Capítulo #2
Muy lejos de casa.
Declaimer: Corazón de melón una obra creada por Chinomiko y por lo tanto algunos escenarios, personajes y demás son de su autoría, yo por el otro lado soy dueña de la fanfic y de las dos protagonistas en sí. Posiblemente cree otros personajes, pero eso es con tiempo.
"Soy para mi madre el niño de sus ojos
Es suficiente
Se ve claramente en la ropa que llevo puesta
Ahora ya lo sabes
Sólo el amor puede ser de ese color granate
Como plumas pegajosas por el estrecho
El útero es como el cielo, y ella como la luna"
Bon Iver - Flume.
Colette Pov
Caminé de vuelta a casa, la verdad es que no quería toparme con nadie en el instituto, no se donde este Gaëlle, pero lo mas seguro es que este en casa viendo Sherlock Holmes o Game of Thrones, la verdad es que ahora me sentía nostalgia por estar en mi antigua casa, mis amigos de mi anterior escuela. Los extraño a todos.
Cuánto no daría yo por querer regresar a casa.
Me recordé el camino gracias a que mi tía Agatha nos comunicó por Whatsapps enviando una imagen desde Google Maps de su departamento, cosa que es imposible perderse porque trazó una ruta alternativa y todo.
Pero como soy yo me perdí. No sabía hacia dónde ir.
"Genial" pensé mirando por todas partes "Es por esto que no me gusta venir sola en un lugar fantasma" pensé también en las posibilidades de que me aparezca un asesino en serie y me maté para su propio beneficio. Sentí el frío colándose y haciendo que me tuviese que abrazar yo misma, estaba asustada, con frío, y sobre todo con hambre, mire hacia lo que parecía una cafetería y me dirigí ahí con la suerte de tener carga y poder llamar a mi tía para que me venga a venir.
"Espero tener carga" pensé al entrar a ese lugar "Espero tener, me da algo llamado infarto si no tengo" saqué mi celular y a Dios gracias que solamente tenía hasta la mitad, estas mierdas de ahora se descargan en solo cinco minutos después de que lo desconectas del cargador.
- ¡Colette! - cantó alguien desde mis espaldas, me volteé y vi a Kentin acompañada por Nathaniel - ¡Hola pequeña! ¿Cómo estás? - me miró y aunque no le podía ver bien los ojos por la luz que se reflejaba en sus lentes de culo de botella, se que reflejaba ese sueño de niño que tanto admiro yo de él.
- ¡Hola Kentin! - le salude con la mano y luego mire a Nathaniel - ¡Hola Nathaniel! - y estos me saludaron de vuelta, mire de nuevo a Ken y le conteste su pregunta - Estoy bien gracias, solo si omites la parte de que no se como llegar a casa de mi Tía aún - dije un tanto avergonzada.
- ¡Oh Pequeña! Si quieres, te llevo - dijo Kentin, luego Nathaniel asintió mostrando una sonrisa radiante - La verdad es que después de venir por café teníamos pensado ver por ahí, ya sabes, acostumbrarse a esta ciudad - comentó él, asentí con él, sabía perfectamente a lo que se refería, una ciudadela desconocida te trae problemas si no la conoces. Pero, como esta es una ciudad fantasma, es como que la vida nocturna no es tan activa aquí.
- Colette ¿Lista para mañana? - preguntó Nathaniel aún una sonrisa radiante, no habíamos salido de la cafetería ya que esperaban que les entregaran sus pedidos de galletas y yo esperando que mi tía me contestara para al menos saber dónde estaba yo, no llamaba a Gaëlle ya que en el momento que ella llega a casa apaga su celular y no quiere saber nada más de eso. Que triste realidad que ella sea tan insensible al amor por la tecnología.
