Una inmensa tristeza le inundó el alma.

Para que Ran le haya escrito con tanta desesperación eso quería decir que no la estaba pasando nada bien.

En todas las oportunidades que había logrado conseguir volver a su cuerpo de adolescente lo menos que había hecho fue darse el tiempo de poder estar ella.

Como le hubiera gustado poder darle algunas explicaciones…

Era un idiota, sino estuviera tan obsesionado con los misterios y no se hubiera ido la noche de la cena tal vez todo hubiera sido diferente; quizá Ran no estuviera tan triste ahora.

Rayos, si solo pudiera asegurarse de que no estaría en peligro.

Aunque también estaba la posibilidad de que él mismo estuviera en peligro de muerte si ella fuera consciente de la cantidad de cosas que había echo juntos (él aprovechándose de su tamaño de niño). Si hasta la había visto desnuda, no una, dos veces….

Sí, seguramente lo mataría por eso.

Sentía que estaba desperdiciando su juventud con tantas preocupaciones. El tendría que haber sido como cualquier otro adolescente con tiempo para divertirse y salir a citas con Ran, sin ningún asesinato que resolver que pudiera interrumpirlos. También sabía que ella, al esperarlo, estaba perdiendo su oportunidad de ser feliz con alguien que realmente no la hiciera sufrir.

Sin embargo, jamás dejaría que el Dr. Araide se le acercara, eso jamás.

Volvió a leer el mensaje, pensando cual sería la mejor respuesta que debía darle.

No pudo evitarlo y sonrió, esa tonta…

Seguramente (tal y como siempre decía Sonoko), estuviera pensando que, al no responderle en Londres, él no se hubiera dado cuenta de sus sentimientos.

Como si hubiera sido eso posible para un detective como él.

Era cierto que a veces Ran lograba sorprenderlo, y que a veces era demasiado lento en los temas amorosos, pero no era tonto y podía notar (gracias a sus gestos y sonrojos) lo que ella sentía por él. Además sino, no estaría esperándolo tan ciegamente.

Salió sigilosamente de la habitación que compartía junto a su "tío" Kogoro y se dirigió silenciosamente hasta la habitación de Ran y .abrió lentamente la puerta para echar un vistazo.

La vio sentada, apoyada contra la ventana, mirando con tristeza al exterior. Unas lágrimas solitarias corrían por su rostro. Todavía tenía su celular colgando de su mando.

Se decidió. Sabía que no era la mejor respuesta, pero dentro de todas las posibilidades, sentía que debía demostrarle algo de su afecto, que la quería con todo su corazón.

Se sonrojo al pensarlo mientras aún la observada, quien diría que el famoso detective del Este estuviera tan perdidamente enamorado…

Seguramente Hattori se reiría de él.

Es que ella era tan hermosa, con su pelo castaño largo hasta la cintura, sus bellos ojos azules y su manera de ser… era lo que mas cautivaba a Shinichi.

Por más que a veces se comportara como una tonta, gritona y llorona, Ran era una persona bondadosa, sensible, tímida, comprensiva, que a pesar de todo siempre lograba comprenderlo. Jamás se había apartado de su lado ni lo había olvidado y nunca perdía la paciencia con él. Cuando estaban juntos, se complementaban, ella siempre le hacía ver el lado bueno de las cosas.

Si tan solo no la hubiera abandonado esa noche en el Parque tropical…

Dándose ánimos, golpeó suavemente la puerta.

…..

− Ah no…. ¿Ran nee-chan, te encuentras bien?

Ella se sobresaltó y él se encogió ante el gesto

− Lo siento, no quería asustarte. Es sólo que te ví de paso a la cocina. ¿Por qué estás tan triste nee-chan? − era una pregunta idiota, lo sabía − ¿Es todo culpa de Shinichi nee-chan, verdad?

Otra lágrima cayó, pero el pudo notar como ella forzaba una sonrisa para él.

