Los Potter
Los Potter son una de las familias mágicas más antiguas que han existido en toda Europa, su descendencia mágica ha sido la envidia de los demás, sin mencionar los millares de Galeones que se encuentran en sus múltiples bóvedas de Gringotts, ya que son una familia bastante poderosa y llena de influencias alrededor de todo el mundo.
Son fieles seguidores de las ideologías puristas acerca de la sangre mágica y no mágica, no suelen involucrarse con familias mestizas, los traidores a la sangre y mucho menos Sangres Sucias.
Lili y James Potter son un joven matrimonio que después de unos cuantos años de casados han concebido a uno de los futuros herederos más ricos e influyentes de toda Europa.
El pequeño niño: Harry Potter.
Un pequeño chico de cabellos azabaches y perfectamente peinado, con piel de porcelana y unos encantadores ojos verdes que fueron heredados de su encantadora madre.
Los Granger
Ellos son una familia bastante agraciada, llena de lujos y reconocimiento dentro de la sociedad. Cuentan con una legado bastante admirable de la mejor calidad dentro de las familias de los Sangre Pura, ya que son parte de los Sagrados Veintiocho.
Son frecuentarios de los ideales puristas como los Weasley y los Potter, aparte de ser grandes amigos de ellos y fieles seguidores del Señor Oscuro.
Hamilton y Jane Granger son padres de la futura heredera multimillonaria.
La bellisima niña: Hermione Granger.
Una niña encantadora, con piel blanca y suave que la hace lucir delicada ante los demas, uno de sus pasatiempos es leer y siempre tiene un libro bajo el brazo, es bastante inteligente y brillante para su corta edad y un poco madura ante sus amigos.
Los Weasley
Esta familia en particular siempre ha sido demasiado extensa, ya que los padres han tenido la vieja costumbre de tener demasiados hijos para precerbar a la familia, mas sin embargo nunca se han relacionado con mestizos o muggles.
Arthur y Molly Weasley, los pilares de esta familia han tenido en su vida siete hijos: Bill, Charlie, Percy, los gemelos George y Fred, el pequeño Ron y a la única niña Ginny.
Son amigos cercanos de los Granger y los Potter, al igual que sus pequeños hijos. Son una importante familia dentro de la sociedad, al igual que sus amigos son respetados y temidos ante los demás.
Ellos tuvieron en especial a un chico bastante hiperactivo: Ronald Weasley.
Un niño extremadamente distraido, pero inteligente cuando se requiere, con unos bellisimos ojos azules y un revoltoso cabello rojo como el de sus padres.
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Faltaban pocos días para que fuera el 1 de Septiembre y hasta ahora muchos magos y brujas se encontraban en el Callejon Diagon reuniendo los materiales necesarios para su próxima estadía en Hogwarts o emocionados por su primera vez en el castillo.
Entre todas esas personas se encontraba un pequeño niño rubio de no más de once años llamado, Draco Malfoy. Sus padres, Lucius y Narcisa Malfoy, eran muggles y por lo tanto desconocían por completo el como se regia el mundo mágico, así como las actitudes de las personas y hasta sus propias vestimentas, que a su parecer eran extremadamente ridículas. Pero eso no importaba demasiado, ya que el matrimonio se encontraba dispuesto a apoyar a sú pequeño hijo en todo lo que pudiera, aún sí eso significaba adentrarse en un mundo completamente desconocido.
El joven rubio no hacia nada más que observar a su alrededor completamente maravillado y preguntarse a sí mismo como es que ocurrió todo tan repentinamente. Él nunca espero que un día abriendo la puerta se encontraria a un hombre viejo y barbudo que solicitaba hablar con sus padres pudiese cambiar su vida para siempre. Él ya sabía que era diferente a los demás, siempre se cuestiono eso y hasta hace pocos días lo confirmo por completo.
Dejando de lado esos pensamientos se concentro en buscar los materiales que le faltaban, dandose cuenta de que frente a él se encontraba una tienda en donde vendían túnicas de calidad. "Madame Malkin, túnicas para cualquier ocasión", no es que el tuviera demasiado dinero o que sus padres tuvieran un trabajo de en sueño, pero tenían lo necesario para sustentarse y pudiese comprarse una túnica decente.
Al comunicárselo a sus padres decidió adentrarse sólo para no confundirnos más y empezar a hacer por sí mismo algo, puesto que tenían que acostumbrarse a el nuevo estilo de vida que llevaría de ahora en adelante. La señora que atendía la tienda resultó ser muy amable con él, sacándolo de sus pequeñas dudas y atendiendolo de una forma paciente, bastante paciente. Al terminar de tomar sus medidas, le informo que tendría sus túnicas en unos veinte minutos aproximadamente así que le ordeno que esperará un poco. Al no saber que hacer, se sentó en un viejo sillón que se encontraba ahí a esperar, y observo a los demás clientes que se adentraban en la tienda. No había notado nada fuera de lo normal, la mayoría eran jóvenes más grandes que él y estos no le prestaban ni la menor atención.
Fue en esos momentos de aburrimiento que noto como tres niños de más o menos su edad, se encontraban abriendo la puerta de la tienda y comenzaban a adentrarse en ella.
Eran dos chicos y una chica; los dos primeros eran un chico pelirrojo con ojos azules y otro chico de cabellos azabaches con unos ojos color verde y anteojos circulares, pero viendo detrás de ellos pudo observar a una chica, unos pocos centímetros mas baja que los otros dos. Ella era hermosa, su cabello era ligeramente castaño, pero con toques dorados, su piel parecía de porcelana que daba la impresión de ser una muñeca delicada, una hermosa muñeca sí le pedían su opinión. A juzgar por su apariencia parecía que esos niños venían de una cuna de oro, no por nada sus ropas lucían finas, delicadas y parecían costar más de lo que ganarían sus padres en toda su vida.
Unos minutos más tarde la señora que atendía esta tienda salió apurada, entregandoles a cada uno un paquete que parecía contener túnicas de primera calidad, sonriendoles a los tres nerviosamente, como que esperando su aprobación.
El niño de cabellos azabache le dio una mirada a las tunicas y asintiendo levemente con la cabeza, observo a los otros dos, que al ver su rostro de aprobación dejo en el mostrador una bolsa llena de lo que parecían ser ¿Galeones?, ya no recordaba bien como era el tipo de moneda en el mundo mágico.
El primero en retirarse fue el pelirrojo, que al acercarse a la salida, sostuvo la puerta para que pudieran salir sus amigos y al final él.
El chico de los anteojos salió primero sin mirar a nadie más, la chica le secundó al salir, solo que ella sí había notado mí presencia por lo que volteo a verme. Me sonrroje un poco, pero no aparte mi mirada, por lo que me observo brevemente y me sonrió para después seguir a el otro chico. Y por ultimo el pelirrojo, despues de que saliera la chica, salio sin nisiquiera ver a nadie más que a sus acompañantes.
Después de ese breve episodio, la señora me llamo y me entregó mis túnicas. Finalmente salí y seguí con mis compras, aún sin quitar esa hermosa sonrisa de mi mente.
Esa fue la primera vez que vi a esa chica castaña...
