Y aquí estamos de nuevo.

Por obvias razones el especial navideño lo dejo para el próximo Diciembre, a menos que ustedes quieran que lo continue.

Sin nada mas que decir, comencemos.

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Capitulo 2: "Reflejo"

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Se sentía nerviosa, la tercera jovencita acababa de entrar con la casamentera y pronto sería su turno.

Aprovechó el tiempo que tenía para tratar de memorizarse lo que se había escrito en el brazo. No le iba tan mal pero aún así algunas cosas se le olvidaban.

El sonido de la puerta abriendose por sexta vez provocó un sentimiento de miedo, ahora debía entrar cuando la llamaran.

Intentó relajarse respirando de a poco, sin embargo la voz de la casamentera le provocó un respingo.

—Lon Xiao. — dijo llamandola a pasar.

—A-aquí estoy. — dijo algo nerviosa mientras se ponía de pie.

—Hablando sin pedir permiso. — la mujer anotó ese error de comportamiento, esta jovencita podía ser un problema.

Xiao se lamentó ligeramente por responder, los nervios la controlaban y no pensaba bien como actuar.

Entró y la puerta se cerró detrás de ella.

—Esta niña amaneció mal. — dijo la abuela haciendo alución a los problemas que habían tenido desde esa mañana hasta ese momento.

Dentro del lugar, la casamentera comenzó a analizar a Xiao, eso incomodó un poco a la joven, sabía que la criticaría por el cabello.

—Muy delgada. — dijo luego de analizarle la cintura —No será buena para tener hijos.

La mujer continuó observandola cuidadosamente, cuando empezó a tocarle el cabello Xiao supo lo que venía.

—Hhmmm…— levantó la larga trenza hasta la punta, un cabello de ese color y longitud no era normal —… muy raro, pero se puede arreglar.

Esa oración no le agradó a Xiao, le gustaba su cabello y su hermano opinaba lo mismo; cambiárselo o peor, cortárselo sería un error que no toleraría, casi un pecado. Por desgracia no podía hablar sin que la casamentera se lo permitiera así que se quedó callada.

—Recita el último de los preceptos. — dijo la mujer con el objetivo de ver si la jovencita había aprendido esas lecturas.

Ella asintió algo nerviosa. Sacó su abanico para disimular en caso de tener que leer su brazo.

—"Cumplir las obligaciones con calma y respeto…"— se olvidó lo que seguía por lo que acudió a la escritura, el baño le había empañado la tinta por lo que estaba dificil de leer —"…también reflexionar antes de cantar…"— no era eso, volvió a ojear y se corrigió —"…actuar, eso te brindará honor y gloria." — suspiró, se salvó por el momento.

De repente, la casamentera la tomó del brazo y le quitó el abanico, lo miró de ambos lados creyendo que tenía alguna trampa, volvió a ver a Xiao quien le sonreía nerviosa. Luego de comprobar que no había nada le devolvió el objeto.

Por un momento, la joven se preocupó de que la casamentera se hubiese manchado de tinta pero por suerte la escritura estaba seca por lo que no habría problemas.

—Por acá. — la llevó casi a rastras hacía la mesa donde había un pequeño juego de té.

La mujer tomó una tetera recien calentada y se la dio a Xiao.

—Ahora, sirve el té.

La joven no estaba prestando atención realmente, el haber visto el vaso fue suficiente para que su mente comenzara a vagar en los recuerdos de esa mañana, cuando le llevó el té a su hermano, el pajarillo atrapado. Inconcientemente se vió a si misma reflejada en esa ave, su vida se sentía atrapada por una piedra que no le dejaba volar.

—Para complacer a tus futuros suegros debes mostrar tener sentido de la dignidad…— continuó hablando la mujer sin darse cuenta de que Xiao estaba distraída —… y refinamiento.

La chica volvió a la realidad al escuchar como la voz de la casamentera sonaba con mas fuerza y autoridad. Se dio cuenta de que el té no caía sobre la taza y lo corrigió de inmediato.

—Tambien debes ser equilibrada.

Xiao terminó de servir el líquido y se asustó al ver un cabello en el té, la casamentera tomó la taza dispuesta a beber.

—Disculpe…— empezó a hablar queriendo advertirle del cabello.

—¡Y callada! — dijo con un tono de voz imponente que hizo callar a la joven.

La mujer sintió el aroma del té antes de comenzar a tomar, pero las manos de Xiao se lo impidieron cosa que no le gustó.

