te fic tiene contenido no apto para menores, si eres menor de edad abstente. No me hago responsable de ke puedas salir completamente pervertido/a despues de leer de este fic ... jejeje

cosas raras suceden en un fin de semana solos... solo cheken...

Aclaraciones: lo de siempre ni Bleach ni algun personaje en este fic incluido me pertenecen... Oo lo cual es una lastima pk sino veriamos mas IchiRuki... el punto es ke solo la trama y la idea original del fic es mio XD eso ya es algo... creo

en fin ahí les dejo el sig. Cap.


IchiRuki Fic

Accidente…


La ducha les había sentado bien a ambos sin embargo la atmósfera a su alrededor era de lo más tensa y asfixiante. Y parecía que las cosas empeoraban con los minutos. Para empezar aun que la ducha fue relajante para los dos. Los minutos antes de el fueron de los más estresantes en la vida de ambos, no se comparaba siquiera a sus aventuras vividas anteriormente. Y todo había comenzado por que ambos querían tomar el baño de primero, ninguno cedía y tampoco querían hacerlo.

ES MI CASA, ES MI BAÑO

SOY TU INVITADA

TU TE METISTE A MI CASA CON ENGAÑOS

¿Y? AUN ASI SOY INVITADA – el pelinaranjo se llevo las manos al frente y conteniéndose cerró los puños mientras maldecía repetidamente el nombre de la shinigami. Sin darle tiempo a la morena de reaccionar tomó la perilla de la puerta y la giro. Miró a la pelinegra y le sacó la lengua.

¡Oye! – gimió la chica al ver como el otro abría la puerta para meterse.

Lo siento enana – dijo con medio cuerpo dentro del cuarto de baño.

¡Esperate! – jaló el brazo derecho del sustituto, el que le quedaba fuera del cuarto.

¡Hey! – se quejó. Rukia se había vuelto más fuerte, ese jalón le dolió.

Ichigo, yo necesito ese baño, de primero. No seas malo – jalonéo de nuevo el brazo del pelinaranjo. La imagen de Chappy sobre el torciéndole el mismo brazo le erizo la piel. Solo faltaba que Rukia se pusiera a decir "da Pyon" ó "tu brazo hace Pyon", para completar el cuadro en su mente.

NO ENANA – tiró de su brazo – ¡creeme! YO N E C E S I T O ese baño más que tú – después de todo algunas partes de su cuerpo aún seguían más despiertas que él mismo. Y había logrado ocultarlo bien con la toalla, pero si la enana seguía así entonces pasaría el bochorno más grande su vida y no con cualquier persona, si no con la ENANA, la que precisamente era la culpable de ese estado suyo.

Con toda la fuerza de su ser ignoró partes "penosas" de su sueño y sujeto el brazo del pelinaranjo. Ese simple acto, provocó que la piel se le erice como si fuera recorrido por una descarga eléctrica. Tragó saliva. La imagen de las manos del shinigami recorriendo sus muslos la golpeó de sorpresa y sintió su cabeza dar vueltas. Por un momento soltó la fuerza con la que mantenía al sustituto – Pero como rayos? – de un segundo a otro recobró la compostura, el pelinaranjo la miraba extrañado. Aprovecho el descuido de éste y le jalo de nuevo.

Por la fuerza del tirón se aferró a la puerta, pero sin querer resbalo con el tapete del baño, perdió el equilibrio y su cuerpo comenzaba a irse completito para atrás. Hubiera querido ser más ágil en ese momento, pero la vista antes sus ojos le bloqueo el bombeo de sangre a su cabeza y de paso inutilizó a unas cuantas de sus neuronas. La shinigami había estado con los botones de su pijama todos abiertos dejándole ver bien y con lujo de detalle el sujetador blanco que tenía para colmo, bordados unos cuantos conejitos. La anatomía de la morena no era del todo despreciable, los senos de la chica no eran pronunciados pero si suficientes para llamar la atención de cualquier hombre. Ahora entendía de la manía de Keigo de llamar la atención de la Kuchiki con halagos. No pudo pensar más en Keigo y sus pervertidas intenciones, el mismo tenía sus propias fantasías en el mundo de las perversidades. Su mente viajo de nuevo al sueño de esa mañana. Entre sus brazos estaba la morena temblando y respirando entrecortadamente, recordó la sensación de recorrer la piel desnuda de la espalda de la morena, recordó el camino de besos que trazo desde el cuello hasta el hombro de la chica.

