III. Hoja
-¡O quizás, debería tenerte a ti!- dijo el roedor sin tartamudeos o miedos mientras una brisa fría recorría su cuerpo
Daffy creía ser parte de una pésima broma de mal gusto o quizás un sueño que por los nervios no estaba seguro de catalogarlo como pesadilla. Su mente seguía en blanco a la vez que con las mayores de sus fuerzas intentaba hacer verosímil aquel escenario- ¿Bugs quería tenerlo a él?- susurró para sus adentros. Era tan irreal
-¿Oe Duck?- llamó el conejo, quien se le hacía cada vez más difícil disimular los sentimientos que le causaban el silencio del plumífero- ¡No es necesario que te quedes petrificado!- respondió con la poca calma que le quedaba, sin apartar sus ojos de las mejillas enrojecidas de su compañero… "Sin embargo ya no podía echar atrás el asunto"
-¿Es una broma?- preguntó molesto el pato, saliendo de su ensimismamiento
-¿En serio crees que bromeo, duck?- preguntó, acortando la distancia entre ambos. Daffy se sintió atrapado y asustado como un convicto en un interrogatorio. Y es que aquel estúpido roedor ejercía contra su propia voluntad, un poder sobre él. Le costaba admitirlo y mucho más aceptarlo: aquella personalidad le era hipnótica- ¿Acaso te comieron la lengua los ratones? ¡Vamos Daffy, no me fastidiará lo que puedas decirme!
"¿Sería eso cierto?"- se preguntó internamente el pato. ¡Definitivamente no! Estaba seguro de quien era el grisáceo- ¿El gran Bugs Bunny no se enfadaría? Ni siquiera sabes que es recibir un "no" como respuesta- contestó rápidamente el pato al conejo con una sonrisa burlona en su rostro
Apretó sus puños que se encontraban sujetos detrás de su espalda para disimular sus reacciones ante el plumífero y es que le cabreaba la manera de ser del pato. Quien podría negar que no se lo hubiera buscado al enamorarse de aquel ególatra
Al principio, se negó fervientemente ante esa posibilidad sin embargo el paso del tiempo había logrado hacer estragos en su mente y fantasías. A veces, se preguntaba el motivo que lo había llevado a esa situación y era tan simple que le daban ganas de abofetearse
Daffy Duck era un personaje, talentoso sin dudarlo, pero había algo único en él: no lo idolatraba como el resto del mundo. Y por más que intentará negarlo, en muchos puntos coincidía con el plumífero, sin ser, además uno de los pocos que lo desafiaba y lograba entretenerlo de sobremanera. Podía timar a cazadores y a vaqueros pero aquel pato podía ser su rival y compañero
Además, por más malcriado que llegaba a ser Daffy siempre había un momento en el día en el que se suavizaba y dejaba a entre luz un poco de esa inseguridad o temor que lo hacía lucir vulnerable. Por ende, Daffy Duck tenía muchas facetas; entretenidas, estresantes, dolorosas y divertidas
El plumífero quizás no le llegaba a los talones pero sabía cómo cautivar al público. Aquel carácter rudo y enloquecido se mezclaba perfectamente con su ingenio y debilidades. Era un chico complejo y a veces muy difícil de entender, sin embargo no se dejaba aminorar por nadie.
El pato siempre estaba ahí para darle lucha. No le besaba los pies, no lo veía como un héroe o un genio cómico; simplemente era un conejo con algo de talento.
Y conocía a la perfección que no había más nadie, ningún otro de sus compañeros, que pudiera entenderlo como lo hacía Daffy ya que el plumífero siempre se las apañaba para ver debajo de aquel semblante sereno algo de su preocupación. A veces solo creía que Daffy lo intuía pero a ciencia cierta, el pato lo conocía
Bufó- ¡Tienes razón Daffy!- habló con sarcasmo- Mejor, déjalo así, duck- dijo tristemente decidido a irse
-¡Espera, conejo!- llamó el pato sujetando su mano de imprevisto
-¿Me vas a decir que sí?- preguntó con sorna
-No te hagas el payaso, Bugsy
-¿Entonces, que has decidido duck?
