Titulo: Mariposas Negras
Parejas: OC x Gemelos Weasley - Harry x Draco - Severus - Lucius -
Advertencias: Enfermo Harry - Mal James - Manipulador Dumbledore - Gemelos Potter -
-Habla-
"Pensamientos"
-Parsel-
-Otro Idioma-
-Encantamientos-
-Un Año Después-
James Potter paso su mano por su rebelde cabello, mantener a una familia de cinco era difícil aun siendo bastante rico, lamentablemente los tratamientos de Harrison no eran baratos y las pócimas no eran tampoco muy costosas pero si los ingredientes que ellos debían comprar, pagarle a un maestro de pócimas no salía muy caro pero tampoco era menos costoso, sus vidas habían estado muy bien los primeros días en la mansión Potter hasta que Harrison tuvo su primer ataque al principio nadie sabía por qué gritaba de dolor hasta básicamente ponerse rojo, ni siquiera Albus Dumbledore había sido capaz de entender que era lo que tenía su hijo, Sirius, el padrino de Adrián había sugerido a los goblins, si alguien podía descubrir lo que pasaba eran los goblins, las criaturas ciertamente habían encontrado la razón, Lily, había sido maldecida antes de que ellos se enteraran de que esta estaba embarazada, cuando se enteraron esta tenía cuatro meses –y aun no se notaba- según el goblin la maldición había afectado a Harrison mientras se desarrollaba y al no saber cuál había sido la maldición ellos no sabían cómo revertirla, los dolores de Harrison no tenían cura y podría ser que ese no fuera el único problema de salud del menor al crecer.
-James- dijo Lily preocupada –lo resorberemos ya verás.
-No es fácil Lily, la fortuna baja cada vez más rápido, si sigue así tendré que volver al trabajo y con la guerra todo se está volviendo más y más apretado.
-Saldremos adelante, todavía no sabemos que nos prepara el futuro amor, solo hay que esperar y pedirle a Merlín que Harrison no sufra más de lo que ya está sufriendo…
James no pudo contestarle a su esposa al oír el llanto de un bebe, Lily suspiro para darle un abrazo y salir del estudio, la noche sería muy larga para la pobre mujer, los ataques de Harrison la mantenían despierta dejándolo a él con suficiente descanso para cuidar a los gemelos muestras esta dormía, no era saludable pero Lily se negaba en dejar a su hijo sufrir solo.
-Un Mes Después-
-¿Una profecía Albus? ¿Desde cuándo crees en profecías?- dijo el Lord Potter exaltado, se acababa de enterar que sus hijos más el hijo de los Longbottom eran candidatos para ser quien terminara con la guerra, eso no lo tenía feliz, nada feliz.
-Lo lamento James pero es la verdad, yo diría que es mejor ocultarse, salir del radar de Voldemort- dijo el hombre con pena.
-P-Pero son solo niños- dijo Lily esta vez temiendo por la seguridad de los gemelos.
-Voldemort quera acabar con la piedra que se interpone en su camino sin importar la edad Lily, el como yo sabe el poder de las profecías.
-Alice y yo pensaremos en algo- dijo Frank parándose, Alice se había quedado en casa cuidando de su embrazado y de Neville-no es que no confié en ustedes pero como nosotros tenemos espías en entre los subordinados del Señor Oscuro el también tiene que tener entre nosotros, ya la verdad no confió en nadie.
-Frank- murmuro James, el hombre le sonrió con pena.
-Tienes tres hijos James no confíes en nadie, ni siquiera en tus mejores amigos, a veces las cosas no son tan claras como parecen- con esas palabras salió de la oficina dejando a cierto mago de barba blanca pensando muy seriamente en sus palabras.
-31 De Octubre-
Lily miro a sus dos pequeños durmiendo en sus cunas, Damian de cuatro años y dos meses jugaba con un rompecabezas en el suelo, hace unos meses atrás se habían ido a esconder, nadie ni siquiera Albus había escuchado de los Longbottom, Augusta había tomado unas largas vacaciones y ella sospechaba que la mujer no volvería a Britania hasta que la guerra acabara, Albus había sugerido el encantamiento Fidelius con Sirius de guardador secreto pero a última hora habían cambiado a Peter con Albus haciendo la ceremonia, solo Peter, Sirius y Albus sabían dónde estaban, Sirius había jurado por su vida nunca dar sus paraderos mientras que Peter no podía dar la dirección bajo tortura o pócimas, el lugar solo podía decirse voluntariamente, Albus le había proveído a Peter una casa lejos de ellos donde nadie lo conocía todo pagado y demás.
