Love, escape and a future

N.T: ¡hoola Hermosa gente de FF que lee esta otra cosa Hermosa! (?). Me contenta mucho, mucho saber que están leyendo y dejando reviews en la traducción, no saben lo feliz que soy. Agradezco muchísimo los comentarios, me hacen sentir que realmente estoy mejorando, en serio, ustedes me hacen muy feliz.

Pido perdón por la tardanza, tuve (tengo) ciertos problemas y con la uni ahora en conflicto debo andar, como dicen acá, del timbo al tambo. Pero espero que esta actualización compense toda espera. También debo pedir disculpas por los errores que se me hayan escapado, creo que casi al final (?), debido a la comprensión del asunto. No quería que fuese taaan literal, pero se estaba perdiendo la esencia del contenido y tampoco quería eso. Lo acomodé, aun así, espero que comprendan lo que les estoy comentando.

Sin más preámbulo, lean. Les recuerdo que esta historia no me pertenece, mucho menos los personajes. La historia es de Slayer of Destiny quien tuvo la amabilidad de permitirme traducirla. Yo sólo me adueño de los derechos al español :v


Capítulo dos

— ¿Jorah? —llamó débilmente Harry, y el hombre que sería su maestro, único vínculo a su viejo mundo, levantó la cabeza de su desayuno, posando su mirada en sí con una suave sonrisa bordeada en sus labios—. Anoche el Khal no hizo… quiero decir… pensé…

—Los Dothraki no violan; cualquier rumor que haya sobre nosotros, nuestra violenta naturaleza, vicios, amor por las peleas, no es verdad. El Khal no te forzará, Khaleesi, la… consumación aguardará hasta que se esté preparado —Jorah explicó con una voz gentil.

— ¿Y si nunca estoy preparado? —Harry preguntó nervioso, mirando al lugar donde estaba sentado su marido, hablando con quien Jorah le dijo que era su Kos o teniente.

—Ustedes no son el primer matrimonio arreglado, Khaleesi. Con el tiempo se acostumbrará a su situación y se sentirá cómodo. El Dothraki, antes de estar de acuerdo en arreglar un matrimonio, viaja a Vaes Dothrak, nuestra… ciudad sagrada, podría llamarse, y ellos consultan con las mujeres sabias, las Dosh Khaleen, viudas de Khal, sobre el futuro que su matrimonio podría tener. De ellas depende la decisión de aceptar o no. Lo que sea que hayan dicho a Khal Drogo, él estaba feliz de casarse. No aleje sus pensamientos de la posibilidad de un matrimonio feliz por circunstancias como esta. No es extraño que en los matrimonios arreglados se forme una buena amistad o incluso nazca el amor —Jorah explicó sonriendo de forma comprensiva.

Harry frunció el ceño en sus pensamientos, mientras miraba el recipiente y lo que le habían dado para desayunar: una especie de papilla. ¡¿Cómo se suponía que se iba a enamorar del hombre que lo había comprado?!

—El Khalasar estará cabalgando esta tarde, Khal Drogo no confía en el viejo mago. Busca poner algo de distancia entre nosotros. Podemos empezar con las clases básicas de Dothraki mientras estamos cabalgando, y hasta que se acostumbre a las largas jornadas de cabalgata, le gustará distraerse, Khaleesi —informó Jora, sonriendo al ganar nuevamente la atención de un Harry que se encontraba ansioso por sumergirse de inmediato en la comprensión de la cultura de la que ahora forma parte.


Antes de que Harry estuviera a punto de montarse, murmurando sobre las pocas palabras que Jorah le había enseñado, se encontró con sus manos siendo sujetadas con firmeza. Parpadeando, enfocó su atención en su marido mientras que éste se incorporaba de nuevo a su caballo a la vez que Harry se cierne.

Drogo le dijo algo, quitando el agarre de una mano. Observó lleno de confusión cómo Drogo tomó una tira de tela del bolsillo y comenzó a envolverla alrededor de la palma de Harry, atándolo y repitiendo el proceso con la otra mano. Cuando terminó, frunció el ceño, pasando los dedos por los de Harry.

—El Khal dice que sus manos están más acostumbrados a trabajar de lo que se esperaba, Khaleesi —Jorah tradujo, y Harry elevó su mirada esmeralda para encontrarse con la de Drogo y su entrecejo fruncido, sus dedos todavía acariciando sus manos.

—No soy ajeno a trabajar —dijo, negando con la cabeza.

—El viejo mago dijo que eras un gran noble Señor de tu pueblo, que había vivido una vida titulado —habló Jorah, traduciendo para Drogo una vez más.

—Dumbledore es muy bueno en la flexión de la verdad. Yo soy... importante, pero no soy nada más que un peón, y no estoy absuelto de trabajar —informó Harry con un resoplido.

—Khal Drogo dice que debemos estar listos para salir ahora —Jorah le informó con una sonrisa tenue. Harry observó a Drogo adelantarse, dando un leve vistazo a la espalda, notando que ahí yacía la espada que le había obsequiado.


—Así que… ¿el khalasar viaja todo el tiempo? —Harry preguntó a Jorah mientras tomaban un descanso de sus clases de lengua cuando comenzó a sentirse frustrado.