No había querido soltar al shinigami sustituto, ni siquiera cuando sintió que este se iba de lleno hacía el suelo, es más ella misma había intentado ayudarle a no caer. Pero el peso del chico era por mucho más que el de ella y terminó cayendo junto con él. Cerró los ojos esperando sentir el impacto del golpe contra el suelo, pero contrario a eso había caído en algo suave y firme…? Abrió los ojos con miedo ya se imaginaba donde precisamente había aterrizado, pero quería fingir que no lo sabía. Abrió los ojos con lentitud y lo primero que vio fue el rostro sonrojado del shinigami, la miraba como perdido. Bajó la vista para apartarse de los ojos avellana del chico, pero grave error, estaba apoyando las manos sobre el pecho del mismo, un recuerdo de su sueño la volvió a tomar por sorpresa. Ella estaba sobre el shinigami con la falta corrida hasta los gluteos y sin nada más que el sujetador en la parte de arriba de su anatomía. El cual a duras penas intentaba ser retirado por las manos del sustituto – Ichigo – había susurrado cuando el logro conseguir su objetivo. Él masajeó con delicadeza ambas curvas de la chica, haciendo que ella soltará un suspiro ahogado. Se inclinó hacia él y lo beso con suavidad – que dulces son tus labios – pensó. Parpadeó forzadamente la imagen de su sueño cambio a la de ellos tirados en el suelo. Quería moverse pero era como si cuerpo no quisiera hacerle caso.

Te… - balbuceó tratando de controlar su cuerpo – te dejare… a ti primero…

La chica asintió, moviéndose con miedo sobre el cuerpo del chico. Una oleada de calor comenzó a invadirla desde aquella parte entre sus piernas hasta el resto de su cuerpo.

Se había retirado por completo de él y permanecía sentada sobre sus piernas mientras veía como el se incorporaba. Volteó a verla y notó que ella aún llevaba el pijama abierto. Se volteó lo más rápido que pudo para evitar ser visto, pero la shinigami ya se había percatado de su mirada. Y con la cara más roja que antes se cubrió con sus ropas.

Lo siento… - dijo entrecortadamente.

Ie – negó ella. El color de su rostro aún seguía tan encendido como antes.

Te dejo… - se estiró para tomar la toalla que se le había caído con tanto ajetreo ahora lo iba a necesitar de igual modo.

Hai – vio como el se levantaba del suelo con la toalla al frente, ella también recogió la suya que estaba cerca de sus piernas.

Al salir del baño cerró la puerta como si fuera lo más delicado del mundo. Apoyó la espalda contra la puerta y se dejó caer. Suspiró derrotado – ese maldito sueño, me esta acabando de a pocos – se llevo las manos al rostro. Respiró un par de veces antes de volver a ponerse de pie y dirigirse a su cuarto, entre tambaleos. No era sano estar solos, tendría que buscar la forma de salir de ahí sin dejarla sola, tal vez con más compañía su mente no se entretendría pensando en "cosas" imposibles. Tal vez así esa sensación desaparecería y podrían actuar como normalmente lo hacían. Si seguía así tendría que ir con un psicólogo no era normal tener esos sueños, no deberían serlo.

Mientras el pobre chico se rompía la cabeza, la otra estaba en unas condiciones muy similares. El pequeño accidente de minutos atrás les había dejado en estado de shock total. No tenía que ser una genio para darse cuenta que tanto ella como él habían quedado muy impactados por una simple caída, por un simple accidente. El agua de la regadera caía y el sonido de las gotas en el suelo era lo único que podía escuchar. Levantó la cabeza y cerró los ojos sintiendo como las pequeñas gotas recorrían su cuerpo, la sensación de agua fría le relajó, sintió como todos los músculos de su cuerpo se liberaban de la tensión acumulada. Sus mejillas se encendieron cuando por un segundo deseo que fueran las manos del chico las que recorriesen su cuerpo en lugar de las gotas de agua. Desde cuando ella tenía ese tipo de pensamientos? No debía seguir así sino le sería imposible continuar con su vida diaria. Tendría que ir donde Urahara, tal vez el del problema era su Gigai, si probablemente ese era el problema. De que otra forma podría explicarse todo aquello. Dejó caer su cabeza derrotada, tendría que buscar como despejar su mente, de lo contrario el tarado se daría cuenta de que algo andaba mal con ella, entonces todo se volvería más complicado. Por el momento su mejor opción era hacer como si nada hubiera pasado y que todo se resumía a un simple accidente, nada más.

