A/E:
El siguiente es un fic hecho total y completamente con fines recreativos. Cualquier parecido con la realidad, con situaciones y personas vivas o muertas, es total y mera coincidencia.
Detalles psicológicos, psiquiátricos y médicos pueden –y ciertamente asi es- estar errados, por favor, no tomen esto como una base o antecedente, solo obedezco a las locas ideas de mi musa.
Saint Seiya es propiedad de Masami Kurumada
El diario
"La guerra del Santuario... gracias a ella la señorita Saori recupero el control de su Orden. Es cierto que muchos tuvieron que morir tan solo para ver salir la verdad, para despertar al fin de la era de oscuridad en la que Ares nos mantuvo a todos durante tanto tiempo... La guerra del Santuario, la que me hizo darme cuenta de cuanto significabas realmente para mi, aunque tu jamás me diste una respuesta concreta, tampoco me rechazaste del todo, y eso mantuvo mi corazón y mi esperanza con vida, a pesar de que tuve que verte ir de una guerra tras otra, siempre en contra de tu voluntad, pero sabiendo que era lo correcto... En tu mente y corazón siempre peleaste por lo que nuestra diosa representa, por todos los seres que no nacieron iguales a nosotros, por una oportunidad, por..."
Volviste -dijo un joven desde la entrada.- Creí que ibas a darte por vencida en menos tiempo.
¿Y por qué habría de hacerlo?
Sabes que no despertara... él me pertenece desde el momento de su nacimiento... ¡jamás debió revelarse a la voluntad de los dioses!
¡Él no te pertenece! Shun nació para ser un santo de Atenea y no tu reencarnación... te venció una vez, sé que volverá a hacerlo
¡Pobre ilusa! -Hades se acercó a ella colocándose a sus espaldas.- Él no me venció, lo hizo Atenea, ella y su sangre fueron las que me expulsaron de su cuerpo... pero ya no cuenta más con su protección -las manos de Hades recorrieron los brazos de June, deteniéndose en su cuello.- Los cosmos de todos quedaron en extremo débiles, y solo tú puedes verme por el lazo que te une... que nos une... -posó una mano en su mejilla, a lo que ella respondió volteando el rostro.- ¡El tiempo se acaba! Debes darte prisa...
Y así como apareció, se esfumo en la sombra del pasillo
Solo yo puede verle... y no tengo la fuerza para detenerlo... Shun -dijo acariciando levemente su rostro- dime que tengo que hacer, por favor ¡dime que sigues ahí! -tomo con fuerza sus manos entre las suyas.- Dame una respuesta si sientes mi cosmos... -la chica había encendido el suyo y hablaba directamente al de Shun, pero nunca recibía respuesta. Y como siempre, sus ojos se nublaban al ver como seguía ahí, sin siquiera el más leve parpadeo, a veces con la mirada fija en ella o perdida en sus pensamientos, si es que los tenía.
Mientras, en otro lado del hospital, el Dr. Yamato Souta, se revolvía entre las decenas de libros que meses atrás invadían su escritorio, tratando de encontrar alguna explicación a la condición del que consideraba su mejor caso al día de hoy.
Yamato Souta no había sido médico de Shun desde su ingreso al hospital. Todos ellos llegaron al ala de urgencias, uno a uno los bajaron de las ambulancias, seguidos de los medios de televisión de Japón... Porque en efecto, al salir del Hades no regresaron al Santuario, ni al derrumbado castillo de Alemania, ellos 5, junto a la diosa, aparecieron en los jardines de la mansión Kido. Y apenas fueron vistos por Tatsumi, perdieron el sentido, sus ultimas fuerzas les ayudaron a regresar al mundo de la luz. Las seis armaduras divinas abandonaron sus cuerpos, dejando ver las múltiples heridas que tenían, desapareciendo en el firmamento soleado que parecía darles la bienvenida.
