Disclaimer: Ni nanoha ni sus personajes me pertenece... hasta que idee un plan macabro y robarme los derechos... ok, no
Los rayos solares apenas atravesaban la lujosa cortina de seda de aquella habitación. El canto de los pájaros y los ruidos de la mañana ya comenzaban a escucharse de manera más continua y elevada. Niños jugando en la calle y adultos conversando interrumpían el sueño de una chica pelirroja que apenas abría sus ojos con somnolencia.
Nanoha se reincorporo un poco, apoyándose con uno de sus brazos para no terminar otra vez acostada en la cama y con la otra mano frotándose un ojo. Era la primera noche que pasaba en su nueva residencia. Ciertamente, ella estaba un poco animada, así que finalmente levantando medio cuerpo estiró sus extremidades para poder levantarse, hasta que sintió frio.
A la pelirroja se le hizo raro aquello, y la verdad era que, en primer lugar no recordaba como termino durmiendo, en segundo lugar, aquel sitio no se parecía en nada a su habitación y en tercer lugar… su torso estaba desnudo, ¿Su torso estaba desnudo?.
La pelirroja indignada se quitó la sabana de encima y vio que ella… estaba desnuda ¡¿Por qué estaba desnuda?. Comenzó a ver el medio desesperada, tratando de encontrar su pijama que se supone y habría guardado debajo de la almohada. Levantando aquel objeto se dio cuenta de una melena rubia… ¿una melena rubia?, ¿Por qué habría una melena rubia all-? Oh no… Fate estaba durmiendo boca abajo, a su lado.
La pelirroja estaba sin habla, asustada, confundida, desconcertada y apunto de desmayarse.
No podía creerlo, santo cielo, ¡¿Qué había hecho con la rubia?.
Aun en ese estado notó que la ojirubi emitió un quejido, como si estuviera debatiéndose entre despertar y seguir con Morfeo, era el rostro de un niño que no quería levantarse. A Nanoha le pareció muy dulce aquello.
"Se ve tan linda cuando duerme" pensó. Desde que se conocieron nunca había visto esa faz tan apacible de Fate, aunque solo habían convivido un día. Se quedó observándola por unos segundos… hasta que se dio cuenta de sus palabras. "Oh Dios, no puedo creer lo que acabo de pensar" se replicó a sí misma.
La rubia esta vez gimió molesta.
- Nanoha… abre más las piernas…– pronunció la ojirubi casi como un susurro. La nombrada estaba enfadada… ¿Qué clase de sueño tenía Fate?. "¡En serio, no puedo creer lo que acabo de pensar!" volvió a discurrir para sí misma, con su mano ya hecha puño y apunto de golpear a la rubia.
Para tratar de parar ese impulso homicida movió la cabeza de un lado a otro y se centró en lo mas importante, ¿Por qué estaba desnuda? Y ¿Por qué no estaba en su habitación?. Mientras buscaba posibles respuestas que no estaban relacionadas biológicamente a cierto acto hecho por dos animales en celo, no se dio cuenta que la chica al lado suyo la observaba. Fate se había despertado.
-Buenos días. – dijo con pesadez, atrayendo la vista de la pelirroja. ¿Escuchó bien?, ¿la rubia le estaba dando los buenos días, así… sin más? ¿Acaso había olvidado las peleas del día anterior?...¡¿Qué rayos le pasaba?.
Las miles de palabras que estaban a punto de ser gritadas por la más pequeña fueron silenciadas al ver a la rubia pararse y estirarse para quitarse la modorra que aún tenía. La ojivioleta se sonrojo violentamente al ver completamente desnuda a su enemiga.
- P-p-porque t-t-tu e-estas des-desnuda – dijo tartamudeando Nanoha, aun con el sonrojo y señalando a Fate. – A-además porque me saludas de manera tan ami…-
-No te confundas, el hecho que no me agrades no significa que no tenga modales – respondió Fate restándole importancia.
Nanoha en shock y aun sonrojada vio cómo su enemiga se dirigía a la puerta deteniéndose antes de tocar el picaporte.
La rubia vio de un lado a otro. Pasó saliva.
-Oh por Dios… Hayate me va a matar…– pronuncio algo alterada, lo que hizo que la confusión en Nanoha creciera.
-T-te espero en la cocina – dijo finalmente antes de salir de allí, posiblemente a su habitación a cambiarse o tal vez a darse una ducha primero.
