Capítulo 3
Cuando rompieron el beso Harry le miró, sorprendido, luego se aclaró la garganta y se quitó a Malfoy de encima.
— Y… ¡¿Y tenías que hacer eso para que supiera que eras gay?!
— No me querías creer.
— Y… ¿entonces… lo de Ginny es verdad?
— Es verdad. Yo iba a esas fiestas, pero solo como observador, aunque nunca me quedaba hasta el final, porque siempre terminaba consiguiendo a alguien con quien me iba a mi habitación a hacer…
— ¿Y entonces tu la veías hacer esas cosas? — interrumpió Harry
— Ya te dije que sí. ¿Todavía no me crees, verdad?
— Me cuesta algo de trabajo… además yo mismo me resisto un poco a creerlo.
— Lo comprendo, además que no me crees porque soy yo quien te lo está diciendo, y tal vez piensas que te estoy diciendo mentiras, pero la verdad ¿qué gano yo diciéndote mentiras?, nada. Igual y ya estabas sufriendo desde antes, así que probablemente solo te estoy haciendo un favor.
— ¿Tu¿Haciéndome un favor a mí?
— He cambiado, Potter. Desde que mis padres me echaron de casa he aprendido a no ser tan arrogante. Todavía te odio, porque fue por tu culpa que a mi me echaron de mi casa, porque pensaron que había sido mi culpa que el señor tenebroso muriera, pero también de alguna forma se puede decir que te estoy regresando el favor que me hiciste al matar al señor tenebroso, porque él me dijo que si esa semana no te mataba entonces él me iba a matar a mi.
— Salvé tu vida y al mismo tiempo la jodí… qué ironía.
Harry se levantó de donde estaba y caminó hasta la ventana. Ahí se quedó de espaldas, viendo por la ventana.
— Créeme Potter, esa chica solo te está usando.
— Yo sé que ella me ama.
— Si, es probable, pero no lo suficiente como para quitarse sus costumbritas.
— Me quiero morir… — Harry abrió la ventana, y se apoyó en el alfeizar, mirando hacia afuera — ¿qué pasaría si me aventara ahora?
— No creo que volarías.
— Si muriera¿tú crees que a ella se le quitarían esas costumbres?
— No creo. Pero supongo que sí lloraría por ti, después de todo eres "San Potter"
Harry entonces se paró en el alfeizar de la ventana y abrió las manos, como si se fuera a aventar. Malfoy corrió y lo abrazó por la cintura — Ah no, no te vas a aventar al vacío por una tontería como esa, Potter. Si tú no estás ¿A quien voy a molestar¿A Weasley?, que güeva. Además, tú eres mi enemigo porque tienes cerebro, entonces ahora demuestra que lo tienes y bájate de esa ventana.
Harry pareció entonces hacerse de mantequilla en los brazos de Malfoy y bajó de la ventana. Tenía el rostro surcado de lágrimas. Inesperadamente, Harry hundió su cara en el hombro de Malfoy y comenzó a llorar más fuerte, sollozando.
— Yo la amaba… ¿por qué me hizo esto?... yo luché por ella… ella era la que me daba fuerzas para luchar… ¿por qué ella?
Malfoy siempre había odiado a Potter, pero en ese momento no pudo más que sentir pena por él. Sin embargo, esta situación lo había dejado casi congelado, sin saber cómo hacer que Potter dejara de llorar por esa tonta, pero no sabía como consolarlo… a menos que…
Malfoy tomó por los hombros a Harry, sus miradas encontrándose. Harry entonces se percató de que era su peor enemigo con quien había estado llorando, e intentó zafarse, pero Malfoy lo detuvo, luego lo besó con fuerza, como la primera vez. Al principio Harry intentó soltarse, pero entonces su llanto cesó y comenzó también a besar a Malfoy. El rubio comenzó a bajar su boca por el cuello del ojiverde, y con sus manos exploró el cinturón del muchacho.
— No Malfoy… suéltame.
— ¿por qué¿acaso no se siente bien?
