ENTREVISTA Y ALGO MÁS

Después de asegurarme de que Mary se había marchado le comunique a James que podríamos empezar con la dichosa entrevista, James enseguida junto con Laurent, su compañero, que por cierto era muy musculoso, moreno y no podía negarlo, el era sexy, pero por su desgracia era reportero, es decir, razón suficiente para que me dejara de atraer en un dos por tres. La entrevista empezó tan común y corriente como siempre, con preguntas como que me llevaba a querer estudiar medicina, a otras como que iba a hacer con la empresa de modas que mi papá me había obsequiado, y otras que no me agradaban mucho y tenían como idea principal saber todos los detalles de la relación que había entre Cullen y yo, estaba respondiendo muy normal cuando una pregunta me dejó muda.

-Bella, últimamente se ve tu imagen muchas veces en portadas de revistas muy bien acompañada con Edward y muchas de estas fotos son dedicadas a que se cree que en el fondo de los dos se quieren y no lo demuestran aparentando peleas, qué opinas respecto a esto?- la pregunta de James me dejo desconcertada.

-Bueno… pues, no sé, creo que simplemente es una mentira de los medios, y…- en ese momento los ojos verdes como una esmeralda de Edward me estaban mirando fijamente y me trabé totalmente, no supe que pasó después de eso, creo que nos dieron tiempo para relajarnos, pero para mí era peor, lo iba a tener a unos cuantos metros mirándome sin perderme de vista.

Después, la entrevista siguió más para Edward que para mí, cuando acabó yo agradecí para mis adentros, porque se tendrían que ir y así podría pensar con cabeza fría lo que sucedía últimamente por mi mente. No conté con que mis papás llegaran temprano e invitaran a James, Laurent y Edward a cenar, me tuve que disculpar y no soporte más y me fui con mi plato de comida a mi cuarto. Ángela por desgracia se tuvo que ir porque tenía una cita con Ben McCloover y no me pudo salvar de esa, así que no me lo iba a aguantar. Subí a mi habitación y comí con el cerebro flotando en algún lugar del espacio hasta que sentí que abrieron la segunda puerta del baño, para ser más específicos el baño de mi habitación tenía otra puerta en el pasillo, era una gran desventaja, porque perfectamente uno se podía estar bañando y alguien entraba y… bueno creo que no me gustaría ver mi reacción ante semejante situación.

La curiosidad me estaba matando por saber quien había entrado, así que con toda la delicadeza que pude empecé a abrir la puerta y el olor masculino me inundó por completo, así que ya podía decir que era un hombre, había varias posibilidades, podía ser mi papá y estaba rogando para que no fuera así, también podía ser James, Laurent o… Edward, esa última opción no quería que fuera, y si fuera así, no entendía porque mi cerebro se empecinaba en seguir mirando y descubrir quién era. Vi a un hombre de espaldas mirando hacia el lavabo pero no le alcance a ver la cara, note que tenía un cabello cobrizo y muy desordenado, empecé a comparar ese cabello con el de todos los presentes y me dio pánico al saber que era obviamente el de Edward, del miedo que ese estaba apoderando de mi cerré la puerta tan duro que estoy segura que Edward debió darse cuenta del ruido y así fue porque se escuchó un pequeño grito como de expectación y nervios, me hice la dormida pero él no es ningún sordo, y abrió la puerta, entró al cuarto, y pensé que me iba a gritar por haberlo espiado pero se acostó a mi lado colocando su cabeza en mi hombro y me extraño demasiado. Así que decidí seguir con la farsa y me desperecé como si me estuviera despertando y me miró con una sonrisa que jamás le había visto, como entre adoración y triunfo, me dejó totalmente desconcertada respecto a sus acciones, será que se… mejor no pienso eso, después sufriré más.

-Edward? Qué haces aquí?-tuve que preguntarle como una total idiota.

-Bueno, pues estaba en el baño y escuche un portazo, creí que estaba loco y encontré otra puerta, la abrí y estabas tú dormida tan… angelical y hermosa que me dieron ganas de secundarte, y bueno… perdóname por haberte despertado.- SE ESTABA DISCULPANDO, de verdad estaba loco.

-Edward, no te disculpes, y que pena ser tan entrometida, pero…que bicho raro te pico?, es decir, es que tu comportamiento no es así- soltó unas risitas y luego me respondió.

-Ok, se que yo no soy así, pero es que ya me canse de pelear contigo, además tengo que confesar que solamente soy un hombre y tu belleza me está volviendo loco, realmente loco.- QUE DIJO, prácticamente me estaba diciendo que yo era bonita, esto debe ser un sueño, un muy raro sueño, será que de verdad me dormí?

-Edward, o estas fumado, drogado o yo estoy soñando, verdad?- pregunté y me miro de lo más divertido.

