Hola, aquí les traigo el próximo capitulo
¡Disfrútenlo!
Tenía 15 años, cuando supo que lo amaba y sintió celos. Si, estaba celoso. El hombre que amaba paseaba frente a él, del brazo con su prometida pero no podía quejarse, solo era un esclavo y solo eso…
Aunque no evitara que soñara que aquel hombre, de ojos verdes, lo besara y le diga palabras de amor.
-¿Narke? –Escucho la voz de su ama -.
-¡Señorita Qetsiyah! –Exclamo, caso dejando caer lo que tenía en sus manos -. ¿Desea algo?
Qetsiyah soltó una ligera risa.
-Sí, quiero algo. Aunque ¿estás bien?
-Estoy bien, mi señora, solo me he perdido en mis pensamientos –Dice con una sonrisa Narke, sin mirar al prometido de su señora -.
-Eso no es bueno, Narke –La profunda voz del prometido de Qetsiyah, se mete en la conversación -. Si te pierdes en tus pensamientos, pierdes la hermosa realidad…
-"Prefiero los sueños donde me amas, que la realidad donde no me ves" –Pensó tristemente -. Tomare su consejo, señor Silas.
-No le hagas caso, Narke, Silas no sabe lo que dice. Las ilusiones son hermosas cuando la realidad es demasiado dura para algunos –Exclama Qetsiyah -. Por otro lado, Narke, quiero que guíes a Silas hacia la biblioteca de la casa. Por favor.
-Lo que usted ordene, señorita Qetsiyah. Permítame escoltarlo, señor Silas.
Caminaron por los pasillos, en silencio asfixiante. Silas solo miraba intensamente al siervo, mientras que este lo guiaba con las mejillas sonrojadas levemente. No podía soportar que la persona que amaba pero que nunca le correspondería, lo mirara fijamente. Pero no podía pedirle que lo deje de mirar, era una gran falta de respeto.
-Aquí esta le biblioteca, señor Silas –Dijo Narke con falsa sonrisa, deteniéndose y abriendo una puerta -. Si desea algo más, todos aquí estamos a su servicio. Con su per-
Labio contra labio, respiraciones mezclándose. Unos brazos rodeando al otro y otros brazos a los costados del cuerpo.
-Te vez más lindo sonriendo como lo haces, Narke, con esa inocencia tuya y no con la falsa que me has dado. Sonríe siempre para mí, así dulce e inocentemente, y no dejes de verme con el amor que me tienes –Susurro contra sus labios, viéndolo con amor. Apartando suavemente los mechones negros del rostro del menor -.
-Señor…
-Ve, tranquilo –Lo besa castamente -. No te preocupes por Qetsiyah, ella lo sabe y no se preocupa.
-Me retiro, con su permiso –Se separa del mayor, caminando rápidamente con sus mejillas rojas –
Ojos azules se abrieron de golpe. El poseedor de esas joyas se levantó de golpe sobre la cama donde reposaba.
Llevo una de sus manos hacía su boca, sintiendo un cosquilleo y un sabor a menta con fresas en los labios. También sentía el calor de aquellos brazos rodeándole.
¿Qué demonios sucedía?
-Por favor, señor Silas, no quiero problemas –Pidió Narke, siendo apresado por dos brazos fuertes -.
-No hay que temer, mi dulce Narke –Susurro mirándolo con cariño -. El único temor es nunca amar, amor mío.
-Lamento informarle, señor Silas, que no soy suyo… -Lo empuja y lo ve tristemente -….Así como usted nunca será mío…
-Narke…
-Por favor, le ruego que no juegue conmigo…
-No juego contigo, Narke. Te amo, te deseo… Eres lo único que me mantiene cuerdo y vivo. Sin ti, seguramente, me muero…
-Te casarías con la señorita Qetsiyah –Susurro con voz rota, cortando sus palabras y bajando la mirada para que el otro no vea sus lágrimas…
-Narke…
-Con su permiso, señor, me retiro.
No espero contestación y, con un movimiento rápido se escapó de aquellos brazos protectores, corrió fuera de la habitación.
Dejando a Silas con las palabras en la boca, dejándolo sin poder hablarle de su amor.
Sin poder decirle que no era un juego sus palabras.
Bebió lentamente el vaso de bourbon, sentado en uno sillones de la sala.
Aun no amanecía, pero había despertado a causa de aquel sueño. Suspiro. Dejando el vaso en la mesa, a medio llenar, encaminándose hacia la biblioteca de la casa que era más pequeña de la que tenían en la casa principal, aquella casa en el bosque y donde nunca se atrevió a volver.