— No es eso… no quiero que esto sea contigo.
— ¿No quieres que tu primera vez con un hombre sea conmigo?
— No… la primera vez, en general… no quiero que sea contigo.
Malfoy entonces se detuvo, estupefacto, y Harry se le escapó de las manos.
— ¿quieres decir que…?, o sea… ¿Qué tu nunca…?
— No, con nadie. Ni siquiera con Ginny.
— Wow… me sorprendes…
Harry se había sentado otra vez en la silla, se secó las lágrimas e intentó comenzar de nuevo con el ensayo. Malfoy miró a Potter, examinándolo. Realmente el muchacho, viéndolo bien, era sexy… muy sexy… además que Malfoy comenzaba a sentirse muy excitado por el hecho de que era el primer hombre que besaba en mucho tiempo ya que sus sesiones con los clientes no le permitían ese tipo de contactos; y todo sumando el hecho de que Potter era virgen hizo que la libido de Malfoy cobrara vida, así que decidió insistir.
— ¿Y no te gustaría que tu primera vez fuera conmigo? Pero vamos, si no soy tan malo… A veces cuando me molesto puedo ser un poco brusco, pero si gustas puedo darte un trato muy especial…
— No Malfoy.
— Seré cuidadoso, te lo prometo. Además¿qué mejor que perder la virginidad con alguien que, además de ser tu conocido y ser sexy, sabe de esas cosas?
— Tú no eres mi conocido, eres mi enemigo.
— He cambiado… además hace un minuto, cuando nos besábamos, no parecías acordarte de eso. Pero tengo experiencia, y eso te garantiza placer seguro… además, no puedes negar que soy sexy — dijo Malfoy, y comenzó a morderle el cuello a Harry.
— N-no Malfoy. Tenemos que terminar el ensayo, y…
— Si es por el ensayo no hay problema. Yo ya lo tenía hecho.
— ¿Qué? Entonces ¿por qué no me lo dijiste desde el principio y nos ahorraste la pena de quedarnos a hacerlo?
— Potter, he cambiado, pero de vez en cuando todavía me gusta hacerte sufrir.
— ¡Eres un…!
— ¿un hombre inteligente, sexy y perverso? Lo sé. No es fácil ser yo.
— Entonces entrega el ensayo. Yo me retiro.
— Espera… normalmente no haría esto pero, si te decides, puedes ir a verme a mi cuarto. Sería agradable tu visita… y no se lo diría a nadie
— No Malfoy.
— Piénsalo, podrías pasarlo muy bien… además sería muy cuidadoso.
— Dije que no, Malfoy.
— Tu elijes, estás en plena libertad de hacer lo que quieras… sin embargo algo dentro de tu pantalón me dice que realmente te gustaría ir a verme.
— ¡Deja de mirarme, depravado! — Gritó Harry — ¡sólo te aprovechas de que estoy triste por lo de Ginny!.
— Claro que no. Quiero que regreses a tus sentidos para que no vayas a hacer una tontería como la que estuviste a punto de hacer hace un momento, además no puedes negar que no te caería nada mal sacar a pasear un poco a los instintos animales. Tal vez no quieres porque no eres gay, pero por como me besaste hace un momento (porque me besaste) mínimo puede que seas bisexual, y qué mejor que comprobarlo como ya te dije, con un conocido y con alguien que tiene experiencia. Al menos es mejor eso que a que un día llegues con la comadreja Weasley y le digas que si te la puede jalar para realmente ver qué eres. Igual si te decides sabes donde encontrarme. No te arrepentirás.
Harry salió de la habitación, casi corriendo. Malfoy sonrió, sacó de su mochila un ensayo ya hecho y lo puso sobre el escritorio de la maestra, luego lanzó una risita al aire.
Draco salió del salón, y todavía alcanzó a ver el perfecto trasero de Potter subiendo las escaleras a prisa. Él, por otra parte, bajó las escaleras y fue hacia el edificio de los dormitorios de hombres. Ahí, mientras pasaba por los pasillos llenos de cuartos con puertas abiertas, sentía varias miradas sobre él, sobre todo porque ése día llevaba puestos sus pantalones de cuero negro, que lo hacían ver excepcionalmente sexy.