-¡Mama mira! –dijo el pequeño Damian señalando el pequeño rompecabezas ya montado.
-Oh que bien mi pequeño Dami, eso merece una recompensa, vamos y te daré la galleta más grande-los dos salieron del cuarto con cuidado de no hacer ruido, cuando llegaron a mitad de las escaleras la puerta se abrió acompañada de una explosión
-¡Lily ve con los niños!-grito James.
-¡James!
-¡Ve!
Lily corrió con Damian en sus brazos, puso las barreras en lugar para acercarse a sus dos pequeños dormidos, puso a Dimí en la cuna con lágrimas en los ojos.
-Los amo tanto mis pequeños- dijo sonriendo un poco, ella tenía todo preparado por si algo pasaba, busco la pluma para mojarla con su sangre –Damian estira tu bracito- el pequeño obedeció a su madre mirando como dibujaba extrañas líneas en su brazo para luego hacer lo mismo con sus dos hermanos pequeños –madre decidida a sacrificarse, da su sangre, magia y vida por sus hijos, yo, Lily Potter te pido a ti madre magia que cuides a mis hijos, me sacrifico ante ti- las ruinas se volvieron doradas para desaparecer del cuerpo de los tres pequeños. La puerta se abrió un momento después con una gran explosión, ahí estaba el señor oscuro.
-Por favor no mis hijos…
-Muévete sangre sucia-dijo Voldemort.
-¡Hare lo que quiera solo no los lastime!
-¡He dicho que te muevas!
-¡Por favor no!
-No tengo tiempo para tonterías ¡Adarva Kedavra!- Voldemort sonrió al ver el cuerpo de Lily Potter caer al suelo sin vida, se acercó a la cuna donde habían tres pequeños, el mayor estaba mirándole con miedo, el de la izquierda estaba llorando, al parecer había despertado y el tercero y último lo miraba con aquellos ojos grandes, tan verdes como la maldición que acababa de usar- tú debes de ser él bebe que me destruirá, sin miedo a mirarme, debes morir –mira a los otros dos con una sonrisa, los otros dos podrían ser criados como dos buenos sirvientes, alzo su varita contra él bebe de ojos verdes pasa decir la maldición- ¡Adarva Kedavra! –no supo lo que hizo mal, una barrera dorada se interpuso entre él bebe y la maldición, está rebotando para darle a él y destruirlo al igual que todo en el cuarto excepto donde los tres bebes estaban, un pedazo de madera corto la pequeña frete del pequeño Adrián dejando una cicatriz muy parecida a un rayo.
En ese instante el futuro cambio completamente.
-Hogwarts – Enfermería-
Cuando James Potter despertó solo se acordaba de ser noqueado por el señor oscuro, se sentó de momento para darse de cuenta que no estaba en su casa sino en Hogwarts, mas especifico en la enfermería, miro hacia todas partes buscando a alguien que le explicara todo pero no había nadie pero pudo identificar a sus pequeños, los dos menores durmiendo en cunas separadas mientras que el mayor no estaba muy lejos en una de las camas, se paró con dificultad para mirarlos, que estuvieran bien, sintió el alivio al verlos dormir.
-Has despertado- dijo Albus desde la puerta.
-¿Qué paso Albus? ¿Cómo nos encontró? ¿Dónde está Lily?
-Al parecer Peter no era tan luz como creíamos- dijo con tristeza –lamentablemente Lily fue asesinada en el encuentro, sorprendentemente Adrián pudo cuidar a sus hermanos.
-¡Adrián solo es un bebe!- le grito dolido, su esposa, su hermosa Lily estaba muerta.
-James, mira su frente, Voldemort lo marco como su elegido, como su igual, destruyo a Voldemort y sobrevivió la maldición James.
-Mi hijo… mi pequeño ¿Es tan poderoso?
-Sera un gran mago James, tu pequeño será un niño con mucho poder y Voldemort sabe eso.