Y esos habían sido tan solo los minutos antes del desayuno, falta lo otro.

Maldición – pensaba mirando estupefacto el calendario, había olvidado que era sábado – ¿Y ahora que voy a hacer?

Rukia terminaba de secarse el cuerpo mirando a la nada a la altura del espejo. Su imagen era aparentemente normal, pero en realidad estaba completamente ida. Hacía todo de manera automática. Soltó un largo suspiro. Y camino hacía la puerta del baño pego oído y espero a escuchar algún ruido, por mínimo que fuera pero nada. Tal ves él estaría abajo preparando el desayuno. Lo cual era muy seguro, cuando se quedaban solos era él quién se encargaba de la comida. Sonrió cuando descubrió que ahí donde lo viera todo mal humorado, era bueno en la cocina. Era todo un estuche de monerías. Se enredó la toalla al cuerpo; con tanto ajetreo se le había olvidado llevarse la ropa al baño, tendría que salirse solo con eso cubriéndole el cuerpo. Entreabrió un poco la puerta y se aseguro de que el chico no andaba por ahí y salió corriendo en dirección de cuarto. Una vez ahí cerró con seguro, más valía estar seguros que volver a tener otro accidente.

Se preguntaba que estaría preparando para el desayuno el fin de semana pasado Ichigo había hecho un omelet acompañado de onigiri – rara combinación – fue lo que él dijo, pero aún así a ella le gusto. Sonrió tratando de recordar que más habían hecho esos días, pero un fuerte dolor de cabeza se lo impidió. Después de todo su gigai si necesitaba una revisión. No podía recordar nada más de el fin de semana pasado. Más tarde le preguntaría a Urahara sobre alguna solución.

Terminó de colocarse la última pieza de sus ropas (los tenis) y se levantó de la cama. Ahora bajaría haciéndose la ofendida por el accidente, no le quedaba de otra, tendría que actuar normalmente. O el imbécil se daría cuenta.


Si sus ojos veían bien la fecha en el calendario estaba en lo correcto, era sábado, el día que las escuelas cerraban, el día que su padre decidió salirse tempranito para ir con sus hermanas al dichoso campamento. Se golpeo la frente, ahora como le haría para mantenerse distraído? Un momento no el campamento había sido la semana pasada. Con un brillo extraño en los ojos rebusco en las fechas de la semana pasada. No estaba equivocado también tenían en letra rojo CAMPAMENTO, entonces eso quería decir que era su segunda semana a solas? Meditó sobre sus actividades anteriores las que correspondían a la semana anterior. Nada. Era como si después del desayuno se le hubieran esfumado los recuerdos. Pero se lo atribuyo a que aún muy a su pesar seguía aturdido por su pequeño accidente con la shinigami hacía apenas cosa de unos minutos.

Termino de preparar el desayuno, bueno en realidad solo la había recalentado. Había encontrado con que a su adorada hermanita Yuzu le había dado tiempo suficiente para prepararles la comida. Pero le hacía falta algo a su desayuno: el jugo. Mirando como su perfecto desayuno estaba incompleto se dirigió al refrigerador y vislumbro un poco dentro de este. No había nada preparado, solo un par de cajas de jugo y un bote de leche – tal vez la leche este bien… - tomó el bote y sacó de la alacena un par de vasos. Escucho como unos pasos se hacían más fuertes. Los nervios se le pusieron de punta, él que había pensado que era un tema superado, ahora se daba cuenta de que era todo lo contrario. Y como no, si lejos de poder descargar todo el estrés (y otras cosas) acumulados en su cuerpo, lo único que hizo fue reprimirse. Pero afortunadamente la morena ya se había terminado de bañar ahora era su turno. Sin pensárselo mucho, paso de largo a un costado de la morena quién se quedo con la boca abierta; no pudo decir nada, él se le adelanto.

El desayuno está servido – dijo subiendo las escaleras.

Eh?

