QUERIDOS SENTIMIENTOS MUERTOS
CAPITULO 2
Había pasado una o dos semanas, no lo recuerdo con exactitud, desde el incidente con la señorita Granger. Como era de esperarse no demoraría en ser esparcido por las diferentes voces amarillistas que sin pensar nada más que en su absurda necesidad de enterarse de todo para comentar de manera impertinente solo para satisfacer a su enorme pero estúpido egocentrismo.
-Como se te ocurre haber hecho eso, sabes lo difícil que será calmar a esta gente- decía mi madre con un tono de histeria y angustia, pues en esta sociedad donde importan más los hechos mal informados, que la verdad la tenían alterada. - Eres un desconsiderado, conoces la situación de nuestra familia en estos tiempos y tú solo te dedicas a hacer caer más nuestro orgullo- dijo al punto de estallar en llanto, mi familia y su maldito orgullo.
-No veo problema en querer conocer más a fondo a la familia de quien será mi futura esposa, madre- dije tratando de calmarla- Me pareces más desconsiderada tu que te has tomado el descaro arreglar este matrimonio sin mi consentimiento- el apellido Potter acareaba con grandes responsabilidades y lamentablemente no tuve la fortuna o el descaro que tuvieron mis padres al haber estado enamorados antes de enterarse de su matrimonio por conveniencia.
-Cómo puedes decir eso sabiendo que solo quiero lo mejor para nuestra familia y sobre todo por ti, no solo se tendrá un gran convenio en la industria del algodón- el gran legado de la familia Potter algodón y no de azúcar- tendrás como esposa a una de las damas más bellas e importantes de toda esta nación, a tu edad esa idea debería emocionarte-
-Con todo respeto a ti, a tu falta de cordura, a la familia Weasley y si es necesario a toda la nación me niego a todo plan que a tu descabellada cabeza se le ocurra- dije antes de salir de la habitación y tener que seguir escuchar los planes que tenía mi madre para mí.
-Sé que no serás capaz de humillar a tu familia querido hijo, pero lamento informarte que no podemos hacer nada y si no lo quieres hacer por mi, hazlo por ti y por tu futuro-
Ese mismo día me reuní con Ron, por la conmoción que se presentaba le pedí que viniera hasta aquí pero luego recordé que fui yo el que supuestamente ofendí el orgullo de los Weasley así que no tuve más remedio que ir de incognito hasta la casa de los mismos para evitar más rumores que nos desfavorecieran a ambos.
-Harry querido amigo, me alegra verte-
-Lo mismo digo ¿cómo están todos? espero no causar molestia alguna-
-No te preocupes mi madre y mi hermana no se encuentran-
-Me alegro...-
-Ah, pero no te apresures han ido a hablar con tu madre sobre tu compromiso con Ginny y de paso mi madre quiere una explicación lógica sobre lo sucedido con Hermione-
-¿Acaso ella se encuentra aquí? -
-¿Por qué el interés? -
-Se supone que es una dama de distinguida sociedad que ha sido educada para ir con las otras damas a hablar de todo aquello que les importa y demás-
-Me temo, que tiene total razón, mi madre esta abatida por lo sucedido, claro para nosotros es más que normal, para ella es un insulto y supongo que has venido a disculparte personalmente-
-Está más que claro, es más ni yo he puedo creer todo este alboroto, es innecesario tanto drama, solo generaran más rumores y debatirán todos sobre mi muy inestable futuro, de modo que la señorita de Ravenclaw, quedara más que hundida, Y Ron amigo, respecto con mi compromiso, yo nunca dije algo sobre hacerlo-.
-Lo sé, Harry. Todos en la casa intentamos aclararle eso a mi madre, pero ella se hacía de oídos sordos, media Inglaterra espera ese matrimonio con ansias, pero al fin y al cabo no creo que cometas semejante abarrada. Es mi hermana, sé que no la harás sufrir, pero no se quieren en realidad-.
-A ninguno de nuestros padres les importa algo como eso, todos ellos, buscando solo beneficio. Yo había venido por tu madre y Ginny, supongo que debería irme, por más que seas mi amigo, todo es malinterpretado-.
-Adiós Harry, iré a verte si se me encuentra la ocasión o la excusa-.
