Insomnio.
Resuenan sus pasos sobre el duro acero del piso, últimamente nota algo, sus pasos no tienen eco mueren apenas se levanta un pie y toca la superficie el otro mira el largo pasillo, parece que no tiene fin, mira los muros grises y gélidos, presta atención a su alrededor, no hay nadie. Está solo. Siempre lo ha estado. Siempre lo estará. Hace días no puede dormir siente la cabeza llena de humo, tiene el cuerpo fatigado, algo dentro suyo se comprime alza los ojos al techo esta lejísimos del suelo tan helado como el resto de la obsoleta decoración. Se siente pequeño, insignificante. Esto no se parece al trono que de niño le prometieron, esto ni siquiera es un castillo, aquí es un reo con la estupida idea en la mente de la fuga, el incansable deseo de venganza, la frustración de verse en un espejo y contemplar que es finito, mortal, la dura verdad de que el fin le llegara solo, sin nadie que tome su mano al ultimo suspiro, sin un alma compungida por su muerte, sin un heredero ¿de que? -Sonríe- presiente que ese final llegara muy pronto, tiene la impresión de que las cosas se despiden de el, le agrada esa premonición, es el dulce sabor que da pensar en que las cosas que no tienes llegaran, percibe el aliento de sus fantasmas sobre el cuello, escucha los mudos murmullos de los recuerdos infantiles, un recordatorio de sus pecados caer como gota de agua en el crisol en que un día lo fundirán como se hace con la plata amalgamándolo eternamente con la culpa, la desgracia y la oscuridad de una tumba honda y común o al igual que terminaron sus padres reducidos a cenizas perdiéndose con el viento encarando al universo contemplando la inmensidad de la muerte y el abismo insoldable que se abre entre los restos de un cuerpo, su historia, su voz acallada, sus pendientes, sus secretos no confesos, sus temores no superados, sus venganzas no alcanzadas, sus odios no perdonados, sus amistades no reconciliadas, sus batallas no ganadas y lo infinito –respira profundo- el final esta esperándolo, el final no llega, solo lo advierte acercándose cada vez un poco mas, tiene el impulso de retroceder, pero es ya un hombre, un hombre valiente, sin nada que perder mas que la valentía adquirida en estos años, demasiada idiotez seria perder lo único ganado en tanto tiempo justo en el ultimo momento tratando de escapar a algo que nos perseguirá si no es enfrentado cara a cara.
Se perfila altivo, abre lentamente la puerta que cruje pesada.
-¿me llamo Lord Freezer?
