REGRESA A MÍ
Capitulo 2: La decisión de Neji
Por Okashira Janet
Neji echó el morral a sus espaldas y desvió su camino, se había despedido de Naruto y Sasuke diciéndoles que debía presentarse en la mansión Hyuuga y era cierto, pero antes quería dar un paseo por el área de entrenamiento, ese lugar le traía viejos recuerdos, momentos de su infancia y también de su pubertad, mirando atrás podía reírse al darse cuenta de lo tonto que había sido en ocasiones, lo torpe de su rencor hacía su prima, lo injusto de su odio hacía alguien que había sito igual de victima que él.
Respirando hondamente extendió ambos brazos para dejar que el viento lo golpeara, era tan refrescante estar de vuelta en casa. Los tres años que había pasado al lado de Naruto y Sasuke definitivamente le habían servido de mucho, había mejorado todas sus técnicas, aprendido nuevos jutsus e incluso había incrementado su nivel de chakra debido a las constantes peleas que había librado.
Por el lado sentimental (y aunque le costara admitirlo) pasar tanto tiempo con el rubio le había causado gran influencia, era imposible no ser optimista con una persona como Naruto en su equipo, algo incluso peor que tener a Lee y su "llama de la juventud" cerca.
Una media sonrisa se dibujó en su cara, la última vez que había tenido noticias de su antiguo equipo le habían comentado que ambos habían presentado examen para rango Jounin, pero ni siquiera sabía los resultados, aunque seguramente ambos habían pasado.
—¿Neji? —Una voz sorprendida se escuchó frente a él y al alzar la mirada el joven pudo encontrarse con la más pequeña de sus primas que claramente había dejado de ser una niña.
—Hanabi-sama… —Neji parpadeó sorprendido, la jovencita era alta, delgada, de huesos firmes, el cabello castaño a la cintura y la ropa de entrenamiento que le hacía ver atlética, definitivamente no se parecía a Hinata a esa edad.
—Entonces es cierto… han vuelto… —Hanabi se puso de pie.
—Sí, esta misma mañana.
—Que bien… —Hanabi apretó las manos, siempre había sido una niña que se esforzaba y se refugiaba en el silencio, pero Neji nunca le había visto esa mirada ligeramente anhelante
—¿Hay algo que deba decir o saber Hanabi-sama? —Neji se inclinó ligeramente hacía ella, de cualquier manera era mucho más alto por varios centímetros.
—Si hay algo. —Hanabi soltó un suspiro—. Pero no puedo decírtelo.
—No entiendo.
—Neji, —Hanabi lo miró, con aquellos ojos que los volvían familia—, ¿sabes que sucede cuando la mariposa es oruga?
—¿Disculpe? —Hablar de biología no era precisamente lo que estaba esperando de ella.
—Cuando es oruga nadie la quiere, a nadie le interesa. —Hanabi giró la mirada a otro lado, las manos aun entrelazadas.
—Bueno, supongo. —Neji la miró con fijeza, dándose cuenta de que sus palabras encerraban algo grave.
—¿Pero sabes qué pasa cuando se vuelve mariposa?
—Todo el mundo la admira. —Neji le sujetó de la muñeca—. ¿Se encuentra bien?
—Sí. —La joven giró hacía él sonriendo tristemente—. Cuando se convierte en mariposa todo el mundo la quiere.
—¿A qué viene esto Hanabi-sama? —En el pasado nunca habían conversado mucho, ella era una niña y él un adolescente demasiado serio para prestarse a conversaciones infantiles.
—Ven conmigo. —Hanabi ahogó un suspiro—. Hay algo que debes saber. —Neji decidió no seguir cuestionándola, no la conocía lo suficiente como para presionarla y entre ellos dos se alzaban las diferencias de ramas y una relación que nunca había empezado. Su puente siempre había sido Hinata y la joven no estaba ahí para interceder por ellos. El camino a la mansión lo hicieron en silencio, ella porque estaba pensando en lo que pasaría a continuación y él porque notaba que el lugar había cambiado.
Algunas cosas seguían imperturbables; el árbol donde había arrojado su primer kunai seguía ahí, con la marca bien pintada en el centro, el montecito donde Hinata y él solían jugar de niños seguía tan verde como lo recordaba, en ese lugar ambos habían intercambiado piedritas de colores y mirándose a los ojos habían prometido ser amigos siempre (algo realmente difícil para la mirada huidiza de la pequeña Hinata en aquella época), algo más lejos los columpios que utilizaban los niños Bouke cuando eran chiquitines se mecían por la suave brisa, pero había cosas que no simplemente habían cambiado sino que ahora eran inexistentes.
No estaba el jardín de rosas, ese hermoso lugar donde Neji solía detenerse un momento todos los días, no estaba el camino de piedritas que llevaba al salón donde Hinata solía entrenar en sus campos libres, la mansión que usualmente tenía las entradas adornadas con macetas ahora permanecía fría e impersonal, tan propia del estilo Hyuuga que Neji sintió escalofríos.
—Por aquí. —Hanabi giró a verlo un momento para cerciorarse que la seguía, en el curso de esos tres años no estaba segura si los innumerables pasillos y habitaciones de la mansión seguían o no en su mente.
—Hai. —Neji asintió brevemente y volvió a erguir la cabeza esperando que la respuesta a lo que pasaba llegara antes de que pudieran decírsela, le gustaba descubrir la verdad; a pesar de que su mentalidad acerca del destino había cambiado radicalmente seguían sin gustarle las volteretas drásticas en su vida.