-Adiós Ron…Dile Mione que lo lamento, que lo siento mucho-.
-Tratare, con lo terca que es esa muchacha, de seguro y ni me escucha, está convencida que debe regresar a Paris, antes de que ocurra un lio, aunque ella no le teme a nada en realidad-.
-Solo inténtalo, ella no tiene la culpa de que mi situación sea esta, de seguro, que si yo no tuviera a tanta gente detrás de mí pellejo, estaría ella feliz y libre, no ente mar de malas voluntades para con ella y para conmigo. De Ginny y tu madre, yo mismo lo hare a penas este en Sweet Armor, Gracias de nuevo Ronald-.
-No hay de que-.
Sin más que hacer allí, me aleje en desconcierto. Cada vez, yo estaba más marcado por la sociedad que nadie presente, ya tenía mis pequeñas historias, con Cho, con Cashemire, con Ginny y justo ahora, había arrastrado a Hermione al mismo abismo que el resto de las anteriores. Aunque, de todas ellas, se podría decir, que no le quedaba nada después de Cho Chang, después de ella a él, no le quedaba nada, Cashemire Brown y Ginnebra Weasly, las dos por conveniencia. Por otro lado, Hermione, ella se había introducido en su vida tan rápido, que se le fue imposible detenerla en límite de todas, no sabía cuándo, ni siquiera el indudable porque, solo había sucedido sin más, se había hundido sin remedio en el chocolate de sus ojos y ya no tenía vuelta atrás. Bueno, después de todo, a él no le quedaba más que rendirse ante ella, no sabía que causaba en él, si comparaba los momentos-Cosa que no debía hacer- con Cho, le gustaba su personalidad, era bella. No estaba diciendo que Hermione no lo fuera, porque bueno lo era. Y mucho. Pero, en realidad, aun, después de todo lo sucedido, de todo lo vivido en tan poco tiempo, él no lograba de cifrar, lo que en realidad sentía. Con sus miradas, sus roces, su olor o su sonrisa.
Al llegar a Sweet Armor, lo encontró demasiado tranquilo para creérselo, camino con sigilo por los grandes salones hasta llegar al principal para ver a las damas Weasly junto a las Potter, conversar con delicadez. De su madre era normal, pero de su abuela, eso era otra cosa. Y por un momento pensó lo peor. Cuando las cuatro damas se percataron de su presencia, le sonrieron.
-Harry, querido. Supongo que has venido a ofrecer tu disculpa- Dijo su madre, a lo que su abuela la volteo a mirar un tanto mal, sonrió por ello. No estaba solo en realidad.
-¿Disculpa?- Se atrevió a decir Dorea- ¿Por eso están aquí?- se giró a las Weasly- Lily, querida. Ya basta de hacerle pasar malos ratos a Harry ¿Acaso no te fijas de que el no estas para estas cosas? Apenas mi James creció, yo deje libremente su felicidad, claro hasta el día de su compromiso contigo querida, gracias al cielo ambos coincidían, porque se me sería más que horrible verlo mal el resto de sus días Lily ¿Debo decirte cómo educar a tu hijo? Harry, sabe muy bien el compromiso con su familia, dejarle esto aún heredero, él ya está interviniendo en todo en nuestro negocio- Se había dicho ya, Dorea Potter había hablado.
-Aun así abuela, quiero personalmente disculparme por cualquier mal sentimiento obrado de mi parte, respecto a lo de los rumore, aconsejo con mucho interés, de que no debemos dejarnos llevar en pleno por esos comentarios-.
-¿Qué hay del compromiso?- Se atrevió a decir Molly, Lily iba responder en supremacía, pero Dorea se lo impidió-.
-Habíamos quedado, en si ambas partes estaban de acuerdo, ninguna de las dos no está, aquí no existe la misma suerte que hubo con James y Lily o la mía con Charlus, La señoritas Ginnebra nos habló de su opinión hace mucho, por lo que veo no ha cambiado y nuestro Harry, no ha estado de acuerdo jamás, punto final a todo esto. Molly, querida. Se perfectamente que todo esto nos deja un sin sabor a todos nosotros ya que hemos sido grandes amigos desde hace mucho años, este compromiso seria sellar con nuestra amistad ya como familia, no sucedió-.
