Holissss...

Aqui el segundo capitulo de esta extraña historia :D espero que les guste.

Capitulo 2: Blanca como la nieve.

El león acariciaba con las garras el cuello de Luna provocándole algunos rasguños que incluso llegaban a sangrar. Tendidos sobre una cama con sabanas mugrientas ubicada en el "cuatro especial" de la mansión. El felino paseaba sus sucias patas por cada parte del cuerpo de Luna. Ella se resistía, pataleaba y se revolvía, pero él era mucho más fuerte. Con sus zarpas la mantenía aferrada a él. Lanzaba graves y sonoras carcajadas con desdén.

-Tranquila, mientras más te resistas más doloroso será-aseguraba el felino de melena castaña enredada.

-A estas alturas no me dolería aunque fuera de hierro-replico ella furiosa lanzando un gruñido canino. Aun así el soltó una carcajada más estridente que el resto.

-¿Cuanto entenderás que cuanto más te resistes, más atractiva pareces para nosotros?-su burlo el león mientras comenzaba una serie de mordidas bruscas en las orejas de Luna.

El cielo azul y brillante fue cubierto rápidamente, más de lo que había creído. Negras nubes se cernían sobre el valle de la paz. Una tormenta, era lo más seguro. Los tenderos comenzaron a recoger sus mercancías antes de que las primeras gotas cayeran a la tierra. Pronto los rayos y sus respectivos truenos se unieron. Descendían e eliminaban la tierra con su eléctrico azul.

Tigresa observaba desde la ventana de su habitación. El agua caía muy rápido, estaba lloviendo a cantaros. LA felina saco la mano y dejo que su zarpa se remojara en el agua fría de las nubes. Estaba aburrida, no podía hacer mucho ahí confinada en las barracas. Cuando llovía n era buena idea ir al salón de entrenamiento, por su falta de techo todo estaría empapado, a ella no le importaba mucho el agua, ni mojarse un poco las patas, pero a Shifu le molestaba que usaran la maquinaria mientras lloviera, nadie sabía porque pero era mejor obedecer. Como no había ningún villano, pues no tenía mucho que hacer.

-¿Tigresa?-ella se volteo de manera brusca al escuchar esa voz a sus espaldas.

-¿Si?-dijo ella distraída al ver quien había entrado en su habitación, era Po.

-Solo venia a avisarte que ya está la comida, hay fideos- Po sonreía, casi sonaba como su padre cuando anunciaba su restaurante al público.

-Muy bien, muero de hambre-dijo ella mientras se levantaba. Cerró la puerta de su habitación y acompaño a Po hasta la cocina.

Cuando entraron vieron a los cuatro furiosos comiendo sus fideos casi sin emoción. Tigresa tomo asiento y Po le sirvió su comida en un tazón.

-¿Que pasa chicos? ¿Por qué tan... callados?-cuestiono Po al ver que todo seguía...aburrido a la enésima potencia.

-Estamos aburridos-contesto Mono revolviendo el caldo. Los demás asintieron de forma automática.

-Tengo una idea-menciono Tigresa cuando todo quedo en silencio.

-¿Cual?-pregunto Po.

-Termines de comer y se los diré- Po dejo caer los hombros ante esas palabras, acaba su sopa de un sorbo y miro a Tigresa con una gran sonrisa.

-Termine-afirmo enseñando su plato vacio- ahora dime ¿Cual es la idea?

-Olvídalo, es algo tonto- respondió ella bajando la mirada.

-Dime... Por favor-suplico Po haciendo ojitos de cachorro. Tigresa se negó repetidas veces, pero después de unos minutos de suplicas y ojitos de cachorro, accedió.

-Muy bien, yo pensé que podríamos jugar-dijo ella de manera tímida. Po lanzo un grito de emoción del tipo "es la idea mas barbará del mundo", en cambio, los demás arquearon la ceja con escepticismo.

