Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto. Cualquier parecido con otra historia real o ficticia es mera coincidencia

BETA: KattytoNebel

DULCE CUPIDO

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Los ojos de Hinata se abrieron con sorpresa en cuanto dio la vuelta a la esquina. Parecía el estreno de una película galardonada con todo y actores incluidos. Cientos de mujeres se agolpaban en la entrada de lo que parecía ser una mansión, mientras varios grupos de repartidores trataban de saltar la barda, siendo empujados fuera por algunos guardias de seguridad, su motoneta se detuvo al darse cuenta de que no podría avanzar más; tomo su costal y comenzó a acercarse a la muchedumbre

―¡Sasuke-kun! ¡Shisui-kun! ¡Itachi-kun! ―Eran los gritos que salían de todas ellas. Hinata se acercó y comenzó a tratar de abrirse paso entre toda esa turba, no paso mucho antes de que viera que todas se apretaban entre sí sin darle espacio a seguir, sin saber cómo… fue estrujada, exprimida, golpeada y lanzada fuera de la muchedumbre directamente al suelo, levanto sus ojos para ver a un par de mujeres.

―¡Espera tu turno , ofrecida! ―Una de las mujeres la observaba de arriba abajo.

―¡Sí! ―dijo otra―. ¡Yo llevo aquí desde las cuatro y media de la mañana y no hay forma que te deje pasar! ―Hinata parpadeo ante la información que le daba la segunda.

―P-pero yo solo soy una mensajera ―replicó levantándose dolorosamente del suelo.

―Entonces fórmate en tu línea correspondiente ―dijo molesta la primera mujer quien bufo al notar que la miraba con confusión―. ¡Derecha Shisui e Itachi, izquierda Sasuke! ―informó bastante malhumorada. Hinata trataba de distinguir hileras pero todos estaban amontonados, ¡ni siquiera parecía que los estuvieran atendiendo! Camino hacia la derecha hasta que noto a otra chica vestida del mismo modo que ella.

Etto, disculpa ―La joven levanto la vista hacia ella―. ¿Esta es la línea de Uchiha Itachi? ―Los ojos de la joven la miraron con desconsuelo.

―No, esa es la más larga de la derecha, esta es para Shisui, pero estoy perdiendo toda esperanza, llevo aquí desde ayer y hoy es San Valentín, tendré que pagar los obsequios, al menos no me toco Sasuke creo que es el más popular, ¡no tengo tanto dinero! ―Hinata se quedó sin aliento.

―Pero están recibiendo los regalos, ¿cierto? ―preguntó con cierta desesperación, la chica frente a ella negó.

―A decir verdad, no. Todos están esperanzados de verlos salir y entregarlos ―Un grito casi ahogado salió de la garganta de Hinata.

«¡NOOOO! ¡No voy a pagar esto!, no tengo dinero para eso ¡¿Qué voy hacer?!».

Ignoró al resto de la muchedumbre y comenzó a recorrer la barda, pronto se dio cuenta por qué todo mundo se agolpaba enfrente, había amplias jardineras cubiertas con viejos rosales cuyas espinas eran descomunales, mientras las bardas estaban cubiertas con enredaderas espinosas, peor aún por encima de la barda corría una pequeña alambrada que se notaba estaba electrificada. «Tiene que haber una salida trasera por la que salgan sin ser notados ¡No viví entre un montón de paranoicos sin saber que siempre hay una forma de salir sin ser notado!».

Comenzó a escudriñar cada centímetro, cada rincón, tenía que haber algo, algún túnel oculto o una puerta, ¡algo! Pronto notó como a diferencia de otros puntos un grupo de rosales cubría por completo una pared, frente a la cual había varias plantas muertas exactamente en la parte trasera de la propiedad « ¡Al fin! Aquí está».

Hinata se sentía orgullosa de sí misma, se acercó con precaución y pudo notar un hueco por donde cavia una mano, se asomó y notó una pequeña cerradura, sus ojos se entrecerraron. «¡Cerrada! ¿y ahora qué? ¡¿Me siento aquí hasta que alguien salga?!». Negó ante aquel pensamiento, podrían no salir hasta el siguiente día y ya sería demasiado tarde, busco entre su cabello y saco un pasador, miro la cerradura y comenzó a reír. «No creo que funcione, al menos al encontrar este punto nadie escapará sin que lo note».