Aun con miles de preguntas rondando la cabeza de la pelirroja se dispuso a hacer lo mismo. Hasta que volvió a darse cuenta que no tenía ninguna prenda en su cuerpo. Avergonzada se puso la sábana con la que había despertado en forma de vestido y se dispuso a abandonar aquel lugar.
No, esto no es amor
El Segundo día… un desastre
Nanoha esperaba a que Fate saliera de su habitación, aunque la rubia le había ganado la ducha quien llego primero a la cocina fue la pelirroja, en esos momentos ella recordó el sonrojo que la más alta le mostro cuando salió y la vio esperando su turno frente a la puerta del baño. De seguro en ese momento también ella había hecho lo mismo porque sintió sus mejillas arder, y como no, si habían despertado en una misma cama… sin ropa alguna.
Aun sumida en sus pensamientos escuchó unos pasos que iban acercándose cada vez más y más. Era Fate. Su corazón comenzó a acelerarse y no sabía porque. Ahora sentía la necesidad de volver a su habitación y no salir hasta que Hayate volviera. Si la rubia la había citado allí es porque seguro quería hablar de lo que había pasado. Ella estaba más que nerviosa, tenía miedo de lo que le fuera a decir.
La ojirubi se plantó en el marco de la puerta, se veía decidida pero temerosa. Parecía como si hace unos momentos hubiera tenido una guerra interna consigo misma, y al parecer sí que la tuvo. No le podía decir a Nanoha ´hey ayer tuvimos sexo desenfrenado mientras estabas ebria, y no, no es que me aproveché, es que fue petición tuya´ o algo por el estilo.
Aspirando fuerte Fate se acercó a Nanoha, la cual estaba sentada en una silla que estaba al lado de una pequeña mesita para dos. La rubia se sentó en la otra y la observo detenidamente.
Después de un rato de meditación hablo seriamente.
-Nanoha, hicimos el amor… – oh Fate, querida Fate, lo dijiste en la forma que no querías decirlo. La pelirroja estaba roja, después de ello sorprendida para finalmente ensombrecer su rostro y desatar su furia descomunal.
-¡ME LAS PAGARAS! – grito monumentalmente. De seguro y hasta el portero la escucho. La pobre rubia sintió algo de miedo por su vida, por lo que opto en salir de la cocina hasta dirigirse a la sala.
Mala idea.
La pelirroja la perseguía a un ritmo lento, lo que la hacía ver como una asesina en serie de las películas de horror. Ahora que sabía lo que ella y Fate habían hecho… quiso zanjar cuentas.
En el mini-bar pudo ver unos vasos, vasos que podían hacer mucho daño si caían en el lugar correcto. La ojirubi al notar la intensión quiso huir hacia su cuarto, pero uno de esos vasitos endemoniados termino estrellándose en la pared, cerrándole el paso.
-Na-Nanoha, p-podemos discutir esto… – dijo avanzando dos pasos.
-¡NO!, no podemos… tu… yo… – respondió con un semblante serio pero con un ligero sonrojo.
-L-lo se… pero tu… anoche… me lo pediste y yo…– oh, no Fate, tienes que ser más delicada con las palabras que usas.
-¡¿Qué te pedí que? – grito otra vez la pobre chica. Primero decía que lo había hecho con ella y luego que se lo había pedido. No, eso no tiene perdón-¡No mientas, no podría pedir algo así... Y menos con alguien como tú! – aquello hizo enfurecer a la rubia.
-¡Si, me lo pediste, no dejabas de gritarme ´Házmelo Házmelo, oh si Fate no pares´! – trato de imitar la voz de la pelirroja y entonces, lo recordó. Nanoha Takamachi recordó aquello, claro, con escenas graficas hechas por un niño de primaria al fin y al cabo estaba ebria, pero lo recordó.
Poco mas y se desmaya, tuvo que sostenerse de algo cercano, en este caso, el mueble. La rubia se había arrepentido del tono que uso para decirlo. Se supone e iba hacerlo de una forma moderada y con rodeos, pero no, le lanzo prácticamente todo a la cara y esperaba que reaccionara de bonita forma. Es una de las debilidades y virtudes de Fate. Hablar de forma directa.
