Charlie Swan se había alegrado enormemente, cuando su hija Isabella llamo por teléfono para decirle que mandaría a Renesmee a El Crepúsculo.

-Papa, no quiero que la mimes, ni la apapaches. Va castigada. Que trabaje y se gane su dinero. Sus tarjetas estarán canceladas en el minuto en que ponga un pie en la propiedad.

-Bella...

-Papa ayúdame. Ayudala!

Charlie suspiro.

-Es muy difícil lo que me pides. Sabes que adoro a esa niña. No voy a poder tratarla como ustedes quieren.

El había pensado en tratar a su única nieta como una princesa.

-Si en verdad la quieres Charlie, tendrás que hacerlo - intervino Edward por primera vez en la conversación.

-De acuerdo. Haré lo que me piden al pie de la letra.

En su astuta mente, se maquino un plan. Mas bien coloco la pieza del ropecabezas que le faltaba. Su plan beneficiaria a su hija, a su nieta y a el mismo.

Charlie hablo con un hombre que era pieza clave en su plan. Lo puso al tanto de la situación y le conto todos los detalles, necesitaba saber la verdad. El hombre sonrió ampliamente al recordar a Renesmee.

-Abuelito! - grito la chica de cabello cobrizo, al salir corriendo de la pick-up roja.

-Renesmee! - Charlie la estrecho entre sus brazos con gran alegría - Mira nada mas que hermosa estas. Lamento no haber ido por ti, estaba ayudando a parir a una vaca -mintió.

-No importa ya. Ahora estoy aquí -que mas le quedaba-. Pero mandaste por mi a ese... y llego dos horas tarde. Solo espero que al menos pueda llevar mis maletas sin arruinarlas - dijo en voz alta mirando a Jacob.

El chico miro a Charlie con incredulidad y este asintió.

Jacob tomo las maletas y al pasar a un lado de Renesmee murmuro:

-Tonta niña de ciudad.

-Dijiste algo?

-Que no se cual es tu habitación.

Charlie los guió a ambos dentro de la casa mientras reparaba en el atuendo del vaquero. Subieron las escaleras y Jacob dejo el equipaje en el corredor. Una de las maletas le aplasto el pie a Renesmee.

-Auch! Oye, fíjate!

-Lo lamento, senorita - el vaquero la vio con burla levantando su sombrero y se marcho silbando con alegría.

-Voy a dejar que te acomodes y descances - Murmuro Charlie y le dio un beso en la frente.

La chica metió sus maletas refunfuñando contra el vaquero.

-Espero que mi abuelo lo despida por incompetente.

La habitacion era sencilla y con muebles de madera. El tapiz de las paredes color crema con florecillas rosas, le pareció de muy mal gusto y fingió no recordar que de niña adoraba ese lugar.

Se ducho en el pequeño baño de la habitación y después acomodo su ropa -inapropiada para un rancho- en el armario.

Una de las empleadas le llevo la comida y el resto de la tarde vio televisión por satelite. Según Renesmee era lo único bueno del lugar.

Por la mañana se tuvo que levantar "temprano", por que el ruido normal del rancho no la dejaba dormir.

Se baño y se puso un vestidito amarillo con cinturon negro y sus altos zapatos Yves Saint Laurent.

-Hola abuelo! - saludo muy contenta al entrar al comedor.

-Buenas tardes, cielo - se dieron un beso en la mejilla. - Dormiste bien?

-Si.

-Que bueno, por que mañana empiezas a trabajar. Tienes que levantarte a las cinco y estar en los establos a las seis.

Renesmee solto a reír y el sonido hizo eco en el gran comedor. Dejo de reírse al ver que su abuelo no lo hacia.

-Es... estas bromeando, verdad?

-No! - ahora si su abuelo se rió.

-Pero... pero pense que esto era mi castigo! Que quedarme todo el verano en El Crepúsculo era el... castigo.

-No, tu trabajaras aquí. El día comienza a las seis, incluso antes. Empezaras mañana en los establos.

-Pero abuelo...!

-Son ordenes de tus padres. Ademas, ganaras dinero, no lo haras gratis. - palmeo la mano de su nieta, la cual estaba en shock.

-Pero yo ya tengo dinero.

-No, tus tarjetas fueron canceladas ayer cuando llegaste y si cumples con lo que tus padres y yo acordamos, se te levantara el castigo.

Renesmee poso su mano derecha sobre su corazón, al borde del colapso.

Muy temprano, a las cinco de la manana, Sue Clearwater entro a la habitación de Renesmee y trato de despertarla. Todos sus intentos fallaron hasta que le vertió un vaso de agua en la cara.

-Que demonios...! - grito la chica levantándose de golpe.

-O te levantas o te levantas - murmuro Sue con autoridad.