Nunca supieron lo que paso en realidad. Tal vez fue la cantidad de ambulancias que llegaron a la Mansión Kido, quizá porque fue inmediato a que desapareciera el extraño eclipse no pronosticado que sin duda estremeció a la humanidad, o por tratarse de la "nieta" de un hombre excéntrico: "los golpes que los muchachos traían parecían fuera de la realidad, eran excesivos, y debieron ser provocados por fuerzas sobrehumanas" declaro uno de los pocos periodistas que lograron acercarse a ellos. Al final, todo se redujo a: "Accidente provocado. Se busca a los responsables de la tragedia Kido"
No es stress post-traumático, ni un estado vegetativo, ni el síndrome Locked-in -se repetía en voz alta- sus signos vitales son incluso mejores que los de atletas olímpicos y su cerebro registra perfectamente todo lo que ocurre a su alrededor... ¡entonces que pasa con él! -se dijo con desesperación mientras se frotaba las sienes-. Sus hermanos están en perfecto estado a pesar de haber sufrido juntos ese "accidente" del cual -dijo revisando- no tenemos mayores detalles... La gente rica si que es excéntrica, sin duda ocultan algo... ¿Por qué el doctor Mamori no definió su condición al llegar al hospital? Golpes internos... quemaduras... huesos rotos... perdida de sangre... -el doctor pasaba lentamente los expedientes de los cinco, analizando radiografías y reportes médicos que habían estado guardados celosamente, y a los cuales solo tuvo acceso robando la llave.- Esto es más que una accidente automovilístico, y si Saori Kido no me dice la verdad yo sé quien lo hará...
"El día del eclipse todo parecía tan normal. Amaneció un poco más tarde, lo note ya que siempre me despierto antes que salga el sol, y sé que esa vez tardo un poco más en salir, como si hubiera sabido lo que estaba por suceder y trato de jornada empezó de manera habitual, las mismas riñas del día a día, los mismos sonidos, las mismas caras, el gesto característico... quizá porque todo fue tan rutinario, que no notamos el mutismo de Saori, ni la mirada que nos dirigía, como tratando de guardarnos en su corazón por siempre, de no olvidar ningún detalle de notamos que su voz estaba opacada por un dejo de tristeza, y que sus palabras eran más afectuosa que de costumbre, hoy incluso me atrevo a decir que hasta maternales. Nos pidió unos minutos de nuestro tiempo, y nos agradeció por la compañía, por las alegrías y las tristezas, por la confianza y por el perdón. Nos invito a siempre ver el lado positivo de todo lo que se nos presentase en la vida, a vivir cada segundo con intensidad, a estar agradecidos con cada día que se nos permitía despertar, a no desperdiciar ni un momento de felicidad ni dejar que se fuera de nuestro lado... Se detuvo en mi cuando dijo esto, tomo mis manos entre las de ella, repitiendo algo que jamás olvidare... no teman a la felicidad, la merecen aunque ustedes crean que no es así, sea o no que hayan derramado sangre, todos merecemos ser felices, y amados... Dicho esto nos deseo un buen día y se retiro a sus habitaciones. Algunos continuaron como si nada hubiera pasado, pero los rostros, hoy distantes, de Mu de Aries, Shaka de Virgo y Dokho de Libra perdieron su color, el de Kanon de Geminis perdió la ligera alegría que empezaba a ganar, el de Milo de Escorpio se volvió más frío, y las miradas de Marin de Aguila y Aioria de Leo se cruzaron con amargura en los ojos de este ultimo.
Luego de eso fui sacada del Santuario, no expulsada aunque yo lo sentí así en ese momento, pero si con la misión de ir a Isla Andromeda a recuperar las armaduras sin dueño que habían quedado abandonadas por tantos meses. Me pareció una petición extraña, la Isla estaba aun en ruinas, y nadie jamás había puesto un pie cuando la primera batalla termino, y fue por eso que acepte, porque en mi lógica era lo más natural. Asumí que mi diosa quería reconstruir lo que estaba deshecho, y que esta misión debía quedar en manos de alguien que conociera el lugar y por tanto el sitio exacto en el que Albiore oculto las armaduras...
Quise despedirme de Marin, pero había dejado el Santuario y nadie sabía donde estaba, ni siquiera Aioria. A nadie aviso que salía. Shaina prácticamente me ignoro, pero estaba acostumbrada a su cinismo y frialdad. Los otros caballeros de bronce habían recibido ordenes específicas, pero no supe más al respecto. Antes de partir, recuerdo que Saori, Atenea, me pido tomarme el tiempo necesario, "todo estará bien... él estará a salvo." No quise admitir que sabía a quien se refería, fingí indiferencia ante sus palabras, y regrese al que era mi hogar"
- Señorita -la voz del dr. Yamato se oía distante.- Lamento hacer esto pero...
