Nota del Autor:


Hola a todos de nuevo! He vuelto más rápido de lo que esperaban, eh? Eso es porque ya tenía escrito este capi, así como tengo escrito el siguiente y el cuarto está casi casi terminado. Ese va a ser el más largo de todos por ahora, pero mientras tanto pueden entretenerse con el que les traigo ahora, que es bastante extenso como podrán ver.

Quisiera agradecer toda la atención que ha recibido este fic (reviews, favoritos, follows). Podrá parecer poco, pero tomando en cuenta las categorías, la verdad es que no puedo evitar sentirme muy satisfecho. ¡Gracias a todos!


Antes de empezar me gustaría aclarar algunos puntos para que tomen en cuenta. En referencia a un review de uno de los lectores aprovecho a comentar que los personajes de Naruto no estarán en su agencia, y aparecerán pero por ahora será poco en esta historia. Sí hay momentos, pero no pretendo que influyan demasiado. Oh, y de KissxSis se me ocurrió una idea para hacer un cameo más adelante, podrán quizás adivinarlo al leer el personaje que aparece en este capítulo.

Otra cosa que quería decir es que no pretendo hacer muchos time skips (y los que haga no serán demasiado largos) a no ser que ya no haya mucho por desarrollar de Naruto. Mi idea en relación a esto es que podamos ver cómo mejora Naruto en cuanto a sus habilidades en música, baile, físico, etc y como crece su vínculo con los personajes principales de la historia.


Disclaimer: Ni Naruto ni Idolmaster me pertenecen, así como tampoco sus respectivos personajes ni los que he tomado de otras series como (Vocaloid, Highschool of the Dead, KissxSis). Todo lo mencionado es propiedad de sus autores, creadores.


Capítulo Uno : Las Pruebas


"Todavía no sé por qué accedí a acompañarte..."

Un alegre Morita se acomodó la corbata al tiempo que guiaba a Naruto a través del centro, caminando con evidente prisa. "Porque necesitas un buen trabajo y yo estoy dispuesto a ofrecerte una oportunidad. ¡La más grande que tendrás en tu vida Kabuto!", el hombre ignoró la protesta de Naruto acerca de que su nombre no era Kabuto, y esbozó una enorme sonrisa. "Tengo un buen presentimiento contigo muchacho. ¡Y eso no pasa muy a menudo!"

"Eso le debes haber dicho a todas las Idols que te abandonaron..."

"¡Así es! ¡Pero contigo será diferente! Si todo sale bien, serás el boy Idol número 1 de todo Japón, es una promesa."

Naruto sintió como una gota de sudor le recorría la nuca ante aquellas palabras. "H-Hah...", claramente el entusiasmo de Morita no era compartido por el adolescente, quien continuaba preguntándose por qué había accedido a acompañar a alguien que no conocía en absoluto a la productora. Un Idol... Ni siquiera en sus más locos sueños el chico había imaginado que terminaría audicionando para algo que no le interesaba en lo más mínimo.

Es cierto que necesitaba el dinero pero, siendo realista, ni siquiera iba a pasar la prueba: él no cantaba, no sabía bailar, no se consideraba apuesto como Sasuke (por más que le doliese admitirlo), ni estaba dispuesto a hacer todas esas cosas que los presumidos hacían. 'Realmente debo estar desesperado para aceptar esto...', pensó el rubio, deteniéndose frente a un cruce entre dos calles, con Morita ojeando ansiosamente el semáforo.

"¡Vamos, no hay tiempo que perder!", le exclamó al objeto, algo que, muy para la vergüenza del Namikaze, atrajo la atención de algunos transeúntes junto a ellos. "¡Cambia, cambiaaa!"

"O-Oi, baja la voz... Nos están mirando."

El tono de Naruto pasó desapercibido por los de su alrededor, pero no por el productor, quien soltó una sonora carcajada. "¡No hay de que preocuparse! ¡Serás el nuevo Idol de Japón después de todo! Un poco de atención siempre es bienvenido."

Un grupo de chicas de la edad del Namikaze voltearon la mirada en dirección de ambos, compartiendo risitas en cuanto vieron al apesadumbrado rubio sonrojándose de la vergüenza.

"Ugh, ya me estoy arrepintiendo de esto", murmuró el chico antes de escuchar como Morita lo incitaba a cruzar la calle al no pasar ningún vehículo, afirmando que ya estaban cerca. "Si estabas tan apurado podríamos haber ido en auto..."

Sorpresivamente, o quizás no tanto por lo que ya sabía del productor, este último tuvo la decencia de mostrarse avergonzado. "Ah sí... Acerca de eso..."

"...No tienes auto, ¿verdad?"

"Heh, eres inteligente Naruto", Ryota se rascó la nuca con una sonrisa. "La... productora me confiscó el auto que me habían prestado alegando que lo tendría de vuelta en cuanto mejorara mi administración. Pero meh, me gusta caminar. Es bueno para la salud."

"Ajá."

La conversación llegó entonces a un punto muerto en el que Naruto siguió a Morita por una de las calles que se alejaba del epicentro de la ciudad, observando los alrededores con algo de curiosidad. Mientras el productor tarareaba una melodía desafinada, su contraparte juvenil se percató del gran edificio al que parecían aproximarse apenas doblaron una esquina, el cual se encontraba junto a un estacionamiento y algunas tiendas/casas alrededor.

En la parte de arriba colgaba un cartel con la leyenda: "463 Idol Production", junto a un poster de tres hermosas jóvenes en distintas poses pegado en la pared que daba al estacionamiento. 'Al menos se ve decente', pensó el rubio, todavía algo incrédulo por lo que estaba a punto de hacer.

"¡Henos aquí!", Morita recortó la distancia entre su posición y la puerta en un santiamén, su enorme sonrisa aún presente en su rostro. "¿Listo?"

Naruto se detuvo frente a la puerta antes de sacudir la cabeza. "La verdad no. No creo que esto vaya a funcionar..."

"¡Tonterías! Lo harás bien chico. Además, prometí invitarte a ramen por las molestias, ¿no?"

Aquella justamente era la razón por la que el Namikaze había cedido a hacer algo tan ridículo como audicionar para ser Idol, y era razonable puesto que bajo otras circunstancias (sin necesidad de dinero) no hubiese aceptado. "Heh, entonces más vale que tengas lista tu billetera para pagar mucho ramen... ¡porque tengo hambre!", dijo antes de sonreír abiertamente y empujar la puerta doble de cristal hacia delante.

Siendo el primero en entrar, Naruto no pudo evitar mirar para todos lados, tratando de inspeccionar lo que claramente era la recepción del estudio mientras era observado por un enorme guardia parado junto a la entrada. Una gran mesa al frente fue lo primero que vio, la cual era flanqueada por dos amplios corredores que seguramente llevaban a distintas habitaciones. Detrás de la misma se hallaba una joven mujer de cabello avellana largo, atado en una cola alta que dejaba escapar un flequillo en su frente. Sus ojos grisáceos se encontraban ensanchados mientras hablaba frenéticamente por teléfono, su postura levemente inclinada sobre la mesa.

El chico se quedó mirándola un momento, notando el nerviosismo de la secretaria enfrente suyo, pero luego desvió la vista al sentirse algo incómodo. Por suerte Morita entró detrás suyo un segundo después, poniéndole una mano en el hombro. "Bienvenido Taburo... a estudios 463."

"¡Es Naruto!"

"¡Oh Kiya-chan!", lo ignoró Morita, aproximándose con una sonrisa animada a la recepcionista. "¡He-!"

La aludida estiró un dedo en su dirección, deteniéndolo en seco instantáneamente mientras mantenía tanto la vista fija a la nada y el teléfono pegado a su oreja. Naruto se acercó con aire curioso a ambos y no pudo evitar notar cómo el rostro de la tal Kiya se había fruncido luego del saludo del productor.

"...Hai. Recién. Entiendo. Hai, Giko-dono, se lo comunicaré. Ja ne."

