Bill se había ido a tomar una ducha refrescante después de despedirse de Dipper y mientras lo hacía estaba revisando algunas cosas en el Mundo Mental.

Desde que comenzó a espiar al chico ha mantenido todas sus cosas ordenadas, ya que en cualquier momento podía visitarle desde que le enseño a usar su mente en estos tipos de espacios, y a decir verdad, se le daba bastante bien esto de la mente, o mejor, la magia misma.

Desde el momento en el que hicieron el trato después del incidente del portal, Bill no paraba de enseñarle magia de todo tipo, desde sanación a magia oscura, cosa que a Dipper le interesaba pese a sus finalidades malvadas.

Bill siempre le había visto con potencial en lo que respecta a lo místico y tenía una cualidad muy peculiar, atraer a lo paranormal. Esto tenía sus ventajas y sus desventajas, ya que todos los días el niño (aunque ya no fuera un niño) se adentraba en el bosque explorando en busca de nuevas criaturas o sucesos anormales, pero casi siempre volvía hecho un desastre.

Algunas veces perdía la gorra que llevaba desde niño (pero luego la encontraba), otras veces su camiseta estaba desgarrada o su cuerpo estaba lleno de magulladuras y heridas. Por esta razón Bill decidió establecer una conexión especial entre ellos dos, una en la cual Dipper pudiera establecer contacto con Bill en cualquier momento. También, solo por si acaso, cuando se separaban, Dipper llevaba consigo un collar con la forma real de Bill, de modo que este le pudiera ver en todo momento, incluso en los momentos más incómodos.

En ese momento Bill concentró su mirada en su mano para apreciar un anillo con un pino y se acordó del día en el que lo consiguió, el día en el que Dipper intentó vender su primer libro. El libro trataba sobre los demonios, sus vidas y sus propósitos (a saber de quién pudo sacar esa información…).

Al principio no tuvo mucho éxito, pese a que todos los habitantes de Gravity Falls le conocieran. Pero ese no era el motivo por el que no lo compraban. No, toda la culpa estaba en como Dipper lo promocionaba. Afortunadamente, Bill estaba ahí para ayudarlo, siempre claro, a cambio de algo.

"Ehh, hola, le interesaría en comprar…" Dipper estaba sujetando la copia de su libro como si le fuera la vida en ello. La persona le miró con cara rara y lo rechazó antes de que pudiera continuar. "¡Espere, si ni siquiera he…!" Dipper levantó el brazo intentando detenerlo, pero ya se había adentrado en la cafetería de la vaga Susan. "Uff, esto es una pérdida de tiempo, nunca conseguiré venderlo." Dipper se dirigió a la cafetería, se sentó en una mesa apartada y pidió una ración de tocino. "Lo mejor será dejarlo, además, ya está atardeciendo…" Dipper pensó mientras saboreaba la jugosa carne.

"De eso nada, Pino."

Dipper levantó la cabeza sorprendido y asustado a la vez al ver que el mundo se volvía monótono y que un precioso hombre rubio emergía de la nada. Hasta que no se dio cuenta de quién se trataba no consiguió relajarse.

"¿Bill, que haces aquí?"

"Oh, nada, solamente estaba mirando cómo le iban las ventas a mi querido Pino, y por lo que veo no muy bien" Bill invocó su bastón y empezó a flotar alrededor del chico. "Pero eso se podría arreglar si hiciéramos un trato." La voz de Bill se volvió grave y profunda al pronunciar la palabra trato.

"¿Y de qué tipo de trato estamos hablando?" Al ver la atención que había conseguido se acercó tanto a Dipper que prácticamente sus narices se estaban tocando. Dipper ya estaba acostumbrado a hacer tratos con Bill, desde los más ridículos a los más importantes, pero nunca se acostumbraba a estas cosas. Ante esta situación, Dipper se sonrojó y miró a otra parte, pero Bill enseguida cogió su barbilla e hizo que se volvieran a mirar cara a cara.

"Oh, un trato irrelevante. Tú me dejas estar contigo el resto del día y a cambio yo te ayudo con el tema de las ventas." La mano de Bill fue engullida por llamas azules al extenderle la mano a su querido amante."¿Qué me dices, tenemos un trato o no?"

