Descargo: League of Legends y sus personajes no me pertenecen. Yo solo los utilizo sin ninguna intención monetaria.
Propósito
Me encontraba en una pradera con el cielo despejado y un clima hermoso. Mientras observo un árbol a la lejanía. Junto a este se encuentra un hombre joven, cabello castaño y largo hasta la media espalda. Una sensación de familiaridad se apodera de mi, corrí hacia el joven a toda prisa hasta quedar frente a el.
Miraba al cielo antes de girarse a verme, sus ojos era de un color gris como las nubes de una tormenta. Me sonríe y acaricia mi cabeza.
-Pronto conocerás tu destino Leona- dijo con voz solemne. Aunque su sonrisa poco a poco se convirtió en una expresión melancólica.
Volteo a ver el horizonte, entonces lágrimas empezaron a bajar por sus mejillas. De repente este se hizo cenizas frente a mí. Alarmada y con gran impotencia veía como aquella pradera había sido reemplazada por una aldea en llamas.
La gente gritaba y corría desesperada… No sabía que hacer… tenía miedo.
-Por favor, No dejes que la historia se repita-escuche la voz del joven con voz quebrada.
Cerré los ojos con fuerza ¡Quería salir de ese horrible lugar! ¡Quería a mis padres! Me abrázame a mi misma. Solo quería estar de nuevo en mi hogar.
Desperté abruptamente en mi habitación. La luz que se colaba por mi ventana me indico que ya era de mañana. Observe mi entorno tratando de asegurarme que efectivamente estaba en mi cuarto y no fuese un sueño.
Me dolía el pecho, y el miedo seguía presente. Salí de mi habitación corriendo en busca de mi madre. La encontré en su cuarto acostada pero despierta, salte a ella y la abrasé con fuerza mientras lloraba… Tenía miedo.
Ella solo me acariciaba y trataba de calmarme mientras me preguntaba que había ocurrido. Le contó todo acerca de aquella horrible pesadilla.
-No quiero ir a la ceremonia hoy mamá- le dije un poco más calmada. Ella me abraza fuerte.
-Tranquila hija mía, solo fue una pesadilla, ya veraz que hoy será un gran día- me decía mientras me besaba la frente. En los brazos de mamá me sentía bien… ella tenia razón
Solo había sido un sueño ¿no?
…
Mi mente viaja en un mar de recuerdos… nuestros momentos juntos… ahora que lo recuerdo todo, quiero olvidar. Sin embargo eso seria escapar
Sus bellos ojos, jamás permitiré que se borren de nuevo de mi mente.
-Te amo Jacob…- esas fueron sus ultimas palabras, antes de que desapareciese en un resplandor lunar.
Nosotros fuimos los elegidos de los dioses justo antes de que la gran guerra iniciara… ambos pueblos coexistían en relativa armonía. Hasta que el sumo sacerdote convenció al pueblo Solari de que la luna y sus seguidores no eran mas que veneno para nuestra cultura. Los manipulo a todos con tal de lograr su objetivo. Y junto con una alianza con los Rakkorianos inicio la guerra que acabaría con una de las más grandes civilizaciones del monte Targón.
…
Desperté con una fuerte jaqueca por la recuperación de mis recuerdos. Aparentemente era mediodía. Seguía allí en aquel templo destruido, contemple con nostalgia el símbolo de la luna por ultima vez, tome aire y me dirigí a explorar en busca de respuestas.
El clima de Targón no había cambiado en lo más minino, al menos al pie de la montaña, el viento fresco recorría con tranquilidad las ruinas de aquel pueblo. No había muchas nubes en el cielo por lo que aparentemente seria un bello día.
Traía puesto los harapos de aquella batalla… mi armadura posiblemente la hallan arrancado de mi cuerpo. Solo llevaba un pantalón y una camisa gastados, pero no tenia frió lo cual me pareció extraño.
Puse mi vista en mano derecha e intente canalizar energía, para mi sorpresa un resplandor solar se forma en ella.
