Lucy Heartphilia, maga estelar y maga del gran gremio Fairy Tail.

Ella tenía un pasado no muy bueno pero seguía sonriendo con todos. Pero todo no era felicidad. Después de los Grandes Juegos Mágicos su familia se fue alejando. Parece que todos se decidieron en hablar más con la menor de los Strauss y saber cómo le fue en Edolas.

Su equipo a veces le preguntaba si podía no ir a misiones con ellos y que se quedara en casa. Ella no sabía por qué hasta que se enteró que la albina de pelo corto les acompañaba. Ella a veces hacia torpezas y la misión fallaba porque estar dos años sin usar magia tiene riesgos. Si Lucy hubiera echo eso, le gritarían y se enfadarían. Pero a Lisanna solo le daban unos pequeños golpecitos en la cabeza y le decían que no se preocupe. Lo que más le dolía era que el Dragón Slayer de fuego ya no se aparecía por su casa con su felino azul. Después de todo lo que habían pasado juntos, como la salvaba, como la hacía enojar, como la hacía reír y como le hizo sentir lo que es el amor de una familia… Ella se enamoró de él.

Lucy se sentía mal. Su única familia se alejaba de ella y su equipo la dejaba de lado.

Cuando un día quiso ir a preguntarles algo a lo que se podría llamar su ex-equipo, su "mejor amigo'' al cual tenía sentimientos, apareció en su casa mismo antes que ella fuera al gremio.

-Hey lucy- Dijo el peli rosa que estaba parado cerca de la ventana.

-N-Natsu! Que haces aquí!?- Grito ella mientras se le acercaba y un pequeño rosa aparecía en sus mejillas.

-Solo vengo a decirte algo- Dijo el sin mirarla.

- Pero al menos usa la puerta- Dijo ella mientras que un pequeño puchero aparecía en su rostro.

-Lo siento.- Dijo él.

-Qué?- Ella no sabía que pasaba, Natsu no era de esos que pedían perdón por algo idiota como entrar a su casa por la ventana.

-Lo siento Lucy, yo...No. El equipo y yo decidimos que sería mejor que estés fuera.- Respondió Natsu.

-Como...?- Dijo ella pero más parecía un susurro.

-Es que...creímos que sería mejor que hagas misiones sola, así podrías pagar tu renta.- Dijo Natsu mientras bajaba un poco la vista para verla, después de todo él era más alto.

-P-pero...- Dijo Lucy mientras combatía las lágrimas que querían salir.

-Lucy, después de los juegos... Nos gustaría que entrenes, así podrías ser más fuerte y no tendrías que preocupa...- Natsu fue silenciado por la voz frágil de Lucy. La voz que ella juro que nadie escucharía pero él estaba ahí escuchando la misma voz con la que solía hablar con su padre.

Una voz frágil y delicada que en cualquier momento podría romperse.

-Me estás diciendo que soy... débil?- Pregunto ella

-Bueno...si lo miras así...- Él no sabía cómo explicarle eso a Lucy, había sido su compañera, ella siempre estaba con él y le daba un calor que nadie más podía.

-No, está bien, entiendo- Dijo ella levantando la cabeza ya que su flequillo escondía su rostro.

Natsu no se esperó verla sonreír.

-Entonces...eso quiere decir que te vas del equipo?!- Pregunto el un poco emocionado.

-Si...- Dijo Lucy. Estaba sorprendida por su reacción.

-Siiiiii! Ahora Lisa-chan podrá estar con nosotros! - Grito el mientras que se subía a la ventana.

-Gracias Lucy!- Dijo Natsu.

-Ah! Y no te olvides de venir al gremio rápido que yo y Lisa celebraremos nuestro primer día como enamorados!- Grito para después desaparecer.

Entonces Lucy proceso todo.

-Por qué?- Pregunto para después caer de rodillas.

Su familia la dejo.

Natsu la llevo a una nueva y la aceptaron como era pero ahora, la abandonaban.

Su equipo. Lucy creía que ellos la querían como era. Pero al parecer no.

La llamaron débil.

Que Gray o Erza le hubieran dicho eso, no le dolería tanto pero que Natsu, la persona a la cual tenía más sentimientos le dijese eso...La destrozaba.

Pero lo peor era...que lo perdió. Él ahora le pertenecía a Lisanna. El sueño que tenía ella...ser su enamorada.

Pero...

Donde quedaban esos momentos de felicidad que pasaron juntos?

Esos tristes?

Esos dolorosos?

Es que él no sentía nada después de lo que vivieron juntos? Al parecer no.

Entonces todo llego como un balde de agua fría.

Ella era un remplazo. Un remplazo para ocupar el espacio que Lisanna Strauss dejo. Ahora que estaba devuelta, ya no la necesitaban.

También se dio cuenta que Natsu la llamo Lucy. No Luigi o Luce. Como solía hacer. Pero a Lisanna se le dirigió por Lisa-chan.

Es que acaso Lucy era tan poco para que se olvidaran de ella? Es que nunca la quisieron? Al parecer, todos fingieron quererla.

Después de todo, ella solo estaba con ellos 2 año.

Las lágrimas brotaban de sus ojos. Como una cascada cristalina.

Levanto la mirada para ver su habitación.

Ahí ella y su equipo habían pasado lo mejores momentos.

Sus recuerdos se presentaron como una película.

Como Natsu solía comer toda su comida con Happy y se colaba en su cama.

Como Gray leía su novela y se desvestía.

Como Erza comía pastel mientras leía un libro...

Todo. Todos esos recuerdos pasaron como una película.

Pero la realidad llego.

Ella era una cobarde, pudo haberle dicho a Natsu lo que sentía y quizá él le devolvía el sentimiento o así se sentiría mejor pero fue cobarde.

Fue cobarde al no decírselo y...es que él no la quería? Al menos como una amiga como solía decir? El nunca apartaría a un nakama.

Todo era una mentira, una hermosa y preciosa mentira.

No soportando más, salió de su departamento corriendo y con lágrimas saliendo de sus ojos.

Sin rumbo fijo, llego a donde ella solía ir para calmarse, al sakura que Natsu le envió. Se sentó en un pequeño hueco que tenía el árbol y las lágrimas salieron de nuevo y los sollozos más fuertes. Estaba echa un desastre. Pero no le importaba porque nadie pasaba por ahí, era su lugar secreto.

Escucho y sintió una presencia delante de ella y decidió levantar en el rostro para ver a un joven de cabellos color azache y ojos negros y rojos. Parecía haber llorado pero...por qué? Lo único que fue capaz se dé decirle al joven que se encontraba con la misma expresión de sorpresa fue:

-G-Gray...?-