—Espera aquí un momento. —Sorpresivamente Neji notó que su prima lo había llevado a la sala de reuniones principal, algo grande se estaba avecinando.
—Hanabi-sama… —La llamó quedamente y ella se quedo tiesa en el marco de la puerta, tan tensa que Neji pudo notarlo sin necesidad de activar su línea de sangre.
—Traeré a Otou-san.
—Hanabi—sama, ¿qué sucede?
—Solo espera. —La adolescente salió lo más rápido posible de ahí. Actuando en automático Neji se sentó al centro en posición ceremonial, pocas veces había estado en la sala de reuniones, una vez cuando era niño y le habían dado su primera misión, una vez con Hinata porque habían quebrado un jarrón muy costoso y los habían puesto a reflexionar, su prima estaba angustiada y él se mantenía estoico, pero mortificado por el hecho de que había cometido un error. Otra vez cuando se había vuelto jounnin…
—Neji. —Irguió la espalda al escuchar la voz de su tío.
—Hiashi-sama. —Contestó con todo el respeto del que era capaz.
—Neji, debo felicitarte por estos tres años, eres un orgullo para el clan. —Hiashi se sentó frente a él, con el rostro impasible de siempre.
—Gracias. —Aceptó los halagos estoicamente, como debía hacerlo un ninja, como lo hacían los Hyuuga.
—Todo Konoha y también el resto de las naciones ninja saben que fuiste pieza clave en la destrucción de Akatsuki, tu equipo y tú son leyendas, le has dado honor al clan.
—Solo cumplí con mi deber. —Neji inclinó ligeramente la cabeza en una reverencia.
—Mi hermano… tu padre estaría orgulloso. —Neji sintió que las mejillas se le calentaban y se dio cuenta que era la primera vez desde que tenía doce años en que su tío mencionaba a su padre. No supo qué contestar, tampoco estuvo muy seguro de sí podía mantener un rostro estoico así que siguió con el rostro inclinado.
—En vista de estos eventos, —su tío continuó hablando, como si aquel pequeño comentario que para él había significado tanto quedara en el olvido—, el clan ha llamado a una reunión extraordinaria para decidir nuestro futuro como familia.
—¿Nuestro futuro? —Neji alzó lentamente la vista, ahí donde su tío lo miraba con gravedad.
—Neji, el concejo lo ha decido, pasaras a formar parte de la rama principal, serás el nuevo heredero del clan Hyuuga. —Neji sintió como si repentinamente lo hubieran golpeado, los dedos le quedaron flojos a los lados—. Eres hijo de mi hermano así que es posible que esto se lleve a cabo, eres mi sobrino.
—¿Qué hay con Hinata-sama? —Neji estrujó la tela en torno a sus rodillas, en el pasado, cuando había sido niño, formar parte de la familia principal había sido un sueño anhelado. Con rabia se repetía una y otra vez que era el mejor ninja que el clan había dado en generaciones, ¿por qué entonces ahora sentía como si le hubieran colocado el mundo en la espalda?
—Hinata ya no pertenece al clan. —Hiashi contestó sereno, como si estuvieran charlando animadamente del clima.
—¿Qué ya no…? —Neji entreabrió los labios, recordó la imagen de su prima en la sala principal del Alfa Jounnin, su sonrisa en aquella fotografía.
—Por tal motivo el concejo ha decidido que no tenemos un miembro más idóneo para el puesto que tú.
—¿Y Hanabi-sama? —Neji preguntó intentando ganar tiempo, entender lo que estaba sucediendo.
—Hanabi no se te puede comparar, es una excelente chunin, pero todo el mundo sabe que está a años luz de distancia de ti y de… —Hiashi paró de hablar, entrecerró un poco los ojos, luego volvió a fijar la mirada en su sobrino, como si en realidad no hubiera dejado una frase a la mitad.
—Así que… —Neji respiró hondo para no perder el tono de la voz ni el semblante sereno—. ¿Subo a la rama principal sin más?, ¿me vuelvo el líder del clan?
—En realidad tienes dos opciones, —por primera vez en su conversación Hiashi desvó la mirada y observó el pasto verde que crecía del otro lado—. Te quedas aquí como el heredero o continuas con el deber que te corresponde por nacimiento y sigues a tu protegida al exilio.
—¿Se refiere a Hinata-sama? —Neji no pudo evitarlo, sintió que el pecho se le apretaba—. ¿Hinata-sama esta exiliada del clan?
—Es tu decisión Neji. —Sin agregar más Hiashi salió del salón, Neji lo siguió con la mirada hasta que desapareció en la esquina de un pasillo. Su clan era así, había que leer entre líneas. Quizás Neji no lo hubiera entendido hace años cuando tenía el corazón lleno de rencor, pero ahora sí. Había algo que tenía que hacer.
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—Maldita sea, ¿quién puede ser? —Aún molesto por lo que había ocurrido con Shikamaru y Kiba Naruto le dio una patada a una bolsa llena de ropa sucia que se encontraba a medio pasillo y fue a abrir la puerta, pasaban de las once de la noche y alguien tocaba en su departamento con insistencia.
—Acabo de llegar y ya tengo visitas. —Refunfuñando el rubio abrió la puerta, pero no pudo más que sorprenderse al encontrarse a Neji con un morral ligeramente más grande que el que tenía cuando se habían despedido a media tarde.
—¿Neji? —. Confundido apenas y le hizo espacio para que entrara.