Miró hacia arriba y reparó en un gran árbol de cerezos, sus ramas sobresalían por encima de la barda y se acercaban hasta un cableado eléctrico. «Debo estar muy desesperada o completamente loca». Buscó el poste de luz más cercano, se acercó a él sopesando su plan, ató el costal a su espalda y comenzó a escalarlo. «Estoy loca. Con razón todo mundo dice que soy rara». Cuando estuvo a nivel de los cables sintió el miedo. «Si mal no recuerdo todos estos cables tienen alto aislamiento y mientras no toque más de un cable estaré bien, creo, ¡espero! Dios mío, si me estas escuchando que no se rompa esta cosa con mi peso y si muero perdona mis ofensas».

Cerró los ojos en una rápida plegaria y los abrió nuevamente antes de saltar para asirse a uno de ellos. ¡Nada! Había soportado su peso, comenzó a deslizarse por el esperando no encontrar una falla en el aislante, cuando vio las ramas del cerezo cerca se balanceo y salto hasta ellas, una de las ramas demasiado frágil aún, se rompió dejándola caer, afortunadamente cayó en otra más fuerte, el rostro de Hinata estaba lívido, y tuvo que esperar un momento antes de dejar de temblar. « ¡Hinata, idiota! No vale la pena. ¡Al menos tendrás vida para pagar el estúpido dinero!».Pronto recordó que debía una cuota de la escuela, no tenía para pagar su renta y había sobrevivido de cereal seco los últimos dos días. «Bueno… ya hice lo más difícil, no puede ser peor de aquí en adelante, ¿cierto?». Comenzó a deslizarse para bajar por el tronco del árbol, apenas había puesto los pies en aquel césped se puso de rodillas y comenzó a besarlo, reviso su saco en busca de daños y noto que no le había pasado nada, luego empezó a caminar hacia la mansión con satisfacción en su rostro, eso ¡hasta que vio cuatro perros mastín napolitano corriendo hacia ella con cara de pocos amigos!

―¡Kyaaaaaaa! ―Hinata soltó aquel costal y corrió a toda velocidad hacia aquel protector cerezo y lo trepo con gran agilidad―. ¡No soy un conejo de verdad! ¡Aléjense de mí! – Los perros saltaban con furia tratando de prenderla, sus gruñidos le hacían saber que iban en serio. Rápidamente recordó que traía su celular consigo, levanto su falda buscando el bolsillo en su short, marco un número y espero pacientemente.

― ¡BUENO! ―Una voz varonil y molesta contestaba del otro lado.

―Etto, ¿Kiba? ―Un breve silencio antes de volver a oír su voz.

― ¡Ah! ¡Eres tu Hinata! Lo siento ¡Mi hermana me ha estado molestando últimamente! ¿Qué puedo hacer por ti? ―La voz más alegre de su amigo la tranquilizó un poco.

― ¡Mmmh! ¿Podrías darme unos consejos de cómo tratar con perros de guardia que te atacan furiosamente? ―los ladridos de aquellos animales comenzaron a sonar al notar que no alcanzaban a su presa.

―Hinata ¡¿te están atacando perros de guardia?! ¡Su dueño ira a la cárcel si los traía por la calle sin bozal! ―Hinata aguanto la respiración un momento, se le había olvidado que ella estaba invadiendo propiedad privada y que podrían mandarla a prisión por ello.

―Y-yo, v-verás… quede atrapada en un jardín privado y me están atacando los perros de la propiedad y no parece haber nadie cerca. ¡AYUDAME! ―El silencio volvió a reinar por un momento.

―Bien ¡Tranquilízate primero! ¡Pueden oler tu miedo!, piensa en ellos como perros conocidos, dime si tienen un arete rojo en la oreja izquierda ―Hinata miro aquellos animales y noto que así era.

Hai, lo tienen, Kiba-kun.

―Bien, han sido entrenados por Inuzuka, baja con seguridad del árbol y pon el teléfono a su alcance y por todos los santos controla tu miedo, ¡puedo olerte desde aquí! ―Hinata respiró profundo y saltó del árbol en medio de aquellos animales cerrando los ojos.

― ¡Ya! ―gritó con desesperación en su rostro al notar que aquellos animales se le abalanzaban, pronto notó que no había sido atacada y que los perros permanecían sentados. Llevo el teléfono hasta su oído.

―Están sentados, Kiba-kun. ¡Gracias! ―Hinata oyó un gruñido por el teléfono.

― ¡Bien! Acarícialos y no te preocupes por ellos si te siguen, ahora deberán protegerte, se linda con ellos y quiero que me cuentes qué pasó. Y quiero la verdad, ¡porque la anterior escusa solo fue una verdad parcial, Hinata! ―Ella suspiró, no había forma de engañar a Kiba, la conocía demasiado bien.

― ¡Hai! Kiba-kun.