Dipper observó como los ojos de Bill brillaban con la luz de su fuego demoniaco y se dio cuenta que se estaba poniendo rojo otra vez. Se aclaró la garganta y dijo: "Trato." Los dos sacudieron las manos y de repente el mundo volvió a su color normal. Solo que esta vez un hombre alto se encontraba delante de él. Bill se volvió a donde estaba toda la muchedumbre y empezó a gritar:

"¡¿ALGUNA VEZ OS HABIAÍS PREGUNTADO PORQUE TENÉIS PESADILLAS?! ¡¿HABEÍS TENIDO LA SENSACIÓN DE QUE ALGUIEN OS ESTABA OBSERVANDO?!"

Todo el mundo se volvió hacia el demonio con caras sorprendidas debido al repentino grito.

"¡PUES LO MÁS PROBABLE ES QUE FUERAN DEMONIOS! ¿Y QUÉ SON LOS DEMONIOS? ¿QUÉ PODÉIS HACER PARA QUE YA NO OS MOLESTEN? ¡PUES TODAS ESAS RESPUESTAS ESTÁN EN ESTE LIBRO!" Bill cogió de la muñeca a Dipper y de un tirón lo levantó, sosteniendo el libro en la mano de la que le había cogido. Dipper no podía estar más avergonzado en ese momento. Todo el mundo le estaba mirando, incluso el hombre que antes había rechazado su libro.

"¡Y SU AUTOR ES EL FAMOSO PIN- PINES, DIPPER PINES! ¡Y SOLO CUESTA…!" Bill miró a Dipper esperando que dijera algo, pero se quedo atónito. "Vamos, ¿a qué estás esperando?" Bill hizo usó de su conexión para bajar de las nubes a Dipper.

"E-ejem, solo cuesta 10 dólares…"

"¡EXACTO, SOLO 10 DÓLARES, Y LOS DIEZ PRIMEROS QUE LO COMPREN RECIBIRÁN UN TOUR GUIADO POR EL MISMÍSIMO AUTOR EN LA CABAÑA DEL MISTERIO!" Bill extendió los brazos hacia arriba con emoción y de repente había una multitud de personas rodeándolos pidiendo un libro.

Dipper miró a Bill con asombro mientras intentaba calmar a la gente que le aplastaba. Bill le dedicó una sonrisa y empezó a generar copias del libro de la nada.

Cuando terminaron de venderlos Bill sonrió maliciosamente y elevó a Dipper al aire. El mundo se volvió gris y Bill creó un portal a donde sabe quién.

"Bueno, bueno, bueno, al parecer los libros al final SÍ que han vendido, ¿verdad?"

"De verdad Bill, no sé cómo puedes ser así de espontáneo algunas veces, ¿es que no sientes vergüenza alguna?"

"Nope, y ahora si me disculpas voy a intentar aprovechar el máximo de tiempo con mi querido Pino." Diciendo esto Bill cogió a Dipper por la cintura y se adentraron en el portal. Al salir, una arboleda de pinos les rodeaba, meciéndose a merced de la brisa veraniega. Dipper logró escaparse de Bill y pudo contemplar el lugar con más atención.

Se encontraban en un claro del bosque que nunca había visitado, si ese era el bosque de Gravity Falls, claro. Alrededor de ellos volaban libremente luciérnagas que bailaban entorno a ellos, iluminando el lugar con sus luces celestiales. Dipper alzó la mirada para encontrarse con un cielo nocturno plagado de estrellas. Algunas parecían más brillantes que otras, pero todas eran preciosas. En medio del cielo se encontraba la Osa Mayor, que era igualita que su marca de nacimiento (de ahí su nombre, por cierto). La constelación parecía brillar con más fuerza que nunca, intentando destacar entre las otras estrellas.

Al apreciar todo esto los ojos de Dipper se inundaron del cielo nocturno. El chico cerró los ojos, y cuando los abrió, esta vez toda su atención se puso en el hombre que estaba a su lado, mirándolo con ojos amarillos hipnotizantes.

"¿Te gusta?" Eso fue lo único que dijo el demonio, aún sabiendo ya la respuesta que iba a recibir.

"Bill, esto es…No tengo palabras…Es…" Dipper cogió de las manos a Bill y le miró a los ojos. "Precioso."