-¿Jugar...a que, exactamente?-pregunto Grulla.

-A las escondidas-respondió Tigresa. Los cuatro furiosos ahogaron un grito, Mantis se desmayo y Grulla casi se atraganta al oír aquellas palabras.

¡Tigresa quería jugar a las escondidas!

-oo0oo-

La lluvia caía golpeando el techo de las barracas. De vez en cuando los rayos iluminaban el cielo y la tierra. El viento soplaba atraves de las ventanas y alborotaba el pelaje del primate que se escondía en su cuarto junto a Po.

-¿Porque tanto alboroto? Solo es un juego-dijo el guerrero dragón.

Mono temblaba y sudaba mientras intentaba subirse a la viga del techo;

-Shhh, no lo entiendes-murmuro el primate colgándose con su cola.

-¿Que no entiendo?-exigió saber Po.

- Para Tigresa, jugar al escondite es como salir de cacería- dramatizo Mono.

-Creo que exageras-dijo Po metiéndose en el closet de madera.

-Ha, ha, ha, claro-rio de manera sarcástica el maestro mono.

Los truenos resonaban en su cabeza como sonoros cañones. Todos temblaban a la espera del final. No les gustaba admitirlo, pero les aterraba jugar con Tigresa ¡Como rayos fue que aceptaron! Tal vez, solo tal vez, estaban realmente aburridos. Tan aburridos que aceptaron participar en una tétrica cacería en donde ellos eran la presa.

- 98, 99 y ¡100! ¡Listos o no, allá voy!-grito Tigresa con aire infantil desde algún lugar de las barracas.

Salió de su habitación y comenzó a buscar. En realidad Tigresa era una tramposa si de jugar a esconderse se trataba. Gracias a su desarrollado olfato y sentido del oído le era muy fácil dar con el paradero de sus amigos, después de todo a ellos no dejaban de temblarles las rodillas, excepto Víbora, pero el perfume de sus flores era inconfundible.

"Veamos"-pensó la felina deteniéndose en el pasillo principal olfateando el aire y agudizando el oído- "¿Quien será mi primera víctima?"

Recorrió el lugar con la mirada. Observo con atención, pero escucho con mayor atención aun. Fijo sus ojos ambarinos en la habitación de Mono. Elevo la mirada a las vigas sin alzar la cabeza y finalmente sonrió con cierta malicia al voltear hacia la habitación de Po.

Comenzó a caminar con decidida lentitud, mientras decidió quién seria su primera "presa". No podía esperar a ver sus caras de terror, tal vez sonara cruel, pero le encantaba. Sus pasos resonaban en todo el lugar, como un macabro tamborileo. Grulla temblaba y sudaba como un cerdo. De hecho los cinco maestros estaban aterrados en cierta medida, especialmente Mono, porque justo antes de que comenzara el juego él había apostado su tarro de galletas a que el sería el último en ser encontrado.

-¿Donde están amigos? Salgan ya-decía Tigresa con una voz infantil al mismo tiempo que parecía presagiar a la muerte.

La felina entro a la habitación de Mono y camino al rededor con calculada lentitud. Abrió el armario y ahí estaba, escondiéndose entre algunas capas negras, Po.

- Te encontré- susurro ella acercando sus labios al oído de Po.

-Ahhhh, porque-se quejo el panda haciendo un puchero, cosa que a Tigresa le pareció adorable y a Mono le dio risa...

-¡Te encontré!- grito la felina subiendo a la viga de un salto provocando que Mono lanzara un chillido.

El primate grito del susto y luego se puso a murmurar cosas entre dientes. Po reía al ver eso ya que al final el había ganado la apuesta ¡Galletas gratis!

-oo0oo-

Los truenos taladraban sus oídos como siempre que había tormenta. Intentaba meditar en paz. Su respiración acompasada daba la falsa impresión de que estaba dormido.

Pero Shifu no dormía.

Pensaba.