Apenas la recepcionista devolvió el teléfono a su lugar original, giró su silla hasta quedar frente a frente con Morita. "Ryota-san, el jefe llamó y...", aunque percatarse del chico a su lado que la miraba con cara de confundido la hizo detenerse por un momento para alzar una ceja con desdén. "¿Quién es él?"

"Su nombre es Naruto", la cara del productor reflejaba entusiasmo y esperanza. "Vino a audicionar para ser la nueva cara de estudios 463."

Que el hombre por fin hubiese dicho su nombre correctamente provocó que el chico volviese a esbozar una de sus sonrisas de marca registrada, aunque la misma fue algo forzada a causa del motivo de su presencia en tal lugar. "¡Un placer! No creo que pase la prueba, pero Morita aquí dijo que me invitaría a ramen si venía."

"¡Oi, no era necesario mencionar eso!"

"Uh, perdón."

El intercambio de palabras se vio interrumpido por la forma despectiva en la que Kiya ojeó a Naruto, y luego a Ryota de vuelta, sus labios ahora curvándose en una sonrisa burlesca. "¿Es en serio?", preguntó, llevándose una mano a la boca.

Morita asintió animadamente. "¡Más te vale creerlo! ¡Este chico será el Idol N°1 de todo Japón!"

"Sólo necesito un poco de dinero hasta que regrese Ero-sennin... Después seguiré mi camino", reconoció el rubio con una mueca nerviosa, algo que, sumado a lo que el productor había dicho previamente, provocó que la mujer no pudiese contenerse más y estallara en carcajadas.

Su risa burlona se hizo eco por todo el edificio, extendiéndose hasta los lugares más recónditos del mismo. Naruto y Morita intercambiaron una mirada confundida, una que duró unos segundos hasta que la mujer comenzó a hablar entre risas. "E-Esto... es... demasiado", Kiya se acomodó entonces el flequillo con un movimiento de su mano antes de proceder a tomar algunas bocanadas de aire para calmarse. Cuando se encontró lo suficientemente recuperada, dijo: "nunca creí que caerías hasta tal punto de desesperación, Ryota."

"No es estar desesperado", argumentó este último frunciendo el ceño. "Bueno sí, un poco, pero éste chico tiene las cualidades de Idol. ¡Míralo! Con un poco de trabajo, será famoso y talentoso como ninguno antes. ¡Oh, ya puedo ver su rostro en la tapa de todos los diarios y revistas! ¡Su nombre en las listas de éxitos más grandes de todos los tiempos!"

Naruto no pudo evitar sonrojarse ante aquello, la vergüenza amenazando con apoderarse de su ser. Él no era todas esas cosas... o al menos no creía serlo. Pero escucharlo de alguien que trabajaba en la industria era agradable, supuso. Después de todo, eran pocas las personas que decían cosas buenas sobre él, siendo su imagen más negativa que positiva en Konoha.

Kiya, mientras tanto, no pudo evitar frotarse las sienes con evidente frustración. "No puedo creer lo que escucho, éste chico... un Idol", la manera despectiva en la que dijo aquello hizo que el Namikaze frunciera el ceño ante la mujer. "Esta empresa sólo trabaja con girl Idols, Ryota. E incluso aunque pasase la prueba (lo cual no ocurrirá)... El jefe acaba de llamar diciendo que en cuanto encuentren un sustituto adecuado serás relevado de tus funciones."

"¿¡Qué!? ¡No, no pueden! ¡No he dado lo mejor de mí mismo todavía!", exclamó Morita, golpeando los puños contra la mesa de forma algo violenta. "¡Y no me importa lo que ese viejo diga, le mostraré que está equivocado logrando que Naruto pase esta prueba y se convierta en el mejor!"

Algo en la determinación del hombre hizo que el rubio sonriera levemente, encontrando aquella muy parecida a su propio carácter e ideal de nunca rendirse. ¿Acaso la previa conversación en el puente había cambiado su mentalidad de forma tan brusca...?

"Lo que sea Ryota-san, puedes hacer lo que te plazca. Después de todo, aún eres el CEO de esta compañía", Kiya regresó la mirada a una computadora que se encontraba a un costado. "Pero no vengas rogándome que interceda ante el jefe por ti cuando este chico falle la prueba..."

Ahora fue el turno de Naruto de mostrarse ofendido. Nadie podía determinar su destino, ni mucho menos lo que él era. "¡Sólo espera!", dijo entonces, apretando un puño. "¡Pasaré esta prueba y les mostraré a todos que puedo ser como esos estúpidos presumidos!"

"¡Así se habla muchacho! ¡Let's gooooo!"

Con renovada energía, Morita guió a Naruto por el corredor de la izquierda, ignorando a una incrédula Kiya que no pudo evitar exhalar un suspiro en desconcierto para luego regresar a sus asuntos. "Patético."


"¿Él? ¿Un Ídol? No es por contrariarte Morita, pero..."

"¡Sólo hazle la prueba, estará bien!"

El entrenador de canto, Yashiro Hamanada, un hombre en sus cuarenta años de cabello largo azabache desordenado y ojos de una tonalidad similar miró a Naruto con el mismo desdén que el chico había visto reflejado en la mirada de la recepcionista al enterarse que audicionaría para las pruebas. Pero esta vez el rubio no se inmutó, sabiendo muy bien que aquel era un profesional, alguien que estaba acostumbrado a trabajar con verdaderos talentos.

Y no con alguien como el que nunca había cantado en su vida. Quizás una o dos veces, por mero gusto, pero más allá de eso... no profesionalmente.

"...Muy bien. Sígueme gaki."

Naruto se giró por un momento para ver como Morita levantaba un pulgar en su dirección, sonriendo con confianza o desesperación, el chico no supo ver cual. El mismo permaneció en el pasillo mientras el Namikaze ingresaba a un cuarto junto a Yashiro, uno que estaba dividido por una pared con una cabina en dónde se podía observar al otro lado a través de un cristal por sobre la amplia consola musical y las sillas acomodadas junto a la misma.

Más allá yacían algunos micrófonos e instrumentos, como una guitarra, un bajo, una batería y diversos cables que se repartían por todo el amplio cuarto.

"Este es el estudio vocal", anunció Hamanada, con evidente desgano. "Aquí se llevan a cabo tanto las lecciones de canto como las grabaciones de muestras. Mi compañero está enfermo, así que por el momento me encargo yo de todo. Oh, por cierto, el estudio de grabación general de la ciudad es otro mejor equipado, y sólo trabaja con el estudio 775 por el momento debido a nuestra falta de Idols", la mención de aquello último pareció molestar al curtido hombre por un momento, pero recuperó la compostura rápidamente mientras sacaba un cigarrillo de su bolsillo y se lo llevaba a la boca. "¿Te molesta si fumo?"

"Bueno..."

"En realidad no importa", lo interrumpió el hombre, "éste es mi estudio y yo hago con él lo que quiero. Ve al otro lado para que podamos terminar con esto."

Naruto nunca estuvo más feliz de hacer lo que se le decía si con eso lograba evitar aspirar el nauseabundo humo que pronto comenzó a emanar de la punta del cigarro, y se metió en la otra sala, maravillándose al darse cuenta que era más amplia de lo que en un principio imaginó. "Sugee na...", de sus labios emergió un silbido de admiración, uno que pareció potenciarse debido a la perfecta acústica del lugar.

"Oi, ¿me escuchas?"

La voz de Yashiro resonante a través de un micrófono más allá del cristal sacó al rubio de su corto ensimismamiento quien se volteó para asentirle al instructor de canto. "Alto y claro."

"Bien. Acércate al micrófono a tu derecha", Naruto siguió con la mirada el lugar al que Hamanada apuntó con un gesto de su cabeza, aproximándose con algo de nerviosismo al mismo. "Antes de empezar, ¿sabes cantar?"

El rubio no pudo evitar frotarse la parte anterior de su cabeza en una evidente muestra de vergüenza. "N-No... Nunca tomé-"

"Canta algo acapella."

"Eh..."

