EPOV

Otra vez nos mudábamos, y mis hermanos y yo empezábamos a estar cansados del trabajo de papá, pero al menos esta vez nos aseguró que nos estableceríamos definitivamente en Forks. A mis hermanos y a mi no nos gustaba demasiado la idea de vivir en un pueblo como Forks, claro que ellos, a pesar de que Forks no era su lugar favorito del mundo, estaban que saltaban de un pie, ya que allí vivían Rosalie y Jasper.

Alice se llevó todo el camino dando botes en su asiento, esa duende de verdad que era hiperactiva, aunque hubo un momento que me asustó, cuando por unos minutos se quedó callada y con la mirada pérdida. Estaba teniendo una de sus "visiones" y a mi estas me daban repelús, porque casi siempre acertaba, era mejor no apostar en su contra. Cuando volvió a la normalidad me miró fijamente, como buscando una respuesta en mis ojos, me sonrió dulcemente mientras me dijo una frase que daría vueltas en mi cabeza durante mucho tiempo: "Tus ojos estarán ciegos mucho tiempo, pero no tu corazón Edward, abre bien tus oídos y no seas sordo ante lo que te grite el corazón, no la pierdas Edward".

El primer día en el nuevo instituto fue literalmente un asco. Todos estaban pendientes de nosotros, y cuchicheaban cuando pasábamos por su lado. Las chicas eran tontas y pesadas, creo que a partir de la 7ª chica que se me presentó y se ofreció para enseñarme el pueblo y sus "maravillas" perdí la cuenta. Pero cuando entré en la cafetería a la hora de la comida dos chicas me llamaron la atención.

FlashBack.

Volvía de mi clase de Español, que realmente me resultó aburrida, pues creo que yo sabía tanto español como mi profesora. Entré en la cafetería con la vista puesta en la mesa en la que mis hermanos junto a Jasper y Rosalie me esperaban, y sin prestar atención a nadie más. De pronto sentí algo cálido, una mirada diferente en mí. No sé como lo supe, pero sabía justo de donde venía la mirada, así que levanté la mirada en la dirección en la que sentía esa rara sensación, y mis ojos verdes se fundieron con dos orbes hermosas del color del chocolate más delicioso. La chica en cuestión parecía de la edad de Alice, y aunque no era llamativa, parecía muy linda, como un angelito. Ella al sentirse descubierta y ver como la miraba se sonrojó, lo que me pareció muy lindo además de gracioso. Me gustó provocar eso en ella.

Seguí hacia mi mesa, y me senté junto a Alice, quien afortunadamente había comprado también mi comida.

- Hola Edward! Qué tal fue tu día? Me dijo mi amigo Jasper.

- Pésimo, dijo sin más.

- Oh vamos Eddie! Tantas chicas te acosaron hermano? Dijo Emmett con una gran risotada.

- No me llames Eddie, dije entre dientes, y mejor cállate Emmett, no estoy de humor.

- Es ella, es esa chica, dijo Alice de pronto dando saltitos y palmitas en su silla. Y Todos nos volvimos a mirarla con curiosidad.

- De qué hablas Alice? Dijo Rose.

- Esa chica será mi mejor amiga, dijo inclinando la cabeza disimuladamente hacia la mesa donde estaba la chica que llamó mi atención antes.

- La castaña de ojos chocolate? Preguntó Jasper y Alice asintió.

- Es Bella Swan, dijo Rosalie, no es de las populares del instituto, pero es conocida por ser la hija del jefe de policías de Forks. Parece que es buena chica y buena estudiante, aunque personalmente no la conozco.

- Sé que es ella, lo he visto, será mi mejor amiga entre otras cosas… dijo y luego susurró en mi oído, ella también será importante y especial en tu vida Edward.