— Malfoy
— ¿Si, Luigi?
— ¿Puedes hoy?
— No, tengo tarea, pero ¿qué te parece mañana a las 8 de la mañana?
— Te esperaré.
Malfoy siguió caminando, hasta llegar al tercer piso, y al pasar por una puerta oyó que alguien le silbaba.
— No jodas, Araym. Vengo cansado.
— ¿Muchos trabajos?
— No, solo me cansé de evitar que Potter se matara.
— ¿Evitar?, pero si pensé que tu lo odiabas.
— Si, eso pensaba yo también… pero en realidad creo que siento pena por él.
— ¿Pena?
— Si… sólo tiene dos verdaderos amigos: la comadreja y la sangre-sucia, y la sangre-sucia se fue a estudiar a Francia. Sólo tiene a la comadreja, y a una novia que es bien piruja. Estuvo a punto de lanzarse del segundo piso… aunque ahora que lo pienso no le hubiera pasado nada, ya que era el segundo piso, pero de todos modos… sentí mucha pena por él.
— ¿Pero qué mas da?, tiene a sus fans¿no?
— Después de muerto el señor tenebroso, Potter es solo un mortal más, y en este momento está sufriendo, y eso es malo para mí¿sabes? Porque si él ya está sufriendo mucho entonces yo ya no lo puedo hacer sufrir.
— Estás celoso
— ¿De qué¿De tener una cicatriz en la cabeza y estar solo en el mundo? No gracias.
— No, pero estás celoso de que alguien mas pueda hacerlo sufrir y que no seas tú.
— Déjate de tonterías. ¿Fuiste al pueblo?
— Si, te compré lo que me pediste, y te lo dejé en tu buró.
—Ok, gracias. Ya me voy, tengo que ir a hacer la tarea de "Pociones antiguas".
— Sale, si tienes dudas me preguntas.
— Gracias.
Malfoy se metió al cuarto contiguo y cerró la puerta. Fue hacia el buró y comprobó que Araym le hubiera comprando justo lo que había pedido. En efecto, Araym le había comprado una bolsa con varios paquetes de condones, así que los metió en su armario. Luego sacó de su mochila el libro de "Nueva historia de las pociones", con su varita hizo aparecer un caldero sobre su escritorio. Comenzó a leer los ingredientes, analizando los procedimientos, cuando escuchó que tocaban la puerta.
Abrió la puerta y lo que encontró fue a un chico de primer semestre con un fajo de billetes en la mano.
— Malfoy¿estás libre¿Puedo pasar?
— Ethan, no atiendo a nadie en mi cuarto. Largo.
— Pero tengo el dinero
— Tengo que hacer los deberes. Mañana nos vemos.
— Pero…
— Mañana.
Cerró la puerta y murmuró — Lo que me faltaba, mi propio acosador…
Volvió a sentarse en su escritorio y empezó nuevamente a leer los ingredientes de la poción que pensaba preparar, pero nuevamente tocaron a su puerta. Estuvo a punto de gritale a quien quiera que fuera que se largara, pero prefirió abrir. En el umbral de la puerta se encontraba Potter, que venía visiblemente agitado.
— Vaya, pero si eres tú
— Déjame pasar, Malfoy, es urgente.
Harry pasó corriendo y cerró la puerta tras de sí.
— ¿Entonces aceptaste mi invitación?
— No, solo vine a preguntar cómo me quito esto — dijo Harry señalando su cuello, donde había un chupetón grande y rojizo — Ron casi se dio cuenta. ¿Cómo lo quito de ahí?
— Muy fácil, así se quitan — dijo Malfoy y comenzó a chuparle el cuello.
— ¿qué haces? Así saldrá otro.
— Si, saldrá otro que cubrirá al primero.
— Suéltame
— Vamos Potter¿piensas que me voy a creer ese cuento de "solo vine para que me quites el chupetón"? No, yo sé que tú vienes por algo más.