-quien lo diría… aun conservo mis poderes- dije para mi mismo. Cada vez tenía más dudas con respecto a lo que ocurrió.
Busque entre las ruinas alguna túnica o prenda que pueda ponerme para no llamar la atención, aunque dudaba encontrarme con alguien en estos momentos.
Habrá pasado unos minutos hasta que logre encontrar una gabardina negra, estaba algo gastada pero aparentemente no la habían roto o quemado. Observe el símbolo en la espalda de la prenda, difería un poco con el símbolo original en que la luna llena estaba rodeada de laureles entre esta y la media luna inferior. Pertenecía a la elite… Los Cazadores Nocturnos.
Arranque el símbolo sin perder tiempo y me la puse para cubrirme del viento. Mientras caminaba la nostalgia volvía a hacerse presente. Tenía la sensación de que ha pasado mucho tiempo desde mi muerte. De repente una idea se formulo en mi cabeza.
-Debo apresurarme y encontrar un templo Solari- rápidamente inicia la carrera, no muy lejos de allí había una pequeña capilla que utilizaban los Solari cuando exploraban por recursos.
Si no me equivocaba me encontraba al sudeste del la gran fortaleza del Sol, a unos 5 días de distancia a caballo así que pasaría desapercibido al menos el tiempo suficiente para encontrar respuestas e información sobre la situación actual de los pueblos de Targón.
Ya había dejado aquel desolado lugar para adentrarme al bosque que lo rodeaba, sabia como ubicarme de manera bastante decente, aun cuando mis memorias seguían algo borrosas.
Después de unos minutos logre encontrar el sendero que llevaba hacia mi destino, seguí ahora más tranquilo por el sendero a la espera de divisar la capilla.
Solo espero que mis suposiciones sean ciertas…
…
-Diana, ya es hora de levantarse mi niña- el grito de mi madre se escucha en toda la casa. Intento abrir mis ojos pero la luz del sol no me lo permite.
Una vez afuera de la luz que entra por la ventana recojo mis ropas y me visto rápidamente, hoy íbamos a conocer a la profeta del Sol, la elegida de nuestro Dios. Todo el pueblo estaba eufórico, se estaba organizando un festival con el cual se celebraría su llegada.
Una vez abajo mi madre me miro con una sonrisa y me sirvió el desayuno. Mi padre me miraba analítico. Como si estuviese pensando en decirme o no algo importante.
-Hija ¿otra vez estuviste encerrada en la biblioteca hasta tarde leyendo libros de fantasía?- me pregunto mi padre algo frustrado.
Yo no dije nada, simplemente me encogí en el lugar. No lo podía negar, pero los libros eran mi vida, mientras más leía sentía como mi mente se liberaba. Era una sensación maravillosa
Mi padre solo suspira al darse cuenta…
-Entiendo que te guste pasar el día allí, pero debes entrenar para poder llegar a ser alguien digno de la gloria de nuestro pueblo, es una tradición-
Allí iba otra vez con el discurso del honor y gloria de nuestro pueblo. A mí no me gustaba luchar, me parecía algo impropio de un ser humano. Además… ¿Qué tenía de glorioso darse puñetazos y batallar con espadas mientras el pueblo entero observaba entretenido?
Ni que quisiera ser el centro de atracción, yo era feliz como estaba.
-Pero padre ¿por qué debo pelear?, nuestro pueblo ya tiene muchos buenos guerreros cuyos nombres resuenan en las tierras que rodean la montaña, inclusive aún más lejos- Le dije intentado persuadirlo, inútilmente claro…
Definitivamente no me convertiría en una bruta cuyo objetivo de vida era divertir a las masas.
-Por qué es la tradición, usted jovencita ya tiene 13 años e ira a la escuela para poder el día de mañana ser una guerrera hecha y derecha- sentencio mi padre levantándose de la mesa y partir hacia los cuarteles en donde trabajaba.