Sue había sido amiga de Charlie toda su vida, años atrás ambos se pusieron un tanto ebrios y se confesaron su amor. Ella era viuda y el divorciado. A partir de ese día vivieron juntos. Sue le vendió el rancho a Charlie y El Crepúsculo se convirtió en el mas grande del condado. Y se convertiría el mas grande del estado si los planes del viejo vaquero salían como lo habia estipulado.

Renesmee vio salir a Sue de la habitación y se le hizo un nudo en la garganta. El día anterior la había tratado con amor y cariño y ahora la trataba y la veía como una criminal.

Cuando Charlie vio a su nieta en la cocina, quiso reirse de su atuendo. La chica se había puesto unos finos jeans hechos a la medida, botas Prada y una blusa blanca de seda. Según ella, ese era su atuendo vaquero.

Su abuelo tuvo que hacerse el duro y hablarle como si fuera uno mas de los peones.

-Ya es tarde! Vete a los establos o te descuento el día. A partir de ahora eres una empleada mas, no mi nieta. Así que fuera de aquí, muchacha! No te quedes holgaseanando! - Hablo con tono firme y con ese ligero acento sureño que de niña arrullaba a Renesmee.

-Pero aun no desayuno!

-Eso a mi no me importa. Debiste haberlo pensado cuando te levantaste tarde. Fuera de mi vista!

Renesmee salio corriendo despavorida hasta la puerta principal. Luego recordo que no tenia ni idea donde estaban los establos. La propiedad había cambiado mucho. Había cosechas nuevas, de las cuales ella no tenia ni idea.

Camino alrededor de la casa y le dio la vuelta. Siguio caminando y siguio el amplio sendero que estaba entre los arboles. Encontró una estructura rectangular de madera y camino hasta ella. En el lugar se escuchaban voces y risas y un olor desagradable casi la hizo vomitar.

En ese momento agradeció tener el estomago vació.

Entro a el lugar y todas las voces se callaron.

-Hasta que se digno a venir la Reina de Inglaterra - murmuro una voz ronca y sumamente surena.

Renesmee busco con la mirada al dueño de esa horrible voz y se encontró a un soriente Jacob Black.

-Toma, limpia las caballerizas - le dio una pala.

-Que las limpie?

-Los caballos te dejaron un regalito caliente y humeante durante la noche. Vamonos muchachos!

Los hombres con camisetas, jeans, botas y sombreros se burlaron de la chica, conforme pasaban junto a ella con los caballos tomados de las riendas.

-Pero... Oigan... Yo...

Temerosa, se acerco a la primera caballeriza y empujo la puerta con el pie. Lo que vio, fue lo mas asqueroso que sus ojos alguna vez llegaron a ver.

Las arcadas la invadieron.

Salio corriendo pero se topo con una pared de carne, hueso y músculos.

-A donde vas niña? - pregunto el vaquero con los brazos cruzados sobre su pecho.

-Yo no voy a limpiar eso!

-Oh ya lo creo que si - Jacob la tomo de los hombros y la giro para meterla a la cabelleriza.

A la chica se le descompuso el rostro.

-Apurate, ricura, que no tengo todo el día - le dio una buena nalgada en la pompa derecha.

-Óyeme imbécil, no te atrevas a tocarme! - lo amenazo con el dedo indice - O sino...

-O sino que? - Jacob se acerco a ella y la silencio con la mirada - Así me gustan, calladitas y domadas.

Renesmee le dio con el puno en la entre pierna.

-Maldita hija de...

Después de dos horas y constantes arcadas, la chica termino de limpiar las caballerizas.

Al final lloro.

-Terminaste, ricura?

-No me llames así!

-Pues si así estas. Ahora ordeñaras las vacas - Jacob camino fuera del establo.

-Espera. Que? No se supone que ya termine?

El vaquero solto a reír.

-Eres graciosa! Anda camina.

La llevo hasta el granero, el cual era el doble del tamaño de las caballerizas y estaba pintado de rojo.

A la fuerza la sentaron en una banquito de tres patas, a un costado de la vaca.

-No quiero, no quiero!

Jacob tomo sus manos y las coloco al rededor de las ubres de la vaca.

-Asco, asco, asco.

-Aquí la única asquerosa, eres tu. Apestas, ricura.

-Claro, como tu hueles a rosas.

-Cállate y sigue ordenando que tienes que llenar esas cubetas - señalo una gran hilera de cubetas de peltre.

Al final del día, Renesmee regreso a casa arrastrando los pies, cubierta de excremento de caballo, leche y lagrimas. Subió a su habitación y duro bañándose mas de una hora; quería deshacerse de los olores que la cubrían.

Se puso la pijama y se acosto a dormir.

Eran las cinco de la tarde... y apenas era el primer día.