—Sí, el khalasar permanecerá en alguna parte del Vaes Dothrak, y un par de veces al año, nos dirigimos hacia allí para comerciar con otros khalasar, así aprendemos de los nuevos peligros, las personas y para consultar con el Dosh Khaleen. Pero aparte de eso, vagamos alrededor; los dothrakis creen que viajando, absorberemos la magia natural de la tierra —Jorah le explicó a Harry.

¿Dosh Khaleen? ¿Las Mujeres sabias? —Harry inquirió, frunciendo el ceño ante el término familiar.

—Muy bien, Khaleesi. Sí, iremos a su encuentro para saber si tienen algunas palabras —comunicó Jorah con una suave sonrisa.

— ¿Palabras? —preguntó, el ceño profundizándose.

—El Dosh Khaleen tiene visiones, ven cosas.

— ¡¿Profecías?! —exclamó Harry, dibujando una mueca en su rostro.

— ¿Khaleesi? —Jorah preguntó con la preocupación esbozaba en su rostro mientras veía a expresión que cruzó la tez morena de Harry.

—Toda mi vida, hasta ayer, se ha dictado por una profecía; mis padres fueron asesinados por una, y fui vendido por ella. Tengo pocas razones para que me gusten —murmuró Harry, una sonrisa amarga surcando su rostro.

—Perdóname Khalseei, pero he encontrado que aquellos que no siguen las magias antiguas a menudo luchan con las palabras que ellas dictan. Malentender una profecía es común entre tu pueblo —dijo Jorah, frunciendo el ceño un poco—. Venga, por favor, el Khal necesita escuchar esto, Dumbledore no le informó que usted tenía una profecía a su nombre.

Harry pensó en discutir el discernimiento de Jorah, pero viendo lo preocupado que estaba, simplemente acató a lo que instruyó, y empujó su caballo a un trote rápido. Frunció el ceño cuando se percató que tres de los que habían estado viajando detrás de ellos también aceleraron el paso.

—La Vieja Magia… ¿cómo en la Antigua Religión? —Harry preguntó a Jorah mientras se abrían camino entre la gente que había estado viajando junto a ellos y el Khal.

— ¿Sabe de la Antigua Religión? Dumbledore no le mencionó al Khal… —murmuró Jorah, casi para sí mismo.

—Dumbledore no lo sabe, si se enteraba de que yo seguía las viejas costumbres habría tenido una vida mucho más difícil —explicó Harry. En este punto, el Khal escuchó lo dicho, se volvió a ladrar una pregunta a Jorah que respondió de forma rápida y en un rápido Dothraki. El Khal y los que le rodean, fruncieron el ceño y miraron a Harry, quien se encogió un poco en su silla ante la atención.

—El Khal pregunta cuáles son las palabras de su Profecía, Khaleesi —Jorah se volvió hacia Harry, preguntándole con suavidad.

Una voz en su cabeza le advirtió no decirle a nadie las palabras de su profecía, su vida dependía de ella, pero su vida ahora también estaba en confiar en estas personas, su marido, y por lo poco que Jorah le había dicho, se percibía que tenían más habilidad en las visiones proféticas de la que magos y brujas británicas poseían.

Con un suave suspiro, recitó:

"El único con poder para vencer al Señor Oscuro se acerca…

Nacido de los que lo han desafiado tres veces,

vendrá al mundo al concluir el séptimo mes…

Y el Señor Oscuro lo marcará como su igual,

Pero él tendrá un poder que el Señor Oscuro desconoce

Y uno de los dos deberá morir a manos del otro,

pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida

El único con poder para derrotar al Señor Oscuro nacerá al concluir el séptimo mes…", entonó las palabras que él sabía de memoria, y Jorah obedientemente tradujo para el Khal quien frunció el ceño, murmurando para los demás.

—El Khal pregunta cómo saben que esta profecía te pertenece —inquirió Jorah.

—Es bastante inespecífico, el problema principal es que Voldemort y Dumbledore creen que se trata de mí. Hubo un segundo niño que podría haber sido el adecuado, pero Voldemort pensó que era yo y atacó a mi familia. La línea de ser marcado como su igual lo dicta y ambos aseguran que proviene de mi cicatriz cuando él me lanzó la maldición Avada Kedavra.

Jadeó de impresión cuando Drogo de repente extendió la mano, arrebatándole los reinados a Harry y tirando de sí junto a su poderoso caballo negro mientras posaba su gran mano sobre la cicatriz de rayo que yacía esbozada en la frente. Harry parpadeó y trató de zafarse, pero gran parte de Drogo ahuecó la zona posterior de su cabeza, manteniéndolo inmóvil, murmurando en con el mismo tono que tuvo la noche anterior cuando se acostaron juntos.

—Pregunta si siente algún dolor, Khaleesi —tradujo Jorah, recordándole a Harry que los demás estaban allí, y posó su atención lejos de la oscura mirada del Khal.

—No... bueno, no todo el tiempo… Si estoy cerca de Voldemort, si se siente mal o muy enojado, sí. Si se toca, no duele —Harry trató de explicar, mirando inquisitivamente a Jorah cuando Drogo escupió algo, viéndose furioso.

—El Khal es un hombre posesivo, no se alegra de que este Señor Oscuro tiene la capacidad de hacer daño, o la existencia de este vínculo entre sus mentes —explicó Jorah.