Pensaba en muchas cosas. Los bandidos no habían atacado el valle en mucho tiempo y eso le preocupaba. El superviso personalmente el traslado de Fung a la prisión. No es que fuera un criminal peligroso, ni nada remotamente interesante, solo que no tenía nada mejor que hacer. Aun así termino sorprendido por el extraño comportamiento del cocodrilo. Gritaba sin parar un nombre que no entendía... Se revolvía entre las sogas intentando escapar diciendo que tenía que volver, que no podía dejarla sola.

"Amor joven"-pensó Shifu en un primer instante.-"Nada de qué preocuparse".

-oo0oo-

Mientras tanto en las barracas, los guerreros seguían con su pequeño juego.

-Muy bien- sonrió Tigresa con orgullo- cuatro, y falta uno.

La felina rio un poco con autosuficiencia, mirando a sus compañeros encontrados y recordando sus rostros al ser atrapados. Víbora, Grulla, Mono y Po, ahora solo faltaba Mantis. En cierto mono el mas dificil de encontrar gracias a su innata capacidad de "ser compacto".

Tigresa olfateaba el aire y agudizaba el oído en busca de la más mínima señal que delatara la ubicación de Mantis.

El insecto se mordía los labios intentando no reír a carcajadas. Su técnica había resultado. En la oscuridad de su escondite, Mantis sonreía triunfante. Todo iba bien, nadie, ni siquiera Tigresa, podría encontrarlo...

-¡Mantis!- el insecto dio un respingo al escuchar esa voz cantarina y un poco infantil, el sonido de la humillante derrota. Mantis se mordió el labio inferior.

-Mantis- repitió Tigresa dando vueltas por la habitación, poniendo las manos en las caderas se preguntaba sin parar en donde podría esconderse su amigo.

-Mantis, si sales no te aplastare-prometió Tigresa queriendo parecer amistosa, pero tuvo el efecto contrario. Mantis estaba más tieso que nunca.

La maestra daba vueltas por todos lados. Abría cajones y los sacia hasta vaciarles todo su contenido. El resto de sus amigos la observaban un poquito preocupados, sabían lo competitiva que era Tigresa, y si no gana la cosa podría ponerse fea para cierto insecto.

-¿Donde estas, Mantis?-gruñía Tigresa al aire, como si este supiera en donde se ocultaba su compañero.

-Olvídalo, Tigresa- dijo Mono sentándose en la mesa de la cocina.

-Tiene razón, Mantis es un as en las escondidas-aseguro Víbora.

-No me importa-dijo la obstinada felina reanudando su búsqueda.

-Por favor- insistió Po colocando su mano sobre el hombro de ella- mejor comamos mis galletas.

Mono enfureció ante las palabras del panda. Luego recordó que había perdido su apuesta con él, así que, a regaña dientes, subió a su "escondite secreto" y bajo con un jarrón azul bajo el brazo.

-Aquí están- el primate le entregó a Po sus galletas. Le costó mucho aceptarlo, con eso me refiero a que tuvieron que forcejear por algunos minutos antes de poder desprender a Mono de su tesoro.

-¡Sí!-exclamo triunfante el guerrero dragón alzando el jarrón sobre su cabeza en señal de victoria.

-¡Oye! Deja de mover esta cosa-se quejo un vocecilla.

Tigresa sonrió con malicia y con un movimiento rápido le arrebato el jarrón a Po, cuando el panda iba a protesta ella abrió el jarrón y cuando retiro la tapa ahí estaba.

En medio de aquellas galletas de color café había un manchón color verde...

-¡Gane!- la felina saco al insecto con su zarpa y lo alzo al aire tal como Po había hecho unos segundos antes.

-Está bien-suspiro Mantis mientras se metía a la boca una migaja de chocolate.

