- ¡Estoy exhausto! ¿! ¿¡Qué diablos!? ¿Por qué diablos compre una casa tan grande si terminare así al solo limpiarla? ¡Voy a morir! – Un hombre cerca de los 30 gritaba en medio de la sala de su nueva casa. Había pasado la mayoría de la tarde desempacando, limpiando y ordenando la casa

- ¡Papá, tengo hambre! - Grita una pequeña niña desde el segundo piso. El hombre se levanta del suelo en el que estaba tirado para dirigirse a la cocina.

Una pequeña niña baja por las escaleras para ir donde su padre.

-Bien, creo que haremos algo simple…- El hombre comenzó a hablar con su hija que tipo de comida podría preparar.

-Como siempre, las comidas de Papá son deliciosas- La pequeña sonrió inocente y feliz. Para el hombre fue lo más enternecedor que haya visto.

- … ¿¡Eres una clase de ángel!? ¡Eres demasiado linda para ser mi hija! - El hombre se tapó la cara fingiendo llorar, espera ¿¡Realmente está llorando!?

- ¡Deja de hacer tonterías y comete la comida! ¡Se enfriará! – Haru tenía un pequeño tinte rosa en sus mejillas avergonzada por su padre, pero siempre era así cuando cocinaba.

- ¿Aló? Si, si, de nuevo… Mi hija está siendo fría conmigo ¿Qué debo hacer? – El padre realizaba una llamada falsa totalmente deprimido.

-Papá, solo come ¿ok? - La chica tenía sujetado el tenedor de manera aterradora.

- ¡No~! ¡Estoy en contra de la violencia! - Se protegió con la cuchara que tenía en la mano y cerrando los ojos

- Tonto…- La chica se sentó en la silla y comenzó a comer e ignorar las bromas de su padre. Pero todo con una pequeña sonrisa adornada en el rostro

-Hey, Haru- Ya habiendo terminado de almorzar comenzaron a hablar mientras ambos lavaban la vajilla.

-Dime- La chica estaba dejando la vajilla seca en los muebles hasta que su padre habló

- ¿Quieres acompañarme a un lugar en especial más tarde? - El tono de su padre sonaba un poco serio.

-Si claro ¿Dónde iremos? – La chica miro a su padre que ya la miraba

-…-El hombre dudo un momento antes de responder de forma clara, dio un suspiro y sonrió- a que conozcas a tu abuela y tía

-¿Eh?- La chica quedo estática


-Bien, repíteme el plan- La chica escuchaba a su padre mientras caminaban hacia el lugar que se suponía ser la casa de la abuela y tía de Haru.

-Sí, primero tú tienes que tocar el timbre de la casa y cuando abran la puerta me darás la señal- Entonces para explicar la señal, el hombre empezó a girar y hacer gestos con las manos y sacaba la lengua- te harás a un lado mientras se ríen de tu extraño baile y yo entrare con un parapente a través de la ventana.

- ¿¡Como si pudiera hacer algo así!? ¿¡Que rayos pasa con ese plan tan terrible!? ¡Ni en tus sueños haré esa clase de baile estúpido! ¡Tú solo quieres avergonzar a tu hija al ver cómo reaccionan! ¿¡Y para que quieres que toque el timbre y abran la puerta si de todas formas entraras por la ventana!? ¿¡y en un parapente!? Ni siquiera tienes uno ¿¡De donde lo sacaras!?

El hombre mostraba un parapente un poco avergonzado

"¡Realmente tenia uno!"

- ¿¡De donde sacaste eso!? No te vi salir de casa con esa bolsa gigante ¿¡De donde la sacaste!? ¡Yo no te crie para que fueras y robaras a un transeúnte su pobre parapente! Pero ¿¡Enserio ibas con ese plan!? – Se tapaba el rostro fingiendo estar llorando y avergonzada

- ¡No lo robe! ¿¡Porque se te viene a la mente eso!? ¿¡No confías en tu propio padre!? ¡Lo compre en la esquina que pasamos hace unos 5 minutos!

- ¡Como si pudiera haber una tienda de parapentes en plena calle central! - La chica salió corriendo con su padre detrás a ver dichosa tienda de parapentes- ¡Si no hay dichosa tienda yo me tirare en el parapente y tu harás el ridículo con la señal!

- ¡Tu solo quieres tirarte en parapente! – Su padre de inmediato respondió

- ¿¡Y que si quiero!? –

- ¡Haru, estas dejando salir tus verdaderos pensamientos!

- ¡Cállate! -

Haru y su padre llegaron a la esquina que tendría que tener dichosa tienda, pero como lo suponía Haru, no había ningu….

- ¡Paracaídas, llévese su paracaídas, todos necesitan un paracaídas al menos una vez en su vida!

Quedo en shock al instante

"¡Realmente había una tienda de paracaídas! ¡Y, sobre todo, parece que le está yendo muy bien! ¿¡Que pasa con toda esa gente comprando paracaídas!? ¿¡Realmente piensan que le servirá un paracaídas en la vida diaria!? ¿¡Que pasa con la gente de este lugar!?"

-Papá…- La chica estaba solo mirando el lugar

-Dime, Haru- La voz de su padre sonaba como si quisiera aguantarse la risa

-Quita esa mirada de satisfacción de tu rostro- La chica se dio la vuelta sin decir nada más mientras su padre la seguía detrás deprimido.


Cuando habían sobrevivido a todos los problemas a su alrededor, deshaciendo todos los planes estúpidos (Sugerencia (Obligado) de Haru) llegaron a los departamentos en el cual vivían los familiares de su padre e ir cara a cara. Los dos estaban muy nerviosos, eran las 6 de la tarde, ellos parados frente la puerta que antes fue el hogar de su padre.