-Todo termino Albus…
-No, no ha terminado mi querido niño, Voldemort se hizo inmortal hace muchos años atrás, yo todavía no encontrado la razón pero su alma sigue vagando por el mundo esperando una oportunidad para volver, Adrián necesita entrenar, hacerse fuerte para sobrevivir hasta que encontremos una manera de terminar con Voldemort.
-Oh Albus ¿Cómo voy a cuidar a tres niños yo solo?
-Nunca estarás solo James, tienes a tus amigos –dijo Sirius entrando a la enfermería, detrás de él estaba Remus.
-Chicos…mi Lily…
-Te ayudaremos en lo que podemos James-dijo Remus con una sonrisa- los niños no tendrán mejor infancia que la que nosotros le daremos.
-Gracias…muchas gracias -Los tres amigos miraron a los pequeños con una pequeña sonrisa, ellos harían que todo estuviera bien…
Lejos del mundo mágico vivía una familia muy humilde, el hombre amaba a su mujer aunque esta tenia el don de ver hacia el futuro, nunca dejando que viviera en paz. La hermosa mujer de ojos azules y pelos dorados sonreía al peinar su hermoso y largo cabello, tatareando una dulce melodía sonreía dulcemente, ella estaba casada y su esposo estaba el la cama detrás de ella cargando al fruto de su amor, su hermosa hija había nacido con el don, ella lo había visto, solo un parte, ella era importante, muy importante para algo que pasaría pero el futuro era borroso, ella no sabia porque. Ella se lo ocultaba a su esposo, era por un bien mayor, su hija seria reclusa de las de su casa si su padre se enteraba por ahora todo estaba bien así como estaba. Aun tatareando la dulce melodía sintió como una descarga de magia le llego con fuerza y la melodia fue olvidada, el hombre miro a su mujer extrañado.
Los abandonados por el mundo han sido elegidos.
Dos hermanos en todo menos sangre.
Protegidos por un alma pura.
Abandonados por el egoísta.
El escudo de hiele que siempre protege.
Jurando proteger, cuidar y sanar las heridas que el padre creo.
La dulce alma cantante, condenado al dolor eterno.
Maltratado, dejado y siempre en envidia del hermano con misma cara.
Se unirán al oscuro
Seguidos y protegidos por el mentor del Escudo
Las dos caras del Joker
El Príncipe de la casa de Serpientes
La que no es entendida por mirar al Futuro
Serán los elegidos para enseñarles lo que nunca supieron
Mariposas negras bailaran por el demonio.
El cual llorara lagrimas de sangre por el cantante.
El futuro está escrito.
El Señor Tenebroso y el Demonio cambiaran, despertaran y restauraran la magia antigua.
Y Doce Mariposas Negras liberaran al condenado de su condena.
Sin comentar nada la mujer siguió tatareando la cancion de cuna con una sonrisa, la magia le habia mostrado el furuto para crear una profecía, su esposo no comento de ella, solo aguanto a su hija con una pequeña sonrisa, despues de las palabras de su esposa algo estaba claro.
Tiempos oscuros se acercaban y el que estuviera en contra pagaría las consecuencias.
-Un Año Después-
Ya había pasado un año desde aquella horrible noche donde el señor oscuro fue derrotado y James Potter junto a sus hijos perdieron a una mujer muy especial en su vida, las cosas habían estado bien los primeros siete meses y medio, con la ayuda de Sirius y Remus las cosas estaban mejorando, cuidar a los gemelos y Damian era bastante fácil mientras Harrison no tuviera un ataque. Las personas cada vez que salían querían ver a Adrián Potter y eso llenaba de orgullo a Sirius y James, Remus pensaba que era tonto y que en el futuro iban a crear una rivalidad entre los dos gemelos, pero los otros dos no lo escucharon, los descuentos por ser los cuidadores del niño que vivió eran geniales él lo admitía pero el sabía que en algún momento Harrison se daría de cuenta del diferente trato entre su hermano y el cuándo se trataba de extraños, todos conocían y atendían a Adrián, nadie se acordaba de los otros dos pequeños, Damian había empezado a mostrar signos de celos en cuestión de su hermano menor, aislándose en los libros donde el podía sonar ser el príncipe y no su hermano.