—¿Podría devolverme eso un momento? — decía mientras intentaba quitarle el cabello a la taza, una tarea dificil puesto que la casamentera se resistía. Su rostro se veía furioso y ella sabía lo que iba a pasar si esto continuaba así.

—¡Sueltala! — gritó la mujer para despues golpearle las manos a Xiao para que soltara la taza cosa que consiguió al cabo de dos o tres golpes —¿¡Qué demonios te ocurre!? — preguntó antes de volver su mirada al té, ahí se percató del cabello en la taza.

Volvió a ver a la joven quien se encontraba casi agazapada en su sitio.

—Puedo explicarlo. — intentó decir antes de ser interrumpida.

—Un error como este es una falta de respeto que no se tolera tan facilmente. — hablaba mientras se acercaba a ella —Debes saber que si tus futuros suegros bebían ese té podrían haber muerto ahogados. — la tomó del brazo derecho con fuerza —¿¡Lo entiendes!?

Xiao se sentía con miedo, estaba fracasando en su deber como mujer. Las cosas no podían empeorar. Su pensamiento se corrigió al ver como la casamentera se percataba de las escrituras en su brazo.

En definitiva, había fracasado.

Las puertas se abrieron con fuerza mostrando a la casamentera indignada y a Xiao avergonzada salir al patio, las demás personas la miraban sorprendidos y extrañados al no saber realmente que pasaba.

—¡Eres una desgracia niña! — comenzó a gritar la mujer, jamas había visto a una joven cometer esos fallos y mas encima hacer trampa —Podrás parecer una novia pero no brindarás honor a tu familia nunca. — dijo antes de dirigirse nuevamente al interior del pequeño edificio.

Las miradas de la gente sobre ella denotaban una sola cosa, indignación. Su madre la tomó de los hombros y la llevó de vuelta a casa.

—Tranquila hija, todo se olvidará en pocos días. — trató de calmarla.

(Días… como si fuera suficiente.) — pensaba con algo de frustración —(Lo siento mucho hermano, te he fallado.) — pensó antes de soltar una lágrima.

Volvieron a la casa; Xiao había caminado un poco mas rápido que su madre y su abuela, tenía que poner al caballo en el establo. Abrió el portón tratando de no encontrarse con Duo esperandola, sin embargo lo vió salir de la casa y dirigirle una sonrisa de orgullo al creer que todo había salido bien. Ella desvió la mirada algo dolida, no quería verlo a los ojos y se dirigió al establo dejando un poco confundido a su hermano.

Ató al caballo a un poste y si saber realmente el por qué se miró en el agua del bebedero, soltó un leve suspiro de tristeza.

Mira bien, nunca voy a ser una novia ideal o una buena hermana

Vió como su madre le contaba a Duo lo que había pasado, la cara de tristeza que había puesto su hermano casi la destrozó.

No sabré tal papel jamas tomar

Ahora se que al demostrar quien realmente soy

Gran dolor podría causar.

Caminó en dirección al santuario y mientras se observaba a sí misma en el agua se dio cuenta de algo, no parecía ella misma.

¿Quién es quien veo ahí?

Su mirar fijo en mi.

Y que en mi reflejo no reconocí.

Entró al santuario dispuesta a disculparse con sus ancestros por su fracaso, pero la roca perfectamente pulida le devolvía su imagen como si se tratase de un espejo lo que parecía recalcarle lo que estaba pensando, que esa chica no era ella.

No puedo continuar esta gran falsedad.

Se miró a si misma en la lápida del frente luego de arrodillarse, se quitó el maquillaje en la mitad de su rostro y pudo sentir como si fuese la mitad de otra persona.

Cuando en mi reflejo yo me veré en verdad.

Se liberó de todo el maquillaje antes de volver a verse en las rocas, se sentía mejor, se sentía ella misma pero eso no iba a cambiar nada del pasado, despues de todo el reflejo nos muestra como somos en el presente y ella acababa de perder su honor y el de su familia… el de su hermano.

Cuando en mi reflejo yo me veré en verdad.

Salió del santuario y se dirigió al jardín en busca de su banca favorita, al lado de las flores de acónito.

Comenzó a acariciar su trenza en busca de calmarse, no sabía como iba a enfrentar a su hermano cuando tuviesen que hablar acerca del tema; seguro que estaba decepcionado.