"Sí sabes lo que es acapella, ¿no?"

Un sonrojo se extendió por sus mejillas antes de responder. "...No."

Yashiro pareció murmurar algo incomprensible por lo bajo para luego exhalar una bocanada de humo por su boca en señal de clara resignación. "Sólo... canta. Algo, lo que sea. Quiero almorzar."

Y de repente, todo el lugar se vio cernido en un silencio monumental, algo que inmediatamente provocó que Naruto comenzara a sentir la presión de lo que estaba a punto de hacer. Su mente por fin se percató de la realidad, y las pocas dudas que tenía hace un momento crecieron enormemente.

¿Para qué gastarse? Él no cantaba, ni siquiera sabía qué demonios significaba la palabra "acatepa" o cómo se dijese. Además, ni siquiera quería ser un Idol en primer lugar. Aunque la idea de ser querido y respetado por los demás era algo que quería más que otra cosa en el mundo, la fama no era necesariamente el mejor camino para lograrlo... Eso si es que de alguna manera conseguía aprobar esa tonta prueba...

'No', Naruto sacudió la cabeza repentinamente, notando como su respiración podía oírse contra el micrófono que ahora estaba encendido. 'Demostraré que puedo ser mejor que todos, que puedo ser uno de esos. Un... Idol.'

Y con aquel pensamiento, su determinación volvió a ganarle a su nerviosismo. Algo que demostró asintiéndole con una expresión seria al productor, antes de cerrar los ojos y pensar en lo que quería cantar.

Que dicho sea de paso no había pasado por su mente hasta ese momento.

"Eh... ¡Yashiro-ojiisan!"

El hombre rodó los ojos ante el sobrenombre antes de presionar un botón en el tablero que activó su micrófono nuevamente. "¿Qué?"

"¿Puedo cantar lo que sea?"

"Lo que sea. Sólo apresuráte, no tengo todo el día."

Naruto sonrió ante lo que acababa de escuchar para luego colocar ambas manos sobre el palo que elevaba su micrófono justo a la altura de su boca, respirando profundamente por un momento. El nombre de una canción que solía escuchar a menudo en la radio de su apartamento se materializó en su mente de la nada, y el chico pensó en lo apropiada que sería para la prueba. 'Bien, aquí voy.'

[Pongan NICO Touches the Walls - Broken Youth. Ending N°6 de Naruto Shippuden]

Easy na riyuu issai yurusu jyakai

Rescue taimo yonde oita

Dakara please kiss me please kiss me

All night…

Datenshi no mahou ka kou akuma no chachina itazura

Tsumannakunacchau mae ni

Sore de houre bowling ball

kibutsuha sonzai nado shouchi no suke yeah

Kowaresou de

Tocchirakatta kanjou de kiri kake yo

Kowaresou de

Kowasenai bokura no shouri

Naruto terminó de cantar agachando levemente la cabeza, sintiendo como la adrenalina por la anterior actividad hacía que su corazón latiese con intensidad. Lo había hecho, se había atrevido a cantar una canción frente a un profesional, ahora quedaba escuchar el veredicto final.

El cual no se hizo esperar, afortunadamente.

"Esa no es una canción que usaría para mi primera prueba de canto, pero no estuvo... mal", reconoció Yashiro, algo que de inmediato sorprendió enormemente al rubio quien se esperaba sólo escuchar comentarios negativos. "Esa voz necesita trabajo. Desafinaste en algunas partes, en especial los agudos, donde te faltó control, pero... tienes potencial Gaki. Debo admitirlo."

Aquellas palabras sólo provocaron que el aludido llevara sus manos a la nuca y sonriera como sólo él sabía hacerlo. "¿¡De verdad!? ¡Arigato Yashiro-ojii!"

"No me digas viejo gaki, aún tengo mucho camino por delante", Hamanada aspiró un poco su cigarro antes de apagarlo contra un cenicero que yacía sobre el tablero, para luego hacerle una ceña a Naruto quien volvió a entrar al cuarto de control y no pudo evitar fruncir la nariz ante el característico olor del cigarrillo, aunque no hizo ningún comentario. "Buen trabajo."

Naruto estuvo a punto de decir algo en respuesta pero la puerta abriéndose detrás suyo lo interrumpió, observando cómo un asustado Morita entraba en el cuarto, su cara un reflejo de sus grandes nervios. "¿Y bien...? ¿Qué tal salió?"

"Hm, tenías razón Morita", cedió Yashiro, suspirando. "Este chico tiene futuro. Necesita mucho entrenamiento y paciencia, pero... es posible."

"¿¡Estaba en lo cierto!? Quiero decir, ¡claro que lo estaba! Jejeje, era de esperarse", Morita se giró entonces a un Naruto que lo miraba con una ceja levantada. "¡Felicitaciones Naruto! Sólo falta que pases la prueba con la instructora de baile y estarás dentro."

La sorpresa fue evidente en el rostro del chico, quien se mostraba incrédulo. "O-Oh, ¿de verdad podré convertirme en Idol si lo consigo? Wow, nunca lo hubiese imaginado."

"Yo que tú no me alegraría tanto gaki", dijo el entrenador vocal de repente. "Si logras entrar, lo cual ya no dudo tanto, tendrás que trabajar muy duro antes de conseguir alguna que otra oportunidad, y eso puede llevar tiempo, mucho tiempo. Muchos se rinden apenas empiezan, otros se estancan a mitad de camino y pasan de ser una estrella en ascenso a ser don nadies. ¿De verdad crees estar listo para eso? A mi no me parece. Sigue mi consejo y mejor vete a casa, te ahorrarás el problema."

Si el objetivo de sus palabras era asustar o lograr que Naruto renunciase, no lo consiguió, sino todo lo contrario. Las razones para querer entrar a ese lugar y darle una oportunidad a ese estilo de vida que otrora jamás se le habría pasado por la cabeza seguir continuaban aumentando con cada palabra que el rubio escuchaba. Hacía solo media hora el chico sólo pretendía intentar esas pruebas por necesidad, además del ramen que se le había prometido, ¿pero ahora?

Ahora era personal.

"Oi, no te metas con mi protegido. Estoy seguro que podrá con todo eso y mucho más."

"Mah, alguien tiene que advertirle en lo que se está metiendo", argumentó Yashiro, ignorando como el joven rubio agachaba la cabeza y dejaba que su cabello ocultara su mirada. "No quiero que tanto trabajo sea en-"

"Estoy cansado...", comenzó Naruto, interrumpiendo a Hamanada, "de que las personas duden de mí", su tono era severo, determinante, algo que reflejaba muy bien el peso de sus palabras. "He pasado el día siendo rechazado por todos los dependientes de la ciudad debido a que no soy lo suficientemente bueno, o responsable para ellos. Vengo aquí, y todo el que me mira se cree digno de juzgarme sin conocerme", en aquel momento, Naruto elevó su mirada, clavándola en Yashiro. "Pero se acabó. Como le dije a esa tal Kiya: ¡seré el mejor Idol de todos! Y el que lo dude pronto verá el error en sus creencias."

Su discurso culminó con el chico apuntando su puño en dirección de ambos adultos, uno sonriente, el otro encogido de hombros con una mueca resignada. "Muy bien, espero que puedas apoyar esas palabras con acciones gaki", y girándose hacia Morita, Yashiro dijo, "tienes mi aprobación. Esto va en contra de las políticas de la empresa pero espero que sepas lo que haces."

La sonrisa de Morita no hizo más que crecer antes de responder. "Por supuesto, después de todo, esta es la última oportunidad que tengo para alcanzar mi sueño."


Apenas ambos salieron del cuarto de música, Naruto siguió a Ryota por el corredor, alejándose aún más de la recepción. Mientras caminaban, y Morita le daba un breve tour al chico contándole la historia de los estudios y de cómo Japón era el tercer país, detrás de Corea del Sur y Estados Unidos, que más ídolos juveniles producía a nivel mundial año tras año.