— ¿Qué está sucediendo? —Harry preguntó cuando un guía se abrió a través de la multitud para el Khal, con los ojos bajos mientras extendía una jaula que contiene lo que parecía un halcón.

—El Khal está escribiendo al Dosh Khaleen para solicitar su visión y sabiduría hacia este asunto. Como ya he dicho, la comprensión de la profecía es muy débil en los magos británicos —comunicó Jorah antes de contestar algo que el Khal dijo—. Vamos a cabalgar junto a él durante el resto del día.

Harry asintió, acomodándose en su asiento mientras trataba de ignorar el dolor que estaba empezando a ir a través de su cuerpo con la cabalgata constante. Jorah no parecía inclinado a continuar sus lecciones ahora que estaban junto a Drogo, prefiriendo viajar en silencio. Harry tomó su tiempo, disfrutando del paisaje que se esbozaba a su frente.

Un desierto con la misma monotonía de matices, pero al mismo tiempo era hermoso y cálido. El olor del desierto era tórrido y seco con un toque rancio, apenas ligeramente salado. Hacía calor, mucho, mucho calor, pero no era algo insoportable, aunque las túnicas que Dumbledore le había enviado le hacía desear tener algo más ligero con lo que sobrellevar el candente clima. Las arenas marrones y el cielo azul que se extendía imponente por el horizonte hace que Harry se sienta increíblemente diminuto y en paz; los sonidos rítmicos de la khalasar detrás de ellos que se mueven con familiaridad a través del desierto, el golpeteo del casco de los caballos sobre el rustico suelo de tierra, la gente hablando, los niños riendo y jugando…

— ¿Khaleesi? ¿Está bien? —de repente, Jorah preguntó haciendo que Harry se percate que tenía los ojos cerrados hace un momento.

—Es muy tranquilo… —Harry suspiró.

— ¿Pacífico? —Jorah preguntó perplejo mirando hacia atrás ligeramente, a la horda tras ellos.

—Sí, los sonidos del hogar, la vida y las familias. Es un ruido pacífico, cálido —Harry balbuceó, tratando de explicar.

—Hay algo acerca de montar con el Khalasar —dijo Jorah con un asentimiento.

—Su acento suena casi británico, si no te importa que pregunte, ¿cómo llegaste a estar aquí? —Harry preguntó con incertidumbre.

—Eres mi Khaleesi, todo lo que quiera saber, se lo diré, pues tiene derecho a exigir cualquier información que desee saber. Como su marido posee el más grande Khalasar y usted es su Khaleesi, debe acostumbrarse pronto a la posición —Jorah aconsejó—. En cuanto a mí, soy de Gran Bretaña. Fui enviado a Sudán para discutir el comercio de información con el Dothraki para cualquier cosa que pudiera interesar. Era más o menos una búsqueda desesperada desde el principio, los dothrakis no tienen necesidad de nada de lo que no encuentren en el desierto, que no se lleven con ellos o puedan convocar con su magia, lo que reciben en el tributo de las ciudades y los pueblos que recorren.

— ¿Homenaje? —preguntó Harry.

—El Dothraki está compuesto de guerreros, Khaleesi. Cuando vea el Khalasar acercarse, paga tributo a ellos —explicó Jorah con una sonrisa divertida en sus labios.

—Oh —Harry frunció ligeramente el ceño ante la idea.

—Sí. Así que tratando de negociar la obtención de información valiosa de ellos a cambio de algo, cualquier cosa, no iba a funcionar. Sin embargo transcurrieron dos años viajando con tres khalasar tratando de negociar, de año y medio estando con Khal Drogo. Me enamoré de la forma Dothraki, de la vida, su vínculo con la magia, la simplicidad en su manera de ser; la conexión de las personas que tienen los unos a los otros. Cuando llegó mi hora de regresar a Gran Bretaña, vine a Khal Drogo e hice la solicitud para quedarme. Khal Drogo me permitió hacerlo y me dio la posición de negociador para el khalasar cada vez que nos encontramos con gente que se comunican en los diversos idiomas que hablo.

— ¿Cuánto tiempo ha estado viajando con... mi- mi marido? —inquirió Harry con cuidado, saboreando por primera vez la palabra en voz alta.

—Ya serán ocho años, cumpliendo este —Jorah sonrió, comprensivo.

Harry asintió con la cabeza antes de volver a estar orientado hacia delante y contemplar el desierto que se ampliaba, tratando de evitar mirar a la figura intimidante de su marido a caballo casi al lado de él. Sin embargo, Khal Drogo exigió ser mirado, su talla y marco tirando atención a él; su magia prácticamente envuelta a su alrededor como un aurora etérea, pero a la vez tangible, su fuerza física rodando a través de él con cada movimiento.


Harry no estaba preparado para la forma en que sus piernas cedieron en un destello de agonía bajo él cuando desmontó su caballo. Un fuerte brazo envuelto alrededor de su cintura, le tiró contra un potente torso.

—¡Irri! ¡Jhiqui! —Drogo exclamó con briosa voz.

