¡Hola!
Gracias por los reviews ^^
Me alegra que les haya gustado mi loca historia, y me sorprende que haya terminado el capítulo en sólo un rato, nunca me pasa eso xD
Bueno, espero que este capítulo les agrade.
Xxxx
Porque aunque tú me odies, aunque sólo te moleste mi presencia, jamás te podría abandonar… porque me gustas.
Capitulo 2: Cerca de ti
Nuevamente estaban ahí, como cada miércoles en esa estúpida clase de natación. Karin estaba alejada del resto, mirando con desagrado como Suigetsu reía simpáticamente con Juugo y Sasuke. Hace días atrás había oído algo que no le gustó y aún ahora no dejaba de pensar en ello, de asquearse por ello.
—Esa estúpida… - Murmuró clavando sus ojos en cierta chica de cabello rojizo como el suyo, la cual se dirigía alegremente hacia Suigetsu y lo abrazaba, felicitándolo por haber ganado nuevamente a sus compañeros. Ella era Tayuya, una chica de otro salón, que –para mala suerte de Karin- estaba enamorada de Suigetsu.
No es que le molestara, o que estuviera celosa (obviamente no lo estaba) pero saber eso le molestaba, no tenía ni la más mínima idea del por qué, pero se retorcía de rabia.
—¿Quién puede amar a un idiota como ese? – Era lo que pensaba al respecto. Era por eso que se sentía enojada, no entendía como a alguien le podía gustar Suigetsu, si era un tipo sin ningún chiste, nada comparado con Sasuke, o con los demás de su clase.
Pero aún así ella no dejaba de verlo.
—¡Karin! – Exclamó Sakura lanzándose hacia la pelirroja y abrazándola efusivamente, cosa que le sorprendió y molestó, pero estaba acostumbrada a que su amiga hiciera eso, siempre se le lanzaba como si ella fuese alguna clase de amortiguador de caídas.
—¡Sakura! ¡¿Cuántas veces debo decirte que no te me lances así? – Reclamó furiosa, pero la peli rosa solamente le sonrió y la soltó, sentándose junto a ella.
—No puedo evitarlo ¡Estoy tan agradecida!
—¿Te refieres a la cita que te hice con Sasuke? – Preguntó la chica de lentes, arqueando una ceja, mientras veía a su amiga asentir con la cabeza. Estaba tan feliz, se veía tan sonriente que Karin no podía evitar sentirse bien por ella. Hace unos días le había admitido a Sakura que no tenía nada con Sasuke, porque estaba harta de sus reclamos, y para demostrárselo les arregló una cita, aunque el azabache se negó rotundamente al principio.
De verdad había sido todo un espectáculo ver a Sasuke sonrojado como un tomatito. Incluso a escondidas, Karin les tomó una foto abrazados, porque ella e Ino les siguieron sin que se dieran cuenta y conservaban la evidencia para el futuro.
Con más calma se acercaron Matsuri y Hinata, la última sonrojada y mirando al suelo, como si algo extraordinario le acabara de pasar.
—No van a creerlo, Hinata-chan acaba de ser invitada a una cita por Uzumaki-san cuando salíamos del baño – Comentó Matsuri, provocando que su amiga se sonrojara aún más.
—¡N-no tenías que contarles, Matsuri-chan!
Karin y Sakura comenzaron a reír graciosamente al ver lo nerviosa que Hinata estaba, pero seguro la tendrían que ayudar con todo para que luciera hermosa y dejara boquiabierto a Naruto, lo mismo habían hecho con Sakura, y con Matsuri la primera vez que tuvo una cita con Gaara.
—¿Y donde está la cerda? – Preguntó Sakura mirando hacia todas las direcciones.
—Ino-chan estaba hablando con Sai-san, al parecer por fin van a arreglar las cosas, los vi abrazados y todo – Respondió Matsuri tomando asiento. Todas recordaban a la perfección como acabó esa relación, los celos de Ino habían logrado hartar a Sai, así como la indiferencia del mismo destrozaba a la chica, pero a pesar de todo ese par se querían de verdad, así que a las chicas les daba gusto que por fin arreglaran sus diferencias.
—Bien por ellos – Dijo Karin soltando un suspiro. Sakura la quedó mirando fijamente. Karin siempre se preocupaba mucho por todas ellas, era como una hermana mayor, pero en cambio ella siempre estaba sola, jamás se preocupaba por sus citas y sus cosas.
—¿Y que hay de ti Karin? ¿Cuándo tendrás un novio? – Quiso saber la peli rosa.
—No me interesan esas cosas, los hombres sólo sirven para hacernos llorar.