Yo solo suspire y baje la mirada, odiaba eso de nuestro pueblo. Luego de unos momentos, sentí una mano en mi hombro, levante la cabeza y la mire a mi madre a los ojos, su expresión me tranquilizo. Su sonrisa amable y su cabello castaño y lacio la hacían lucir hermosa. Sin dudas mi mamá era la más bella del mundo
-Sé que es duro mi niña, pero tu padre quiere que seas fuerte para que nadie se pueda aprovechar de ti en el futuro, además…- se acercó a mi oído con una sonrisa cómplice- siempre puedes pedir los libros prestados y leerlos aquí- me susurro con tono amable.
La mire incrédula, no podía creerlo… ¡mi madre me entendía!
Solo pude sonreír de la alegría y abrazarla con todas mis fuerzas. Mientras ella acariciaba mi cabello.
-Te amo Mamá, gracias por todo- ella solo río de manera divertida y me indico que me prepare para salir. Hoy era el primer día en la academia Solari, allí aprendería todo sobre nuestro pueblo y también a la profeta del sol.
Nada podría arruinar este día...
…
Aquella capilla fue un punto estratégico en la guerra, allí los Solari se resguardaban por días hasta encontrar algún soldado enemigo solo para atacarlo y sacarle información.
No era muy grande, quizás era poco mas grande que una casa media. Tampoco era muy llamativa por lo que era el lugar perfecto para esconderse por un tiempo. Si a eso se le suma el hecho de que estaba rodeada de una frondosa capa de vegetación solo me hacia falta comprobar que tan abandonado estaba el lugar.
Ya no quedaba mucho para llegar, ya estaba en calma… o al menos mi mente ya no era un caos. Sin embargo, mi confusión y curiosidad no cesaban. Mientras cavilaba en mi mente no me percate hasta que estaba muy cerca de la presencia de alguien.
Se encontraba a unos metros de allí ¡Carajo, fui demasiado descuidado! Me escondí rápidamente detrás de un árbol a un costado del sendero. Observe pasar a un hombre joven, traía puesta una armadura compuesta por un peto y falda tradicional, un rakkoriano. Era joven, no superaría los 25 años de edad, sin lugar a dudas era un muchacho recién salido. Se le notaba levemente alarmado, mis nervios aumentaron. Enredarme en este tipo de situación no era para nada favorable.
-¿hay alguien aquí?- pregunto el joven a la nada, sin lugar a dudas se había percatado de mi presencia. El joven seguía esperando y observando para todos lados hasta que se calmo y reanudo su marcha.
-Parece que la zona no esta del todo abandonada- deje escapar un suspiro para luego proseguir.
Al cabo de unos minutos llegue a destino, no había cambiado en lo mas mínimo. Inclusive la pequeña sensación de escalofrió me recorría. Inspeccione los alrededores intentando sentir la presencia de alguien sin encontrar nada. Para mi suerte no había guardias en las cercanías.
Ingrese al templo sin perder tiempo, de repente las imágenes volvían a mi…
…
-¡¿Qué demonios significa esto?!- pregunte alarmado al ver a varios soldados Lunari a manos de los que alguna vez fueron mis camaradas..
-Estimado profeta, solo hacemos lo que el Gran Sacerdote nos ordeno, dijo que usted no debía interferir- Dijo uno de los soldados de manera fría. –Ellos son el enemigo, Su creencia es considerada herejía por el ilustre consejo-
-¡Acaso se han vuelto locos, exijo una explicación o me veré obligado a interceder!- La situación había llegado a un punto critico. Esto estaba en contra de las enseñanzas de los dioses
-Me temo que si no se retira será considerado hereje por nuestro pueblo- me respondió otro soldado nervioso e iracundo.
-En ese caso no me queda otra opción mas que responder- ya no había vuelta atrás, preferiría ser un hereje antes de protagonizar tal calamidad.
Cuatro soldados se abalanzaron sobre mí mientras otros dos se interponían entre la salida y yo. Bloquee con mi escudo los zarpados de mis atacantes. Gire rápidamente y decapite a uno de los soldados. Retrocedieron al ver que no me limitaría solo a incapacitarlos.