—¿Qué sucedió? —Sasuke que intentaba preparar algo de comida decente en medio de aquella pocilga de cocina giró sus ojos oscuros hacía él—. ¿Acabas de llegar y ya te echaron fuera?, se nota que no te quieren.
—Los humores de ustedes dos están algo alterados. —Cansado Neji se hizo un espacio en la sucia cama y se dejo caer soltando todo el aire que mantenían sus pulmones.
—Igual estarías tú si tus supuestos "amigos" te hubieran recibido como nos recibieron. —Frustrado Naruto se cruzó de brazos.
—¿Qué sucedió?
—Yo pregunté primero. —Sasuke enarcó una ceja—. ¿Por qué estas en este sucio lugar en vez de tu mullida y blanca cama Hyuuga?
—No sé lo que sucede, —Neji se pasó la mano por los ojos—, nadie me da más explicaciones en el clan pero ha sucedido algo, me han ofrecido el puesto de heredero Hyuuga.
—¡¿Qué?! —Naruto chilló, Sasuke simplemente dio un rápido parpadeo—. ¡¿Y qué hay de Hinata-chan?!
—Al parecer la expulsaron del clan… —Neji se sujetó la sien—. No lo entiendo.
—¿Y si eres el heredero qué demonios estás haciendo aquí? —Con su humor negro de siempre Sasuke siguió cocinando—. No me digas que no aguantas la presión.
—Me han dado dos opciones, —Neji continuó—, o soy el heredero o sigo con mi tarea de protección desterrándome yo también del clan.
—¿Desterrarte del clan?, —Naruto abrió la boca—, ¿ya no pertenecer a los Hyuuga?
—Volverte el líder del clan más poderoso existente en la aldea o cuidar de una niña débil en el destierro. —Sasuke comentó al tiempo que servía los platos—. ¿En serio lo estas pensando?
—No quiero que me manipulen, algo está mal en todo esto. —Neji se sentó sacudiendo la cabeza—. Necesito hablar con Hinata-sama.
—Oh, bueno. —Naruto intentó comer de un plato y Sasuke le pegó con la cuchara—. ¡Au!, ¿por qué me pegas si era mi plato?
—No sé. —El Uchiha se encogió de hombros—. Acto reflejo.
—Mañana iremos a esa mansión y hablaras con Hinata-chan. —Naruto asintió con la cabeza sabihondo—Pero si te vas a quedar aquí me ayudas a limpiar este chiquero ¿no?
—Supongo… —¿Para que estaban si no los amigos?
….
…
..
.
Hinata despertó y se estiró soltando un enorme bostezo, el día anterior se habían desvelado cantando con el karaoke, Sakura y Lee eran unos participantes aguerridos y se había divertido mucho, aunque contrario a lo usual Kiba se había encontrado enfurruñado todo el tiempo repitiendo una y otra vez "la casa apesta" y "Chouji me la va a pagar cuando lo vea". De cualquier manera siempre que regresaban de una misión de Suna sus ánimos andaban por el cielo, Gaara era muy amable con ellos y Kankuro no paraba de inventar cosas para divertirlos, además era sumamente divertido ver los aprietos en los que Temari ponía a Shikamaru.
—Hinata, buenos días. —Tallándose un ojo y con aspecto modorro Sakura levantó una mano en señal de saludo cuando se la encontró en el pasillo.
—Buenos días Sakura. —Hinata ladeó la cabeza gentilmente sonriendo al ver el estado de su amiga.
—Lo juro, no vuelvo a tomar.
—Siempre dices lo mismo. —Ambas estallaron en risas y caminaron hacía el comedor, los domingos solían ser días muy relajados y eran exclusivamente para tareas domesticas, nada de entrenamientos ni tácticas.
—¿A quién le toca el desayuno? —Sakura preguntó con un bostezo.
—A Sai-kun. —Hinata puso un dedo bajo su barbilla meditando—. O por lo menos eso creo, lo vi leyendo un libro de cocina ayer.
—Por favor, dime que no estaba leyendo pescados y mariscos, no soportaría una jaiba para el desayuno.
—No, era "Cocine sabroso", —la Hyuuga soltó una risita—, con que no nos vuelva a dar ratón de campo asado me conformo.
—¡Hinata, esas son la clase de cosas que conviene olvidar! —Sacudiendo la cabeza la joven de mirada jade se abrazó a sí misma.
—Lo siento. —Apenada Hinata sonrió tímidamente.
—¡Chicas!, ¡buenos días! —Animado por un nuevo día Kiba las saludo desde el patio, los dos cachorros de Akamaru mordisqueaban su sandalias mientras intentaba en vano darles con el chorro de la manguera y bañarlos.
—¡Buenos días Kiba!
—Buen día Kiba-kun.
—¿No saben si Lee sigue dormido? —El Inuzuka frunció el ceño—. Sakura darle sake a medianoche no es divertido, ahora tú vas a limpiar el desastre que hizo en la sala.
—¡Hey! —Sakura pegó con un pie en el suelo—. No es justo, ya no sabía lo que hacía, estaba borracha.
—Nada de excusas, —viéndola feamente Kiba la señaló con un dedo—, tú lo emborrachas tú limpias, me obligaste a hacerlo cuando hice lo mismo la semana pasada.
—¿Por qué todo el mundo emborracha a Lee-kun? —Hinata cerró los ojos sonriendo—. El pobre siempre despierta sin saber que pasó.
