No poseo los derechos de autor. Los personajes pertenecen a la asombrosa S. M. y la historia es de Jessica Sims (Saga Midnight Liaisons). Yo solo me divierto un poco.
- Midnight Liaisons – dije mientras acunaba el teléfono de la oficina en mi oreja. - Soy Isabella. ¿En qué puedo ayudarle?
- Hola. – susurró nerviosamente el hombre en el otro extremo del teléfono. – Estoy buscando… compañía. Esta noche. Tal vez una pelirroja.
Hice una mueca. No había manera de no entender lo que estaba buscando, ya que claramente había declarado "pelirroja" de una manera bastante obvia (y entrecortada). Teníamos al menos una llamada de este tipo al día, y me había convertido en una veterana en desviar la repugnancia de las personas mal informadas que llamaban.
- Midnight Liaisons es un servicio de citas, señor. No un servicio de acompañantes. Ahora, por favor, nunca vuelva a llamar.
Hubo una pausa en el otro extremo de la línea.
- Oh – dijo – Bueno, eso está bien. ¿Cómo puedo acceder a su página web para ver los perfiles de citas? No me da una contraseña.
- La contraseña es su número de identificación de la Alianza. – dije, mi voz desenvueltamente agradable por años de responder llamadas telefónicas cuestionables. – O puede verificar sus credenciales y conseguir que inicie una conexión temporal. Si puede decirme quién es su líder de manada, estaría más que feliz de hacer la revisión de antecedentes…
- ¿Mi qué?
Definitivamente un civil en la línea. Un "natural", como a mi jefa le gustaba bromear en la oficina. Decidí hacerme la tonta de todos modos.
- Si no tiene un líder de manada… ¿tal vez su maestro? – Si este hombre estaba familiarizado con la sociedad no muerta en modo alguno, captaría la indirecta.
- ¿Eh?
- ¿Aquelarre? ¿Rey Hada? – No me pude resistir. - ¿Gran Señor?
- ¿De qué está hablando, señora? – El hombre en el otro extremo de la línea había perdido la paciencia. Había desaparecido el tono zalamero, reemplazado por el típico y corriente de cliente enojado. Salvo que definitivamente él no era uno de nuestros clientes.
- Lo siento – dije con mi voz más dulce. – Pero Midnight Liaisons tiene una clientela exclusiva. Nuestro servicio de citas está solamente abierto a referencias de clientes actuales. Tenga un buen día, señor…
- A ver sólo un minuto. – Comenzó el hombre, pero le colgué el teléfono de todos modos. Las posibilidades de que llegara a ser un cliente eran casi nulas, a menos que tuviera la suerte de encontrarse con un vampiro en busca de un nuevo amigo.
Desde el fondo de la habitación, Renesmee se rio disimuladamente mientras tecleaba en su escritorio.
- Siempre te tocan las raras.
- Por supuesto que si – dije, girando en mi silla para mirarla. La mirada de Renesmee estaba pegada a su pantalla, pero tenía una sonrisa en el rostro. – Recibimos llamadas raras debido a que el nombre de la empresa suena como en de un servicio de acompañantes. Y me tocan porque tu no estas contestando el teléfono.
- Estoy ocupada. – dijo ella, pero torció la boca.
- Parte de tu trabajo es contestar el teléfono – repliqué, exasperada. - ¡Yo soy la gerente de la oficina! Si alguien no debería tener que contestar el teléfono, esa soy yo-
- Pero eres muy buena en eso. – Renesmee me apaciguó con una sonrisa – No tengo la mitad de paciencia que tú tienes con los raros.
Resoplé.
Renesmee solo se rio. Dado que es mi hermana menor, se salía con la suya en casi todo. Hojeó la pila delgada de perfiles sobre su escritorio.
- Midnight Liaisons es un nombre estúpido, pero ¿de qué otro modo podría llamarse un servicio de citas que atiende exclusivamente a lo paranormal?
- ¿Coitos para Colmillos? ¿Sumisos con Collar Anti pulgas? – dije sarcásticamente, girándome de nuevo hacia mi pantalla para quitar la ventana emergente y brillante que me recordaba registrar la llamada en la base de datos. - ¿Carne Fresca para Perezosos?
