregar hoy. Estaba de muy buen humor, porque esta noche planeaba que fuera muy especial, a pesar de algunas dolencias que sufría mi Matt.
Arriba en el estudio, Matt se encontraba recostado en la silla del escritorio mirando al techo pensativo.
La tarde anterior había hecho algo que nunca en mi vida me creí capaz de hacer. No estaba seguro de si me había ayudado en algo, pero definitivamente me puso a pensar en la situación.
Luego de que Mimi se fuera con Sora no me podía concentrar, había venido a mí, como no lo hacía mucho tiempo y se fue dejándome con todas las hormonas alerta. No había notado lo mucho que anhelaba una noche de intimidad con mi mujer hasta que me dejo con las ganas de lanzarme sobre ella cuando se marcho. Intente poner mi atención en el trabajo que estaba escribiendo en la computadora, pero luego de 10 minutos de escribir "Mimi" por accidente, varias veces, tuve que parar.
Fui por un vaso de agua bien frió para aclararme la cabeza, mire al rededor, habían algunas cajas vacías, ya armadas y listas para guardar dentro los postres que hacia Mimi. Le eche un vistazo en el ipad a la lista de pedidos pendientes, parecía que al regresar Mimi estaría un poco ocupada, luego mire la lista de pedidos por entregar, tenía solo 2 entregas pautadas para hoy. Me quede mirando las direcciones antes de confirmar que sabia como llegar, marque los pedidos como entregados, recogí las cajas que correspondían de la nevera y fui a hacer las entregas. Eso me ayudaría a despejarme. Cuando salía de la casa me lleve una horrible sorpresa.
—¡Hola Matt!
—Yagami —esto era lo que me faltaba.
—Hola, hola, esperaba encontrar a Sora aquí, me dijo que pasaría la tarde con Mimi.
—Se fueron de compras.
—Ahhh, y ¿tu a dónde vas?
—¿Te importa?
—¡Sí! a ver ¿que llevas allí?
Resople con fastidio, ¿Por qué no se iba? —tengo que hacer unas entregas.
—Te acompaño.
—No te invite.
—Lo sé porque eres muy tímido, anda —me quito las cajas de las manos —tu conduces y yo llevo los paquetes estos.
—Eres una piedra en el culo —le dije antes de meterme en el auto.
—¿Y cómo sabes lo que es tener una piedra en el culo? —Pregunto animado después de subirse al asiento del copiloto —No me digas, al fin me hiciste caso. Pásate LA noche con Mimi y probaron cosas nuevas como piedras en el culo.
Le dedique una mirada asesina y se calló.
—Si las miradas mataran —murmuro mientras íbamos en el camino para hacer las entregas.
Yagami pasó todo el viaje hablando como cotorra. Era un soberano fastidio, pero su presencia al menos me ayudo para estabilizar mis niveles hormonales descontrolados.
Al terminar las entregas paramos en un centro comercial para comprar algo refrescante, fue idea de Tai, yo solo le seguí la corriente porque sabía que Mimi aun no estaría en casa.
Fue agradable quedarme a solas por un rato mientras hacia la cola para comprar unas malteadas, mientras Tai se iba a comprar yo no sé qué cosa. Aunque la paz no me duro mucho, unos minutos después note que algunas chicas me miraban a la distancia, me puse en guardia de inmediato porque sabía lo que eran… fanáticas.
Mientras Matt hacia la fila me excuse un momento y camine derechito a la tienda de "La mansión de ropa intima", tenía que reponerle a mi chica una prenda de ropa intima que le había desgarrado en una de esas noches pasionales en las que me descontrolaba en la cama y no pensaba racionalmente como la persona civilizada que era. Por suerte sabia donde conseguir esa prenda en especifico y me alegraba que no fuera tan costosa, ya que esta no era la primera vez que le rompía una. Estaba buscando de su talla cuando una cabellera rojo fuego al fondo de la tienda llamo mi atención. No había duda esa era mi Sora.
—¿Te ayudo con eso? —susurre lentamente cuando me pare a su espalda.
—¡Amor! —grito sorprendida y se lanzo sobre mi dándome un húmedo beso —¿Qué haces aquí?
—Viene a buscar la panty negra esa que te rompí la vez pasada cuando estábamos… —me cubrió los labios con sus dedos mirando a su alrededor —Ok ya no sigo —le prometí retirando sus dedos de mi boca —Vine con Matt, el está comprando unos…
—¿¡Matt esta aquí!? —exclamo alarmada en voz baja.