Aún tenía recuerdos que lo atormentaban.
Entro a la sala, prendió la luz y, sin detenerse, se dirigió a uno de los estantes. Tomo el libro favorito de su madre, Secretos de una ilusión (Libro que invente yo) y se sentó en uno de los sillones individuales.
Hacía mucho que no leía ese libro, recordaba las tardes donde su madre se lo leía y él adoraba escuchar ña dulce voz de su madre.
Jeremy noto que algo sucedía con el vampiro de bellos ojos azules. Se perdía en sus pensamientos, no coqueteaba con su hermana Elena o alguna otra chica, no discutía y no bebía mucho.
Le preocupaba, pero no tenía el coraje de preguntarle.
También noto que ninguna otra persona, a excepción del Sheriff Liz, se dio cuenta del cambio. ¡Ni siquiera Stefan, que es su hermano! ¡Mucho menos Alaric, que supuestamente era el mejor amigo de Damon!
Aprovechando que Stefan estaría con su hermana y los demás, decidió ir a la casa delos Salvatore y hablar con Damon.
Toco la puerta, acomodándose la mochila en su hombro y le sonrió al mayor, al momento que abrió la puerta.
-¿Jeremy? ¿Qué haces aquí? –Cuestiono con voz calma, dejándole entrar -.
-Elena tenía cita con Stefan –Contesto observando su reacción pero no hubo indicio de celos -, y Alaric –Al mencionar el nombre vio un rastro de tristeza en aquellos ojos azules -, está en la escuela.
-¿Comiste algo? Estaba terminando de cocinar lasaña y calzone de cuatro quesos.
-¿Comida italiana? Suena delicioso.
-Y aun no lo has probado. Deja la mochila por ahí y vallamos a la cocina. Ahí me preguntas lo que me tengas que preguntar.
El menor baja la cabeza, como un cachorrito regañado, y hace lo que le piden. Camino detrás del mayor, notando que sonreía muy sutil mente.
-Dime, Jeremy ¿Qué deseas saber? No soy tan ingenuo para creer que deseas mi compañía –Rompe el silencio, con amargura en su voz -.
-Me atrapaste… Puede que no nos caigamos bien, Damon, pero he notado que has cambiado en estas dos semanas. Note que ya no discutes con Stefan o alguna otra persona, que ya no bebes como bebías antes, que ya no estas al pendiente de Elena…
-Jeremy, ya no estoy al pendiente de ella porque Elena tiene a mi hermano –Contesto sin dejar de cocinar -.
-¡Pero hasta hace dos semanas la amabas! –Grito el menor -. ¡Ahora parece que ni la podes ver! Antes la mirabas con amor ahora… ahora… ¡parece como si la odiaras!
Damon solo suspiro, apagando el horno y sacando la lasaña. En silencio, sirve dos platos y corta el calzone de cuatro quesos. Coloco un plato frente a Jeremy y el otro del otro lado de la mesa. De la heladera saco una jarra con jugo y la coloco en la mesa, así como dos vasos.
-No odio a tu hermana, Jeremy –Aclara serio, clavando sus ojos azules en los ojos castaños de Jeremy -. Solo me estoy alejando de ella, porque Elena eligió a Stefan y….
-¡Mientes! –Grito el menor -¡Estas mintiendo, Damon! ¡No soy un idiota, sé que algo te está pasando! ¿No confías en mí?
-No es eso, Jeremy, de todos los amigos de mi hermano, solo en ti confió.
-Los demás también son tus amigos…
-No, Jeremy, ellos no soy mis amigos –Sonrío levemente -. Ellos me odian, me detestan… Desean mi muerte…
-No es cierto… -Susurro, mirando su plato. Ninguno de los dos había empezado a almorzar -.
-Jeremy, creo que has pasado por muchas cosas para cómo seguir mintiéndote a ti mismo. Sé que no eres tan ingenuo como Elena o cualquiera de los demás. Sé bien que sabes que este mundo no es negro o blanco, sino que hay otros colores. No hay buenos o malos, traidores o leales… -Le dijo -. Comamos, antes que se enfrié.
Jeremy se dio cuenta que el mayor cambio la conversación y solo suspiro. Le sería difícil saber que le sucedía, pero no se rendiría fácilmente.
-No me rendiré fácilmente, Damon –Advierte, probando la lasaña y sonrío -. ¿Cocinaste tú, Damon?