Nessie hizo un pequeño ruido de consternación.
- Eres demasiado dura con ellos. No todo el que tiene cola es un imbécil.
Hice una mueca. Eso fue imprudente de mi parte.
- Lo siento – dije, manteniendo mi voz alegre y juguetona. – Sabes que no quise decir eso. El horario es extraño, los clientes son aún más extraños, pero me gusta estar aquí.
Era cierto, mi trabajo era bien pagado, manejaba la oficina como si fuera mía, y lograba vigilar a mi hermana menor veinticuatro horas al día, garantizando su seguridad. La vida era buena, aunque un poco extraña.
Mi trabajo era crear nuevos perfiles y emparejar clientes, además de dirigir la oficina. El trabajo de Nessie era comprobar con nuestros clientes para verificar que las citas siguieran en pie, dar seguimiento después de la cita para asegurar que todos se divirtieron, y actualizar los perfiles con estatus "exclusivo" si era necesario. Ese era el trabajo más fácil en nuestra pequeña oficina. Por lo general ella terminaba en cuestión de horas y luego ponía su computadora en modo de juego, pasando el resto del día jugando Warcraft.
Al otro lado de la habitación, Nessie contuvo el aliento.
- Oh, mierda.
Me giré para mirarla de nuevo.
- ¿Qué pasa?
- Perfil #2674, eso es lo que pasa. – dijo con ansiedad.
Oh, Dios. Ni siquiera tenía que acceder al perfil para saber quién era.
- ¿Qué hizo Rosalie ahora?
Rosalie cancelaba citas regularmente, era agresiva como el infierno, y había causado más de un problema de chicos, y no solo de la variedad de pulgas y garrapatas. Algunos chicos les gustaba eso; esperaban que una chica lobo fuera feroz y agresiva.
Todos en nuestra oficina la odiaban.
- ¿Qué hizo ahora? – repetí, anticipando la llamada de reclamación que seguro llegaría.
- Canceló una cita con un cambiador gato a través de la página web. – Nessie se pasó los dedos a través de su corta melena castaña y enojada, dispersando los finos cabellos a través de sus mejillas. – No te preocupes, puedo manejarlo.
Fije la mirada en la postura rígida de Nessie con preocupación, observando sus brazos en busca de cualquier revelador brote de pelaje. Cuando Nessie entraba en pánico, realmente entraba en pánico, y era mi trabajo tranquilizarla y encargarme de la situación. Su vida dependía de ello.
Hice mi voz tranquilizadora.
- ¿Por qué es ese un problema de "oh, mierda"? Rosalie siempre les cancela a los gatos.
Teníamos una serie de quejas en su expediente de 1.5 Km de largo. Si alguien cancelaba una cita, se les cobraba una tarifa por inconvenientes. Sin embargo, nuestra jefa, Alice, siempre renunciaba a sus tarifas, y Rosalie abusaba del privilegio. Yo sospechaba que Rosalie y Alice tenían algún tipo de acuerdo oculto además del contrato estándar, pero no iba a preguntar.
La única razón por la que Rosalie todavía era admitida en el servicio de citas era porque el grupo de miembros mujeres de la Alianza era muy pequeño en comparación con el de miembros masculinos. Especialmente tan atractivas y dispuestas a salir como Rosalie. No podíamos darnos el lujo de perderla; era un buen negocio. Por lo tanto, pusimos una nota en su perfil de que prefería citas caninas con la esperanza de disuadir a algunos clientes. No disuadía a muchos.
- Pero este no es cualquier cambiador gato. – dijo Nessie mientras me dirigía a su escritorio. Sus ojos iban de un lado a otro en la pantalla. – Es una cuenta nueva. Uno de los Cullen. Y su cuenta está marcada con una bandera.
Una bandera significaba que alguien era poderoso y peligroso, y que no lo cabreáramos o la jefa nos haría cosas terribles. También significaba que Alice se había saltado el proceso de configuración regular y había creado esta cuenta ella misma. Tenía interés personal en su éxito.