Fate se acercó lentamente hacia Nanoha quien aún seguía sostenida del inmueble, no la quiso tocar, sabía que si lo hacia la rechazaría así que solo hablo.
-Perdón… pero yo…– quería decirle que ella tenía la culpa, podía haber parado, pero sentía demasiado deseo en ese momento. La respuesta de la pelirroja fue girar sin mirarla e irse otra vez a la cocina.
Fate se quedó parada en el mismo lugar.
No aguantó estar un minuto más en la sala y se encerró en su cuarto, tal vez la ojivioleta necesitaba su espacio. Ahora la convivencia iba a ser mucho más difícil, o eso creía.
Quiso dormir otra vez pero comenzó a sentirse… algo caliente. Le pareció raro aquello, pero no le tomo importancia. Antes de que estuviera a punto de dormitar, los recuerdos de la pelirroja llenaron su mente. Había sido su primera vez. Y posiblemente para Nanoha también. Según le había contado ella misma, se llevaba mal con su novio y no creía que hubieran pasado aquella línea. Eso la hizo sentir peor.
Unos golpes a la puerta rompieron sus cavilaciones. No podría ser Nanoha ¿o si?. Al parecer sí, porque era ella. Con el ceño fruncido y mirando hacia el piso se dirigió hacia la rubia.
-No tienen ningún tipo de alimento – dijo molesta. Espera, ¿escuchó bien?, ¿no había nada en la despensa?. Antes que dijera algo la ojivioleta volvió a hablar.
-Aun no tengo dinero suficiente, así que por ello vine a decirte eso, si tuviera otra opción, créeme que no estaría aquí – la ojirubi entendió. Y es lo menos que podría hacer de todas formas. Ir de compras para llenar su despensa.
Ya lista para salir del departamento, gran fue su sorpresa encontrar a Nanoha esperándola en la puerta. Al verse mutuamente noto la mirada Furiosa de la pelirroja. No la podía culpar. Si técnicamente quien provoco esa situación fue ella… Aunque por una parte no se arrepentía de haberlo hecho, causando aquello que se odiara a sí misma.
Bajaron hasta el primer piso por separado, mientras que la rubia uso las escaleras, la pelirroja tomo el ascensor, y aun así llegaron al mismo tiempo.
Ya en la entrada del edificio, Fate se encontró con algunos de sus vecinos.
Subaru y Teana, las dos chicas que Vivian en el piso de abajo, saludaron a la rubia con una sonrisa. La pelimorada al notar la presencia de Nanoha al lado de la ojirubi, levanto su mano hacia esta última, con el pulgar arriba y sacando la lengua… ¿Eh?. Pareciera como si la estuviera felicitando por algo, después de un ligero golpe en la cabeza, la pelinaranja se la llevo a rastras. Al mismo tiempo los jóvenes que Vivian arriba de su departamento, Erio y Kyaro, al verlas se sonrojaron de forma colosal… oh, rayos. Acaso…. Acaso, ¿habían escuchado lo de la noche anterior?. La pelirroja no tenía donde esconder la cara. Roja hasta las orejas salió huyendo de allí. La rubia le siguió los pasos… Entonces el sonido del teléfono mientras estaba en lo suyo no fue una alucinación… coño…
Fate termino persiguiendo a Nanoha sin decir palabra alguna, la vergüenza que pasaron al salir del edificio le iba a causar el odio eterno de la pelirroja.
Al ver que la ojivioleta paro en seco, también lo hizo, dándose cuenta que no estaban frente al supermercado donde se supone y se dirigían.
Si no, en una tienda de artículos para el hogar. Oh-oh.
Nanoha le dio un vistazo a Fate y entro. La ojirubi se dio cuenta de sus intenciones. Gracias a su magnífico primer encuentro en aquel centro comercial las botaron sin mas y sin les quitaron todas las cosas que se supone e iban a comprar– excepto Fate, que bueno no pudo ni siquiera coger la pintura blanca –.
La pelirroja cogió un carrito y se dispuso a meter todo lo que no pudo comprar en la otra tienda, por suerte encontró el mismo modelo de lámpara y almohada. La rubia puso una mano en su frente y suspiro. Su cartera debía de pagar las consecuencias de sus actos.
Sin despegarse de la ojivioleta, comenzó a observar como violentamente se llenaba el carrito, estaba horrorizada. Nanoha se estaba aprovechando, si, lo hacía apropósito.
