Advertencia: Este capítulo contiene temas ligeramente medicos y castigo corporal (nalgadas, azotes, spanking, etc).

Capitulo 2: Un travieso y enfermito Wes

Era un día de invierno en Inglaterra. Un 5 de Diciembre de 2010, a las seis de la tarde.

Wesley había comenzado a tener una gripe espantosa desde la primera hora de la mañana.

Había tenido fiebre de 39 Grados, dolores musculares, escalofríos y mucosidad. Su padre logro bajarle la fiebre y limpiar un poco su nariz dándole un baño de agua tíbia. Ahora Wes estaba tendido en su cama, agotado.

-mira el lado posítivo, mañana no tendrás que ir a la escuela…y probablemente en toda la semana-dijo Roger, alisandole el flequillo a su hijo.

-pero…me gusta…estudiar-dijo Wesley, haciendo un puchero con los labios.

-lo sé, hijito. Pero con una gripe tan horrible, me temo que tendrás que quedarte un buen tiempo en casa-

-no quiero-

-no dije que tenía que gustarte-

-¿Y los abuelitos?-pregunto el niño, curioso.

-están abajo. Tu abuela te está preparando una sopa de pollo-

-odio la sopa…sobre todo de pollo-se quejo Wesley, haciendo un mohín.

-eso es porque no has probado la sopa de tu abuela-dijo Stephany, riendo y entrando en la habitación con una bandeja.

-¿Cómo se siente el pequeño caballero inglés?-pregunto Geoffrey, en un tono suave.

-no muy bien. Menos cuando me traen esa cosa-respondió Wesley, mirando con asco la sopa.

-te va a encantar. Hagamos un trato, tú te comes toda la sopita y luego te doy un pedazo de tarta de jamón y queso-le propuso su abuela, acercandole la bandeja con el plato de sopa.

-okey. Trato-dijo Wesley, sonriendo.

-bien, tengo que ir a buscar unas cosas a mi oficina. Para tratar con tu gripe-dijo Roger y se retiro del dormitorio.

-iré a terminar la tarta-dijo Stephany, dándole un beso en la mejilla a Wesley.

-está bien-

-espero que no la hayas quemado-se burlo Geoffrey, su esposa le dio un codazo.

-bueno, sabelotodo, vamos…y si está quemada, tú haces una nueva-le advirtió

-valeeeeeeeeeee-exclamo Geoffrey –Wes, no salgas de la habitación y termina tu sopa-

-sí, Grandpa-dijo Wesley, con cara de angelito.

-yo ya vuelvo con un gran pedazo de tarta de jamón y queso para mi príncipe-dijo Stephany, agarrandole los cachetes a Wesley y luego un beso en la punta de la nariz.

-gracias, Grandma-dijo Wes, sonriendo de oreja a oreja.

Y sus abuelos salieron de la habitación.

Apenas el pequeño Wesley se encontro solo, su cara de angelito se transformo en una de un pequeño pillo.

Tomó un solo sorbo de la sopa. No estaba tan mal, pero definitivamente él quería la tarta…no la sopa. Agarro el plato, fue hasta su baño personal y tiro todo por el inodoro, tiro la cadena y corrió a dejar el plato en la bandeja…

Pero no se esperaba con encontrarse en el camino con su padre, que tenía cara de pocos amigos.

-jejeje…hola-dijo Wesley, nervioso. Su padre dejo el plato en la bandeja y llevo sus manos a la cadera.

-Wesley, Wesley, Wesley-dijo Roger, en un tono ligeramente severo. Su hijo trago saliva, cuando decía esa frase…significaba que estaba en graves problemas.

-papi, yo sólo…-intento disculparse o dar una explicación por lo menos.

-shhhhhhh-lo mando a callar su padre -¿A ti te parece correcto tirar la sopa por el retrete?-

-no, pero yo sólo quería la tartita de la abuela-dijo Wesley, haciendo un adorable puchero.

-ya lo sé. Pero está mal, Wes, muy mal. Eso no se hace, hombrecito-lo regaño Roger, moviendo el dedo índice frente a su travieso pequeñín.

-pero…-

-pero nada. Sabes que debo castigarte-le dijo, soltando un suspiro.

