Disclaimer: Crepúsculo no me pertenece, es de Stephenie Meyer y el comercial en que se basa esta historia tampoco :/ ni siquiera bebo cerveza O:


~Wedding promises.

Capítulo 2– Cambios

El teléfono de la casa sonaba con insistencia, tape mi cara con la almohada pero eso no silenció el molesto sonido.

― ¡Rose! ―Grité.

No contestó, ignoré el teléfono y me acurruqué en la cama, esperando la contestadora.

'Hola, hablas a casa de Bella Swan y Rosalie Hale, no estamos ahora pero…' ―esa era mi voz.

―'¡Claro que no estamos! ¡Estamos de fiesta! ¡Wooo! Deja tu mensaje y tal vez te llame, besos' ―sonó el bip después del lindo mensaje de Rose, aunque admito que los demás eran más extraños como 'Juro llamarte guapo', sonreí.

―Interesante mensaje ―dijo la voz de Alice y luego soltó unas risitas―, se que estas ahí Bella, te escuche gritar '¡Rose!', pero ábreme por favor, tengo que mostrarte más cosas para que todo sea perfecto y también para lograr que tal vez recuerdes mas…, además te tengo un regalo, ábreme ¿Si…?

Me levanté de la cama, tocaron a la puerta y Alice gritó:

― ¡Abre Bella! ¡Por favor!

―Voy… ―musité.

Alice gritó más cosas, pero la ignoré, camine hasta mi baño con los ojos cerrados, encendí la luz y vi ropa por doquier.

Mierda, estaba en el armario. Salí de él y entré al baño, lavé mi rostro y traté de peinarme, pero cuando no lo logré salí y abrí la puerta para que Alice entrara.

―Hola Bella ―sonrió.

―Mmhmm…

― ¿Cómo estás?

―Mmm…

―Dios Bella, son las 7, no es tan temprano…

―Es sábado… ―musité.

―Uh, eso no importa Bells, porque quiero que hablemos del plan.

―Ok… ―mascullé.

Alice entró, traía con ella una maleta mediana… ¿Venía a vivir aquí?

Dejó la maleta en el centro de la sala y la abrió, de ella comenzó a sacar ropa algo demasiado grande para ella… eh esperen.

― ¿Qué es eso?

―Ropa para ti ―contestó encogiéndose de hombros.

―Yo no necesito ropa…

―Oh, lo siento pero si la necesitas Bella, además es un favor, te la compré y las amigas se regalan y intercambian ropa, no te quejes.

―Alice… ―susurré.

― ¡Mira esto! ―chilló, mostrándome una blusa roja, era linda… creo.

―Uh, es bonita…

―Póntela, ¿sí?

―Eh…

Me miro con ojos de perrito triste.

― ¿Por favor?

―Ok, bien.

Alice sonrió, radiante, tome la blusa y me cambié en el baño.

― ¡Esto también! ―dijo dándome una falda negra, era demasiado pequeña… muy a lo Tanya y con eso solo me refería a que no era mi estilo.

―No… Alice…

― ¡Solo pruébatelo! ¿Sí?

Me la puse también, salí y ella estaba sonriendo cuando llegue hasta ella.

― ¿Y…?

― ¡Perfecta!

Asentí y camine de nuevo para entrar al baño.

― ¡Espera! ¿Puedo al menos terminar de jugar a Barbie Bella?

―Alice…

―Por favor, mientras tanto te hablare de la familia.

No sé cómo sucedió, pero de pronto ahí estaba, sentada mientras Alice revolvía mi cabello y yo veía un pequeño álbum de fotos de su familia.

― ¿Es ella tu madre? ―pregunté, al ver una foto de una mujer hermosa de cabello del color del caramelo, sonreí… ella tenía un pequeño niño de cabellos negros en sus brazos.

―Sí, recuerda: Esme, Bella, mi mamá se llama Esme.

―Es hermosa… ―susurré.

―Él es mi padre; Carlisle.

Observé al hombre con un uniforme de baseball, junto a una pequeña de cabellos negros que cargaba un bate enorme para una chica de unos siete años.

―Y apuesto a que esta eres tú… ―sonreí.

―Ajá, Carlisle estaba enseñándome a batear, pero no soy buena para eso… soy mejor como lanzadora.

―Te creo.

En otra foto estaba un chico musculoso, su cabello era negro y rizado, tenía un uniforme de futbol americano y dos líneas rojas en sus mejillas, mostraba los músculos de sus brazos y una Alice adolescente le sacaba la lengua.

― ¿Él es Emmett?