—¿Hablan de mí? —A lo lejos se dejo oír la voz del muchacho y todos huyeron a entretenerse con algo, nada era peor que Lee con una de sus "dinámicas de la juventud" una vez que tenía resaca, Kiba empezó a corretear a los cachorros con la manguera y las chicas siguieron su camino al comedor.
—¡Buen día Sai! —Estirándose Sakura echó un ojo a lo que el muchacho cocinaba, siempre era entretenido ver a Sai haciendo tareas domesticas, seguía las instrucciones al pie de la letra de tal manera que incluso cocinaba con mandil. El del día de hoy tenía fresas.
—Buen día Sakura, Hinata. —El muchacho hizo una leve inclinación y siguió con lo suyo.
—¿Dónde está Shikamaru?
—Dijo que era problemático despertar.
—Sí ya sabes, así es él.
—Suerte con la limpieza Hinata. —Sonriendo Sakura le guiñó un ojo a su amiga—. Es labor de titanes hacer trabajar a Kiba y al perezoso.
—Suerte con las compras, —Hinata le sonrió de vuelta—, Sai-kun no siempre tiene sentido común.
—Querrás decir que no tiene sentido común en lo absoluto. —La de ojos jade susurró por lo bajo y ambas sonrieron mientras un Sai ajeno a todo le daba la vuelta a su recetario preguntándose qué demonios significaba "bátalo a punto de listón"
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Naruto despertó desorientado, girando con pereza la mirada descubrió que su reloj de foca en la pared anunciaba que eran las doce del mediodía, menudo lío, hacía meses que no se despertaba tan tarde.
—¡Ea! —Con sorpresa descubrió que la cabeza de Neji se amoldaba a la perfección en su estomago y que Sasuke estaba acostado a su lado tan cerca que con solo estirarse un poco podría besarlo—. ¡¿Pero que se supone que están haciendo metiéndose en mi cama?! —Hiperactivo y ruidoso como siempre puso el grito en el cielo despertando a los otros dos.
—Mierda Naruto… —Gruñendo Sasuke se aferró a una maloliente almohada y probó taparse las orejas. Neji sacudió la cabeza, se había torcido el cuello por la incómoda posición.
—¡No lo tomen con tanta calma! —Gruñendo los botó a ambos de su mullido lecho.
—Agradecido deberías estar de que limpiamos este lugar. —Estirándose Sasuke observó el reloj sorprendiéndose por la avanzada hora.
—Es tarde. —Neji también abrió los ojos sorprendido.
—No se vuelvan a meter en mi cama, —poniéndose de pie en un salto el rubio caminó hacía el baño—, y apúrense que hoy salimos a buscar respuestas.
Centro de Konoha. 4:00 P.M
—Hemos perdido todo el día en bañarnos y desayunar. —Molesto Neji se giró a sus compañeros.
—Perdóname señor elegante pero no soy yo quien tarda cuarenta minutos bañándose. —Sasuke habló con su fría voz habitual.
—No tardo cuarenta minutos. —El Hyuuga gruñó por lo bajo y justo Naruto iba a hacer algún comentario conciliador cuando Neji entrecerró los ojos activando el Byakugan. —Alguien viene.
—Creo que sé quién es. —Sasuke arqueó una ceja, los tres muchachos giraron la cabeza en dirección al techo donde un hombre de cabello gris y con un ojo cubierto les sonrió ampliamente.
—¡Yo!
—Kakashi-sensei. —Los tres respondieron al tiempo.
—Cuanto han crecido, —bajando de un salto se puso frente a ellos—, Naruto te pareces un montón a tu padre.
—Eso dicen. —Sonriendo halagado el rubio se pasó una mano tras la nuca.
—Sasuke… la verdad no te pareces a Fugaku. —Gruñendo el Uchiha giró la vista a otro lado, vaya burradas que se le ocurría decir después que volvía a verlo desde que era un niño.
—Y Neji… —Kakashi pareció dudar un poco y Naruto se preguntó si también le diría que se parecía a su padre—. ¿Ya sabes lo que vas a hacer?
—¡¿Usted sabe lo que está ocurriendo en el clan Hyuuga?! —Inquieto Naruto dio un paso adelante.
—Bueno, la verdad nadie lo sabe exactamente, —metiendo una mano en su bolsillo el ninja copia se rascó la barbilla—, pero todo el mundo estaba en espera de saber que iban a hacer contigo.
—¿Conmigo? —Neji repitió despacio.
—Muchachos, seamos sinceros, —Kakashi echó a caminar con los jóvenes siguiéndolo—, son los más fuertes, quizás los mejores de todas las aldeas ninjas, acabaron con Akatsuki, son una leyenda, ¿se imaginan que un potencial así siguiera como miembro del Bouke? y peor aún luego de que pasó lo de Hinata.
—¿Qué pasó con Hinata-sama? —Neji preguntó frunciendo el ceño.
—Es parte del Alfa Jounin, ¿no es genial? —El ojo visible de Kakashi se curvó en una sonrisa, siempre saliéndose por la tangente.
—Hablando de ese grupo, — Sasuke se cruzó de brazos—, ¿no es una exageración eso de su fuerza descomunal y que son mejor que los ANBU?
—No, no lo es. —Kakashi se rascó una oreja—. Aunque, por supuesto ustedes tres son infinitamente más fuertes, ninguno, ni Sakura, ni Lee, ni Sai, nadie los iguala en fuerza y poder.
—¿Entonces por qué tanto alboroto? —Sasuke arqueó una ceja.
—Yo he dicho que individualmente ninguno podría derrotarlos, pero el Alfa Jounnin tendría buenas posibilidades de vencerlos.