El khalasar parecía llegar a su fin, las tiendas se estaban colocando rápidamente con la magia, y en poco tiempo ya se estaba formando una pequeña ciudad. Las personas se mueven con facilidad, ciñéndose alrededor de la otra para así obtener el área lista y prontamente preparándose a la noche. Las fogatas volvieron a la vida, la comida se pasa alrededor para ser cocinada.

Dos mujeres jóvenes de más o menos la edad de Harry corrieron hacia delante y se arrodillaron frente a ellos. Harry miró entre las dos jóvenes y Drogo con la confusión dibujada en su rostro cuando éste bramó algo en su idioma a ellas, y entonces, a los segundos, le dijo algo a Jorah, señalando la tienda que Harry reconoció como suya; ahí había dormido la noche anterior: la tienda del Khal.

—Khal Drogo dice que ha montado bien hoy. Irri y Jhiqui han de ser sus doncellas de mano, se encargarán de sus necesidades, como los que estamos en el campo. Se han comunicado anteriormente con una considerable cantidad de británicos, por lo que serán capaces de ayudar con el aprendizaje de la lengua. Usted debe ir a su tienda de campaña ahora y aliviar a sí mismo de algunos de los dolores que produjo el viaje.

—No tengo necesidad de doncellas —Harry susurró en voz baja.

—Khaleesi —Drogo gruñó a Harry, antes de decir algo a Jorah.

—El Khal dice que usted es el Khaleesi, debe acostumbrarse a ser su consorte. Un Khaleesi tiene siervas que le ayudarán en su cuidado —Harry contempló a Drogo fijamente a sus oscuros ojos y encontró al Khal mirándolo.

Su rostro era tan inexpresivo como siempre parecía ser, situado en una mirada severa sin revelar nada, era aterrador. En desacuerdo con el hombre que le impidió avergonzarse a sí mismo por la caída de bruces frente al khalasar, y que le dio a dos personas más que hablaban su idioma, inclinó la cabeza al Khal. Las dos mujeres pronto se incorporaron y llegaron delante para llevarle a la carpa, sus piernas aún temblando.


—Ayuda con dolor... Khaleesi —Irri explicó mientras frotaba el ungüento en las piernas de Harry.

—Va a mejorar, Khaleesi, usted recibirá... a ella —balbuceó Jhiqui con una sonrisa mientras envolvía sus manos. Ambas hablaban Inglés como Jorah le había dicho, aunque era, naturalmente, mucho más trabajado y grueso que el suyo.

La puerta de la tienda se echó hacia atrás, y rápidamente levantaron la vista, posándola sobre el joven que había irrumpido.

—Él es Rakharo, Khaleesi, será su principal Dothrakhqoyi. El Khal también le envía un regalo —Jorah dijo mientras entraba en la tienda detrás Rakharo.

—Dothrakh... qoyi… ¿Sangre? ¿Los que se han comprometido con su sangre al Khal? —Harry inquirió trayendo la palabra de su memoria.

—Aprende rápido, Khaleesi. Eso es correcto. El Khal ha puesto a Rakharo a cargo de su guardia. Es joven y su trenza es más corta que la de la otro Dothrakhqoyi, sin embargo, es uno de los favoritos del Khal, y no ha perdido una batalla —Jorah explicó, una suave sonrisa bordeada en sus labios.

—Qoy Qoyi —Rakharo inclinó la cabeza hacia Harry.

—Significa sangre de mi sangre, que es una dirección del Dothrahqoyi a su Khal y Khaleesi.

—Qoy Qoyi —Harry repitió las palabras a Rakharo, lo que obtuvo como respuesta una sonrisa y otra reverencia por parte del guerrero—. ¿Qué me envió el Khal? —preguntó Harry.

—Vestimentas, Khaleesi. La ropa Dothraki para la fiesta de esta noche, otra celebración de su boda. Obtuvo estas vestimentas para usted —Jorah hizo señas hacia Rakharo y el guerrero entregó el paquete a Irri.

—Voy a usarlos —dijo Harry con un asentimiento.

—Irri y Jhaqi van a lavar su piel con leche, el agua es preciosa por aquí y los baños son más raros de lo que se está habituado. La leche también va a proteger su piel del sol que no está acostumbrado a la exposición del calor —explicó Jorah.

—Jorah, ya ha mencionado varias veces hoy que Dumbledore no le dijo cosas sobre mí —dijo Harry, deteniendo al hombre en el quicio.

—Así es, Khaleesi —Jorah asintió.

—Por lo que he visto, los Dothraki dependen tanto de su reputación como sus impresionantes habilidades en batalla —Harry sonrió cuando Jorah parpadeó sorprendido—. Oh, no tengo ninguna duda de que el Dothraki es tan aterrador y poderoso como los relatos propugnan en su nombre, sin embargo ¿por qué luchar cuando su reputación puede hacer la mitad del trabajo por usted? Yo sólo quiero saber por qué Dumbledore conoce y cree los rumores de violación que rodean al Dothraki.

— ¿Quieres saber, Khaleesi, si Dumbledore... —Jorah murmuró, su voz apagándose.

—Quiero saber si Dumbledore creía que me estaba vendiendo para que me case y ser violado a cambio de los muchos soldados que él y el Khal han acordado —Harry aclaró.

—Yo... sí, Khaleesi, así es…. —dijo en voz baja Jorah. Harry, sin embargo, sólo sonrió con tristeza y amargura.