El pato tragó saliva, aun no estaba seguro de que decir, simplemente no deseaba que el grisáceo se alejara. ¡A penas eran unos bebes, diablos!- Yo..y..- Tartamudeo
-¿Estas confuso?- dijo, nuevamente en un susurro.
Vio a través de los ojos verdes del pato y se acercó lentamente
-¡Cállate!- gritó, pero Bugs lo ignoró. Daffy cerró los ojos, su mente no concebía algún otro movimiento y sabía que el conejo estaba analizando cada uno de ellos. Sintió como una mano enguantaba se apoderaba de una de sus mejillas y le alzaba el rostro. A fuerza abrió los ojos topándose con el rostro del conejo. Estuvo a punto de retroceder, pero ¿qué pasaría si lo hiciera? ¿Bugs se alejaría?
El conejo deposito su otra mano en la cadera del pato y lo abrazó. Ninguno supo cuánto tiempo pero fue suficiente
-¡Deberíamos regresar, los demás deben estar esperando por nosotros!- dijo el grisáceo al oído del pato, transportandolo nuevamente a la realidad
Daffy asintió y se apartó bruscamente del conejo, percatándose que sus amigos los estaban observando desde las ventanas- ¡Chismosos!- chillo
-Bueno, ve el lado positivo duck. De seguro fuimos más entretenidos que las telenovelas que nos hiciste ver ayer
-¿Quién te preguntó, orejón?- dijo furibundo el pato- Además, ¿cómo se te ocurre ponerte tan cariñosito en el jardín de la abuela que está al frente de toda la casa?
-Yo no vi que te quejarás- contestó mirando al pato refunfuñar
Tomó la mano de Daffy nuevamente mientras este gruñía por lo bajo, sabía que no debía darle importancia al berrinche del pato debido a que estaba molesto por ser descubiertos por sus amigos. Aunque Bugs no negaría que le daba algo de vergüenza volver a la casa de la abuela, dio un vistazo de reojo a la ventana topándose con la misma imagen de sus compañeros "hablando" y corriendo de un lado a otro en busca de disimular el hecho de que lo estaban observando. Le causaba algo de enfado pero, al fijarse en ello logró percatarse de otro pequeño detalle que estaba dejando correr…
-¡Lola!- gritó, al igual que como si hubiera visto pasar un fantasma. Daffy bajó de su burbuja y miró al conejo con preocupación
Se habían olvidado de la chica completamente
-¡Huyó!- recordó el pato- ¿No estará encerrada en el baño?
-¿Cómo va a estar encerrada en el baño? Si salió por la única puerta que lleva a la sala y después al patio. Además, todos los chicos se encuentran en el salón de juegos, sería raro que aunque sea Piolín no haya intentado consolarla
-¿Y dónde más se pudo haber ido? No es que la casa sea muy grande
-Bueno; no está en el jardín, ni en la casa, o la caja de arena….- nombró el roedor.
La caja de arena tanto como el jardín de juegos estaban antes que el jardín de la abuela, así que, se descartaba fácilmente esas opciones
-¿Dónde se habrá metido? No queda más sitio en la casa
-Exacto, en la casa- dijo en un susurro el conejo, midiendo las palabras del plumífero y analizando los escenarios. Hasta que una desagradable idea surcó por sus pensamientos, reflejando instantáneamente su temor hacia el pato quien con ver aquellos ojos azules comprendió lo que iba a decir Bugs sin mover sus labios o pronunciar palabra. Ambos giraron tras sus espaldas al mismo tiempo y observaron el bosque que yacía frente a su hogar
Hermoso, impenetrable, escalofriante. Con manzanales y nogales de varios metros de altura e infinidad de animales salvajes o como bien le decía Daffy: bestias brutas.