—No entiendo, —Neji frunció el ceño—, ¿está diciendo que como grupo nos vencerían?
—Trabajo en equipo, precisión total, confianza ciega, coordinación perfecta, ningún enemigo del Alfa Jounnin ha salido con vida después de enfrentarlos. —Kakashi soltó un suspiro—. Es una larga historia que pocas personas saben y que no me corresponde contar a mí. Pero si existe un equipo perfecto, un equipo sin fallas es éste, Shikamaru es el que crea los planes, cada variación, cada detalle fríamente calculado, Sakura es la mejor medico que ha existido, Tsunade-sama está de acuerdo en que ya ha rebasado sus conocimientos, Lee y Kiba se encargan del ataque a corta distancia y Sai y Shikamaru a larga distancia, en cuanto a Hinata…
—Hay algo, una técnica extraña… —Sasuke posó la mirada al frente para no ver a su maestro a los ojos—. Esa chica, por un momento…
—¿El Sharingan fue anulado?
—¡¿Cómo lo sabe?! —Naruto dio un salto.
—Era de esperarse, —el ninja copia se encogió de hombros—, no es que su técnica sea más fuerte que el Sharingan, de hecho es una técnica que recién ha podido crear y como deben haber notado no la controla muy bien, la razón por la que ha anulado por unos momentos al Sharingan es porque la línea de sangre de los Uchiha nace de una variación del Byakugan.
—El Byakugan en genjutsu tiene prioridad sobre el Sharingan, —Neji abrió la boca sin acabar de creerlo—, pero el Byakugan es una técnica para un ataque físico.
—Sí bueno, nadie había intentado combinarlo con genjutsu y después de todo la maestra de Hinata es Kurenai, la experta en esa área.
—Fuera de eso, —Sasuke respiró hondo y dejó de caminar—, ¿a dónde nos llevas? —Solo hasta entonces Naruto fue consciente de que habían seguido a su maestro hasta los lindes de la aldea.
—Siempre tan observador, —Kakashi señaló con el pulgar hacía un lado—, no es una trampa ni nada por el estilo, es solo que quería ver al equipo 7 de vuelta, ya saben, por los viejos tiempos.
—¿Al equipo? —Naruto miró alrededor aturdido, pero Sasuke fue más rápido, a lo lejos observó una larga cabellera rosa que se mecía con el viento y a un hombre pálido cargando una canasta a su lado.
—¡Vamos Sai! —Distinguió la voz de Sakura, el mismo tono que ponía cuando Naruto estaba cerca de hacerla enfadar cuando era niña.
—Sakura que esto pesa. —Siguiéndola a duras penas Sai intentó mantener en el aire la enorme canasta con comida y seguirle el ritmo.
—Lee dijo que quería espinacas. —Sakura alzó un dedo contando.
—Lee siempre quiere espinacas. —En el rostro del muchacho se pintó la resignación.
—Kiba dijo que unos kilos de croqueta. —Sakura alzó otro dedo.
—Leí en un libro que los perros también se deben de poner a dieta. —Sai bufó.
—Shikamaru dijo que nos hacían falta shurikens. —Sakura se detuvo y lo observo de reojo acusadora.
—Kiba dijo que lanzarlos nos hacía estrechar lazos de amistad, en serio. —El joven sonrió nerviosamente y Sakura se giró hacía él jalándole las mejillas sabedora de que con tremenda canasta en las manos no podría hacer nada por detenerla.
—A veces te pasas de ingenuo, ¿lo sabes verdad?
—Auu. —Sai se quejó, pero al final Sakura dejó los dedos delicadamente sobre las mejillas de su compañero, Sai levantó la mirada (como preguntándose que nuevo tormento vendría a continuación), pero el grito de Kakashi provocó que ambos giraran la mirada.
—¡Sakura! —El rostro de sus compañeros cuando notaron su presencia fue de una sorpresa que los aturdió.
—¿Naruto? —Sakura pronunció el nombre lentamente, como si no alcanzara a reaccionar, para el rubio fueron momentos de agonía, sabía que su despedida no había sido la mejor, sabía que la había dejado llorando y destrozada, sabía que la había lastimado, pero aún así pensaba que era lo mejor.
—Sasuke Uchiha, Hyuuga Neji, Naruto. —Sai aún con la canasta en brazos los observó como quien ve a un conocido que vuelve luego de ir cinco minutos a la tienda.
—Sakura-chan… yo… —Cohibido el rubio intentó decir algo, cualquier cosa, pero no fue necesario, al momento siguiente el cuerpo de su amiga ya se encontraba entre sus brazos.
—¡Naruto! —Hundiendo el rostro en su hombro la chica se aferró a él—. ¿Por qué nunca avisabas si estabas bien o mal zoquete?, no sabes lo que me preocupe por ti.
—Sakura-chan, yo pensé… creí que después de cómo nos separamos…
—Nunca dejaremos de ser amigos, tonto. —Sonriendo Sakura se separó de él dándole un golpecito en el brazo. Naruto sintió un ramalazo de amor por ella, la chica que se había convertido en su primer y mejor amiga.
—Neji, —con los ojos sonrientes aún la chica giró hacía el castaño quien inclinó un poco la cabeza en señal de reconocimiento—, supongo que deseas…
—Hablar con Hinata-sama, —el muchacho la observó fijamente—, hay cosas que debo saber.