— Claro que no
— Vamos Potter, déjame enseñarte…
—… No… no, esto no está bien.
Malfoy entonces se separó un poco de Harry, y comenzó a quitarse la camisa de la forma más sexy que sabía. Pudo ver como Potter intentaba apartar la vista, pero sus ojos no podían despegarse del perfecto cuerpo de Malfoy.
— Y-ya me tengo que ir…
— Como quieras, Potter — respondió Malfoy, luego fue hacia el armario y de la bolsa sacó un puño de condones, que tiró sobre la cama — en serio, como gustes…
— Me voy…
Harry decía esto, pero en realidad no se había movido ni un centímetro de donde estaba, y seguía mirando a Malfoy atentamente. Malfoy entonces comenzó a bajarse el pantalón de la manera más provocativa posible, quedándose en una sexy truza negra, después se recostó sobre la cama y comenzó a jugar con los sobres de condones sobre su cuerpo, gimiendo muy suavemente y acariciando su cuerpo de manera muy provocativa.
A Harry comenzaron a temblarle las manos… y dio un paso hacia el frente, pero inmediatamente se arrepintió y salió corriendo de la habitación.
— Wow, tanto para nada… — dijo Malfoy hablando para si — y pensar que hacía años que no hacia ningún strip tease, de hecho la ultima vez… oh si, la ultima vez todavía fue para Severus…
Severus Snape, el hombre que le había enseñado todo lo que sabía, todo acerca de artes de seducción y de artes sexuales. Por eso, ahora que a él le tocaba explotar sus dotes por dinero, aplicaba todo lo que su profesor le había enseñado, y casi se atrevía a pensar que había superado a su profesor, porque todos los hombres lo perseguían para estar con él, y, hasta ahora, no había ninguno que después de la primera vez no buscara una segunda, una tercera, y terminara por hacerse cliente frecuente.
Capítulo 4
Malfoy despertó a la mañana siguiente, sentado en la silla frente al escritorio. En el caldero frente a él había un líquido color rosa pálido que olía bastante bien. Lo guardó en una pequeña botella y lo metió en su mochila. Revisó su reloj, eran las 8:15… ¡las 8:15!, chingada madre…
Rápidamente se vistió, tomó cinco condones de su cama, los guardó en el bolsillo y tomando su mochila salió corriendo hacia una habitación del segundo piso.
— Perdón por llegar tarde, Luigi.
— Te estaba esperando, pasa.
Fue un agotado día de clases como cualquier otro. Primero coger, después el desayuno, el bloque de clases matutinas, coger, el bloque de clases del medio día, chantajear, coger, la hora de la comida, las actividades deportivas (quidditch y soccer), hora del baño y, otra vez, la clase por la tarde con la profesora Reilly. Llegó temprano y se sentó en una silla. Después de él llegaron Nikki y Yukio, que se volvieron a sentar juntos. Cuando llegó Harry ni siquiera le dirigió la mirada, pero se sentó a su lado. La profesora entonces les volvió a dejar un ensayo y volvió a decir que tenía junta con los demás profesores, así que se volvió a salir.
Nikki y Yukio en seguida se pusieron a trabajar, y Harry ya comenzaba a abrir su libro cuando Malfoy lo detuvo, y en una hoja de papel escribió "Ya tengo el ensayo hecho. ¿Quieres mejor aprovechar tu tiempo en algo mas productivo? ". Harry tomó la hoja, y debajo de eso escribió "¿Qué solo piensas en sexo?", y Malfoy escribió "Solo si estoy contigo". Harry, nervioso, escribió "¿Por qué solo conmigo, Hurón¿te gusto o qué?" Malfoy gruñó, le arrebató la hoja, y escribió "No, pero yo podría hacer todos tus sueños realidad. Eres demasiado cobarde, pero si me dejaras te la chuparía como nunca nadie lo ha hecho".
Al terminar de leer esto, Harry sintió una mano que subía por su pierna, y se paró de un salto. Nikki y Yukio se le quedaron viendo.