Lo sé, ya debo irme -reuniendo fuerzas, soltó la mano de Shun. - De verdad le agradezco su consideración -dijo caminado hacía él,- el horario de visita termino hace dos horas y ya pasan de las nueve...
No tiene nada que agradecer, en verdad me gustaría poder hacer más -mientras June cerraba las cortinas del cuarto, no pudo dejar de notar que en verdad era una mujer muy hermosa. A veces sentía lastima por ella, por ver como su vida se estaba yendo al lado de alguien que ya estaba muerto.
¿Ocurre algo?
No, disculpe... ¿Tendrá unos minutos? Hay algo de lo que quisiera hablarle -al decir esto acciono uno de los botones que estaban a la entrada.- La enfermera ya viene, ella puede terminar por usted, en verdad es importante.
Aunque June no estaba del todo convencida termino aceptando, y se encamino junto con el doctor a su oficina un vez que la enfermera llego.
Le ofreció la silla delante de su escritorio, mientras sacaba unos papeles del archivero que tenía más próximo.
Lamento tener que tratar esto con usted, y de esta forma -dijo dándole un folder que June tomo entre sus manos.- Hace un par de meses tuve esta misma platica con Saori Kido, pero solo obtuve evasivas y medias respuestas.
¿Qué es esto? -pregunto ella con nerviosismo, sospechando que era lo que seguía
Abralo por favor. - Instintivamente June obedeció. Una a una, empezó a pasar las fotografías, reportes y expedientes que documentaban la evolución de Shun, desde el día que llegaron al hospital, hasta que fue transferido a Terapia Intensiva... a su mente vinieron miles de pensamientos, de recuerdos, que había luchado por enterrar en lo más profundo de su ser, con el fin de tener la fuerza suficiente por ella, y por Shun. El doctor observó como palidecía y como trataba de no quebrarse frente a él, pero no tenía idea de todo lo que en realidad pasaba en la mente de June.- Esto que ve, estaba bajo llave, a resguardo del hospital y con indicación de que nadie jamás tuviera acceso a ellos...
¡¿Y por qué los robo?
No June, déjeme explicarle: por meses he trabajado buscando una respuesta al estado de Shun. He consultado a los mejores especialistas, hemos tratado con diferentes métodos, y no logramos avance alguno. Así que pensé que si sabía lo que ocurrió aquel día, o como era su vida antes del accidente, la salud mental que tenia, incluso si hubo algo que le hubiera perturbado sobremanera antes de que pasara lo que paso, entonces hallaría la respuesta... Sin embargo, todo lo que me he encontrado son medias tintas, o mentiras: esto no son las consecuencias de un accidente de auto, nadie se fractura las costillas de esta forma y queda con vida para contarlo -dijo señalando una radiografía-; los hermanos comparten el mismo tipo de sangre, pero Shun y esta otra muestra de su hermano genético son diferentes. Y las pruebas de ADN, todos ellos son medios hermanos, ya sea de padre o de madre... Y estos antecedentes: fracturas de hombro, quemaduras de tercer grado sin secuelas visibles, múltiples transfusiones de sangre -en este punto se detuvo, tratando de calmarse.- Dime June, y dime la verdad, qué o quiénes son Ustedes... qué rayos es la familia Kido y por qué todos estos chicos tienen lo que a mi parecer son evidencias de maltrato físico -la chica le sostenía la mirada- ¿Qué paso realmente con Shun?
De regreso a la mansión Kido, June no encontraba una forma de calmarse. No podía dejar de llorar y la angustia no la dejaba ni por un instante. Negar todo frente al doctor Souta era lo ultimo que esperaba tener que hacer, pero haberle dicho la verdad hubiera sido peor. Ni siquiera les hubieran creído, y no podían arriesgarse a nada. Además, una promesa hecha a su diosa valía más que cualquier cosa en su vida...