Solo deja que enfrié un poco, si no te gusta la leche hay zumo en el refrigerador – ya había llegado al segundo piso – me daré un baño y bajo en seguida, no me esperes – y acto seguido se metió a su cuarto. La morena bufó; la trató como si estuviera pintada, pero mejor así. Eso le daría más tiempo para pensar en cómo actuar. Inhalo y exhalo profundamente. Siguió su camino al comedor.

Su vista se topó con la mesa perfectamente bien servida. Y miró el bote de leche puesta sobre la mesa y un vaso sin llenar - si no te gusta la leche hay zumo en el refrigerador – eso había dicho antes de huir? De ella… bueno tal vez no estaba huyendo si no que estaba abochornado por su "pequeño" accidente, después de todo sería normal comportarse así, no es que él pudiera leerle la mente y saber de su "sueño". Miró dentro del refrigerador mientras colocaba el bote de la leche ahí dentro. Había dos cajas de zumo tomo la de fresa y sirvió un poco en su vaso. Para luego devolver la caja a su lugar. Bebió un poco, pero el silencio de la casa le calo los nervios, mejor si esperaba a Ichigo, prefería desayunar con él que sola. Tapó los platos de comida y guardo ambos vasos en el refrigerador, para después dirigirse a la sala, en su camino se topo con el calendario – así que esta es la segunda semana que nos quedamos solo él y yo – arqueó una ceja – que raro… - pero no la dejaron continuar en sus cavilaciones, el teléfono de la sala sonó. Con fastidió se acercó al objeto y lo descolgó – moshi, moshi?

Caminaba de vuelta a su cuarto. Se le había olvidado llevarse la playera al baño y ahora tendría que cruzar todo el tramo a su cuarto para poder vestirse completamente, afortunadamente la morena debía estar desayunando así que no había motivo alguno que la obligase a subir. Durante su relajante baño pudo descargar todo, pero todo, lo que se había aguantado. Ahora se sentía un poco más tranquilo y sereno, ahora sí podría pensar mejor, cómo en qué hacer para resolver su "problema", pero aún quedaba lo de su "accidente" de baño con Rukia, tarde ó temprano tendrían que zanjar ese tema, y prefería hacer eso primero y luego pensar en lo otro. Después de todo qué más daba lo otro solo había sido – …un estúpido sueño – unos pasos apresurados lo detuvieron justo antes de tocar la perilla de su cuarto. Frente a él se detuvo la shinigami.

¿Quieres que vayamos al cine, Ichigo? – preguntó de pronto. Sonrió enormemente, había sido una buena idea aceptar la propuesta de Asano, eso le haría distraerse de su estúpido sueño.

Por otro lado el parpadeó confuso - ¿Qué? – articuló.

Asano llamó. Nos invitó al cine, dijo que Inoue, Ishida, Sado y Tatsuki irán – sonrió de nuevo. Esperaba la respuesta del sustituto, quién se había quedado inmóvil mirándose la mano sobre la perilla.

Ok – dijo entrando a su cuarto sin siquiera voltear a verla. La morena se ofendió. Apunto de despotricar contra su compañero se percato de algo que no había notado antes. El no tenía camisa puesta.

¡Oye! – Gritó empujando con fuerza la puerta del cuarto del sustituto - ¡serás pervertido! – lo señaló con el dedo índice.

¿Qué? – respondió de mala manera le daba la espalda a la shinigami, mientras se enfundaba en una playera morada.

Nada – susurro.

Oye – llamó a la chica que comenzaba a cruzar el umbral de la puerta – sobre lo del baño, lo de hace un momento… - aún permanecía de espaldas, terminaba de secarse el cabello con la toalla.

A eso – ella también le daba la espalda – fue un accidente pervertido-kun. Pero si vuelves a hacer algo parecido ó a mirarme así de feo, créeme no tendrás descendencia… - sentenció.

¡Oye! – se giró – pero si fue por tu culpa que termine en el suelo – se acercó a ella.

¿Y eso te daba permiso de mirar? – ella también se había dado la vuelta.

No es que tengas algo que yo quisiera ver!

El sonido de un golpe seco resonó por toda la casa. La pequeña Kuchiki le había propinado un buen golpe al estómago del pobre pelinaranjo – yo sé que no soy como Inoue, pero tampoco te pases, ¡IDIOTA! – y dicho esto salió hecha una furia de la habitación.