Me sorprendió lo que dijo Alice, a caso yo me interesaría por esa chica como parecía haberse interesado en mí? Sería a ella a quien me dijo Alice que no perdiera? Me volví en mi silla para mirarla, pero no fue ella quien llamó mi atención, sino la chica que estaba junto a ella y me miraba pícaramente sin ningún tipo de pudor. Era una chica muy guapa, con el cabello castaño claro, casi rubio, y con los ojos azules. La chica me guiñó un ojo, y eso despertó aún más mi interés en ella. Me volví para mirar Alice, quizás se refería a otra cosa con lo de Bella, quizás fuera especial para mí porque era la amiga de la chica a la que me había propuesto conquistar.

Fin Flashback

Las siguientes semanas pasaron rápido, y por día parecía que mis hermanos y yo nos hacíamos más populares, aunque a nosotros no nos gustaban la gente interesada que se acercaba a nosotros por ser populares o ricos, siempre nos había pasado lo mismo, por lo que nuestro grupo era cerrado, solo nosotros y los Hale.

Sin embargo, y afortunadamente, conocí a la amiga de Bella, Jessica. Ella misma me abordó por un pasillo y me coqueteó descaradamente. Incluso me había encerrado junto a ella en el cuarto de limpieza varias veces y nos habíamos liado. Sin embargo delante de la gente hacíamos como si no nos conociéramos, puesto que a mi familia y amigos parecía no caerles bien, y ella decía que no quería dejar sola a su amiga Bella, y que tampoco quería que supiese lo nuestro, pues no me conocía y no sabía que pensaría de mí, y para ella la opinión de su amiga era muy importante.

Poco tiempo después conocí a Bella gracias a Alice, y vi mi posibilidad de poder estar con Jess sin escondernos.

FlashBack

Iba con la duende en mi volvo camino del centro comercial, ya que de pronto se le había antojado ir de compras, y aunque me había negado en rotundo, cuando Alice quiere algo lo consigue.

Mi móvil comenzó a sonar y sonreí al ver que se trataba de Jess, creo que Alice también lo vio, porque resopló y rodó sus ojos.

- Hola preciosa, contesté cuando puse el manos libres, me da igual que Alice escuchara.

- Hola guapo, que andas haciendo?

- Llevo a la pesada de mi hermana al centro comercial, dije y Alice me sacó la lengua.

- Es que… te echo de menos Ed, y me gustaría verte, estoy solita en casa, que te parece hacerme una visita?

Tragué en seco. Esto era subir de nivel, y aunque lo estaba deseando no sabía si seria apropiado.

- Ni se te ocurra Edward Cullen… Dijo Alice.

- No te metas Alice, susurré.

- Ehhh Jess, dame 15 minutos, dejo a Alice en el centro comercial y voy para tu casa. Un beso linda, dije antes de colgar.

- Qué? Me vas a dejar tirada por irte con la idiota esa? Me cambias a mi que soy tu hermana por un polvo con una zorrita? Gritó furiosa.

- No la llames asi Alice, ella no es eso que dices. Ella me gusta Alice, me gusta mucho y no voy a permitir que nada ni nadie me aleje de ella. Entiendes? Le espeté más furioso que ella aún.

- Muy bien Edward Cullen, pero que sepas que has caído muy bajo, has antepuesto a esa recién llegada a mi que soy tu hermana. Ve y tíratela, disfruta la sensación porque no vas a tener vida para arrepentirte de esto, te va a pesar toda tu vida… lo sé. Dijo saliendo del coche a trompicones y dando un gran portazo.

Me asustó lo que dijo y no quise preguntar a que se refería. Sonaba a una de sus visiones y yo prefería no saber, realmente me daba yuyu la Alice Psíquica.

- No te enfades enana! Nos vemos luego en nuestra cafetería favorita para volver a casa, estaré allí en 3 horas te parece? Le grité, ella se limitó a levantarme el pulgar sin siquiera volverse a mirarme.