Era sencillo entrar y más fácil perderse si no se conocía el camino. Granny les tenía terminantemente prohibido ir por cuenta propia, sin un adulto que los acompañara. Los peligros de la naturaleza son inminentes. Era un mundo todavía desconocido para ellos, niños mimados, y al cual no debían subestimar. Pero Lola siempre ha sido de armas tomar y con un carácter desafiante, ignoraba las advertencias con respecto al bosque, algo que Bugs conocía de antemano ya que la roedora había alegado en múltiples ocasiones que se había memorizado el camino de regreso. Al cambio, Daffy era un amante de la comodidad y Bugs no se atrevía a desobedecer a Granny
-¿Y si mejor hablamos con la abuela?- preguntó el pato, señalando al portón de la casa que se encontraba a muy pocos metros de donde se encontraban
-¡Nosotros ocasionamos esto duck, deberíamos solucionarlo!
-Nosotros me suena a comparsa, conejo; serás tú que no supiste tener delicadeza con una mujer
-Bien duck, si quieres te quedas. Yo voy a buscarla- respondió al plumífero severamente. Confiando que segundos después de unos minutos no se aguantaría las ganas y lo acompañaría. Lo cual sucedió a dos pasos de ingresar al bosque
-Más te vale que sepas lo que haces, conejo- advirtió Daffy, ocultándose tras el cuerpo de Bugs
Mientras, a la distancia, los otros babys Looneys observaban asustados la escena
-¡Chicos!-llamó Piolín- Se dirigen al bosque- señaló sumamente alterado
-¿Y qué? No viste lo que acabó de suceder, quizás querían privacidad. Yo les dije que no los observáramos
-Ajhhdufhrevurehf
-Taz tiene razón. Tú fuiste el que vio cada escena, nosotros tuvimos la decencia de ocultarnos
-¡Calla, pajarraco! Bugs y Daffy no son tontos, de seguro se mantendrán a la orilla del bosque
-Aja, ¿acaso no te has olvidado de alguien que debería estar con nosotros?- preguntó el ave, esperando a que el minino cayera en cuenta de la situación abriendo los ojos como platos
-¿Dónde está Lola?- preguntó aterrado, buscándola con la mirada de un lado a otro a la vez que Piolín lo observaba con sus ojitos de "Te lo dije pero nunca me haces caso". Taz se asustó ante la pregunta de Sylvestre y partió en llanto
-Hay que hablar con la abuela
IV. Flor
Los tiempos cambian y el tocadiscos que antes formaba una parte de su corazón había quedado obsoleto, como muchas otras cosas que de niña habían sido impresionantes. Los años se encargaron de desplazarlos y sustituirlos por nuevos inventos. Sin embargo, Granny no deseaba desecharlos pues cada una de esas cosas guardaba un secreto que solo los viejos pueden entender
Hace muchos años que no subía al ático ya que este le traía infinidad de recuerdos. No por nada se había atrevido a llamarle internamente como "el almacén de los cachivaches", supo que no fue correcto "salvar" objeto tras objeto con el efecto de no botarlos a la basura. Ahora, en aquel ático lleno de polvo no cabían más de tres personas
Hubo tantas cosas que se dañaron por la falta de aseo y de uso que le daba lástima a Granny
-¡Que viejita más torpe soy!- se dijo a sí misma- ¿Algún día lograré deshacerme de todas estas cosas?
Se preguntó a sí misma mientras nombraba mentalmente cada objeto que se encontraba en ese pequeño habitáculo. Los reconocía siempre por el nombre de la persona a la cual pertenecía y le confería un recuerdo del pasado. Así, algo tan simple como una destartalada plancha para el cabello se convertía en la plancha rosa que su madre un día compró con el dinero de un fin de semana de trabajo de su padre, para alisarle el pelo ya que al día siguiente darían medallas a los alumnos con las notas más destacadas
O un simple cuaderno de dibujo que le pertenecía a su difunto esposo que, al observarlo nuevamente sentía como las lágrimas regresaban una vez más a sus ojos y se preguntaba porque era tan difícil olvidar
Tomó aire, sujeto el viejo cuaderno de hojas amarillentas y tapa café: las flores era lo que más le gustaba dibujar a su querido esposo.