- Si, gracias. La verdad es que es raro tener que dar más clases - le dije mirando mi celular con la esperanza de ver la pantalla ponerse negra, con el icono del contacto de mi tía y con las opciones de colgar o contestar - En donde estaba apenas las clases se estaban acabando y aquí están empezando. La escuela es una perra de primera categoría, en especial la directora, creo que es una bruja - dije y cuando mire a Nathaniel estaba con una pequeña cara de frustración por mi comentario "¿Qué?" pensé "Solo le dije que dentro de dos meses terminaba mi antigua escuela" Se preguntarán por Ken, pero él ya estaba en el mostrador recogiendo el pedido.
- Se que no te gusta mucho dar clases, lo se por la manera que actúas cuando estás en ella - suspiro de frustración - Solo no quiero que seas como Castiel ¿Bien? Y además, no eres nadie para insultar a alguien como la directora - lo mire con la más grande cara de WTF?! habida, la verdad es que había dos razones para estarlo 1) su rara actitud por algo que se trata de mi punto de vista, sabiendo que tengo derecho a decir lo que pienso de las cosas 2) ¿Quién culos es Castiel? No quería seguir hablando de escuela y menos con alguien tan serio como él, ese tipo de personas son las que menos me agradan; mejor dicho me enferman y en especial si son como Nathaniel.
- Bueno - dijo Ken interrumpiendo la tensión creada entre nosotros dos - ¿Listo para ir a la casa de la tía de Colette? - preguntó golpeando en broma el brazo de Nathaniel, él solo me siguió mirando con frustración y luego sonrío hacia Ken.
- Claro, pero lamentablemente me tengo que ir - dijo este mirando de reojo, yo solo enarque una ceja demostrando toda mi ira contenida - Pero me tengo que ir, recibí una llamada de mi Hermana me necesita para algo - dicho esto le pidió amablemente su café y luego se retiró, miré a Ken y como este estaba comiendo su galleta como si nada hubiese pasado "Mejor" pensé "Así no tendré que explicarle" le dije que no sabía con exactitud cómo llegar y entonces opte por mostrarle la imagen que nos envió nuestra tía para poder llegar, luego dijo que sabía cómo llegar y que en realidad era muy fácil.
- ¿Enserio? - le pregunté - ¿Desde hace cuanto estás aquí?
- Desde hace un par de días - me comentó - Ya me se mas o menos la ciudad en sí -. Luego de decir eso me extendió una galleta y yo con gusto la acepte.
- Gracias- dije comiendome la misma - ¿De que son?
- Macadamia - respondió él - Es que no había de chispas de Chocolates.
- Ah…
Caminamos unas tres cuadras y luego llegamos al departamento, tocamos la puerta y luego Gaëlle nos abrió, me sonrío y luego hizo una mueca de asco al ver a Ken.
- ¿Porque llegas tan tarde? - me preguntó un poco más seria - Ya sabes que mañana hay que llegar más temprano y no como ayer que llegamos justo a la hora que sonó el timbre - dicho esto miró a Ken de la cabeza a los pies, y luego comentó - ¿Que haces aquí? - cosa que me ofendió por el hecho de que piense que es un ñoño cosa que... bueno puede que sea, pero no le da derecho a ser tan ofensiva.
- ¿Te molesta? - le pregunté - Bien, porque estará en mi cuarto viendo Black Bullet y si nos disculpas - dije agarrando el brazo de Kentin y arrastrándolo a mi habitación, mientras que Gaëlle tenía la boca abierta.
Boom Bitch! Get out of the way!
- Pero Colette - comentó Kentin cuando entramos a mi cuarto - No veo Anime - me dijo; cosa que no lo tome de a pecho porque ya lo sabía.
- ¡Duh! - le respondí - Ya lo sabía, solamente le quería callar la boca a mi hermana - le guiñe el ojo por lo tanto el se sonrojo - Además, le dije que tú ves anime y me acuerdo que tú veías Naruto ¿No? - le pregunté, él miro el techo por unos minutos y luego lentamente posó su mirada en la mía y asintió con una sonrisa de mejilla a mejilla.
- ¿Quieres verlo conmigo? - me preguntó - Me faltan unos cuatro capítulos y ya termino. Esperar hasta la siguiente semana - dijo él entusiasmado y luego tomando un sorbo de su café que ya debe estar frío - Yo creí que lo tuyo era el gore y todo eso - agregó él rascándose la cabeza.