—Sí… supongo. —Soltando un suspiro la joven se pasó una mano por la nuca, Sasuke observó todos sus movimientos atentamente, a lo largo de su vida había visto muchos tipos de Sakura, estaba la Sakura infantil de enormes ojos verdes que lo seguía a todos lados chillando "Sasuke-kun, Sasuke-kun", estaba la aguerrida jovencita de cabello corto y carácter rudo que había sujetado a Sai frente a él por el cuello gruñendo algo de traiciones y amenazas y finalmente estaba esa joven, vistiendo un pantalón corto blanco y una blusa rosa a juego con sus dos coletas, una imagen fresca y relajada de una nueva Sakura, una que él no conocía.
—Sasuke-kun. —Finalmente giró hacía él sonriendo amablemente y Sasuke no encontró en ella ni nervios, ni pesar, ni amor, ni añoranza, solo la reacción de alguien que encuentra a un viejo conocido—. Qué bueno que hayan vuelto.
—Ah. —Intentó responder algo más largo pero había ciertas costumbres que estaban demasiado arraigadas.
—Sai y yo estábamos haciendo las compras. —La chica señaló al muchacho, Naruto se adelantó un paso.
—Sai, no te lo había podido decir antes pero nunca pude explicarte porque no te volviste a reintegrar al equipo después de tú lesión, la cosa fue que…
—No te preocupes Naruto-kun, —Sai lo interrumpió con una sonrisa que por primera vez desde que lo conocía no era falsa—, creo que me fue mucho mejor al quedarme.
—¿Lo dices por mí? —Juguetona Sakura le dio un discreto codazo.
—¿Por quién más? —Sai la miró de reojo y todos rieron la broma, pero Sasuke simplemente entrecerró la mirada, ese tal Sai nunca le había caído bien.
—Debo irme. —Kakashi señaló el reloj de pulsera en su mano—. Invítame té la próxima Sakura.
—Seguro. —Su maestro se hizo una bola de humo en el aire y Sakura señaló al frente—. Neji, hoy le toca el aseo a Hinata así que puedo guiarte. Seguramente no lo saben pero se ha creado un nuevo grupo llamado Alfa Jounnin y formamos parte de él, también están Lee, Kiba, Hinata y Shikamaru. —Naruto y Sasuke intercambiaron una mirada, al parecer ni Kiba ni Shikamaru le habían dicho a Sakura que se los habían encontrado el día anterior.
—¿Y por qué se formó el grupo? —Sasuke que no había mediado palabra se cruzó de brazos de manera indiferente, por un momento Sakura sintió que algo dentro de ella se estrujaba como si hubiera reabierto una vieja herida, pero sacudiendo la cabeza volvió a rehacerse al instante, Naruto y Sasuke siempre serían parte importante de su vida, ambos siempre serían su adorado y amado equipo 7, pero las cosas habían cambiado mucho en esos tres años, ella ya no era la niña que corría tras sus espaldas sin poder alcanzarlos.
—Se formó porque tuvimos una misión donde no nos acompañaba ningún capitán, —Sakura le pegó con los dedos a Sai en el hombro—, ¿lo recuerdas? —El muchacho ante el recuerdo también sonrió, una sonrisa que mostraba algo de tristeza.
—Sí, lo recuerdo.
—Un equipo normal tiene 4 integrantes, uno de ellos es el capitán, como nosotros no teníamos capitán se añadieron dos personas más al grupo, al final trabajamos tan bien que decidieron dejarnos como un equipo fijo y así surgió todo. —Sakura no parecía dispuesta a dar más datos y Sasuke supo que aquel no sería el día en el que se enteraría de lo que se escondía detrás de aquella extraña organización.
—Ya estamos. —Sai colocó la canasta en el suelo frente a un enorme portón.
—Pasen, seguro Hinata esta… —Sakura estaba por agregar otra cosa, pero entonces todos pudieron ver a Hinata que corría por el jardín.
—¡Basta, basta! —La chica trataba de escapar de Kiba quien llevaba entre manos una manguera y parecía bastante dispuesto a usarla.
—Dijiste que lavara toda la ropa sucia y yo acepte con la condición de que fuera "toda" la ropa sucia.
—Pe-pero no la que traigo puesta Kiba-kun. —La chica puso las manos a modo de escudo, una sombra atrapó sus pies inmovilizándola.
—Objetivo capturado. —Sonriendo de medio lado Shikamaru apretó el agarre de su sombra.
—¡Shikamaru-kun eso es trampa! —Abriendo grandes los ojos Hinata se quedo tiesa ante el poder de la técnica.
—¡Súper ataque de agua! —Kiba gritó, el chorro la mojó de lleno dejándole el cabello empapado y la blusa completamente pegada a la piel.
—¡Ki-Kiba-kun! —Calada hasta los huesos la joven se estremeció.
—¡Ja Hinata, te ves mejor así, necesitabas un baño! —Sonriendo Kiba se dirigió hacía ella y Shikamaru soltó la técnica.
—Eran dos contra uno, —abrazándose a si misma Hinata frunció delicadamente el ceño—, no fue justo.
—En la vida nada es justo preciosa. —Shikamaru arqueó una ceja y Hinata se sonrojó, no importaba que le hicieran la misma broma todos los días, siempre se sonrojaba cuando Shikamaru y Kiba empezaban su plan "avergoncemos a Hinata".
—Ya van a empezar esos dos. —Sakura soltó un suspiro poniendo las manos en su cadera mientras Sai abría el pesado portón para que pudieran entrar.