Su suegra era la orgullosa dueña de una floristería que quebró cuando la misma falleció. En aquel momento su marido, dolido por el recuerdo de su madre muerta decidió arrendar el lugar. Desde ese día no hubo una semana que no dibujará alguna flor o hablará de estas; así Granny aprendió todos sobre su cuidado convirtiéndose en una experta
Susurró en la oscuridad de aquel viejo ático, la que se convirtió en su canción favorita. Aquella que escuchó después de que tras una grave enfermedad que sufrió su marido le dieran de alta
Aquella flor de pétalos dormidos,
A la que cuido hoy con toda el alma.
Recuperó el color que había perdido
Porque encontró un cuidador que la regara
Le fui poniendo un poquito de amor
La fui abrigando en mi alma
Y en el invierno le daba calor para que no se dañara
De aquella flor hoy el dueño soy yo
Y he prometido cuidarla
Para que nadie le robe el color
Para que nunca se vaya
Cantó, con los pulmones llenos de aire y una lágrima surcando por su mejilla- ¡Los extraño tanto!
Se preparó para acomodar las cosas. Debía hablar con la conejita, sabía muy bien por experiencia propia que huir no le ayudaría en nada. Accidentalmente Lola la había hecho viajar varios años atrás, años en las que otras personas existían
-¡Abuelita! ¡Abuelita!- escuchó gritar a sus niños y salió despedida hacia la sala, el lugar de donde provenía la bulla
-¿Niños, qué sucede?- preguntó preocupada
-¡Lola, Bugs y Daffy!- dijo el ave captando toda la atención de la abuela
-Cuéntamelo todo, Piolín- pidió, dando inicio a una larga charla
Por otra parte y desde lo lejos, a Daffy se le hacía cada vez más difícil mantener la compostura de la situación. Las ramas de los árboles estaban tomando cada vez formas más extrañas conforme descendía el sol dándole paso a la noche, y a los animales salvajes
Bugs por su lado no dejaba de pensar en la coneja y se arrepentía de haberse llevado al pato a la excursión ya que este, en cuestión de minutos logró que lo picarán las abejas, picotearán las aves e hizo enojar a un abejorro del cual había logrado escapar milagrosamente
-Quizás debas regresar, duck
-Ni hablar conejo, yo también seré el héroe de esta misión de rescate. Ni que se te ocurra llevarte toda la gloria
-Lo que tú digas, Daff
-Exactamente- aseguró el pato, a la vez que sus oídos detectaron un ruido escalofriante- ¿Qué fue eso?
-La brisa- respondió hábilmente el conejo
-Jaja, muy gracioso Bugsy, recuérdame reírme la próxima vez
El roedor bufó- Yo no te pedí que me acompañarás duck, por allá está el camino hacia la casa si te da mucho miedo- habló, para segundos después escuchar a Daffy remedándolo
Minutos después el pato, logró escuchar aquel sonido escalofriante con mayor intensidad- ¿Oíste conejo, alguien nos está siguiendo? ¿Y si es un animal feroz?
Bugs lo ignoró, él también había logrado escuchar el mismo sonido- ¿Lola?- preguntó a la nada, varias ramas crujieron a lo lejos y decidió acercarse
-Déjala que salga, Bugs
-No, ya le he hecho mucho daño por ahora- dijo y apartó al pato de sí. Se acercó, haciéndose más fuerte el sonido
Daffy estaba aterrado, no confiaba en lo que hacía el conejo y todo su cuerpo se encontraba susceptible a cualquier estímulo. Por eso, cuando sintió una presencia detrás suyo volteo instantáneamente pegando un chillido de terror
Bugs retrocedió rápidamente en dirección a Daffy y se encontró con la misma imagen- ¡LOLA!- dijo corriendo a su encuentro
Daffy también la abrazo- No se te pudo ocurrir un mejor lugar donde pasar el rato- regañó el plumífero
-¿Qué hacen aquí?- preguntó con algo de rabia y confusión apartándose rápidamente de los cuerpos que la abrigaban
-¡Estábamos preocupados! Pensábamos que podía haberte pasado algo
-Pues no era necesario, gracias, yo soy capaz de cuidarme sola- contestó finalmente, causando la ira del pato
-¡Tú si serás! Nos recorrimos todo un estúpido bosque porque saliste llorando a merced de que apareciera un monstruo y nos comiera vivos y tú, ni te inmutas…
-Daffy, déjalo- llamó Bugs
-Cállate orejón, sabes que tengo razón y casi siempre la tengo- cortó mirando a la conejita a los ojos- ¿Tienes la menor idea de lo preocupado que ha estado Bugs por ti? ¿De lo mal que se ha sentido?...
