CAPITULO 2
Todo era oscuro en aquel sitio, el clima era extremadamente frio y el silencio reinaba sobre aquel lúgubre lugar, Snape abrió de golpe los ojos, recorriendo aquel sitio con la Mirada, aun se encontraba tirado en la casa de los gritos, su mano recorrió automáticamente su cuello buscando cualquier signo de desgarre o sangrado provocado por la mordedura de la serpiente, sorprendentemente no encontró ni una gota de sangre, ni cicatriz, su piel se encontraba intacta, y no sentía dolor alguno; había recobrado la movilidad de su cuerpo ¿Habrá sido la poción que le obligaron a beber? ¿Que demonios pasó? ¿Acaso e muerto y este es mi infierno personal? Estas preguntas rondaban la cabeza del mago, sin entender lo que sucedía poco a poco comenzó a incorporarse, se sentía en cierta forma extraño, la ropa le quedaba grande preguntándose que había pasado, buscó su varita en su túnica pero no había rastro de ella, con un hechizo no verbal invoco la varita y al instante voló a su mano, estaba a punto de lanzar un lumus cuando un estrepitoso ruido proveniente del cuarto contiguo lo distrajo, se escuchaban como arañazos, al dirigirse a la salida de la choza pudo observar un par de ojos amarillos que lo miraban fijamente, Snape se paralizo por unos instantes no podía creer su suerte primero mordido por una serpiente y ahora lo asechaba un maldito hombre lobo, tomo la varita firmemente ocultando su temor tras los escudos de oclumancia y con un hechizo aturdidor logro alejar a la criatura oscura, corrió lo más rápido posible hacia la salida de la casa, pero no se percato de que el sauce boxeador había recuperado la movilidad y con un duro golpe fue lanzado por los aires, aturdido por el golpe apenas fue capaz de ponerse en pie y esquivar los ataques del árbol, pero el peligro aun no pasaba escucho el aullido del hombre lobo aproximarse y rápidamente corrió hacia el castillo, la lluvia imposibilitaba ver claramente, sin embargo conocía los terrenos perfectamente.
Mientras tanto en el pasillo del tercer piso se encontraba una desconcertada Hermione, no se explicaba lo que había pasado, los estallidos de los hechizos ya no se escuchaban el pasillo estaba desierto y totalmente oscuro ¿Habrá terminado la batalla? ¿Que paso con Harry y los demás? Y sobre todo se preguntaba quién era aquel misterioso hombre quien la había rescatado de una atroz muerte.
Lo último que recordaba era estar en el despacho del director con Harry observando en el pensadero los últimos recuerdos del Profesor Snape, lagrimas de extrema tristeza surcaron su rostro, sentía una serie de sentimientos encontrados tristeza, dolor, ira, impotencia, entendimiento y se preguntaba que había hecho el profesor para que la vida fuera tan dura e injusta con él, aquel hombre que dedico su vida a proteger al hijo de su peor enemigo y todo por amor a su madre, quien le dio la espalda cuando más la necesitaba, no comprendía como Lily Potter fue incapaz de perdonarlo por aquel error que había cometido, aquel error que fue el detonante para orillarlo cada vez más al servicio de Voldemort, ya había tenido suficiente, secó sus lagrimas y fue de regreso a la batalla, Voldemort había retirado a los mortifagos, pero las criaturas oscuras aun se encontraban en el Castillo, escucho un grito agonizante proveniente del tercer piso así que fue corriendo a auxiliar a aquella persona, al llegar al tercer piso vio como un vampiro le arrebataba la vida a uno de los estudiantes, Hermione con un potente hechizo expulsó a la criatura oscura, pero no se percató que mas vampiros se aproximaban, al igual que hombres lobos, lo próximo que recordaba era una luz brillante y un hombre quien acabó con todas las criaturas oscuras, extrañamente se sintió segura, después todo fue oscuridad.
Con un movimiento de varita iluminó el pasillo y a paso decidido fue en busca de respuestas, bajó las escaleras a toda prisa, y se detuvo frente a un aula al escuchar una voz extrañamente familiar, sintió que su sangre abandonaba su cuerpo al oír aquella voz que hacía un año no escuchaba, pero era imposible Dumbledore había muerto, de un estado sorpresivo paso a un estado de ira, al recordar como aquel anciano a quien admiraba había sido capaz de manipular y manejar a su antojo la vida del Profesor Snape, ¿Por qué le pedía algo a cambio de ayudar a salvar la vida de sus propios miembros de la orden del fénix? ¿Por qué obligarlo a proteger a Harry en contra de su voluntad? ¿Por qué obligarlo regresar al lado de Voldemort, cuando sabia que el Profesor seria torturado gravemente? ¿Y porque obligarlo a matarlo? Definitivamente ganaría la total confianza de Voldemort pero ¿a qué costo? Obviamente no le importaba que todo mundo lo odiara después de saber que él había sido quien le diera muerte, ¿Por qué no pelear juntos? El Profesor Snape fue un mago muy poderoso sin duda podían haber planeado alguna estrategia alternativa, Hermione se alejo poco a poco de aquel sitio no encontraba alguna explicación lógica de lo que sucedía a no ser que... –Tempus, susurró Hermione, al ver aparecer la fecha en que se encontraba inconscientemente dejó caer la varita, se encontraba en complete estado de shock, esto no podía estar pasando, ¿como era posible viajar tantos años en el tiempo?, de pronto escucho pasos aproximarse, por el pasillo rápidamente recupero su varita y uso un hechizo desilusionador y salió corriendo de aquel lugar dirigiéndose a las afueras del castillo; su mente estaba confusa, corrió y corrió sin percatarse que había salido del castillo, hasta que sintió la fría lluvia empapar su ropa, no le importaba en lo mas minimo siguió corriendo hasta que chocó con una figura oscura quedando encima de el.
―¿Pero que demonios es…? Snape quedo estupefacto al reconocer a la chica con quien había chocado
―¿Señorita Granger? ― a pesar de la oscuridad que los envolvía los ojos de Hermione lo miraban en completo Shock no era posible esa voz la reconocería en cualquier sitio
―Pro.. ¿Profesor Snape?