Estaban dudando de atacarme, a contraria suya no perdí tiempo y empale a otro. Mientras con mi escudo aplaste el pie de su compañero. Este aulló de dolor pero fue silenciado rápidamente por el golpe potenciado de mi escudo. Se encontraba en el suelo sosteniéndose el rostro ahogándose en su dolor.
-Ustedes tres están a tiempo de retirarse y no volver a perpetrar estos actos en contra de los dioses- dos de los mencionados soltaron sus armas y salieron corriendo mientras el último me miraba con odio. Parece que ya había tomado su decisión.
-Entonces lo que dicen es cierto, nos traicionaste por esa escoria Lunari- lo mire asombrado ¿El consejo creía que mi relación con Kanade afectaría mis pensamientos? –Como alguien tan honrado como usted pudo rebajarse al nivel de esa zorra-
Es oficial este tipo había firmado su sentencia de muerte, no solo tuvo la osadía de poner en duda mi lealtad y mi honor… SI NO QUE TAMBIÉN A LA MUJER QUE AMABA.
-Debes de ser muy valiente y fuerte para respaldar tus acusaciones, el único que esta cuestionando los principios de los Solari y los dioses ¡eres tú!- sentencie con un grito.
Ejecutaría la misión que se encomendó desde joven y este sujeto insolente e irritante seria el primer testigo de mi ira.
-Antes de afilar tu lengua, deberías afilar tu espada- en ese instante la espada de Zenith se rodeó de energía solar, mire por ultima vez a los ojos de aquel soldado…
Ya no había odio en ellos, solo miedo. Sin darle tiempo a hablar alce mi espada y un rayo de luz lo fulmino. No quedaron ni cenizas de él.
Observe con pesar la imagen alrededor mió, sabia que la relación entre ambos pueblos no se encontraba en sus mejores épocas pero esto ya era elevar el conflicto a un nivel mas peligroso.
Se avecinaba una guerra y las consecuencias podían ser catastróficas. Abandone la capilla a toda prisa… debía notificar a Kanade acerca de esto y de allí encarar al consejo para que me dieran una explicación con respecto a lo que estaba sucediendo.
…
-Ahora que me doy cuenta, había actuado mal desde un principio- me reproche a mi mismo por no haber actuado mas a prisa.
Ahora a donde veía solo podía reconocer los gritos y la desesperación de aquellas almas en pena. Pero no había venido aquí a lamentarme por el pasado, tenia que averiguar que era lo que estaba ocurriendo.
Inspeccione aquel templo en busca de señales de algún ocupante inesperado. Este constaba de, el salón de ceremonias, una despensa, una cocina con comedor y un par de habitaciones para los exploradores.
Ingresé en la cocina, todo estaba con mucho polvo y los utensilios de la cocina se encontraban oxidado, señales de que aquel lugar había sido abandonado hace ya tiempo atrás. Las habitaciones contaban con algunas sabanas y frazadas, llenas de polvo claro esta… al menos no pasaría frió. Por ultimo, como era sabido no había nada en la despensa.
Termine con la inspección y me dispuse a preparar la cosas para la noche. Intentaría comunicarme con los dioses. Quizás si lo lograba obtendría las ansiadas respuestas a mis cuestionamientos.
Limpie el salón de ceremonias y prepare un par de sellos rúnicos en el suelo. Una vez terminado. Solo me quedaba esperar.
Mi mente seguía confusa y aunque recuperaba mi memoria a buen ritmo. Cada vez estaba más inseguro de querer saber los motivos tras mi resurrección.
De repente todo mi cuerpo tembló, sentía como algo abandonaba lentamente mi cuerpo. Un gran ardor se presentó en mi antebrazo derecho. Desgarre mi abrigo para quedar estupefacto por lo que vi.
Una figura negra en forma de garra se había formado sobre mi piel. Y estaba haciéndose más grande, mientras el ardor no hacía más que empeorar.