Pasé la tarde con Jessica y aunque no estaba seguro de que fuera lo correcto pasamos al siguiente nivel. Me sorprendió que ella no era virgen siendo menor que yo, cuando yo si que lo era, es más, parecía tener experiencia. El sexo estuvo muy bien, pero no pude evitar sentirme extraño luego, era una sensación rara, como si no me llenase del todo, como si solo hubiese sido algo físico, carente de sentimientos.

Antes de irme quise definir mi relación con Jess, quería un noviazgo formal, y aunque ella al principio se rehusó, luego aceptó con la condición de no hacerlo público aún, pues quería encontrar la forma de que su amiga que era tan importante para ella lo aceptara.

Tres horas después estaba en la cafetería esperando a Alice como le había prometido, pero la muy rencorosa me hizo esperarla por más de una hora. Cuando apareció feliz y se colgó de mi cuello respiré aliviado porque no estaba enojada. Luego cuando me presentó a Bella comprendí el motivo de su alegría. Realmente me sorprendió verlas juntas, y más que ya Alice la considerara su mejor amiga, aunque no era raro, ya lo había predicho. Me pregunté entonces si tendría razón en lo de que también sería importante en mi vida y fue cuando la bombillita se me encendió. Claro que sería importante, me acercaría a ella para ganarme su amistad y confianza para que me viera como la mejor opción para Jess. Gracias a Bella Swan yo tendría por fin a mi lado a la chica que quería.

Fin Flashback

Bella resultó ser una chica muy afín a mi, realmente nos llevábamos de maravilla, y pronto la conveniencia pasó a un lado y se convirtió en mi mejor amiga de verdad. Sin embargo no se me pasaban por alto sus sonrojos y nervios por mí, por lo que supuse que no le era indiferente. Me pareció gracioso, me gustaba causarle eso, aunque esperaba que no fuese un problema para Jess y para mí.

El tiempo iba pasando, y Jessica seguía dándome largas para hacer público lo nuestro. Yo me estaba cansando de la situación, quería tenerla conmigo. Pero lo único que había conseguido era que me dejara llevarla un día al instituto. Ese día la estaba esperando a la salida para llevarla a casa cuando apareció llorando desconsolada. Yo corrí hacia ella y la abracé preocupado.

FlashBack

- Dios mío Jess, qué tienes? Qué pasa? Deja de llorar preciosa.

- Edward, yo… ella… OH Ed ha sido horrible, dijo.

- A qué te refieres? Quién es ella?

- Bella Edward, ella descubrió que estamos juntos y se puso como loca. Me abofeteó, me gritó, me dijo que era una cualquiera, que era basura, que no te merecía. Ella está enamorada de ti Ed, por eso no me quiere contigo, te quiere para ella. Pero yo… ella es mi amiga, yo la quiero Edward, si ella te quiere no puedo hacerle daño, no puedo estar contigo delante de todos si sé que ella no quiere que lo haga, si sé que le voy a hacer daño…

Me sorprendió todo lo que me dijo de Bella, y más perder a mi Jess por su culpa. Conduje como loco y dejé a Jessica en su casa. Estuve con ella consolándola, y aunque Bella me llamó no contesté su llamada, le colgué. Cuando Jessica se durmió fui a encarar a Bella.

Bella se mostró sorprendida, no me negó que sintiera algo por mí, pero me negó que las cosas hubiesen pasado así. Me dijo cosas de Jessica que no quise creer, pero algo en mí me decía que Bella no me estaba mintiendo, sobre todo en eso de que había habido muchos, yo mismo me di cuenta de que ella parecía tener mucha experiencia en el sexo. Pero yo quería a Jessica, tenía que defenderla, tenía que confiar en ella.

Cuando Bella me dijo que hablaría con ella y que por ella no la iba a perder, cuando me dijo que me deseaba que fuera feliz y que seguiría siendo mi amiga, cuando me dijo que esperaba no tener que recoger los pedazos que quedaran de mi cuando ella me destrozara, me sentí realmente avergonzado, no tenía cara para mirarla, realmente ella no se merecía que yo la hubiese tratado así.