El resto del camino hasta la mansión fue bastante tranquila incluso uno de los perros comenzó a jugar con ella llevándole ramitas para que se las lanzará. Finalmente, llego hasta la puerta y comenzó a tocar el timbre. Una mujer de piel clara, cabello y ojos negros abrió la puerta, su rostro era de consternación. Hinata hizo una leve reverencia.

―Buenos días, soy su «"Dulce Cupido". Ser diligente y eficiente, el fallar no se puede aceptar, es nuestro lema. "Estoy aquí para cumplir sus más dulces sueños"» ―Hinata hizo una pausa después de decir aquel discurso, sus mejillas se encendieron―. Por contrato se nos obliga a decir eso ―dijo bastante apenada por cómo sonaba aquello―. Vengo a entregar una serie de obsequios al señor Uchiha Itachi por parte de la dulcería "Dulce Cupido". Necesito su firma por favor ―Aquella mujer parpadeo un par de veces, observo por detrás de la chica y reparó en aquellos cuatro perros sentados detrás de ella moviendo la cola, la mujer al ver esto comenzó a reír. Hinata no estaba segura de cómo tomar aquello.

― ¡Bien! Bueno, creo que debiste hacer algo muy drástico para poder pasar. ¡Te felicito! Mi hijo dijo que no habría forma de que alguien pasara, que si eso ocurría comería toda la carne roja que colocara sobre su plato durante un mes junto con cualquier experimento saludable que se me ocurriera. Subiendo las escaleras a la izquierda tercera puerta. ¡No lo dejes escapar! ¡Ups! Toma, lo necesitaras, trata de ser rápida ―Hinata recibió una escoba por parte de aquella mujer, parpadeo un momento antes de mirarla con incomprensión―. Tratará de escapar o cerrarte la puerta ―dijo finalmente, Hinata comenzó a subir aquellas escaleras con su saco al hombro y su escoba en la mano. «Esto es ridículo ¿Que tan difícil puede ser que alguien tome un saco y me dé una pequeña firma?».

Hinata toco la puerta indicada por la mujer, cuando se abrió Hinata alcanzo a ver a un joven de cabello negro, tez pálida y amplias líneas debajo de sus ojos.

―Buenos días ―Hinata notó un asomo de sorpresa en sus facciones―. «Soy su "Dulce Cupido". Ser…» ―Antes de que pudiera concluir la puerta comenzó a cerrarse por lo que Hinata tuvo que meter aquella escoba con rapidez.

- ¡Shisui! Plan B, ¡rápido! ―Un joven salió de la puerta contigua, Hinata advirtió como aquel chico la miró rápidamente antes de salir disparado, escaleras abajo. Itachi volvió a abrir la puerta tomando por sorpresa a Hinata quien cayó al suelo, lo que aprovecho aquel joven para saltarla y seguir al anterior chico. Hinata tomo su saco antes de seguirlos. Corrió escaleras abajo.

― ¡Saldrán por la puerta trasera! – dijo la anterior mujer mientras la pasaba―. ¡Si llegan a la compañía antes que tú los habrás perdido! ―Aquella mujer se veía realmente divertida con todo eso. Pronto se dio cuenta que por más que corriera le sería imposible alcanzarlos, sus pasos eran más largos que los de ella y su velocidad impresionante. Cuando llego a la puerta trasera ya habían salido y se dirigían a un automóvil, dio un vistazo a la distribución de las calles. ¡Si se apresuraba podría interceptarlos!, por lo que corrió hacia su motoneta tan rápido como le era posible.

Paso junto aquella multitud de chicas y subió aquel saco el cual amarró esperando no fuera a caer, arrancó y comenzó a moverse entre las callejuelas hasta salir a la avenida principal justo detrás del auto de aquellos dos chicos. « ¡Oh no! ¡No te me escaparas! ¡Ya llegué muy lejos como para renunciar justo ahora!».

Siguió el auto por algún tiempo hasta que vio que se desviaba en una salida terregosa, su instinto de conservación le decía que era mejor dejarlo ir. «Valor Hinata, es un chico que tiene miedo de las muestras de afecto, ¿qué tan malo puede ser?».

Vio como el auto se detenía en una planta tratadora de agua y como aquellos jóvenes entraban por una de las puertas traseras, se detuvo junto al vehículo y abrió la puerta con cuidado, entró tratando de no hacer ruido y anduvo un rato por un largo pasillo hasta que se dio cuenta que se abría en un laberinto de corredores. « ¡Genial!, El lugar perfecto para esconderse. Si no quiero perderme lo mejor será seguir de frente».