-¡Mierda… ¿que se supone que es esto?!- luego el ardor aumento drásticamente, solté un grito al no poder sostener mi temple.
Las runas explotaron de energía… ¡Se suponía que solo en las noches podía comunicarme con ellos! A menos que…
¡Claro a menos que ellos me estén llamando! El ardor empezaba a cesar, el templo empezaba a reconstruirse hasta quedar a como se encontraba en antaño.
Una enorme presión se generó en mí, otra vez caía preso de una inusual fatiga.
-Ha pasado tiempo Jacob- hablo una voz dulce, no podría confundirla.
- Bastante diría yo, mi Señora - me encontraba frente a una mujer de apariencia joven, delicadas facciones y ojos azules como la noche, una esbelta figura vestida con una túnica blanca y armadura de plata…y su cabello muy extenso y albino… La diosa Luna.
-Veo que aún no nos has olvidado mi elegido – hablo un hombre alto de cabello corto, tanto sus ojos como su cabellera tenían un llamativo color oro, vestido en una armadura robusta una corona… El dios Sol.
- mi señor, me alegra volver a verlo- en ese instante sentí aquella sensación de ardor nuevamente. Me arrodille intentando contener el dolor
-Al parecer, mis poderes te abandonan… es natural ya que mi profeta ya ha nacido- decía mi señor con vos neutra.
-¿Cuánto tiempo ha pasado…?- ya casi no podía hablar y la tranquilidad con la que me miraban me inquietaba.
-Cien años de tu muerte- me respondía con preocupación la diosa.
-Es lo que mereces por intentar invocar esa arma- podía notar la molestia en su profunda voz.
-Tenía que hacerlo, era hacerlo o dejar que el sacerdote acabara con todo… ¿no se supone que obre bajo sus enseñanzas?- sabía perfectamente a que se referían
-Nosotros jamás te enseñamos a invocarla…Pero hay un tema más importante a tratar en estos momentos-
-Jacob, el gran sacerdote sigue con vida- menciono la deidad lunar con gran pesar. Mientras me traspasaba algo de su energía para aliviar mi dolor
¡No podía ser cierto! ¡Yo mismo me asegure de sentenciarlo antes de morir! ¡YO LE QUITE SU SUPUESTA INMORTALIDAD!
No podía estar pasando, todo lo que sacrifique para evitar una catástrofe… fue en vano.
Ahora entendía el propósito de mi resurrección. Yo debía matar al jefe Solari a como de lugar… pero esta vez
¡Me asegurare de eliminar hasta el último rastro de su alma de la faz de Runaterra!
Personaje:
Nombre: Jacob
Procedencia: Targon / Templo Solari
Edad: 28 años biológicos (128 años cronológicamente)
Descripción: Mide 1'83 M. Cabello castaño oscuro, Largo hasta la media espalda (suele atarlo en una cola baja). Ojos de color gris oscuro, con una cicatriz horizontal en su mejilla derecha. Complexión delgada y medianamente trabajada. Posee una gran cicatriz en su pecho producto de su ultima batalla.
Antaño el elegido del Sol que combatió en contra de su pueblo para intentar evitar la destrucción su contra-parte, el pueblo de la luna. Lucho contra el sumo sacerdote Solari quien había buscado la inmortalidad por medio de los artefactos lunares. Falleció luego destruir los artefactos para que nadie mas busque ese poder pero fallo en el intento de salvar el pueblo de su amada. Amo a Kanade, profeta de la luna, con gran devoción, amor que también provoco que ponga en duda los principios de su pueblo.
Resucito después de 100 años por voluntad de los Dioses, el propósito es aun desconocido
Gracias Vincle por la review. Pese a ser principiante se agradece mucho el apoyo. Espero que la historia sea de tu agrado y gracias por tu tiempo :3
Desde ya gracias a las personas que lean esto por de dedicar algo de tiempo a lo que este humilde soñador quiere contar.
Hasta la próxima actualización. Se despide Weiss72 :)