- La verdad es que sí, pero un poco de Shonen no hace mal a nadie - ambos reímos y luego puse la laptop y arregle una banca para él y la cama para mí, le di una cobija ya que prendería el aire acondicionado, ni yo misma me entiendo, afuera me quejaba del frío y adentro ruego por el mismo.
Me pregunto si me quiere venir, creo que tendré que revisar mi calendario.
- ¿Colette? - me llamo Ken cuando estábamos en la mitad del episodio, yo lo pause y lo mire, alcé un poco mis cejas y sonreí de lado.
- ¿Pasa algo? - le pregunté, ladeando un poco mi cabeza.
- Me tengo que ir… - susurró él - ya sabes, mañana hay clases… y me gusta ser un poco cumplido en ese aspecto.
- te entiendo…
Se levantó y luego arregló un poco su ropa, para luego acercarse a mí y besarme la cabeza… yo me quede estatica en mi puesto, no sabía si en verdad respiraba o que.
- Adiós, Colette…
Yo solo asentí, salió de la habitación y luego apague la laptop. Me recoste un poco en mi cama y sentí como una especie de punzada en la espalda, sentía como si algo se desvanece en mi y no puede (o mejor dicho quiere) volver. Por un momento sentí un cosquilleo revolver mi labio inferior, me sentía como cuando pierdo la noción del tiempo, necesitaba a alguien ¿Quién mejor que… ? - ¡Gaëlle! - exclamé - ¿Puedes venir? -. Escuche una puerta abrirse y luego cerrarse, pasos por el pasillo y luego parar en frente de mi puerta.
- ¿Pasa algo Colette?
Suspire un poco y luego musité un leve 'si' ella entró lentamente en mi habitación y se sentó en la orilla de mi cama.
- ¿Qué tienes? - su voz, era tan tierna y amable. Sus ojos brillaban con forme la noche avanzaba, parecía que sus ojos creaban su propia luz, yo solo temblé en mi asiento y de nuevo me sentía que no estaba en todo mis sentidos.
- No se que me pasa… - susurré de un modo que sonaba más para mí que para ella - no se porque… - sentí ese ardor en el pecho y el nudo en la garganta, lo primero que salió fue un hipido, ¿Deus, que me pasa? Mire mi costado para evitar que ella me viera llorando, pero era imposible, la luz de la luna traspasaba la cortina y todo mi cuerpo se reflejaba.- es desde que empecé a empacar… - no podía seguir hablando por el impulso de sollozar en ese momento - ¿Porque nos movimos de casa, eh? - ella solo sonrío de lado y colocó su mano en la mía y abrió un poco sus labios.
- Mamá ama a papá, y cuando quieres al parecer te vuelves egoísta con lo que está alrededor tuyo… - parecía meditar cada palabra que salía de sus labios - según he leído cuando quieres haces cosas que nunca creíste hacer… - yo solo asentí y cerré mis ojos para después suspirar y sacar esa opresión de mi. Ella siguió - entonces te das cuenta que no solo buscas la felicidad de aquella persona, si no la tuya. Porque cuando amas de verdad, buscas la felicidad de ambos, no solo la de aquella persona, porque una hermosa relación se basa en principios… principios que no muchos logramos comprender. Por distintas razones - ella me miró de reojo y luego sonrío de oreja a oreja - Además, es normal sentirse así cuando entramos en un mundo desconocido estando en la adolescencia, hay quienes incluso caen en depresión por ello. No te desesperes - apretó con más fuerza mi mano - me tienes a mi.
Eso fue suficiente para empezar a sollozar, me abalancé en contra de la poca fuerza de Gaëlle y ella me devolvió el abrazo. Descargue toda mi frustración y mis inseguridades. Incluso le pedí que durmiera conmigo, y ella aceptó con gusto - Estamos muy lejos de casa ¿No Gaëlle? - susurre en su oído.
- Muy lejos de casa, Colette. Muy lejos de casa.