—No es verdad, a mí Gaara jamás me ha hecho llorar – Aseguró Matsuri, mirando a su novio con encantamiento. De verdad se sentía afortunada, Gaara era un chico popular, inteligente y sobre todo guapo, no creía que alguien así se fuese a fijar en ella, pero ahí estaba saliendo de la piscina, con ese cuerpo perfecto que volvía loca a quien fuera.
—Bueno Matsuri, Gaara es un chico diferente, él sólo tiene ojos para ti, nunca he visto que esté mirando a otra chica – Le dijo la pelirroja, logrando sonrojar a la chica, que a la vez se sintió feliz —. Tú tienes una gran suerte, deberías cuidarlo mucho.
—Eso haré.
—Pero Karin-san, Sakura-san tiene razón ¿Por qué no quieres tener un novio? Yo sé que te haría muy feliz que una persona te quiera – Le dijo Hinata algo avergonzada. Karin la miró y soltó un suspiro.
—Todos los novios que he tenido son unos idiotas, siempre me enamoro de los chicos populares y fríos, nunca… me han tratado como he querido… todos creen que sólo sirvo para "eso"
—¡¿Y se los das así de fácil? – Exclamó Sakura sorprendida, haciendo que Karin se sonrojara hasta las orejas.
—¡Por supuesto que no, jamás! – Aseguró —. Es por eso que siempre me terminan, porque… no les doy lo que quieren…
—Pues los hombres que sólo piensan en eso son unos idiotas – Sakura se cruzó de brazos e hizo un ligero desprecio, pero era lo que pensaba al respecto —. Me alegra que no les hayas hecho caso Karin.
—Sí, yo también me alegro – Dijo Karin bajando la mirada, mientras que sus dos amigas más tímidas sólo le sonreían. Era la primera vez que se ponían a hablar de ese tema en especial, pero ya tampoco eran unas niñas, tenían diecisiete, tarde o temprano alguna de ellas lo viviría.
—Bueno, creo que habrá que lanzarse a la piscina de nuevo – Sakura se puso de pie, mientras que el ceño de Karin se volvía a fruncir. Sus amigas y el profesor conocían de su trauma, y aunque ella siempre solía ponerse el traje de baño dispuesta a lanzarse al agua, al final siempre se arrepentía.
No tenías las fuerzas suficientes aún.
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Las clases terminaban por el día de hoy y Suigetsu se dirigía a la salida de la escuela, cuando recordó que había dejado de libreta de apuntes bajo el escritorio.
—Demonios – Se dijo con desgano, pero no tuvo más opción que devolverse.
Mientras caminaba pensaba en todo lo sucedido desde que llegó a esa escuela, pero sobre todo en cierta persona, alguien que sin darse cuenta se había vuelto muy especial para él.
Le costó mucho asimilarlo, pero era nada más que la verdad y eso le hacía sentirse algo así como un masoquista. Karin siempre lo trataba muy mal, lo humillaba y aún así, aún así a él le gustaba. No, gustar era muy poco, realmente sentía algo mucho más profundo por ella. Pero no tenía idea de por que ella lo odiaba tanto, realmente no lo comprendía.
Era el segundo día que pasaba en esa escuela, estaba corriendo por el pasillo pues acababan de tocar el timbre para el último periodo de clases del día, así que no se fijaba muy bien por donde iba pues estaba realmente apurado.
—¡Demonios, siempre me entretengo más de la cuenta en la piscina! – Se decía a sí mismo, como regañándose.
Sin darse cuenta pasó junto a una chica que estaba tranquilamente cerrando su casillero, pasándola a llevar sin intención y arrastrándola consigo. Ambos cayeron al duro suelo, pero él alcanzó a sostenerla para que no se fuese a golpear, de verdad lo último que quería era matar de un golpe a una chica.
—Perdona – Se disculpó apenado, abriendo levemente sus ojos para ver a quien había tirado, porque claramente él estaba encima de ella, pero sin embargo se quedó como ido cuando la vio. Jamás había visto a una chica tan linda, debía admitir que sus ojos le llamaron la atención aún con esas gafas puestas.
Y ella lo observaba con sorpresa también, porque ese que se encontraba sobre su persona era él, ese chico de la piscina, el que amaba nadar.
—¡Q-quítate! – Gritó Karin, completamente sonrojada y furiosa a la vez. Suigetsu no esperó para acatar su orden, moviéndose del lugar como un resorte. Entonces se fijó mejor en el cuerpo de la chica, bastante desarrollado a decir verdad.
—Oye, lo siento yo no quería, fue sin intención.
—¡Eres un pervertido! – Le gritó ella, apuntándolo, cosa que en verdad le molestó, si se estaba disculpando ella no tenía para que ser tan pesada.
Fue en ese momento que la incesante guerra comenzó.
—Aquí está – Dijo Suigetsu una vez que encontró lo que andaba buscando. Lo guardó dentro de su mochila y salió del salón. Como siempre, antes de irse de la escuela, pasaba por la piscina para admirar el agua, porque le encantaba el agua. Siempre, desde que tenía uso de razón, había amado estar nadando como ninguna otra cosa en el mundo.