— Perdón, creí que había visto una araña… les tengo fobia… Bueno, ya me voy.
— ¿Ya acabaron el ensayo?
— Si… es que de ese tema yo había leído mucho.
— Ah.
Harry tomó su mochila y salió del salón. Malfoy sacó el ensayo de la mochila y lo puso sobre la mesa de la profesora, luego salió del aula, y viendo que no estaba Potter a la vista, decidió ir a su habitación. Al llegar al edificio volvió a suceder la rutina de siempre, donde al ir subiendo un joven le preguntó si estaba libre, pero él le dijo que mejor mañana, realmente quería aclarar su mente. ¿Por qué se estaba empeñando tanto en conseguir ser el primero en tomar a Potter? Tal vez Araym estaba en lo cierto, y él, Malfoy, quería ser el unico que hiciera sufrir a Potter, y una forma de hacerlo era quitarle su virginidad, solo para que después Potter lo volviera a buscar y así él tuviera que cobrarle como a los demás.
— Hola Malfoy.
— Ah, Hola Araym… ¿qué es eso que tienes puesto?
— Ah, son audífonos. Son un invento muggle para que solo una persona escuche música. Estaba checando unos CDs nuevos que compré… mira, te compré este, pensé que te gustaría.
— Orale, voy a checarlo. Gracias.
Malfoy entró a su habitación en penumbra. Acercó su grabadora, checó que tuviera bien puestas las pilas y puso el CD. Era un ritmo calmado pero nuevo, y casi hipnotizante.
— Pinche Araym, si ya le dije que no me gusta Coldplay…
— Malfoy…
Malfoy casi se cae de la silla cuando escuchó una voz a sus espaldas. Era Potter.
— Ah, eres tú. ¿Por qué entraste a mi cuarto sin mi permiso?
— Malfoy, ya lo he decidido.
— Oh, vaya… ¿entonces sí aceptas mi propuesta?
— Si, pero con mis reglas…
Harry fue esta vez quien besó a Malfoy. Ambos comenzaron a quitarse la ropa, acariciando su piel. Cuando ambos estuvieron completamente desnudos, admiraron sus cuerpos.
— No estás nada mal, Potter
— Y tú eres terriblemente sexy…
Siguieron besándose, hasta que Harry quedó parado justo al borde de la cama, y se sentó sin romper el beso. Malfoy intentó hacer que se acostara, pero Harry lo detuvo.
— Dijiste que me la chuparías
— Vaya, que buena memoria tienes, Potter
— Cállate y hazlo si te crees muy valiente, Malfoy.
Malfoy lo volvió a besar, y esta vez su boca bajó lentamente por el pecho de Harry, deteniéndose un poco en sus pezones, y siguió bajando. Al llegar antes del miembro se detuvo, y besó la parte interior de los muslos. Después, muy lentamente, comenzó a acercar su boca, pero se detuvo de nuevo, y esta vez comenzó a lamer la parte posterior, todo a lo largo de sus testículos. Harry quería gritar, pero se contenía, y Malfoy, atento a cada movimiento de Potter, se complacía de ver que lo hacía sufrir.
— Detente — dijo Harry
— ¿por qué?
— Todavía no quiero venirme. Mejor acostémonos.
Harry se acostó completamente en la cama, y dejó que Malfoy volviera a besar y acariciar su cuerpo, pero pocos segundos después le detuvo las manos.
— Ahora me toca a mí.
— ¿Pero qué…?
Harry hizo que Malfoy girara y se pusiera debajo de él.
— ¡Oye! Se supone que yo…
— Dije que esto sería con mis reglas.
— No es justo, Potter
— Eso lo hubieras dicho desde el principio.
