See… soy una vaga en las actualizaciones, merezco la horca.

Al principio lo había gestado para one shot, pero entonces vi que erradamente había puesto en progreso y la vocecita a mi lado me dijo "… Ya, si igual la hacemos piola…"

Además vinieron a mí algunas ideas extras que, citando a Shrek "mejor afuera que adentro" XD

Del diario de Antonio (Segunda lectura)

No había ninguna intención oculta, NINGUNA, pues era de lo más normal que un día se le ocurriera limpiar el chiquero de casa que tenía su novio ¿Que por qué no lo hizo durante los siglos en que debía hacerlo? Porque no. Y punto.

Con estas férreas convicciones Lovino se disponía a inmiscuirse en uno de los cuartos de la casa de España, particularmente la biblioteca más antigua del lugar, en donde podían encontrarse viejos ediciones de textos clásicos, los recuerdos de sus colonias y, accidentalmente, los roídos restos de lo que había sido su diario, al cual nunca cuidó mucho bajo la lógica de "¿qué tanto valor puede tener que yo escriba si hay todo un escuadrón de historiadores pendientes hasta de si me tiro un pedo?". Bien, esos papeles había que archivarlos para que dejaran de juntar polvo y arañas ¿no?, razonó el italiano con un ligero rubor en las mejillas, y antes de ordenarlos había que leerlos.

Completamente irremediable.


Día indefinido hasta que encuentre el calendario, en el mismo año.

Desde el asunto de la barba he estado más pendiente de los cambios en Lovino y llevo algunos días ya de constante observación, creo que hasta he mejorado mis técnicas de espionaje… más tarde se lo diré a mis jefes, seguro les entusiasma.

Ah, sí… volviendo a Lovi. Originalmente tenía pensado escribir día a día mis observaciones, pero por Dios que me da una flojera terrible, así que esperé a juntar un montoncito de datos considerable para escribirlos todos de una vez, es que el jefe es un genio ¿no?

Entonces lo primero fue una serie de cambios de humor digno de una dama en sus días, bueno, mucho más de lo usual, a veces ríe solo, otras se nota algo nostálgico y nunca sé cómo tratarlo. Además, me contradice hasta en lo más mínimo, como cuando le dije

"Están dulces los tomates ¿eh?"

Y él respondió sumamente agresivo.

"¿Eso crees? Es obvio que están ácidos, aun no era tiempo de sacarlos, idiota."

Lo otro fue verlo interesarse levemente en asuntos políticos, me preguntó como que no quiere la cosa algo de las sucesiones en los tronos de su país y de la aut…aut… ¡vaya cómo cuesta esa palabra! Autonomía, eso es.

Ya me dio un cosquilleo en la espalda.

Mis amigos dijeron que era obvio que se interesara en su casa y Francis agregó que seguro quería demostrarme que era maduro y podía entender esos temas puntudos. Supongo que es eso y no que quiere irse y dejarme solo ¿cierto? ¿CIERTO?

Más tarde, lo más relevante fue una mañana en que lo encontré sentado en el suelo mirando muy fijamente algo en la distancia, hábilmente me senté a su lado para averiguar más y me di cuenta de que se trataba ni más ni menos que de nuestra querida Bélgica.

Lo saludé con toda mi simpatía, él me respondió con un insulto, pero lo ignoré y le pregunté qué miraba.

"Nada"

Típica respuesta adolescente.

"¿Y es linda la nada?"

Lovino se sonrojó como un lindo tomatito y me miró con odio, susurrando algunas cosas en italiano que, según deduzco, no eran precisamente cumplidos.

"Vamos, Romano, puedes confiar en el jefe… ¿miras a Bel? Es muy bonita"

"Oye... no me digas que te gusta Bélgica"

Dijo con una sonrisita forzada.

"Oh, no... ella es mi amiga, como Francis o... Francis"

Bien, es cierto que con ambos francófonos acotumbro a tomarme algunas licencias de vez en cuando, cosas que no hago con otros amigos, pero nunca más allá de la amistad... aunque creo que a Romano no le pareció tan natural.

