Capitulo 2. Prueba
Apoyada en la barandilla de la terraza de la mansión de Rossi, como a éste le gustaba llamar a su casa, Emily dejaba acariciar su rostro por la brisa de la noche con la mirada perdida en el hermoso cielo nocturno. Desde allí podía escuchar al resto hablar y reír en el salón. Habían disfrutado de una cena entre amigos y parecía que Reid y J.J. habían limado sus asperezas. Morgan había tenido razón cuando le había dicho que sólo necesitaba un poco de tiempo.
- Te vas a congelar aquí- Le dijo Derek colocándose a su lado.
Emily lo miró de reojo, sonriéndole, y luego volvió sus ojos de nuevo hacia las estrellas.
- Cuando estaba en París me reconfortaba pensar que estaba viendo el mismo cielo que vosotros.- Susurró con un ligero estremecimiento. Cruzó los brazos sobre su pecho para darse calor. La noche era realmente fría. Ni siquiera lo había notado hasta que él lo había mencionado.
Derek pasó su brazo alrededor de sus hombros, para luego estrecharla hacia él. Ella le dirigió una mirada perpleja, pero no hizo nada para apartarlo. En realidad, se sentía bien estar entre sus brazos.
- Siento que tuvieras que pasar por todo eso, Em...
Frunció el ceño ante el uso del diminutivo de su nombre. Pero él ni siquiera parecía haberse dado cuenta. Apoyó la cabeza sobre su hombro y simplemente disfrutó de su compañía. Era evidente que algo había cambiado entre ellos. Podía notarlo en su forma de mirarla, e incluso en sus gestos. Quizás no delante del equipo ni cuando estaban trabajando, pero cuando se quedaban a solas, definitivamente las cosas eran diferentes.
- Parece que tenías razón con lo de Reid...- Le dijo aún con la cabeza sobre su hombro.- Gracias por eso.
- Todo volverá a la normalidad... Ya lo verás...
Emily se apartó un poco de él, pero sólo lo suficiente para mirarlo de frente. Derek deslizó su mano desde sus hombros hasta su cintura. Si alguien los hubiera visto desde fuera, habría dicho que era un gesto demasiado íntimo, pero ninguno de los dos parecía percatarse de ello.
- ¿Y nosotros?...
Derek la miró con la confusión dibujada en el rostro.
- ¿Nosotros? Ya te dije que no estaba enojado contigo...- Le recordó con suavidad. Por un momento temió que no lo hubiera creído.
- Lo sé.. Es sólo que...- Balbuceó incapaz de terminar la frase. ¿Cómo explicarle que aún así creía que tenían muchas cosas por hablar?. ¿Cómo confesarle lo culpable y sola que se había sentido durante todos aquellos meses?. Se mordió el labio, y con un gesto de negación de la cabeza, esquivó sus ojos curiosos.
Como si le hubiera leído el pensamiento, Derek la estrechó contra él, abrazándola.
- Ven aquí..- Le susurró.
Y entonces, sintió que sus muros se derrumbaban por primera vez desde que había vuelto.
Derek no se dio cuenta de que estaba llorando en silencio, hasta que notó la humedad a través de la tela de su camisa.
- Tranquila...- Continuó calmándola- No pasa nada... Todo se arreglará.
Un carraspeo detrás de ellos, rompió el momento íntimo.
Inmediatamente se separaron como si fueran dos adolescentes a quienes hubieran pillado en una travesura. Delante de ellos estaba García, que los observaba sorprendida.
- ¿Interrumpo?- Dijo con suspicacia. Y luego se dio cuenta de las lágrimas que Emily, con su mano, trataba de hacer desaparecer de su rostro- Oye, ¿estás bien?.
Y ahí estaba de nuevo la pregunta con la que alguien la asaltaba varias veces al día. Trató de instalarse en la mentira que solía salir de su boca sin dificultad alguna, pero de repente parecía que se había quedado atrapada en su garganta. Su respiración se aceleró y sin darse cuenta, apretó los puños hasta clavarse las uñas. Derek de reojo vio su expresión angustiada y luego se volvió hacia Penélope.
- Sí, lo está... - Contestó él dirigiendo casi una mirada de súplica para que no insistiera- Sólo ha sido un día complicado... En un momento entraremos.
Penélope observó detenidamente a sus dos compañeros de equipo. Mientras que Emily, con la cabeza baja, aún trataba inútilmente de ocultar que había estado llorando, Derek había dado un paso hacia adelante, como si tratara de protegerla.
- Bueno..- Cedió ella. Al parecer Derek lo tenía todo cubierto y se sentía como si estuviera de más- Os veré dentro.
Cuando de nuevo estuvieron solos, Emily suspiró aliviada.
- Lo siento...- Se lamentó- No sé por qué me he puesto así...
Derek ignoró su disculpa. No la necesitaba. Para él no había nada que disculpar.
- ¿Por qué no me dijiste que la vuelta te estaba resultando tan difícil?- Le preguntó, con evidente inquietud.
Emily frunció los labios con un gesto de negación.
- Supongo que no quería preocuparte...- Se excusó en voz baja.
Y sintió que la traspasaba con la mirada.
- No estás haciendo un buen trabajo con eso... me temo.
Su expresión atónita y su tono burlón, la hicieron reír con suavidad.
Derek se dio cuenta entonces de lo mucho que había echado de menos aquella risa. En cualquier caso, al menos había logrado lo que pretendía. Emily parecía que se encontraba mejor.
- Vamos dentro, ¿Quieres?...Necesito una copa- Le sugirió arqueando una ceja.
- ¿Qué pasó con tu medicación?- Le preguntó con curiosidad. La había visto beber vino durante la comida.
Ella lo miró con expresión traviesa.
- Tal vez me la haya dejado de tomar- Dijo encogiéndose de hombros.
- Emily...
El tono de advertencia hizo que se sintiera como si tuviera cinco años y su padre la estuviera regañando.
- No importa Derek... Casi no me duele...- Le explicó con un suspiro resignado.
Derek abrió los ojos sorprendido, y cuando ella se disponía a dirigirse hacia la puerta que daba al salón, la detuvo con su mano.
- ¿Es para el dolor?...
No había imaginado que pudiera ser para eso. Hacía casi siete meses que había ocurrido todo, y practicamente habían vuelto de su primer caso. No la había oído quejarse ni una sola vez.
Inmediatamente Emily se dio cuenta de su error. Le dirigió una mirada de disculpa antes de contestar.
- Es sólo que aún a veces me molesta...- Trató de tranquilizarle- Pero es mínimo... Te lo prometo. No tienes nada de qué preocuparte.
Pero él no parecía en absoluto convencido.
- Sé lo que te hizo...- Le informó con expresión seria, y luego hizo una pausa- Todo lo que te hizo...
Y Emily no necesitó que especificara nada más para ser totalmente consciente de a qué se refería. Su respiración se aceleró y tuvo que tirar de todo su autocontrol para evitar que de nuevo las lágrimas aparecieran en sus ojos,.
Se quedaron en silencio mirándose el uno al otro sin saber qué decirse.
Al fondo se oyó la voz de Rossi invitando a todos a brindar con una botella de vino.
- Será mejor que entremos- Susurró ella tratando de controlar el temblor que parecía haber invadido su cuerpo.
Se volvió hacia la puerta, dándole la espalda a Derek y desapareció tras ella. Durante unos segundos, Derek se quedó con la vista perdida en esa dirección, sintiéndose como un estúpido. Luego, la siguió y se reunió con el resto en el salón. Cuando volvió a verla, ya no quedaba nada de vulnerabilidad en su rostro.
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