―Sí, él es Emm, es un tonto –rió.

― ¿Y qué hay de tu otro hermano?

―Él… a él no le gusta demasiado tomarse fotos, es demasiado reservado.

―Oh, de acuerdo.

Alice paró de peinarme y se acercó a su bolso, sacó su celular de él y me mostró una foto.

―Eh, él es, pero no se ve más que su espalda… lo siento.

Observé la pequeña pantalla del lujoso aparato, en la que se veía un piano de cola de color negro y en ella un chico, bueno, no tan chico…

Su cabello lucía oscuro por la poca luz y sus manos se recargaban en las teclas del piano con suavidad.

Mi corazón latió con fuerza, era extraño de verdad…

―Él toca el piano… ―susurré más que preguntar.

―Sí, y no es por alardear de él pero lo hace bien ―sonrió.

Mis dedos acariciaron la pantalla del teléfono, como si de verdad pudiera tocarlo y un agradable cosquilleo los invadió.

Recordé a Alice y mis mejillas se encendieron cuando note su mirada sobre mí, ella rió.

―Eh, no importa que solo se vea su espalda.

―Se nota, ¿Huh? –sonrió.

Le regresé su teléfono y Alice sonrió, me miré en el espejo, sorprendida.

― ¿Cómo lo hiciste? ―musité.

Esa no era yo, ella era elegante y lucia genial, sonreí por inercia y ella también lo hizo, entonces si era yo…

―Simple, además esa eres tú, no hice nada especial.

Sonreí aun más,

―Y ahora paseemos, este será mi día contigo: un día en la vida de Bella Swan ―anunció.

―De acuerdo ―asentí.

Alice tomó su bolsa y yo la mía, hoy sería un día divertido.

― ¿Cómo supiste mi dirección? ―pregunté, riendo.

―Tu padre me dio tu dirección y tu teléfono pero antes de venir te llamé, sería demasiado extraño si viniera a tu casa sin siquiera habernos hecho amigas de nuevo y por eso te invité a comer.

Asentí, aunque todo ya había sido bastante extraño aceptaba que podía ser más extraño aun, con Alice no se sabía.

―Ok, solo iré a buscar algo en mi oficina, se supone que hoy no trabajo pero no quiero retrasarme si iré a Forks contigo.

―Wow, esto es tan genial.

Reí.

―Iremos en mi auto.

Alice asintió.

―Yo no traje mi auto, viajo en taxi ―sonrió.

―Eso sí que ayuda a ahorrar.

―Lo sé.

Entré junto a Alice a mi auto y conduje hasta el edificio donde trabajaba, Alice se quejó de que conducía demasiado lento y que si no pasaba de 80km no valía la pena subir. Estacioné el auto en el lugar de siempre y caminé junto a Alice hasta entrar por las puertas giratorias.

Muchas miradas se posaron en nosotras, claro, cualquiera desearía ver a Alice, se veía tan pequeña y especial… pero también algunas miradas escépticas se posaron sobre mí.

Mi rostro no tardo demasiado en ponerse del mismo color rojo de mi atuendo.

Caminé hasta el elevador y presione el botón de subir. Muchas veces.

―Es un lindo lugar ―sonrió Alice.

Le devolví la sonrisa pero noté que varios chicos del lugar la miraban con demasiado interés, Dios, era Alice… ¿Se suponía que tenía que cuidarla? Era mi amiga pero… tal vez a ella le interesara alguno, ah, mis amigas no eran ni parecían tan pequeñas e indefensas y no me invadía en impulso de protegerlas.

Pero eso pasaba con Alice, así que gruñí un poco y entré al elevador con ella, las compuertas se cerraban lentamente y aunque se hubiesen movido con mayor rapidez nada habría impedido que Cayo entrara junto a nosotras.

―Hola, Isabella ―sonrió, wow, era la primera sonrisa que me dirigía en… ¿Dos años? No importaba, pues ni siquiera me miraba a mí, sino a Alice.

― ¿Hola? ―respondí.

Cayo me miró, esperando, pero si no me hablaba en otros momentos no tenia porque presentarle a mi mejor amiga… es decir, a Alice, él no merecía nada.

Cayo era uno de los principales fundadores de la revista, tanto como Aro y Marcus, pero él era el único soltero de los tres.

Sí, y se aprovechaba de su poderío para fingir ser joven y siempre tener a su lado a una hermosa chica, pero Alice no sería la siguiente.

Él era… algo intimidante, gobernaba por medio del miedo, pero a mí él no me interesaba, nunca lo había hecho.