Cuando llegó vio algo que le sorprendió, no era la vista que apreciaría normalmente, porque había algo diferente.
Ahí, tocando el agua con sus dedos, se encontraba Karin, mirando el agua con cierta melancolía.
Le pareció raro, normalmente ella nunca se acercaba a la piscina y mucho menos tocaba el agua de ahí, así que su curiosidad realmente le ganó y se acercó a mirar.
—Oye, pelirroja – La llamó sorpresivamente, haciendo que ella diera un salto asustada. Karin se volteó y pudo notar esa peculiar sonrisa que odiaba, lo que le hizo fruncir el ceño.
—¿Qué haces aquí, cara de pez?
—Oye… ¿Para que me insultas? – Le reclamó él, pues se notaba que Karin estaba a la defensiva.
—¿Y tú por que me llamas pelirroja? Mi nombre es Karin, apréndetelo bien.
—Sé cual es tu nombre, Karin – La chica lo miró algo sorprendida, Suigetsu jamás la llamaba por su nombre porque siempre prefería decirle algún molesto apodo que la hacía exasperar, pero oírlo llamarla así, realmente había conseguido que todo su cuerpo temblara.
—¿Qué quieres? – Preguntó algo ruda, observando como el albino se sentaba a su lado, mirando el agua y el atardecer que se comenzaba a formar detrás de la piscina. Era una gran vista, tal vez la mejor después de la de la azotea.
—Nada, sólo me pareció raro verte por aquí, tú nunca te acercas a la piscina, me preguntaba por qué.
—Tengo un problema – Confesó la pelirroja, que jamás se había imaginado revelándole ese secreto precisamente a él, a ese tipo que tanto detestaba —. Pero eso es algo que no te incumbe.
—Oh, vamos pelirroja no seas egoísta – Suigetsu le insistió y ella lo miró de mala gana ¿Qué le importaba a él lo que a ella le pasara?
—Och, eres molesto – Masculló desviando la mirada y poniéndose de pie, gesto que Suigetsu imitó, parándose detrás de ella —. Mejor me voy, me aburre hablar con un gusano como tú.
—Ahí vas de nuevo, siempre con los insultos – Reclamó el chico entornando los ojos. Karin trató de ignorarlo, lo mejor que podía hacer era marcharse ahora mismo, pero sin querer resbaló y estuvo a punto de caer en la piscina, de no haber sido porque Suigetsu la atrapó por la cintura y la salvó —. Ten más cuidado, brujita.
Karin lo estaba mirando fijamente, había sentido tanto miedo cuando estuvo a punto de caer, pensó que ese sería su fin, pero entonces él la sostuvo con sus fuertes brazos, apegándola a su cuerpo, haciendo que todo dentro de ella se removiera como nunca imaginó.
El sonrojo no tardó en subir a sus mejillas, esta situación era muy incómoda.
—S-suéltame… - Exigió.
—Al menos dame las gracias, acabo de salvar tu vida – Respondió Suigetsu sonriendo de aquella forma otra vez, atrayendo aún más a la chica hacia él, casi respirando sobre ella. Karin estaba nerviosa, nunca había estado tan cerca de Suigetsu excepto esa vez en que él le cayó encima, esto era demasiado —. Vamos, merezco por lo menos un beso…
—¿U-un beso? – La pelirroja sentía que la distancia entre sus rostro se acortaba cada vez más, y sus ojos se cerraban a medida que eso pasaba. Pero entonces recordó que lo odiaba —. ¡Que beso ni que ocho cuartos! – Exclamó, empujando a Suigetsu, quien cayó en la piscina.
—¡Maldita bruja, mira como me has dejado!
—¡Cállate, si a ti te encanta estar en los charcos como un renacuajo! – Le gritó, sintiéndose victoriosa. Le sacó la lengua y se alejó, no sin antes levantar su morral —. ¡Idiota!
—¡Desgraciada, pero me las vas a pagar! – Le amenazó Suigetsu alzando su puño, aunque cuando Karin se alejó, no pudo evitar soltar una pequeña sonrisa —. Pelirroja tonta… ¿Por qué me tienes que gustar?
Karin caminaba hacia afuera de la escuela con una gran sonrisa, había puesto a ese imbécil en su lugar, no podía haber algo más reconfortante que eso.
Continuara…
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Bueno, espero que les haya gustado, como vieron, en este capítulo si hubo acercamiento entre los protagonistas jeje, pero aún es más pronto para que algo más pase, aunque Suigetsu admitió que Karin le gustaba.
¿Qué creen que llegue a suceder?
Bueno, nos leemos en la conti ^^
Bye ^^