—Ejem…— y como si el universo conspirase en su contra, la voz de Duo le llamó la atención. La miraba con una pequeña sonrisa, sonrisa que ella respondió desviando la mirada, se sentía avergonzada por fallarle luego de haberle asegurado su éxito esa mañana. El joven simplemente se sentó junto a su hermana e intentó sacar tema de conversación —Vaya, que hermosos retoños tenemos este año. — dijo mientras observaba las flores a su alrededor, pero una en especial llamó su atención —Mira ese de ahí, aún está cerrado. Apuesto que cuando florezca será el mas hermoso de todos. — le volvió a poner la peineta que se había quitado y se alegró al verla sonreir nuevamente —Así me gusta.

—Gracias hermano. — dijo mientras lo abrazaba con suavidad —Lamento haberte fallado.

—Tranquila, las cosas mejoraran de ahora en adelante. — le respondió intentando calmarla con éxito.

Sin embargo el abrazo se rompió debido al sonido de unos tambores; Duo se levantó de la banca y se dirigió al portón siendo seguido por su hermana quien no entendía bien lo que pasaba.

—¿Qué es eso? — preguntó sin conseguir una respuesta.

Se comenzó a escuchar el sonido de galope y una multitud que se reunía afuera.

Se sorprendieron al ver que se trataba del consejero del emperador, algo importante debía acontecer como para que se dignara a ir hasta allí.

Duo salió a la calle para escuchar al consejero, Xiao quiso seguirlo pero su madre la detuvo.

—Quedate aquí. — la joven obedeció algo molesta, sentía la necesidad de saber lo que pasaba. En eso escuchó a su abuela llamarle la atención para despues señalarle la pared, le estaba dando a entender que observara todo desde arriba del muro. La peliblanca se dirigióa la pared y la escaló lo suficiente como para poder ver la muchedumbre y al consejero.

—¡Ciudadanos! Traigo una proclamación de la ciudad imperial. — comenzó a decir el hombre con el objetivo de atraer la atención de la gente. Cuando supo que todos lo escuchaban dio la noticia: — Los hunos han invadido China.

La exclamación de varias personas no se hizo esperar.

—Por órdenes del emperador un hombre de cada familia deberá enlistarse en el ejército imperial. — sacó un pergamino y comenzó a llamar a cada familia —La familia Shao…— un hombre se acercó, hizo una reverencia y tomó el pergamino.

— La familia Yi…— un anciano iba a acercarse pero su hijo lo detuvo.

—Yo serviré al emperador en lugar de mi padre. — dijo tomando el pergamino.

El consejero volvió su mirada al pergamino y llamó a la siguiente familia.

—La familia Lon…

Eso era lo que Xiao no quería oir, en su familia solo quedaba un hombre y era su hermano. Observó con horror como Duo caminaba hacia el consejero intentando disimular su enfermedad. Su madre no hacía nada para detenerlo, sabía que se trataba de su honor y no podía hacer nada al respecto.

El joven se inclinó ante el consejero.

—Estoy dispuesto a servir al emperador. — extendió su mano dispuesto a tomar el pergamino de solicitud que le entregaba uno de los soldados que acompañaban al consejero, sin embargo una voz lo detuvo.

—¡Hermano no puedes ir! — volteó a verla dirigirse rapidamente hacia él.

—Xiao…— intentó decir algo pero fue interrumpido.

—Por favor señor, mi hermano no puede pelear, está enfer…

—¡Silencio! — la interrumpió el consejero, estaba indignado por la osadía de esa joven por atreverse a hablarle así a un soldado —Debería enseñarle a su hermana a no abrir la boca en presencia de un hombre.

Xiao se sentía impotente, pero fueron las palabras de su hermano las que la obligaron a permanecer callada:

—Xiao… me estás deshonrando. — le dijo mientras desviaba la mirada algo molesto. Ese gesto provocó un dolor en el corazón de la peliblanca, Duo estaba molesto con ella.

—En el campamento Wu Shong mañana. — dijo el consejero mientras le entregaba la solicitud al joven.

—Si señor. — respondió antes de volver a su casa siendo seguido por su hermana y su abuela quien había ido a buscar a Xiao.

Caminó en dirección a la puerta ignorando a su madre quien lo veía dolida, no quería que fuese a la guerra pero no debía decir nada. Las tres mujeres vieron a Duo dirigirse a la casa mientras trataba de olvidarse de su enfermedad.