-Mira, me gustas y… ya no lo puedo disimular, muchas veces he querido que todos esos rumores que hay entre nosotros de que tenemos una relación a escondidas fueran verdad.

-QUÉ?, Edward no juegues conmigo, si, por favor, nada de bromas, seguro esto es para fastidiarme ilusionándome- al terminar de decir eso me lo dije más a mi misma que a él.

-Bella, me gustas y mucho.

-Edward… yo…no sé qué decir… creo que a mí también me…me…- no terminé de decir eso cuando sentí que me movían, y golpe bajo, desperté en mi cama con mi mamá moviéndome de un lado a otro tratando de despertarme y yo abrazando una almohada.

-Mamá, ya párale, si?, ok, ya me desperté, a y por cierto que horas son?

-Hija, Bella discúlpame pero es que me extrañaba que durmieras tanto, desde las 7 de la noche de ayer hasta ahorita que son las 11 de la mañana,… que te está pasando?, yo se que tu no duermes tanto.- dormí 16 HORAS, parecía un bebé.

-Mamá… es que tenía… como pesadillas y me imagino que estaba muy cansada como para despertarme por voluntad propia.- fue lo primero que cruzó por mi mente para no tener que decirle que me dormí pensando en que Cullen era sexy.

-Mmm, no se no me convences, pero te creo. Bella ya que en una semana es tu cumpleaños tú papá y yo queríamos sorprenderte con un viaje a un lugar que estamos seguros que no conoces, y bueno… el viaje será de aproximadamente una semana y vamos a salir en dos días, quería comunicarte de que alistarás ropa y toma- me dio un buen paquete de billetes, todos de 50 dólares- ya llamé a Alice, ella te ayudará regalándote algunos de sus vestidos de baño, y te acompañará de compras, lo siento pero yo no puedo ir, quisiera pero ya sabes ¨DEBERES¨.- esa última palabra la dijo simulando la voz de papá y ambas soltamos unas risas.

-Mamá, tranquila yo te entiendo, y cuando viene Alice?

-Ya llegó, te está esperando en la sala hablando con… su hermano.

-Por celular?- pregunté tan inocentemente.

-No Bella, el está aquí, las va a llevar y a traer.

-QUÉ?, MAMÁ, PERO NO.- y no me dejó terminar.

-Hija, comprende que tu papá confía en él.

-Ok, ya bajó- le dije un poco más desanimada y dándome por vencida.

Me cambié de ropa, ya que traía la misma de ayer, me puse una playera pegada a mi cuerpo, yo no era supermodelo pero tampoco era fea, luego me puse una pantaloneta de jean negro, que hacía que mis piernas se vieran más esbeltas, luego me coloqué unas sandalias rojas que salían con mi playera, me apliqué un poco de maquillaje resaltando mis ojos y mis labios con un poco de gloss y mi pelo lo dejé suelto. Cogí mi cartera negra de cuero y dentro puse el paquete de billetes, mis gafas de sol, ya que hacía un lindo día, mi Ipod Touch y mi medalla, me la había regalado mi mamá, nunca me la ponía porque era de oro puro y no quería que la robaran pero siempre la llevaba conmigo ya que me protegía.

Bajé las escaleras y no vi a nadie hasta que me di cuenta de que habían salido al jardín y estaban embobados viendo unas orquídeas que habíamos sembrado mi nana y yo cuando yo era apenas una niña. Me despedí de mi nana y luego de mis papás, salí hacia el jardín y sorprendí a Alice con un abraso sorpresa, primero soltó un pequeño gritito de susto y luego se voltio, me vio, abrió los ojos como platos y me dio una sonrisa de alegría inexplicable, me dijo que me veía hermosa y que por fin había usado bien mi ropero, salude a Edward normal, pero en cambio él me dijo que estaba bellísima y eso me dejó sorprendida. Me subí a su carro, era un Mitsubishi, en realidad era último modelo y de lujo completamente, nos llevó al centro comercial Voshé y dijo que esperaría en el carro, mejor para mi, así no tendríamos tantos paparazis siguiéndonos. Estábamos con los guardaespaldas personales de mi papá, obviamente no me iba a dejar sin seguridad. Nos la pasamos como niñas chiquitas de tienda en tienda comprando todo lo que nos gustaba, al final terminamos con más de 20 bolsas de ropa, zapatos y cosas de maquillaje. Llegamos de nuevo al carro de Edward y el estaba abriéndonos el baúl, metimos todas las bolsas y Alice se fue al cajero a sacar más plata, la iba a acompañar pero no sé porque me quedé con Edward por fuera del carro, riéndonos de que casi no cabían todas las bolsas en el carro. Nos quedamos mirándonos tan fijamente y de un momento a otro sentí sus labios encima de los míos, sin saber porque me agarre de sus cabellos queriendo profundizar el beso mientras él me acercaba más a su cuerpo, luego culminamos el beso por falta de aire. Quedé tan confundida y luego dijo algo que no me esperaba.