"Aún tenemos que producir uno nosotros", admitió Morita, "pero eso cambiará contigo Naruto. ¿Recuerdas el presentimiento de antes? Ha aumentado. Ahora estoy más que seguro que llegarás muy lejos."

Mientras Naruto apreciaba la confianza y las palabras de aliento, sintiéndose más determinado que nunca a lograr este desafío que se le presentó de forma tan inesperada, algo en las palabras anteriores del productor hizo que una pregunta se formulase en su cabeza. "Oi, tengo una duda."

"Dispara."

"¿Cómo se mide la popularidad de los Idols para determinar quién es el mejor?"

Ante aquello, el productor se rascó el mentón por un momento. "Fácil, hay estudios estadísticos que arrojan resultados en base a ventas de álbumes, cantidad estimativa de fans, críticas, participación en eventos y demás. En otras palabras, un ranking que se actualiza mensualmente y contempla tanto boy Idols como girl Idols", Naruto asintió, creyendo comprender todo lo que se le decía. "Ahora mismo, la Idol número 1 de Japón es Miku Hatsune."

"¿Miku Hatsune?", repitió el rubio con un tono que daba a entender su falta de conocimiento en el área.

"Has escuchado hablar de ella, seguro..."

"Eso creo. Pero no estoy seguro", Morita se detuvo frente a una puerta sobre la que se encontraba escrita la palabra "Danza" encima de un retrato de figuras oscuras en aparente baile, para luego mirar al Namikaze con los ojos ensanchados. "Es una chica, eso démoslo por hecho."

Morita casi se cae de cara al escuchar la afirmación de su nuevo protegido. "¿Estás bromeando? ¡La cara de esa Idol está en cada rincón de cada ciudad de Japón! Es imposible que no la conozcas", cuando vio que Naruto se encogía de hombros, el hombre se frotó la nariz en exasperación. "Ella es todo lo que tú debes llegar a ser. Tu modelo a seguir. La Idol más popular y hermosa de todos. Mira."

Naruto observó en silencio cómo el productor sacaba un celular de su pantalón, tocaba algo en su pantalla, y se lo ofrecía a continuación. Una vez lo tuvo en sus manos, el rubio no pudo evitar maravillarse ante la belleza de la tal Miku, cuyo cabello azul cían se encontraba atado en dos largas colas a ambos lados de su delicado rostro con listones en forma de cuadrados color rojo oscuro, dejando caer algunos mechones en su frente. Lo más llamativo de todo, además de su hermosura, eran sus orbes que eran del mismo tono que su cabello, de un celeste brillante que parecía brillar con entusiasmo.

La chica se encontraba sonriendo ante la cámara, sus dedos puestos en el gesto de la paz, y el rubio sintió como la sonrisa que portaba pronto se le pegaba a él.

"Oh... No puedo creer que nunca antes la haya visto", susurró el joven después de un rato, un leve sonrojo ahora presente en sus mejillas.

Morita le arrebató de golpe el celular a Naruto antes que este último se embobase demasiado. "Yo tampoco. Pero a partir de ahora la verás más seguido. A ella y a distintos boy Idol de todo el mundo para aprender distintas técnicas que podrías emplear en tu propio estilo ahí fuera", el Namikaze se encontró a sí mismo asintiendo de buena gana, inconscientemente deseando ver más de aquella chica tan hermosa. "Aww, ¿a alguien le gusta Miku-chan?"

"¿¡Hah!? ¡D-De ninguna manera!", el rubio sacudió la cabeza, sus mejillas tan rojas como un tomate restándole credibilidad a su negación.

"Ay Miku-chan~, m-me gustas. Sal conmigo, ¡onegaishimasu!"

Naruto no pudo evitar quedarse con la boca entreabierta al ver cómo Ryota se abrazaba a sí mismo con una sonrisa pervertida y sacudía el cuerpo de izquierda a derecha, en un patético intento de imitarlo en tal situación. "¡O-O-Oi detente! ¡N-Ni siquiera la conozco!", el chico decidió abrir la puerta del cuarto de baile en ese momento, tratando de ignorar al molesto productor que no parecía querer parar en absoluto. "¡Iré a tomar mi prueba ahora!

"¡Soy Naruto, futuro Idol! ¡Dame consejos Miku-chaaaan~!"

Las palabras de Morita resonaron en sus oídos antes que pudiese cerrar la puerta de un golpe, algo que sólo incrementó su vergüenza por dos. 'Cuando salga de aquí voy a hacerte tragar tus palabras pervertido', pensó el rubio, para luego sentir de la nada cómo una mano tocaba suavemente su hombro, asustándolo.

El chico pegó un salto y se dio media vuelta con cara de sorprendido, pero pronto eso quedó atrás en cuanto sus ojos se encontraron con un par color bronce, pertenecientes a una hermosa mujer de cabello anaranjado largo hasta la espalda, de facciones gentiles y sonrisa amable. "Oh, lo lamento, ¿te asusté? No fue mi intención..."

Naruto se dio cuenta que ella quería saber su nombre, a juzgar por la forma en la que dejó al aire sus palabras, y procedió a tratar de recuperar su compostura sacudiendo la cabeza a ambos lados. "Naruto. Naruto Namikaze. Y no, no te preocupes. No te había visto ahí", admitió el chico, frotándose el brazo con vergüenza.

"Que alivio~", la mujer se llevó una mano al pecho antes de exhalar un suspiro y cerrar los ojos por un momento, algo que el chico encontró absolutamente adorable. Al seguir el gesto con la mirada, el Namikaze notó que la que supuso era la instructora de danza vestía una remera blanca y pantalón azul de gimnasia, junto con un par de zapatillas deportivas; aquel atuendo hacía poco por esconder su voluptuosa figura, y Naruto casi se quedó mirando la forma en la que el pantalón abrazaba sus caderas o la remera sus pechos, antes de mover la mirada hacia arriba justo a tiempo para evitar ser descubierto. "Y dime, ¿eres pariente de Morita-kun? ¿Estás de visita?"

"No exactamente", Naruto negó con la cabeza. "En realidad, eh... Vine a audicionar para ser el nuevo Idol de la compañía."

Aquello provocó que la instructora soltara una risita divertida, pero una que estaba lejos de ser burlona o despectiva. Sin embargo, la misma dejó de reír una vez que se percató que el chico no estaba haciendo lo mismo; al contrario, se mantenía serio y hasta nervioso. "¿Es en serio?"

"Hai..."

"Vaya, perdón si me reí. Es que nunca hemos tenido un boy Idol en este estudio, por las políticas de la empresa. O Morita-kun está algo desesperado..."

Que alguien tan linda le dijese eso hizo sentir a Naruto algo patético. "U-Un poco, sí."

"...O eres muy bueno. Lo cual supongo que comprobaremos ahora, ¿ne? Mi nombre es Kiryu Yuzuki. Instructora de baile. Antes era docente de escuela secundaria", el rubio asintió con una enorme sonrisa, respondiendo 'un placer'. "Éste es el estudio de baile."

Ante la mención del lugar que los rodeaba, el chico procedió a observar los alrededores. El lugar era bastante amplio, con algunas colchonetas apiladas en un rincón, un piso liso de madera y un enorme espejo que abarcaba una pared completa del cuarto, algo que la mujer explicó servía para corregir la postura o pasos de alguna rutina de baile.

A un costado de la entrada había una mesa junto a una pequeña nevera de vidrio que ocultaba algunas botellas de agua. La primera, por otro lado, custodiaba un pequeño control remoto con unos pocos botones que Naruto supuso se usaba para encender la música o similar.

"Si estás aquí supongo que ya pasaste por la prueba de canto, ¿verdad?"

Naruto asintió aún manteniendo su sonrisa. "¡Dalo por hecho!"

"¡Bien hecho! Entonces sí puedes cantar", la mujer le dedicó su propia sonrisa al contento muchacho. "La pregunta es, ¿sabes bailar?"

La alegría de antes se vio reemplazada por nerviosismo inmediatamente después de escuchar aquella pregunta. "Eh, no. Nada de nada."

