Hola!

Aquí les traigo el segundo capítulo :D Siento mucho la demora, tuve un bloqueo tremendo y no salía de un punto, pero esa es otra historia.

Me gustaría aclarar que los primeros capítulos (tal vez los primeros tres o cuatro) estarán completamente centrados en Yuki, luego introduciré a la protagonista para que la conozcan mejor.

Creo que eso es todo, así que a leer! ;)


MI DULCE OBSESIÓN.

-2- Sentimientos encontrados, motivos y confusión.

Yuki se dejó caer pesadamente en el sofá que estaba en su sala de estar y suspiró de cansancio mientras mascullaba cosas incoherentes sobre el día tan pesado que había tenido. Escuchó a su celular sonar en alguno de los bolsillos de su chaqueta y se sintió invadido por la frustración, ¿acababa de llegar y no podía quejarse tranquilamente en su propia casa sin ser interrumpido? Aquello era el colmo. Luego de cinco interminables minutos en los que había dejado pasar alrededor de cuatro llamadas decidió acabar con su sufrimiento de una vez por todas y atendió el ruidoso aparato sin siquiera mirar quién le estaba llamando.

-¿Moshi moshi?- prácticamente escupió las palabras mientras apretaba el celular contra su oreja, apretando a la vez su cabeza contra el sofá.

-¡Hasta que me atiendes!- resonó una conocida voz en sus oídos- Creí que tendría que estarte llamando toda la noche- el sarcasmo no se hizo esperar.

-Deja de quejarte- replicó- Tú eres la última persona con la que quiero hablar en este momento- se revolvió en su sitio cansadamente.

-¿Por qué?- el tono inocente y casi ofendido de su interlocutor acabó de sacarlo de sus casillas.

-¿Y lo preguntas? Vengo llegando a mi casa, justo ahora, ¡a esta hora!- se quejó molesto.

-No puede ser- replicó con incredulidad- Si saliste temprano no debías haber llegado después de las cinco o seis- aseguró.

-Pues llegué hace cinco minutos, y es tu culpa- aquello sin duda alguna había sido un reproche.

-¿Mi culpa? ¿Por qué mía?- el otro parecía no comprender nada- Que yo sepa te di la dirección y todas las indicaciones- se defendió.

-Me mandaste a buscar un lugar que no existía- reclamó- ¿Sabes lo difícil que fue dar con él?

-¿Un lugar que no existía? Imposible. Yo te di la dirección exacta, no entiendo cómo te perdiste, pero definitivamente fue tu culpa- sonaba totalmente convencido.

-¡Te digo que así fue! Recorrí toda la zona como cuatro veces y no encontré el dichoso: "Music 431"- siguió defendiendo su punto, utilizando un tono de voz algo extraño para decir el nombre del lugar.

-¿El qué?- la pregunta llegó entre sorpresa y alteración.

-Music 431- murmuró- Pero encontré el lugar que buscaba- añadió- Resultó que se llamaba…

-314 Music- fue interrumpido- ¡Tal y como te dije!

-Eso no fue lo que tú me dijiste- en ese punto ya Yuki se había sentado y sostenía el celular frente a su rostro, mirándolo con odio.

-¿En serio? ¿Entonces qué te dije?- la voz del otro resonó en el altavoz- ¿Quieres tener la amabilidad de leer la dirección de nuevo?

-Leerla de nuevo no cambiará lo que tiene escrito- replicó mientras la buscaba en su bolsillo- Ya, aquí, dice… 314 Music- miró el papel como si acabara de mutar frente a sus ojos.

-314 Music- le hizo eco- Ahora, ¿podrías repetir eso de: "Leerla de nuevo no cambiará lo que tiene escrito", por favor?- citó sarcásticamente- Además, no le cambiaste el nombre del todo, me sorprende que no lo encontraras.

-Le pasé unas tres veces por el frente y no lo vi- se quejó con frustración.

-¿Y se supone que eso es mi culpa?- Yuki dejó caer la cabeza contra el respaldo del mueble, no lo era.

-Rayos- masculló por lo bajo al no poder replicar nada.

