Hola de nuevo.
El capitulo de hoy sigue el argumento de la primera escena del primero. Es decir, justo cuando Yusuke se desmaya del golpe de Keiko, y lo que sucede después de las cinco horas. Que disfruten.
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Volviendo al momento actual...
- No, no... No puede ser- decía Yusuke mientras se frotaba la mejilla más roja que tuvo nunca- Con esos poderes su bofeteada es el doble de poderosa. Ya dolía cuando lo hacía normal pero ahora...
- Es increíble el poder que tienen esos caramelos- opino Botan, curiosa.
- No son los caramelos. Mis sentidos psíquicos se activaron: eso es todo- resumió Keiko, con los brazos cruzados contra su pecho, todavía molesta- Me siento libre, tanto física como intelectualmente. Creo que si me dieran a leer un libro lo memorizaría en una hora. Me siento poderosa.
- Dime, ¿Que más sientes? ¿Has intentado algo más que esto?
- ¿Te refieres a un ataque? No los necesito, los efectos solo duraran veinticuatro horas. Quiero sentirme como una psíquica, no comportarme como una.
Botan la miro extrañada, ¿Acaso no era lo mismo? Agito la cabeza, desorientada.
- Ojala no te metas en muchos problemas- Keiko cambio su pose segura a una de inquietud ante las palabras de su prometido- Con tus poderes activos y todos los demonios que últimamente entran al Ningenkai será un poco difícil transitar tranquila por las calles, ¿no crees? También está el hecho de que puedes sentir a los espíritus como Kuwuabara y ver a los demonios bajo apariencias humanas. Es muy peligroso tener habilidades así.
- ¿Soy un blanco?
- No, no- Botan renegó rápidamente con la cabeza, alarmada- No es eso, solo que...en cierto modo, te has convertido en una psíquica con un latente poder espiritual, tanto que los youkai podrían sentirte y verte tal como tú a ellos en cualquier parte.
- ¿Ellos...me sentirán a mí?
Keiko puso cara de horror. ¿Eso era cierto? Ella pensó que sería una chica invisible en un mundo de demonios, que tendría el control y que nada podía salir mal, al menos por un día, ¿y resulta que la verán al igual que ella vio a esas almas en pena salir de una tierra deshabitada y obras de construcción? Podía verlo todo, sentir más que nunca. Era una experiencia completamente nueva y alucinante, pero con las imprudentes palabras de la parka se sintió intimidada, inferior a todo ese mundo que ahora conocía en magnitud y peso, amenazada como un conejo frente a lobos salvajes y hambrientos.
- ¿Ahora entiendes, Keiko?- Yusuke hizo un esfuerzo por levantarse y mirarla a la cara, notando que su rostro había perdido el temblé de hace un minuto y que ahora mostraba una clara marca de aprensión- No puedes salir y esperar que nada te pase.
- Los demonios no tienen permitido...
- Lo sé, lo sé, pero hay algunos que no obedecen las reglas. Pueden atacar a los humanos como se les plazca y que tú tengas esos poderes ahora te hace parte de su caza.
Botan miro censuradoramente a Yusuke por la forma tan brusca de decirle a su novia la desventaja de ser una humana con poderes psíquicos. Keiko estaba aterrorizada.
- ¿Pueden "cazarme"? Puedo ver lo que jamás vi, todo lo que ignoraba mientras caminaba de la escuela a mi casa, siento presencias y auras peligrosas, jamás me sentí más consciente de lo que pasaba a mí alrededor.
- Ese es el problema- replico Yusuke, con poca paciencia- Puedes verlo y sentirlo todo, ¿no crees que lo usaran a su favor? Piénsalo. Los espíritus te acosan porque los escuchas y sé que te sientes libre y todo eso pero debes volver a ser tú, Keiko; no vas a poder soportarlo.