"Hum, ya veo...", Kiryu se llevó una mano al mentón para luego adoptar una postura pensativa por un segundo. "Tengo una idea. Te mostraré una rutina básica de baile y luego deberás tratar de reproducirla. Entonces, veré si tienes potencial. ¿Qué te parece Naru-san?"

El apodo fue algo que hizo sonrojar al chico, y al mismo tiempo asentir con la cabeza. "S-Suena bien, Kyriu-sensei", sus palabras le recompensaron con otra sonrisa, una que fue acompañada con un aplauso.

"¡Ok! Siéntate por allí, junto a las colchonetas. ¡Y presta atención!"

Pronto, el Namikaze estaba sentado con las piernas cruzadas de frente a su instructora, quien apretó un botón y activó el sistema de sonido envolvente del cuarto. Acomodándose un poco su cabello con un movimiento de las manos, Kyriu cerró los ojos un momento mientras un leve sonido comenzaba a emerger de todos lados, creciendo en potencia.

[Pongan Miku Hatsune - Systematic Love]

La canción elegida comenzó de forma abrupta, con la voz computarizada de la que evidentemente era una chica cantando una melodía que parecía estar en concordancia con las palabras de la letra. Naruto observó en completo silencio cómo la Yuzuki se movía gentil y graciosamente por la pista, mirándose constantemente al espejo mientras su cuerpo demostraba movimientos que hubiesen puesto a cualquier bailarín en vergüenza.

El chico estaba anonadado, nunca le había prestado demasiada atención a aquellos que bailaban coreografías de ciertas canciones, pero el modo en el que Kyriu se movía era tan... atrapante, casi frenético por momentos e hipnotizante por otros. Su largo cabello se movía para todos lados, y aún así la instructora no perdía su tempo en ningún instante.

Luego de lo que parecieron sólo unos segundos, pero que en realidad habían sido un par de minutos, la canción llegó a su fin de la misma forma en la que había comenzado, dejando a Kyriu parada en una perfecta postura mientras le sonreía a Naruto por medio del espejo. Un poco de sudor recorría su frente, pero la joven mujer no tardó nada en secársela con una toalla aledaña.

"¿Qué te pareció Naru-san?"

Pero antes que este último pudiese responder, ni mucho menos felicitarla que es lo que quería hacer, una repentina presencia en el cuarto comenzó a aplaudir vigorosamente. "¡Bravo Kiryu-chan, bravo! ¡Estuviste magnífica~! ", la voz, tan melosa que casi asqueaba, le pertenecía a nada más ni nada menos que Morita, quien se aproximó a la instructora con una sonrisa pervertida. "Oh, tus pasos, tus movimientos, la forma en la que tu cuerpo danzaba fue taaaan espectacular. El ver tus 'extras' sacudirse al ritmo de la canción fue sublime, oh, ¡estoy anonadado!"

Naruto observó a ambos con una mueca de confusión, preguntándose por un momento a qué se refería el hombre con "extras"... hasta que algo en su mente hizo click al notar el fastidio en la cara de la instructora, y el ahora presente sonrojo de un Morita que trataba de aproximarse a ella lo más que podía.

"¡Por favor, comparte conmigo la magnificencia de tu cuer-!"

POW

Repentinamente, el rubio se encontró mirando cómo el pervertido salía volando despedido hacia atrás, producto de un golpe de la instructora quien se había movido a velocidades imposibles para impactar su mentón. Naruto no pudo evitar hacer un gesto de dolor ajeno al escuchar cómo Morita caía con un ruido seco de espaldas al piso. 'Debe pegar tan fuerte como Sakura', pensó el rubio, haciendo una nota mental para nunca hacer enfadar a alguien que parecía tan agradable y razonable.

"Morita... ¡Hay menores presentes!", luego de aquella exclamación, la hermosa mujer relajó su postura con un suspiro para así volverse con una sonrisa leve hacia el muchacho. "Siento eso. ¿Estás listo para intentarlo Naru-san?"

"¡H-Hai!", respondió inmediatamente el aludido antes de ponerse de pie y acercarse rápidamente a la posición de su instructora, quien le indicó donde pararse.

Mientras el pervertido gemía de dolor en el piso, Naruto se paró junto a Kyriu frente al enorme espejo, observando sus reflejos. Él era ligeramente más alto que la mujer a su lado, y pensó en la suerte que tenía de estar vistiendo sólo su remera blanca favorita con el emblema rojo de la familia Uzumaki en el pecho, sus pantalones negros y sus zapatillas de un azul oscuro. Algo que, supuso, le daría más libertad a sus movimientos.

"¿Así está bien sensei?"

La hermosa mujer le sonrió amablemente antes de poner ambas manos en su cintura, asustándolo por un momento. "Relaja tu postura, estás muy tenso", le indicó con suavidad, ejerciendo un poco de fuerza para indicarle que se moviera ligeramente a su izquierda. "Así está mejor. Descuida. Lo harás bien, Naru-san."

Quizás fue percatarse de la suavidad de las manos de Kyriu, o el hecho que estuviese cerca de alguien tan hermosa como ella, pero Naruto no pudo evitar sonrojarse y desviar la mirada hacia un costado. Su corazón latía con bastante fuerza contra su pecho. "Daré mi mejor esfuerzo..."

"Escuchar eso me hace feliz", respondió ella, apartándose finalmente del avergonzado chico para luego correrse a un costado y sujetar el control en sus manos. "¿Estás listo? Sólo trata de recordar lo que te he mostrado y reprodúcelo lo mejor que puedas. Si lo haces, te aprobaré."

Naruto tuvo poco tiempo de preparación antes que la música comenzara a sonar de repente, algo que lo sorprendió por un momento ya que se esperaba que la mujer esperase a que él respondiese o algo. Sin embargo, el chico logró calmar su temple lo suficiente como para tratar de recordar la secuencia e imitarla.

Al principio, el Namikaze sólo dejó que su mente lo guiara, razón por la cual sintió que sus movimientos eran rígidos y bajo ningún concepto similares a los de su sensei; pero a mitad de camino... Naruto permitió que su cuerpo tomara el control, bailando en concordancia con lo que su oído escuchaba. Fue en ese instante que el chico se perdió en la música, perdiendo ya toda noción del tiempo y de lo que lo rodeaba. Sus ojos sólo seguían su reflejo en el espejo, aunque no prestaban verdaderamente atención a sus pasos.

Pronto, la canción llegó a su fin, y el rubio no pudo evitar soltar una bocanada de aire que no sabía había estado conteniendo hacía algunos momentos, encontrándose además jadeante por toda la adrenalina y el esfuerzo físico llevado a cabo. No estaba cansado ni mucho menos, puesto que el chico solía ejercitarse a menudo, pero aquello había sido más demandante de lo que había creído en un principio.

Una toalla de repente se abrió paso hasta sus manos, y Naruto salió de su ensimismamiento justo a tiempo para ver a Kyriu sonriéndole y a Morita asintiéndole con aprobación. El último le acercó una botella de agua de la cual el rubio bebió con gusto luego de secarse el rostro. Una vez logró estabilizarse, se giró hacia la instructora con algo de nerviosismo. "¿Qué opinas, sensei?", algo dentro suyo rogaba no haber decepcionado cualquier expectativa que la mujer tuviese sobre él, habiendo sido una de las pocas personas de aquel edificio (y de toda la ciudad) en ser así de amable.

"No estuvo mal para un primer intento", se sinceró Kyriu, haciendo que ambos rubios exhalaran un suspiro de alivio, algo que llamó la atención de la mujer en dirección de Morita. "¿Acaso no tenías fe en él? Me decepcionas, Morita."

El aludido no pudo evitar palidecer de repente ante aquello, muy para el secreto placer de Naruto. "¡Al contrario! S-Sólo esperaba que mi protegido no demostrase demasiado su talento natural", una sonrisa altanera se hizo presente en sus labios al decir todo eso, "¡después de todo, una de las más grandes virtudes de un futuro Idol debe ser su humildad!"