Fin FlashBack

El tiempo fue pasando y las cosas entre Jess y yo no iban nada bien. A veces la sentía falsa, sentía que solo le interesaba estar conmigo por ser popular y por mi dinero, solo quería que le comprase cosas, que la llevara a sitios caros… y cada vez pasábamos menos tiempo juntos, me sentía más a gusto pasando mi tiempo con Bella que con ella. Incluso Bella parecía sentir más mi marcha a Londres que mi propia novia.

También había intentado que Jess y Bella volviesen a ser amigas, ya que de vez en cuando Jessica decía extrañarla y sentir haberla perdido, aunque una parte de mí sabía que no era sincera, pero Bella se negaba en rotundo, cada vez que le sacaba el tema me dejaba hablando solo.

A pesar de todo eso yo seguía con Jess, yo quería estar con ella, la quería.

Llegó el momento de mi marcha a Londres, y mis hermanos y amigos me prepararon una fiesta, allí descubrí muchas cosas.

FlashBack

La casa estaba preciosa, Alice había hecho un gran trabajo. Había mucha gente, aunque a mí solo me importaba mi familia y amigos. Los iba a extrañar tanto…

- Edward, a qué viene esa cara? Dijo Jasper mientras ponía su mano en mi hombro. Emmett estaba a su lado.

- Solo pensaba en lo mucho que os voy a echar de menos…

- Tranquilo hermano, el tiempo pasa rápido, dijo Emmett.

- Chicos yo quería pediros algo…

- Lo que quieras, dijo Jasper.

- Ey ey, un momento Jazz, lo que quiera no, que no se nos ocurra pedirnos nada que tenga que ver con la zorr… digo con Jessica, dijo al ver la mirada que le eché.

- Tiene que ver con Bella, dije.

- Eso es otra cosa, por mi hermanita la farolito, lo que sea, dijo con una gran sonrisa.

- Claro por Bella lo que sea, dijo Jasper, solo dí.

- Cuidarme a mi niña, que no se sienta sola, ayudarla siempre que lo necesite, y si alguien le hace daño matarlo, descuartizarlo y quemar los pedazos, dije y ellos me regalaron una gran sonrisa.

- Edward… tu niña no debería ser Jessica? No debería ser a ella a la que nos pidieses que la cuidemos? Dijo Jazz levantando una ceja.

Ellos tenían razón, era raro, pero pensaba más en ella al irme que en mi propia novia.

- Si es que tu novia y mi hermana alias "la psíquica" tiene razón Jazz, Edward está más ciego que Daredevil…

- No empieces Emmett… si me preocupo por Bella es porque es mi mejor amiga, no la veo de otra forma, sé que tiene la misma edad que Jess, pero ella es tan inocente y tan angelical que es como una niña… dije.

En estos momentos Jazz y Emmett miraban hacia las escaleras con los ojos desencajados.

- Date la vuelta Edward, y mira que tan niña es mi Belly-Bells, me dijo Emmett.

Me di la vuelta y casi me quedo sin aire. No pude evitar recorrer todo su cuerpo con mis ojos, y entonces sentí algo raro, algo que jamás había sentido, mis manos ardían de ganas por recorrer su precioso cuerpo.

Decir que mi Bella estaba hermosa era quedarse corto, era una aparición divina, un ángel, estaba preciosa y sexy, era toda una mujer, incluso sin hacer menos a Jess, a mi hermana o a mi cuñada, tenía que decir que era la más hermosa de la fiesta.

El vestido rojo y esos zapatos altos la hacían ver increíble. Sus piernas eran larguísimas y perfectas, y su pecho se marcaba mucho y se podía adivinar que era tan bello y perfecto como toda ella, nunca antes la había mirado así, creo que era la primera vez que veía a mi Bella.