Después de un rato Hinata noto que había topado con pared «Bien, topo con pared y a la derecha». Siguiendo el nuevo pasillo, pronto dio con una puerta, la abrió con cuidado y noto que estaba llena de relojes y de muñecos, entró dándose cuenta de que estaba sola, tomó uno de los muñecos, ¡era un títere! Su madera estaba perfectamente trabajada y sus ojos brillaban, podía notar los diminutos detalles puestos en él, pero su ropa estaba completamente rota, aquello estaba hecho a propósito. Salió del lugar sabiendo de antemano que no lograría nada viendo aquello, siguió su camino predeterminado hasta que llegó a una habitación más grande.

― ¡Hola! ―Hinata espero inútilmente una respuesta ¡o eso pensó!

― ¡Hola! ―Hinata se volvió rápidamente, para encontrarse con un hombre que tapaba la mitad de su rostro con una máscara.

―¡Buenas días! Etto, e-estoy… buscando a Uchiha Itachi, ¿lo conoce? ―El hombre se acercó a ella.

―¿Eres una de sus admiradoras? ―Hinata sonrió ante la pregunta. «Se ve que es muy popular y yo ni siquiera había oído hablar de él».

―Soy una repartidora de «Dulce Cupido» y tengo una entrega para él ―El hombre se paró enfrente de ella pero no contesto.

― ¿Por qué todo mundo parece perseguirlo, um? Es decir… qué hay de especial en un tipo que casi no habla y mira a todo mundo por encima del hombro, ¿um? ―Un joven rubio con el cabello atado en una coleta hablo desde el lado derecho de Hinata.

―Por primera vez estoy de acuerdo con el rubio, el maldito hereje siempre nos mete en este tipo de situaciones cada año ¡Por Jashin! ¡Lo mataría si no fuera nuestro compañero de armas! ―Junto al rubio un hombre alto de pelo blanco y ojos violáceos.

―El dolor que esto nos causa va más allá de todo lo que cualquier hombre puede soportar ―Por detrás de Hinata un hombre con extraños ojos y pelo rojo salía seguido de una mujer de pelo azul que se notaba terriblemente triste y frustrada.

― ¡Suficiente! ¡Acabemos con esto, no tengo tiempo! ―Del lado izquierdo de Hinata otro pelirrojo de ojos negros salía. Hinata noto que se encontraba rodeada.

―Um, N-no piensan… hacerme daño, ¿verdad? ―Aquellos hombres y mujer se vieron entre sí.

―Solo te entretendremos aquí hasta mañana, después podrás irte ―Hinata rascó su barbilla un tanto confundida.

― ¿Por qué? ―Todos se volvieron a ver entre sí. Hinata percibió que ellos tampoco estaban de buen humor con aquello, recordó los hermosos títeres que vio en aquella habitación, alguno de ellos sin duda seria el creador y por lo que vio estaba obsesionado con el tiempo―. ¿En verdad quieren perder todo este tiempo cuidando a una chica cuando sin duda hay mejores cosas que hacer? Ya saben… Trabajos por terminar, ¡el tiempo no retorna! - El pelirrojo ladeo la cabeza un poco.

―Tiene razón, ¡yo ni siquiera le debo nada al Uchiha! ―Se dio vuelta pero Hinata lo detuvo.

―Los títeres ¿son tuyos? ―El pelirrojo asintió ―Son magníficos, puedo ver que has puesto un poco de tu alma en ellos, pero… ¿por qué no usan mejores ropas? ―Todos se volvieron a ver a Sasori quien ahora parecía sonreír.

―Están hechos para atemorizar ―Hinata pareció confundida había algunos cuyos rostros eran realmente hermosos. ¡No los consideraría atemorizantes! Sasori pareció intuirlo―. Me gusta lo hermoso, pero sus ropajes equilibran sus rostros ―Ahora Hinata entendía un poco más.

―Eso… ¿no pondría en alerta a las personas? Si aparentaran dulzura completa nadie esperaría que fueran peligrosos, ventaja psicológica ―Ahora todos se sorprendieron de que Sasori se diera la vuelta y observara aquella chica atentamente por un rato.

―Lo pensaré ―Y fue lo único que dijo antes de irse de aquel sitio. Hinata vio como la observaban.

