Sufrimiento 2

Ella había perdido la realidad, no sabía qué día era, ni siquiera sabía si era de noche o de día. Se estaba volviendo loca y era consciente de ello, no podía cerrar los ojos cuando todos esos demonios aparecían para atormentar su vida.

Su vista fija en el tablero al frente, levantó su mano para mover una pieza. Segundos después la blanca mano de su hermano que sentado frente a ella estaba movió otra.

–Estas muy distraída Bulma– Habló Freezer

Ella no contestó, solo movió una vez más una pieza.

–No quieres hablar he… ¿Por qué? Saldré una semanas y no podré venir a verte.

Una vez más ella guardó silencio y su mirada seguía agachada. El largo cabello azul tapaba su rostro.

–¿Quieres que te traiga algo?

–No– Sintió un malestar en su garganta, tenía mucho sin hablar, tal vez días.

Las piezas seguían moviéndose y ninguno cedía para perder el juego.

–Gane– Dijo Freezer con una ligera sonrisa. Por fin Bulma levantó completamente su rostro que había perdido el brillo ahora adornado por dos ojeras pronunciadas, y una cicatriz por encima de su ceja izquierda. Comprobó con fastidio que su hermano tenía razón. El había ganado. Después regresó a la misma posición.

La puerta sonó y el emperador se levantó para tomar una bandeja de comida de un intimidado sirviente.

–Les pedí que te prepararán algo especial…– El platillo era sencillo un cuadro esponjoso con bolitas de una carne morada y cuando Bulma la vio, quiso levantarse tomar el plato y arrojaselo a la cara a su hermana.

Era imposible, era doloroso y horrible. Desde el día que había sido confinada a ese lugar su tortura había iniciado, su hermano no la lastimaba físicamente por lo menos no muy seguido, sin embargo, su tortura era psicológica. Claro ejemplo tenía frente a ella, el platillo favorito de su padre, solo para recordarle que ya no estaba ahí.

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Tenía un tiempo despierta, pero de qué servía levantarse. Ojalá pudiera dormir el resto de su vida, añoraba la libertad o se conformaba con la muerte. No había día que no recordará cómo había llegado a esa celda. Los recuerdos en parte confusos, pero eso no evitaba que la lastimaran.

Recordó que Freezer la golpeó, y al caer al suelo y antes de perder la conciencia vio cómo Vegeta intentó atacarlo, pero todo había sido en vano, perdió el conocimiento y quién sabe cuánto tiempo después despertó en una camilla improvisada con todo su torso cubierto de vendas. Al tratar de levantarse fue que se dió cuenta de que su muñeca derecha estaba encadenada a una cama.

Asustada trato de zafarse de su prisión solo causando dolor a su cuerpo, un agudo dolor sintió en su abdomen como si algo la pinchara y ardiera, hizo todo lo posible por no gritar, pero le fue imposible. Busco un ki para teletransportarse solo entrando más en pánico pues no sentía nada, trato de bloquear las sensaciones de su cuerpo y dejar de sentir aquel dolor pero fue imposible.

Su respiración era rápida y parecía no ganaba nada de oxígeno, no sabía dónde estaba, esa no era su habitación. Intentó levantarse y sus piernas le fallaron, su espalda dolía, todo dolía. Entonces una presión en el cuello la hizo volver a la realidad. Al llevar su mano al cuello sintió un delgado collar pegado a ella.

–No– Fue lo único que fue capaz de decir. Al jalar el dispositivo esté hizo un pequeño pitido solo confirmando lo que pensaba. Ella tenía puesto un collar de inhibición, un collar que había construido para su imperio y capturar prisioneros, aquel collar tal cual su nombre inhibe toda capacidad en el cuerpo incluso motriz. Por eso ella no podía sentir nada, no podía hacer uso de sus poderes, ella estaba atrapada contra su propio invento.