"¡Vete de aquí, bastardo enfermo!"

Gritó y se fue, pero en la noche mientras revisaba unos documentos reales en mi estudio, regresó con el ceño más fruncido de lo usual y se me quedó mirando desde el marco de la puerta hasta que noté su presencia.

"¿Sucede algo, Romanito?"

"Sí, digo no… o un poco de sí y de no. Mira idiota, tengo un amigo…"

¡Era el amigo! ¡Apareció el amigo! Yo no daba más de entusiasmo, me costó mucho disimularlo.

"Felicitaciones, ya era hora de que te hicieras de un amiguito"

"Cállate. Mi amigo tiene un problema… "

"¿Por casualidad a tu amigo le gusta alguien con quien ha vivido mucho tiempo?"

"¿C-cómo lo s-s-sabes? Digo… puede ser"

Masculló sonrojándose a más no poder, es que era todo un tomate. Le insté a que se acercara y se sentara en mis rodillas como cuando era niño, pero él se negó con una mueca… supongo que es lo normal, debería dejar de tratarlo como un niño aunque me cueste. Acercó una silla y me miró con total gravedad, qué tierno.

"Yo creo que debieras decirle a tu amigo que hable con esa persona y le invite unos dulces, seguro que le encantará…"

"Dices que tú quie…" comenzó a decir, pero se detuvo como si se le acabara de ocurrir algo y frunció el ceño, pobre frentecita suya "No me digas que hablaste con Bélgica"

El chico es perspicaz, podría ser un buen diplomático del Imperio. Intenté mentir para no contrariarlo, pero definitivamente ese no es mi fuerte.

"Oh, claro que no… tú y tu amigo pueden estar tranquilos"

"Idiota"

Dijo y se fue, no sé por qué se urgió tanto si básicamente le adelanté el trabajo, digo, si alguien le hubiese dado el dato a la primera chica con la que intenté declararme, me habría facilitado mucho las cosas y al final me habría sentido agradecido. Aunque no debería sorprenderme, con Romano todo funciona distinto.

Además cuando le dije a Bel, ella estaba fascinada… no porque le gusten los niños, qué va, sino porque lo encontró extremadamente tierno. Hasta dijo que era natural que se fijara en alguno de sus referentes adultos y que si llegaba a insinuarle algo hablaría con él para aclarar las cosas sanamente.

Eso me recuerda que yo también debería tener cierta conversación con Lovino, de hombre a hombre, para explicarle ciertas cosas que hacen las abejitas con las flores para tener bebés y los chicos con las chicas cuando se quieren mucho o están condenadamente necesitados, ya me entendéis… No creo que sea demasiado problemático, no sería la primera vez que me tocara explicárselo a alguien, primero fue mi hermano Portugal, Bélgica y algunos otros reinos. Solo les digo más o menos lo que el abuelo Roma me dijo a mí…


Romano detuvo la lectura cerrando el libro estrepitosamente y con la cara ardiendo de vergüenza, no quería leer la parte que detallaba aquella primera charla sobre sexualidad que le había dado Antonio y que había traumado sus noches de adolescente ¡Si hasta dibujos había usado el muy bastardo! Aquel era uno de los recuerdos del español que habría deseado borrar y seguro que él también, pues la marca del cabezazo que le había dado por pervertido aun lo tenía en el vientre.

Sintió la puerta en la planta baja anunciando la llegada del dueño de casa, Lovino guardó el libro para leerlo más tarde, quería saber qué otras barbaridades habían cruzado la mente de Antonio cuando él era su joven subordinado.

-.-.-.-.-.-.-

Eso sería todo por hoy.

No pienso escribir la charla que le dio España a sus colonias porque no quiero perturbar a nadie :3 tendrán que imaginarla.

Y sí, creo que Toñito debe tener cierto trauma con palabras como Autonomía, Emancipación o Independencia XD