- ¿A qué te refieres?- Keiko enrojeció de enfado, de manera tan repentina, que tomó por sorpresa al detective- Tu lidias con esto todos los días, ¿Que no puedo soportar? ¿Me crees débil? Cuando te convertiste en detective me secuestraron y trataron de matarme varias veces. Me sentí tan indefensa e inútil que solo pensaba en lo afortunada que era y seguir con mi vida, sin preocuparme más que de mis estudios. Pero siempre tuve miedo, tenía miedo porque no podía ver lo que ahora veo y sentirme segura conmigo misma, ¿y me dices que no lo soportare? Con esto podre defenderme al menos una sola vez de esas bestias y valerme para que no me rescates.
- ¿De eso se trata? ¿Quieres cuidarte sola? Adelante, no tienes idea de la capacidad que tienes ni de tu "nuevo poder".
- Tú tampoco lo tenías del tuyo- contraataco Keiko, irritada- Tu suerte era tu mayor habilidad. A mí, me acompañara la prudencia. Me valdré por mí y lo que ahora poseo.
- ¡Bien!- Yusuke se hartó- Vete a presumir de tus poderes. No vas a durar.
- ¿Cómo te atreves a decir eso?- Botan miro alternativamente a sus amigos, tensa por el grado que había alcanzado la discusión, una discusión que ella no podía parar- Bien. No te necesito.
- Yo tampoco- exclamo Yusuke en un impulso furioso, siempre sin asimilar las consecuencias de sus palabras.
- ¡Se nota! Vienes por mi cuando hay problemas, soy tu dama en apuros y la carnada de tus enemigos, ¡pues ya no! No tengo por qué esperarte más, ni pedirte nada porque yo me valgo sola.
- ¡Keiko, no salgas!- grito Yusuke, al borde de la crisis.
- No me importa. Así como tú me ignoras y haces lo que quieres, yo haré lo mismo- Y así, cerró la puerta tras suyo, dando un fuerte portazo que hizo temblar a Botan y a Yusuke gritar de cólera.
- Mujer loca, tonta, tonta, ¡esta fuera de control!
- Creo que deberías preguntarle a Kuwuabara que paso.
- ¿Y Kuwuabara qué relación tiene con esto?
- Él estaba con Keiko cuando se comió el caramelo, por eso la trajo aquí, al templo.
- Ese idiota- rugió Yusuke, corriendo a la puerta, dando también un portazo al salir.
- Bueno...- Botan se vio sola en el gran salón- Hora de bañar a Buu- se dijo y puso de pie. El problema no le concernía, era de la pareja.
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Después de sacarle información a Kuwuabara a base de amenazas y puños, salió de su casa con la sensación de que algo fallaba. Kuwuabara juro que llevo el caramelo a Koenma para que lo examinaran en el Rekai, pero eso no era suficiente. Escucho atentamente todas sus palabras, de todo cuanto Keiko le dijo pero no llego a razonar nada. ¿Que pretendía Keiko decir con todo eso? Ahg, las mujeres... Son un verdadero fastidio.
La gota que colmó el vaso para su paciencia fue cuando, en la calle, vio a la protagonista de sus más grandes molestias separarse de sus compañeras de clase para encontrarse con un espíritu que resultó ser un astuto yokai, que no tardo en ir a la caza de Keiko, quien comenzó a correr aterrada. Yusuke los reconoció en el acto. Era de esa clase de demonios que absorbían la energía espiritual de la gente y como Keiko ahora la tenía latente y su aura era muy visible no cabían dudas que la quería de cena. Los siguió y no falto mucho para que la contienda empezara, con la castaña de espectadora.
Cuando acabo con el ser maligno tomo a Keiko del brazo, una vez a salvo, y fue cuando creyó entender lo que ella quiso decir. Que quería defenderse sola para no depender de él, para sentirse segura siendo ella, pero su cara no expreso el mismo sentimiento que sus pensamientos y Keiko se soltó, con una queja de niña.
No lo aguanto más.
- ¡Eres una tonta!- Volvió a tomarla fuertemente del brazo y ella se volteo para encontrarse con su cara. De tan molesto que estaba, Yusuke la abofeteo duramente- ¡Me preocupo por ti, baka!