− No te disculpes, Conan-kun. Tal vez debí despertarte con la luz prendida a estas horas. No te preocupes, estoy bien. Puedes irte a dormir tranquilo − bajó la vista al suelo −. Tan solo lo estaba recordando, y pensando, solo eso…

Conan fijó su mirada en ella, seguramente estaba aún esperando su respuesta y hasta que no la tuviera no descansaría tranquila. Sin dudarlo se adentró en su habitación y cerro suavemente la puerta antes de dirigirse hacia ella.

Desde su diminuta altura, alargo un brazo y le acarició como pudo su mejilla aún húmeda.

− Pues a mi no me lo pareces, Ran nee-chan − la miró a los ojos − ¿Qué es lo que puedo hacer para ayudarte?

Si quieres, puedo llamar a Shinichi y decirle que es un completo tonto por dejarte así − le sonrió intentando darle ánimo, al ver que empezaba a negar −. O podrías descargarte tú con él. ¿Qué dices? Podríamos llamarlo y…

Conan abrió muchos los ojos fingiendo sorpresa. Tenía algo en mente.

− Ya sé. Ran nee-chan, tengo una gran idea. ¿Qué pasaría si tuvieras la posibilidad de tenerlo frente a ti? ¿Qué le dirías?

Ran se sorprendió un momento ante las preguntas.

¿Qué le diría? A pesar de que prácticamente había estado rogándole en el mensaje que volviera, tenía tantas emociones contenidas que no estaba segura de cuales serían sus primeras palabras.

Pero ¿Por qué Conan le estaba preguntando eso? ¿Acaso ella se estaba perdiendo algo?

Sin pensarlo demasiado, agarró entre sus brazos al que ella consideraba su ángel guardián y lo sentó sobre su regazo.

Él se sonrojó.

− Pues no lo sé Conan-kun. Al principio cuando se fue, sólo pensaba que lo que más deseaba era darle una buena paliza por haberme abandonado sin razón, pero ahora no lo creo − sonrió al ver que Conan la miraba a través de sus lentes, sólo pudo recordar a Shinichi con tanto parecido −. No es que eso no se lo merezca, pero… − bajó la vista −. Sólo me gustaría que confiara en mí para poder ayudarlo en lo que sea que este metido, a veces me asusta pensar que está enfermo, o herido de alguna manera y se me encoge el corazón de sólo pensarlo. Además cada vez que lo veo, se ve tan débil que pienso que tal vez realmente este enfermo y no quiera decírmelo. Me conformaría con solo verlo y saber que esta bien.

Abrazó a Conan y él sólo pudo rodearle fuerte con sus bracitos alrededor de su cuello. Intentó contenerse pero una o dos débiles lágrimas también cayeron por sus ojos.

Cuando se pudo componer, se separó un poco y se aseguró de que le estaba prestando atención antes de rodearle el rostro a Ran con sus manitos y decirle:

− Ran nee-chan, escúchame. No tienes que preguntarte por la salud de Shinichi ¿de acuerdo? – ella lo miró fijo ante tanta seriedad por parte del niño −. Puedo asegurarte que no esta enfermo, ni herido − (mírame, pensaba, estoy aquí, frente a ti) −. Yo… hay cosas que se de él que no puedo decírtelas, aún. El me hizo prometerlo, pero la única razón de eso es porque solo quiere protegerte − se detuvo un poco en cómo proseguir.

"Supongo que solo puedo decirte algunas cosas… pero tienes que prométeme que esto quedará entre nosotros ¿de acuerdo? − al ver que ella seguía mirándolo, le replicó −. Ran ¿me escuchas? Tienes que prometerme que lo que te cuente ahora no se lo dirás absolutamente a nadie. Ni a Sonoko, a tu padre, a nadie. Tal vez Shinichi me mate si se entera, pero estoy seguro de que es lo mejor"

Al fin Ran pudo encontrar su voz y sin muchos miramientos, bajó al niño al suelo y lo fulminó con la mirada mientras comenzaba a deambular por la habitación.