-Ahora…- comenzó su interlocutor- ¿Me dirás qué te pasa?- dejando atrás toda la rencilla anterior, aquella pregunta translucía un sincero interés.

-No tengo idea- la respuesta también fue sincera.

-Supongo que no hay caso- suspiró- Nos vemos mañana, debes morirte por dormir- dijo como si fuera algo de lo más obvio- ¡Ah! Y por favor no te pierdas de camino al estudio- rió con cierta ironía- ¡Buenas noches!- antes de darle tiempo a responder, cortó la llamada.

-Mal nacido- murmuró para sí mismo Yuki fulminando con la mirada a su inocente celular.

Pero algo había de cierto en las palabras que acababa de oír, y era el hecho de que algo le debía estar pasando para actuar de esa forma. Él no era especialmente un genio para orientarse en lugares desconocidos pero ciertamente jamás le había costado tanto seguir una simple dirección, sin contar el hecho de no haberla leído correctamente a pesar de haberlo hecho varias veces, y finalmente no encontrar lo que buscaba ni porque estaba frente a él. Eso no era normal. Se tumbó de nuevo en el cómodo sofá de cuero y siguió dándole vueltas en su cabeza, todas las cosas en esta vida tienen una explicación lógica y su extraño comportamiento no podía ser la excepción.

Fue justo en ese momento cuando notó algo que había estado ignorando durante todo el día, y la certidumbre le golpeó con fuerza y sin contemplaciones. Por supuesto que sabía qué le estaba pasando. No lo entendía, pero estaba seguro de haber encontrado el motivo para su actitud, y se sorprendió grandemente al descubrir que no parecía molestarle en absoluto, los recuerdos lo invadieron de pronto y casi no pudo creer que la razón de su problema de atención fuera nada más y nada menos que…

Aquella mujer.

Al regresar sobre sus pasos, mentalmente hablando, se dio cuenta de que en efecto había estado pensando en ella todo el día aún sin haberlo notado y que eso le había impedido concentrarse en nada más, produciéndole como resultado el nefasto episodio de haberse perdido miserablemente y de manera tan absurda. Intentó encontrar un motivo para eso, algo que lo convenciera de que podía ser razonable tener a una persona permanentemente en tu cabeza, pero acabó fracasando. No entendía de ninguna forma qué podía estar mal con él para que todas esas cosas le sucedieran y eso lo frustró de manera increíble.

Lo peor de todo era que no podía sacar las imágenes de su mente, los recuerdos lo bombardeaban al punto en que consideró seriamente que podía estarse volviendo loco. Cuando la vio, aquella energía de vida que irradiaba, su hermosa sonrisa, el momento en que sus ojos se cruzaron, todo había sido tan sublime que parecía irreal… La sensación de que el tiempo se detuvo, esa presión en su pecho que le impedía respirar y todas aquellas emociones que no supo describir, pero que se agolparon violentamente en su interior y aún en ese punto seguían haciendo que se sintiera confundido.

Había escuchado que las personas podían tener ese tipo de sensaciones, pero no imaginó que él fuera capaz de sentirse como lo hacía en ese momento, además de que se suponía que las personas se comportaban de esa forma… Cuando se enamoraban.

¿Había manera acaso de que fuera posible? Eso explicaría todo lo que no llegaba a asimilar, pero no podía siquiera imaginar la idea. Él… ¿Enamorado? Y dicho sea de paso, ¿de una persona que ni siquiera conocía? La sola idea se le hacía ridícula.

Miró el reloj de pared que estaba en el lado contrario de la habitación y al caer en cuenta de la hora también recordó lo cansado que se encontraba y decidió irse a dormir tal y como le habían aconsejado. Tal vez una buena noche de sueño le ayudaría a reponerse y dejar todo aquel tétrico día atrás, dormir debía ser suficiente para librarle de todos sus males.

Eso era lo que creía… O al menos, era lo que quería creer.


Muy bien, eso es todo :) Espero que les gustara, yo personalmente quedé bastante conforme.

Ya saben que pueden hacerme llegar sus opiniones libremente, del tipo que sean ^^

Cuídense mucho, ¡nos leemos!

Besos,

Kem.