Keiko gimió de rabia y cuando estaba por aplicar su venganza, las palabras del moreno hicieron eco en su mente y se detuvo. Los ojos del detective le decían algo tan profundo que logro conmoverla.
- No quisiera tener que salvarte todos los días pero no eres una carga. Tu eres...eres...
- ¿Que soy, Yusuke?- pregunto, ocultando su ansiedad por la respuesta.
- Eres...una ilusa que cree poder vivir como hombre, pero no es así- la soltó y oculto su bochorno mirando a otro lado- No seas como yo, no necesitas tener poderes ni nada.
- Pero entonces, ¿Qué hago?
Yusuke sonrió ligeramente, guardándose las manos en los bolsillos.
- Lo de siempre. Usa tu súper bofeteada a todo aquel que te obstruya el camino. Ese es tu gran poder.
Keiko le quedo mirando. Después de unos segundos, Yusuke la volvió a mirar, sorprendido porque sonriera de la más pura gracia.
- Eres un tonto.
- Tú más. ¿Para qué tener poder psíquicos, de todas formas?
- Para sentirme...más cerca de ti. Para entender tu vida y saber qué hacer para ayudarte.
Yusuke no se esperó esa respuesta ni en cien años y no pudo evitar verla con asombro, un poco culpable.
- Solo no te metas en problemas- Fue todo lo que le dijo antes de darse la vuelta y salir de su camino, con la sensación que las cosas habían mejorado y que podía sonreír tranquilo.
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Al día siguiente, en el templo de Genkai...
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- ¡¿Qué?!
Botan parpadeo varias veces del asombro y Yusuke estaba a punto de echar para el demonio el florero a su costado de una patada.
- No puedo...- musito Keiko, con miedo y muy confundida- No puedo volver a la normalidad.
En efecto, habían pasado ya dos horas desde el tiempo límite que se comió el caramelo y todavía podía oír a los espíritus y sentir ese aura espiritual emanándole por el cuerpo. Yusuke solo tenía en mente una cosa: se metió en un gran problema.
- ¡Te engañaron, Keiko!- Yusuke exploto, rabioso- Debieron aprovecharse porque eres humana y no sabías como actuaban esos malnacidos, ¡ya mismo voy por esos hijos de...!
- Un momento, Yusuke- intervino Botan, seria- Conozco los negocios del señor Gara y jamás he escuchado que tuvieran alguna falla. No lo conozco personalmente pero he oído que él apoya las normas que protegen a los humanos, aun antes de la sucesión del Rey Enki.
- No me interesan rumores que no valen.
- No lo entiendo. El vendedor me dijo que volvería a ser yo después de veinticuatro horas. Lo dice en el contrato.
- ¡¿Contrato?!- exclamaron Botan y Yusuke, uno más escandalizado que la otra- ¿Firmaste un contrato?
- Me leí cada párrafo. No decía nada más allá de "Efecto temporal: Veinticuatro horas de duración".
- ¡Te tendieron una trampa, eso paso! ¿Contratos en el Makai? ¡Menudo disparate! ¿Cómo pudiste ser tan tonta?
- Yusuke, Keiko- Botan los detuvo antes que empezaran a discutirse- Cálmense, por favor. Oigan, voy a ir al Rekai. Allí hay gente que conoce al señor Gara y puede decirnos que está sucediendo.
- No hay tiempo para eso. Hay que sacarle este poder, ya vi a unos monstruos persiguiéndola desde aquí- comento Yusuke, preocupado aunque no lo quisiera demostrar- ¿No hay otra manera?
- No, Yusuke, el señor Gara es el único fabricante de caramelos "Psico-Psico". Hasta el Rekai lo reconoce oficialmente.
- ¿Fabrica en el Rekai también?
- Si- Botan tomo su remo, que en ese momento levitaba, y se sentó sobre el- Además, recuerda que Keiko firmó un contrato y ese tipo de documentos son válidos para el Rekai también.
- El desgraciado es muy astuto.
- Cuida a Keiko, yo volveré en seguida- dijo Botan, dando marcha para el Rekai sobre su remo.