―Um ―Hinata notó como la chica miraba hacia otro lado, bastante triste, se acercó al pelirrojo y pregunto en voz baja―. Parece que ella está sumamente triste, ¿le sucede algo?― El chico vio de reojo a la joven de cabello azul pero no dijo nada, solo cruzó los brazos y miró en otra dirección―. ¡Oh! ―La pareja había peleado―. ¿Sabes? ¡No deberías perder el tiempo conmigo cuando hay alguien más importante que solo quiere que le des un poco de atención. Puedes empezar con un: «Perdóname, pidamos una pizza». Sé que suena poco romántico pero un poco de privacidad es justo lo que ocupan ―Aquel pelirrojo miro a Hinata y luego a Konan, suspiro cansado y se acercó a aquella chica. Hinata apreció como la chica miraba con esperanza al pelirrojo y lo abrazaba con ternura solo para que ambos salieran del lugar. Luego se volvió hacia los tres que quedaban―. Etto, no es que me incumba pero… ¿por qué ayudan a Uchiha-san? ¡No parece agradarles!

―Me pago por mantenerte aquí ―dijo aquel enmascarado ―. ¡Si te dejo ir tendré que devolverle el dinero!

― ¡Oh! ¡Eso lo entiendo! Si yo no lo encuentro y me firma de recibido tendré que pagar todos estos regalos ―Hinata alzó el saco que llevaba consigo―. He vivido de cereal seco los dos últimos días ¡Es horrible! Tengo mucha hambre y aún no pago mi alquiler, solo necesito una firma y él no me lo hace fácil ¡Es un malagradecido! ¿Qué es lo que le pasa? ¡Si no hubiera tanta mujer ciega que se deja atrapar por una cara bonita yo no estaría en esta situación! En verdad empiezo a sentir que lo odio. ¡Y ni siquiera lo conozco! ―Hinata no sabía de dónde venía todo eso, no solía hablar de sus cosas o de otros con tanta facilidad pero en verdad quería llorar y aquel desahogo la hiso sentir mejor.

― ¡Toma! ―Una manzana salió volando en su dirección, Hinata la atrapo al aire y vio como el rubio miraba sonrojado hacia otro lado.

―Gracias ―Una lágrima amenazaba con salir de sus ojos―. Así que… ―Hinata regresó su atención al enmascarado algo más tranquila―, ¿Específicamente te pidió que detuvieras a la chica con alitas hasta el día siguiente? – Aquel hombre lo pensó un momento.

―En realidad dijo: "¡Detén a cualquier fan o repartidor que me persiga hasta que termine este estúpido día!" ―Hinata comió con gusto aquella manzana mientras sonreía.

―Entonces… ¡no veo el problema! ―Aquel hombre la miro con curiosidad―. Yo no soy una fan y tampoco un repartidor sino una repartidora, ¡el género lo cambia todo!, ¡No estás obligado por contrato a retenerme! ¿Cierto? Además… ¡el tiempo es dinero! – Aquel hombre empezó a reír.

― ¡Muy bien pequeña! Es obvio que encontraste una falla en el contrato, de todos modos no me hacía feliz pasar todo mi día encerrado aquí ―Pasó caminando junto a ella colocando una mano sobre su cabeza―, por cierto… Lindas orejas ―Hinata sonrió mientras veía alejar al hombre, luego se volvió hacia los otros dos.

―No creo que les caiga muy bien a Uchiha-san. ¿No sería mucho más divertido fastidiarlo ayudándome a encontrarlo? ―Deidara y Hidan se miraron por un momento.

― ¡Por Jashin, maldita mujer! ¡Eres una bruja! ¡Estoy encantado con la idea! ―y diciendo esto y sin pedir permiso tomo a Hinata y la hecho sobre su hombro―. Por cierto, lindo trasero ―Las rojas mejillas de Hinata pronto quedaron opacadas por el rojo tomate que invadió todo su rostro.

―En verdad… ¡puedo caminar!

XXX

Hinata se vio obligada a dejar su motoneta en la planta tratadora de agua. Deidara se ofreció a llevarla hasta el lugar al que debería ir, Hidan le había dicho que para alcanzar a Uchiha Itachi necesitaría algo mucho más rápido, así que la monto en su motocicleta y ahora se dirigían hacia donde se suponía aquel Uchiha trabajaba, ¡a toda velocidad!. Hinata nunca había visto conducir una motocicleta del modo en que aquel hombre lo hacía, habían saltado por encima de varios autos, varias veces sintió que la maquina patinaba ¡Y más de cinco veces su mente grito perdón por sus pecados! Sostener aquel costal con todo aquello lo hacía mucho peor. Lo traía en la espalda y varias veces sintió como el peso le ganaba al dar una vuelta pronunciada. Cuando por fin se detuvieron, Hinata estaba demasiado mareada para sostenerse en pie, cayó al suelo irremediablemente.