-O-oye… ¿no crees que te estás pasando? – dijo tímidamente. Nanoha solo ignoro aquellas palabras y siguió en su trabajo de saturar aquel pobre mini-vehículo.
-La primera vez que te vi… No llevabas tanto…- volvió a decir insegura. Si la pelirroja seguía en ese plan no le alcanzaría para la despensa.
- Eso fue porque gracias a "alguien" –ni siquiera quiso nombrarla, debía seguir muy molesta–no pude terminar de hacer mis compras. – pronuncio finalmente alejándose.
La rubia la dejo en paz por esta vez.
…
Mal hecho.
Nanoha ya iba por el cuarto carrito y aun seguía comprando.
Fate estaba cansada, ella ya había cedido bastante, y la pelirroja no dejaba de torturarla.
La ojirubi cogió uno de sus brazos para obligar a que la viera, quería parar la pataleta de la ojivioleta.
- ¿No crees que es suficiente?- Trato de preguntar lo más serena posible. La otra chica trato de soltarse. La rubia en esos momentos solo pudo pronunciar una palabra – Discúlpame…–
-Idiota… – y con esas palabras, la pelirroja salió corriendo del lugar, la rubia pudo observar que algunas lágrimas salían de sus ojos. Se quedó estática.
Al final regreso casi todos los objetos a sus estantes, excepto la almohada y la lámpara, además de ello, compro pintura blanca. Se lo debía de todas formas.
Mientras salía observo que la pelirroja estaba parada a un lado de la puerta automática. Nanoha había aguardado por ella.
Fate acerco las bolsas con los objetos que había pagado especialmente para la pelirroja, las puso con cuidado en sus manos y volteo a llamar a un taxi.
- Lo siento, es lo único que puedo pagar por el momento. – dijo mientras estaba de espaldas, la pelirroja se sorprendió, en realidad no esperaba que le comprara nada, simplemente puso aquellas cosas porque estaba molesta, es mas, había metido al carrito objetos que ni siquiera conocía.
El vehículo que las llevaría al supermercado paró y ellas se subieron. Se sentaron de extremo a extremo, las bolsas estaban entre ellas como una especie de muro. Ninguna de las dos despegaron la vista de la ventana. Nanoha mirando hacia el exterior, y la rubia viendo el reflejo de la pelirroja en aquel vidrio.
Ya en el establecimiento, quien cogió esta vez el carrito fue la rubia, en realidad no pensaba que la pelirroja volvería hacer aquello… pero debía de ser preventiva.
Nanoha era la que decidía que alimento debía de llevarse a casa. Entre embutidos, lácteos, carnes, verduras y cereales iba la rubia. Esta vez no rechazaría ningún objeto que la más pequeña quisiera llevar, al fin y al cabo, esa sería la comida de la semana.
Cualquiera que las viera podría decir que eran una feliz pareja yendo de compras, la pelirroja iba enseñándole a la rubia lo que compraría y aunque apenas decía '¿está bien si llevamos esto?' o 'este producto este mejor', Fate siempre le respondía con un asentimiento.
Si, una feliz pareja, que en estos momentos se peleaba.
¿Por qué?, simple, La rubia sin querer había rozado la mano de la pelirroja, a lo que esta se puso nerviosa y empujo sin más. ¿Es que acaso siempre terminarían peleando?.
-¡¿Qué te pasa?, ¡No fue intencional, te lo dije! – grito la más alta.
-¡No confió en ti, después de lo que tu…!– no pudo terminar aquella frase.
-¡¿Me disculpe no es así? – volvió a decir Fate esta vez acercándose a la ojivioleta.
-¡No es suficiente! – levanto mas la voz Nanoha. Estaban a punto de armar un espectáculo.
-¡¿Entonces que es suficiente, ya te dije que tu-! – la otra chica no la dejo terminar la frase. Repentinamente dio un paso adelante, plantándose frente a la rubia y viéndola a los ojos.
-¡ES QUE ACASO ESPERAS QUE TE DIGA, GRACIAS FATE, GRACIAS POR HACERME EL AMOR MIENTRAS ESTABA EBRIA! – oh cielos… Nanoha no midió sus palabras.
Todo el mundo volteo a verlas. Se podía ver claramente como algunas madres les tapaban los oídos a sus hijos, otras personas se iban como si nada hubiera pasado… y algunas curioseaban.