Al final de todo, las damas se quedaron para él te, él se retiró sin remedio alguno a su habitación. Buscaba paz, no la encontró.
Ronald estaba allí parado, al lado de las escaleras mirándole.
-Dijo que no debías disculparte-.
-¿Solo eso te dijo?-respondió el.
-Bueno, en realidad, ella dijo demasiado, te lo juro Harry, se enloqueció hablando. ¡Me han tomado los dos de mensajero! -.
-Calma, tranquilo. No haces nada malo en realidad-.
-¿Seguro que no?-.
-Estoy convencido ¿Te dijo algo de utilidad?-.
-Bueno, no dijo más que lo de siempre, que la sociedad, que los rumores no le importan, que en Ravenclaw la fusilaran, ya sabes…Todo lo que ninguna dama diría-.
-Está claro que ella, no es como el resto. Esta más que hundida en sus realidades, nadie sería capaz de sacarla-.
Sin más, Ronald se fue. Él no tenía mucho que decir, tenía demasiadas ideas, cosas jodidamente fuera de juego. Quería verla. Pero le era imposible. Se estaba volviendo loco ¡Joder! Le batía la cabeza ¿En qué momento se había hundido en ella? ¿En qué momento le desesperaba que lo separaran de ella? ¿En qué momento le importo tanto aquella mujer? No lo sabía.
Y estaba Jodido. ¡Oh sí que lo estaba! Estaba demasiado desesperado como para pensar claro. No hizo más que nada en esa tarde, sus locuras, sus vanos e incultos pensamientos no se lo permitieron, mejor dicho, el recuerdo de la Señorita Hermione Jane Granger de Ravenclaw, no le permitía pensar o siquiera creer.
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Hermione, no tenía en mucho que pensar. La frustrada situación en la que se veía incluida, le parecía una completa insensatez, no era coherente. Demasiado escandalo para algo tan simple ¿Desde cuándo una pieza de baile era pecado? Ella era una mujer libre y el comprometido no estaba, al fin y al cabo, la sociedad nunca comprendería de verdaderos escándalos a cosas superficiales.
Su familia estaba muy enfadada. La tía Molly había llorado por horas, y todos intentaron tranquilizarla, para el inicio de la noche ya se habían ido a dormir todos. A diferencia de lo que creían, no estaba enojada con nadie, tía Molly, solo estaba triste, es más se había disculpado, pero eso no era lo peor, oh no. De seguro, la mantendrían al margen de todo, sin pasar de la sala, no tenía permitido salidas, por los posibles rumores. Pues su rebeldía no la dejo, le dijo de la mejor manera que se iría a Paris antes de perder su libertad y opinión directa de vida.
Estaba lo suficiente cansada de todo como para pensar con claridad. De lo interesante, solo estaba lo alegre que estaba su prima, por el hecho de la declinación de tanto encima, algo que consecuente a todo, alegro al joven Malfoy de Imperius. Estaban bastante alegres todos, Ronald, Fred y George, solo relataron de lo que se salvaba Harry, aunque se tratase de su hermana. Ella solo escucho los emocionados relatos del joven de Imperius, sobre cómo les diría a sus padres de su futuro compromiso demasiado esperado con Ginny. En realidad, muy en el fondo se sentía muy sola, todas las damas de calidades perfectas, unidas a caballeros llenos de superficialidades. Todos en esta vida sabemos el romanticismo que sufren las mujeres, y el grande ego que sufren los hombres, bueno a Hermione en realidad no le convencía cuál era la peor de todas. Bueno, eso no fue lo que pensó, cuando entre carcajadas veía al intrépido Harry Potter trepar por las ventanas de The Burrow, todo era una locura, el solo se sostenía de madera y subía su cuerpo en medida. Se le hizo un mundo cuando recordó lo que Vivian, se obligó a no dañar tal instante y espero.
-¿Qué te da tanta gracia?-Dijo el para sostenerse luego.
-¿Has perdido la cabeza?-.
-Estoy seguro que si-.
-Ni creas que porque escalaste todo esto y porque has venido a buscarme, me rendiré a tus pies, porque entonces si has perdido la cabeza-.
-De seguro a cualquiera le gustaría perder la cabeza por ti-.
Continuara…