Me acerqué a ella y la invité a bailar. Entre bromas nos dirigimos a la pista, y no pude ni describir lo que sentí al tenerla entre mis brazos. Cuando ella me dijo que no la olvidara y que me iba a extrañar no pude evitar besarla, un beso de despedida que deseaba fervientemente. Fue un beso corto, aunque hubiese deseado que durara mucho más, pero no podía ser. Me despedí de ella rápidamente y fui a buscar a Jessica. La busqué por todas partes y ni rastro.

Cuando pasé por el armario de las toallas que había junto al baño de la segunda planta unos ruidos llamó mi atención. Me acerqué un poco y eran gemidos y jadeos, supuse que habría una parejita dentro y me iba marchar cuando escuché algo que me heló la sangre.

- Oh dios Mike dame más duro, si!

Dios mio, esa era la voz de Jessica pensé.

- Vamos Jess, dile a tu hombre quien te folla como te gusta.

- Tú Mike, gritó ella.

- Dime quién te hace sentir mujer?

- Tú… gimió ella.

- Di que Cullen no sabe darte placer, es una nenaza.

- Es un imbécil Mike, solo me sirve para ser popular, para que me de la clase de vida que me gusta.

- Déjalo, dijo Mike.

- Ni loca, no perdería lo que tengo con él, además ahora se va y tengo vía libre para hacer lo que me plazca, y no le dejaría el camino libre a la idiota de Bella, esa mosquita muerta fijo que lo hace ver que siempre ha estado loquito por ella y no me da la gana, es muy poca cosa comparada conmigo.

No aguanté más y abrí la puerta bruscamente. Ella trató de taparse y tenía la cara desencajada, la había sorprendido totalmente.

- Largo de mi casa Stanley, de mi casa y de mi vida, no quiero volver a saber nada de ti.

- Pero Edward yo…

- Cállate, ni siquiera quiero escucharte, vete de aquí, si tu no querías dejarme no te preocupes, que soy yo quien te deja, dije dándome la vuelta.

- ah! Dije volviéndome, que sepas que la que no le llegas ni a la suela de los zapatos a Bella eres tú.

Salí de la fiesta rápido y rabioso y fui al único sitio de mi casa donde estaría tranquilo y en paz, el merendero, a Bella y a mi nos encantaba ver las estrellas de noche desde allí.

Cuando subí me quedé estático, todo estaba lleno de velitas, pétalos de flores, un colchón con sábanas blancas de seda… y entonces recordé lo que Alice me dijo hace unos días, ella dijo que había visto que pasaría algo muy especial e importante para mí en la fiesta, que cambiaría completamente todo, y que ella tendría preparado lo necesario. En cuanto vi el merendero preparado para pasar una romántica noche de amor, supe que era a lo que Alice se refería, y siendo eso y encima en el merendero, estaba claro que se refería a Bela y no a Jess.

Me senté en el colchón sintiéndome como una mierda, y fue entonces cuando sentí su mano en mi pelo y su voz de ángel llamarme. Ella estuvo a mi lado consolándome y reconfortándome. Le conté todo, y cuando se dio cuenta de la idea de Alice quiso irse, pero yo la retuve, necesitaba tenerla entre mis brazos.

Ella dormía tranquila entre mis brazos. Nuestros cuerpos desnudos estaban entrelazados y por primera vez sentí eso que no pude con Jessica, sentí que había hecho el amor, sentí placer físico y espiritual, sentí sincronía entre lo físico y lo sentimental. Me sentí feliz. Pero no podía, no tenía derecho a ser feliz con ella. Yo tenía que irme y no podía hacer que me esperara. Yo no me lo merecía después del daño que le hice. Preferí a su amiga, y ella tuvo que recoger los pedazos como bien sentenció aquel día. La hice sentir que no era suficiente para mi y ahora era yo el que me sentía insuficiente y poca cosa para ella. No me sentía digno de pedirle una oportunidad, porque yo mismo sabía que no me la merecía. Por eso con dolor en mi corazón me despedí de ella con una carta, sabía que esto le haría daño, pero yo quería que ella encontrara a un hombre digno de ella, y yo no era ese hombre.

Fin FlashBack.