― ¡Por Jashin, mujer! ¡Tus gritos despertarían a los muertos! ¿No me digas que nunca te habías subido a una motocicleta? ―Hinata trato de enfocar aquel hombre que ahora la jalaba por uno de sus brazos mientras evitaba vomitar la manzana.

― ¿Y-ya llegamos?! ―Aquel hombre no podía parar de reír ante la imagen de aquella mujer completamente descompuesta y que parecía haber bebido once botellas de ron (según sus propios estándares).

―¡Hemos llegado, maldita bruja! ¡El edificio de «Uchiha Corps.» se alza frente a nuestros putos ojos! ―Hinata suspiro profundo y se irguió lo mejor que pudo solo para notar el imponente edificio de vidrio que se alzaba frente a sus ojos, miro hacia la entrada, ¡cientos de chicas estaban agolpadas en la entrada y no parecía que las estuvieran dejando pasar!

― ¡Genial! Y ahora… ¡¿Cómo entro?!

XXX

« ¡Estoy loca! ¡Estoy loca! ¡Estoy loca! ¡Nadie merece pasar por esto! ¡Más le vale darme una buena propina!».Hinata era alzada en un andamio por uno de los costados del edificio, Hidan había convencido a los limpia-ventanas de ayudarla a subir hasta las oficinas donde se encontraba el Uchiha, en el penúltimo piso.

―Ya casi llegamos señorita ―Un joven de cabello castaño y ojos somnolientos le aviso―. La dejaremos en la ventana justo donde está la sala de reuniones, la limpiamos en la mañana y la ventana parece abierta ―Hinata asintió pero se negaba a abrir los ojos.

― ¡G-gracias!

―No hay de qué, nosotros los de la clase trabajadora debemos ayudarnos los unos a los otros, por cierto, ¿tienes número telefónico? ―Un joven de cabello largo y blanco miraba detenidamente a la chica a sus pies, Hinata no podía creerlo, por fin alguien estaba coqueteando con ella y ella ni siquiera podía abrir los ojos para verlo.

―Lo siento, ni siquiera tengo teléfono ―mintió.

― ¡Oh! Entonces… ―El primer hombre veía divertido como aquella chica se aferraba al andamio―… ¿Podría decirnos en dónde se encuentra el prostíbulo donde trabaja? – Hinata abrió los ojos con molestia.

― ¡Trabajo para una dulcería! ―Los hombres sonrieron ante la chica.

―Bien ya abriste los ojos, lo que es bueno, porque ya llegamos y todos los chicos dentro te están observando – Hinata parpadeo y se levantó, en efecto, un grupo de hombres sentados alrededor de una mesa estaban mirándolos.

XXX

―Aburrido ―Todos aquellos hombres de negocios estaban sentados en aquella mesa, solo estaban ahí, observándose mutuamente ―Aburrido, ¡aburrido! ¡Aburrido! ¡Aburridooooo!

― ¡Bien, Obito, ya entendimos! ―Todos dejaron escapar un suspiro―.Tal vez… ¿podríamos adelantar algunos negocios? ―Se volvieron a ver entre sí y suspiraron nuevamente.

―Izuna, adelantamos bastante en Navidad, no podemos iniciar nuevos proyectos hasta que se concreten los que tenemos ―Alguien comenzó a golpetear la mesa con sus dedos―. Kagami, ya basta, nos estas poniendo nerviosos.

―Es mejor que quedarnos dormidos sin hacer nada, Itachi. ¿Alguien tiene algún nuevo proyecto en mente? ―Todos negaron, hasta no lograr algunos objetivos no podían avanzar más.

― ¡Es ridículo! ¿Por qué cada año nos encerramos todos en este edificio viéndonos las caras? ―La cara de hastió de aquel joven era más que evidente.

― ¡Tsk! ¿y tú te quejas, Tekka? ¡Yo estoy atrapado aquí desde hace tres días! ¡No me he bañado! ―Sasuke estaba realmente de mal humor, ¡y cómo es que Madara logró escapar! ―Izuna puso cara de molestia.

―Pidió vacaciones y se fue a una isla desierta ―Todos se miraron nuevamente y otro suspiro salió de sus bocas.

― ¡¿Es que esto no acabará nunca?! ―preguntó otro de los jóvenes.

―Tranquilo, Inabi. Solo durará hasta que envejezca. Los mayores Uchiha suelen perder todo su encanto, ¿no has visto a Fugaku? Creo que le apareció prognatismo en cuanto llego a los cuarenta ―Itachi y Sasuke miraron con molestia a Shisui. De pronto vieron emerger el rostro de dos limpiadores de ventanas en un andamio y en medio de ellos vieron emerger a una chica vestida de rojo y con orejitas en cuclillas. Uno de los hombres hablo con ella, la reacción molesta de la chica se calmó cuando aquel hombre los señalaba. La chica se levantó de su lugar para observarlos fijamente. No tardo mucho antes de que abriera por completo la ventana y saltara dentro del edificio.