Los recuerdos de lo pasado, la muerte de Lander. Enterarse de que Freezer había sido el responsable y que su papá y su hermano estaban muertos la hizo entrar en pánico, luego el recuerdo de Vegeta siendo torturado por Freezer la hizo romperse. Por qué aunque Bulma no lo reconociera ella estaba muy mal mentalmente, los demonios internos que toda su vida había cargado en ese momento de debilidad atacaron y cegaron por completo su razón, el ser atormentado entró en shock… Gritó con todas sus fuerzas mientras con la mano que tenía libre intentó arrancarse aquel collar solo causandose daño; rasguño su piel, sin importarle el dolor, las marcas de sus uñas en su cuello dibujaron surcos que pronto se cubrieron de sangre. La desesperación la cubrió y sin éxito solo se detuvo hasta que alguien sostuvo su mano con fuerza.

Pareció como si su mente se negará a reconocer quién era la persona frente a ella, pero en un parpadeo la figura blanca y morada se vislumbró.

–¿Freezer?– Él le sonreía tan tétricamente que la hizo estremecerse.

–¿Por qué te lastimas Bulma? Mira estas cubierta de sangre, mira las sábanas– Su voz calmada y fingiendo preocupación solo la hizo estremecerse aún más.

Su piel ardía, sentía el cuello caliente, y al mirar su mano y la bata que tenía se dió cuenta de la sangre.

–¿Por qué?– Fue lo único que pudo decir, la risa de su hermano la asustó. La presión en su mano creció y desconcertada vio cómo su hermano se acercaba a una mesa en el cuarto de paredes blancas. Tomó un trapo que mojo y empezó a limpiarla. Ella incapaz de moverse.

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Minutos después estaba más calmada Malaka había llegado, ninguno habló. Bulma supo que tenía prohibido siquiera verla, pues el extraterrestre que era su médico personal ni siquiera la había visto a los ojos. Término las curaciones y le dió medicamentos. Cuando salió ambos compartieron una mirada, una mirada de tristeza, él le había pedido perdón por no ayudarla sin decir nada y ella lo sabía.

El silencio en esa habitación fría la inundó de más pánico, Freezer la había liberado del cerrojo de su muñeca, era libre, pero de que le servía. Ni siquiera se sentía capaz de mover las piernas.

–¿Por qué no me mataste?– Le Preguntó viéndolo a los ojos –Fue lo que dijiste que harías, dijiste que vería a papá y Cooler en el infierno

Freezer estaba recargado en la pared frente a la cama, ya no sonreía.

–¿Cuánto llevo aquí?– Volvió a preguntar cuando él no contestó.

–Tienes más de tres semana en coma

Bulma se sintió extraña al saber que había permanecido tanto tiempo así, tenía miedo, pero no quería reflejarlo –Aún no me contestas que significa todo esto

–Sencillo eres una prisionera ahora.

Bulma lo miró con furia, su estado caótico había pasado, ahora más conectada al lado racional la llenaba de ira.

–Eres un maldito– Pero una pregunta, una duda que carcomía a un más su alma necesitaba respuesta –¿Qué pretendes con todo esto? ¡Contestame!– Grito pero él seguía sin hablar. Un espasmo recorrió su cuerpo y la pregunta en su mente se atoro en sus labios, pero necesitaba saberlo. –¿Qué le hiciste a Vegeta?

Freezer se acercó a ella, el emperador del universo había esperado ese día por semanas, el día que su hermana despertara y la viera una vez más romperse en mil pedazos, saborearia el momento.

–Que pregunta tan estúpida Bulma... Él está muerto, lo mate y torture por días hasta que dió todo lo que tenía que dar… Los Saiyajin son resistentes recuerdas… Me divertí un rato.

La peliazul desde que había despertado ya esperaba esa respuesta pero escucharlo fue muy diferente. Su esposo estaba muerto, el hombre que amaba había muerto y se sentía culpable. Freezer vio con regocijo cómo ella se encogía, cómo intentaba contener las lágrimas, pero le fue imposible, su capricho fue cumplido ella estaba desmoronándose.

