CAPITULO # 2

LA HEREDERA

Por: Tatiana Barreiro Z.

En medio de aquel cementerio Candy se sentía rodeada de extraños, miraba y no conocía a nadie, no sabía que el Sr. Williams como ella lo llamaba tuviera tantos amigos y familiares, ella pensaba que era un hombre solo que había perdido a su querida esposa, y sus pensamientos la llevaron al pasado como ella un simple enfermera se había convertido en la esposa de un hombre mayor.

Todo había comenzado una mañana cuando su mejor amigo de la infancia Terry Grandchaster le hizo una oferta de trabajo, recordaba que su vida no había sido fácil fue abandonada de niña en un orfanato y no tenía ni idea quienes eran sus padres, en su niñez conoció a Terry que ella lo consideraba como un hermano, aunque el mostraba interés en ella, ella no lo podía ver de otra manera, él trabajaba como administrador y hombre de confianza del Señor Williams Andrew un hombre mayor que debido a las circunstancias se encontraba solo en esa mansión, Terry le conto que mientras vivía la esposa jamás visitaron la propiedad ninguno de la familia pues se habían radicado en Chicago y en su casa en Escocia, pero al morir ella decidió vivir su dolor solo. Debido a la falta de cuidados y tal vez a las pocas ganas que tenía de vivir el hombre fue enfermando por lo que fue necesario buscar una persona que lo cuidara y atendiera de él constantemente, y justo hace seis meses las cosas se habían puesto difíciles para Candy trabaja en una pequeña clínica de un Dr. Retirado que debido al alcohol había perdido credibilidad y su puesto en el Hospital San Juana, pero como ella lo estimaba mucho cuando lo despidieron decidió seguirlo a su pequeña clínica, debido a los problemas con su adicción sus familiares habían optado por llevarlo a una casa de reposo por unos años para que se pudiera recuperar. Cuando su amigo le ofreció el puesto ella se alegro mucho pues amaba su profesión más que a nada en el mundo y sin dudar acepto dicho trabajo que cambiaría su vida para siempre.

Cuando lo conoció lo llego a estimar ella sentía que era el padre que nunca había tenido, y para él la quería como una hija porque sus ojos le recordaban los de su dulce esposa siempre se lo decía, el nunca hablaba de su familia solo sabía que tenía un único hijo que se estaba haciendo cargo de los negocios de la familia y una hermana que nunca la conoció pero por lo que el comentaba era muy cascarrabias, incluso estuvo en desacuerdo cuando el se caso con su esposa Pauna.

A pesar de todos los cuidados que le prodigaba Candy Williams sintió que poco a poco su salud fue empeorando en vista de esto tomó una decisión no podía dejar desamparada a Candy cuando el muriera, ella que a pesar de no ser nada para él estuvo mas pendiente en su enfermedad que su propia familia, era tan dulce y buena, al consultar con el abogado de la familia George Jhonsons sobre adoptarla como hija, el le comento que en su muerte la podían desheredar y que además como era mujer y tenía un hijo legitimo ella heredaría poco porque siempre los bienes pasan al primero de los hijos y por ser varón era probable que a Candy no le tocará nada, decidido por ayudar a aquella muchacha la convirtió en su esposa, no fue fácil convencerla porque para nada era interesada en su dinero ni en su fortuna no quería nada de él, pero el para que aceptara le dijo una pequeña mentirita que estaba en banca rota y que todo el dinero se había perdido en malas inversiones, y que solo le quedaba es su querida mansión en Lakewood y que como sus familiares e hijo tenían otros bienes, le comento que si él moría probablemente venderían su amada tierra le hizo prometer a Candy que nunca dejará que nadie mas se adueñara de su casa, y para que ella se creyera que ya no tenía dinero despidió a todos los empleados solo se quedo con Terry, Candy, una ama de llaves Margarita y una ayudante Dorotty. Candy recordó que no podía negarle la ultima voluntad a quien ella había llegado a querer como un padre por eso se había prestado a seguir con esa farsa, y convertirse su esposa no iba a permitir que nadie vendiera la casa que con orgullo añoraba tanto el Sr. Williams.

Uno a uno se fueron retirando las personas del cementerio Candy fue la ultima en irse y depositar una hermosa rosa blanca que le gustaban tanto se dirigió hacia la mansión donde no le esperaba una calurosa bienvenida.

-Tía desea más café ofreció Albert.

-No gracias querido, estoy impaciente por conocer a esa arpía y ver hasta donde es capaz de llegar con su farsa, ya deseo que sea mañana para que se pueda leer el testamento de mi hermano.

Albert se acerco hacía la cocina había tanta tensión en la casa que decidió tomar una taza de café, al entrar por la puerta la vió allí sentada en la mesa de la cocina disfrutando de una taza de café. Por primera vez noto lo hermoso que eran sus ojos un color verde como esmeralda, por un momento le recordaron los ojos de su madre, cuando la vio a lo lejos jamás imagino que pudiera tener unos ojos tan dulces se veía tanta inocencia en ellos que ni siquiera notaba que estaba siendo observada, sus pensamientos estaban en otra parte.

-Ud debe ser la esposa de mi padre. – Mucho gusto conocerla yo soy Williams Albert hijo.

Candy salió de sus pensamientos un poco perturbada estaba tan distraída que no noto al caballero que había entrado por la puerta, era muy alto de cabello rubio como ella pero un poco más claro, su piel era blanca y sus facciones eran muy hermosa, nunca había conocido al hijo del Sr. Williams pero no se parecía en nada a él.

-Perdo..mé usted Sr. Williams por mis modales dijo ofreciéndole la mano.

-Puede llamarme Albert, igual somos como de la familia –dijo irónicamente, usted es mi madrasta.

-Claro que no – dijo tímidamente también puedes llamarme Candy no creo que se vea bien tanta formalidad además, creo que soy un poco menor a ti, me harías sentir vieja.

-A pesar de todo lo que tenía que odiar a esa mujer no puedo evitar sonreír por su sinceridad- Puedo acompañarla me disponía a tomar un café.

-Por supuesto toma asiento no te molestes yo te lo traigo.

-Pero no te molestes Candy por favor hizo un intento por detenerla, pero ella ya se prestaba a servir una taza de café igual a la de ella.

Tenía una sensación de que estaba traicionando a su familia porque a pesar de todo el esfuerzo que hacía no encontraba el modo de odiar a Candy, es que cuando hablaba se notaba tan dulce, tan sincera, que no podía pensar en otra cosa que continuar con la charla, hablaron de la mansión de lo descuidada que estaba desde que su papá enfermo, pero por mutuo acuerdo ninguno de los dos hablo sobre su padre, ni sobre la familia, ni sobre la herencia, si no de que era lo que mas le gustaba se sorprendió porque tenían gustos muy parecidos le encantaban los animales, y las aventuras, la naturaleza.

CONTINUARÁ…..

Espero les guste el capítulo y escribir a taro_bazam