Las cosas cambiaron al Sirius y Remus tener que empezar a trabajar, los dos magos también tenía una vida y aunque amaban ayudar a su amigo sabían que debían conseguir una vida, Victoria y Valentina, gemelas y las prometidas de Sirius y Remus habían estado furiosas cuando por quinta vez sus citas con sus parejas habían sido canceladas porque Harrison había tenido un ataque y James tenía una gala muy importante a la cual asistir con su otro hijo, las dos mujeres no estaban molestas con Harrison, ellas entendían que él no tenía control de sus ataques pero que James, dejar a sus dos amigos con su hijo que gritaba como si lo mataran por una gala, un maldito evento no social donde él no tenía obligación de ir… era una estupidez. Las dos mujeres habían amenazado de romper el compromiso si Sirius y Remus no volvían a la sus respectivas casas y cuidaban a Damian, Harrison y a Adrián cuando pudieran y no cuando James tuviera que salir con Adrián y dejar a Harrison y Damian por cualquier excusa.
Remus aun siendo muy leal a su amigo no dejaría ir a Victoria, no solo por su belleza e inteligencia sino que la chica había sido la única en entenderlo, ayudarlo con su lobo y no tenerle miedo ni tampoco miedo a darle un hijo, Victoria Fenix era una de las mejores maestra de pócimas en Italia y esta trabajaba en la cura para su pequeño problema y Remus la amaba demasiado. Sirius había estado por dos meses más en la casa para rendirse, James no estaba siendo muy amable después de la ida de Remus, días antes de su partida el incidente sucedió, James le dijo que iba a salir con los Damian y gemelos, él se había estado preparando para tomar una siesta cuando James le grito desde la sala, cuando despertó ya era de noche, James había estado horas en la casa, bien….hasta que se dio de cuenta que Harrison no estaba en la sala jugando con Adrián y Damian, dedujo que ya estaba dormido así que fue a verle antes de ir a su cita, lo que encontró no le gusto, había un encantamiento de silencio en la cuna de Harrison… este estaba rojo e hirviendo en fiebre. Sirius había estado furioso, no solo James después de llevar a Harrison al Hospital lo culpo de negligencia sino que tuvo que pasar un mes en Azkaban por poner la vida de un bebe en riesgo. Sirius Black después de salir de prisión había cogido sus cosas y salido de la casa para mudarse, James lo había arruinado, su carrera como Auror y maestro de historia sino que muchas personas lo veían y lo insultaba por tratar de culpar al inocente y buen James de su negligencia, Sirius solo contactaba a James por Damian, Adrián y Harrison…
Después de la ida de los dos magos las cosas en la mansión Potter habían estado peor que nunca, ahora sin tener a alguien que le recordara que tenía dos hijos más, James empezó a favorecer mucho más a Adrián, culpando cualquier maldad que Adrián hiciera a sus dos otros hijos, los elfos de casa cuidaban de Damian y Harrison cuando James se le olvidaba que estaban ahí, la fama lo había segado y no se daba de cuenta que habían dos pequeños sufriendo. Damian había cogido el rol de hermano mayor muy enserio, los dolores para Harrison era más fuertes y cada vez que le pedía a su padre que lo cuidara solo recibía una mirada de desprecio para ser enserado en su cuarto, Damian había sido el único soporte de Harrison cuando se encontraba en la casa con su padre, cuando estaba con Remus y Sirius los dos magos y sus prometidas los cuidaban
Damian había dejado de ver a James como un padre al este no cuidarlo y dejar a su hermano sufrir en dolor, las pócimas poco a poco ya no llegaban y Harrison cada vez tenía que sufrir con más dolor al no tener sus pócimas, el abandono de Remus y Sirius lo habían vuelto frio, el chico sabía que no era culpa de los dos hombres pero se preguntaba por qué no tratar de ganar sus custodias ¿Era que no se preocupaban por ellos? Sabiendo por lo que pasaba Harrison ¿Por qué no pagaban las pociones medicinales? Eran preguntas que el pequeño Damian se preguntaba en su cabeza mientras el tiempo pasaba. Harrison a su corta edad de dos años entendía muchas cosas que un bebe de su edad no entendería, como el rechazo de su padre o que trato de hacer aquel hombre de ojos rojos, Harrison amaba a su hermano mayor pero no quería atarlo a él, que este no disfrutara jugar con los pocos juguetes que su padre les daba. El pequeño Harry –en corto de su nombre- le encantaba la música, se acordaba cuando era más pequeño y su madre le cantaba para hacerlo dormir, su hermano mayor siempre tocaba el violín para él, piezas que el mismo componía pero sin importar que tan geniales fuera su padre nunca se daba de cuenta.