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A partir de ese día las cosas no había sido mejores, lloro como nunca en su vida, en solitario, no estaba dispuesta a que Freezer la viera una vez más llorar

Su mente atormentada solo la abrumaba más. Freezer iba todos los días a verla, platicaban o eso intentaba pues Bulma parecía sumida en sus pensamientos la mayor parte del día. Le gustaba burlarse, le gustaba ver a su fastidiosa hermana sufrir, pero había algo, algo que aun el emperador no entendía. Aún había una parte de él que lo detenía de realmente lastimar a Bulma, por qué jamás diría nada pero aquello nunca estuvo en sus planes, matar a Bulma era su objetivo pero simplemente le fue imposible en el momento en que la lastimó se contuvo dematarla, actitud sin pensar y cuando Malaka le dijo que estaba fuera de peligro decidió que la mantendría prisionera, pero el objetivo real era eliminarla, algún día lo haría, eso se dijo a sí celda tenía mismo..

Su habitación tenía lo necesario, había sido construida específicamente para ella. Y aunque la mente de Bulma después de tres meses de encierro estaba más perdida de lo que debería, su lado racional no se apartaba y en silencio pensaba todo.

–¿Por qué no me matas?– Le preguntó un día por el cuarto mes de su encierro, aunque ella no lo sabía pues el tiempo había dejado de ser perceptible.

El emperador estaba sentado en la cama de su hermana mientras ella parada enfrente de él trataba de encararlo.

Y la respuesta de Freezer no era clara pues ni él mismo entendía por qué no terminaba con todo de una buena vez, sin embargo, jugaba el juego a la perfección y decidió en ese momento hacer uso de uno de sus planes. Sin decir nada salió, regresó un tiempo después con tres objetos en la mano que colocó en la mesa que además de la cama era el único mueble. Acercó a Bulma.

En la mesa había tres objetos un cuchillo, un frasco con un líquido morado y un arma. Y la princesa vio intrigada aquello, no pensó que Freezer la mataría, si un día llegaba a hacerlo sabía que sería con sus propias manos.

–Escúchame bien Bulma… Tiene dos opciones una en donde tú misma acabas tu sufrimiento, clavate el cuchillo, disparate o envenenate…

Sus ojos azules se ensancharon –Y… ¿Y la segunda?

La expresión del emperador era estoica –Pídeme de rodillas, o ruégame que te mate y lo haré.

Si la princesa hubiera tenido sus poderes todo en la habitación habría temblado. Bulma lloraba en silencio sintiendo las cálidas lágrimas bajar por su mejilla, pero también estaba enojada, muy enojada en realidad.

–Eres un maldito– Dió la vuelta rápidamente, lo mejor que pudo con su debilitado cuerpo y en un acto irracional intento atacar a su hermano, todo fue en vano pues él con un simple empuje la hizo caer.

–Patética

–Te odio– Le dijo llorando mientras intentaba levantarse pero la debilidad de sus piernas se lo impedía, cuando el collar inhibidor sentía una alteración en el cuerpo este entraba en acción. La fuerza de sus manos también se perdió y dejó de sostenerse.

Freezer la dejo en el suelo por casi un minuto, sin decir nada se acercó a ella y la tomó en brazos, la llevó a la cama y la tapó. Sin decir nada estaba dispuesto a irse, pero con un esfuerzo en Bulma logró atrapar su muñeca.

–Sabes lo he hubiera dado hace años cuando era pequeña por qué tú me llevarás a mi cama y me arroparas…

Freezer no dijo nada se soltó del agarre con facilidad y se fue.

En ocasiones ella pensaba con ironía la relación con su hermano… Podía un día llegar intentando matarla y otro simplemente se quedaba platicando con ella… Había ocasiones que le llevaba planos de las nuevas naves que estaban construyendo y ella los corregía, otra veces jugaba con ella Ludo belli o juegos de cartas.