—¿Eh, si? vine con él ¿Por qué, lo estas evitando? —Mire alrededor —Por cierto ¿no y que estabas con Mimi?
—¿Sora? —llamo la voz de Mimi desde un probador respondiendo mi pregunta.
Sora salió disparada al probador del que le llamaron con un montón de cosas en los brazos y salió sin nada un momento después, y me arrastro a un probador vació.
—Escúchame —me hablaba bajito —tienes que llevarte a Matt de aquí, sácalo como sea del centro comercial, Mimi y yo estamos comprando unas cosas que él no puede ver.
Fruncí el ceño intentando comprender —¿Y porque no las puede ver?
—¡Porque son cosas de chicas! —me miro suplicante —por favor, ayúdanos…
—¡Esta bien! —Accedí —pero me tendrás que explicar que está pasando aquí —ella asintió sonriendo agradecida —y también me deberás una...
—Estoy de acuerdo.
—Y que conste que ya se como me las vas a pagar...
—Okey...
—Y no lo veras venir...
—Si Tai mi vida, ya entendí, ahora por favor ¿puedes llevarte a Matt ya? Trata de que no vea mi auto estacionado por allí, sino sabrá que estoy aquí y Mimi conmigo y querrá quedarse.
—Ok ya me voy —la apreté contra mí y la besuque un poco —cómprate algo lindo para mi ¿si?
—Trato hecho, ahora…
—¡Ya me voy! —me apresure a decir antes de que me lo volviera a repetir.
Al salir de allí, olvide que iba a comprar la panty de Sora y me dirigí a completar mi misión. Medio corrí a hacia donde había dejado a Matt y lo encontré mirando ansiosamente en mi dirección, al verme podía notar que estaba frustrado. ¡Genial! Seguro se iba a poner pesado.
—Oye, ya se me quito la sed ¿nos vamos? —en mi mente ya lo visualizaba mandándome a comer jabón.
—Si vámonos -respondió seco y se salió de la cola dirigiéndose a paso apresurado al estacionamiento.
¡Vaya! Eso salió mejor de lo que me esperaba. Lo seguí trotando, si se iba a mostrar tan colaborativo mejor ni lo molestaba por ahora.
Al llegar al auto me tiro las llaves —Conduce tu.
No salía de mi asombro, pero no proteste. Mientras nos metíamos al auto vi a un grupo de chicas a acercarse nosotros al trote.
—¡Apúrate! —me gruño, el también había visto al grupito acercarse.
—¡Esto está de lujo! —exclame sintiendo la adrenalina de sentir que escapábamos de una multitud de mujeres enloquecidas. Arranque el auto y Matt miraba por el retrovisor asegurándose de que las hubiéramos perdido de vista. Eso me alivio especialmente cuando pasamos justo por al lado del carro estacionado de Sora, mire a Matt por el rabillo del ojo esperando a que no lo hubiera notado y aceleré sacándonos de allí con éxito ¡Misión cumplida!
Cuando llegamos a la casa Ishida, fuimos a la cocina por algo de vino para relajarnos.
—¿Así pasa cada vez que sales en público? —le pregunte.
—Casi siempre —respondió tomándose su trago de un tiro y sirviéndose otro.
Sonreí un poco —¿Y cómo lleva Mimi todo el ajetreo de tu loca vida social?
—¡Magnifico! —vació su copa de un trago y se sirvió otra —ella tiene un encanto natural que hace que se desenvuelva bien en público.
—¿No crees que estas bebiendo un poco demasiado? —cuestione al ver como bajaba rápidamente el liquido en la botella.
—Lo necesito si me quiero olvidar de lo que paso, de lo contrario me pongo muy ansioso.
—Si lo pude notar —dije viéndolo tomarse su tercera copa y servirse otra. Cuando dejo la botella en la mesa la quite de su alcance disimuladamente fingiendo servirme un poco más.
—¿Y cómo manejas la ansiedad? —quise mantenerlo hablando para asegurarme de que Mimi no lo encontrara con una tremenda borrachera.
Hizo que el líquido en su copa girara un poco dentro de esta —me mantengo distraído, con los estudios, el trabajo…
—¿Y con tu mujer?
Hizo una mueca de disgusto —No… no lo estoy haciendo bien.
