Una gruesa capa de lluvia impedía ver con claridad, la mayoría de los alumnos corrían presurosos para refugiarse de la repentina lluvia que había caído sin dar aviso a nadie, cualquier persona sensata preferiría estar bajo techo que estar afuera arriesgando un resfrió, menos una castaña que se encontraba bailando cerca del lago, corriendo de un lugar a otro, empapada hasta los huesos, y riendo a carcajadas. Seguramente no había algo que la pusiera de mejor humor que la lluvia, tenía la extraña costumbre de bailar en días así, y como no quería que la gente la viera solía salir al patio sin importarle el pescar un resfriado. Era uno de los pocos secretos que ella ocultaba, otros de ellos era que solía comer golosinas por las noches, que cuando se encontraba triste cantaba canciones de A Fine Frenzy, que los días que hacía demasiado sol la desesperaban y que en su casa solía andar descalza.

Lanzo un pequeño grito de jubilo mientras daba un giro, levanto la vista al cielo dejando que cada una de las gotas tocaran su rostro "esto es vida" pensó. Se sentía tan libre, tan segura, y lo mejor de todo, es que nadie observaba sus locuras…

…. O casi nadie, un poco más allá, tras un árbol un rubio muchacho observaba con una sonrisa en los labios cada movimiento de la joven muchacha, le parecía de lo más extraño el peculiar pasatiempo de la chica, y por otro lado, jamás en su vida la había visto tan feliz, era una faceta que desconocía completamente, le agradaba esa Molly, tan segura, autentica y radiante, a pesar de la lluvia Lysander podía sentir como el día no era tan malo, Molly parecía un pequeño rayito de sol en un día nublado, Molly era su pequeño rayito de sol en aquel día nublado y lluvioso. Camino hacia ella con paso sigiloso procurando no dar señal de que se aproximaba a ella, quería asustarla, y si la suerte estaba de su lado (y solía estarla) lograría su objetivo. Molly giro una ves más quedando frente al rubio, abrió los ojos lentamente y lo único que pudo ver fue a un muchacho con una sonrisa radiante diciendo "¡Buu!" el corazón de la muchacha se detuvo una milésima de segundo, dio un traspié hacia atrás y estuvo a punto de caer si no fuera porque el muchacho alcanzo a sostenerla, repentinamente todo el miedo que tenía paso a ser vergüenza, y sus mejillas se tornaron de un tierno carmesí, vergüenza por estar a punto de caer, vergüenza por ser descubierta en una actitud que según ella era algo "patética" y vergüenza por estar tan cerca de Lysander que apenas se vio en la oportunidad se alejo de el.

-así que ¿bailas en la lluvia?- menciono Lysander riendo- una faceta desconocida eh Weasley

-No te incumbe Lysander- rápidamente desvió la mirada nerviosa- además deberías estar adentro junto al resto del alumnado

-También deberías estar adentro Molly, pero míranos, aquí estamos-dio un paso hasta ella- bajo la lluvia- se acerco un poco más- solos- las mejillas de Molly volvieron a tornarse carmesí cuando el muchacho susurro lo ultimo en su oído, instintivamente llevo sus manos hasta el pecho del muchacho empujándolo levemente lejos de ella.

-creo que mejor retornare al castillo- Molly comenzó a caminar con paso presuroso hasta que una mano la tomo deteniéndola

- te vi bailar ¿quieres bailar conmigo?- y sin darle tiempo a responder, Lysander tomo a la chica y rápidamente le dio un giro.

Comenzó a mecerse al compás de una música imaginaria que simplemente se encontraba dentro de sus cabezas, Lysander tenía a Molly tomada firmemente de la cintura, mientras que la muchacha tenia su mano en el hombro de el, las risas no tardaron en presentarse, a pesar de no tener ninguna pieza musical las cosas se presentaban increíblemente fáciles. Luego de un rato ambos quedaron inmóviles, simplemente escuchando la lluvia caer, y los sonidos de la naturaleza. Lysander acerco su rostro lentamente al de la muchacha acortando distancia cada ves más, cuando estuvo lo suficientemente cerca para sentir el aliento de la muchacha, esta rápidamente lo volvió a empujar riendo

-Fresco- dijo riendo y se largo a correr.

El muchacho se quedo atónito viendo la figura de la castaña correr lejos de él, poco le costo para recapacitar y correr tras ella tratando de darle alcance, pero ella era veloz, y con la lluvia cayendo de ese modo rápidamente la perdió de vista, resignado volvió al castillo en busca de ropa seca y algo caliente.