Horas más tarde, de regreso al templo sagrado, Botan encontró una nota de Yusuke en la que decía: "Estamos en casa de Shizuru" e inmediatamente fue para allá, dando una entrada de las suyas de súbito por la ventana.
- ¡Yusuke, te dije que volvería en seguida!- grito Botan a primeras de encontrarse al detective de cuclillas en la habitación, tomando de un tazón de lo más relajado. Cuando Botan hizo su aparición, casi vuelca el contenido del tazón sobre su ropa.
- ¡Diablos, baja la voz!
- ¿Y Keiko?
- En la habitación de Shizuru. Están hablando de las voces que suele oír.
- Oh, es verdad. Shizuru es tan perceptiva como Kuwuabara sobre los espíritus. Ella sabrá que decirle.
- Oye, ¿Que averiguaste?
- Keiko necesita oír esto. Tráela.
- ¿Es grave?- Yusuke se puso serio de inmediato.
- Mucho- sentencio la peli azul, y con eso Keiko entro a la sala, seguida de Shizuru y su infaltable cigarrillo.
- Ya, habla- El detective estaba demasiado impaciente como para que las chicas se saludaran primero.
- Primero debo decirte algo, Keiko- Empezó la parka con voz al estilo suspense- No eres la única con este problema.
- ¿Qué quieres decir?- insistió Yusuke, a por más detalles.
-La feria de antigüedades del Makai ha estado por todo terreno conocido y el puesto ambulante de Caramelos "Psico-Psico" ha cogido clientes, a quienes les ha vendido su producto del mismo modo que a Keiko y Kuwuabara, mediante un contrato.
- ¿Estás diciendo que...el Makai está...?
Botan negó con la cabeza, a lo que Yusuke se confundía más.
- Pocos demonios pueden darse el lujo de comprar esos caramelos, hay muchos orgullosos que jamás lo pensarían. Según un informe del Rekai hay quince afectados con poderes psíquicos, demonios cuyas habilidades nunca se mostraron antes. Los encontraron intentando robar y los encerraron, esperando que los efectos del caramelo desaparecieran, no obstante, pasaron más de veinticuatro horas y seguían igual. El Rekai y sus soldados están buscando a los vendedores por respuestas.
- Maldición. ¿El Makai tiene demonios psíquicos ahora?
- Yusuke, es mucho peor. El Rekai se ha enterado de un puesto de esos caramelos especiales en el Ningenkai. Había uno clandestino en una zona privilegiada. Lograron interceptarlos y están buscando a los consumidores humanos pero antes de nada necesitan la lista de clientes. Todos tienen un inventario por los contratos.
- ¿Venden esas cosas en el Ningenkai? ¡Los humanos ni siquiera saben que son!
- Me temo que es cierto. Pero el Rekai no culpa de esto a su fabricante: creen que se trata de mercancía robada. Deben confirmarlo con el señor Gara, el empresario y distribuidor.
- ¿Pues qué esperan?
- Hay más, Yusuke. Todos los contratos que se han firmado tienen el mismo límite de tiempo. Según las investigaciones, no solo esos ladrones firmaron para un día solamente, también los humanos que la compraron.
- Diablos, ahora todo el mundo lo sabe.
- ¿Que pasara conmigo?- pregunto Keiko, acongojada. Al final, se hizo más que consciente de que había cometido un terrible error- No quiero ser una psíquica por siempre, pensé que solo duraría un día.
- Tengo una pregunta- interrumpió Shizuru, atrayendo la atención de todos. Ella no era involucrarse en problemas ajenos ni tampoco se consideraba una experta en asuntos paranormales, aun así, tenía una inteligencia tan viva como lo era su afición al tabaco- ¿Porque el efecto no desaparece? Es decir, no conozco el mecanismo pero si lo que oí de Keiko es correcto, esos caramelos malditos son una droga, ¿verdad? De ser así, su efecto debería terminar con o sin contrato. ¿Me equivoco?
Sus palabras fueron la gran revelación del día.