Ese día en particular acaban de terminar de organizar la invasión a un planeta nuevo que se vendería por una cantidad alta. Ni el más loco hubiera pensado una escena como la que en ese momento había. Ambos hermanos sentados en la misma cama, recargados en la pared, dos enemigos jurandose la muerte. Y si las cosas fueran diferentes y Freezer no la tuviera encerrada en esa prisión, si no hubiera matado a su familia y a su esposo ella sería la mujer más feliz del mundo por qué al fin estaba obteniendo lo que tanto añoro en su niñez; el cariño de su hermano.

–¿Cuando vas a matarme?– Preguntó con ironía –Estoy cansada de esperar, me estoy volviendo loca

Freezer no se inmuto por la pregunta cruzado de brazos miraba fijamente la pared frente a él –Cuando me lo pidas de rodillas, creí que ya lo habías entendido.

–Uff– Resopló indignada –Jamás, escúchame Freezer, jamás me verás humillada ante ti– Rio ligeramente –Si un día muero antes que tú prometo que vendré de la muerte como un demonio para atormentarte

–Que considerada

–Es una promesa– El tono irónico paso al silencio y la princesa especuló una razón más por la cual seguía con vida. –Solo soy una ventaja para ti, verdad, es por eso que me mantienes con vida.

–...Tal vez. Tal vez solo quiero verte sufrir… ¿No le temes a la muerte?

–Claro que no, en esta situación la prefiero

–Entonces que así sea

Ella se estremeció, pero él no hizo nada –¿Me estás amenazando?

–No– El emperador tomó la muñeca derecha de su y Bulma hizo lo mismo, un agarre firme y ambos se vieron a los ojos repitiendo juntos una frase que caracterizaba a su familia, un dogma de los ice-jin

–El que no teme a la muerte no teme a las amenazas

El agarre término y Freezer no espero lo siguiente pues Bulma lo abrazo –Te odio– le dijo en voz baja –¿Fui yo quien fallo Freezer? ¿Yo te decepcione?

El emperador sintiendo el cálido toque quemar su piel la empujó con fuerza y se levantó dándole la espalda –Siempre has sido un fastidio, nunca debiste llegar a nuestras vidas y si todo es tu culpa.

Bulma agachó la cabeza –Lo siento– Y sus palabras eran completamente sinceras. Freezer se fue y no volvió hasta un mes después.

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Los días para, la tortura seguía, pues Freezer todos los días se encargaba de recordarle sus pérdidas, sus errores y su dolor. Entonces ella empezó a tejer muchas teorías del por qué estaba ahí. Freezer era extraño, en ocasiones se portaba como el hermano que siempre deseó, era atento lo suficiente para confundirla, pero también manipulador.

–¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué mataste a papá y a Cooler– Le preguntó un día

Y el por fin Contestó –Bulma todo es tu culpa, tu fuiste el punto culmine para que todo pasará, el que te metieras con ese Saiyajin marcó la línea para que yo hiciera todo. Realmente crees que dejaría que mi familia se involucrase con una raza tan patética, jamás. Nuestro padre murió junto a Cooler por débiles, una debilidad que tú creaste hacía ellos aceptando tan baja idea, estaban dispuestos a aceptar al maldito mono por ti… Jamás aceptaría eso…. La realidad hermanita es que tu eres la culpable de todo lo que pasó, tú hiciste débiles a Cooler y a papá, si ellos están muertos es por tu culpa

A partir de ese día por el octavo mes de su encarcelamiento empezó a desmoronarse y realmente volverse loca. La estabilidad es algo susceptible, y una mente cómo Bulma que vivía en una situación tan irracional colapsaba en períodos de locura… Por fin la vida le estaba cobrando todo, los demonios que había cargado para torturar a tanta gente, por disociar tantas mentes ahora era ella quien las resentia, pues no había una sola noche que las pesadillas no la envolvieran.