-¡Daffy!- regañó el conejo
-Sé que fue un idiota contigo pero solo lo hizo porque no sabía cómo rechazarte sin herirte…- regañó, sin poder continuar ya que el conejo le había cerrado el pico
Lola suspiró, se sentía terrible pero no quería aparentar debilidad- Lo sé, por eso debieron dejarme sola- susurró con melancolía
-Lola sé que no fui sincero contigo pero prometo serlo en adelante. Quisiera que volvamos a ser los mejores amigos
-Siempre lo hemos sido- dijo ella con una sonrisa sin apartar aun sus ojos llenos de tristeza- Ojala que él te cuide mejor- deseó, señalando al pato quien no fue capaz de ocultar su sonrojo
-¿Eso significa que todo vuelve a ser como antes?
-No- cortó la coneja- Aun necesito tiempo, pero sigues siendo mi amigo
-Nah, con eso me conformo- dijo Bugs mientras los tres se veían a los ojos, sabiendo que poco a poco el problema iría quedando en el olvido
Las ramas detrás de ellos crujieron nuevamente, ahora Bugs recordaba cómo había creído que Lola se ocultóo detrás de todo ese follaje. Pocos segundos pasaron para que un cazador con una escopeta en mano emergiera de la oscuridad
Roedores y pato se echaron a correr aterrados mientras las balas salían despedidas y se alojaban en los troncos de los arboles. Los animales que se hallaban en el bosque se ocultaron con rapidez dejando a los tres niños a solas con el cazador
-¡Por allá!- señaló Bugs, un sendero estrecho y lleno de rocas
Corrían con gran agilidad sin embargo, la desesperación siempre sería una cruel enemiga. A medio camino Bugs se tropezó, cayendo de bruces al suelo sin poder evitar que el cazador lo apuntará con su arma. Daffy quien veía con horror la escena voló hacía el hombre tratando de distraerlo haciéndole perder la concentración. Luego, en un ridículo intento para que no lastimaran al conejo empezó a volar por los cielos; Lola comprendió el mensaje y jaló a Bugs para que se pusiera en marcha
El plumífero ni siquiera creía lo que hacía, en realidad solo pensaba en que el cazador olvidará a ambos conejos. El ver a Bugs en el suelo, indefenso ante la escopeta le había revuelto el estómago y la adrenalina se había apoderado de su cuerpo
¿Por qué los atacaba a ellos si apenas eran unos bebes? No lo entendía las razones pero aun así, sus plumas negras seccionaban el aire y su cuerpo descendía y ascendía en ángulos peligrosos. Visualizaba como aquella bestia, fastidiada volvía a apuntar su arma contra los roedores, descendió y picoteó con rapidez su cabeza.
El cazador giró y disparó, Daffy solo sintió un tirón tan similar a un calambre que le dio lugar a un frío inmenso que recorría su brazo entero. ¿Estaba cayendo? Sí, lo estaba haciendo. Pero aun así su mente no era capaz de procesarlo, tan solo escuchaba los gritos lejanos de sus compañeros cuando su cuerpo entero chocó con la gruesa rama de un árbol para caer a los arbustos y matorrales que se encontraban justo debajo
Su mente se formulaba una única pregunta- ¿Por qué no le había dicho a Bugs que sí quería salir con él?- La respuesta había sido tan sencillamente absurda: él nunca sería un buen novio, ni siquiera sabía actuar cómo uno
V. Luz
Sentía el agotamiento crecer en todo su cuerpo, nunca pensó que el cielo podía ser tan doloroso- ¿Acaso me apuñalaron los ojos?- se preguntó internamente ante el dolor que le suponía abrirlos
Al hacerlo, vio empañado lo que rodeaba hasta hacerse más claro de a poco. Eran todos sus compañeros Looneys; justo al lado suyo se encontraba la abuela y Bugs, observándolo con enorme felicidad hasta estallar en aplausos y victoreos
Todos aplastaron a Daffy en abrazos, haciendo que el plumífero se molestará y los empujara
-¿Qué pasó? ¿Qué hago aquí?