El golpe lo había dejado en el suelo sobre sus rodillas– maldita enana, se volvió más fuerte – tenía ambas manos cubriendo el lugar donde recibiera el golpe. Pero lejos de molestarse como normalmente lo haría se sintió aliviado, al menos volvían a ser los mismos. Y repasando mentalmente lo de la ida al cine con sus amigos, le vendría bien. Podría pensar ó mejor dicho dejar de pensar en aquel sueño. A duras penas se levanto del suelo y se deshizo de la toalla que tenía sobre la nuca, la dejó tirada sobre su cama. Y salió rumbo al comedor, ahora sí podría disfrutar de su desayuno.


Ehhhh? – la pelirroja sostenía con ambas manos el teléfono, al otro lado de la línea estaba Tatsuki.

Lo siento Orihime…

Pero entonces… ¿ya le has dicho a Asano-san?

Claro fue al primero al que le dije.

Bueno en otra ocasión será – suspiró.

Lo siento, de verdad y siento más tener que llevarte entre las patas… - la interlocutora hacía varias reverencias como si la pelirroja pudiera verle.

Tranquila Tatsuki-chan, me encantará estar ahí contigo… - sonrió. Pero se sentía triste.

Sé que tenías muchas ganas de salir con Ichigo – dijo con maldad en la voz.

Ieee – se sonrojó – Kuchiki-san también ira.

Lo siento amiga…, te arruiné los planes

Ya te dije que está bien y si sigues disculpándote no iré contigo – sentenció tratando de parecer sincera.

¡No! – Una carcajada le hizo alejarse un poco el auricular del teléfono, pues que dijo para que Orihime se riera de esa forma?

Es broma, es broma – su voz aun sonaba rara por las carcajadas que contenía.

Bueno entonces te veo en 1 hora, ya sabes – termino de decirle algunas cosas más a su amiga y colgó. La chica de orbes plomas miró por largo rato el teléfono. Y ella que había hechos planes para pasársela bien con Kurosaki, ni modo para otra sería, no podría dejar sola a su amiga. Con resignación se dirigió a su salita, terminaría su desayuno. Luego vería que llevaría puesto al evento de su amiga.


¿Qué? – se acomodó las gafas. Mientras un muchacho más alto que él, le miraba expectante – Ya veo… - asintió y cerró el celular.

Sado, no iré al cine – el muchacho parpadeó.

¿Y eso? – articulo. El Quincy se sorprendió esas fueron más de una palabra.

Mi padre me está llamando quiere que le ayude con algo – dijo medio enfadado. El celular de Sado sonó en ese momento.

Mmm – respondió. Al Quincy le resbaló una gotita por la sien – mmm – repitió.

El chico de gafas lo miraba esperando respuesta – Asano dice que ni Tatsuki ni Inoue-san podrán ir al cine.

Ya somos tres – dijo dándose la vuelta.

Solo seremos Asano, Ichigo, Kuchiki-san y yo – dijo el moreno. Seguía los pasos del otro.

Bueno, tendrán que divertirse sin nosotros – caminaron entre la gente hasta perderse de vista.


Que mal… - se dejó caer sobre el sofá. Su hermana lo miraba curiosa desde la cocina.

Oye inútil, ¿qué te pasa? – asomó más la cabeza para ver como alrededor de su hermano se formaba un aura negra.

Invite a unos amigos a ir al cine y ahora resulta que 3 de ellos no pueden ir – comenzó a lloriquear. A su hermana se le iluminaron los ojitos.

¡Oye! – se pegó a él mientras sostenía una tostada con una de sus manos – irá ese calvito amigo tuyo?

No – cerró los ojos hasta volverlos dos líneas en su rostro.

Ah – dijo con decepción – que lástima.

Si qué lástima – se burló. Pero poco le duro el gusto una sartén se estrelló contra su cabeza dejándolo fuera de combate por un rato.


Weeeeeeeeeeno hasta aki el siguiente capitulo, jejeje

Espero que les guste y si esta un poco confuso no se preocupen en el camino se aclararan muchas cosas, pero Aún falta…

Después de todo el sábado aún comienza… para esos dos

Dejen sus comentarios… neeeee!!

Matta nee!

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