− ¿Qué quieres decir con todo esto Conan? ¿Es que acaso sabes cómo y donde esta Shinichi? ¿Todo este tiempo has sabido cosas de él y no me lo dijiste? ¿Por qué? ¿Por qué tenias que ocultarme cosas, Conan-kun? Tú de entre todas las personas… Siempre supe que algo me ocultabas.

Logró sentarse sobre el borde su cama y sin más comenzó a llorar sin control tapándose el rostro con sus manos.

Shinichi tampoco podía contener su angustia, lo que menos había querido era hacerla llorar. Pero debía mantenerse firme en su decisión, lo más importante era su seguridad.

Se planteó frente a ella y con un poco de fuerza le despejó el rostro.

− Ran nee-chan, lo siento no quise hacerte llorar. Lo lamento, lo estropee todo. Solo pensé que si te decía algunas cosas, te animarías.

Ella levantó al fin la vista y pudo ver tristeza también en los ojos de Conan.

− Entonces ¿Prometes contarme todo lo que sabes acerca de Shinichi? Sólo eso me haría sentir mejor ¿sabes? Y de ese modo olvidaría todo este asunto

A Shinichi se estrujó el corazón y levantó las manos.

− Te diré todo lo que crea que sea conveniente para no ponerte en peligro Ran, lo siento. Ni Shinichi ni yo queremos exponerte, lo lamento. Pero si estas de acuerdo, te diré que tampoco te preocupes por él, ni por sus sentimientos hacia ti − se sonrojó al igual que ella, pero ninguno apartó la vista −. A pesar de que sólo soy un niño, puedo notar que él…. él… Shinichi te ama, Ran nee-chan, más de lo que piensas.

Se tomó su tiempo antes de seguir, mas rojo que un tomate.

− Aunque tal vez no lo creas, él me dijo que la confesión de Londres, fue verdadera. Solo que a veces es medio tonto y lento con estas cuestiones ¿no crees? − vio que le asomaba una tímida sonrisa −. Además, creo que de algún modo, sabe lo que sientes por él.

Ahora la cara de Ran parecía a punto explotar.

¿Cómo es que Conan afirmaba que Shinichi sabía lo que sentía por él? ¿Acaso era tan obvia?

Sí, seguro que lo era.

Pero si hubiera sabido que conocía sus sentimientos, a pesar de no habérselos expresado en persona, se hubiera ahorrado varios problemas.

Hasta que no viera personalmente a ese maniático cobarde, no se quedarían tranquila.

¿Cómo se atrevía a mandar a un niño por él?

No señor, no dejaría pasar la situación así de fácil.

Pero también estaban las cosas que Conan-kun sabía de Shinichi que ella no. A pesar de que el niño aseguraba que Shinichi no estaba en peligro ¿Cuál era el problema de que ella supiera en qué se hubiera metido?

Suspiró y agarró a Conan para sentarlo a su lado en la cama. El la había estado observado atentamente esperando una reacción.

Pero sólo lo miró, había tomado una decisión.

− Conan-kun. Creo que a pesar de todo lo que sepas de todo este lío… mmm preferiría que las cuestiones sentimentales las dejáramos de lado ¿entiendes? − se sonrojo −. Solo eres un niño y sé que eres más inteligente que los demás pero…− bajó un poco la vista −. Estas cuestiones me gustaría hablarlas en persona con Shinichi ¿de acuerdo? Además siento que esto también debe ser muy vergonzoso para ti ¿No es así? − pudo ver que efectivamente Conan se volvía a sonrojar −. Así que dejemos que este asunto lo arregle yo con ese maniático cobarde.

¿Maniático cobarde? Supongo que era lo menos que se merecía…

− Lo siento, sólo yo pensé que deberías saberlo… Sólo pensé que sabiéndolo te sentirías mejor.

Ella le sonrió comprensiva.

