Un viaje improvisado

Bella

Desperté de mi siesta en un asiento de avión, al principio estaba muy confundida, no recordaba por que estaba ahí, por lo cual comencé a tener un ataque de pánico, por suerte no estaba sola, ella me acompañaba a mi nuevo destino y solo había ido al baño, por lo que cuando llego y me observo sonrió tiernamente y deposito un suave y frío beso sobre mi frente para tranquilizarme.

"¿Dónde estamos?", pregunte una vez calmada, tomándole la mano, últimamente era una costumbre, y lo mejor de todo era que nunca se incomodaba si lo hacía, ella seguía sonriendo como si fuera lo mas normal del mundo

"Vamos en camino a con tu padre", respondió con esa bella voz celestial, sus ojos azules me contemplaban con cariño, pues nadie mejor que ella comprendía como me sentía en esos momentos.

Cambiaría completamente mi estilo de vida en la gran ciudad para acostumbrarme a una tranquilidad desesperante, sobre todo me preocupaba mucho mi físico, cada vez que mencionaba algo como que era demasiado pálida o que mi cabello era horrible, ella me regañaba y decía que tenía que apreciar lo que yo poseía, porque en un futuro toda esa belleza natural que odiaba acabaría sin previo aviso y en ese entonces si tendría porque quejarme.

Una de las tantas noches en las que dormimos juntas le pregunte si existía alguna posibilidad de que me transformara en un ser semejante a ella, por algunos minutos que me parecieron eternos no respondió nada y solo se quedo mirándome con expresión indiferente, después su semblante te suavizo mostrando una gran sonrisa:

"Es una buena idea, Bella, pero aun no creo que sea el momento para que pases por una situación tan difícil, además aun no sabes nada de la vida y me sentiría realmente mal y llegases a arrepentirte" cuando dijo aquello hice una mueca de disgusto, tan torpe era que no quería convertirla y tener que lidiar con ella.

"Vamos, Bella, no me mires así, sabes que me encantaría que fueras como yo, pero no creas que es tan fácil tener que alimentarte y aguantar la tentación cuando la hueles, necesitas mucho tiempo para acostumbrarte y aun eres un poco inmadura para semejantes responsabilidades" esas ultimas palabras me hicieron dejar el tema por la paz y darme la vuelta para quedar profundamente dormida.

"¿Bella?, ¿Pasa algo?", me pregunto preocupada al ver que suspiraba constantemente.

"Lo siento, recordaba la conversación que tuvimos hace tres días… ", su cara se volvió seria e inexpresiva de pronto dio un suspiro, se coloco los audífonos y perdió su vista en un punto cualquiera para evitar verme.

Conocía perfectamente esa reacción cada vez que odiaba algo o le molestaba instintivamente lo evadía ocultándose tras la cualquier objeto que estuviera cerca de ella, soltó un ultimo suspiro y regrese mi atención a la ventanilla, ya deseaba llegar, no por las ansias que tenía de llegar a Forks, sino porque la brecha que nos separaba se hizo profunda y fría, tan insoportable que tenia ganas de llorar.

Pero eso no ocurrió, pues esa helada mano sujeto nuevamente la mía y me dio ese animo silenciosos que tanto necesitaba.

"Gracias, Mei" susurre antes de dormir