Una vez dentro, el joven fue hacia la que era la sala de tesoros de la familia, allí se encontraba un armario con una armadura y una espada; sacó el arma e intentó hacer unos movimientos pero cuando trató de realizar una estocada sintió un dolor en corazón que lo obligó a soltar la espada y provocó que se desplomara en el suelo, se agarró de una columna tratando de levantarse con dificultad. Debía estar listo para el próximo día y no podía fallarle a su nación ni a su familia.

Desde el pasilló Xiao observaba todo, sintió un enorme sentimiento de dolor y culpa al verlo caer al suelo producto de la enfermedad que ella le había causado. No se atrevió a ayudarlo puesto que aún se sentía impotente.

0-(MAS TARDE)-0

La cena se mantenía en silencio, nadie decía nada y era lo que querían pues, si alguien hablaba se podía empezar una discusión.

Xiao servía el té mientras veía a su familia, se mantuvo callada durante unos minutos. Volvió a ver a su hermano quien comía con cuidado, luego tomaba su medicina. Eso último fue lo que la hizo enojarse.

—¡No es tu obligación! — dijo de repente llamando la atención de todos en la mesa.

—Xiao…— su madre estaba anonanada, no se esperaba esa reacción tan pronto.

—Hay muchos jovenes que lucharan por china. — siguió hablando tratando de convencer a Duo que dimitiera de su decisión.

—Es un honor proteger a mi país y a mi familia. — contestó el joven con seriedad. Eso solo enfadó aún mas a la peliblanca.

—¿Así que morirás por tu honor? — dijo recordandole que no volvería con vida de la guerra debido a su enfermedad.

—¡Tengo que hacerlo por dignidad! — respondió levantando la voz.

—Pero…

—¡Sé cual es mi lugar y es tiempo de que conoscas el tuyo!

Esas palabras terminaron la discusión, sin embargo provocaron que Xiao saliera de la sala corriendo.

Una vez afuera se abrazó a una columna de madera y largó a llorar junto a las primeras gotas de lluvia… su hermano estaba enojado con ella y lo iba a perder por culpa de la guerra… por culpa de la enfermedad… por su culpa.

Caminó hacia el estanque que tenían en el jardín y se sentó en la estatua de dragón mientras dejaba que la lluvia la cubrieran en un intento por apagar su tristeza.

Bajó la mirada y se encontró con su rostro reflejado en un pequeño charco. ¿Realmente esa era ella?, ¿esa era la hermosa flor de acónito que esperaba florecer? La luz de la habitación de su hermano la invitó a mirar: su madre le daba las buenas noches al joven quien la despedía antes de apagar la vela. Su madre claramente se veía con el corazón fracturado al tener que enviar a su hijo a la guerra en ese estado.

Volvió a recordar el día en que comenzó su enfermedad, todo esto era por su culpa y no podía arreglarlo… pero podía redimirse.

Se dirigió hacia el santuario y encendió el incienso para después hacer una reverencia ante sus ancestros pidiendoles que la ayudaran en lo que estaba a punto de hacer.

Inmediatamente corrió hacia la habitación de su hermano y tomó la solicitud poniendo en su lugar el broche.

—Esto lo hago por ti. — dijo en un susurro antes de salir.

En la sala de tesoros abrió el armario y sacó la espada. Tomó su cabello y lo dirigió hacia el filo del arma; nunca quizo hacer esto pero ahora no tenía otra opción, cerró los ojos y sintió como su larga trenza caía al suelo y la liberaba de un peso del cual siempre estuvo orgullosa… del cual su hermano siempre estuvo orgulloso.

Cortó lo que quedaba de su pelo de forma que pareciera un chico. Se puso la armadura y finalmente salió en dirección al establo. El caballo se asustó al principio al creer que se trataba de un extraño pero ella lo calmó.

Caminó con el animal hacia la puerta principal pero antes de cabalgar hacia el campamento miró una última vez a su hogar. Por un momento dudó pero supo que ya no había marcha atrás. Montó su caballo y se dirigió velozmente hacia el campamento.

(No dejaré que mueras por honor… porque yo moriré por ti hermano.)

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Fin capitulo 2.

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Con un poco de suerte tendré inspiración para actualizar pronto.

Aquí está el capitulo dos y tambien algo que olvidé en el capitulo anterior:

Las votaciones.

La sirenita (Athena y Kensou)

Enredados (Billy Kane y B. Jenet)

La Bella y la Bestia (Iori y Leona)

Ahora solo serán tres, cuando se terminen estas van a aparecer 4 nuevas para votar así que… voten por la siguiente. Mismas reglas.

Nos vemos luego.

Chau.