Botan tartamudeo antes de poder contestarle.
- …Tienes razón. No tiene sentido.
- Tengo una teoría- anuncio Shizuru, encendiendo otro cigarrillo- Botan dice que el fabricante es un gran sujeto, Keiko asevera que firmó un contrato para veinticuatro horas, y todos sus compradores se sienten traicionados y estafados, pero ¿Que tal esto? ¿Y si la mercancía, desde el principio, no cumplía con el requisito del contrato?
- ¿Que dices?- Yusuke la miro atento, sin entender como alguien tan brillante pudiese ser hermana del troglodita de Kuwuabara.
- Por supuesto, la mercancía siempre es debidamente examinada. Todas cumplen una funcionalidad: duración, todas tienen fecha de vencimiento, una garantía. Es imposible que se pasen algo así, en especial en una empresa profesional como esa, dado que fabrica tanto para demonios como para humanos. Descartando la idea que los caramelos malditos sean alterados, yo tengo una opinión distinta. ¿Y si el contrato que todos firmaron para comprarlos estaba alterado? Los contratos siempre deben estar actualizados y legitimados para su uso, y ciertamente nadie inspecciona millones de productos.
- ¡Shizuru, eso es!- exclamo Keiko, avergonzada de no haberlo pensado antes, admirada por la agudeza de su amiga.
Por su parte Shizuru solo dio una nueva bocanada a su cigarrillo recién encendido, ante la mirada escéptica de Yusuke y Botan, quienes no entendieron ni jota.
- En resumen…Se vendieron los caramelos malditos con un contrato vencido. En palabras legales: falso. Esos caramelos deben durar más de la cuenta, pero los contratos estiman otra cosa; he ahí el error.
- ¿Un contrato falso? Bueno...ahora que lo pienso...Los caramelos pueden durar un tiempo determinado, siempre han sido así, solo los contratos del señor Gara confirman la duración exacta.
- ¿Quieres decir que por culpa de un papel todos se comieron los caramelos?
- Un documento no actualizado es un delito en los negocios nacionales. Si existe ley en aquel mundo tuyo- Se dirigió a Yusuke, casi señalándolo con el dedo, colocando el cigarrillo en un cenicero- Deben ir con el encargado y el distribuidor, y acusarlos de negligencia si se puede.
Botan sintió vibrar dentro de su ropa y rápidamente saco su comunicador.
- ¿Si?
- Botan, tenemos noticias- Hablo una voz ronca y adulta.
- Es el jefe de la división 2-0. Señor, lo escuchamos.
- Hemos corroborado los datos. Según el fabricante Gara Nagase los contratos no habían sido modificados cuando se robaron el cargamento de su empresa. Los ladrones que tenemos en el sector también fueron sus clientes. Sospechábamos que irían perdiendo sus poderes adquiridos pasado el tiempo pero no vemos visto cambio alguno, es más, pensamos que para conservar esa energía activa la droga del caramelo se alimenta del aura vital de los consumidores hasta desfallecer… ¡Es cierto! ¡He visto como envejecen delante de mis ojos! Han comido las "Psico-Psico" hace unas semanas atrás y no podemos devolverlos a la normalidad. Al parecer, un inesperado cliente forzó a cambiar la duración de los efectos y un empleado ignorante metió el prototipo en la producción normal. Es todo lo que sabemos.
Yusuke, Botan y Keiko miraron con gran asombro a Shizuru. Cuánta razón había tenido. Ella, como quien no quiere la cosa, se puso de pie con mucha calma y se retiró con toda la naturalidad del mundo.
- Buena suerte- se despidió.
- ¿Estás seguro de lo que harás, Yusuke?- pregunto Botan por segunda vez, un poco desconfiada del "plan" que tenía. Si podía definírsele "plan" el forzar una solución a golpes al fabricante de los Caramelos "Psico-Psico".
- Si ese bastardo creo esas cosas pues que hable por ellas.