—¿Qué hacen? —Neji frunció un poco el ceño, Shikamaru se estaba acercando mucho a su prima.
—Bueno, ya saben que Hinata es algo tímida, —la joven de cabello rosa se encogió de hombros—, esos dos utilizan eso para hacerla sonrojar, al parecer les resulta muy divertido.
—No le encuentro lo gracioso. —Incluso Naruto se sorprendió del comentario que él mismo había hecho, pero cruzándose de brazos trató que no pareciera muy personal—. Molestar a una chica solo por diversión, eso es cruel.
—No creo que sea cruel, —Sai que a pesar de todo aún tenía dificultades en cuanto a los sentimientos giró hacía el rubio—, después de todo Shikamaru y Hinata se van a casar.
—¡¿Qué?! —La boca de Neji se desencajó y Naruto sintió como si lo patearan. Fue un sentimiento rápido y violento que lo dejo inestable, aturdido se dio cuenta de que las orejas se le estaban poniendo rojas y que todos podían notarlo, desesperadamente apretó los dientes y trató de erguirse como si aquello no lo afectara, es decir, Hinata había dicho que lo amaba, ¿pero hace cuanto?, hace 3 años para ser precisos y no es como si él le hubiera dado una respuesta cuando aún era tiempo.
—Eso no… —Sakura intentó intervenir al notar que Naruto daba un paso atrás con pinta de que se le hubiera escapado el aire.
—Se van a casar en primavera, —Sai sin darse cuenta de las cosas que estaba provocando siguió con su monologo poniendo una mano bajo su barbilla y observando el cielo—, cuando haya muchas nubes en el cielo. —Naruto no pudo aguantar más, giró por última vez la mirada a donde Shikamaru ponía ambas manos sobre los hombros de Hinata mientras ella intentaba en vano huir y Kiba cerraba la retaguardia con la manguera preparada por si el rehén intentaba algo extraño, luego sonrío, una de esas sonrisas grandotas y honestas que solía dar cuando estaba tan dolido que solo podía tratar de rehacerse a sí mismo.
—Bueno Sakura, creo que lo mejor será que Neji se quede aquí para que hable con Hinata-chan. —No podía verla, no en esos momentos, no cuando se sentía estúpidamente traicionado siendo que había sido él quien nunca se había preocupado por aclarar las cosas con ella.
—Sí, pero… —Sakura adelantó una mano, pero ya Naruto había metido las manos en sus bolsillos y echaba a andar en dirección contraria.
—¡Vendremos luego!
—Naruto creo que… —Pero ya el rubio se alejaba a grandes trancos, luego de un breve titubeo Sasuke giró hacía Neji.
—No te preocupes, habla con la Hyuuga yo me encargo. —Con el semblante serio Sasuke siguió al rubio, no sin antes mandarle una mirada profunda a Sakura quien simplemente se irguió un poco más de lo habitual.
—¿Hinata-sama se va a casar con Nara Shikamaru? —Neji aún algo aturdido giró hacía la joven médico luego de que Sasuke y Naruto desaparecieran en la distancia. Antes de decir cualquier cosa Sakura le jaló fuertemente a Sai una oreja.
—¿Cuántas veces te he dicho que no confundas la realidad con las bromas?
—¿Entonces no es cierto? —Un poco más relajado Neji soltó el aire que inconscientemente estaban guardando sus pulmones.
—Lo que pasa es que Shikamaru siempre dice que se va a casar con Hinata porque es la menos problemática de todas las mujeres que ha conocido y que su boda va a ser en primavera cuando haya muchas nubes, es una tontería. —La de cabello rosa intentó explicarse pero apenas iba a agregar otra cosa cuando ambos tuvieron que girar la vista.
—¡Neji-nisan! —Hinata de pie frente a ellos tenía tal cara de sorpresa que a Neji le recordó cuando eran niños y le enseñaba a volar papalotes.
—Hinata-sama. —Su prima, esa jovencita tímida que siempre vestía pesadas chaquetas estaba ahora frente a sus ojos, pero solo usaba un pantalón viejo de mezclilla y una playera negra que se ajustaba a su piel por efecto del agua, en la mansión Hyuuga jamás le permitirían vestir de un modo tan poco elegante y sin embargo lucía libre por primera vez en su vida.
—Abrázalo, —cruzado de brazos tras ella Kiba sonrió—, si quieres hacerlo solo hazlo, aunque lo mojes.
—¡Gomen Neji-nisan! —Sus brazos delgados rodearon su cuello y Neji no pudo hacer otra cosa que recibirla y estrecharla contra él, su cabeza se amoldó contra su pecho y hasta ese instante fue consciente de que nunca, ni siquiera cuando eran niños, se habían abrazado, era mucha la diferencia entre el Souke y el Bouke.
—Es mejor dejarlos solos. —Sakura jaló a los otros tres muchachos que por una vez la siguieron dócilmente.
—Hinata-sama, me da gusto verla. —Se lo susurró sin soltarla, dándose cuenta de que había deseado hacer eso desde hace mucho tiempo.
—Y yo estoy feliz de verte a ti Ni-san. —Lentamente se separó de él, sus mejillas sonrojadas y los ojos brillantes.
—Hinata-sama, esto es precipitado pero… ¿podría contarme qué está sucediendo?
—Ahora soy parte del Alfa Jounnin. —Hinata desvió ligeramente la mirada, el mismo gesto de cuando era pequeña y estaba ocultando algo.
—¿Por qué fue expulsada del clan?