Los 5 años que pasé sin ella fueron los más duros de mi vida. La extrañaba y necesitaba como al aire, mejor dicho, más que al aire. Pensaba en ella cada día, incluso le compuse una nana. Me tuve que contener muchas veces de llamarla, o conectarme al Messenger a conversar con ella. Ella tenía que olvidarme, ella tenía que ser feliz y encontrar a alguien que si la mereciera. Por eso cuando conocí a Tanya y trató de seducirme me dejé. Nunca amaría a Tanya, pero al menos sentía que había algo que me mantendría lejos de Bella.

Pero cuando volví a Forks y nos reencontramos, no pude volver a mantenerme lejos de ella. Nos comportábamos solo como dos buenos amigos, pero al menos con eso yo era feliz.

Entonces llegó el día en el que finalmente tuve que admitir cuanto la amaba y cuando deseaba tenerla conmigo. Fue el día que me acompañó a mirar el regalo de cumpleaños de Esme. No se por qué me puse a mirar los anillos de compromiso. Cuando le señalé uno y pregunté su opinión me sorprendí que dijera que era perfecto para Tanya, yo en ningún momento pensé en Tanya, ella era todo lo que tenía en la mente. Ese día después de dejar a bella en casa, seguí un impulso y volví a la joyería, donde compré el anillo que a ella le había gustado.

Esa noche, me la pase en la cama con la espalda apoyada en el cabecero, y la cajita abierta en mi mano mientras observaba el anillo. Hacía mucho tiempo que vi lo que era Bella para mí y lo que sentía por ella, pero hasta ese momento no había aceptado que la amaba con cada parte de mi ser, y que quería recuperarla.

Después de tener claro esto, corté definitivamente con Tanya, pero las cosas entre Bella y yo se complicaron por culpa del chucho que tenía por amigo. Tuvimos muchas discusiones por su culpa, ya que él quería algo más que amistad, y yo no podía soportarlo, sobre todo el día que me confesó que iba a darle una oportunidad.

Ese día discutimos y me emborraché hasta decir basta, pero ella como siempre estuvo a mi lado, ayudándome, era un maldito afortunado, que habría hecho yo para que alguien como ella me quisiera.

Esa noche no me lo pensé, no sabía como abordarla, por lo que usé la trampa de la basurita en el ojo. La necesitaba, la deseaba, y la volví a hacerla mía. Fui inmensamente feliz.

Cuando desperté estaba dispuesto a confesarle todo y a pedirle que fuese mi esposa, pero no había rastro de ella. Cuando vi su mensaje escrito en el espejo, me quise morir.

Me pasé todo un mes tratando de hablar con ella y explicarle, pero no conseguí que me abriera la puerta o que contestara a mis llamadas. Entonces desesperado acudí a mis hermanos y cuñados, y entre todos trazamos el plan.

El día en que iba a llevarlo a cabo estaba como un flan, no sabía si era demasiado tarde e iba a rechazarme, tenía que escucharla decir antes que me amaba, eso me daría fuerzas.

La llamé y usé la excusa de la amistad para que contestara, sabía que eso no iba fallar. En cuanto contestó no pude reprimir la sonrisa, la conocía demasiado bien y sabía que decirle eso no fallaría, contestaría mi llamada. Le conté mis planes y ella pensó que me refería a Tanya, y yo lamentablemente no podía sacarla de su error y sentía causarle ese daño, pero trataría de recompensarla cada día de mi vida. Cuando ella me confesó que me seguía amando pude respirar tranquilo, aunque eso no me garantizaba que me aceptara.

Sacar el piano de mi departamento fue una odisea pero ella se lo merecía todo. Lo colocamos todo en su jardín tratando de ser lo mas silenciosos posible y en cuanto estuvo todo listo, puse en marcha el plan. Poco después de empezar a tocar su nana ella estaba junto a mí. Se veía más pálida que de costumbre, e incluso tenía los ojos rojos e hinchados de llorar, pero aún así estaba hermosa y provocativa con ese camisón y bata corta.