- Deberíamos esperar por el informe de los soldados. Sabemos que los caramelos tienen una duración alterada, ¿no sería mejor esperar? Quizás solo duren otro día, o unas semanas...
- Ni loco voy a esperar. ¿No lo escuchaste? A cada hora que esa cosa continúe en el cuerpo de Keiko va a drenarle su energía- exclamo Yusuke, sumamente molesto con el ritmo de los acontecimientos.
- Sí, es cierto, pero de todas formas no deberías intervenir, es una misión extraoficial para el Rekai y tú...
- Unos malditos canallas se metieron al Ningenkai y vendieron mercancía dañada a los humanos, ¿Y no me corresponde a mi hacerme cargo de ellos?- rugió. Botan bajo la mirada, superada por su argumento, mientras que Keiko, desde el otro lado de la habitación, oía lo que ocurría- Esto no ha hecho más que empeorar.
- Espera, Yusuke, si vas a ir al Rekai iré contigo-. "Alguien tiene que detenerte cuando se te suba a la cabeza", pensó Botan.
- No iré al Rekai, me retendrían y harán esperar para decirme "no es tu campo"- Yusuke tuvo el amargo recuerdo de cuando un soldado mayor le había hecho justamente eso, todo por rencor a su origen Masoku- Iré a ver al causante de esto.
La peliazul supo que sería imposible decirle que debían esperar, Yusuke prefiera ir directamente al grano que andarse con pormenores. No quedaba otra que acompañarle y ayudar en lo posible a acabar con ese dilema, que ya no solo afectaba al Makai.
- Está bien. Te llevare.
- ¿Sabes dónde es?
- Si, podemos llegar allí en dos horas.
- El tiempo apremia- Yusuke se puso la chaqueta que había dejado sobre una silla- Ya paso todo un día y si es cierto lo que dijo ese soldado, la energía psíquica se alimentara de los sentidos de Keiko hasta que colapse.
- ¡Yusuke!- Keiko salió del cuarto y salto sobre el moreno, del mismo modo que lo hizo en la playa en ese día especial, esta vez, el detective se estabilizo con un pie antes de caer con la chica encima. Ella le abrazaba con fuerza- Lo siento. Solo quería ser mejor.
- Ya, ya, no importa. Arreglare esto- le prometió, palmeándole la espalda. Botan admiro la escena con ternura. Keiko estuvo a punto de agradecerle por comprenderla cuando sintió que su mano bajaba a su trasero. Primero, una vena, luego dos venas. Al mismo tiempo, Botan huyo a la ventana, con rubor incomodo, y Keiko preparo su súper bofeteada, temblando de indignación- Después de todo, siempre fuiste una chica en desarrollo.
Keiko no lo aguanto más.
Se separó de sus brazos y le regalo una abofeteada con todo el coraje que le tenía. Y lo hizo con mucho gusto, sabiendo que tal vez sería su última vez usando energía psíquica. Yusuke acabo contra la pared, de nuevo, tan cerca de la ventana de la sala que Botan casi grita del susto.
- ¡Si no cumples no vuelvas, bastardo pervertido!
La parka iba por su amigo cuando vio que este se ponía de pie, con la cara hecha bolsa para después subirse torpemente y malherido a su remo. Con la ventana abierta, ambos se alzaron al manto azulino del cielo hasta desaparecer.
- ¡Si te atreves a volver, te haré pedazos!
- Tiempo, Keiko, tiempo- pidió Shizuru, al umbral de la puerta- El volverá por ti, como siempre. Después de todo, él te necesita más que tú a el- Keiko paro de decir barbaridades y contemplo atónita a la hermana de Kuwuabara- No me digas que eso era lo que tanto querías que te demostrara. ¿Te ha costado darte cuenta,...señora Urameshi?
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Nota de Autora:
Ya vieron el gran problema que ocurre por un pedazo de papel, ¿Podrá Yusuke liberar a Keiko del riesgo?
Los capítulos siguientes serán mas cortos, pero ojala les parezcan interesantes.
Mas locuras con contratos del Makai para la siguiente semana...
Muchas gracias por leer.