Habíamos aprendido desde hace mucho tiempo a no fastidiarla con las cuentas marcadas con bandera. No, si valorábamos nuestro trabajo.
- Oh Dios – susurré - ¿Tengo que llamar a Alice por la cancelación?
Alice era la sirena que había comenzado Midnight Liaisons; era un poco inflexible. No estaría contenta cuando se enterará que Rosalie había jodido una cuenta marcada con bandera.
- Diablos, no – Dijo Nessie, mirándome como si me hubiera crecido otra cabeza. Se inclinó sobre el teclado y empezó a teclear frenéticamente. – Puedo manejar esto. Solo dame un minuto.
- Nessie – advertí, preocupara por su reacción. – Tenemos que ser cuidadosas cuando se trata de cuentas marcadas con bandera. Déjame llamar a Alice y ver cómo quiere manejar la situación.
- De ninguna manera. Voy a arreglar esto – dijo mientras tecleaba furiosamente, con la mirada fija en la pantalla – Dame cinco minutos y puedo fingir una falla en la base de datos y borrar todos los registros de las últimas veinticuatro horas…
- ¡Nessie! Caramba, ¡no! – Traté de agarrar sus muñecas, pero mi hermana menor era más rápida que yo – No toques la base de datos. Vas a limpiar cada registro individual que ha sido actualizado desde la última copia de seguridad. No toques nada. Voy a llamar a Alice.
Volví a mi escritorio y hojeé mi directorio interno. Alice estaba de vacaciones, así que necesitaba su número de celular. Odiaba la idea de llamarla y molestarla mientras estaba fuera, pero odiaba aún más la idea de que me despidiera. Y estaba segura de que despediría a alguien si descubría que de alguna manera habíamos arruinado una cuenta marcada con bandera. Marqué.
- Soy Alice – dijo una voz ronca.
- ¡Alice! ¡Hola! Yo…
- Estoy en Las Vegas en este momento, y tu no. – continuo la grabación. – Y no puedo atender el teléfono en este momento. Estoy un poco… atada. – Una risa sensual. – Si esto está relacionado con el trabajo, puede esperar hasta que vuelva. De lo contrario, deja un mensaje.
El correo de voz pitó. Colgué. Había cometido el error de dejar un mensaje una vez y ella me había regañado y amenazado mi trabajo. Sabía que era mejor no hacerlo de nuevo. Cuando uno de los novios ricos de Alice se la llevaba de fin de semana, no le gustaba ser molestada.
De vuelta al principio, entonces.
- Si perdemos la cuenta, estamos en serios problemas, Bells – dijo Nessie. – Va a despedirme.
Temía que tuviera razón. No solo Alice tenía una relación susceptible (léase poco clara) con el clan Cullen, sino que también tenía poca tolerancia hacia los humanos. La única razón por la que empleaba en su negocio a chicas tranquilas y "normales" como Nessie y yo era porque podíamos trabajar todas las horas del día y teníamos prohibido salir con la clientela. El círculo de amigos de Alice estaba limitado por cosas como la luz del día y una luna llena.
Nessie volvió su mirada e preocupación hacia mí.
- ¿Qué vamos a hacer?
Me trasladé a la parte trasera de la oficina y me incliné sobre el escritorio de Renesmee, decidida a tomar el control de la situación.
- Está bien. Vamos a resolver esto. Abre el perfil de Rosalie. A ver si registró a donde iría en su cita con Cullen esta noche.
Midnight Liaisons monitoreaba estrictamente las actividades de los clientes. La fecha, hora y lugar de una cita eran registrados y detallados, tanto para su protección como la nuestra. Nunca se sabía cuándo una guerra entre especies iba a estallar porque alguien había salido con alguien más perra. Literalmente.
Los dedos de Nessie golpearon el teclado, y luego silbó.
- Bien, lo registró. Cena en Un Peu de Goût y un par de noches en el Wirthington después.
- Cena y una fiesta privada, ¿eh? – Rosalie se movía en círculos más rápidos que la mayoría de las chicas, humanas o no. Aun así, tenía buen gusto, y el restaurante era caro. Al menos estaba consiguiendo que este chico la tratara bien.