La lluvia continuaba cayendo con igual intensidad. Todo era silencio hasta que escucharon un gemido. Los seis guerreros se alertaron casi al unisonó. Aquel lastimero sonido se volvió a escuchar en las afueras. Reaccionaron a gran velocidad, como los rayos que caían afuera. Se detuvieron en el marco de la puerta y entonces la vieron. Su apariencia extraña y su aparición inoportuna hicieron a cierta reptil compadecerse. Víbora fue la primera en salir y mojarse en la lluvia mientras se acercaba con precaución a la extraña.

-Ayúdenme- ordeno revisando a la recién llegada.

Grulla y Po salieron y cargaron con la loba inconsciente.

-Llévenla a la enfermería- señalo Tigresa detrás de sus compañeros.

Todos se dirigían corriendo a la enfermería. Los seis guerreros estaban intrigados por la curiosa visitante. No solo su misteriosa aparición. Sino todo su ser, su cuerpo delgado y pesado, se notaba que había trabajado muy duro en su figura. Los rasgos de su rostro bañado por algunas gotitas eran finos y bellos, aun tratándose de un canino. La ropa que usaba delataba su ocupación, los jóvenes maestros no entendían como era que una hembra tan bella vestía harapos grasientos y rasgados, que en otro tiempo pudieron ser un vestido.

-¡¿Que sucedió?!-dijo horrorizada una cerdita que vestía de color blanco.

¿Qué le dijo a Tigresa? ¿Menciono algo sobre sus ropas de hombre?-cuestionó la enfermera apurándose a revisar los signos vitales de su paciente.

La mencionada torció una mueca de enfado y ayudo a Grulla a acomodar a la loba en una cama.

-No, señorita Lu, esta vez no es mi culpa-murmuro Tigresa.

La enfermera puso manos (cofcofpesuñascof) a la obra y comenzó a vendar las múltiples heridas de la loba.

A pesar de todo lo que habían visto seguían impresionados. No solo por su rostro delicado, ni si físico, no sus ojos, que en realidad no tuvieron oportunidad de ver, sino por su pelaje. Aun despeinado, sucio y empapado los hombres podían percibir cierto brillo en el. Les atraía el brillante pelaje de ella, era blanco y suave, como la nieve o una esponjosa nube.

-Sabes que no quieres resistirte, Luna -el fornido lobo de pelaje gris tenia a la chica acorralada contra una fría pared. Ella dio un respingo y sus orejas se agacharon.

Era incapaz de hablar. El nudo que se había formado en su garganta le impedía formular palabra alguna. Quedo muda mirando como aquel grotesco soldado se relamía los labios, mirándola como si fuera suya.

- Tímida ¿Eh?-rio el canino de ojos verdes lanzando una carcajada sonora y brutal- así me gusta niña, significa que no te opondrás si hago esto...

Dejo la frase en el aire y con la ferocidad de un depredador estampo su hocico con los labios de Luna la joven loba gemía, suplicaba y empujaba al desagradable animal, pero no iba a dejarla tranquila por más que molestara, es mas a penas estaba empezando.

Los reviews:

Lizz Jiao:Hola, jeje, sip, asi es. Primer comentario! SIIII. OK, ya corregi eso, gracias por la observacion :D , muy buena frase.

Leonard kenway: Hola, gracias.

Taffy1022: Hola! Que bueno verte aqui xD. Si, no lo dudes :3 ,Hmm no quiero decirte :P , es que eso se va a ir descubriendo a lolargo de la historia, te lo adelanto... SU nombre es Luna .

BrisTigressandPo: Wow, gracias :3. Aqui esta para que no esperes tanto :D

jeffersongongora: Gracias :D , ammm sip, lo de FUng fue rarop, pero necesario, luego sabras porque. Espero que te haya gustado este cap :D

Bueno, espero que les haya gustado a todos mis lectores fantasmas... Yo les digo asi, yo entiendo que a veces no puedan dejar reviews , lo entiendo y con saber que lo leen es suficiente :3

Hata luego.