A contrario de sus dos hermanos Adrián tenía todo, un cuarto lleno de juguetes, la atención de todos y más importante el amor de su padre pero el pequeño de dos años a menudo de preguntaba por qué sus hermanos no podían estar con el cuándo las personas extrañas estaban rodeándolo, el también quería compartir las cosas y juguetes con ellos pero su padre siempre le decía que ellos no se las merecían, que eran niños malos y que merecían estar solos, el pequeño entendía la palabra malo, una persona mala como la que les quito a su mama pero ¿Por qué ellos eran malos? ¿Por qué su padre hablaba así de sus hermanos? Pero su padre sabía lo que era lo mejor para él y sus hermanos, alguien como su padre jamás cometería un erro y si su padre decía que sus hermanos eran malos ellos debían serlo.
En un solo año el futuro dio una vuelta más oscura hacia la perdición.
-Seis Años Después-
Damian miro a su hermano pequeño, el tiempo los había hecho cambiar, los dos habían madurado aun siendo unos pequeños niños, entendieron que para sobrevivir solo se necesitaban solo a los dos, ellos habían tratado de acercarse a su hermano pero todo esfuerzo había sido en vano ¿Cómo una persona podía decir que eras malo sin conocer? Damian jamás lo sabría pero si sabía que el odio de su hermano hacia ellos era culpa del hombre que era su padre, odiaba usar esa palabra, él nunca tuvo un padre que jugara con él desde la muerte de su madre, la mujer que se sacrificó por ellos, que dio su vida por cuidarlos, esa noche era borrosa pero él sabía que su madre había hecho algo para cuidarlos. Ahora con once años Damian iría a Hogwarts, la primera vez lejos de su hermano menor y lo mataba saber que no podría ayudarlo a superar los ataques, aun cuando Harry tenía ocho años de edad seguía siendo su hermano menor y él debía protegerlo. Los dos habían crecido, él se había dejado que su pelo rubio oscuro creciera hasta casi mirad de hombros, ya no le mostraba emociones a nadie que no fuera su hermano menor, sus ojos eran marrones parecidos a los de James y los odiaba por esa razón.
Al mirar a su hermano Damian sonrió de medio lado, su hermano menor había crecido más que él, su estatura era baja, delgado y frágil, su pelo a contrario al de su gemelo era calmado y cuando lo soltaba caía en suaves ondas hasta casi final de su espalda, James nunca lo había llevado al barbero así que los elfos de casa lo habían ayudado a cuidarlo además con un poco de magia evitaron que se convirtiera en un nido de ratas como el de Adrián, los ojos de Harry eran grandes y verdes brillantes acompañados de largas pestanas negras, su piel blanca casi porcelana hacia resaltar sus labios rojos sangrientos, Harry era hermoso, él lo admitía y muchas veces también confundido por una chica por su cuerpo y apariencia, mas por sus grandes ojos inocentes y facciones iguales a las de su madre, Lily. Oh cuanto ellos extrañaba a la mujer, Damian se había dado dé cuenta de la buena memoria de Harry, aun a su edad se acordaba de su primer año de vida, el año que paso con Lily, donde James los trataba igualmente, donde para todos eran una familia… donde sus padrinos dejaron de visitarlos…
Había sido lo más fuerte para Harry y Damian jamás los perdonaría, los dos hombres habían dejado de visitarlos cuando Harry cumplió los seis años, el pequeño solo les había mandado una inofensiva carta pidiéndoles su asistencia a su cumpleaños para luego recibir dos cartas escritas con odio, ninguno quería verlos más, que ellos ya tenían una familia y que ellos no eran parte de esa familia, a Harry le afecto demasiado la carta de Remus, la persona a la cual veía como un padre, ese día fue el último que Dimitri vio a Harry confiar en un adulto, para el todos eran iguales, ninguno era de confiar, los amigos eran una pérdida de tiempo porque al final te dejaban pero también tenía envidia de su hermano el cual tenía amigos por montones, el cual tenía el amor d su padre, al cual todos miraban con amor, Harry lo envidiaba a muerte y también Damian.