¿No es así, Shun? -se pregunto en silencio.-Yo sé que tu así lo habrías querido, y yo le debo mucho a Saori, sigue siendo mi diosa aunque en este momento su cosmos este al mínimo, mientras ella este con nosotros, aun tenemos esperanza.
"Tu tiempo se acabo"
El Dr. Yamato estaba por marcharse. Ya pasaba de la media noche y estaba en extremo cansado, cansado de darle tantas vueltas al asunto. Pensó que June le diría la verdad, pero de ella había obtenido menos información que de Saori. Aunque su deber no le permitía tirar el caso, lo más probable era que para el día siguiente ya no tuviera trabajo, o al menos, que no trabajara para los Kido. Sabía que por parte de June no se sabría nada, pero acciones como esas se salían a la luz tarde o temprano por mas que se guardara el secreto, y alguien a esas alturas seguro se había percatado que los expedientes no estaban en su sitio. Tenia todo preparado, tanto para continuar como para marcharse. Estaba cerrando su oficina cuando una de las claves de emergencia se activo en Terapia Intensiva.
Equipo de reanimación al cuarto 2234 -se escucho por los altavoces
¡Diablos! -se apresuro a la habitación que quedaba al final del piso. Aquello no era bueno.
Tatsumi se apresuro a tener el auto listo para llevar a Saori e Ikki al hospital. June apenas había logrado dormir cuando escucho salir de prisa a su diosa. Se levanto más que instintivamente temiendo lo peor. Al pie de las escaleras se topo con Hyoga.
June -le dijo soprendido.- ¿Qué haces despierta?
Eso mismo te debería preguntar yo a ti... ¿A dónde fue Saori?
Mira, por qué no te sientas...
¡Dime que pasa!
Shun tuvo otro ataque -dijo Shiryu levantándose del sofá.- Sus signos vitales están bajando, así que ella e Ikki...
¡Por qué..!
Nosotros no podemos hacer nada... de que serviríamos, de que servirías estando alla -le dijo Hyoga bruscamente.- Es tiempo de que aceptemos la verdad, Shun...
No te atrevas a decirlo -le pido Shiryu.
¡Acaso tu también!
¡Qué pasa contigo! -le reclamo Seiya, bajando.- ¿Cuando perdiste la esperanza Hyoga? Luego de todo lo que hemos pasado no puedes pensar de esa forma.
Shiryu por favor -le dijo June acercándose a él.- Tengo que ir allá.
De acuerdo -tomo las llaves del otro auto que estaba disponible.- ¿Vienes? -dijo preguntando al aire
Sin dudarlo un segundo, los dos ex caballeros se encaminaron junto con ellos a la salida.
En el hospital, tanto el doctor Yamato como su equipo, hacían todo lo que les era posible por restablecer las vitales de Shun, pero no lograban avance alguno. Empezó a presentar dificultad para respirar, ante lo cual tuvieron que ponerle un respirador. La temperatura de su cuerpo seguía bajando, su presión arterial también, y todos los estudios que realizaban indicaban que perdía movilidad y conciencia. Y ahora se debatían entre intubarlo o no, si lo soportaría o no, y si es que saldría de todo esto...
Si lo hacemos, necesitamos que firme esto -dijo uno de los cirujanos.
¿Qué es esto? -Ikki jamás había visto tantos documentos juntos en toda su vida.
Deben decidir si desean que tomemos medidas extremas en el caso de alguna complicación
¿Medidas extremas?
Si, si quieren que lo mantengamos con vida artificialmente o...
¡Dejarlo morir! -exclamo Ikki con enojo.- ¡Qué es lo que le pasa! Estamos hablando de mi hermano ¡de un ser vivo!
No quisimos decirlo de esa forma -se adelanto el .- Pero tienen que entender que esta muriendo, y dudo mucho que un respirador lo mantenga con vida... Lamento ser tan drástico pero no quiero que se hagan falsas ilusiones, Shun esta muriendo, y no podemos hacer nada para detenerlo...
¿Eso es cierto, ? -pregunto llegando June, seguida de los demás.
June, que...
¿Shun va a morir?
Si no podemos hacer nada, si...