Tanto Kyriu como el adolescente a su lado sintieron dos gotas de sudor recorriéndoles la nuca al ver cómo el hombre cerraba los ojos y soltaba una carcajada que a Naruto le hizo recordar a Might Guy cuando hablaba del poder de la juventud. "Ajá...", la ex maestra entonces se volvió hacia el rubio, optando ignorar al productor pervertido. "Como iba diciendo, Naru-san, veo en ti un gran potencial."

"¿¡De verdad!?", exclamó este último, saltando de alegría.

"No me malinterpretes, tienes futuro pero también un largo camino por recorrer. Además, no puedes, ni debes descuidar tus estudios. Si lo haces, me negaré a instruirte en danza por el tiempo que estés aquí. Eso sí decides firmar el contrato, claro..."

Naruto pestañeó ante aquello, pero luego sonrió alegremente. "Jamás sensei. Haré que te sientas orgullosa de mí, y sé que contigo y Yashiro-ojiisan entrenándome llegaré muy lejos. ¡Ya verás, seré el mejor Idol de todos!"

"Uh-huh, no lo dudo", Kyriu esta vez le dedicó una sonrisa que era la epítome de la belleza, provocando que el chico no pudiese evitarlo y abandonara su determinismo para sonrojarse y sonreír débilmente. 'Es muy lindo cuando se sonroja', pensó la mujer, antes de imaginarse a sí misma golpeándose para eliminar esos pensamientos que para nada eran los de una instructora. '¿¡Qué estoy pensando!? ¡Él es menor!'

"¡Oi! ¿Y qué hay de mí?", Morita decidió intervenir y rodear los hombros del rubio con un brazo. "¡Un gran Idol requiere de un gran productor, CEO y manager que lo guíe al estrellato!"

Naruto hizo una mueca de desgano ante sus palabras y dijo: "sí, pero no uno que se distraiga como pervertido por el camino."

"¡Ey!"

Carcajadas resonaron en el lugar, con los tres presentes riendo de buena gana ante el comentario, pensando en el gran futuro que le deparaba a Naruto Namikaze.


Cuando Naruto llegó a su casa aquella tarde, el sol ya comenzaba a ocultarse en el horizonte, sus halos de luz anaranjada-rojiza se extendían por todo el vecindario como un cálido manto que resultaba un grato recuerdo de todo lo que había vivido el rubio en aquel día.

Pensar en ese loco encuentro con Morita, y aceptar audicionar para la prueba, aprobándola en el proceso, le resultaba demasiado extraño aún al chico. ¿Quién podría haber imaginado que él, Naruto Namikaze, se convertiría en Idol? Él, a quien las chicas de su escuela consideraban un perdedor, e iban tras del teme de Sasuke aunque éste último las ignorara por completo.

¿Qué dirían cuando vieran su nombre o su imagen proyectados en la ciudad?

Naruto casi soltó una carcajada ante la imaginaria escena de Sasuke Uchiha apretando los dientes de rabia y celos mientras él recibía toda la atención. 'Oh sí, eso sería...', genial, sí, esa era la palabra. Por fin podría vengarse de todas las veces que Sasuke lo despreció públicamente, y ni siquiera iba a tener que recurrir a los puños como tantas otras veces en el pasado.

Mientras el rubio atravesaba la corta distancia que lo separaba de la acera y la escalera que conducía a su decrépito departamento, la última conversación que había tenido con Morita reapareció en su mente de repente, obligándolo a detenerse en seco.

"Lo has logrado chico, felicitaciones", dijo Morita, sonriente.

El rubio a su lado asintió con su sonrisa de marca registrada antes de que un alegre Teuchi depositara un tazón humeante de miso ramen frente a él, cosa que atrajo toda su atención. "¡Wow, vas a ser un Idol Naruto! ¡Bien hecho!", exclamó el anciano, hoy encargándose de Ichiraku por sí solo debido a la ausencia de su hija, Ayame, por haberse quedado en casa estudiando para los exámenes de ingreso a la universidad.

"¡Arigato, ojiisan!"

Luego de un rápido '¡Itadakimasu!', el chico procedió a devorar los contenidos de su porción, muy para la diversión del hombre a su lado quien comió a un ritmo más humano.

Por un rato, ambos sólo se dispusieron a comer acompañados por el agradable sonido del caldo hirviendo en las ollas de la cocina; con Morita dejando que su contraparte disfrutase el momento antes de que tocaran temas más serios. Y no fue sino hasta que Naruto terminó su segundo tazón y pidió un tercero, que un asustado Ryota decidió que era el momento de conversar.

"Naruto."

"¿Huh?"

"Creo que es hora que hablemos de tus responsabilidades como posible Idol."

Viendo a dónde iba todo, el chico se puso serio. "De acuerdo."

"Bien. Primero, hablemos de tu contrato", Ryota apartó el tazón vacío junto a él antes de proseguir. "Si bien debo redactarlo para personalizarlo a ti, es necesario que entiendas que hay una serie de condiciones a cumplir si quieres seguir con nosotros. En caso de no cumplirlas, se dará por terminado de inmediato."

"¿Qué clase de responsabilidades?", preguntó el rubio con curiosidad. "Recuerdo a Kiryu-sensei mencionar algo sobre no descuidar mis estudios en la escuela, pero lo demás ni idea."

Ryota asintió. "Esa es una de las condiciones. Lo demás estará detallado en el contrato, pero para resumirtelo incluirán cosas como asistencia a entrenamiento e instrucción diaria, comunicación periódica con el CEO (o sea yo), buen comportamiento dentro y fuera del recinto, entre otras. Así mismo, de contratar otras Idols, deberás mostrar compañerismo con las mismas y ayudarlas siempre que lo requieran o ellas a ti, ¿entendido?"

"Como el agua", Naruto aceptó con entusiasmo otro tazón de ramen, pero esta vez lo comió con más entereza. Después de todo, esta parte de la charla era importante. "¿Qué hay de mi salario?"

"A los recién ingresados les pagamos la modesta cantidad de 60000 yenes al mes. Esto irá en aumento a medida que tu fama crezca y por ende tu aporte para con la compañía también lo haga."

Al oír aquello, el Namikaze casi se ahoga con la comida que tenía en la boca. De hecho, no fue sino hasta que tosió un poco y bebió algo de agua que pudo verse en las condiciones suficientes como para responder a su productor. "¿¡60000 yenes!? ¡E-Eso es...!"

"Más de lo que cualquiera a tu edad ganaría al mes, sí", Morita se cruzó de brazos con una sonrisa satisfecha. "Te dije que la oportunidad era muy buena Naruto."

El chico no pudo evitar mostrarse en acuerdo con el hombre. Ciertamente, aquello eran más que buenas noticias, y le era un alivio saber que podría disponer de mucho más dinero que necesitaba al mes para mantenerse él sólo. Quizás ahora por fin podría comprarse esa consola que tanto había deseado desde que la vio en la tienda de su vecindario un año atrás...

"Sin embargo", comenzó el productor, sacando al rubio de su ensoñación por un momento, "y he aquí el punto que deseaba hablar contigo: el contrato no puede ser firmado solamente por alguien menor a 18 años y su productor y manager (o sea yo), sino que uno de sus padres, o en su defecto tutor deben hacerlo también."

La felicidad y entusiasmo de antes se convirtió en pesadumbre en el momento en el que su mente se dio cuenta de la implicancia detrás de las palabras de Morita. "P-Pero, Ero-sennin está de viaje y no sé cuando volverá..."

"Exacto. ¿Pero confío en que tendrás algún otro familiar a quien pedirle...?"

Naruto se mostró algo triste ante la pregunta. "No... Nadie. De ser así, me hubiesen prestado dinero ellos mismos para evitar que trabajase."

"Hm, buen punto."

"¿No hay nada que podamos hacer?", el rubio comenzaba a preocuparse con cada segundo que pasaba. "¿Qué tal Teuchi-ojii? ¿No puede él firmar el contrato? ¡Es como un abuelo para mí!"