—Ya me lo imaginaba. Gracias por su ayuda y honestidad. Estaré listo en unos momentos —dijo Harry, volviéndose hacia sus siervas.

—Khaleesi —Jorah se inclinó antes de salir de la tienda para ir a hablar con su Khal.

Parecía que su Khaleesi era mucho más de lo que se había visto a simple vista.


La ropa Dothraki se sentía un poco extraña en el cuerpo de Harry, y era mucho más revelador de lo que estaba acostumbrado, sin embargo, tuvo que admitir que sentado en el asiento acolchado con Irri, Jhiqui, Rakharo y Jorah, se sentía más en sintonía, como si finalmente encajara. La camisa que se le había dado era de cuero, mangas con una longitud de tres cuartos, pantalones del mismo material como la mayoría de las otras telas que era una de las cosas que definían al Dothraki. Sus botas también eran de cuero suave.

El Khal y tres de sus Ko se sentaron en sus propios asientos, hablando y bebiendo. La música sonaba, danzando a través de la tienda de campaña, una hoguera impresionante yaciendo en el centro de la tienda y protegiéndolos del frío de la noche que inundaba el desierto. Las mujeres bailaban alrededor del fuego en conjunto con los hombres que iban juntos en un baile que exudaba lucha, pero también yacía el amor y la pasión. En conjunto, hilaban en un círculo que no parecía tener fin.

Harry podía sentir el ritmo penetrando su pecho, surcando sus venas; podía sentir la vibración de su magia, zumbando y creciendo. Salía con lentitud ominosa, rodeando constantemente y enroscándose alrededor de su marido antes de extenderse por todo el campamento y las barreras que protegían a estas personas. Su pueblo.

— ¿Khaleesi? —la voz de Jorah ganó la atención de Harry una vez más.

—Lo siento, estaba pensando —Harry sonrió levemente.

—No… no tiene por qué disculparse conmigo, Khaleesi —Jorah murmuró—. El Khal quiere hablar con usted.

—Ah, claro, por supuesto.

Miró hacia donde el Khal ahora estaba, incorporándose pie junto con Jorah y Rakharo, pero Harry sonrió y negó con la cabeza.

—Voy con el Khal, no necesito protección allí, quédate aquí y disfruta de las celebraciones un poco —dijo Harry a Rakharo.

—Le pregunta si está seguro, Khaleesi —Jorah tradujo.

—Estoy seguro de que voy a estar a la vista, Rakharo —dijo Harry, esbozando una tenue sonrisa.

—Gracias... Khaleesi... —balbuceó Rakharo en un grueso y tenso Inglés.

La sonrisa de Harry se amplió en las comisuras y tocando con los dedos el hombro de Rakharo, él se volvió hacia donde estaba ubicado el Khal, caminando en su dirección. Drogo le tomó de la mano y tiró de él a su lado, enterrándolo contra su costado y ladrando algo a Jorah quien se sentó contiguo.

Harry se sentó tensamente a lado Drogo, no estando seguro de lo que el Khal quería de él, sobre todo cuando no hizo ademán alguno de hacer o decir algo, tan sólo volviendo sus ojos de nuevo a la celebración que se efectuaba frente a ellos. Sin embargo, cuando las horas avanzaban, Harry se encontró tranquilo contra el cuerpo más grande al lado de él, el tira y afloja lánguido de su magia en conjunto con la de su marido era más relajante.

Segundos después, el pulgar de Drogo comenzó a frotar con tenuidad sobre la muñeca de Harry donde todavía lo sujetaba con firmeza, pero sin ejercer más fuerza de la necesaria. Harry se apretujó un poco más cerca de Drogo, la calidez y la magia emanando en conjunto, uniéndose con languidez que se mostraba en cansancio, no sólo hoy, sino a toda la semana transcurrida.

—Jorah... —Drogo llamó la atención del hombre antes de hablar.

—El Khal quiere saber cuál es su relación con Dumbledore, Khaleesi.

Harry se tensó inmediatamente ante a la pregunta. Una mirada de preocupación se esbozó en el rostro de Jorah y un endurecimiento del brazo de Drogo a su alrededor, más un profundo ceño fruncido.

— ¿Qué es lo que quiere saber de nuestra relación? —Harry preguntó en voz baja mientras cerraba los ojos y volvía a abrirlos, sus esmeraldas centrándose en el fuego.

—Él quiere saber cuál es su relación, o lo que es para usted —Jorah tradujo de inmediato.

—Él es mi... era mi carcelero —masculló Harry.

La reacción de Drogo no era lo que esperaba, su magia se rompió alrededor de ellos como un látigo, separándose de la de Harry que yacía en su susurro calmante. Fue tan rápido que se estremeció ante la repentina sensación de frío que quedó en el ambiente. Un murmullo fue por arriba de la tienda y todo enmudeció por un segundo, pero una orden bramada hizo que la música se reanudara de ipso facto.

Harry miró a un lado y agitó la mano a Rakharo que estaba de pie, preparándose para hacer su camino hacia ellos. El Khal se apoderó de la pulsera de la unión en su muñeca, ganando de nuevo su atención mientras mascullaba algo con brusquedad.