Fate se había quedado blanca. Nanoha movía su boca sin decir palabra alguna. Lo peor de todo es que habían cámaras de seguridad por todos lados y que además de grabar lo que dijo, de seguro las vetaban… otra vez.
La rubia fue la primera en reaccionar. Tomo a la pelirroja de la mano lista a llevarla a la puerta de salida.
-¡Su-suéltame! – exigió la ojivioleta, intentando zafarse del agarre. Fate volteo a encararle algo, hasta que sintió que la cabeza le daba vueltas. Termino apoyada con una pierna y con la mano libre al piso. Sentía que en cualquier momento perdería la consciencia. Nanoha por primera vez tomo en cuenta a la rubia.
-O-oye, ¿estás bien…?– dijo la nerviosa la pelirroja. El rostro de la rubia que estaba mirando fijamente el piso fue tocado suavemente por las manos de la chica con coleta, esta última se dio cuenta de algo.
-oh por Dios, Fate, estas hirviendo – susurro asustada. Rápidamente tomo a Fate de un brazo mientras la obligaba a caminar. Regresaría al departamento sin importarle la comida que ya habían elegido.
Era la primera vez que podía observar el cuarto de Fate, era bastante espacioso a decir verdad, solo tenía una cama, la tv y un pequeño escritorio, eso sí, su ventana era bastante grande, por lo que daba un ambiente agradable.
Cuando ingresaron al departamento, Nanoha recostó a la rubia en su cama y luego fue a ver el pequeño botiquín que se encontraba en la cocina. Por suerte pudo encontrar unos paños y unas pastillas para la fiebre. Tal vez la ojirubi se enfermaba constantemente, o era que Hayate los había comprado en una oferta.
Nanoha se encontraba sentada en la cama donde dormía su enemiga.
Se veía tan tranquila, sosegada y serena que no pudo evitar poner una de sus manos en su faz. La piel de Fate era tan suave, y hasta ahora lo notaba. Ella debería seguir molesta, si, se supone y no debería importarle, pero, aun así no pudo evitar sentirse preocupada por ella.
Un suave color rojo invadió su rostro. Pese a todo no podía odiar por completo a la rubia.
¿Por qué le habrá dado aquella fiebre?, se preguntó a sí misma. La pelirroja no tenía la respuesta. Es más, durante toda la tarde que estuvo con ella no había mostrado ningún síntoma, pero cabía la posibilidad de que la ojirubi no los querría mostrar o simplemente los dejo de lado. Si fuera lo último, Fate debió ser muy tonta para no decírselo, pero, ella estaba cubierta de furia por la discusión que tuvieron en la sala, no, es por ello que tal vez no le dijo nada. Aunque de seguro igual se quedaba callada, ya que ellas 'se odiaban'.
La chica que llenaba sus pensamientos en esos momentos abrió los ojos. Nanoha la observo durante unos momentos y se retiró de la habitación.
Se dirigía a la cocina para cocinarle algo que fuera apropiado.
…
…
Al final, solo pudo preparar una modesta sopa, era para lo único que alcanzaron los pocos ingredientes que había allí.
Llevando ya el contenido en un plato se lo dio a la rubia, quien se sentó para poder probar bocado. Mientras esta comía, no cruzaron palabra alguna. Todo se mantuvo en silencio.
Nanoha esperaba en su lugar al lado de Fate, quien comía lentamente. Estaba degustaba la sazón de la pelirroja.
Finalmente la rubia reposo el plato en sus piernas y miro a la pelirroja.
- Gracias… –dijo para romper aquel ambiente algo incómodo. La ojivioleta tan solo asintió mientras pronunciaba un 'hmm' de forma afirmativa.
-¿Sabes?, a partir de ahora serás tú la que cocinara, lo haces muy bien. – trato de conseguir una conversación. La otra chica hizo un intento sonrisa, ya que no parecía completamente una. -Gracias– respondió.
Y otra vez el silencio.
-¿Por qué… por qué la fiebre? – se atrevió a preguntar Nanoha.
-Ni siquiera yo lo sé– dijo con una sonrisa la rubia.
-No me dijiste na… – Se quedó con la palabra en la boca. Ella no tenía ningún derecho a exigirle a la rubia una explicación del porqué no se lo dijo. Fate se dio cuenta de aquello.