—¿Qué no estás haciendo bien? —pregunte algo confundido, preguntándome internamente si el vino le había afectado la lucidez.
—Con Mimi… No lo estoy haciendo bien. He estado luchando tanto tiempo por ella, por darle un hogar, por tratar de tener una fuente de ingresos segura y consistente, por tantas cosas… —se tomo el vino que tenía en su copa —Y a ella, la he descuidado.
Mis cejas se alzaron con sorpresa ante tal revelación, ahora estaba seguro, Matt estaba borracho. Algo como eso nunca saldría de sus labios estando sobrio.
—Y, y, yyy ¿que tal si…? no lo sé… ¿Por qué no haces algo al respecto?
—¿Cómo qué?... —pregunto mirando la botella a mi lado.
—¿Por qué no te haces un favor y preparas una noche para los dos?...
—No se —dijo apartando su copa vacía y llevándose la mano al rostro —siento que me estoy convirtiendo en un desconocido para ella.
—¡Que absurdo eres! —me estaba empezando a molestar, el Matt borracho era para nada coherente y muy estúpido. Si recién hoy me entere de que mi Sora y su Mimi estaban de compras en una tienda de ropa intima. Al menos de que Mimi tuviese un amante secreto no me parecía que ella pensara que él fuera un extraño para nada. Pero no se lo podía decir.
—Lo que pasa es que eres un aburrido, que le da más importancia a sus estudios y a su trabajo que a su esposa —que Dios me agarre confesado.
Se levanto de un tiro, tumbando su copa de vino en el proceso y acercándose furioso a mí.
—¡Como te atreves a insinuar que pongo a otras cosas sobre Mimi! —me rugió cogiéndome por el cuello de mi franela.
Me iba a golpear lo venia venir, pero no retrocedí, no iba a hacerlo, por lo que aproveche para decirle unas cuentas verdades —¡No estoy insinuando nada! Esa es la verdad ¿o tan ciego eres como para no querer darte cuenta de la realidad? Anda ¡golpéame si no tengo razón! Ya sé que te estás muriendo de las ganas. Pero eso no cambiara nada, y mañana seguirá siendo lo mismo, día tras día, si no eres capaz de afrontar que el tiempo que le dedicas a Mimi no es tu primera prioridad, entonces no te quejes.
Me miraba enfurecido, y tras una batalla de miradas me soltó empujándome un poco, sabiendo que yo tenía toda la razón.
—Te equivocas —insistió el muy cabeza dura —Mimi es mi máxima prioridad, por eso hago todo lo que hago por ella. Porque la amo y porque se merece todo lo mejor, por eso trabajo tan duro y estudio con tanta dedicación, para que nadie pueda decir lo contrario.
—¿Y desde cuando te importa a ti lo que digan los demás?
—No es a mí a quien le importa… —murmuro en voz baja
—Y lo más importante ¿Y donde dejas el tiempo para pasarlo con ella? —Ahora que había empezado a hablar no me podía detener —¿tú crees que por el simple hecho de ponerle un anillo en el dedo ya la tienes asegurada para toda la vida? Eso no funciona así. Algún día ella se va a hartar de la situación y te va a mandar a volar —una sombra de dolor cruzo su rostro y me hizo pensar que estaba siendo demasiado duro —Mira conozco muy bien a Mimi y ella es una mujer tan romántica y apasionada, pero sospecho que ella, al igual que tu, se están reprimiendo de disfrutar de la vida matrimonial que deberían tener.
—Ella es apasionada si…
—Y se están reprimiendo no lo olvides.
—Si nos estamos… ¿y qué hago entonces?
—Pues algo, obviamente.
—¿Algo como qué? ¡Ayúdame!
Me sobresalte de tal manera que casi me caigo de la silla ¿acaso oí bien? —¿Me estas pidiendo ayuda? ¿A mí? —balbucee como retardado —¡Si me estas pidiendo ayuda a mí! —me auto confirmé aunque no podía creérmelo —¿En qué te ayudo? —pregunte rápidamente antes de que cambiara de opinión.
—No lo sé tú dime…
Me lleve una mano a la barbilla pensado —ok, ambos estamos de acuerdo en que eres un mojigato ¿no? —Me miro con odio antes de asentir una vez —Tienes que hacer algo que te saque de tu zona de confort, de tu área segura ¿me entiendes? Hacer algo como… como… Ah ya se ¡como un strippers! —Matt me miraba como si le estuviera dando una clase que no entendiera.