− No te preocupes, Conan-kun. Has logrado levantarme un poco el ánimo, pero déjame decirte que tú mismo haz pisado el anzuelo. Quiero que me digas todo lo que sepas, no podrás librarte de eso. Me lo debes. Además hay algo que quiero preguntarte ¿Acaso Shinichi te acaba de decir algo acerca de un mensaje que le envié hace un rato? Ya me esta resultando sospechoso que justo pasaras por aquí cuando estaba esperando su respuesta.

Diablos, debió haber sido demasiado obvio. Se sonrojó pero asintió.

Ran estaba que ardía de la vergüenza y del enojo espontáneo que amenazó con hacerla explotar. ¿Cómo era capaz Shinichi de comentar tantas cosas privadas con ese niño? Aunque penándolo mejor, ella había echo lo mismo en varias ocasiones.

Por suerte para Conan esos pensamientos, lograron calmarla

− De acuerdo Ran nee-chan. Te lo contaré, pero primero ¿Por qué no te pones cómoda? − Le señaló la cama y se paró para correrles las mantas −. Tal vez debas acostarte o te resfriarás − le señaló sus pies descalzos.

− Mmm de acuerdo. ¿Pero tú me acompañaras? –lo atrajo hacia él, sin darle la opción a escapar, y ambos quedaron de costados tapados mirándose −. Por más que esté enojada contigo con este momento, presiento que no será nada bueno lo que tengas que decirme, así que quédate a mi lado. Solo por un rato.

Conan volvió a sonrojarse, acostarse con Ran... era algo que no se lo esperaba, pero lo disfrutaría mientras durara.

Inconcientemente le apartó un pelo de la cara mientras pensaba en cómo comenzar. Detestaba mentirle pero era lo que se ocurría en el momento. Esperaba algún día poder finalmente arreglar las cosas.

− Antes que nada, Ran nee-chan, quiero que sepas que Shinichi nee-chan esta bien, en serio. No tienes por qué preocuparte por él. Sólo que se metió en un caso ¿eso lo sabes no? No voy a darte detalles sobre eso. Pero la única razón por la que él se mantiene alejado de ti es para mantenerte protegida, lejos del mundo donde está metido ahora − al ver que ella iba a abrir la boca la detuvo posando un dedo suavemente en sus labios, no se sonrojó, estaba serio −. No quiere que te involucres, para evitar que algo que te suceda. Si…si Shinichi nee-chan logra resolver todo el caso él solo, no correrá ningún riesgo, en serio. Y podrá volver a tu lado − hizo una pausa −. Ahora, todo esto, es la razón por la cual realmente aparecí a tu lado, del por qué aparecí justo después de que Shinichi desapareció.

Ran que tan solo se encontraba en sus palabras, no pudo evitar abrir más aún lo ojos.

− Tú recuerdas lo que la mamá de Shinichi dijo acerca de nosotros ¿No es así? El y yo somos parientes muy, muy lejanos, y yo solía venir a jugar con él a sus casa los días que mis padres me traían de vacaciones. Tal vez por eso nunca nos hemos cruzado, eran muy pocos − hizo una pausa para pensar como continuar −. Shinichi nee-chan me enseño todo lo que se; si será algo de familia, no lo sé, pero el siempre descubrió que nunca tuve una inteligencia normal para alguien de mi edad, así que supongo que sacamos provecho de eso. Pero nunca podría superarlo, por eso aún debo llamarlo cuando nos encontramos que un caso que no consigo resolver por mi mismo.

Al ver que ella le seguía prestando atención, absorbiendo sus palabras continuó.

− Pero para resolver casos no es de lo único que hablamos. Veras… el día en que tuvo que desaparecer Shinichi, me comentó su situación (en ese momento aún no conocía a Hattori) y me dijo que seguramente estarías preocupado por él y que aunque no pudiera verte aunque quisiera, sentía que debía dejarte protegida de algún modo. Por eso me mandó a que cuidara de ti, que te vigilara para que no hicieras algo estúpido, con el propósito de buscarlo. No lo dudé, después de todo lo que había echo por mí ¿Cómo podía negarme? Justo estaba pasando unos días con el profesor Agasa, por el tema del accidente de mis padres ¿recuerdas? Así que en cuanto te vi, decidí que trataría de cuidarte en nombre de Shinichi. Se que no he sido el mejor Ran nee-chan pero por lo menos lo e intentado.