Por fin pude confesarle todo y llegó el momento de hacerle la gran pregunta.

- Isabella Marie Swan, aceptas casarte con este ciego cretino que te ama con toda su alma?

Ella me sonrió, tomó mi mano y la colocó sobre su vientre, dejando la suya sobre la mía.

- Sí Edward, aceptamos casarnos contigo, dije con una gran sonrisa.

Me llené de emoción y felicidad. Las lágrimas se acumulaban en mis ojos y sonreí mirando a su vientre y luego a ella. Quería que me confirmara que había entendido bien a que se refería, ella solo asintió confirmándomelo y yo no me lo podía creer. Iba a ser padre! La mujer que amaba iba a darme un hijo. No podía haber un hombre sobre la faz de la tierra que fuese más feliz que yo.

Tomé a Bella entre mis brazos y la besé con todo el amor que sentía por ella.

6 años después

- Mi amor, sabes que no me gustan las sorpresa, dónde me llevas? Me dijo mi preciosa esposa a la que yo guiaba situado tras ella, pues llevaba los ojos vendados.

Bella y yo nos casamos 3 meses después de pedirle matrimonio. Fue una boda preciosa, aunque Alice la convirtió en un gran acontecimiento y se volvió loca organizándola. Mi Bella estaba hermosa, ya estaba de 4 meses y se le notaba la barriguita. Podría haber buscado un vestido que la disimulara, pero todo al contrario, buscó uno que le permitiera lucirla, ella estaba muy orgullosa de llevar a nuestro bebé dentro de ella y no quería esconderlo. Entró en la Iglesia en primer lugar Rose con mi pequeño sobrino Brian de 1 añito en los brazos vestido de paje, ya que portaba los anillos. Detrás entró Alice, que era la dama de honor y estaba radiante, sobre todo después de que hace unos días Jasper le propuso matrimonio. Y finalmente del brazo de su padre entró mi niña, y yo fui consciente una vez más de que la amaría toda mi vida.

- Tranquila mi vida, confía en mí, sé que te gustará.

- Claro que confío amor, pondría mi vida en tus manos, dijo ella.

No pude evitar darle un suave beso en el hombro descubierto cuando dijo eso.

- Listo dije, y le quité la venda.

- El merendero, dijo ella con lágrimas en sus ojos mirando a su alrededor, todo estaba como el día que hicimos el amor por primera vez.

- Mi amor, aquella vez no fui yo quien lo preparó, pero ahora quise hacerlo como tu te merecías.

- Quieres seducirme esposo mío? Dijo ella volviéndose y jugueteando con los botones de mi camisa.

- Quiero por un momento que volvamos el tiempo atrás, y hacerte tan feliz como debí haberte hecho en ese momento. Quiero hacerte el amor en el mismo lugar, con todo igual que entonces, y decirte algo que no te dije en ese momento.

- ah si? Y que es eso? Pregunto ella mientras se contorneaba caminando hacia el colchón y se sentaba para quitarse los zapatos sensualmente.

- Que te amo, que eres el amor de mi vida.

Ella me miró fijamente mientras se mordía el labio inferior y me llamaba con el dedo índice de la mano derecha para que me acercara. Yo fui obediente y me agaché frente a ella.

- Me parece bien, pero quiero algo a cambio, aunque sea cambiar la historia, dijo ella, mientras me jalaba de las solapas de la camisa y se tumbaba en el colchón conmigo sobre ella.

- Y que és? Pregunté mientras comenzaba a besar su cuello.

- Quiero que esta noche encarguemos un hermanito para Renesmee, dijo. Yo levanté la cabeza y la miré con una gran sonrisa.

- Dalo por hecho mi amor, dalo por hecho.

Bueno como muchos me lo pedisteis aqui está el EPOV y he añadido un poco de lo que les ha deparado el futuro a Bella y Edward, espero que os haya gustado.