El teléfono en mi escritorio sonó de nuevo. Automáticamente fui a contestarlo.
- Midnight Liaisons. ¿Puedo ayudarle?
- Sí – dijo el hombre en la línea con una voz ronca falsa – Me gustaría tener una cita esta noche. Una pelirroja.
Él otra vez. Ahora no era el momento. Puse los ojos en blanco y colgué el teléfono, luego volví al escritorio de Nessie.
- Abre la cuenta de Cullen de nuevo.
El teléfono sonó.
Ya estaba empezando a irritarme. Rara vez teníamos tantas llamadas tan seguidas, y casi nunca se producían antes del anochecer, que era nuestro periodo de intensa actividad debido a los vampiros que se despertaban. Dado que era media tarde, significaba que el raro estaba probablemente volviendo a llamar.
Era hora de solucionar esto. Me dirigí de nuevo a mi escritorio.
- Dame un momento, Ness, y resolveremos esto. – El teléfono sonó por segunda y tercera vez antes de que lo descolgara y contestara con mi voz más baja. – Midnight Liaisons. Si sigue llamando, maldito pervertido, voy a llamar a la policía y decirles que está solicitando sexo en nuestro negocio.
Una risa profunda retumbo a través del auricular, sin duda no del último hombre. El calor inundó mi cuerpo ante el sonido líquido, y sentí a mi cara enrojeciendo ante la sensación.
- ¿Llama a todos sus clientes pervertidos – preguntó el hombre – o solo estoy de suerte?
Me mordí el labio.
- Lo siento. Pensé que era… no importa. ¿En qué puedo ayudarlo, señor?
- Tengo un problema. – dijo con una voz deliciosa, agradable y suave. – Tenía una cita muy importante esta noche y ella acaba de cancelarme.
Mi corazón de hundió.
- ¿Cuál es su número de perfil, señor?
Me lo dio y lo ingresé al sistema, aunque ya sabía lo que revelaría. La cita de Rosalie.
El perfil del cliente se abrió. Líder del clan Cullen – oh, diablos – y muy VIP en nuestro servicio. No había foto en la base de datos, y su historial era breve, el número de su perfil completamente nuevo. No había utilizado nuestro servicio antes de establecer la cita con Rosalie. Mi interlocutor súper seductor al parecer se llamaba Edward Cullen. Apostaba a que era absolutamente hermoso. Alto, rubio y bien parecido, para coincidir con sus genes de puma. Un rostro sensual para armonizar con la voz pecaminosa. Y un montón de músculos.
- Tranquilícese, cariño. – Hizo una pausa y luego dijo en voz baja. - ¿Ve mi problema?
Eso me hizo volver a la tierra. Dejé de imaginarme los abdominales del cliente y presioné el ratón, con las mejillas calientes.
- Veo que Rosalie Hale canceló su cita, correcto. – dije – Y no soy su cariño.
- Rosalie accedió a pasar la semana conmigo – dijo, sus palabras tranquilas, como si no pudiera imaginar que hubiera un problema – Es vital que tenga una acompañante hasta el domingo.
Irritación paso a través de mí. La desfachatez de los cambiadores siempre menospreciando a los humanos.
- Pues bien, señor, me permito sugerirle que la próxima vez examine el perfil de su cita un poco más de cerca. Si se hubiera dejado en el historial de citas de Rosalie, había visto que tiene unos cuantos malos hábitos, como aceptar citas con cambiadores gato y luego dejarlos plantados en el último minuto. Un poco de investigación simple podría haber evitado esta pena. – Al darme cuenta que mi tono era un poco antipático, agregué un "señor".
Se rio con su garganta ante mi áspero sermón.
- Va a tener que perdonarme por no está demasiado familiarizado con su sitio web. – Su voz vibró en mi oído. – No estoy acostumbrado a buscar mujeres en línea.
No, apostaría que no. Si era la mitad de sexy que su voz, caerían sobre él de forma regular.