Más de una vez duró horas frente a la mesa donde desde hace meses esperaba su muerte. Pero no, ella aún tenía valor y orgullo para acabar con su propia vida, aún una parte de su voluntad existía y aunque le costará sangre y dolor se juró a sí misma que saldría de ahí. –Juro que te voy a matar Freezer

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Trataba de no pensar en Vegeta, en su vida era lo que más le dolía. Se sumergía en una abismo oscuro cuando él aparecía en sus recuerdos y lo peor de todo es que él siempre estaba presente, había perdido al hombre que amaba y eso era el peor castigo que alguien pudiera recibir.

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Ese día Freezer había vuelto después de dos semanas de ausencia. Bulma odiaba reconocer que prefería las visitas de Freezer que la completa soledad.

Está vez curiosamente tenía una ligera sonrisa, se acercó a ella.

–Feliz cumpleaños Bulma

Ella sintió un vuelco en su corazón, pues esas palabras habían desencadenado mucho. Si Freezer tenía razón y ese día era su cumpleaños, si era el quinceavo día del séptimo mes del calendario del imperio, eso significaba que llevaba poco menos de dos años dentro de esa celda. Además y tal vez lo que más la desconcertaba es que Freezer la felicitara, se negaba a creer que él supiera su fecha de cumpleaños…

–Tengo un regalo para ti

–¿Un regalo?– Dijo sin creerlo…

–Así es puedes pedirme cualquier cosa… Claro menos salir de aquí

Bulma apartó la mirada de su hermano dirigiendola al piso, si realmente Freezer hablaba en serio ¿Qué podía pedir? Pero la respuesta fue casi inmediata, levantó su rostro que parecía enfermo de tan pálida que estaba.

–¿De verdad?

–Yo no miento Bulma… Te doy mi palabra

Un poco de esperanza envolvió su corazón. Freezer no daba su palabra a cualquier cosa, era una regla en su familia, su padre había criado a ambos con las mismas ideas. Su palabra valía oro y se tenía que cumplir –Entonces tu podrías dejar que Zarbi… Zarbon venga a verme– Dijo esperanzada sin darse cuenta.

Flasback:

La pequeña Bulma de seis años corría feliz a un lado de su hermano, viajaban a la base de Cooler. Zarbon unos pasos detrás.

Por favor Freezer llévame y prometo no volverte a molestar el resto de mi vida

Una muy tentadora idea para Freezer que su fastidiosa hermana dejara de molestara pero jamás lo cumpliría

Lárgate estoy ocupado y no te quiero conmigoFreezer por favor– Se paro frente a el con sus manitas juntas.

El emperador pasó a un lado, Bulma al dar un paso atrás para evitar toparse con el cayo, se quejo, su tobillo le dolía.

Su hermano se detuvo para verla

Idiota, levante, solo los débiles lloran

La pequeña se vio forzada a levantarse, pero en verdad le dolía su tobillo, disimulaba estar bien, pero no dio ni un paso mas. Freezer la ignoró por completo siguió su camino.

Zarbon se paró frente a Bulma –¿Te duele?

No– Pronuncio tratando de contener sus lágrimas, no debía llorar por que eso la haría débil.

El soldado conocía bien a la niña, se estaba forzando a no llorar, cuando Freezer dio la vuelta en el pasillo Bulma intentó seguirlo, pero de verdad le dolía. Zarbon se hinco frente a ella.

Vamos te llevaré con MalakaNo quiero, estoy bienBulma se que te duele, ven será nuestro secreto, Freezer no se enterara que te lleve con MalakaLo prometesSi

Bulma alzó sus brazos y Zarbon la cargo para llevarla con el doctor de la base.

Gracias Zarbi…

Fin del flashback

A lo largo de su vida Zarbon había estado más presente que su propio hermano, y aunque nunca lo considero su amigo secretamente lo quería demasiado. Espero la respuesta, pero Freezer mantenía su silencio, luego con su pose estoica por fin habló.

–Bulma Zarbon lleva años muerto, pide otra cosa– Mintió pues no estaba dispuesto a que su ex mano derecha estuviera involucrado en todo eso.

Ella sintió una vez más ese dolor, ese agónico sentimiento que sentía la mataba lentamente, ahora era consciente que había perdido a alguien más, y esta vez no pudo contener las lágrimas. Freezer acercó su mano y limpio su mejilla.