-¿Tienes que irte?- le pregunto su hermano.
-Sí, pero no te preocupes vendré en Yulle te lo prometo Harry- le dijo con una sonrisa, el no quería dejar a su hermano pero si quería hacerse fuerte y sacarlos de esa casa debía irse- te quiero, escríbeme todos los días si es necesaria ¿Entiendes?- su hermano asiente- tratare de hacer tus pociones y mandarte tus dosis, Mipsy te cuidara.
-No es lo mismo- murmuro el pequeño.
-Lo se Harry pero es por poco tiempo, solo faltan tres años para poderte ir a Hogwarts conmigo, pórtate bien, no salgas de tu cuarto o provoques a James-el pequeño asiente para darle un último abrazo a su hermano.
-Te quiero-murmuro para aguantar la mano del elfo de casa que estaba a su lado, Mipsy lo miro para asentir y desaparecer junto al pequeño Harry.
-Yo también-dio un suspiro para montarse en el tren, al encontrar un compartimiento aparte de todos dio un suspiro para ponerse a pensar, en Hogwarts habían muchos de los ingredientes que hacían falta para las pócimas de Harry y él las sabía hacer, horas y horas de estudio sobre pócimas e ingredientes lo ayudaron mucho, los libros en la librería eran muy buenos y Mipsy lo había ayudado a sacar una tarjeta en una librería mágica, a sus diez años había creado una pócima que por lo menos aliviaba los dolores y los aguantaba por semanas, también tenía que preparar una para fortalecer los huesos de Harry, la última vez que Adrián lo había empujado Harry había terminado con la muñeca fracturada, la medi-maga había estado alarmada por los niveles tan bajos de cálceo en Harry y le había recetado varias opciones pero James no las había comprado, sin las pociones el cálceo seguía disminuyendo, sin cálceo los huesos eran débiles, con huesos débiles Harry estaba en peligro de romperse algún hueso por culpa de Adrián.
-Hola- dijeron un par de gemelos, Damian los miro fríamente, pelo rojizo, ojos azules, pecas…Weasley- Soy Fred…
-Y yo soy George Weasley.
-¿Tu eres? -dijeron los dos al mismo tiempo para sentarse.
-Damian Potter-dijo cortamente, los dos eran hermanos mayores de Ronald, el mejor amigo de Adrián y atormentador de Harry.
-Entonces tu eres Damian, Ron nos ha hablado de ti- dijo uno de ellos.
-El hermano mayor de Adrián que siempre lo molesta.
-Si alejara de Harrison yo lo dejaba en paz pero no vuestro hermanito molesta a mi hermano menor y lo menos que me gusta es eso- miro a los dos con odio.
-Tranquilo, nos sospechábamos que algo así pasaba, nunca hemos visto a Harry pero casi siempre te vemos a ti- dijo George con una sonrisa.
-Lo que no entiendo es porque ustedes dos no son famosos también, ustedes también sobrevivieron esa noche.
- Adrián fue marcado por el señor tenebroso, la marca en su cabeza lo hace el elegido, el cual nos cuidó de la maldición, bla, bla, bla- dijo molesto- lo que no dicen es que nuestra madre se sacrificó por nosotros, es una estupidez, mi padre es un estúpido, los que no se acuerdan que James Potter tiene gemelos y un hijo mayor son unos bastados que no saben el infierno que es esa maldita casa, ninguno se acuerda del enfermo Harrison Potter, nadie se acuerda de mi adopción a la familia, Albus Dumbledore no es más que un viejo maldito que no le importa nada que no sea Adrián ¿Qué pasa con nosotros? ¿Qué pasa con Harrison que sufre muchas noches sin dormir en pena porque James Potter no le compra sus pociones?
-¡Wow cálmate amigo!- dijo Fred poniendo una mano en el hombre de Damian, el rubio lo miro más tranquilo para dar un suspiro- no sabíamos esas cosas, lo lamentamos…
-Es mi culpa al desquitarme con ustedes, tuve que dejar el lado de mi hermano menor para venir y tratar de sacarnos de ese lugar además de encontrar una cura para esos dolores.
-Quieres mucho a tu hermano ¿Verdad?