- No obstante – continuó – tenemos que arreglar esto. ¿Esta Alice? ¿Debo hablar con ella?
Ignoré las dos últimas preguntas. Obviamente, él estaba en buenos términos con mi jefa. Obviamente, esta era una mala noticia para mí.
- No puedo obligar a Rosalie a salir con usted, señor.
- Llámeme Edward – dijo, la inflexión en su voz transformándose en persuasión. Lo que hizo temblar mis muslos traidoramente. – Y si Rosalie no va a salir conmigo, necesito que me encuentre otra cita.
Me animé.
- Puedo hacer eso. – Pan comido. Poniendo el teléfono contra mi hombro, comencé a teclear, ingresando su número y la cita de hoy en el generador de perfiles. – deme solo un momento y buscare en la base de datos. Estoy segura de que podemos encontrar a alguien en poco tiempo.
- No vampiros – dijo – o cualquier tipo de no-muerto. – Luego hizo una pausa. - ¿Cuál es su nombre?
Escribí sus criterios de búsqueda en el sistema con el ceño fruncido. La cosa de "no-muertos" limitaba mucho mi búsqueda. Las mujeres cambiaformas eran raras, y si omitía hombres y no-muertos, podríamos tener un problema para conseguir a alguien ara esta noche, por no hablar de la próxima semana.
- Mi nombre es Isabella Swan – dije distraídamente, cruzando los dedos mientras esperaba que los resultados del perfil aparecieran.
Justo cuando le di mi nombre, tocaron a la puerta de la oficina y un hombre magnifico entró, con un par de lentes de sol ocultando sus ojos.
Me quedé boquiabierta. Era hermoso, alto, moreno y bronceado. Su traje era caro, sonrió y sus dientes blancos como perlas brillaron ante mí. Incluso desde mi escritorio, podría oler el denso almizcle de su colonia. Un poco fuerte, pero típico de los tipos seguros de sí mismos.
Nessie se levantó de inmediato y se fue al cuarto de archivos, como siempre hacia cuando un cambiador entraba al edificio. Olí el olor talcoso del perfume con el que se roció sus puntos de pulso, el olor fue abrumador y empalagoso cuando se combinó con la colonia del extraño.
El hombre debía haber venido para la creación de un nuevo perfil. Alice prefería que manejara a esos en persona, levanté un dedo hacia mi cliente, indicando que necesitaba un momento.
Él asintió con la cabeza y se sentó justo frente a mi escritorio, mirándome con interés.
Sentí aumentar el calor en mis mejillas y presioné la tecla Enter unas cuantas veces más, solo para distraerme. Aparenta estar ocupada, aparenta estar ocupada.
- ¿Isabella? – El hombre en el teléfono sonaba divertido, y tuve que devolver mi atención a la llamada telefónica. – Eso es muy largo para una chica moderna. ¿Es usted un vampiro?
Intensamente incomoda, hojeé algunas carpetas en mi escritorio, evitando el escrutinio del hombre frente a mí.
- Si fuera vampiro – dije suavemente – Seria una tostada quemada en estos momentos ya que es medio día. – La luz del sol entraba por la ventana detrás de mi escritorio, y todo el frente de la oficina en el centro comercial era ventanas. – Soy humana. Lamento decepcionarlo.
- Oh, no estoy decepcionado. – dijo en una voz baja que hizo que los dedos de mis pies se curvaran.
Entre la llamada telefónica y el hombre frente a mí, que se veía totalmente interesado en mi conversación, iba a morir de vergüenza.
Los resultados de mi búsqueda finalmente aparecieron y la computadora produjo un sonido para mí. Gracias a Dios.
Un solo perfil malo apareció en mi pantalla.
- Parece que le hemos encontrado una buena pareja, Edward. – dije desplegando la labia comercial. – Lauren Mallory resulta estar libre esta noche, y está muy interesada en salir con todo tipo de cambiadores, de acuerdo a su perfil.
Hizo un ruido retumbante de asentimiento.
- ¿Y que es ella?
- Una cambiadora. – dije evasivamente.
- ¿De qué tipo? – presionó.
- Aviar.