—¿Porque haría algo como eso?
—¿¡Porque es algo espontaneo!? —Le sugerí —La vida es ser un 10% organizado y dejar el amplio margen de 90% para improvisar.
—¿Por quién me tomas? Yo no soy tu.
—Tienes razón, tú no eres yo. Porque si fueras yo tendrías a tu mujer contenta con su vida amorosa, cosa que ni siquiera tienes.
Iniciamos otra batalla de mirada. Me encantaba tener razón y verlo mientras intentaba pensar como rebatir mis teorías.
—Yo no puedo hacer lo que dices… —retiro la vista primero y yo sonreí internamente.
—Es que eres muy cabeza dura y si no es una idea tuya no te importa. De hecho no lo quieres hacer solo porque yo te lo estoy recomendando, pero si fuera Mimi la que te lo pidiera seguro que aceptarías encantado —me detuve al ver que parecía una mujer dando una regañina —Abre tu mente. Ahora… ¿Dime qué te parece un poco de acción oral?
—¿Qué tiene eso de romántico? —me cuestiono.
Puse los ojos en blanco, con este no podía ganar una… —Te aseguro que la pondrá en ambiente.
—No escuchas las locuras que propones y no eres serio —balbuceo antes de echarse a reír. Y para colmo borracho.
—¿Entonces para que me pediste ayuda? —ya me estaba empezando a fastidiar. Ojala Sora y Mimi llegaran pronto.
Se me quedo mirando, pestañeando un par de veces antes de decir con tono confundido —¿Cuándo te pedí ayuda? —Una de mis cejas se elevo indignada, antes de me tomara un momento para inhalar y exhalar para mantener la calma —Mejor dicho ¿Qué haces en mi casa?
Un puño le volteo la cara y lo tumbo al piso donde se quedo inconsciente —¡Oh no! se desmayo —comente sin expresividad —Parece que no tendrás acción esta noche amigo… —le informe mientras lo arrastraba al sofá de la sala. Luego lo mire tratando de decidir si se notaba mucho que lo había golpeado, me parecía que no, aunque cuando se despertara lo iba a sentir, y a la mañana siguiente estaba seguro de que iba a poder ver algún moretón. Pero para entonces ya estaría a una distancia segura con Sora en otra ciudad por nuestro viaje sorpresa que se me acababa de ocurrir hace dos segundos. Asentí felicitándome por tan buen plan.
Me quede mirando TV hasta que llegaron las chicas. De repente empecé a preocuparme pensado que iba a meterme en problemas por haberme excedido.
—¡Hola! ¿Matt? ¡Ya estoy en casa! —Anuncio Mimi —Debe estar en el estudio, rápido acompáñame a mi habitación —dijo la voz de Mimi.
Escuche pasos subir por las escaleras y yo me quede desconcertado ¿¡Mimi tenía un amante!? No, eso no era posible. Me levante y subí las escaleras lo más rápido que pude sin hacer ruido, al llegar a la habitación de Matt y Mimi escuche risitas de mujeres ¿¡MIMI TENIA UNA AMANTE FEMENINA!? —¡AJA! —exclame abriendo la puerta de un tiro.
—¡AAHHHHHH! —grito Mimi lanzándome bolsas de compra.
—¿¡Tai!? —reconocí la voz de mi Sora. Oops había malinterpretado la situación —¿Qué haces aquí amor? —me pregunto sacándome del cuarto y abrazándome cuando estábamos en el pasillo.
—So-Sora mmm… había olvidado que estarías con Mimi —y yo que había dejado a Matt fuera de combate, se iban a enojar muchísimo cuando se enteraran, la abrace empezando a sentirme culpable.
—¿Qué explicación tienes para una entrada como esa? —me pregunto Mimi parada en la puerta con los brazos en la cintura.
—Yo solo quería darles un sustito —mentí atrayendo a Mimi a mí y aplastándola en un abrazo junto a Sora.
Sonrió un poco —bien, como sea ¿y Matt, sabes donde esta? —Pregunto librándose de mi agarre.
—En la sala dormido…
—¡Pobre! voy a ir a despertarlo…
¡No! —No podía dejar que despertara al testigo —es que está agotado e inconsciente como una roca.
—¿Estuvieron bebiendo? —Me pregunto Sora mirándome suspicaz —dejaron un desastre en la cocina.