-Pues lo único que pudo haber provocado eso… – dijo tratando de suavizar todo. Cuando se dio cuenta de lo que estaba a punto de decir se llevó una mano a la cara. Se estaba sonrojando.
-¿Lo único que pudo haber provocado eso…?– pregunto la pelirroja para que la de ojos borgoña completara la idea.
-L-lo único que recuerdo es… haber amanecido desnuda… –Aun sin terminar de escuchar las palabras de rubia, la ojivioleta ya se estaba levantando de la cama dispuesta a irse. La rubia era increíble, no podía creer que Fate pensara que por eso ella tenía fiebre… ¿y si la causa habría sido lo que dijo?. No definitivamente no, porque si ese fuera el caso, la ojivioleta tendría parte de la culpa ¿o no?.
Antes de que se parara por completo, la rubia sujeto su muñeca. No era un agarre muy fuerte, pero tampoco tan débil para dejarla escaparse. De un ligero empuje la volvió a sentar.
Fate le dio un abrazo por detrás ya que la pelirroja estaba de espaldas.
Nanoha tuvo un escalofrío por ese contacto tan cercano, ¡la ojirubi estaba estrechando más ese abrazo!.
-Lo… siento…– susurro en su oído. Nanoha podía sentir un fuerte calor en las mejillas, tanto que pensó que también tenía fiebre.
La más alta reposo su cabeza en el hombro de la ojivioleta, estaba respirando agitadamente, no, no solo la rubia lo estaba haciendo, también ella sentía que su respiración subía.
Tal vez Fate no estaba muy consciente de sus acciones, porque otra vez volvió a caer en ese poso de excitación. Le costaba reconocer que quería volver a tener a la pelirroja en sus brazos. La fiebre no le ayudaba, ya que la impulsaba a hacer lo que estaba haciendo en esos momentos. Una de sus manos que se encontraban en el estómago de la otra chica comenzó a buscar contacto con la piel.
Se coló debajo de la tela e iba subiendo lentamente, la pelirroja estaba sin habla. El que Nanoha usara un polo con los hombros descubiertos la incito a querer probar aquella zona. Lentamente comenzó a llenarla de besos, poco a poco se acercaba a su cuello. La cordura de la ojivioleta comenzaba a flaquear… ¿Qué rayos estaba permitiendo?.
Quiso huir una vez más, pero Fate la volvió a tomar por la muñeca, esta vez además de hacerla regresar hizo volteara a verla.
Nanoha se quedó pasmada. La imagen de que en esos momentos proyectaba la rubia era abrumadora.
Estaba totalmente sonrojada, respirando agitadamente, algo despeinada, con los dos primeros botones de su camisa desabrochados y mirándola fijamente. Ella podía ver una serie de sentimientos reflejados en aquellos ojos borgoñas. Podía sentir la pasión y la necesidad que en esos momentos desbordaba la rubia.
"Cielos, se ve tan… sexy", fue lo único que pudo pensar la pelirroja antes de sentir los labios de Fate sobre los suyos. El agarre de su muñeca desapareció al igual que el intento de retirada de la ojivioleta.
Ella ya no podía cavilar nada.
Sus labios pasaron de tocarse suavemente a sentirse más, a juntarse, a saborearse.
La más alta no pudo seguir mas con ese ritmo, necesitaba sentir de una manera más profunda a Nanoha. Poco a poco la rubia fue recorriendo con su legua los labios inferiores de la pelirroja. Era un permiso. Un permiso que fue aceptado sin problemas.
Sin darse cuenta la ojivioleta ya estaba recostada y encima de ella, Fate se encontraba aun probando sus labios.
Poco a poco aquella mano que aún no había terminado su trabajo comenzaba a reiniciarlo. Nanoha abrazo fuertemente a la rubia por el cuello cuando sintió el contacto aquella extremidad en uno de sus pechos. La ojirubi comenzó a masajearlo lentamente. La pelirroja no pudo aguantar más el gemido que quiso salir desde que Fate comienzo a besarla. ¿Por qué se sentía de esa forma?, nunca había querido ser tocada por alguien… hasta esa noche.
Esta vez ella estaba consciente de todo, ¿Qué estaba haciendo?, se supone que lo que pasó la noche anterior fue porque estaba borracha, esta vez no lo estaba… entonces, ¿Por qué?, ¿Por qué dejaba que la rubia la tocara de esa forma que tanto la estremecía?, no lo sabía, ni quería saberlo por ahora, simplemente quería disfrutar de esos roces, de esas caricias y de esos besos que le estaba brindando Fate en esos momentos.