-Bella, me gustas mucho, me tienes hipnotizado.

-Yo… e… no sé, creo que a mí también me gustas.

-Enserio?- lo dijo tan divertido que se había roto la barrera de hielo entre nosotros.

-Sí, no me crees?

-No, porque siempre creí que me odiabas mucho.

-Bueno, pues te lo voy a comprobar- y entonces lo besé nuevamente, cuando sentí un carraspeo y me sonroje tanto que debía parecer un tomate.

-Lo siento Alice, yo…- me interrumpió.

-Yo lo sabía, ustedes se gustaban y no lo querían admitir, soy la adivina, yo lo sabía, yo lo sabía, yo lo sabia…- parecía una niña chiquita.

-ALICE, ya cálmate, será que nos podemos ir- esta vez fue Edward quien hablo.

-Claro que si, TORTOLOS.

-ALICE ¡!- dijimos al tiempo Edward y yo, luego los tres estábamos riéndonos.

El camino fue muy pasivo, cuando llegamos a casa Alice decidió quedarse a dormir conmigo, pero Edward tenía que devolver el auto y se fue. La noche no la pasamos pintándonos las uñas y probándonos todo lo que compramos, al final nos quedamos dormidas y los primeros rayos de sol nos despertaron al tiempo. Nos entramos a bañar y fuimos a desayunar con nana. Luego llegó Edward disque para ver que su hermanita estuviera bien, pero ambos sabíamos que nos queríamos ver. Alice se fue a cambiar mientras Edward y yo nos quedamos solos.

-Hola amor- me saludó Edward y sonó tan bien.

-Hola guapo.- estaba realmente sexy con una playera que dejaba ver sus músculos y un pantalón que contrastaba con el ambiente de domingo.

-Mmm, me encanta que me digas así.- y me besó.

-A mi encanta verte.

-A mi también, te ves endemoniadamente sexy.- y me besó de nuevo.

-HEY CHICOS, cálmense que estamos en una casa, ya no los puedo dejar solos.- todos nos reímos de los comentarios de Alice.

Salimos a trotar por el parque y luego fuimos a cine ya que la pequeña duende quería ver una película, terminamos viendo No me olvides, Edward obvio no quería pero a Alice nadie se le pude negar. Salimos y regresamos a la hora de comer, comimos Edward, Alice, mis papás, mi nana y yo. Alice decidió quedarse una noche más y Edward se quedó también y durmió en el cuarto de al lado.

Alice y Edward se quedaron dos días más y luego se fueron.

Desperté muy temprano ya que según mi mamá hoy nos íbamos con motivo de mi cumpleaños número 19. Cada día me sentía más vieja, y no me gustaba, pero lo único que había descubierto para detener el tiempo, era besar a Edward, y él no estaba aquí.

Terminé de bañarme y guardé en la maleta las cosas de aseo personal, bajé al garaje y mi mamá me estaba esperando con una sonrisa de oreja a oreja, nunca la había visto tan feliz, y se suponía que el viaje era un regalo para mí. Esto sonaba muy mal, sonó el timbre, pero era raro que alguien tocará el que era del garaje, abrí y me encontré con unos hermosos ojos verdes que me miraban con una emoción, pero después me enfoqué en las maletas de viaje que traía, un momento… nadie me dijo que él iba a venir, pero, hago recuento, mi mamá solo empacó mis maletas en el carro, y las de ella y las de mi papá?, no… no me pueden hacer esto, pero, como, quién les habría dicho que a mi Edward me gustaba?... Alice!, quién más que ella. Rayos. No había contado con que ella abriera su bocota, no reaccioné hasta que Edward me saludo de beso AL FRENTE DE MI MAMÁ, claro que no me importó mucho, mis neuronas estaban embobadas y perdidas en los labios de él.

-Edward, creo que es mejor que no hagamos esto al frente de mi familia.

-Tranquila, ya saben todo, Alice se me adelantó, pero ellos lo tomaron muy bien, incluso tu papá se alegró.

-QUÉ?, en serio? Esto si no lo creo.- será verdad que mi papá lo había tomado bien… que raro- Y… bueno me dio un tiquete y tú, Alice y yo nos vamos de viaje a celebrar tu cumpleaños.

-Mmm, bueno eso no me lo esperaba, y ceo que…

-BELLA!- Alice e interrumpió con su común hiperactividad, estaba muy alegre como siempre y era eso lo que me gustaba de ella.

-Alice, ya cálmate que me vas a dejar sin aire.

-Ok, vámonos.

Después de que mis papás me aclararán todo y me sorprendiera por la tranquilidad en sus palabras, fuimos directo al aeropuerto y yo seguía en duda porque todavía no sabía a dónde íbamos, ya que Edward y Alice no querían decirme.