―Eh, ¿Me presentarás a tu amiga?

Diablos, pensé que sería más sutil.

―Humm, de acuerdo, ella es Alice Cullen, Alice, él es Cayo el vicepresidente de la revista ―me encogí de hombros―, listo, nos vemos Cayo.

Bajé del elevador y Alice salió conmigo, cuando las puertas se cerraron explotó en carcajadas.

― ¡Dios! No te atrevas a decirme que él trataba de coquetear conmigo, ¿De acuerdo? Creo que él es mayor que mi padre ―rió de nuevo.

―Creo que él es incluso mayor que tu abuelo ―sonreí.

Alice rió con más fuerza.

―No lo dudo.

Sonreí y tomé el pomo de la puerta de mi oficina.

―Bien, esta es mi oficina, vamos, sacaré los papeles y nos iremos.

―Ok, vamos.

Entré y caminé directo hasta el escritorio, tomé los apuntes y los artículos que había terminado y me volví hacia Alice, ella miraba una de mis repisas con fotografías, en ella había varias de mi familia y de mis antiguos hogares, incluyendo Forks.

― ¿Dónde está Renee ahora? ―preguntó.

―En Jacksonville, con Phil ―traté de sonreír pero no lo logré.

―Tus fotos son geniales, ¿Tú las tomaste?

―Sí, todas con una cámara desechable diferente.

―Si te interesara lo suficiente podrías dedicarte a la fotografía, me encantan tus fotos. Como esta –tomó la del bosque trasero de la casa de Charlie, en Forks–, es hermosa…

―No, no lo es, ah, vamos Alice antes de que…

― ¡Bella! ―rió Rosalie, entrando y abriendo la puerta en todo lo que esta podía– te llame y no contestaste, eres mala… eh, hola –le sonrió a Alice.

―Rose, ella es Alice Cullen, Alice ella es Rosalie Hale, vivimos juntas y Rose es mi amiga… ―expliqué.

―Hola Rosalie ―sonrió Alice.

―No, no, no, dime Rose, por favor Alice ―Rose devolvió la sonrisa.

―Hey, esta mañana huiste sin hablarme ―le recriminé.

―No, si te llamé, pero golpeaste tu lámpara y la tiraste al suelo gruñendo. Debes saber que es genial que no haya sido mi cara la que golpeaste –rió.

―Yo no pienso lo mismo ―le dirigí una pequeña sonrisa.

―Y ¿ahora qué harán? ―preguntó.

―Bella me llevara de compras ―dijo Alice.

― ¡Oh! ¿Puedo ir con ustedes? ¡Las amaré! Necesito distraerme unos momentos, eso de solo trabajar y salir con chicos es frustrante, tengo que salir con chicas también.

―Claro, te entiendo, es terrible salir con muchos chicos guapos, hay que romper la rutina ―dije con sarcasmo.

―Tú si me comprendes, Bella. Por eso te quiero.

Alice rió.

―Bueno, vámonos ―dije.

―Sí, solo déjame ir por mi bolso y avisarle a Jasper ―dijo Rose saliendo rápidamente.

― ¿Jasper es su novio? ―preguntó Alice.

―No, son hermanos solamente. Y no, nada incestuoso por ahí.

―Oh ―fue toda su respuesta.

Salimos de la oficina y caminé hacia el elevador.

―Hey, Bella, ¿Dónde está el baño?

―Eh, por ese pasillo, la puerta roja ―sonreí.

―Te veré abajo ―sonrió.

Asentí y entré al elevador, presione el botón de planta baja y espere, junto a mi entró Jacob, vestido sin su uniforme café, no, tenía unos pantalones ajustados y una camiseta verde, espere que mi corazón se apretara al menos un poco…

Pero eso no pasó.

¿Cómo rayos? Se suponía que él me gustaba ¿O no?

Sus ojos negros como el carbón recorrieron mi rostro, como si fuera la primera vez en que el me veía.

―Hola ―sonrió, mostrando sus dientes blancos, lo mire de frente, esperando ruborizarme o ponerme nerviosa… y de nuevo mi cuerpo me traicionó, no pasó nada.

―Hola ―contesté con demasiada indiferencia.

―Jacob Black, un placer ―me tendió su mano.

Fruncí el ceño, me habían presentado a él al menos cinco veces y ahora lo hacía de nuevo. Al menos algo había cambiado en esa rutina, ahora se presentaba él mismo.

―Isabella Swan ―le sonreí, pero no estreché su mano, él la bajo lentamente.

―Tu nombre me parece familiar… ―musitó, traté de no rodar los ojos y mi mente se estremeció: ¿Tan fácil de olvidar era?