Bajó un poco la cabeza queriendo evitar ver expresiones de ella que denotaran tristeza o desilusión. Aunque tampoco quería seguir observándola mientras seguía con sus mentiras. No podría seguir con su plan.

Pero lo tomó por sorpresa la respuesta de ella, que lo abrazó y atrajo fuertemente contra su pecho, mientras volvía a sollozar.

Conan como pudo la rodeó también con sus bracitos y apoyó su cabeza en su pecho, también lo necesitaba.

− ¿Ran nee-chan? ¿Estas bien? No quiero que llores, si hay algo que dije que te molesto, yo solo…. Shinichi se molestará mucho si descubre que estás llorando por mi culpa.

− Ahora lo entiendo todo. Pero… son unos tontos, ambos unos completos tontos

Eh… Decidimente no era esa tampoco la respuesta que esperaba, se alejó unos centímetros y la observó.

Ella la miraba con los ojos acuosos pero decididos.

− ¿Quiénes se creen ustedes que son para decidir por mi? ¿Una frágil princesa salida de un cuento de hadas que no sabe defenderse? ¿Cómo pudo Shinichi mandarte a ti sabiendo que también puedes correr peligro de vaya a saber que cosa en la que se ha metido? Me gustaría que todo esto me lo estuviera contando él mismo, pero no… el muy cobarde no aparece. Yo sería capaz de guardar sus secretos. ¿Acaso cree que no lo haría? Jamás lo delataría.

Pff… de nuevo la palabra "cobarde". Se hizo una nota mental ¿Pero se lo merecía realmente?

− Yo... Ran nee-chan… yo lo siento. Yo solo quería que lo entendieras un poco más. Quería que sepas que aunque Shinichi no esté a tu lado, te tiene en sus pensamientos, así que no pienses mal de él. Solo quiere protegerte. Sé que eres lo mas preciado para Shinichi nee-chan

Ella suspiró.

− Y él es lo mas preciado para mí también Conan-kun. Pero sabes una cosa –finalmente al ver el sonrojo del niño, le sonrió – Me alegro de que estés a mi lado, no sé que hubiera sido de mi en todo este tiempo. Eres mi ángel guardián.

Volvió abrazarlo contra su pecho.

-Te quiero Conan-kun, espero que siempre permanezcas a mi lado, al igual que Shinichi. Se que he sido egoísta con mi mensaje de esta noche, pero realmente me gustaría poder en algún momento volver a verlo. Un día, media hora, lo que sea. Debo hablar con él y por supuesto agradecerle por haberte traído a mi lado. ¿Crees que podrías decirle eso Conan-kun? – Apoyó su cabeza contra el pelo del niño –. te pregunto a ti ya que eres su mensajero oficial − se encogió de hombros.

Conan levantó el rostro y la observo. Era tan hermosa…. No pudo evitarlo y le dio un beso suave en la mejilla sonrojado por su impulso

− Yo… yo también te quiero Ran nee-chan. Eres la mejor hermana que se puede tener. De acuerdo se lo diré, pero a cambio ¿me dejaras quedarme contigo esta noche? Es que…. verás, no quiero pasar frió…

Hizo los gestos más tiernos que pudo, intentando parecer un cachorrito indefenso. Sabía que estaba mal al quedarse a dormir con Ran pero necesitaba que lo volviera abrazar.

Para su suerte ella soltó una carcajada y lo empujó de nuevo contra su pecho.

El aprovechó para acurrucarse más a su lado.

− Por supuesto que puedes, Conan-kun. Y gracias por todo lo que has hecho por mí.

Ambos suspiraron al fin satisfechos ya más que listos para adentrarse al mundo de los sueños.


espero que les guste :D