-no, papi, por favor-suplico Wesley, al borde del llanto.

-lo siento, hijo. No te sigas portando mal, porque realmente no disfruto tener que corregirte-dijo Roger, con calma.

-¡Mentiroso!-

-Wesley Spencer, basta-dijo Roger, algo más que molesto.

En ese momento, Geoffrey y Stephany entraron en el cuarto…atraídos por el escandalo.

-¿Qué pasa?-pregunto Stephany, preocupada.

-sí, hijo, hablanos-dijo Geoffrey, alarmado.

-su querido nieto tiro la sopa de pollo por el inodoro…porque sólo quería la tarta-explico Roger, sin dar detalles.

-¡WESLEY!-su abuelo fue el primero en reaccionar, y estaba muy sorprendido.

-desconsiderado, desagradecido…-dijo Stephany, dolida.

-Grandma, no llores…perdón, perdón, perdón. No lo volveré a hacer…-dijo Wesley, afligido por haber lastimado a su abuela.

-claro que no-gruño Roger.

-pa, por favor, lo siento…-dijo Wesley, en un susurro.

-¡Oh, sí! ¡Y mucho que lo vas a sentir! Poco me importa que estén tus abuelos aquí. Yo te voy a enseñar a no mentir ni engañar a nadie…a no traicionar a nadie-dijo Roger, con severidad. Se sento sobre la cama de su hijo y puso a Wesley, que pataleaba y chillaba, bocabajo en su regazo.

-nooooooooo, por fis, por fis, por fis-rogo Wesley, asustado.

-no hay "por fis" que valgan esta vez, mocoso ingrato-dijo Roger, calmado pero molesto un tantín. Y le bajo el pijama y la ropa interior hasta los tobillos a su retoñito. Y comenzo a darle las nalgadas, una docena (12) en total. Le dejo el trasero rojo como un tomate.

-no lo volveré a hacer nunca, nunca. Lo prometo-sollozo el niño. Su padre le subió la ropa y lo abrazo con fuerza.

-te amo, bebé. Pero no quiero que te comportes de esa manera-le dijo Roger, con ternura, mientras le daba un beso en la sien.

-yo también te amo, papito-dijo Wesley, en voz baja, y aferrandose a su padre.

Sus abuelos sonrieron.

-creo que puedes tener tu pedazo de tarta-dijo su abuela, con dulzura.

-no, abuelita, me porte mal…no hay tarta para el nene malo-dijo Wesley, secandose una lágrima de frustración.

-mi chiquitito no es malo. Sólo cometió un error y papi ya lo castigo por eso. Claro que puedes tener la tartita-dijo Roger, peinando el cabello de su hijo con las manos.

-¿En serio?-pregunto Wes, incrédulo

-claro que sí, campeón-dijo Geoffrey, dándole una palmadita en la espalda.

Y Wesley comió muy alegre su enorme pedazo de tarta de jamón y queso.

Luego le volvió a subir la fiebre y su padre recurrió a otros metodos para calmarsela.

Cuando Geoffrey le bajo la ropa y lo recosto en su cama, Wesley sólo pensó en dos causas posibles: O le iban a dar más nalgadas, o le iban a poner una inyección.

-abue, no. No quiero-sollozo Wes, intentando escapar.

-cachorrito, estate quieto-dijo su abuelo, con suavidad.

-Wesley, necesito que relajes la nalga-dijo Roger, que tenía en la mano una jeringa con su respectiva aguja. Como eso no sucedió, tuvo que darle una suave nalgadita.

-¡Buaaaaaaa! ¡NOOOOOOO!-lloro con más fuerza el pequeño, mientras su padre lo inyectaba.

-ya está. Tranquilo…shhhhhhh-dijo Roger, acariciandole la espalda a su pequeñito.

-y esto es para ti, por ser tan valiente-dijo Geoffrey, subiendole la ropa a su nieto y poniendo frente a su naricita una gran barra de chocolate.

-¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS! Son los mejores-grito Wesley, abrazándose a la barra de chocolate. Era el niño más feliz del mundo.

Se comió el chocolate rápido y luego su padre le canto una canción de cuna, hasta que nuestro pequeño protagonista cayó dormido…