El aludido no pudo evitar sonreír conmovido por lo que oía, pero no hizo nada por alimentar las falsas esperanzas de su cliente favorito. "No puedo, ya que no soy tu tutor legal ni estoy autorizado por él para hacerme cargo de ti mientras está fuera."

"Tiene razón", admitió Morita. "Lamentablemente, sólo en el último caso podrías pedirle a alguien más que lo firme y tu tutor no podría oponerse a esto."

Pareció como si un gran peso cayera de repente sobre los hombros del rubio, quien se desplomó en su taburete. Haber llegado tan lejos para quedarse en el punto de partida no era justo. ¡Nada de eso lo era! Si el estúpido de Jiraiya no se hubiese ido tan repentinamente como lo hizo, sin previo aviso más que una tonta nota que... él... le confió... a...

"¡LO TENGO!" La exclamación llegó casi tan repentina como el papel que ahora Naruto golpeaba contra la mesa, dándoselo a su productor quien lo miraba sin entender nada. "Esa es una nota que Ero-sennin le dejó a Tsume Inuzuka, la dueña del edificio donde vivo, avisándole de su marcha y que 'me cuidara por él'. ¡Leela!"

Morita tardó un segundo en recuperar su atención antes de aclararse la garganta y proceder a leer en voz baja la carta, sonriendo en el momento que llegó a la última línea. "Pues... eso dice. Esta es prueba irrefutable de que Tsume, quien quiera que sea, quedó a tu cargo temporalmente. ¡Muchacho, con esto podrás firmar ese contrato!"

"¡YATTA!"

Teuchi observó desde detrás de la barra como Naruto estiraba un puño en el aire para luego chocar su palma contra la de un alegre productor, intercambiando sonrisas abiertas y de entusiasmo. El propio anciano se vio contento por el chico, pero la realidad le impedía compartir sus celebraciones. "No tan rápido Naruto", dijo él, atrayendo la atención de los aún felices Morita y Namikaze. "Aún debes convencer a Tsume para que lo haga. Y vaya que será difícil. Ella es la persona más terca que conozco. ¿De verdad crees que te dejará hacer esto?"

"Es cierto, no había pensado en eso", el rubio sintió como sus energías disminuían ligeramente ante la posible negativa de la matriarca de la familia Inuzuka, pero pronto se vio ignorando aquello último. "Bueno, no hará daño intentarlo. Después de todo, es un trabajo y la paga es muy buena."

"¡Bien dicho Naruto, estoy seguro que si pudiste con tus pruebas no tendrás problema alguno enfrentándote a esa tal Tsume!"

En ese momento, sin embargo, en el que el Namikaze se encontraba frente a la puerta del primer apartamento del edificio, la confianza era escasa. 'Uh, de repente no me siento tan seguro', pensó, valiéndose del poco coraje que pudo reunir antes de golpear sus nudillos contra la entrada, apartándose un poco para atrás en cuanto escuchó que alguien gritaba desde dentro. 'Uh oh'.

Instantes después la puerta se abrió de golpe, chocando contra la pared aledaña con un ruido que hizo pensar al rubio que la madera cedería ante la fuerza. De adentro emergió una molesta Tsume, su rostro crispado en una una mueca rabiosa como si fuese un perro al que le trataban de sacar un hueso.

"¿Qué demonios quie...? Oh, eres tú Naruto."

El aludido pareció encogerse por un segundo, para luego tragar saliva sonoramente. "Tsume-baachan", saludó el rubio, forzando una sonrisa en sus labios. "¿Cómo-?"

Un repentino sonido de algo cayéndose dentro de la casa provocó que la enfadada matriarca girara violentamente su rostro en dirección del interior. "¡KIBA INUZUKA!", gritó con tanta fuerza que el rubio no pudo evitar taparse los oídos de manera disimulada. "¡NI SE TE OCURRA IRTE HASTA QUE HAYAMOS TERMINADO DE HABLAR O SINO...!"

"¡H-Hai, okaachan!", respondió la inconfundible voz del mencionado, antes de escucharse cómo su cuerpo regresaba a una silla chirriante de dentro.

Satisfecha, Tsume se volvió hacia el Namikaze. "Ahora, ¿qué es lo que buscabas gaki? Cómo verás, tengo que educar a mi perezoso hijo antes que se eche a perder del todo, así que si no es importante..."

"A-Ah...", Naruto en ese punto comenzó a temblar un poco. "En realidad, sí es importante. Necesito de tu ayuda, baachan."

Entonces, y por lo que pareció una eternidad, la matriarca permaneció en el pórtico en silencio, observando con sus intimidantes ojos hendidos al Namikaze que encontró el suficiente coraje como para no apartar la mirada. Eventualmente la mujer exhaló un suspiro molesto, para luego hacerse un lado y gesticular con la cabeza hacia su casa. "Adentro", dijo, dejándole pasar.

Naruto no dio ni dos pasos en el interior que su sentido del olfato fue asaltado con el distintivo olor a perro impregnado por toda la casa, la cual estaba sorpresivamente más ordenada de lo que el Namikaze hubiese esperado. Cerca de la entrada se encontraba Kiba, sentado sobre un amplio sofá donde además yacía lo que el rubio supuso era la tarea de matemáticas a realizar para el próximo lunes, o sea, en dos días.

En un rincón dormitaba el enorme perro de Kiba, Akamaru, aparentemente ajeno a lo ocurrido antes de la llegada del joven, cómo si episodios como el anterior fuesen comunes en aquel lugar. Sin embargo, el perro pareció darse cuenta de la presencia de Naruto y abrió sus pequeños ojos, moviendo la cola con alegría en cuanto vio de quién se trataba. "Hey Akamaru", el rubio lo acarició por un momento, algo a lo que el aludido no pudo evitar soltar un ladrido en señal de reconocimiento. "Kiba."

"Naruto, ¿qué estás haciendo aquí?", el Inuzuka se puso de pie, acercándose a su compañero de clases con una mirada sospechosa. "No estás aquí para pedirme la tarea, ¿no?"

Antes que el mismo pudiese contestar, fue Tsume quien le ganó de antemano. "A diferencia de ti, cachorro, Naruto ahora trabaja por culpa de su pervertido tutor, así que si ese fuese el caso entonces es tu deber como amigo ayudarlo en lo que necesite."

"¿¡HAH!? ¡P-Pero okaachan-!"

"¡Sin peros! O haces eso, o te consigues un trabajo", sentenció su madre, silenciando a un pobre Kiba que no pudo evitar cerrar la boca de golpe, palideciendo considerablemente. "¡Ahora vete a tu habitación y has tu tarea antes que cambie de opinión sobre tu castigo!"

La mirada herida y de traición en la cara de su compañero casi que le hizo sentir lástima a Naruto al ver cómo se marchaba cabizbajo por una de las puertas aledañas. Aunque el rubio supo que de haber sido al revés, el Inuzuka probablemente se hubiese burlado de él, así que no tenía sentido mostrar simpatía.

"Toma asiento dónde quieras", indicó la intimidante mujer, antes de tomar asiento en el sillón opuesto al que escogió el Namikaze. "Te ves agotado, relájate un poco. Te ofrecería algo de beber pero no me queda té."

Naruto exhaló un suspiro y luego de afirmar que no había problema, hizo lo que se le indicaba, aprovechando ese instante de tranquilidad para relajar la postura contra el respaldar del cómodo sofá. "Ha sido un día muy agitado... y extraño."

Si antes Tsume estaba curiosa por lo que podría querer el muchacho en su casa, ahora estaba intrigada. "¿Oh? ¿Por qué lo dices?", la mujer se inclinó hacia atrás también, cruzando una pierna sobre la otra mientras miraba al chico con evidente interés.