¡Dioses, porque se tenía que sentir tan bien!, la ojirubi era su enemiga, entonces… porque.
-Q-Quiero sentirte más… Nanoha…– Dijo la rubia mientras probaba en cuello de la pelirroja. ¿Qué era lo que acababa de decir? –D-déjame… déjame probarte por más tiempo– estaba ves lo decía mientras bajaba por su cuello. Toda prende de la ojivioleta era una molestia por lo que lentamente comenzaba a quitársela. Y ella dejaba que la chica de ojos color vino lo hiciera. Esa noche estaba dispuesta a entregarse a Fate, la estaba volviendo loca.
- ¿A-Aceptas? – pronuncio a escasos centímetros de los labios de la más chica.
¿Aceptar?, ¿Aceptar que?. Aun sin saberlo, la pelirroja respondió segura.
-Acepto – Con ello, volvieron besarse, pero esta vez de forma apasionada, desenfrenada y rindiéndose a su propia excitación. Al propio deseo de sus cuerpos.
Otra vez Nanoha abrió sus ojos con pesadez. Era lunes. Dentro de dos horas comenzarían sus clases y de seguro también las de Fate. Sin embargo no tuvo la mínimo intensión de despertarla. Se sentía avergonzada, aunque lo que había ocurrido esa última noche fue de forma consiente, le seguía siendo embarazoso.
Sin hacer ruido alguno se levantó de la cama y se dirigió a su habitación. Al lograrse ponerse la pijama sintió unos sonidos constantes.
Riiing Riiing
Era el teléfono.
Llego casi corriendo, no quería que la rubia aún se despertara asi que descolgó rápidamente y se dispuso a hablar.
-¿A-alo?– logro pronunciar a pesar de estar cansada por la carrera hecha.
-¡oh!,¡ Nanoha! – escucho la voz de una mujer mayor del otro lado de la línea. La reconoció.
-¡M-Mamá! – dijo casi saltando.
-¡Nanoha!, me alegra que hayas contestado, pensé por un momento que Hayate sería la que lo haría– oh no, olvido decirle a su madre que su pequeña amiga no estaría por dos largos meses en el departamento.
-M-Mamá, veras…– Trato de encontrar palabras adecuadas para decirle. Si hablaba algo incorrecto su madre sería capaz de…
-¿Qué pasa, Nanoha? – dijo su madre preocupada.
-Etto, veras… mamá… Hayate… ella… – no, aún no había pensado en nada adecuado.
-oh Dios, hija, no me digas que ha sufrido un accidente, ¿se encuentra bien?.
-¡No, no es eso! – La mayor comenzaba a especular cosas que no son y Nanoha aun seguía media adormilada. Cielos, le tenía que decir directamente la situación.
-Veras, mamá, Hayate ha salido de viaje… y no regresara por dos meses…– oh, se lo dijo.
Se quedaron en silencio por unos segundos.
-No puedo dejarte sola, Nanoha, iré a visitarte la esta semana. ¡Espérame!. Besos – fue lo último que dijo antes de colgar.
Nanoha había olvidado mencionarle sobre Fate… Bueno a penas y se conocían dos días…
Dioses, y si se enteraba de que la rubia y ella… No, no podía permitir que su madre y su enemiga se conocieran. Debía de impedirlo, a toda costa.
notitas varias ;D :En primer lugar, gracias por los reviews :3, no pensé que la historia gustara xD (es mas, ya estaba pensando cuando la quitaria y todo ;v;). Bueno, a lo que iba, perdón por las dos demorar dos semanas en actualizar, es que cuando estaba escribiendo la historia, pues, me puse a jugar y me olvide de ella xD. No, los videojuegos no tienen la culpa, la culpable soy yo D:, bien, ya terminado mi explicación corta del porque no actualice rápido, tratare de subir un nuevo capitulo cada semana compensado que este ni siquiera paso las 5000 palabras ._. . Una vez mas agradeceré los comentarios y perdón si encuentran mas faltas ortográficas en este capitulo, es que lo subí sin revisar D:. Si hay faltas mounstrosas editare el capitulo, sin mas que decir.
saludos :3