—El Khal quiere saber si estabas dispuesto —Jorah preguntó, una opresión cubriendo su rostro.

—Yo era consciente de lo que se estaba acordando —respondió Harry con voz cuidadosamente neutra.

El Khal ladró impaciente por la traducción de Jorah, lo que le insinuó a Harry que su marido no estaba satisfecho con la respuesta.

— ¿Sabía usted que tenía la opción de negarse?

—Tuve la elección, pero Dumbledore es bueno en plantear preguntas de tal manera que obtiene la respuesta que desea —dijo Harry con un amargo suspiro.

— ¿Qué fue lo que le dijo, Khaleesi?

—Me dijo que si yo no me casaba con el Khal y obtenía su alianza, probablemente, Voldemort asesinaría a la gente que me importa, la que me queda. Al hacer esto, estaría salvando muchas vidas —Harry había tratado de no pensar de nuevo en la conversación, en la que básicamente se le había dicho que debería casarse con un desconocido que ni siquiera habla el mismo idioma que él.

—El Khal dice que eres su consorte, eres el Khaleesi de su khalasar: el más grande que vaga por estas tierras, y nadie más será su carcelero. Tiene demandas, obtendrá lo que quiera; desea las estrellas, se les bajará cada una; quiere ver ciudades quemándose, se encenderá hasta los cimientos; quiere las llamas del sol en sus manos, entonces lo traerá para usted y se asegurará de que no se queme —Jorah tradujo las palabras, pero la pasión y la fuerza con la que Drogo hablaba, encendió algo en Harry que creía muerto, y aunque él no podía entender lo que estaba diciendo, su honestidad era fácil de percibir.

Haciendo caso omiso a la alegría y el canto que fue a través de la tienda de campaña ante las palabras de su Khal a su Khaleesi, Harry se perdió en los ojos del Khal.

— ¿Por qué?

— ¿Por qué, Khaleesi? —Jorah y Drogo inquirieron.

—Nadie ha querido darme nada sin pedir algo a cambio. ¿Por qué? —preguntó Harry.

—Mi... Khaleesi —el acento de Drogo era grueso y pesado, pero Harry se encontró a sí mismo mirando hacia abajo, y la mano de Drogo levantó su barbilla, encontrándose con los feroces ojos de su marido. Finalmente asintió con la cabeza y se permitió que se apretujara una vez más contra el costado de Drogo.

—Jorah, ve y disfruta de la celebración, tiene mucho tiempo por delante para traducir antes de que yo aprenda Dothraki —Harry instruyó después de unos momentos de silencio entre ellos.

—Khaleesi... —Jorah balbuceó, vacilante.

—Ve, pasa un buen rato. Si nos encontramos con una desesperada necesidad de traducción, te llamaré de nuevo —Harry dijo con una suave sonrisa. Jorah murmuró rápidamente a Drogo, sin duda, antes de dar un paso atrás, y haciendo una reverencia desapareció entre la multitud.

Harry no estaba seguro de cuánto tiempo había transcurrido, tan sólo contemplando la particularidad que se esbozaba frente a ellos. Había algo sorprendente acerca de la vista y la forma en que la gente se sentía y usaba su magia en la celebración, de todas las emociones que surgen desde el fondo.

Podía sentir la magia ser convocada desde la tierra, danzar con libertad y alegría entre la gente, cantando y acariciando a lo largo del recinto. Y una vez Drogo se había calmado lo suficiente, envolvió su magia en conjunto con la de Harry una vez más. No sabía si esto era intencional o no, pero se permitió reposar contra Drogo, absorbiendo los inicios de su nueva vida.


Esa noche, el mismo ritual que la anterior les siguió. Drogo se desvistió y luego hizo lo mismo con Harry, dejando a los dos al descubierto antes de dejar a Harry sobre la cama y acomodarse con gusto a su lado. Esta vez, Harry se encontraba un poco menos asustado cuando Drogo se acomodó tras él, y presionándolo contra el torso, tiró de las pieles que les arropaba a ambos. No se relajó por completo hasta que el murmullo Dothraki de Drogo mermó, la mano que acariciaba su pecho cayendo lánguidamente.

Cerrando los ojos, se preguntó qué pasaría si se permitiera creer en las palabras de Drogo, lo que haría y dejaría de hacer, todo por su persona, simplemente porque era su consorte.


Harry se encontró con sus manos siendo capturadas de nuevo por Drogo antes de montar su caballo a la mañana siguiente, esta vez no sólo con Jorah junto a él, Rakharo, Irri y Jhiqui también. Sus siervas sonrieron mientras Rakharo se irguió e inclinó la cabeza en dirección a su Khal cuando él le dijo algo.

Y a continuación, viajaban de nuevo.

Rakharo cabalgaba junto a ellos, observando con interés como Jorah continuó con las lecciones del lenguaje y cultura Dothraki, Irri y Jhiqui habían dudado en unirse en el aprendizaje, sin querer corregir a su Khaleesi, pero rápidamente se percataron de que él quería su aporte y ayuda. Pronto comenzaron a colaborar a Jorah en la enseñanza de las diferentes palabras y sonidos.