El dedo del hombre estaba temblando mientras intentaba apuntar bien al botón del timbre. Fallando ya 3 veces chocando con la pared.

-Y-yo no creo que estén en casa mejor venimos otro día jajaja~- Su padre estaba balbuceando nervioso y colocando el rostro que era el pico de su nerviosismo

-Tu fuiste el de la idea de venir, solo hazlo ya, y es fin de semana, es muy posible que estén en casa- La niña dio una respuesta muy buena para convencer al adulto

- ¡Maldición! – Maldijo el hombre resignado tocó el timbre sin pensarlo.

"¡KYAAAAAA! ¡Lo apreté/ó demasiado pronto! ¡Mi corazón todavía no está listo! ¡Sálvame Doraemon!" Gritaron los dos internamente, pero por fuera estaban extrañamente tranquilos

-Ya voy, Ya voy- se escuchó una voz de mujer joven- ¿Si quién es? - La puerta se abrió para dar paso a una melena castaña y rizada, una mirada chocolate y fino rostro- ¿Mm?

La mujer se quedó mirando la figura frente a ella. Era un hombre alto, cerca de 180cm, un cuerpo visiblemente delgado, rostro fino, ojos chocolate y una media melena rizada negra.

-…- La mujer no se lo podía creer, sus ojos se llenaron de lágrimas inmediatamente. El hombre la miraba con una mirada de seria combinada con nostalgia junto a una pequeña sonrisa.

-No te ves tan mal, Rumi- Le escucho decir a aquel hombre frente a ella- Ha sido un tiempo que no nos vemos.

-¡O-Onii-chaaaaan!- La mujer adulta se abalanzó hacia el hombre que reconoció como su hermano mayor, su cara llena de lágrimas junto a los mocos cayendo mientras lo abrazaba con todas sus fuerzas- ¡BBWHAAAA! ¡IDIOTA! ¡ESTÚPIDO! ¡NO SABES CUANTO TE EXTRAÑE! ¡CUÁNTO NOS PREOCUPAMOS! ¡TU GRAN IMBÉCIL! - Rumi no podía dejar de llorar ni insultarse para dejar sus sentimientos salir

-Lo siento-

-…- Haru que estaba atrás de su padre, más específicamente ocultándose tras sus piernas, solo observaba como lloraba la mujer entre los brazos de su padre

- ¡Rumi! ¿Qué sucede? ¿Por qué gritas así? - Haru observó que llego otra mujer mayor pero que aún conservaba un aire juvenil, cabello corto castaño, ojos chocolate y un rostro fino, pero con algunas marcas de edad, buscando a su hija, que estaba llorando en los brazos de un hombre en las puertas de su casa. La madre miraba extrañada por el acontecimiento se acercó un poco y cuando Rumi se dio vuelta pudo escuchar.

-Ma-má…sniff…Oni…sniff…onii-chan…Onii-chan volvió- La mujer entre sollozos le explicó a su madre que estaba atónita observando al hombre frente a ella

Una expresión seria domino su rostro, se acercó lentamente a la salida de su casa y enfrentar cara a cara al hombre frente a ella.

Y de un momento a otro, el sonido de un golpe en la mejilla sonó por los pasillos. Con la mejilla roja volvió la mirada a la mujer que lo golpeo.

Contrarrestaba totalmente a la expresión seria que tenía hace un momento. Las lágrimas dominaban su cuerpo junto a un tambaleo en sus manos tratando de alcanzar su rostro.

-¿Yu-Yusuke e-eres tú?- La mujer tenía miedo de tocar su cuerpo, su cabello, sus mejillas. Lo tenía agarrado de las mejillas como si no quisiera dejarlo ir, pensaba que, si lo dejaba, desaparecería para siempre. El hombre conocido como Yusuke, tomo las manos de la mujer con cariño y respondió

-Si Mamá, estoy de vuelta- Fujisaki Yusuke había vuelto

-Bienvenido a casa, cariño- La mujer lo abrazo con fuerza junto a Rumi mientras sollozaban.

Después de unos minutos, las dos mujeres se tranquilizaron y levantaron la cabeza para hablar con Yusuke, pero sintieron unas manos que las empujaban, se hicieron para atrás para ver quién era y se sorprendieron al ver a una pequeña niña entre lo años empujándolas para luego abrazar a Yusuke.

-Realmente, incluso si son su mamá y hermana, hay límites para que ustedes puedan abrazar a papá- La niña bufó abrazando a su padre protegiéndolo de las mujeres

Las mujeres parpadearon intentando analizar la situación

"¡EEEEEHHHHHH!" Pensaron al unísono al ver a la pequeña y comprender sus palabras

- ¡EEEEEEHHHHHH! – Gritaron, no sé si ellas se dieron cuenta, pero sus pensamientos fueron lo mismo que dijeron.

- Mejor lo conversamos adentro ¿No les parece? – Yusuke tratando de tranquilizarlas las guió dentro de la casa aun cuando ellas seguían en Shock todavía observando a la pequeña Haru.


Hola a todos, este es capitulo sera mucho más corto de lo normal, aunque normal no se si seria una buena forma de decirlo, digo, es recién el segundo capitulo así que no tiene algo como un "normal". Estoy divagando, dejemoslo así.

Fhlaky: ¡Si, yo también se que quiero seguir! vamos! jajaja Muchas gracias por tu comentario, espero que te gusten los que seguirán

Bueno, damas y caballeros, es hora de despedirme e ir a estudiar.

Nos vemos en unos días, semanas o tal vez meses. Como se den las cosas