Todos observaban con sorpresa cuando se volteó para tomar su saco y comenzar a jalarlo hasta ponerlo dentro, la mayoría de los rostros de aquellos jóvenes se encendieron ante la vista, luego, salto sobre la mesa y miro fijamente a Itachi.

- ¡Hola! «Soy su "Dulce Cupido". Ser diligente y eficiente, el fallar no se puede aceptar es nuestro lema. Estoy aquí para cumplir sus más dulces sueños» ―Hinata se sintió observada con cuidado por todos los presentes en aquella mesa por lo que se sentó de prisa al recordar su vestimenta―. Se me obliga a decir eso por contrato ―dijo con suavidad, mientras un rubor se esparcía por su rostro―. Aquí tiene sus sesenta y nueve obsequios, ¿podrías firmar mi hoja de recibido por favor?

―Alguien llame a seguridad ―Fue la respuesta de Itachi. Hinata se sorprendió ante aquello.

―E-eso no es necesario, solo firma y me voy ―Itachi miro aquel papel que por cierto estaba enfrente de los senos de la chica, por lo que desvió la mirada rápidamente.

―No voy a firmar porque no pienso aceptar esos regalos ―Hinata no podía creer lo que oía.

―P-pero, solo son unos cuantos no te harán daño, las muestras de afecto no son tan malas ―Varias risas apagadas se oyeron a su alrededor.

―No las llamaría muestras de afecto sino acoso. La mayoría de ellos ni siquiera me conocen, mandan obsequios impersonales sin poner nada de esfuerzo en ellos, ni siquiera tienen el valor de entregarlo ellos mismos ―Hinata parpadeo un momento.

―Escucha, muchas personas no tienen el talento de hacer algo por ellas mismas, pero no significa que no se esfuercen en mostrar algo con obsequios comprados, algunas sin duda se privaron de muchos placeres para tener el suficiente dinero para comprarte algo ―Hinata abrió el saco y saco un obsequio―. Por ejemplo, Yamada Koji ―Varias risas se oyeron―. Bien sesenta y ocho chicas y un chico ―dijo lo último murmurando―, se esforzaron para que supieras que eres importante en sus vidas, no puedes rechazarlos así como así.

―Si los recibo creerán que me interesan y seguirán acosándome por años, lo que quiero es que dejen de hacerlo ―Itachi cerró los ojos y cruzo los brazos esperando que esa chica entendiera que no estaba dispuesto a negociar. Pasó un rato sin recibir contestación abrió sus ojos, frente a él aquella chica mantenía una posición casi igual a la de él, noto como sus brazos pasaban por debajo de sus senos alzándolos, de pronto Hinata abrió sus ojos lo que hizo a Itachi desviar su mirada rápidamente, esperando que ella no hubiera notado su falta de discreción.

―Tienes razón ―Todos observaban la escena, bastante divertidos―. Es por eso mismo que deberías aceptarlos, toma las tarjetas y devuelve los regalos diciendo que no estás interesado, así romperás sus esperanzas y dejaran de acosarte ―Shisui comenzó a reír mientras todos los demás solo sonreían―, serán sesenta y nueve menos el próximo año. ¡Así podrás envejecer y morir solo como deseas! ―Ahora todos reían. Itachi miro fijamente aquella chica, tomo la hoja y la firmo rápidamente.

―¡Listo! Ahora vete y llévate los obsequios contigo ―Hinata parpadeo un par de veces.

―P-pero… ¡firmaste de recibido! Ellos creerán que los aceptaste al comprobar tu firma.

―Tsk, yo no recibo nada, tú haces tu trabajo. Todos ganamos…Ahora vete ―Hinata miro con algo de dolor aquel chico.

―Pero… eso no es cierto ―Itachi la miro molesto―, solo ganaríamos usted y yo; sesenta y nueve personas estarían esperanzadas en recibir una contestación que nunca llegara, n-no sería eso… ya sabes… ¿fraude? ―Itachi miró el rostro de aquella chica llena de preocupación y dolor, algo en él se agitó. Un suspiro salió de sus labios antes de contestar.