Las millas fueron surcadas sin percatarse, más concentrado en tratar de garantizar que las diferentes palabras y los sonidos se quedaran grabados en su mente, repitiendo las frases dichas una y otra vez. Más tarde, tomaron un descanso y comieron su almuerzo mientras cabalgaban, Harry tratando de ocultar una mueca cuando más carne de caballo le fue colocada frente a sí, aunque Jorah al parecer, le sorprendió, porque estaba seguro de que iba a acostumbrarse rápido.

La expresión de incredulidad en el rostro de Harry no tenía precio; pero pronto mordió la carne de caballo cuando una preocupada Irri le preguntó si estaba bien.


Antes de que Harry lo supiera, ya había transcurrido más de un mes viajando con su pueblo. Estaba haciendo progresos con sus lecciones, era un mejor jinete, lastimándose mucho menos al final de un largo día en la silla, sus manos se habían acostumbrado ya a sostener las riendas, y su piel se había oscurecido bajo la luz dorada del sol.

Estar con el khalasar era una cosa de rutina. Se despertaba por las mañanas y Drogo supervisaría que las personas fueran desmontando el campamento, Jhiqui e Irri entonces entrarían en su tienda con su desayuno para así ayudarle a empezar con su día. Había comenzado a tomar su tienda de campaña cuando se dio cuenta que cada familia llevó la suya propia, percatándose que con anterioridad, alguien lo hacía por él.

Había obtenido a cambio algunas miradas conmocionadas, pero Harry había insistido y nadie quería discutir con él.

Rakharo luego tendría sus caballos listos en espera y Jorah se uniría a ellos del mismo modo. Harry luego aguardaría por Drogo que se haría camino a la cabeza del khalasar, y le ataría las manos como de costumbre —el día que lo había hecho por su cuenta, Drogo le había fulminado con la mirada, despojándole de la tela antes hacerlo por su cuenta con cuero nuevo, siempre murmurando algo entre dientes.

Harry no había necesitado la traducción de Jorah, percatándose que no iba a hacerlo por sí mismo de nuevo.

Prontamente, sus clases comenzarían con el idioma, luego pasarían a la historia y cultura del pueblo Dothraki mientras cabalgaban, haciendo pausas sólo cuando iban a almorzar. Rakharo se uniría en las historias, añadiendo las que él recordaba de su infancia que una de las chicas o Jorah, traducirían para Harry.

Una vez Drogo decidió el lugar donde pasarían la noche, la ciudad andante montaría las carpas y los ancianos colocarían las barreras rápidamente. Irri y Jhiqui ayudarían a Harry a limpiarse y cambiarse antes de ir a la tienda de campaña que parecía contener a las personas de mayor importancia en el khalasar. Jhiqui admitió que ni siquiera había estado cerca de la tienda de campaña antes de que ella se hiciera sierva de Harry, siendo seleccionada por su conocimiento en el idioma. Pronto habría música y baile; comida y risas.

Nada es tan grandioso como la primera noche, pero seguía siendo impresionante.

En algunos momentos, pasaría toda la noche sentado con las chicas, Jorah y Rakharo, a veces logrando convencer a uno de ellos para tener algún tiempo libre. Rakharo había estado muy orgulloso en el momento que Harry convenció a las chicas para que tuvieran su propio momento y Jorah iría a hacer frente al Khal que pronto lo necesitaría.

Algunas veces, Harry estaría de inmediato al lado del Khal, y otras noches Drogo yacería junto a él.

Finalmente, irían a la tienda juntos para hacer su camino a lo que Harry estaba comenzando a ver como su hogar, la montaña que es su marido caminando a su lado. Allí, el Khal despojaría a ambos de sus vestiduras antes de arreglar a Harry a su gusto y acomodarse tras él. Harry había dejado el temor a un lado hace semanas, ahora cayendo rendido rápidamente a las murmuraciones del Khal, y la sorprendentemente suave mano acariciando su pecho.


La primera vez que había visto al atacante Dothraki, había sido una experiencia, para ser honesto, un poco aterradora. Había llegado a través de una ciudad que al parecer, vendía esclavos. Algo que Drogo despreciaba. Con impresionante velocidad, el campamento se creó fuera de la ciudad, invisible a los ojos del pueblo, y luego Drogo había llevado la carga contra el pueblo. Ellos barrieron a través de la ciudad como una ola, los que habían estado involucrados en el negocio de los esclavos fueron asesinado o hechos prisioneros, la ciudad en sí, fue medio destruida, y a Harry se le permitió ver la forma en la que su pueblo obtuvo su famosa reputación.

Harry tuvo que admitir que había estado aterrorizado al ser testigo de la crueldad de su pueblo, y su sangrienta cultura. Incluso Jorah. Harry se había sentido un poco aturdido y enfermo como el Dothraki celebró hasta altas horas de la noche y la mañana.

Y esa fue la primera noche que no había ido a dormir diligentemente al lado de su marido desde que se casaron. Había logrado escabullirse fuera de la tienda sin que nadie se diera cuenta de ello, deslizándose en el centro del campamento Dothraki, todo el mundo tan distraído con su celebración que fue capaz de pasar a través.