—Hay cosas que es mejor no saber, —Hinata retrocedió un paso y bajó la mirada, incapaz de enfrentarse a Neji como había sido desde que era una niña, sin embargo no volvería atrás, se había prometido que no reviviría esos crueles momentos—. Neji-nisan, ¿aceptaras el puesto de heredero?
—Esperaba poder saberlo después de verla. —Neji suspiró, de cierta manera sentía como si le estuviera quitando el puesto que por derecho le pertenecía a ella.
—Creo que lo mejor sería que aceptaras, —Hinata lo observó dulcemente—, llevaras al clan Hyuuga a una mejor era, lo sé.
—Hasta hace poco mi única preocupación era que algún miembro de Akatsuki no me desmembrara. Ser el líder del clan más poderoso de la aldea no es algo que hubiera considerado. —Neji se pasó una mano por la frente.
—Creo que el clan Hyuuga estará en buenas manos contigo. —Hinata apretó sus manos una contra la otra—. Creo que serás capaz de volar como siempre has querido.
—Hace mucho tiempo que he logrado volar con mis propias alas Hinata-sama. —Neji la observó con cariño, aquello había sido gracias a Naruto y a ella, aceptar el destino y cambiarlo, eso era lo que había aprendido.
—Neji-niisan. —Hinata alzó las manos y lo sujetó suavemente de la cabeza, parpadeando ante lo extraño de la situación el joven se inclinó hacía ella, pero su asombro fue mayúsculo al notar como ella retiraba la banda que siempre llevaba en la frente, por un momento se sintió expuesto, mientras el sello del pájaro enjaulado permaneciera cubierto incluso podía olvidar que era parte del Bouke y que estaba a merced del Souke, pero ahora…
—Hinata-sama… —Giró sus ojos claros hacía ella y notó en la mirada de su prima la misma sensación de calma que siempre lo invadía cuando la contemplaba.
—Neji-nisan, ¿sabías que cualquier Souke puede activar este sello?
—Sí. —La sujetó de la muñeca separándola lentamente de él, preguntándose que quería demostrar.
—¿Pero sabías que solo una persona es capaz de quitar el sello?
—No. —De hecho ni siquiera sabía que el sello podía removerse, por muchos años había buscado la manera de hacerlo y había llegado a la conclusión de que moriría enjaulado.
—La persona a la que le debes protección te puede dejar en libertad. —Hinata susurró despacio—. No volverás a estar encerrado… Nunca más. —Neji intentó erguirse, pero ella lo sujetó con ambas manos y pegó la frente a la suya, tan cerca que sentía su respiración contra su boca, quiso apartarse, pero por una vez en la vida Hinata no estaba temblando, no estaba dudando. De pronto sintió que la cabeza le dolía con una intensidad atroz, su piel le ardía como si fuera a incendiarse, ahí donde Hinata presionaba su frente contra la suya sentía surgir un remolino de fuego.
Atroz.
Un dolor atroz.
Escuchó a Hinata jadear, temblar y aun así seguir adelante. Las fuerzas le fallaron y los dos cayeron al suelo de rodillas, la boca afiebrada de ella rozó la suya, Neji sintió que decía algo, que hacía algo, pero en su mente todo se volvió negro. Cuando despertó se encontraba tirado en el suelo, por algunos instantes contempló el cielo que sin importarle su dolor seguía claro y celeste, la brisa meciendo lentamente su cabello.
—¿Hinata-sama? —Ladeó con dolor la cabeza y la descubrió tirada a su lado, un hilillo de sangre escurría de su boca y sus ojos dulces que lucían cansados y preocupados.
—Lo siento Neji-nisan, no sabía que iba a dolerte tanto.
—Hina… —El murmullo murió en sus labios, había intentado levantarse y auxiliarla pero se había quedado con la mano simplemente extendida en su dirección.
—Neji-nisan… ahora que… ahora que ya no tienes el sello… —Lentamente rozó con la punta de sus dedos su frente mientras sus ojos se iban cerrando en contra de su voluntad—. Ahora que ya no lo tienes… ya eres libre… ve y… ve y vuélvete el heredero del clan Hyuuga… —Le habían ofrecido el puesto porque seguiría teniendo el sello, porque si intentaba algo extraño como querer unificar las ramas podrían controlarlo, porque seguiría siendo su vasallo a pesar de estar en lo alto del poder, una marioneta. Pero ahora su prima le había otorgado la libertad, ahora podía volar, extender sus alas y sin embargo…
—Hinata-sama… —Extendió su mano acariciando la de ella, sin embargo el arrogante halcón en realidad buscaba calor, no la había protegido antes porque fuera su obligación, ahora lo entendía, la había protegido porque así lo sentía, porque así lo quería—. Hinata-sama… hasta que encuentre a su persona indicada… yo seré su halcón. —Y cerró los ojos sumiéndose también él en el sueño, había tomado su decisión.
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Notas de Okashira Janet: Este segundo capítulo tiene unas sutiles variaciones que le dan mejor presentación, pero de todas maneras estuve a punto de sufrir una apoplejía cuando Hiashi le dice a Neji que será el nuevo heredero (tan ridículo eso de olvidarte de cosas que tú mismo escribiste).
Hay eventos que siguen pasando demasiado rápido, pero explicarlos adecuadamente sería un suplicio tomando en cuenta que en mis inicios todo pasaba como en tromba y actualmente mi estilo de escritura es bastante sosegado.
En fin, espero que hayan disfrutado esta nueva versión. ¡Nos vemos!
28/06/2019 Viernes