Ésta vez fue Harry quien comenzó a comerse en cuerpo de Malfoy e, igual que él, comenzó a comerse su miembro. Malfoy no lo quería admitir, pero esto le estaba gustando… tal vez más de lo debido… era demasiado…
— ¡Espera Potter! Tampoco yo quiero venirme aún…
— No importa, igual y te daré tiempo para que te recuperes para la segunda vez… además siempre he querido saber cómo sabe esto…
Malfoy entonces se dejó… por primera vez en muchísimo tiempo dejó que alguien le hiciera lo que quisiera…
— Mmm… sabe bastante bien.
— Te quedó algo blanco en el labio de abajo.
— ¿Me lo limpias?
Malfoy besó a Harry, y sintió su propio sabor en la boca del ojiverde, el cual al poco tiempo rompió el beso para volver a aventurarse en el cuerpo del rubio.
— Pero… Potter, se supone que ésta es tu primera vez, y no te has venido ni una vez…
— Malfoy, TODO esto es mi primera vez… igual y lo estoy disfrutando… ponte de espaldas.
— ¿Qué?
— Hazlo.
Casi empujándolo, Harry volteó bocabajo a Malfoy, y esta vez con su lengua recorrió la espalda del rubio, zigzagueando, hasta llegar a la entrada de Malfoy, la cual recorrió lentamente una y otra vez, hasta dejarla húmeda.
— ¡Potter!... Ah… ¿Dónde aprendiste eso?
— No sé, solo se me ocurrió que se sentiría bien, además que de alguna forma tenía que lubricarte, para que no te doliera.
— ¡¿Qué?! Ah, no, eso si que no. ¡Tú no me vas a penetrar a mí!
— ¿Quieres que sea así de espaldas o prefieres de frente?
— Dije que no.
Harry, como si no le prestara atención, tomó un condón del buró y se lo puso. Malfoy se enderezó y se sentó frente a él.
— ¿Me estás oyendo? Te dije claramente que no.
— ¿Y por qué no¿Acaso también es tu primera vez?
— No, ya me han penetrado, pero hoy no quiero.
— ¿Por qué¿Acaso al gran Draco Malfoy le da miedo?
— ¡No tengo miedo! Solo que no quiero.
— Olvídalo, eres un hurón miedoso.
— ¿Hurón yo, Potter? Ya te enseñaré yo lo que es un hurón…
Malfoy entonces rodeó la cintura de Harry con sus piernas, y lo jaló para que éste quedara sobre él, entonces se arrepintió, pero ya era demasiado tarde. Harry tomó ambas piernas de Malfoy en el aire, y con cuidado, lo metió hasta el fondo.
— ¡Ah!, estás muy estrecho…
— ¡No Potter, lo que pasa es que tú lo tienes muy grande!... ¡Ah!
Ambos comenzaron a moverse hasta encontrar su ritmo. Con cada envestida de Potter, el cuerpo de Malfoy temblaba, recordando viejos tiempos. Una lágrima corrió por la mejilla de Malfoy, y entonces Harry se detuvo.
— Discúlpame¿te estoy haciendo daño?
— No… está bien, tú sigue.
— Si quieres puedo detenerme…
— No, sigue…
Malfoy se resistía. Se sentía bastante bien, pero su mente sentía que esto estaba mal. El cuerpo de Malfoy respondía demasiado a los estímulos que Harry le proporcionaba, y esto hacía sentir mal a Malfoy... él había prometido no sentir nada como eso con nadie más mas que con… aquella persona…
Después de pocos minutos acabaron, y Harry sacó su miembro de adentro de Malfoy, luego se quitó el preservativo y lo aventó al bote de la basura, todo eso aún acostado sobre Malfoy.
Malfoy se sentía agotado, y de alguna manera sucio, usado… y solo. Harry intentó levantarse, pero Malfoy lo detuvo con sus brazos, sin saber muy bien lo que hacía… era como si todo lo que había sentido lo hubiera dejado ebrio. Harry también lo abrazó, y se movió un poco hacia un lado, para no seguir aplastando a Malfoy pero seguir abrazándolo.
— Ya me tengo que ir.
— Quédate… — le dijo Malfoy suplicante — Quédate… Harry — suspiró mientras otra lágrima le corría por la mejilla, y cayó dormido aún entre sus brazos.