Pasar la noche meditando en lo que presenció, lo que sabía de la gente Dothraki y lo que había aprendido acerca de su pueblo y su marido. Él pensó en la gente que vio unirse a su campamento, los esclavos que su marido liberó y se preguntó acerca de qué tipo de vida habrían vivido los Dothraki. También se preguntó cuántos fueron heridos por las personas que ahora yacían muertas; se cuestionó qué sería ahora de la vida de aquellas personas que ya estaban arruinadas.

Finalmente, se arrastró de vuelta a su tienda de campaña a las primeras horas de la mañana, su mente todavía tratando de establecerse ante el hecho de que los dothrakis salvaron muchas personas, y detuvo a otras verdaderamente terribles. Pero, ¿era necesario asesinar?

Harry abrió la boca, pasmado, cuando entrando a la tienda se encontró a sí mismo maniatado y estampado contra uno de los pilares de soporte de la carpa, Drogo gritándole furiosamente. Harry se encogió contra el extremo, mientras veía la furia en el rostro de Drogo que le gritaba, demasiado rápido como para ser capaz de recoger las palabras o frases aprendidas.

Quedándose inmóvil y con temor, se volvió hacia Drogo y captó un destello de algo que lo tomó por sorpresa. Drogo le había parecido tan aterrador, temible y de expresiones peligrosas surcando siempre su rostro a excepción de los momentos en los que Harry se había despertado antes que él. Pero esta vez, captó un dejo de algo en sus ojos: preocupación.

Mordiéndose el labio inferior, preocupado sobre lo que debía hacer, se armó de valor y se acercó a Drogo, la acción siendo tan impactante con suficiente claridad que su marido dejó de gritar y sólo parpadeó hacia él.

"Yo… bien", Harry dijo lento y vacilante en Dothraki.

Drogo parpadeó hacia él unos segundo más antes de que las comisuras de sus labios se elevaron lo suficientemente alto como para que Harry estuviera bastante seguro de que era una sonrisa.

La charla resultante que recibió, y de la que apenas pudo comprender realmente lo que estaba diciendo, sin embargo, el tono dejaba sin lugar a dudas que estaba siendo regañando. Harry luego se encontró con las manos de su marido corriendo sobre los brazos, la cara y el pecho de una manera que intuyó, era para asegurarse de que Harry no había sido herido.

Esa fue la primera noche que Harry extendió la mano y deshizo el cinturón del pantalón de Drogo, quitándole las botas y aliviando sus pies por la ropa cuando su marido se sentó en el borde de la cama, los ojos de Drogo escudriñándole intensamente todo el tiempo como para que Harry lo sintiera sin siquiera tener que mirar hacia arriba.

Cuando se puso de pie, sin saber qué hacer ahora cuando se enfrenta a la forma desnuda e impresionante del Khal, el hombre con el que estaba casado, después de tomar la iniciativa por primera vez. Sin embargo, el Khal ya se estaba moviendo, sus manos hacia adelante y suavemente tomando las caderas de Harry, tirándolo más cerca de él de modo que estaba de pie, en medio de sus grandes piernas.

La respiración se le quedó atascada, y manteniendo contacto visual con Drogo, le vio cepillar sus labios sobre su abdomen expuesto cuando deshizo los lazos de su camisa.

Harry deslizó la camisa de sus brazos, mirando cómo Drogo deshizo los lazos de su pantalón. Esas grandes manos eran suaves mientras quitaban su vestimenta, deliberadamente acariciando su piel desde la cadera hasta los pies.

Logró convocar de nuevo su valor, probablemente, gracias al cansancio y la confusión de aquel día que hizo un trabajo lo suficientemente eficaz como para nublar la preocupación y el ligero temor que normalmente le inhibiría. Apretó las manos sobre los hombros anchos y bronceados de Drogo, empujándolo hacia atrás.

El Khal acató con avidez, sus oscuros ojos siempre contemplándole con absorbente intensidad, mientras se acostaba sobre las pieles una vez más cuando Harry se arrastró con él hasta que se recostó sobre las almohadas. Cuando estuvieron allí, echó hacia atrás en las pieles y se acurrucó en la parte superior, en el pecho de su marido. Drogo no se movió durante unos segundos mientras Harry apoyaba la cabeza sobre su corazón, un brazo pasando por el torso, antes envolverlos firmemente alrededor de sí, abrazándolo cerca y comenzando el mismo ritual: recorrer sus dedos por aquella suave piel.

Era diferente. Sorprendentemente diferente. A pesar de que durante casi cuatro meses habían estado desnudos, juntos, en una cama que compartían, en una tienda de campaña que era considerado su lugar, nunca se había sentido tan intrínseco cuando Harry fue el que tuvo la iniciativa por primera vez y terminar así, acostado sobre el imponente torso de Drogo en lugar de moverse hacia un lado cuando su éste se presionaba tras de sí.

Y Harry se durmió rápidamente, lo que le sorprendió al percatarse finalmente de la seguridad que sentía yaciendo en los brazos de su marido, a pesar de que había visto esos mismos brazos romper el cuello de un hombre la madrugada de hoy. Las suaves caricias de los dedos más o menos callosos hacia arriba y abajo por la espalda desnuda de Harry, y se apretó inconscientemente, un beso sobre el corazón latiendo rítmicamente debajo de su oreja.

Los brazos de Drogo se apretaron a su alrededor antes de reanudar las tenues caricias.

Continuará.