Una pausa incomoda.
- Va a tener que ser más especifica que eso.
Contuve un suspiro, sabiendo a donde se dirigía esto.
- Arpía.
El hombre frente a mí, sonrió.
Hubo una pausa en el teléfono, como siempre sonaba cuando el perfil de arpía salía a relucir. Luego, en voz baja, dijo:
- No voy a salir con una arpía, Isabella.
No podía culpar al hombre. Las arpías tenían mala fama. Daban a las psico-novias un nuevo significado. Tendían a desquiciarse por pequeñas cosas, y a continuación las cosas se ponían realmente feas. Mierda contra la pared, no es broma.
- Tenemos un doppelganger en archivo. – dije con desesperación – Alistair puede presentarse como hombre o mujer, dependiendo de sus necesidades.
El teléfono se quedó en silencio.
Entonces.
- Isabella, ¿Estas casada?
Dios, su voz sonaba más sexy que nunca.
Di que sí. Miente y di que estas casada.
- No – suspiré – No lo estoy.
No me atrevía a mirar al hombre frente a mí, lástima que no me pudiera ocultar debajo de mi escritorio.
- ¿Estás viendo a alguien?
- No. – Mi vida personal es demasiado complicada para siquiera pensar en traer a un novio a la mezcla. Preocupada, miré a la puerta de entrada de la sala de presentación, pero no vi a Nessie. Esperaba que ella estuviera bien.
- Entonces parece que eres mi cita, ¿no?
- ¿Qué? – espeté, e inmediatamente después le arrojé la norma de rechazo. – La Alianza Paranormal no permite citas de humanos/cambiadores, a menos que sea permitido por un visado especial.
- Tengo abogados. Déjeme los detalles a mí.
- Señor Cullen – dije, desesperada. -, no salgo con clientes.
El hombre frente a mí, se sentó recto y se inclinó hacia delante como si su interés se hubiera despertado. Murmuró:
- Eso es una verdadera pena.
Mi cara, posiblemente, no podría volverse más roja. No. Humanamente. Posible.
- Haz una excepción o déjame hablar con Alice. – El hombre al teléfono no iba a aceptar un no por respuesta, y enfoqué toda mi concentración de nuevo en èl. Estaba empezando a ponerme un poco irritada por sus despóticas exigencias.
- Alice no está disponible.
- Entonces, parece que solo tenemos una opción.
Mierda. Alice me iba a despellejar viva si salía con un cliente. Estaba prohibido. Perdería mi trabajo. Por otra parte… Me quedé mirando la bandera en su perfil. Iba a perder mi trabajo de cualquier manera, ¿verdad? Tal vez si salía con el señor Cullen, podría convencerlo de mantenerlo en secreto. Alice nunca tendría que saber que había frustrado su cuenta, y tomaría unas copas con el hombre y luego le decepcionaría fácilmente. Parecía lo suficientemente agradable.
Suspiré.
- Creo que está cometiendo un error, Sr. Cullen.
- Edward.
- Sigue siendo un error.
- ¿Por qué? Tienes un nombre bonito, una voz sexy, y estas libre esta noche. – dijo, su tono halagador – Eres, al menos un miembro auxiliar de la Alianza, si estás trabajando para Alice, por lo que no será nada difícil de explicar, como por que me sale una cola a veces. Y ya crees que soy un pervertido, ¿recuerdas? Así que no habrá ninguna sorpresa.
¿Eso era una broma? Mi protesta salió como un chillido seco. Esta era una mala idea.
- Tengo que decir que estoy esperando con impaciencia nuestra cita. – continuó Edward – Tendré la oportunidad de poner cara a esa dulce lengua tuya.
Me sonrojé otra vez. Maldita sea.
¿Qué tal? Estoy muy emocionada por esta adaptación… Es la primera que hago así que ténganme paciencia. No tengo muy en claro qué días estaré actualizando… supongo que esperare a que aparezcan algunos comentarios… o a que enloquezca y suba el capítulo siguiente jajaja.
Cualquier comentario u observación, siéntanse libres de escribirlos. :)
¡Nos vemos!