Esas palabras retumbaron en la mente y en el corazón de todos. Los doctores se retiraron, de regreso a la habitación de Shun, dejándolos solos.
Saori estaba angustiada, se había sentado de nuevo, Seiya a su lado sosteniendo su mano. Shiryu estaba frente a ellos, también sentado, con los ojos cerrados y los brazos cruzados, tratando de no perder la calma y mantenerse sereno, por el bien de todos ellos. Hyoga estaba de pie al lado de Shiryu, en la misma situación de su amigo. De nuevo estaba a un paso de perder a una de las personas más importantes en su vida, y de nuevo no podía hacer nada. E Ikki, el fénix había salido del hospital... perder a su hermano, era algo para lo que no estaba preparado, y que no podría aceptar. Pero tampoco podía estar ahí. No quería estar presente aunque los demás pensaran mal de él... Al diablo con ellos de todas formas, jamás le importo que creyeran de él, y no empezaría a preocuparse ahora. Pero estar ahí, mostrarse vulnerable frente a ellos... Debía, quería volver y estar al lado de Shun, pero para qué ¿para ver como se iba de su lado? ¿Para tener imágenes que lo torturarían el resto de su vida? ¿Para guardar un recuerdo por demás amargo? ¿O en verdad podría pasar el resto de su vida sin un recuerdo verdadero, creando solo imágenes de lo que fue, viviendo entre sombras? ¿Por qué todo tenía que acabar así...?
Y June, ella estaba en uno de los baños del hospital. Sus ojos ya estaban por demas hinchados, y no podía dejar de llorar. No estaba lista para ese momento, nadie podría preparase para ello, pero es que tampoco espero que llegara de esa forma, de improviso. Porque en su mente y en sus corazón siempre mantuvo la esperanza de que se mejoraría, que a la larga el poder de Atenea regresaría, y que con su cosmos lo traería de vuelta a ella... a la vida...
Te dije, que el tiempo se acaba -alzo su mirada al espejo, para ver la imagen de Hades. Volteo atrás pero no había nadie.- Él no vera el amanecer, y Atenea no podrá hacer nada por detenerme...
Un trueno ilumino la noche, la silueta de Hades desapareciendo con la luz. Entonces supo lo que tenía que hacer. Si Atenea no podía ayudarle, ella si. Esta vez no era una guerra contra la humanidad. Y si antes no pudo hacer nada por ellos, podía hacer algo por él. Secándose con el dorso de su mano, se encamino al lugar donde encontraría lo necesitaba. Y no era la armadura. Si quería producir un milagro, necesitaba llegar al mundo de los muertos. Y solo había un camino.
CONTINUARA
¡Hola mis queridos amigos!
Lamento mucho MUCHO la tardanza de esta actualización, pero de nuevo la vida laboral estorba. Lo malo es que es esta y no los fics los que me alimentan y visten, pero bueno, ya me acostumbre. Pero que dicen ¿valió o no la pena tanta espera? A mi me encanto este capitulo que como notaran esta recién salido, y no se preocupen por la continuación porque mi musa sigue inspirada y corte hasta aquí el capitulo para poder actualizar pero mis dedos tienen vida propia y siguieron escribiendo, pero como soy mala muajajajajajajajja los tendré un rato esperando lo que sigue jjajajajaja XD
Repito, NO se de medicina, y lo poco que sé es por ser fanática de ER (sala de Urgencias) de donde tome muchas referencia para todo lo que leyeron. Si algún doctor o doctora es tan amable de iluminarme se los agradeceré, en vía de mientras espero no haberme visto muy fantasiosa y que les haya gustado.
Imagino que ya suponen que es lo que sigue... ¡esta denso! Por alguna razón extraña mi musa se ha vuelto sádica -creo que debo quitarle el Dante´s Inferno. Aun nos debatimos sobre n par de cuestiones, pero no es nada que no podamos resolver -¡QUE ME DES EL CONTROL!- El final ya lo tengo más que claro, les gustara y no se lo esperan -creo.- Pero ya es tarde y debo madrugar, así que se portan bien y mándenme muchos chocolates, me dan energía y me hacen feliz, y cuando soy feliz, me llegan buenas ideas... o al menos se llaman ideas...
¡Hasta la próxima!