―Si llego a contestarles solo sentirán que hay un vínculo entre nosotros y volverán a intentarlo tratando de cambiar algo, se sentiría traicionados si comienzo a salir con alguien, a la larga pondría en riesgo a los que amo y a mi futura pareja. Lo mejor es no dar esperanzas, ¡cualquiera podría ser un psicópata en potencia! ―Hinata sintió que ese era un buen punto, después de todo ella no podía asegurar que no hubiera nadie así en aquellas personas, pero… Miro aquella hoja. «No significa que todos ellos realmente sean peligrosos, solo están… solos, igual que yo».

Comenzó a romper en cuatro partes el papel en sus manos. Todos miraron incrédulos aquella acción.

―Será mejor entonces que tampoco rompa sus corazones, Uchiha-san ―la voz de Hinata se sentía triste―. Por cada persona peligrosa hay cincuenta cuyos sentimientos son reales. Cargaré con la culpa de no haber cumplido mi trabajo y devolveré los obsequios ―Se deslizó por la mesa y bajo por el lado derecho de Itachi―. Si no le importa, saldré por la puerta principal ―Hinata tomo aquel costal, dio una pequeña reverencia a todos antes de salir por la puerta principal.

- Nh, qué lástima… La chica me cayó bien. Fue divertido como tus ojos peleaban por no ver sus senos… Y cuando usó tu lógica en tu contra, casi muero de risa ―Shisui se recargó en su asiento―. Fue un buen cambio para variar pero no la dejaran devolver los regalos. Tendrá que pagarlos ―Itachi miró a Shisui de reojo―. Política de la tienda a todos sus repartidores, ¿no me digas que lo ignorabas?

―Tsk. En realidad no me interesa ―Itachi se levantó de su asiento―. Si me necesitan estaré en mi oficina.

XXX

Hinata entró con la cabeza gacha a aquella tienda de dulces, era la última repartidora en regresar y casi obscurecía.

― ¡Bien! ¡Bien! ―Jiraiya la miraba con una cara cínica―. Al fin llegas, estamos cerrando ¿tienes la hoja de recibido firmada? ―Hinata negó con pesadez―. ¡Oh bien! Supongo que diste lo mejor de ti de todos modos. Toma, aquí está tu cheque ―dijo extendiendo un papel hacia ella―. ¡Ah! Y llévate los obsequios contigo, ya están pagados de cualquier modo ―Hinata miro con incredulidad al viejo delante de ella, luego su rostro se mostró algo reacio, Jiraiya sintió la desconfianza en aquella joven―. Bueno, eres muy linda pero la verdad es que todos los obsequios que se compran para los Uchiha son considerados merma, suelo desquitarme con los otros clientes ―Los ojos de Hinata se molestaron ante la confesión―. Lo sé ¡Lo sé! Pero mira, la mayoría de los jóvenes como tú que toman este trabajo lo hacen por necesidad ¿no creerás que tienen para pagarme realmente? ¿O sí? ―Hinata recordó a la chica formada en la mansión y en su propia situación, por lo que negó suavemente con la cabeza―. ¡Lo ves! Toma tu dinero, ya tendrás más suerte la próxima vez ―Hinata miro el cheque en sus manos y sus ojos se abrieron.

―E-esto es… el doble de lo pactado ―Jiraiya asintió.

― ¡Sí! Bueno… siempre le doy el doble al último en llegar por que suele ser el que más problemas tuvo, redime mi alma por las estafas que le hago a otros… No pregunte. Es algo así como un propósito de redención. Lamentablemente el día de San Valentín terminó y ya no tengo más trabajo que ofrecerte, así que… ¿puedes quitarte tu uniforme y devolvérmelo ahora? ―Un golpe se oyó rápidamente en aquella tienda―. Solo bromeaba ―La mano de Jiraiya sobaba su mejilla―. ¡Puedes devolverlo mañana! ―Hinata tomo aquel cheque y salió de la tienda un tanto confundida, realmente sonaba lógica la explicación, pero… Eran demasiados obsequios. Los precios de los demás objetos en la tienda deberían ser escandalosos o tal vez… había juzgado mal a aquel viejo pervertido y en verdad era un hombre generoso. Subió a su motoneta y comenzó a conducir a casa. «Tal vez… solo estoy siendo paranoica».

XXX

Jiraiya vio como aquella joven se alejaba y se volvió hacia el cuarto contiguo.

―¿Qué tal? Lo hice bien, ¿no es cierto? ―Un hombre de pelo blanco y sin un ojo apareció.

―Bastante bien, aquí tiene el pago por los obsequios y un extra por el bono dado a la chica, el señor Uchiha le agradece su ayuda y le pide discreción en el asunto.

―¡Fue un placer! Entiendo el porqué de su generosidad, la chica es linda. Debí recortar más la falda ―El tono del hombre mostraba remordimiento.

―Mmmh.