― ¿Tal vez será porque trabajas en el mismo lugar que yo? ―espeté con sarcasmo, fui ruda pero… de algún modo no me importó.

― ¿De verdad?

―Sí, entregas el correo en mi oficina diariamente… pero no importa –suspiré.

―Oh, creo que he estado despistado estos últimos días… ―musitó.

Te conozco desde hace siete meses, Jacob. Genial.

―Ya creo…

―Así que… ¿Te gustaría salir algún día?

Lo miré, mi piso se acercaba y… mi mente estaba colapsando por tonterías, tonterías como que era aun tiempo para casarme, reí internamente, boda falsa con el hermano de Alice… sonreí.

― ¿Isabella? ―preguntó.

― ¿Qué? ―pregunté también.

― ¿Quisieras… salir… conmigo?

Asentí lentamente.

―Claro…

―Dame tu número Bella, te llamaré ―sonrió de nuevo.

Teclee mecánicamente mi numero en su teléfono, Jacob sonrió y se despidió con algunas palabras, asentí y él sonrió aun mas.

¿No se suponía que eso es lo que quería? Salir con él… no quedarme solterona… no sé, quería cualquier cosa para aferrarme en esos momentos.

Pero esa en especifico no me hacia feliz para nada.

Alice y Rosalie llegaron hasta mí, sonriendo y conversando, detrás de ellas venia Jasper, era una sorpresa, él nunca salía de su oficina si no era asunto de vida o muerte.

Él caminaba detrás de ambas chicas, cuidándolas de algo… entonces su mirada azul se cruzó con la esmeralda de Alice.

Diablos, Alice vino a revolucionar totalmente mi trabajo.

A Jasper le gustaba Alice.

Sonreí un poco y caminé junto a ellas a mi auto, pero Rose se negó y nos llevó en su convertible al centro comercial.

Ellas eran compatibles en eso de las compras, hablaban y hablaban de ropa y ambas coincidían en que era necesario elegir mi ropa por mí, no me importo, podían hacerlo no importaba si yo me quejaba.

Ni siquiera pude comprender nada de lo que ellas hacían, mi mente estaba centrada en Jacob.

Pero no de una buena forma, era tonta mi obsesión con él, él ni siquiera había notado mi existencia y yo… ah, yo nada.

No, porque ahora ni siquiera me ruborizaba frente a él.

Recordaba mis sentimientos cuando él estaba cerca, me ruborizaba y no podía dejar de verlo y admirar que era guapo.

Pese a que Rose había estado tratando meses atrás que Jasper y yo saliéramos, solamente éramos amigos, muy buenos amigos.

Mi mente estaba de verdad confundida.

Mientras Rose y Alice conducían de vuelta a casa y cantaban a todo pulmón, no podía dejar de ver esos ojos verdes en mi mente…

Sus ojos.

Sí, porque lo había soñado a él, de nuevo.

Ambos en un bosque, ambos mirándonos a los ojos… pero éramos solamente unos niños.

Sus ojos verdes casi cubiertos por su algo largo cabello cobrizo me miraban con intensidad, me estremecían y no podía pensar con claridad, su mano se había levantado entre nosotros y había acariciado mi mejilla con su tacto suave y helado como la brisa del invierno.

Sus labios rosados se entreabrieron y su aliento de miel llego hasta mi, tan real… tan palpable…

Isabella… ―musitó.

Mi ceño se frunció, Edward enarco una ceja en una muda pregunta.

Solo Bella ―sonreí.

Solo Bella ―aceptó.

Y de alguna manera -extraña y retorcida manera- me sentía diferente, a hacia unos pocos días.

Tal vez en el tiempo en el que Alice había llegado a mi vida, según ella de nuevo.

Pero sabía completamente que estos cambios y lo demás eran por mis sueños, mis estúpidos sueños extraños y contradictorios.

Y por sobre todas las cosas, era por él.

Era por Edward, él niño de mis sueños… y no era para nada literalmente.

Tenía que encontrarlo, recordarlo.

Así que haría todo por ello.


¡Hola! Wow, de verdad les gusto mi parodia al comercial, gracias (: ¡de verdad!

Aclarando: No, Bella es la Bella que conocemos, delgaducha, odia los deportes, cae con facilidad al suelo y es distraída… ah, comencé a describirme a mi XD

De acuerdo, los capítulos serán cortos pero hare que valgan la pena, no tengo aun fecha de actualización segura, depende de mi inspiración y mi tiempo libre (:

¡Gracias por leer!