-Eso es una larga historia- dijo Granny empezando a relatar todos los hechos que sucedieron después de su caída. Al parecer la abuela había escuchado los disparados y se acercó, con la vieja escopeta de su difunto padre al bosque, la escopeta había llevado muchos años guardado en el ático pero cumplía su cometido. Al llegar vio a Bugs y Lola tomados de la mano haciéndole frente al cazador pues según ellos si el cazador había disparado al pato también tenía que dispararles a ellos. En ese momento, Granny llegó y con cinco disparados ahuyentó al cazador. Luego fueron corriendo al sitio donde había caído el pato, lo llevaron rápidamente a casa y le curaron el brazo. Al parecer la herida había sido superficial, aunque Daffy no estaba muy convencido de esa aseveración
-¿Cómo te sientes?- le preguntó Lola
-¡Con hambre!- respondió rápidamente, Taz quien engullía con destreza los tazones de galletas que la abuela había cocinado se acercó a él y le dio la mitad- Muchas gracias
-¿Y el cazador era una bestia enorme y fea como en las películas?- preguntó Sylvestre, a lo que Piolín aprovechó- ¿Tenía tres ojos?
-Era una bestia grande: con dos metros de largo, gordo, con tres papadas y brazos de cerdo, nariz ganchuda, ojos inyectados en sangre y botas donde podría caber mi cuerpo entero- dijo Bugs, señalando con orgullo al pato- Y Daffy nos salvó
-Es un héroe- secundó Lola
A la vez que el plumífero hinchaba su pecho- ¡Soy eso, y muchas cosas más!-, todos en la habitación rodaron los ojos con diversión
La abuela decidió que la perfección del ambiente solo se completaría con buena música
Colocó una emisora en la radio y al cabo de un minuto ahí estaba su canción predilecta. Se le hacía una muy divertida coincidencia
En el fondo, Bugs se acercó a Daffy y este lo miró con algo de nerviosismo
-¿Qué te pasa conejo?
-Hoy casi me matas de un infarto, duck
Daffy rio- Sí conejo
-¿Sí qué? Que casi me matas y eso te divierte
-No- dijo Daffy- Sí quiero salir contigo- respondió con las mejillas rojas. Bugs rio y estampó un beso en el pico del emplumado, atrayendo la atención de todos los Looney- ¡Mirones!- regaño Daffy
A lo lejos, detrás de los chistes y cotorreos se encontraba Lola, con los ojos algo llorosos pero feliz de que sus amigos estuvieran a salvo. Se daba por vencida y lo aceptaba, aceptaba la extraña relación entre el pato y el conejo
Aun resonaban como un eco aquellas palabras que Granny le dijo a solas hace unos minutos, mientras los demás cuidaban a Daffy.
Atesoraría el regalo de la abuela, el viejo cuaderno de dibujo de su difunto esposo, así como la anécdota de aquel amor del pasado
Después de la recaída de su marido, este ya sabía que no le quedaba mucho tiempo en el mundo y decidió alejarse. Un día la abuela se levantó y él ya no estaba, había desaparecido y cuando por fin pudo rescontrarse con él fue gracias a la llamada de una enfermera de un hospital de la ciudad
Recordó sus palabras:
"El amor no es tu primer ilusión, el amor es todo lo que ves y todo lo que deseas cuidar. El amor es sufrimiento que vale la pena llorar. No es fácil, requiere de cuido y trabajo. Las pérdidas son dolorosas e insuperables. La gente no desaparece con el paso del tiempo ni los recuerdos que nos produjeron, nosotros somos lo que anhelamos enterrar al muerto. El amor es así: complicado, bello, diverso, inagotable, doloroso y necesario"
Yeiiii mi gente, lo terminé y me siento muy orgullosa de mí xD . Espero les haya gustado y les deje un buen sabor de boca
Os quiero, cuídense