-Haría cualquier cosa por él, es mi hermanito, lo he visto crecer, he visto lo que son esos ataques, he visco cuando a veces toce sangre o está demasiado de débil como para hacer alguna cosa…daría mi vida por ser yo el condenado a sufrir esas cosas.
Los dos gemelos se miraron para asentir con una pequeña sonrisa.
-Te ayudaremos- dijeron juntos.
-Podemos ayudarte con distracciones-dijo Fred.
-Ayudarte a escapar de una detención-dijo George.
-¿Qué son para poder hacer esas cosas?
-Somos bromistas- dijeron unidos con una sonrisa más grande.
-Nuestro sueño es abrir una tienda de bromas.
-Aun cuando nuestros padres…
-Están en contra.
-Gracias- murmuro con una pequeña sonrisa.
-Eso hacen los amigos- dijo Fred- se ayudan mutuamente.
Ese fue el comienzo de una muy fuerte amistad entre dos bromistas y un chico que nunca había tenido amigos.
-Casa Potter-
Harry miro por la ventana de su habitación con tristeza, su padre de nuevo estaba jugando con Adrián y el había sido ignorando, su hermano mayor ya dos meses que se había ido y las dosis no faltaban, su hermano también le contaba sobre los dos gemelos que lo ayudaban a escabullirse al salón de pócimas y abrir los armarios, a él no le gustaba que su hermano tuviera que robar pero era la única manera, su hermano estaba pasando tanto trabajo haciéndolas y el debía mantenerse callado en lo que pasaba, su padre era agresivo desde hace una semana, le había hecho prometer a Mipsy no decirle a su hermano. Solo tres años, solo tres años más y podría ir a Hogwarts y posiblemente hacer amigos como los había hecho su hermano mayor, como los tenia Adrián, por alguna razón sintió como las lágrimas le llegaban, Adrián no tenía que esperar a Hogwarts para tener amigos, en Hogwarts ya los tendría y haría nuevos.
En solo pensar eso no pudo evitar las lágrimas salir.
-Hogwarts-
Severus Snape esperaba como cada viernes a que el ladrón de pócimas entrara al salón, la primera vez que había visto al chico sacar ingredientes en medio de la noche quiso informarlo pero al verlo sudar en cada una de esas pociones lo detuvieron, el chico había hecho pócimas que él no reconocía y luego las enviaba con el elfo a alguien, nunca fallaba, cada dos semanas, siempre un viernes antes de que el armasen fuera llenado de nuevo el chico venía a trabajar en las pócimas, habían dos pócimas que solo un maestro podría hacerlas, dos que eran de tercer año y aunque la buscara no sabía que era, solo cuando al ladrón se le quedo una pequeña libreta negra entendió para que era, la poción era complicada, relajaba los músculos y a la vez aliviaba los dolores, la dosis en la que debía ser administrada le hacía pensar que la persona debía ser un niño o que la poción era muy potente. Ese viernes no había faltado, el chico había entrado al salón por el pasillo secreto que el mismo había descubierto cuando era un estudiante, el chico había sido ágil de no activar las barreras en el almacén, como cada viernes trabajo en las opciones que durarían varias semanas pero siempre venía a hacerlas, Severus entendía, era mejor tener más por si una emergencia. Severus se sentía raro al ver al chico trabajar en esas pócimas, él sabía que los gemelos Weasley siempre ayudaban al chico a escapar cada noche.
-Mipsy- dijo el chico, el elfo como cada noche apareció- esta es lo de esta semana, recuerda tres gotas cuando empiece un ataque, su un ataque vuelve a suceder solo puedes darle una gota más, esta es por si necesita re-crecer un hueso, esta para reforzar su cálceo, no le des estas dos juntas, si le das esta no le des esta.
-Mipsy recuerda las instrucciones, Mipsy cuidara al joven amo- dijo el elfo asintiendo- el amo lo extraño, el Lord cada vez está enojado y se desquita con el Joven amo, joven amo hizo prometer que no diría pero el Lord maltrata y el joven amo llora.