Bill no pudo resistirse a sonreír a su querido Pino, y cuando cogió confidencia se puso de rodillas y dijo:

"Niño, desde que te conocí siempre me habías atraído, ya fuera por tu estupidez o por tu atracción por lo paranormal." Bill hizo una pausa para coger aire y prosiguió. "Al principio pensaba en torturarte, en hacer que perdieras poco a poco la cordura, pero luego me di cuenta que me hacías sentir algo que en muchos siglos nadie había conseguido realizar. Deseo." Al oír esta palabra, el corazón de Dipper se aceleró un poco.

"Pino, te deseo desde el momento en que te vi, aunque no me diera cuenta hasta hace dos años, y sabiendo que en mi forma demoníaca no podía desarrollar sentimientos, creé este cuerpo humano para estar contigo, renunciando a parte de mis poderes, pero ahora sé que ha valido la pena, y por eso quiero preguntarte esta cosa."

El corazón de Dipper no paraba de latir de emoción. ¿Acaso se iba a declarar?

"Dipper Pines, ¿te gustaría ser mi novio?"

En ese momento el corazón de Dipper se paró por un momento, eso, y el resto del mundo. "¿Bill se estaba declarando?" "Bill se estaba declarando." Bill se estaba declarando. Ese pensamiento no paraba de pasar por la cabeza de Dipper una y otra vez. Dándose cuenta de la mirada preocupante del demonio le respondió Dipper se despertó de su bucle infinito y una sonrisa empezó a adornar su cara.

"Sí, ¡claro que sí, Bill!" Dipper empezó a soltar lágrimas de alegría y abrazó con todas sus fuerzas a su nuevo novio, dándole este un beso con euforia.

Los dos estuvieron abrazados durante un buen rato, compartiendo besos con pasión, hasta que Dipper recordó una cosa.

"Oh no, voy a estar muerto." Dipper se apartó de Bill con una mirada seria.

"¿Qué pasa? ¿He hecho algo malo?"

"¡No, no, pero yo sí! Dipper conjuró esta vez un portal con todas sus fuerzas ante el asombro de Bill. Si el chico estaba creando un portal entonces el asunto tenía que ser serio, ya que siempre se quedaba agotado después de usar tanta energía. "¡Se me ha olvidado recoger a Mabel del campo de minigolf!"

"¿Cómo, en serio?" Bill empezó a desternillarse de risa. "¿Cómo se te ha podido pasar eso?"

"¡Bueno, cuando estas con un demonio atractivo que se te está declarando es normal que se te olviden las cosas!" Dipper cogió a Bill de la mano y juntos atravesaron el portal, el cual tenía a una Mabel muy enfadada preparada con una buena regañina. Claro que es normal que se te pase cuando te enteras que tu hermano gemelo tiene como novio a un demonio todopoderoso, y sobre todo cuando tú también has intentado que saliesen juntos.

Al final el día terminó con muchos abrazos, enhorabuenas, discusiones y una deliciosa cena a las dos de la madrugada.

Bill volvió a la realidad después de recordar el día en el que se declaró. Y a decir verdad, en vez de pedirle ser su novio le iba a pedir que se casara con él, pero Estrella Fugaz le había dicho que eso era demasiado rápido para un humano, y más para Dipper, así que al final se decantó por lo del novio, y no se decepcionó.

Bill volvió al Mundo Material para trabajar en la cabaña. Y sí, tenía que trabajar en ella si quería vivir en ella, o por lo menos eso es en lo que quedaron Fez y él. Hubo algunos problemas con el punto de vista de Gafas, pero todo se arregló con unos pocos tratos. De cualquier manera, ahora todos vivían felizmente en la cabaña y esperaban que así fuera. Pero Bill sabía que eso no era verdad. Al fin y al cabo, los problemas siempre vuelven, y más si él estaba implicado, pero esta vez se convenció en que los resolvería antes de que aparecieran. Protegería a su querido Pino y a su familia a toda costa, puesto que eran la única familia que le quedaba. Sí, lo juraría por su vida.

"Lo juro." Bill pensó en voz alta terminando de atender a unos clientes.

"QR GHEHULDV KDFHU SURPHVDV TXH QR SXHGHV FXPSOLU, YLHMR DPLJR."