-Si, lo hice yo…
-Esta delicioso…
El Otro Lado
Qetsiyah miro a la bruja Original, Esther Mikaelson, y a su descendiente, Sheila Bannet, con frialdad.
-¿La bruja Qetsiyah? Me sorprende que usted me buscara -Dijo la rubia, con una sonrisa burlona -. ¿Y Silas, dónde está? ¡Cierto, él nunca tomo la cura para que ambos estén juntos!
-Silencio, patética bruja –Dijo la bella bruja inmortal, seria -.
-Qetsiyah, ¿Por qué nos llamaste? –Interviene Sheila, para evitar una pelea -.
-Necesito la ayuda de ambas, su magia y sangre para liberarlo.
-¿Liberarlo? ¿Liberar a quién? –Cuestiona seria Esther -.
-A mi gran amigo Silas –Contesta con una sutil sonrisa -.
-¿A Silas? ¡Eso no debe suceder, porque si despierta, el fin del mundo vendrá! –Exclama Esther, horrorizada -.
-¿Por qué tendríamos que despertarlos?
-Lo de Silas es algo complicado de explicar… por eso se los mostraré…
Minutos después, las tres brujas estaban en silenció. Esther y Sheila procesando lo información que se les habían mostrado. Era sorprendente como el dicho una imagen vale más que mil palabras se aplicaba en ese momento.
-A ver si entendí –Susurra Sheila, aun consternada -. Silas y tú, Qetsiyah, estaban comprometidos pero en realidad eran amigos, Silas se enamoró de un siervo llamado Narke, ellos dos tuvieron una relación en donde ayudabas felizmente; Amara estaba obsesionada con Silas, creaste el elixir de la inmortalidad para ustedes tres¸ Amara le dijo a Narke que estaba embarazada de Silas y Narke le cree…
-…Silas le intenta explicar y pero no lo logra –Continua Esther -, el día de la boda tuya y de Silas, Amara secuestra a Narke, accidentalmente Silas y tú toman el elixir que se encontraba en sus bebidas, Amara tomo también el elixir y le hace una herida muy peligrosa a Narke, ustedes descubren el engaño pero llegan tarde, Narke muere, Silas hace de piedra a Amara y tú creas la cura de la inmortalidad. Encierras a Silas, para que espere a la reencarnación de Narke.
-En resumen, sí.
-Damon Salvatore es Narke, ¿verdad?
-Así es, Sheila, ese vampiro amigo de tu nieta es Narke, el amado de mi amigo Silas –Contesta tristemente -. Quiero que Silas despierte y se encuentre con Narke, no, ya no es Narke si no Damon. Quiero que estén juntos para siempre…
-¿Qué ganamos a cambio? ¿Y cómo lograras que ese tal Damon acepte a Silas? –Quiere saber Esther, parecía una telenovela muy jodida -.
-Esther, tu ganaras la libertad, serás liberada de este lugar. Sheila, tu nieta será feliz y estará protegida. Por otro lado, Damon está teniendo sueños o más bien recuerdos de su vida como Narke. Si despertamos a Silas, los dos salen ganando.
-¿A qué te refieres, Qetsiyah? –Preguntan al unísono las otras dos brujas -.
-Silas gana porque podrá encontrarse con su amado Narke, solo que con otro nombre, y Damon gana a alguien que lo ame y lo cuide, que lo proteja, gana lo que más desea… Que alguien lo quiera con la pasión de amantes, con el cariño de amigos, con el amor de una familia.
-Eso me parece bien –Murmura la madre de los originales -.
-Te olvidas de algo, Qetsiyah, ¿Y si Damon ama a otra persona? –Contraataca Sheila, que había estado observando a su nieta y se dio cuenta de las miradas que Damon le enviaba a cierto cazador -.
-Sheila, Sheila, Sheila –Repite el nombre dela bruja, con una hermosa sonrisa -. ¿Qué eliges? ¿Amar pero ser lastimado o ser amado y ser protegido? ¿Si fueras Damon, que elegirías? Conociendo el pasado de Damon, tanta como humano como vampiro como lo conozco yo, sé que Damon elegiría ser amado y ser protegido…
Qetsiyah ya está planeando despertar a Silas, ¿Podrá este reconquistar al alma reencarnada de Narke, su amado?
Jeremy sabe que algo le sucede a Damon, por eso hará que el mayor confié en él, cueste lo que cueste. Mientras tanto, Damon se seguirá confundiendo con los sentimientos hacía su amigo Alaric y los nuevos sentimientos que tiene gracias a los sueños con aquel hombre de ojos verde bosque.
¡Hasta la próxima!