-¿Le pega?-murmuro con odio, el elfo asintió con tristeza, Severus sintió como su cuerpo se llenaba de ira ¿Cómo alguien podría pegarle a un niño? –D-Dile a Harry que… que… lo quiero… retírate Mipsy…
Severus espero que el elfo se fuera para salir de su escondite, el chico estaba tan metido en sus pensamientos que no se dio de cuenta cuando el maestro de pócimas se paró al frente de él, Severus entendió por que se identificaba con el chico, porque no lo delato, porque quería ayudarlo, el chico le recordaba a su infancia, cuando el hacía lo mismo para mandarle las pociones a su madre, cuando escondidamente las mandada, cuando se enteraba que su padre la golpeaba, cuando lo vio así de destrozado se acordó cuando ese maestro de pócimas se revelo y lo abrazo mientras lloraba , Severus hizo lo mismo que el maestro de pócimas había hecho, solo que el haría cualquier cosa por ayudar al chico. Sin importar que.
-¿D-Desde cuándo?-pregunto el chico.
-Desde la primera vez que viniste, debes saber que se me ese pasaje de memoria- el chico se despega para secarse las lágrimas- yo también lo use para venir y hacer pociones para mi madre.
-Harry las necesita, no me delate, juro que pagare con cualquier cosa pero por favor no me delate o me detenga ¡Mi hermano necesita esas pócimas! –Severus se quedó sorprendido, el creía que los Potter solo tenía un hi… ahora que lo pensaba…
-Lily tuvo gemelos- murmuro y el chico rio amargamente.
-¿Nadie se acuerda verdad? Nadie sabe del más pequeño, nadie sabe de Harrison, él bebe que su nacimiento estuvo condenado a pasar noche en vela por dolores, que cada año eran más fuerte, dolores que pudieron ser evitados pero James Potter negó comprar medicinas, dejo a su hijo sufrir, nos alejó, nos privó de amor, somos los hermanos Potter, de los que nadie sabe o simplemente se han olvidado.
-¿Qué clase de enfermedad tiene tu hermano?
-Nadie sabe, mama fue maldecida, Harry pago las consecuencias, los goblins dieron la lista de pócimas que ayudarían con el dolor pero James las dejo de pagar cuando los dos traidores se fueron de la casa.
-Lupin y Black- el niño vuelve a reír amargamente.
-Los traidores se fueron cuando Harry tenía dos años, a los seis Harry los invito pero los dos contestaron que jamás querían vernos de nuevo, que solo éramos estorbos, que ellos ya tenían una familia y nosotros no éramos parte de esta –ríe mirando a Severus a los ojos- Harry no ha confiado en un adulto desde entonces y yo los desprecio desde ese día, desde el día donde mi hermanito perdió toda fe en que alguien lo quisiera, no necesito a nadie para ser feliz, solo necesito que Harry sea feliz.
-¿Odias a James Potter?
-Sería capaz de venderle mi alma a Voldemort si de esa manera James Potter sufriría todo lo que nosotros hemos sufrido desde la muerte de Lily.
-El señor oscuro la mato.
-Él le dijo que se moviera –dijo con veneno- yo no me acordare pero Harry se acuerda de esa noche, se cuerda como ella le gritaba y él le decía que se moviera, él quería matar a uno de nosotros pero ella nos hizo algo para sobreviviéramos aunque eso le costó la vida, Lily, nuestra madre nos salvó, no fue Adrián fue ella- mira al maestro- estábamos en guerra, aunque yo disfrute a Lily, la quería tanto al igual que Harry, odio más a Jame que a Voldemort, si me dieran a escoger a quien hacer sufrir, escogería a James y mil veces a James.
-¿Qué pasaría si el señor oscuro trata de matar a Harry? – la mirada oscura del chico le respondió, la magia bailaba por el chico haciéndolo brillar con malicia.
-Lo matare de la peor manera, nadie le hace daño a mi niño y vive, sin importar que esta persona sea un supuesto Lord escuro, si él es un Lord oscuro yo soy el demonio en persona -Y Severus le creyó, el chico seria el demonio si alguien le hacía daño al Harry, James Potter ya estaba en la lista hacia el infierno y Severus no dudaba que primera sangre que el chico salpicara fuera la de la persona que le quito la esperanza de ser feliz a su hermano menor.
Esa noche Severus Snape vio al ladrón de los ingredientes salir por donde vino y toda esa noche Severus miro la foto que tenia de Lily preguntándose si ella pensó en esto cuando se sacrificó por sus hijos.