—Si hasta vi una copa rota ¿Qué sucedió? —me pregunto Mimi con preocupación.
—Se cayó fue un accidente, y si, Matt saco un vino para desestresarse y tomo un poco de mas —añadí entre dientes.
Mimi abrió los ojos y se dio media vuelta en búsqueda de Matt. "Me van a descubrir, me van a descubrir" Sora la siguió y yo a ella.
—¿Cómo está el bello durmiente? —pregunte nervioso al ver a Mimi arrodillada en el suelo a su lado.
—Esta tan cansado que no despierta —contesto dándome una sonrisa.
"Que bien, no se dio cuenta de que lo noquee" –me dije internamente.
Sora se acerco a mi mirándome con sospecha —¿Ya estas lista para irnos? —le pregunte pegándola a mi e intentando distraerla.
—Si eso creo —respondió entrecerrando los ojos tratando de descubrir porque mi estado de nerviosismo.
—¿Ya se van? Los acompaño a la puerta —se ofreció Mimi.
Las chicas intercambiaron una mirada —Parece que el plan endulzando el pastel tendrá que quedar para mañana —se lamento Mimi.
—Si lo piensas bien así es mejor, porque te dará tiempo de preparar todo con más calma —la consoló Sora.
—Es cierto…
—¿De qué plan de pastel hablan ustedes dos? —pregunte tratando de entenderlas.
—De un plan de endulzar un pastel de limón agrio mi amor —me explico Sora.
¿Limón Agrio? ¿Me estaba hablando de Matt? No entiendo nada.
Me sentía bastante mortificado, Tai no iba a olvidar que le había pedido ayuda y no iba dejar de recordármelo. Estaba enfadado conmigo mismo por no poder controlarme y demostrar esa debilidad frente a él. Ahora tenía que aguantarlo metiendo las narices en mis asuntos.
Me lleve una mano al rostro intentando avisparme, pero no podía, simplemente no podía dejar de pensar en Mimi. No dejaba de atormentarme con las palabras de Tai: "Algún día ella se va a hartar de la situación y te va a mandar a volar", mi frente dio contra el escritorio, hice una mueca de dolor al sentir presión el golpe que tenía en la mejilla y otro que se agitaba en mi corazón. No podría resistir que ella me abandonara, tenía que ponerme a trabajar en serio en hacer que nuestra relación mejorara. Pensé como el día de ayer ella se acerco a mí y me hizo recordar lo mucho que la necesitaba. Realmente me estaba reprimiendo ¿lo estaría haciendo ella igual? Si así fuera seria toda mi culpa, por llenar mi agenda con compromisos externos y no dejar espacio para lo más importante de mi vida que era Mimi. Sonreí para mí al darme cuenta que todavía la seguía amando con la misma fuerza del primer día. Habíamos atravesado muchos obstáculos y no iba a permitir que nos tropezáramos mas conmigo mismo, me había convertido en una piedra invisible en el camino que nos hacia desestabilizarnos sin darnos cuenta.
Respire hondo, había tomado una decisión, tome el teléfono y marque un numero esperando…
—¿Alo?
—¿Alo, Tai? Es Matt.
—Ho-hola Matt, ¿cómo estás? —Tartamudeo desde el otro lado de la línea —¿no recordaras lo que paso ayer verdad?
—Recuerdo que ayer me hablaste de algunas cosas, y que el vino me mareo un poco.
—¿Y ya estas sobrio?
—Si ya lo estoy, ¿te puedes sentar un momento tengo que decirte algo?
—Ok espera... —espere un momento y luego escuche un ruido extraño y estruendoso —¿¡Alo!? ¿¡ALO!? ¿¡Estás allí!? —me gritaba la voz de Tai.
—Si estoy aquí ¿Qué fue eso?
—¡Ah! Es que me tire en el sofá para ponerme cómodo y el celular me salió volando al suelo… En fin ya estoy sentando ¿Qué pasa?
Tome una bocanada de aire para decir lo siguiente —Escucha bien porque solo lo diré una vez… Necesito tu ayuda.
Les aseguro que para este verano del 2015 la historia ya estará concluida.
Curiosidad: "La mansión de ropa intima" es una parodia de "El palacio del blumer" que es una tienda de ropa interior en Venezuela.
Me pueden contactar a mi twitter: TrueAleCriollo