Entonces, el rubio le narró la Inuzuka lo ocurrido en todo el día. Cómo había pasado la mayor parte de la mañana siendo rechazado por los dependientes de muchas tiendas en la ciudad de Konoha (algo a lo que ella respondió con gruñidos e insultos por lo bajo), para luego acudir a la plaza del centro dónde conoció al productor Morita quien lo convenció de audicionar para las pruebas de Idol. En ese punto Naruto ignoró la risa de la mujer al decir que no podía creer lo que estaba oyendo, para continuar narrando cómo al acudir al estudio 463 la recepcionista se había burlado despectivamente de ambos, alegando que el chico no tenía oportunidad alguna de pasar las diferentes pruebas de Kiryu y Yashino.

"Dime que lo hiciste. Que no fallaste..."

Con una enorme sonrisa, Naruto asintió. "Heh, no puedo creer que dudes de mí, Tsume-obaachan. ¡Por supuesto que lo hice! Hubieses visto la cara que puso cuando Morita le informó que había pasado las pruebas, casi se desmaya."

La sonrisa del Namikaze fue rivalizada con una desmedida de Tsume. "¡Ja! ¡Eso debió haber estado bueno!", la mujer entonces soltó una carcajada digna de la matriarca de la familia Inuzuka. "Por otro lado, ¡bien hecho cachorro! Es difícil de creer todo lo que has pasado en un día para seguir un camino que nunca creí que seguirías, pero eh, trabajo es trabajo. Si pensase que Kiba tuviese talento alguno más que saber dónde y cómo rascarse con la mano, te pediría que lo recomendases para esa agencia tuya."

Naruto no pudo evitar reír ante el comentario, sintiéndose más a gusto con la matriarca a medida que pasaban los minutos. Sin embargo, el asunto por el que había acudido se volvió a materializar en su mente y lo obligó a ponerse serio. "Sí pero... hay un ligero problema."

"Oh", la Inuzuka se puso completamente seria de inmediato. "Supongo que está relacionado con tu visita, ¿no?"

"Así es", Naruto decidió ir directo al grano. "Para comenzar mi... carrera como Idol, primero debo firmar un contrato..."

"...Y para eso necesitas la firma de tu tutor, o sea Jiraiya", finalizó Tsume, rodando los ojos en señal de molestia. "Justo ahora ese pervertido bueno para nada decide ausentarse...", sus palabras fueron acompañadas por un suspiro antes de mirar con algo de pena a un tranquilo rubio. "No sé cómo podría ayudarte cachorro. Aunque quisiese no podría encontrar al pervertido y arrastrarlo de vuelta aquí para firmar esos papeles. Sólo Kami sabe dónde se ha ocultado."

Ante aquello, el Namikaze sonrío con energía. "Oh, no he venido a pedirte eso Tsume-baachan", viendo que tenía la atención de una confundida Inuzuka, el chico prosiguió. "De hecho, si aceptas, tú puedes firmar esos papeles por mí."

"Pero, no hay forma. No soy tu tutora... Ni siquiera Jiraiya me... dejó a...", algo dentro de su mente hizo click de repente, dándose cuenta de algo muy importante. "Espera un segundo, ¡Sí lo hizo! ¡Esa carta decía que te cuidara!"

La sonrisa de Naruto no hizo más que crecer al escuchar eso último. "Exactamente. Entonces, sí es posible."

"Eres más inteligente de lo que creí gaki. Sin ofender."

"Descuida", el rubio se mostró algo más expectante entonces, mirando a Tsume con ojos grandes. "Entonces... ¿Lo harás?"

Naruto en realidad tenía miedo de que le dijese que no de inmediato, sin siquiera pensarlo. Era de esperarse, siendo aquella una madre que sabía del mundo y los peligros y desafíos del mismo; si bien él no era su hijo, el Namikaze no dudaba que ella se preocupaba de él, quizás por la cercanía que Tsume había tenido con sus padres mientras vivieron.

Ya casi se podía imaginar la respuesta que obtendría al verla meditar por un segundo, otorgándole más suspenso al asunto. Seguramente algo entre las líneas de evitar problemas con un viejo pervertido, o preocuparse porque el chico comenzara a tomarse aún menos en serio sus estudios por dedicarle demasiada atención a su entrenamiento como Idol, o incluso afirmar que podría quedar cegado por la fama o la arrogancia.

Pero sin importar lo que dijese, Naruto pelearía hasta el final. Esta era su decisión, y si bien reciente, el chico sentía que había alguna razón por la cual la vida lo llevó por aquel camino tan inesperado.

"¡Ja! ¡Por supuesto que firmaré ese contrato!", exclamó Tsume de repente, provocando que Naruto se cayera de cara al piso en su sorpresa.

Apenas se levantó, el chico vio cómo la mujer sonreía enormemente, pero no de una forma que indicara que se estaba burlando o le estaba jugando una broma cruel al muchacho. "¿¡De verdad!?", ante el asentimiento que recibió como respuesta, el Namikaze no pudo evitar abalanzarse sobre la mujer y abrazarla mientras saltaba de arriba a abajo. "¡Gracias gracias gracias!"

"Espera un momento cachorro", la Inuzuka se sacó de encima al adolescente con un suave empujón. "Estoy haciendo esto no sólo para vengarme del pervertido de Jiraiya, sino también porque veo en ti una determinación que sería estúpido no fomentar. ¡Sin embargo...!"

"¿Hai?"

Naruto volvió a tomar su respectivo asiento mientras notaba cómo era observado suspicazmente por la mujer. "Antes de hacer eso quiero que me detalles todas las responsabilidades y obligaciones que deberás seguir. Si me satisface, firmaré ese papel."

"Trato."

Mientras el rubio entonces se disponía a enumerar las múltiples cosas que venían con el trabajo, tanto él como Tsume ignoraron por completo la figura oscurecida que se asomaba desde una puerta entrecerrada a algunos metros de ambos, escuchando todo con una sonrisa. 'Así que... Naruto realmente consiguió algo que sólo unos pocos logran', pensó Kiba Inuzuka, sin moverse de su posición. 'Esto es injusto. ¿Por qué un baka como él tiene la chance de pasar tiempo con chicas hermosas y yo no?'

Una parte de sí mismo, aunque le costase admitirlo, se encontraba celosa de la suerte que su compañero de clases tenía. Pero... Quizás el enterarse de todo aquello antes que nadie podría otorgarle ciertos beneficios...

'Sí...', la imagen suya siendo abrazado por muchas chicas que se peleaban por él lo hizo sonrojar y sonreír estúpidamente. 'Jejeje, si lo planeo bien todo saldrá a mi favor...'

Kiba Inuzuka se encerró en silencio en su habitación entonces, sonrisa idiota en rostro mientras su cerebro comenzaba a pensar arduamente en el mejor curso de acción para ver qué provecho podría sacar de todo aquello.


Cut! Hasta acá llegó el capítulo de hoy, espero que les haya gustado. Como pudieron ver, mucho ha ocurrido, ¿eh? Lo que me agrada de esta historia es la facilidad con la que la estoy escribiendo (por ahora jeje), y creo que eso se debe al hecho que estoy inventando todo.

Como podrán ver no estoy siguiendo el cannon de ninguna versión de Idolmaster, creando mi propio universo y cannon por el bien de la historia. Sí voy a tratar de apegarme a la personalidad de cada chica del harem, habiéndome informado bien, pero la mayoría de esto será original. El próximo capítulo como dije al inicio ya está listo, pero lo subiré en dos días aproximadamente por dos motivos: uno, estoy estudiando para mis exámenes finales y dos, quiero terminar el capítulo 4 antes de subir el 3, así puedo comenzar con el 5 y no perder la motivación.

El personaje de Yashiro Hamada es inventado, así como también el de la secretaria. Kyriu Yuzuki, como la mayoría de ustedes sabrán, pertenece a KissxSis y sí, probablemente aparezca su hermanita menor en un futuro. Siempre la recordé a la maestra como una de mis favoritas en el manga, y me gustaba su perfil para la historia así que ahí la tienen.

Cualquier comentario, duda, sugerencia o idea (si la tienen y quieren aportarla) pueden dejármelos en sus reviews. Leo todos y cada uno de ellos, así que no sientan que será en vano.

Con esto, me despido hasta la próxima.