–Tienes que pedir otra cosa

Enojada golpeó la mano de su hermano para que la dejara, se negaba a que la tocara, que la confundiera. Que la hiciera pensar que era el hermano que siempre había deseado.

–¡Tú lo mataste!– Lo acusó, segura

–Por supuesto, no podía tener a un traidor a mi lado… Crees que después de que guardara tu secreto con el estúpido de Vegeta seguiría teniendo su puesto de confianza.

Eres un maldito, te odio, juro que un día saldré de aquí y te mataré ¡Te mataré!...– Lloro, una vez más aquellos momentos de locura, de dolor, la invadieron. –Creí que tú me querías…– Su voz forzada evitaba el llanto –Yo siempre, ¡Siempre! Hice todo por ganarme tu aprobación, hacía tus tontas misiones, cumplía en el laboratorio para ti, cuando entrenaba lo hacía con la esperanza de ganarme tu respeto, ¡Me mataba buscando la maldita vida eterna! No tienes idea en todos los peligros que me puse en diferentes planetas por cumplir mi promesa… Yo hice todo por ti, y si, puedes decir que te traicione enamorándome de Vegeta, pero pasó, sucedió y es algo que intente parar, de verdad lo intente, hice todo incluso estaba dispuesta a matarlo pero no pude, no pude, ¡Maldita sea fui débil! Y sin embargo, aunque todo ese tiempo actúe en tu contra y tú opinión sobre mi dejo de importarme siempre en mi quedó ese sentimiento de odio hacía mí misma por lo que hacía. ¡Y tú me acusas de traición cuando el más traidor eres tú…! Todo lo que pasó en Drako, la muerte de Lander y la flota principal de soldados de papá y Cooler fue planeado mucho antes de lo que pasó entre Vegeta y yo, ¡Eres un maldito bastardo que intenta hacerme sufrir! ¡Te odio! ¡Te odio! Juro que acabaré contigo.

Una vez más se escuchó la risa cínica del emperador y esto fue el detonante para que Bulma se rompiera en dolor, realmente Freezer no la quería y eso le dolía. Podía ser un bastardo hijo de puta que la tenía cautiva y le había arrebatado todo en un solo día, pero no dejaba de ser su hermano, su modelo a seguir cuando era una pequeña… Y le dolía, pero también la llenada de odio. Una vez más en su inconsciencia se levantó y corrió a la mesa que había acumulado polvo tomó el arma y disparó a su hermano, que ni siquiera se inmuto en detener el ataque pues este ni siquiera le hizo un rasguño.

Antes de que Bulma pudiera hacer algo Freezer ya la estaba asfixiando. Lucho, se movió intentó con su poca fuerza hacer algo, pero débil le fue imposible. El aire cada vez era menos y sus pulmones ardían, cuando la presión de su pecho terminó ella cayó rendida tosiendo mientras intentaba ganar aire desesperada.

–Piensa bien las cosas Bulma, estás a un paso de que conozcas el verdadero dolor, hazme un favor a mi y al mundo y matate, ya estoy harto de ti. Aprovecha que estás a mis pies y pideme tu muere ¡Hazlo!

Su respiración aún entrecortada no evitó que levantará la vista y sus azules ojos compitiera con las rojas pupilas de su hermano –Jodete imbecil...– estaba dispuesta a decir más pero el pie del emperado la golpeó en el pecho mandandola al suelo. Bulma se intentó levantar una vez más sintiendo su respiración forzada y un ardor en el pecho, estaba algo preocupada por el golpe seguramente una contusión pulmonar, algo que la preocupaba, por la sangre que había derramado, indicando el rompimiento de algunos vasos capilares en los pulmones, no quería llegar a la hipoxia. La poca fuerza que un le quedaba término cuando Freezer la golpeó en el rostro lastimando su mandíbula y mejilla, pasó su cumpleaños entre el dolor y la sensación de ahogarse con su propia sangre.

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